Nutrición Monogástricos: Cerdos y Aves | Guía Completa
Délka: 21 minut
La Clave está en el Costo
Monogástricos al Detalle
Anatomía Fascinante
La Etapa Más Delicada
Una Dieta de Atletas
De Lechón a Recría
La Fase de Engorda
De Individuo a Población
El Estrés del Destete
Las Fuentes de Energía
El Rey Maíz y sus Desafíos
El Mundo de las Proteínas
Los Pequeños Gigantes: Aditivos
La Condición Corporal Ideal
Comida para Mamás Primerizas
El Reto de la Lactancia
Lactancia: Un Acto de Equilibrio
Preparando a las Futuras Estrellas
Cuando la Dieta Falla
El Color de la Yema
La Etapa de Cría
Creciendo a Recría
La Fase de Postura
Fuentes de Nutrición y Enzimas
Resumen y Despedida
Lucía: ¡Es que el 83% del costo total para producir un cerdo es solo la comida! ¡Ochenta y tres por ciento!
Diego: ¡Exacto! Y eso lo cambia todo. No es solo alimentar, es pura estrategia nutricional.
Lucía: Okay, ¡qué dato para empezar! Para quienes recién se unen, están escuchando Studyfi Podcast. Diego, aclaremos la primera gran diferencia. Cerdos y aves no son como las vacas, ¿verdad?
Diego: Para nada. Son monogástricos, un solo estómago. No pueden comerse un campo entero de pasto como los rumiantes.
Lucía: Claro, su capacidad gástrica es limitada. ¿Y eso qué implica para su dieta?
Diego: Implica que necesitan alimentos con alta concentración de energía, principalmente carbohidratos y grasas. Además, no pueden fabricar ciertos aminoácidos esenciales.
Lucía: Los famosos aminoácidos limitantes. Un clásico de examen. ¿Cuáles son los más importantes aquí?
Diego: ¡Muy buena pregunta! En cerdos, el limitante es la lisina. En aves, es la metionina. Si falta alguno de esos en la dieta, el animal simplemente no va a crecer.
Lucía: Es como intentar construir un muro y que te falte un tipo de ladrillo específico. No puedes seguir.
Diego: ¡Exactamente! Y su anatomía está adaptada para esto. En el cerdo, la predigestión enzimática empieza en la boca, con la amilasa salival.
Lucía: ¿Y las gallinas? He oído que su sistema es súper particular.
Diego: ¡Lo es! Tienen el buche, que es como un estómago glandular, y luego la molleja, que es un estómago muscular que literalmente tritura el alimento. ¡Es su propia licuadora interna!
Lucía: ¡Una licuadora! Me encanta. Y todo este control nutricional se lleva al extremo en los sistemas intensivos, ¿cierto?
Diego: Totalmente. Ahí el crecimiento es continuo hasta la faena, y cada etapa tiene una dieta específica.
Lucía: Y hablando de dietas específicas, me imagino que la de los lechones recién nacidos es la más crítica de todas.
Diego: Totalmente. Es una etapa de altísima vulnerabilidad. Piensa que al nacer pesan apenas un kilo, kilo y medio. El objetivo es que superen el kilo para asegurar su supervivencia.
Lucía: ¡Tan pequeños! ¿Y cómo es su alimentación inicial?
Diego: Durante las primeras tres semanas, es pura lactancia. Pero además, se les ofrece un alimento especial, llamado concentrado inicial, a libre disposición para que se vayan acostumbrando.
Lucía: Ad libitum, como dicen ustedes.
Diego: Exacto. Queremos que lleguen al destete, a los 21 días, pesando unos 8 kilos. Es un crecimiento súper acelerado.
Lucía: Y para crecer tan rápido, la dieta debe ser una bomba de nutrientes.
Diego: ¡Lo es! Es la dieta con el mayor porcentaje de proteína de toda su vida, entre un 18 y un 20 por ciento.
Lucía: ¡Wow! Eso es como la dieta de un fisicoculturista.
Diego: Prácticamente. A esta edad están formando músculo y órganos, no grasa. También necesitan muchísima energía, unas 3.2 megacalorías. Son pequeños y pierden calor muy rápido.
Lucía: Tiene sentido. Y sé que el destete es un momento de mucho estrés para ellos.
Diego: Correcto. Es un cambio social y de dieta enorme. Por eso, a veces reforzamos con vitaminas o probióticos. Y un dato clave... se acidifica su alimento.
Lucía: ¿Se acidifica? ¿Para qué?
Diego: Se usa ácido fórmico o cítrico para bajar el pH y prevenir bacterias como la Salmonella. Es una barrera de protección fundamental.
Lucía: Ok, superaron el destete y ya pesan 8 kilos. ¿Qué sigue?
Diego: Entramos en la recría. Aquí el objetivo es llevarlos hasta los 30 o 60 kilos, dependiendo del sistema. El cambio es brutal: pasan de leche y pellet húmedo a un alimento totalmente seco.
Lucía: Eso debe causarles problemas digestivos.
Diego: Puede causar diarreas o baja de peso la primera semana, sí. Aquí se miden dos cosas: la Ganancia Diaria de Peso, o GDP, y la Eficiencia de Conversión Alimenticia, la ECA.
Lucía: Explícame eso de forma sencilla.
Diego: Fácil. La GDP es cuántos gramos ganan al día... unos 450 gramos. Y la ECA es cuántos kilos de alimento necesito para que suban un kilo de peso. Buscamos un número bajo, como 1.6.
Lucía: Entendido. Menos alimento para más músculo. Y después de esta etapa de recría, supongo que ya entramos de lleno en la fase de engorda.
Diego: ¡Exacto! Y aquí es donde la magia ocurre. En la fase de engorda, que va de la semana 11 a la 25, el objetivo es llevarlos de unos 60 kilos hasta los 120 kilos para la venta.
Lucía: ¡El doble de peso en unos tres meses! Eso es muchísimo. ¿Cómo lo logran?
Diego: Con una dieta de campeones. Pura energía. El alimento principal es el maíz, que es altísimo en carbohidratos. La Ganancia Diaria de Peso que buscamos es de unos 850 gramos.
Lucía: Impresionante. ¿Y qué formato de alimento usan? ¿Siguen con el pellet?
Diego: Sí, preferimos el pellet a la harina. ¿Sabes por qué? El polvillo de la harina les puede causar rinitis. ¡Se les irrita la nariz y dejan de comer!
Lucía: ¡No me lo creo! O sea que hasta los cerdos son... ¿exigentes con la presentación de su comida?
Diego: Totalmente. Si no les gusta, no comen, y si no comen, no crecen. Es así de simple.
Lucía: Hablando de eso, mencionaste que el manejo cambia. ¿A qué te refieres?
Diego: Es un cambio de mentalidad. En la cría, cada lechón es un tesoro. Son frágiles. Si uno se enferma, lo tratas de forma individual, le das vitaminas, lo cuidas.
Lucía: Como un bebé, básicamente.
Diego: Justo. Pero en la engorda, tienes cientos de cerdos. El manejo se vuelve masivo y estratégico. Ya no te enfocas en el individuo, sino en la salud del grupo.
Lucía: ¿Y por qué ese cambio tan drástico?
Diego: Porque para esta etapa su sistema inmune ya está maduro. Por eso decimos que es un manejo más "sencillo". Básicamente es darles comida, agua y controlar la temperatura del ambiente. No hay tanto drama.
Lucía: Entiendo. Pero para llegar a esa fase tan robusta, primero tienen que superar el destete. Mencionaste que es un momento crítico.
Diego: Durísimo. Piensa que hay factores sociales, ambientales, inmunológicos... pero los nutricionales son clave. Pasan de una dieta líquida y tibia, la leche de su mamá, a un pellet seco y frío.
Lucía: Uf, qué cambio. Su sistema digestivo debe colapsar.
Diego: Totalmente. Por eso los primeros cinco días son de adaptación. El pH de su estómago cambia, hay un desequilibrio de microbios en el intestino... es un caos.
Lucía: ¿Y cómo se les ayuda a superar ese trauma alimenticio?
Diego: Hacemos el alimento nuevo súper atractivo. Le agregamos grasa o fibra para mejorar la palatabilidad y usamos ingredientes de muy alta digestibilidad. La idea es estimularlos a que coman y que su sistema enzimático madure poco a poco.
Lucía: Es fascinante cómo cada etapa tiene su propia ciencia. La nutrición parece ser la clave de todo. ¿Ocurre algo similar con las aves o su manejo es una historia completamente diferente?
Diego: ¡Totalmente! El mundo de las aves es fascinante, pero su manejo es otra historia. Si volvemos a los cerdos, la precisión en su dieta es casi una obra de arte. No da lo mismo de dónde venga la energía.
Lucía: ¿A qué te refieres con eso? ¿Energía no es simplemente energía?
Diego: ¡Para nada! Piensa que el 75% de lo que come un cerdo en el día es para obtener energía, principalmente de carbohidratos. Su metabolismo es altísimo. Pero el cuerpo reacciona súper distinto si la energía viene de cereales, grasas o melaza.
Lucía: O sea, cada fuente tiene su propio manual de instrucciones para el cuerpo del cerdo.
Diego: Exacto. Y la fuente principal son los cereales, como el maíz, trigo o cebada. También usamos aceites vegetales o sebo, y a veces subproductos como la melaza.
Lucía: De acuerdo, entonces hablemos de los cereales. ¿Hay alguno que sea el preferido?
Diego: Sí, el maíz es el rey indiscutido. Aporta muchísima energía, unas 3,3 megacalorías por kilo. Es el combustible principal. Pero tiene un lado débil: es pobre en proteína.
Lucía: Ah, así que no puede comer solo maíz y ya está.
Diego: Imposible. Aporta muy poca proteína, por lo que siempre debe ir acompañado de una fuente proteica, como la soya. Además, hay que tener mucho cuidado con las micotoxinas.
Lucía: ¿Micotoxinas? ¿Son hongos?
Diego: Exacto. Si el maíz se almacena con humedad, desarrollan toxinas que son un veneno para el cerdo. El riesgo es masivo si el manejo no es bueno. Por eso el control de calidad es clave.
Lucía: Entiendo. ¿Y qué pasa con las grasas y aceites que mencionaste?
Diego: ¡Buena pregunta! Aquí viene lo interesante. Los aceites aportan más del doble de energía que el maíz en el mismo peso. Los usamos para “subir” la energía de la dieta sin que el cerdo tenga que comer más kilos de comida.
Lucía: Súper eficiente. ¿Pero tiene alguna desventaja?
Diego: Sí, si usas mucho aceite vegetal, que es muy digestible, la grasa del cerdo sale “blanda”. Y ojo, no hay que confundir aceite vegetal con aceite mineral.
Lucía: ¿Cuál es la diferencia?
Diego: El aceite vegetal es nutrición pura. El aceite mineral, como la vaselina líquida, no se digiere. No aporta energía, ¡es un laxante! Si lo ves en una etiqueta, o es un error o es para otro fin.
Lucía: Ok, anotado. ¡Uno alimenta y el otro acelera la salida!
Diego: ¡Justo así! Por eso limitamos los aceites vegetales a un máximo del 10% de la dieta.
Lucía: Ya cubrimos la energía. ¿Qué hay de las proteínas? Mencionaste la soya.
Diego: Así es. En Chile hemos pasado de usar mucha harina de pescado a usar principalmente torta o afrecho de soya. La soya es fantástica, aporta hasta un 48% de proteína.
Lucía: ¿Y por qué el cambio?
Diego: Por disponibilidad y costo, principalmente. Pero la soya tiene un secreto: la antitripsina. Es una sustancia que impide la digestión de la proteína, así que la soya siempre debe ser pre-cocida para desactivarla. Por eso no se puede usar más de un 30% en la dieta.
Lucía: ¿Y la harina de pescado ya no se usa?
Diego: Todavía se usa, pero con cuidado. Es altamente proteica, pero si te excedes, la carne puede quedar con un ligero sabor a pescado. A nadie le gusta un tocino con sabor a mar.
Lucía: Definitivamente no. Suena a un equilibrio muy delicado.
Diego: Y lo es. Además de energía y proteína, están los minerales. Los granos, por ejemplo, tienen un desequilibrio natural de calcio y fósforo. Tienen mucho fósforo, pero en una forma que el cerdo no puede digerir.
Lucía: ¿Cómo que no puede digerirlo? ¿Entonces se desperdicia?
Diego: Se desperdiciaría, pero usamos un truco. El fósforo está “atrapado” en una molécula llamada fitato. Como el cerdo no tiene la enzima para liberarlo, nosotros se la agregamos a la comida. ¡Le añadimos la enzima fitasa!
Lucía: ¡Eso es genial! Es como darle la llave para abrir la despensa de fósforo.
Diego: ¡Exactamente! Y para el calcio, simplemente lo suplementamos con carbonato de calcio o fosfato dicálcico para balancear todo. También agregamos aminoácidos sintéticos.
Lucía: ¿Por qué sintéticos? ¿No vienen en la comida?
Diego: Sí vienen, pero el proceso para hacer el pellet, el alimento compacto, usa mucho calor. Ese calor destruye parte de los aminoácidos naturales, especialmente los más importantes como la lisina. Así que los reponemos para asegurar el desarrollo muscular.
Lucía: Es una ciencia de precisión total. Cada detalle cuenta.
Diego: Totalmente. Desde la energía hasta el último aminoácido. Todo está calculado para que el cerdo crezca sano y rápido. Pero claro, tener la dieta perfecta no sirve de nada si el animal se enferma…
Lucía: ¡Exacto! Y ahí entra el manejo reproductivo, ¿verdad? Porque una cerda sana es una cerda fértil. ¿Cómo controlan eso?
Diego: Con algo llamado Condición Corporal, o CC. Es una escala del 1 al 5. Lo ideal para que una cerda entre a gestación es un 3.
Lucía: ¿Y qué pasa si está en los extremos? Por ejemplo, una cerda muy gordita, en 5.
Diego: Esa se elimina del plantel. ¿Por qué? Porque una cerda obesa tiene partos muy difíciles, con complicaciones.
Lucía: Tiene todo el sentido. Y durante la gestación, ¿todas comen lo mismo?
Diego: ¡Para nada! Una hembra primeriza, que llamamos chanchilla, come más, unos 2 a 2.5 kilos al día.
Lucía: ¿Más que una adulta? Suena contraintuitivo.
Diego: Es que tiene una doble misión. Nutre a los fetos, ¡pero ella misma todavía está creciendo!
Lucía: ¡Ah, claro! ¡Es como una adolescente que necesita energía extra para todo!
Diego: Exactamente. En cambio, una cerda adulta ya no crece. Su ración es de 1.5 a 2 kilos. Solo para mantenerse y para los lechones.
Lucía: Okey, eso en gestación. Pero después de parir, la cosa cambia, ¿no?
Diego: ¡Radicalmente! Producir leche es lo que más agota a la cerda. Si no la alimentamos bien, literalmente usa su propia grasa y músculo para hacer leche.
Lucía: Wow, se consume a sí misma. Quedaría esquelética.
Diego: Totalmente. Por eso pasa de comer 2 kilos a comer hasta 7 kilos al día. Tiene que alimentar a 12 o 14 lechones que crecen rapidísimo.
Lucía: Es una máquina de producir. ¿Y cómo manejan ese aumento de comida?
Diego: Es gradual. El primer día postparto solo 1 kilo, el segundo 2, y así hasta el quinto día. A partir de ahí, ya tiene comida a libre disposición. Eso sí, justo 24 horas antes de parir, se le quita la comida, pero el agua siempre está disponible.
Lucía: Una ciencia de precisión. Y me imagino que después del destete viene otra etapa clave.
Diego: Totalmente. De hecho, la lactancia es el periodo más crítico. Piensa en esto: la madre necesita estar fresca para comer, pero el lechón necesita calor para no morir de hipotermia.
Lucía: ¡Qué complicado! Es como tener dos climas distintos en el mismo cuarto. ¿Y la comida?
Diego: Ahí está el otro desafío. Para producir leche y no quedar esquelética, la cerda necesita ingerir un número de oro: veinticuatro mil kilocalorías diarias.
Lucía: ¡Una locura de energía! ¿Y cómo saben que la lactancia fue un éxito?
Diego: Por el peso del lechón. Si sale del destete con unos 8 kilos, sabemos que fue una buena lactancia. Ese lechón será un cerdo de engorda mucho más eficiente.
Lucía: Entiendo. Y mientras una madre está en eso, ¿ya se está preparando a la siguiente generación?
Diego: ¡Exacto! A ellas las llamamos reemplazos o chinchillas. Son las futuras madres y su alimentación es a libre disposición, con una dieta altísima en energía, unas 3,3 megacalorías.
Lucía: Vaya, las preparan como si fueran atletas de élite para su primera gran temporada.
Diego: Es una buena analogía. Necesitan esa energía y un 14% de proteína para desarrollarse perfectamente y estar listas para su primer servicio.
Lucía: ¿Y qué pasa si esa dieta tan precisa falla? ¿Cuáles son las consecuencias?
Diego: Son visibles y graves. Por ejemplo, una deficiencia de Zinc causa paraqueratosis. La piel se llena de placas gruesas, como costras.
Lucía: Qué horror. ¿Algún otro ejemplo?
Diego: El raquitismo. Si falta calcio, fósforo o vitamina D, el hueso no se mineraliza bien. O ves un retraso de crecimiento general. Por eso cada nutriente es clave.
Lucía: Hablando de nutrientes clave, eso me lleva a una pregunta que siempre he tenido sobre las aves. El color de la yema del huevo... ¿una yema más anaranjada significa que es más nutritiva?
Diego: ¡Excelente pregunta! Y la respuesta es no. Es uno de los grandes mitos. El color solo refleja los pigmentos que comió la gallina, no la calidad nutricional.
Lucía: ¿En serio? ¿Entonces es como si se "pintara" por dentro?
Diego: Exacto. Se usan pigmentos naturales como la alfalfa, el maíz o incluso el clavelón, que es una flor. O también artificiales. El color es más que nada una preferencia del consumidor, no un indicador de salud.
Lucía: Fascinante. Y hablando del ciclo de vida, ¿cómo empieza todo? Con los pollitos, supongo.
Diego: Así es, con la fase de "cría". Dura las primeras ocho semanas. Un pollito llega pesando 70 gramos y tiene que terminar pesando unos 670 gramos.
Lucía: ¡Casi diez veces su peso! Deben comer muchísimo.
Diego: Empiezan con 10 gramos al día y terminan con 35. Lo crucial aquí es la proteína, un 18%. Es un nivel alto porque necesitan desarrollar el plumaje y los órganos.
Lucía: ¿El plumaje? ¿Por qué es tan importante?
Diego: Porque sin un buen plumaje, el pollito pierde calor corporal. Y si pierde calor, gasta toda su energía en tiritar en vez de en crecer. También es clave asegurarse de que todos coman, a veces hasta se les alumbra el alimento para que lo vean bien.
Lucía: Tiene todo el sentido. Vale, pasan las 8 semanas de cría y entran en... ¿la adolescencia avícola?
Diego: ¡Algo así! Se llama "recría", y va de la semana 8 a la 18 más o menos. Aquí el objetivo es que lleguen a pesar casi un kilo y medio.
Lucía: ¿Y la dieta cambia drásticamente?
Diego: Sí, aquí está la clave. La proteína baja a un 16%. Queremos que su sistema reproductivo y sus huesos se desarrollen bien, sin que ganen demasiado músculo demasiado rápido. Además, hay que asegurar aminoácidos específicos como Arginina, Lisina, Metionina... son los ladrillos para un buen desarrollo.
Lucía: Okey, crecimiento controlado. ¿Y después de la recría ya están listas para poner huevos?
Diego: Exacto, entran en la fase de "postura". Su peso debe estabilizarse entre 1,8 y 1,9 kilos. Si engordan más, digamos por encima de los 2 kilos, se consideran obesas y... ponen menos huevos.
Lucía: ¡Vaya! O sea que no se les puede dar comida ilimitada, el famoso "ad libitum".
Diego: Ese es el gran debate. Teóricamente es ad libitum, pero en la práctica, con las gallinas de alta genética, hay que controlar la cantidad para que no sobreengorden. Su consumo es el más alto de su vida en esta etapa, entre 120 y 150 gramos al día, dependiendo mucho de la temperatura ambiente.
Lucía: Entendido. Y, ¿de dónde sacan toda esa energía y proteína? ¿Cuál es la base de su dieta?
Diego: La base energética son los cereales, como el maíz. Ocupan el 50% de la dieta. Las aves son increíbles regulando esto: si la comida tiene mucha energía, comen menos cantidad, y viceversa. Por eso el maíz es ideal.
Lucía: Qué inteligentes. ¿Y la proteína?
Diego: Principalmente de tortas oleaginosas, como la de soya. Y aquí viene un dato sagrado... en aves, el aminoácido limitante número uno es la Metionina. Siempre hay que suplementarlo.
Lucía: El aminoácido... ¿sagrado? ¿Tenemos que rezarle o algo?
Diego: ¡Casi! Es que sin suficiente metionina, todo lo demás no funciona. Y además de esto, a veces se añaden grasas directamente, sobre todo en pollos de engorde que crecen rapidísimo.
Lucía: ¿Y qué hay de las enzimas que a veces se mencionan? ¿Qué papel juegan?
Diego: ¡Buena pregunta! Las enzimas son como ayudantes de la digestión. Permiten usar ingredientes más económicos y ayudan a los animales jóvenes a absorber mejor los nutrientes. Degradan factores anti-nutricionales que podrían estar en los cereales.
Lucía: Qué increíble todo el detalle que hay detrás de la producción avícola. Desde el color de la yema hasta un aminoácido sagrado y enzimas ayudantes.
Diego: Totalmente. Cada etapa tiene un requerimiento nutricional específico para un objetivo concreto: crecer, desarrollar huesos o producir huevos. No se deja nada al azar.
Lucía: El punto clave entonces es la nutrición por fases, la regulación del consumo por energía y la importancia de la metionina. Bueno Diego, como siempre, un millón de gracias por aclarar todos estos conceptos. Ha sido un placer.
Diego: El placer ha sido mío, Lucía. Y recuerda, todo esto también se ve afectado por la temperatura, la disponibilidad de agua... son sistemas complejos. Un saludo a todos los que nos escuchan.
Lucía: Y a todos ustedes, gracias por acompañarnos en otro episodio de Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!