La etapa de Autoritarismo y Retorno de Perón en Argentina (1966-1976) marcó un período de profunda transformación y conflicto en la historia del país. Comprendiendo desde el golpe militar que derrocó al gobierno democrático hasta la muerte de Juan Domingo Perón y el inicio de una nueva dictadura militar, este lapso es crucial para entender las dinámicas políticas, sociales y económicas argentinas. Para los estudiantes, comprender este complejo proceso es fundamental para el estudio de la historia contemporánea de Argentina.
El Ensayo Autoritario: La "Revolución Argentina" (1966-1970)
El Golpe de 1966 y el Consenso Inicial
El 28 de junio de 1966, un golpe militar depuso al presidente Arturo Illia, inaugurando la dictadura autodenominada "Revolución Argentina". Este golpe, liderado por el general Juan Carlos Onganía, fue inicialmente respaldado por diversos sectores: grandes, medianos y pequeños empresarios, la mayoría de los partidos políticos (excepto radicales, socialistas y comunistas), e incluso algunos grupos de extrema izquierda. Juan Domingo Perón, desde el exilio, recomendó “desensillar hasta que aclare”, mientras sindicalistas y políticos peronistas mostraron esperanza ante un militar que enfatizaba el orden y la unidad.
Tendencias Ideológicas en el Gobierno de Onganía
El gobierno inicial de Onganía carecía de una definición clara, albergando diversas tendencias. Por un lado, el establishment económico tenía interlocutores directos en jefes militares, buscando un reordenamiento económico. Por otro, los cercanos a Onganía se nutrían de un nacionalismo tradicional y doctrinas corporativistas u organicistas, buscando un reordenamiento social que liquidara las formas políticas liberales. Estas contradicciones entre corporativistas y liberales se disimulaban, primando por el momento la necesidad de un Estado fuerte y controlable.
El "Shock Autoritario" y la Reorganización del Estado
La primera fase se caracterizó por un "shock autoritario". Se proclamó una etapa revolucionaria, anexando un Estatuto de la Revolución Argentina a la Constitución. Onganía, designado por la Junta de Comandantes, gobernó hasta junio de 1970. Se disolvió el Parlamento y los partidos políticos, cuyos bienes fueron confiscados. Los militares fueron apartados de las decisiones políticas, aunque se institucionalizó la representación de las armas en cuestiones de seguridad. Los ministerios se redujeron a cinco, y se creó un Estado Mayor de la Presidencia, considerando el planeamiento económico y la investigación científica como insumos de seguridad nacional.
Represión y Censura: La Noche de los Bastones Largos
La sociedad fue "encorsetada" mediante la represión del comunismo, que se extendió a toda expresión de pensamiento crítico. La universidad fue el blanco principal, vista como foco de infiltración. Se intervinieron las universidades, acabando con su autonomía. El 29 de julio de 1966, la "noche de los bastones largos", la policía irrumpió en facultades de la UBA, agrediendo a estudiantes y profesores, lo que provocó numerosas renuncias. La censura se extendió también a nuevas costumbres como las minifaldas y el pelo largo, asociadas a males morales según la Iglesia y los militares.
Medidas Económicas y Resistencia Sindical
Antes de una política económica definida, se redujo drásticamente el personal público y en empresas estatales como los ferrocarriles, y se modificaron condiciones laborales en puertos para reducir costos. El cierre de ingenios azucareros en Tucumán fue otra medida espectacular para racionalizar la producción. La protesta sindical fue acallada con violencia. Aunque no se derogó la ley de asociaciones profesionales, se sancionó una de arbitraje obligatorio que condicionaba las huelgas. El Plan de Acción de la CGT en febrero de 1967 fue duramente reprimido con despidos masivos, retiros de personería sindical e intervenciones, llevando a la derrota del gremialismo.
El Plan Krieger Vasena y la Reestructuración Económica
El gobierno encontró una fórmula política para reestructurar la sociedad y la economía al clausurar la escena política y corporativa, lo que descolocó al sindicalismo y a Perón. En diciembre de 1966, el conflicto se resolvió a favor de los liberales con la designación de Julio Alsogaray como comandante en jefe del Ejército y Adalbert Krieger Vasena como ministro de Economía y Trabajo. El plan de Krieger Vasena, lanzado en marzo de 1967, buscó superar la crisis cíclica y lograr una estabilización prolongada. Se congelaron salarios por dos años, tarifas de servicios públicos y combustibles, y se estableció un acuerdo de precios. El déficit fiscal se redujo con devaluación del 40% y retenciones a exportaciones agropecuarias, permitiendo estabilidad cambiaria y el mercado libre de cambios. Los éxitos iniciales fueron notables, con inflación reducida y cuentas públicas equilibradas.
Beneficiarios y Perjudicados de la Nueva Política Económica
Esta política benefició principalmente al sector concentrado, predominantemente extranjero, consolidando cambios esbozados desde 1955 y aumentando la desnacionalización de la economía. Grandes obras públicas solucionaron problemas de transporte y energía, creando oportunidades para contratistas del Estado. En contraste, la lista de perjudicados fue amplia: sectores rurales (por retenciones), empresarios nacionales (falta de protección), economías provinciales (supresión de protecciones tradicionales) y amplios sectores medios y trabajadores (por liberación de alquileres, avance de supermercados). La balanza se volcó a favor de los grandes empresarios, redefiniendo el uso de la transferencia de ingresos del sector rural al urbano, no a través del consumo, sino de inversiones y exportaciones no tradicionales.
Fin de la "Pax Romana" y la Caída de Onganía
Desde 1968, surgieron indicios del fin de la "pax romana". En marzo, una CGT contestataria liderada por Raimundo Ongaro desafió al gobierno, que intentó controlarlo con amenazas y ofertas. El clima de insatisfacción social se unió a las protestas de productores rurales y empresarios nacionales, que buscaban una alternativa más nacional y popular. La relación entre Onganía y Krieger Vasena se tensó. En mayo de 1969, el Cordobazo, un poderoso movimiento de protesta estudiantil y obrera, hizo desaparecer el mito del orden de Onganía. Este suceso, junto con el secuestro y asesinato del general Aramburu en mayo de 1970, despejó las dudas de los militares, quienes depusieron a Onganía en junio de 1970.
Los Militares en Retirada: Búsqueda de una Salida Política (1970-1973)
El Gobierno de Levingston y el Intento Nacionalista-Populista
Tras la caída de Onganía, la Junta de Comandantes designó al general Roberto Marcelo Levingston como presidente, quien gobernó hasta marzo de 1971. Levingston, influenciado por oficiales nacionalistas, nombró a Aldo Ferrer como ministro de Economía, buscando reeditar una fórmula nacionalista y populista. Se impulsó un aumento salarial, se protegieron a los empresarios nacionales con crédito y contratos estatales, y se promovió el "compre argentino" y la "argentinización del crédito". Se esperaba crear condiciones para una "democracia auténtica" en cuatro o cinco años, pero su intento de movilizar al "pueblo" desde el gobierno militar resultó ingenuo.
El Resurgimiento Sindical y Político: La Hora del Pueblo
El gobierno de Levingston reflotó a la CGT, que, presionada por demandas sociales y la inflación, lanzó un plan de lucha con paros generales. Simultáneamente, los partidos tradicionales, alentados por el general Lanusse, reaparecieron. A fines de 1970, radicales y peronistas (a través del delegado de Perón, Jorge Daniel Paladino, y Arturo Mor Roig) firmaron el documento "La Hora del Pueblo", acordando el fin de las proscripciones electorales y el respeto a las normas constitucionales en un futuro gobierno democrático. Este documento también incluyó definiciones económicas nacionalistas y distribucionistas, acercando a la CGT y la CGE.
Lanusse y el Gran Acuerdo Nacional
Levingston fue removido en marzo de 1971 tras el "viborazo" en Córdoba, una nueva movilización masiva donde las organizaciones armadas tuvieron presencia. Fue reemplazado por el general Alejandro Lanusse, quien anunció el restablecimiento de la actividad política y la convocatoria a elecciones generales, subordinadas a un Gran Acuerdo Nacional (GAN). El GAN buscaba una condena a la "subversión", garantías económicas y democráticas, y un lugar institucional para las Fuerzas Armadas. Lanusse incluso se ofreció como candidato presidencial de transición, pero la posición institucional de las FFAA era imposible de asegurar en ese clima.
La Estrategia Pendular de Perón y el Regreso
Perón, desde el exilio, relevó a Paladino en noviembre de 1971 y nombró a Héctor J. Cámpora como su delegado personal, mostrando su total subordinación. Perón mantuvo una estrategia pendular: alentó tanto el descontento social y el apoyo de las organizaciones armadas (incluyendo a Rodolfo Galimberti en su Comando estratégico en 1972) como "La Hora del Pueblo" y su propio GAN, el Frente Cívico de Liberación Nacional. En julio de 1972, Lanusse, al ver la imposibilidad de obligar a Perón a negociar, optó por asegurar que Perón no sería candidato, a cambio de su propia autoproscripción. Perón aceptó tácitamente, regresó por pocos días en noviembre de 1972, cultivó una imagen pacificadora y selló el acuerdo democrático con Ricardo Balbín. Finalmente, impuso la fórmula Cámpora-Solano Lima para el Frente Justicialista de Liberación. El lema "Cámpora al gobierno, Perón al poder" resumía el carácter de la transacción. La campaña electoral, marcada por la Juventud Peronista, polarizó la sociedad contra el poder militar.
El Retorno de Perón y la Segunda Experiencia Peronista (1973-1976)
La Asunción de Cámpora y el Regreso de Perón
El 11 de marzo de 1973, el peronismo ganó las elecciones con casi el 50% de los votos. El 25 de mayo de 1973 asumió Héctor J. Cámpora la presidencia. Ese día, con la presencia de Salvador Allende y Osvaldo Dorticós, la sociedad movilizada escarneció a los militares, liberando a presos políticos mediante una ley de amnistía. El 20 de junio de 1973, Juan Domingo Perón retornó al país. Una inmensa multitud se congregó en Ezeiza para recibirlo, pero un enfrentamiento entre grupos armados de distintas tendencias del peronismo provocó una masacre. Cámpora y el vicepresidente Solano Lima renunciaron el 13 de julio, asumiendo Raúl Lastiri, yerno de José López Rega, secretario privado de Perón y ministro de Bienestar Social.
La Fórmula Perón-Perón y la Muerte del Líder
En septiembre de 1973 se realizaron nuevas elecciones. La fórmula Perón-Perón, con Juan Domingo Perón y su esposa Isabel (María Estela Martínez), obtuvo el 62% de los votos. Perón, en sus últimos años, buscó un acuerdo democrático con las fuerzas políticas, un pacto social con los representantes corporativos y una conducción más centralizada de su movimiento. El 1º de julio de 1974, Perón falleció e Isabel Perón lo reemplazó hasta su derrocamiento el 24 de marzo de 1976. Los tres años de esta segunda experiencia peronista clausuraron una época de la historia argentina de manera trágica.
El Programa de Reconstrucción y Liberación Nacional
El Programa de Reconstrucción y Liberación Nacional, presentado en mayo de 1973, buscó superar limitaciones al crecimiento económico sin modificar sus rasgos básicos. No apuntaba al "socialismo nacional" ni a nuevos rumbos del capitalismo. Perón recurrió a José Ber Gelbard, jefe de la CGE (empresas de capital nacional), como ministro. Los objetivos eran fuertemente intervencionistas, y en menor medida nacionalistas y distribucionistas, sin atacar intereses establecidos. Se esperaba apoyar el crecimiento con la expansión del mercado interno y de las exportaciones, favoreciendo al sector industrial y cuidando los ingresos rurales.
El Pacto Social: Éxitos Iniciales y Desafíos
La clave del programa peronista residía en el pacto social, para solucionar la puja distributiva entre sectores. El Estado debía disciplinar a los actores combinando persuasión y autoridad. Se firmó un acuerdo entre la CGE y la CGT que estableció el congelamiento de precios y la supresión de convenciones colectivas por dos años, compensado con un aumento salarial del 20%. Los primeros resultados fueron espectaculares: la inflación se frenó, la balanza de pagos mejoró y la actividad interna aumentó. Sin embargo, desde diciembre de 1973, reapareció la inflación, el aumento del precio del petróleo encareció importaciones y el Mercado Común Europeo se cerró para las carnes argentinas. El pacto social se desgastó ante la incapacidad de las autoridades para hacer valer su autoridad, y la lucha sectorial resurgió.
Fracaso del Pacto Social y Movilización Sindical
Los actores del pacto social mostraron poca voluntad de cumplirlo. La CGE representaba mal a los empresarios, que violaron el pacto con desabastecimiento, sobreprecios y mercado negro, y la inversión privada fue magra. La CGT no se sentía cómoda, ya que su táctica tradicional de negociar sin comprometerse no servía con un gobierno peronista. La movilización de los trabajadores, con ocupaciones de plantas y cuestionamientos a gerentes, desbordó a las direcciones sindicales. Perón intentó fortalecer a los sindicalistas, pero el pacto se fue desgastando. En marzo de 1974, se renegoció con una ronda general de aumentos que no satisfizo a nadie. En junio, Perón convocó a una concentración en Plaza de Mayo, amenazando con renunciar, en su última aparición pública antes de morir.
La Época de Isabel Perón y el "Rodrigazo"
En la segunda fase del gobierno peronista, Isabel Perón, tras la muerte de su esposo, buscó homogeneizar el gobierno y construir una base de poder propia, rodeada de fieles como José López Rega ("el Brujo"). Su política se apartó de la de Perón, buscando alianzas con militares y empresarios. En 1975, la crisis económica se agravó con inflación desatada y déficit estatal. El ministro de Economía, Celestino Rodrigo (equipo de López Rega), provocó un "shock" económico en junio de 1975 con una devaluación del 100% y aumentos de tarifas, conocido como el "Rodrigazo". Esto anuló los aumentos salariales acordados en paritarias. La CGT, por primera vez, encabezó un paro general contra un gobierno peronista, logrando la homologación de los aumentos y la renuncia de López Rega y Rodrigo, pero la inflación devoró las mejoras en un mes.
El Fin del Gobierno Peronista y el Golpe de 1976
La crisis económica incontrolable preparó la crisis política. Ni las Fuerzas Armadas ni los grandes empresarios apoyaron a Isabel Perón en julio de 1975. Tras la caída de López Rega, el general Videla, nuevo comandante en jefe, se negó a respaldar políticamente al gobierno y preparó el golpe. Políticos y sindicalistas intentaron una salida con Ítalo Luder, pero la recesión, desempleo e inflación hicieron imposible un acuerdo. El 24 de marzo de 1976, los comandantes militares depusieron y arrestaron a Isabel Perón. El grueso de la población recibió el golpe con inmenso alivio y expectativas, marcando el fin de este período.
La Primavera de los Pueblos: Movilización Social y Guerrilla
El Cordobazo y el Nuevo Activismo Sindical
El Cordobazo de mayo de 1969 fue un estallido de protesta estudiantil y obrera, precedido por agitación en universidades y fábricas de Córdoba. El 29 de mayo, una huelga general de la CGT local se unió a estudiantes y obreros en el centro de la ciudad. La represión policial generó violentos enfrentamientos, barricadas y asaltos. La multitud, sin consignas ni organizadores claros, controló el centro por horas hasta la intervención del Ejército. Este evento fue un episodio fundador de una ola de movilización social hasta 1975. Surgió un nuevo activismo sindical, especialmente en Córdoba y Rosario, en plantas de grandes empresas automotrices. Los conflictos no se limitaron a lo salarial, extendiéndose a condiciones laborales y desafiando el sindicalismo tradicional. Conducciones como SITRAC, SITRAM o SMATA en Córdoba fueron "clasistas", transgresoras y con gran capacidad de movilización.
Otras Formas de Protesta y la Conformación de la "Primavera"
Los episodios de protesta se repitieron en ciudades como Rosario ("Rosariazo"), Cipolletti, Mendoza, Neuquén y General Roca. También hubo agitación en zonas rurales no pampeanas, con arrendatarios y colonos organizándose en Ligas Agrarias. Estas formas de protesta, que recordaban los "motines preindustriales", surgían por temas cotidianos (vivienda, agua, salud) y movilizaban a vastos sectores, desde trabajadores ocasionales hasta sectores medios. Este "coro múltiple, heterogéneo pero unitario" conformó una "primavera de los pueblos", que creció al descubrir la debilidad del poder autoritario. La visión simplificada de la época concentraba todos los males en el poder autoritario y sus grupos de apoyo, frente a un "pueblo" que se movilizaba para transformarlo todo.
Origen y Proliferación de las Organizaciones Guerrilleras
Las primeras organizaciones guerrilleras surgieron en la década de 1960, inspiradas en la experiencia cubana y reactivadas por la acción del Che Guevara en Bolivia. Sin embargo, su verdadero caldo de cultivo fue la experiencia autoritaria (1966-1973) y la convicción de la ausencia de alternativas fuera de la acción armada. Desde 1967, surgieron grupos en la izquierda y el peronismo: Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), Descamisados, Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Fuerzas Armadas de Liberación (FAL). Hacia 1970, destacaron Montoneros (de origen católico nacionalista y devenida peronista) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), vinculado al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) trotskista.
Acciones y Significado de la Violencia Armada
El secuestro y asesinato del general Aramburu en mayo de 1970 por Montoneros fue su "acta oficial de nacimiento" a la vida pública. Las acciones de violencia crecieron hasta 1973, incluyendo secuestros de empresarios, "copamientos" de ciudades para demostrar poder y "expropiaciones" al estilo Robin Hood. Otros asesinatos notables fueron los de Augusto Vandor y José Alonso, líderes sindicales. La violencia no solo buscaba equipar a las organizaciones, sino también insertarse y profundizar conflictos sociales. El caso Aramburu combinaba venganza por fusilamientos de 1956, caída de un dirigente odiado y liquidación de una alternativa política liberal. La cultura política de estas organizaciones adoptó la lógica de la guerra, glorificando la violencia y el heroísmo.
La "Tendencia Revolucionaria" Peronista y la Ruptura con Perón
Montoneros fue la organización que mejor se adaptó al clima del país, absorbiendo a casi todas las demás (excepto el ERP). Explotaron el clima de la salida política y el retorno de Perón, volcándose a la organización y movilización de sectores populares y universitarios a través de la Juventud Peronista. La "tendencia revolucionaria" peronista, encarnada en Montoneros y la Juventud Peronista, se insertó profundamente en el movimiento, sirviéndose de su crecimiento. Perón usó a estos jóvenes para hostigar a los militares y presentarse como el único capaz de contenerlos, repitiendo su estrategia de "bombero pirómano" de 1945. Sin embargo, en la cultura política de estos sectores, se mezclaban la vieja tradición peronista con la crítica radical de la sociedad, que derivó en la consigna "patria peronista" vs. "patria socialista". Montoneros, inicialmente aspirando a encarnar ambas, terminó identificada con la segunda.
La Guerra de Aparatos y el Terrorismo de Estado
El triunfo de 1973 abrió una lucha decisiva por la conducción real y simbólica del peronismo. La "tendencia revolucionaria" fue desplazada de posiciones de poder en el gobierno, lo que las llevó a una "guerra de aparatos" contra el sindicalismo y la derecha peronista, demostrando quién movía más gente y "pegaba más duro". La movilización callejera y las concentraciones en Plaza de Mayo se transformaron en demostraciones de fuerza. El 20 de junio de 1973 en Ezeiza y el 1º de mayo de 1974 en Plaza de Mayo fueron batallas reales. Simultáneamente, la guerra de aparatos se desarrolló bajo la forma de terrorismo, con asesinatos estratégicos. Montoneros eliminó a figuras como José Rucci, secretario general de la CGT. Contra ellos surgió otro terrorismo parapolicial, la Triple A (Acción Anticomunista Argentina), nutrida de matones sindicales y cuadros fascistas, que multiplicó los asesinatos. La ruptura entre Montoneros y Perón se hizo pública el 1º de Mayo de 1974, cuando Perón los expulsó de la Plaza de Mayo, renunciando a hablar en nombre del Movimiento. Luego de la muerte de Perón, Montoneros pasó a la clandestinidad, realizando asesinatos, secuestros (como el de Jorge Born por 60 millones de dólares) y acciones militares. El ERP, por su parte, instaló un foco guerrillero en Tucumán en 1974. La represión clandestina creció, y desde febrero de 1975, el Ejército asumió la tarea de reprimir a la guerrilla en Tucumán, iniciando el genocidio.
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1973: Un Balance y Contexto Socioeconómico
Desempeño Económico y Modernización
A pesar de los conflictos, la economía argentina tuvo un desempeño medianamente satisfactorio hasta 1975. El sector agropecuario pampeano experimentó un notable crecimiento desde principios de los sesenta, con nuevos mercados para granos y aceites. El Estado promovió la modernización con créditos y subsidios, y la fabricación local de maquinaria agrícola, agroquímicos y la flexibilización de arrendamientos llevaron a un aumento significativo de la productividad. Las exportaciones industriales también crecieron. La industria se modernizó, acercándose a estándares internacionales, y el crecimiento industrial fue sostenido desde 1963 hasta 1975, impulsado por inversiones, empresas nacionales, y un crecimiento del mercado interno debido al aumento del empleo y recuperación salarial. La participación de los asalariados en el PBI superó el 45%.
El Rol del Estado y los Límites de 1973
Desde 1955, el Estado mantuvo y expandió sus atributos y capacidad para definir las reglas del juego, transfiriendo ingresos del sector agrario al industrial, y usando crédito subsidiado o compras de empresas estatales. Sin embargo, nadie controlaba totalmente sus estructuras, evidenciando las dificultades del "Estado burocrático autoritario" de Onganía. Los actores corporativos solían concluir en empates, y el sindicalismo conservó un sorprendente poder. Hacia 1973, la expansión económica se acercaba a los límites de la capacidad instalada por falta de inversión privada. La conflictividad social, sustentada en un ciclo de crecimiento y expectativas elevadas, no podía satisfacerse con una fácil redistribución. La iniciativa para la paz social debía pasar al Estado.
Cultura Política y Ausencia de Democracia
La ola de movilización popular iniciada en 1973, con fuerte participación desde vecinales hasta fábricas, contenía elementos democráticos. Sin embargo, estos se cruzaron con una cultura política espontánea, acuñada en años de autoritarismo y democracia fingida, que identificaba el poder con el enemigo a menos que se lo "tomara" para reprimir. Los partidos políticos carecían de fuerza para hacerse oír, y los activistas de matrices peronistas, católicas o de izquierda tendieron a acentuar la lógica de la guerra. Las organizaciones armadas, especialmente Montoneros con la Juventud Peronista, llenaron un vacío, encuadrando al movimiento popular en una organización rígida, eliminando lo espontáneo y plural, y alejándolo de la alternativa democrática.
Reinterpretaciones del Peronismo y la "Línea Histórica"
El peronismo, proscripto y resistente, atrajo a muchos jóvenes que encontraban en él un espacio de contestación. Desde el exilio, Perón actualizó su discurso con temas diversos (tercermundismo, ecología), lo que permitió múltiples interpretaciones en Argentina. El peronismo resultó permeable a discursos del catolicismo, nacionalismo e izquierda, sobre todo cuando esta última aceptó que los trabajadores eran irrevocablemente peronistas. Pensadores como Jorge Abelardo Ramos o Rodolfo Puiggrós buscaron una vía intermedia entre socialismo y liberación nacional. La historia se leyó en clave maniquea, buscando una "línea" que separaba bandos irreconciliables, culminando en el enfrentamiento entre el poder autoritario y el pueblo peronista, proyectando el peronismo como el ámbito para una segunda "emergencia del pueblo" hacia la emancipación y el socialismo.
Preguntas Frecuentes sobre Autoritarismo y Retorno de Perón (1966-1976)
¿Qué fue la "Revolución Argentina" (1966-1973)?
Fue el nombre que adoptó la dictadura militar que derrocó al presidente Arturo Illia en 1966. Liderada inicialmente por el general Juan Carlos Onganía, buscó un reordenamiento profundo del Estado, la economía y la sociedad mediante medidas autoritarias, represión y censura, y una reestructuración económica que benefició al gran empresariado en detrimento de otros sectores. Duró hasta 1973, cuando se convocaron elecciones que permitieron el regreso del peronismo al poder.
¿Cuál fue el papel de Perón durante el período de autoritarismo (1966-1973)?
Durante el período de autoritarismo, Perón se mantuvo en el exilio pero conservó una posición central en la política argentina. Adoptó una estrategia "pendular", alentando tanto a los sectores de la izquierda peronista y las organizaciones armadas para hostigar al régimen militar, como a los partidos tradicionales para negociar una salida democrática. Su figura se convirtió en el referente para una amplia gama de anhelos insatisfechos y fue clave en la negociación que condujo a las elecciones de 1973 y su posterior regreso.
¿Qué fue el Cordobazo y por qué fue significativo?
El Cordobazo fue un masivo levantamiento popular ocurrido en Córdoba en mayo de 1969, protagonizado por estudiantes y obreros. Se caracterizó por violentos enfrentamientos con la policía y el ejército. Fue significativo porque rompió el "mito del orden" de la dictadura de Onganía, evidenció la debilidad del régimen y se convirtió en el evento fundador de una ola de movilización social y un nuevo activismo sindical que se extendió por todo el país, marcando un antes y un después en la lucha contra el autoritarismo.
¿Qué fue el Pacto Social durante el tercer gobierno de Perón?
El Pacto Social fue una estrategia central del tercer gobierno de Perón (1973-1974), liderada por el ministro José Ber Gelbard. Buscaba solucionar la puja distributiva crónica de la economía argentina mediante un acuerdo entre los grandes representantes corporativos, principalmente la Confederación General Económica (CGE) y la Confederación General del Trabajo (CGT). Estableció el congelamiento de precios y la suspensión de paritarias por dos años, a cambio de un aumento salarial inicial. Aunque tuvo éxitos iniciales en frenar la inflación, se desgastó rápidamente por el incumplimiento de las partes y el recrudecimiento de la crisis económica y la lucha sectorial.
¿Cuáles fueron las principales organizaciones guerrilleras de la época?
Las principales organizaciones guerrilleras de la época fueron Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Montoneros, de origen nacionalista católico y devenida peronista, se identificó con la "patria socialista" y la "tendencia revolucionaria" dentro del peronismo. El ERP, vinculado al trotskista Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), no creía en la vocación revolucionaria del peronismo ni en la democracia, retomando la lucha armada con la misma intensidad que contra los militares. Ambas tuvieron un rol destacado en la violencia política y la polarización de la sociedad.