Podcast sobre Problemas Epistemológicos en Psicología Educativa

Problemas Epistemológicos en Psicología Educativa: Análisis Clave

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Epistemología: Las Ideas Ocultas Detrás de la Psicología0:00 / 22:17
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DanielaAquí está la idea que el 80% de los estudiantes pasa por alto en epistemología y cómo te va a ayudar a destacar. No se trata solo de aplicar teorías psicológicas como si fueran recetas de cocina.
ÁlvaroExacto. Se trata de entender las suposiciones filosóficas que se esconden detrás de esas teorías. ¿Alguna vez te has preguntado por qué un profesional elige una teoría sobre otra?
Capítulos

Epistemología: Las Ideas Ocultas Detrás de la Psicología

Délka: 22 minut

Kapitoly

El Error Más Común

Teorías y Visiones del Mundo

Cuestionando la Objetividad

El Poder Detrás del Diagnóstico

La Escalera Rota del Desarrollo

Los Lentes que Usamos sin Saberlo

De la Foto Fija al Video en Vivo

La Educabilidad No Está Dentro de Ti

La Reflexión es la Clave

El error del 'copia y pega'

El contexto es el rey

La psicología como árbitro

Repensando las dificultades

El Mito de la Neutralidad

La Justificación Científica

El Poder de un Test

La Doble Cara de la Ciencia

La Búsqueda de la Verdad

Un Ejemplo Polémico: El TDAH

Resumen y Despedida

Přepis

Daniela: Aquí está la idea que el 80% de los estudiantes pasa por alto en epistemología y cómo te va a ayudar a destacar. No se trata solo de aplicar teorías psicológicas como si fueran recetas de cocina.

Álvaro: Exacto. Se trata de entender las suposiciones filosóficas que se esconden detrás de esas teorías. ¿Alguna vez te has preguntado por qué un profesional elige una teoría sobre otra?

Daniela: Supongo que porque es la que mejor funciona... ¿o no?

Álvaro: No siempre es tan simple. Ahí está la clave que te dará la ventaja. Estás escuchando Studyfi Podcast.

Daniela: Entonces, Álvaro, ¿qué quiere decir José Antonio Castorina cuando habla de problemas epistemológicos en la psicología?

Álvaro: ¡Gran pregunta! Piensa en esto: cada vez que un psicopedagogo elige una teoría para hacer un diagnóstico, no solo está eligiendo una herramienta. Está eligiendo una visión del mundo.

Daniela: ¿Una visión del mundo? Suena muy profundo.

Álvaro: Lo es, pero es práctico. Elegir una teoría conductista en lugar de una constructivista, por ejemplo, implica tener ideas muy diferentes sobre cómo aprenden las personas y qué es el conocimiento.

Daniela: O sea, la teoría que usas para interpretar un problema ya define parte de la respuesta que encontrarás. ¡Qué locura!

Álvaro: ¡Exactamente! Y eso es lo que se pone en juego. No es solo un conocimiento práctico, sino que está conectado a condiciones sociales y filosóficas.

Daniela: Entonces, ¿ninguna teoría es completamente objetiva?

Álvaro: Castorina nos invita a cuestionar esa objetividad. La epistemología nos ayuda a preguntarnos: ¿desde dónde estoy mirando este problema? ¿Qué ideas estoy dando por sentadas sin darme cuenta?

Daniela: Entendido. Así que, para el examen, no solo hay que saber la teoría, sino también entender las ideas que la respaldan. ¡Ese es el plus!

Álvaro: ¡Bingo! Esa es la diferencia entre una respuesta regular y una excelente. Y por cierto, es importante recordar que Castorina diferencia claramente la psicología del psicoanálisis, que es otro campo completamente distinto. Ahora, pasemos a otro punto clave...

Daniela: ...y esa es la razón por la que entender tu propio estilo de aprendizaje es tan revolucionario. Pero, Álvaro, hablando de aprendizaje, hay un término que siempre escuchamos y que a veces suena un poco intimidante: psicopedagogía.

Álvaro: Sí, es una palabra que impone, ¿verdad? Y es un campo fascinante y, como mencionas, a veces un poco polémico. No es tan simple como parece.

Daniela: ¿A qué te refieres? Yo pensaba que era simplemente aplicar la psicología a la educación para ayudar a los estudiantes con dificultades.

Álvaro: Bueno, esa es la idea general. Pero aquí viene lo interesante. El académico José Antonio Castorina nos advierte que debemos ser críticos. No se trata solo de “aplicar” teorías como si fueran recetas de cocina.

Daniela: ¿Recetas de cocina? Me gusta la analogía. ¿Entonces cuál es el ingrediente secreto que falta?

Álvaro: El ingrediente secreto es la conciencia. Castorina dice que las teorías psicológicas no son neutrales. Siempre, pero siempre, están conectadas con relaciones de poder.

Daniela: Wow, eso suena intenso. ¿Relaciones de poder? ¿Como en la política?

Álvaro: Exactamente. Piensa en esto: cuando un sistema usa una teoría para decidir qué es “normal” o “anormal” en el desarrollo de un niño, está ejerciendo poder. Está creando una norma que todos deben seguir.

Daniela: O sea que, si un estudiante no encaja en ese molde... ¿se le etiqueta como un problema? Eso no suena justo.

Álvaro: No lo es. Y es una crítica central. Por ejemplo, la idea de que todos los niños deben subir por la misma “escalera evolutiva” del pensamiento, paso a paso, sin excepción. Hoy sabemos que eso es científicamente falso.

Daniela: ¿Falso? ¿Cómo es entonces?

Álvaro: El desarrollo cognitivo no es una escalera. Es más como una red, una red compleja de interacciones. Tu desarrollo depende de tu contexto social, de tus experiencias... no es una línea recta y homogénea para todos. Cada quien teje su propia red.

Daniela: Una red en lugar de una escalera... me encanta esa imagen. Es mucho más flexible y personal. La idea de una escalera única para miles de millones de personas suena... absurda, ahora que lo pienso.

Álvaro: ¡Exacto! Es que antes se creía que las dificultades de aprendizaje, como el déficit de atención, eran puramente un problema neurológico, algo interno del niño. Un escalón roto en su escalera personal.

Daniela: ¿Y ahora sabemos que no es tan simple?

Álvaro: Correcto. Ahora entendemos que la atención también se aprende y se dirige a través de prácticas sociales. Las dificultades pueden tener que ver con cómo un niño se relaciona con la cultura de la escuela, no solo con su biología. Es una interacción constante.

Daniela: Entonces, el problema no es solo del estudiante, sino de la interacción entre el estudiante y su entorno. Eso cambia todo el panorama.

Álvaro: Cambia todo. Porque dejas de buscar un “defecto” en la persona y empiezas a analizar el sistema completo. Es un cambio de perspectiva radical que nos da mucho más poder para actuar.

Daniela: Hablando de perspectiva, Castorina menciona algo llamado “marcos epistémicos”. Otra palabra que necesita traducción, por favor.

Álvaro: ¡Por supuesto! Piensa en los marcos epistémicos como unos lentes invisibles que todos usamos. Son nuestra concepción del mundo, nuestras creencias más profundas que asumimos sin darnos cuenta.

Daniela: ¿Como unos lentes de sol que te pones y olvidas que los llevas puestos?

Álvaro: ¡Esa es la analogía perfecta! Y esos lentes influyen en todo: en cómo un psicopedagogo elige un problema, en qué métodos usa, en qué considera importante. No existe un profesional 100% neutral.

Daniela: ¿Me das un ejemplo?

Álvaro: Claro. Si tus lentes, tu marco epistémico, te dicen que la inteligencia es una cosa fija y medible, ¿qué harás? Usarás tests de coeficiente intelectual para dar un número y un diagnóstico estático. “Este estudiante *es* así”.

Daniela: Y listo, se le pone una etiqueta. Suena como una sentencia.

Álvaro: Lo es. Pero si te cambias los lentes... si tu marco epistémico es relacional y dialéctico... tu enfoque cambia por completo. Ya no buscas una foto estática, buscas entender un proceso dinámico.

Daniela: Supongo que todos deberíamos revisar la graduación de nuestros lentes de vez en cuando.

Álvaro: Totalmente. Es la única forma de asegurarnos de que estamos viendo la realidad con claridad y no solo confirmando lo que ya creíamos.

Daniela: Me fascina esa idea. Pasar de una foto estática a un proceso dinámico. ¿Cómo se ve eso en la práctica? ¿Cómo se evalúa a un estudiante con estos nuevos lentes?

Álvaro: Se llama “evaluación dinámica”. En lugar de solo medir lo que un estudiante *ya sabe*, te enfocas en lo que *puede llegar a saber* con un poco de ayuda. Aquí es donde entra la famosa Zona de Desarrollo Próximo de Vygotsky.

Daniela: ¡La ZDP! La hemos mencionado antes. Es esa brecha entre lo que puedes hacer solo y lo que puedes hacer con la guía de alguien más.

Álvaro: Exactamente. Una evaluación dinámica trabaja dentro de esa zona. Observa cómo el estudiante aprende, cómo usa las herramientas que le das, cómo se apropia del conocimiento. Es una evaluación que mira hacia el futuro, es prospectiva, no retrospectiva.

Daniela: Es evaluar el potencial, no solo el resultado. ¡Qué diferencia! Eso es mucho más esperanzador y motivador para cualquier estudiante.

Álvaro: Es un cambio del cielo a la tierra. Pasas de decir “esto es lo que eres” a preguntar “¿qué puedes llegar a ser si trabajamos juntos?”. Se centra en el proceso y en la colaboración.

Daniela: Esto me lleva a otro concepto clave: la “educabilidad”. Mucha gente cree que es algo que tienes o no tienes, como ser alto o bajo.

Álvaro: Sí, y esa es una idea muy dañina. Desde esta nueva perspectiva, la educabilidad no es un rasgo interno del niño que se descubre en un consultorio.

Daniela: ¿Entonces qué es?

Álvaro: Es una relación. La educabilidad depende de la situación. Depende de lo que le pasa al niño con su maestro, de cómo se siente en el aula, de las oportunidades que tiene. Está conectada inherentemente al contexto educativo.

Daniela: Así que un estudiante no es “no educable” en abstracto. Podría tener dificultades de educabilidad *en esa situación escolar específica*.

Álvaro: ¡Precisamente! Y eso es clave. La responsabilidad se comparte. Ya no se culpa únicamente al estudiante. Nos obliga a mirar la calidad de las interacciones en la escuela.

Daniela: Aquí es donde entran los valores, ¿no? Castorina dice que los marcos epistémicos también se conectan con valores como el individualismo o la solidaridad.

Álvaro: Absolutamente. Un marco que aísla al individuo y busca controlarlo promueve el individualismo. En cambio, un marco relacional, que ve al estudiante en su contexto, promueve valores como la solidaridad y el reconocimiento de las diferencias.

Daniela: Entonces, para resumir todo esto... la psicopedagogía moderna no se trata de tener las mejores herramientas de diagnóstico y ya.

Álvaro: Para nada. Se trata de ser conscientes de los “lentes” que usamos. De cuestionar nuestras propias creencias sobre el aprendizaje, la inteligencia y el desarrollo. De entender que nuestras prácticas no son neutrales y tienen consecuencias reales y profundas en la vida de los estudiantes.

Daniela: El verdadero trabajo es la reflexión. Preguntarnos por qué hacemos lo que hacemos.

Álvaro: Esa es la clave. Castorina insiste en que los profesionales y los investigadores deben reflexionar sobre estas cosas. Hay que crear espacios para dudar, para debatir, no solo para reafirmar lo que ya sabemos. Es la única forma de construir una disciplina que realmente ayude.

Daniela: Me queda claro que la psicopedagogía es mucho más profunda de lo que parece. Es una herramienta poderosa, pero como toda herramienta, debemos aprender a usarla con sabiduría y autocrítica. Esto nos da una base increíble para lo que sigue.

Álvaro: Exacto. Y con esta base crítica en mente, ahora podemos explorar algunas de las estrategias de intervención más efectivas que han surgido de esta visión más humana y contextual del aprendizaje.

Daniela: ...y eso de verdad cambia la perspectiva sobre cómo memorizar. Pero, Álvaro, me dejas pensando. No es solo la técnica, es entender *por qué* funciona. Y eso nos lleva de lleno a la psicología educativa, ¿verdad?

Álvaro: Exactamente, Daniela. Es el campo de batalla donde las ideas sobre el aprendizaje se ponen a prueba. Y por mucho tiempo, hubo un problema gigante que casi nadie veía.

Daniela: ¿Un problema gigante? Suena a drama. Venga, cuéntamelo.

Álvaro: Pues casi. Imagina que tienes una teoría psicológica increíble, descubierta en un laboratorio, sobre cómo funciona la memoria. La teoría es genial, pero se estudió con adultos en un entorno súper controlado.

Daniela: Ok, te sigo.

Álvaro: El problema fue que, durante décadas, se cogían estas teorías y... ¡zas! Se aplicaban directamente en las aulas. Sin adaptarlas, sin pensar si un salón de clases es lo mismo que un laboratorio. Es como usar el mapa de una ciudad para explorar un bosque.

Daniela: Vaya, claro. ¡El terreno es completamente diferente! No va a funcionar.

Álvaro: ¡Exacto! A eso se le llama “aplicacionismo”. Se asumía que el aprendizaje era algo que pasaba solo 'dentro de la cabeza' del estudiante, sin importar el contexto.

Daniela: ¿Y qué se ignoraba exactamente? ¿Al profesor, los compañeros...?

Álvaro: Todo. Se ignoraba la relación del niño con el maestro, con el tema que se enseña, ¡incluso con su propia vida! El foco estaba en las habilidades intelectuales como si fueran músculos aislados, y no en la persona completa en una situación real.

Daniela: Entonces, ¿cuál fue el cambio de chip? ¿Cuándo se dieron cuenta de que el bosque necesitaba un mapa nuevo?

Álvaro: Fue un cambio lento pero revolucionario. Empezó a surgir una nueva orientación que decía: “Un momento... lo que pasa en la cabeza no se puede separar de lo que pasa en el mundo”.

Daniela: Suena lógico, pero ¿qué significa en la práctica?

Álvaro: Significa que la unidad de análisis cambió. En lugar de estudiar solo los 'procesos mentales', empezamos a estudiar a la 'persona en situación'. Ya no es solo tu cerebro aprendiendo, eres TÚ, con tus herramientas, con tu profesor, en tu aula, aprendiendo algo específico.

Daniela: Entiendo. Es la diferencia entre estudiar la receta de un pastel y... estar en la cocina con los ingredientes, el horno y alguien que te ayuda. Son dos mundos.

Álvaro: ¡Esa es una analogía perfecta! El contexto didáctico, la cocina en tu ejemplo, no es un simple fondo. Estructura cómo aprendes. Condiciona tu actividad. Es parte fundamental del aprendizaje mismo.

Daniela: Ok, esto es revelador. Pero este enfoque antiguo de ignorar el contexto... ¿tuvo consecuencias negativas para los estudiantes?

Álvaro: Muchísimas. Y aquí entramos en un terreno más profundo, analizado por pensadores como Foucault. La psicología no solo se aplicó mal, sino que a veces hizo justo lo que el sistema esperaba que hiciera.

Daniela: ¿Y qué se esperaba que hiciera?

Álvaro: Que ayudara a 'normativizar' a los niños. Las teorías y los tests psicológicos se usaron para crear una idea de 'normalidad'. Se definieron etapas del desarrollo, cocientes intelectuales... y todo el que no encajaba en ese molde predefinido era etiquetado.

Daniela: Como un control de calidad en una fábrica. Si una pieza no es idéntica a las demás, se considera defectuosa.

Álvaro: Exacto. Se creó la figura del 'niño con problemas'. Las dificultades de aprendizaje se veían como fallos internos, puramente del niño. Se le echaba la culpa a su cerebro o a su falta de capacidad, sin mirar el contexto, la enseñanza o el propio sistema.

Daniela: Qué fuerte... Porque entonces no se buscaban soluciones en el método de enseñanza, sino que se señalaba al alumno.

Álvaro: Precisamente. La psicología, sin quererlo, a veces funcionó como un árbitro que legitimaba científicamente quién era 'normal' y quién 'desviado'. Y esto es clave entenderlo para no caer en esa trampa.

Daniela: Entonces, si abandonamos esa idea del 'niño defectuoso', ¿cómo vemos a un estudiante con dificultades desde esta nueva perspectiva contextual?

Álvaro: ¡Ahí está la magia! Gracias a pensadores como Vygotsky, entendemos que no somos solo biología. Somos una mezcla, una dialéctica entre nuestra naturaleza y nuestra cultura.

Daniela: ¿Una dialéctica? Suena complicado.

Álvaro: Piénsalo así: tu biología te da el hardware, pero tu cultura y tus relaciones sociales instalan el software y te enseñan a usarlo. Están entrelazados, no se pueden separar.

Daniela: Vale, me gusta esa imagen. ¿Y cómo ayuda eso a un niño con dificultades?

Álvaro: Cambia todo. Un niño ciego o sordo ya no tiene un desarrollo 'anormal'. Tiene *otro* desarrollo. Uno original y genuino. Ante una diferencia biológica, la cultura le da herramientas, como el Braille o la lengua de señas. Y eso crea una rearticulación cerebral única, una nueva forma de pensar y ser.

Daniela: Wow. No es un desarrollo inferior, es un desarrollo diferente, adaptado.

Álvaro: ¡Exactamente! No es una deficiencia, es una diversidad. Incluso el síndrome de Down o el déficit de atención se ven de otra forma. Sí, hay un componente biológico, un hecho natural. Pero el diagnóstico, las expectativas y cómo la sociedad trata a esa persona... es una construcción social.

Daniela: O sea, el secreto es entender que somos una mezcla inseparable de biología y contexto. Que no hay un único camino 'normal' para aprender.

Álvaro: Ese es el gran takeaway. Entender esto te da el poder de no culparte si algo no funciona, y en su lugar, analizar todo el contexto. Te permite buscar otras herramientas, otras estrategias, otro 'software' para tu 'hardware'.

Daniela: Increíble. Saber esto ya es una ventaja competitiva. Ahora, con esta nueva visión, ¿cómo podemos diseñar rutinas de estudio que realmente funcionen con nuestro contexto y no contra él? Hablemos de eso.

Daniela: Y eso nos lleva a un punto crucial, Álvaro. Hablamos de cómo se mide el aprendizaje, pero... ¿qué papel juega la psicología en todo esto? A veces parece una herramienta neutral, ¿no?

Álvaro: Esa es la gran cuestión, Daniela. Y la respuesta es que no, no es para nada neutral. Históricamente, la psicología ha funcionado como una especie de... guardián de la "normalidad".

Daniela: ¿Guardiana de la normalidad? Suena un poco... controlador.

Álvaro: Lo es. Piénsalo así: se usó para medir la inteligencia y clasificar a los niños. O eras "apto" para la escuela normal, o eras "anormal" y te enviaban a una escuela especial. Crearon una grilla para ordenarnos a todos.

Daniela: Wow, es una idea muy fuerte. Que la psicología no estudia a un niño "en sí", sino a un niño que ya ha sido intervenido por el sistema.

Álvaro: Exactamente. La psicología se convierte en un saber estratégico, vinculado a perspectivas de poder. Al organizar la vida de los chicos o generar expectativas sobre sus destinos, ha construido una idea de "niño natural" en la que creemos, pero que en realidad está moldeada por estas prácticas.

Daniela: Entiendo. Así que no hay un estudio inocente de la infancia... Siempre hay un contexto de poder detrás.

Álvaro: Así es. Y esto nos lleva a casos muy claros donde se ve cómo la psicología puede justificar prácticas de discriminación. Es lo que se llama un dispositivo de normativización de la infancia.

Daniela: ¿Puedes darnos un ejemplo concreto? A veces estas ideas suenan muy teóricas.

Álvaro: Por supuesto. El caso de los niños sordos es un ejemplo muy duro. La mirada médica los etiquetó como anormales, como si su condición biológica los hiciera deficientes intelectual y emocionalmente.

Daniela: ¿Deficientes? Solo por no poder oír...

Álvaro: Increíble, ¿verdad? Se impulsaron prácticas como la "oralización forzada", obligándolos a hablar en vez de usar la lengua de señas. Era una práctica disciplinadora para hacerlos "normales". De hecho, se les describía con los mismos prejuicios que a los "salvajes" del siglo XIX: pensamiento concreto, inmadurez...

Daniela: Qué terrible. Es usar la ciencia para justificar una visión del mundo muy limitada y excluyente.

Álvaro: Y ahí está la clave. Le da un aire de seriedad científica a una política que, en el fondo, es discriminatoria. Y esto no es solo cosa del pasado.

Daniela: ¿A qué te refieres? ¿Sigue pasando hoy?

Álvaro: Totalmente. Hay un caso famoso de los años 90, un libro llamado "The Bell Curve". Argumentaba que la diferencia entre ricos y pobres se debía, básicamente, a la diferencia de cociente intelectual.

Daniela: Ah, claro. Eres pobre porque no eres muy listo. Suena súper simple y para nada problemático.

Álvaro: Exacto. Y lo peor es que esta "evidencia científica" se usó para justificar políticas reales. El argumento era: ¿para qué dar ayuda social a los pobres si, por su bajo C.I., nunca saldrán de la pobreza?

Daniela: Es... escalofriante. Usar un test de inteligencia para legitimar el abandono de los más necesitados.

Álvaro: El instrumento psicológico, el test, legitima una política de exclusión. Y aquí está el punto central para recordar: ninguna herramienta es neutral. El saber es poder, y entender cómo se usa es la mejor defensa que tenemos.

Daniela: Definitivamente. Saber esto cambia la forma en que vemos las evaluaciones y los diagnósticos. Y nos da herramientas para cuestionarlos. Ahora, con esta perspectiva crítica en mente, ¿cómo podemos hablar de...

Daniela: Y con eso llegamos a nuestro último tema. Es una idea un poco más compleja, pero clave para pensar críticamente. ¿Cómo se construye el conocimiento en psicología?

Álvaro: Exacto. Y no es tan simple como parece. Pensemos que la ciencia tiene dos caras, como una moneda. Por un lado, está muy ligada a las relaciones de poder y a los intereses sociales.

Daniela: ¿Cómo así? ¿Me estás diciendo que la psicología a veces se usa para... controlar a la gente?

Álvaro: Suena a teoría de conspiración, pero tiene algo de verdad. A veces, las teorías psicológicas han servido para disciplinar, para que los niños se ajusten a la escuela, por ejemplo. Sin que los propios psicólogos se den cuenta.

Daniela: Ok, eso es un poco inquietante. ¿Entonces el conocimiento es solo una lucha de poder?

Álvaro: ¡Ahí está la clave! No, esa es solo una cara de la moneda. La otra cara es el esfuerzo genuino por entender el mundo psicológico. Por probar ideas, por refutar argumentos con evidencia.

Daniela: O sea, no es solo una batalla campal. Para ganar en el campo científico, necesitas pruebas, coherencia, datos... ¿no?

Álvaro: ¡Exactamente! No basta con tener un discurso imponente. Necesitas argumentos sólidos y pruebas que lo respalden. Es una búsqueda de la verdad, aunque esa verdad sea siempre histórica y revisable.

Daniela: A ver, dame un ejemplo práctico para que aterricemos esto.

Álvaro: Perfecto. Pensemos en el famoso TDAH, el Trastorno por Déficit de Atención. Hoy en día, en algunos lugares, se medica a un porcentaje altísimo de niños en edad preescolar.

Daniela: Sí, he escuchado sobre eso. ¿Por qué pasa tanto?

Álvaro: Bueno, desde la perspectiva del poder, medicar a un niño que “molesta” o no cumple las expectativas es una forma de someterlo a la disciplina escolar. Se le pone una etiqueta, se borra su subjetividad y se convierte en parte de un cuadro patológico.

Daniela: Wow, qué fuerte. Lo disciplinas con una pastilla. Pero, ¿y la otra cara? ¿La científica?

Álvaro: Ahí viene lo bueno. Desde el punto de vista clínico y científico, hoy sabemos que esa generalización del diagnóstico es, en muchos casos, falsa. Oculta otros problemas y anula al niño como sujeto que aprende. La ciencia misma critica ese abuso de poder.

Daniela: Entonces, el gran resumen es que la ciencia es ambas cosas. Es un campo de batalla de intereses, pero también un espacio donde se busca entender la realidad con pruebas y argumentos.

Álvaro: Exacto. El punto es no aceptar ninguna teoría o técnica sin preguntarse: ¿A qué intereses sirve esto? Y, a la vez, ¿qué evidencia lo respalda? Esa es la mentalidad crítica que te da la ventaja.

Daniela: Una herramienta súper poderosa. Y con esta idea cerramos nuestro podcast. Muchísimas gracias, Álvaro, por compartir todo tu conocimiento con nosotros.

Álvaro: El placer ha sido mío, Daniela. Y gracias a todos los que nos escucharon. ¡No dejen de cuestionar y aprender!

Daniela: ¡Hasta la próxima!