Política Exterior y Economía Argentina: Siglos XIX-XX

Explora la evolución de la política exterior y economía argentina desde el siglo XIX al XX. Un análisis clave para estudiantes. ¡Comprende la historia!

La Política Exterior y Economía Argentina: Siglos XIX-XX es un tema crucial para entender la formación y evolución de la nación. Desde la Revolución de Mayo, Argentina ha debatido y delineado su inserción internacional, un proceso marcado por la búsqueda de autonomía frente a las potencias mundiales y la adaptación a los cambiantes escenarios económicos globales. Este artículo explora las principales etapas y decisiones que configuraron la relación de Argentina con el mundo, desde la ruptura con el monopolio español hasta la posguerra, ofreciendo un análisis detallado para estudiantes.

La Inserción Argentina en el Contexto Internacional: Orígenes y Primeras Definiciones

Con la Revolución de Mayo, Argentina inició la construcción de una nación independiente y, simultáneamente, comenzó a definir su tipo de inserción internacional. Antes de 1810, el territorio formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, vinculado al resto del mundo exclusivamente a través de España. El sistema de monopolio español ya estaba en decadencia, con restricciones que paulatinamente abrían el comercio a productos ingleses.

La lucha por la independencia rompió este vínculo y la necesidad de establecer nuevas relaciones se hizo patente. Gran Bretaña, principal potencia comercial de la época, se convirtió en un actor clave. La apertura del comercio exterior impulsada por los gobiernos revolucionarios tuvo varias consecuencias importantes:

  • Expansión de exportaciones: Aumento significativo de cueros y el inicio del auge del tasajo (carne salada), impulsando la industria de los saladeros.
  • Valorización y apropiación de tierras: Se inició un proceso de valorización y concentración de tierras en manos de un reducido número de propietarios privados, favorecidos por el Estado.
  • Decadencia de industrias autóctonas: El librecambio y el ingreso de productos elaborados por la naciente industria británica provocaron la decadencia de las industrias artesanales del interior (tejidos de algodón, frutas secas, carretas, vinos).

Este escenario sentó las bases para el debate entre librecambistas y proteccionistas, una dicotomía que marcó la primera mitad del siglo XIX y fue motor de las guerras civiles entre unitarios y federales.

Unitarios y Federales: Dos Visiones de la Economía Argentina

Los unitarios, partidarios del librecambio y representantes de los intereses comerciales de Buenos Aires, privilegiaban el comercio con Inglaterra. Desatendían el intercambio con las antiguas provincias del virreinato.

Los federales, proteccionistas, abogaban por el comercio entre las provincias y con los nuevos estados vecinos, buscando un desarrollo más autónomo. Sin embargo, su proyecto de desarrollo independiente no logró consolidarse socialmente más allá de mediados del siglo XIX.

La Generación del 80 y el Modelo Agroexportador

El período entre 1860 y 1914 fue clave para la inserción argentina en el orden internacional. Esta etapa se caracterizó por una profunda dependencia del mercado mundial y, en particular, del Imperio Británico. La Generación del 80 organizó el país bajo el modelo de economía primaria exportadora, en un momento de auge de la economía mundial.

La estructura del mercado mundial se basó en el patrón oro y la fortaleza de la libra esterlina. Impulsado por la Segunda Revolución Industrial, el comercio británico se expandió, buscando materias primas y alimentos a bajo costo. Argentina se insertó en este esquema, “pacíficando” el país, recibiendo capitales para la producción exportable, organizando el Estado, tendiendo ferrocarriles y construyendo puertos. La lana, el trigo y la carne (impulsada por los buques frigoríficos) fueron los productos estrella.

Para poner en marcha la actividad agrícola, se creó un mercado de trabajo asalariado, disciplinando al gaucho y fomentando la inmigración. La dependencia externa se manifestó en que el ritmo de la actividad económica interna dependía de la demanda mundial de materias primas por parte de Inglaterra.

Crítica al Modelo de la Generación del 80

La crítica al modelo de inserción de la Generación del 80 es esencial para comprender la matriz de nuestra sociedad y sus relaciones internacionales. Las interpretaciones favorables se basan en:

  • Falta de alternativa: Argumentan que la dependencia con Inglaterra era inevitable, una fuerza de las cosas ante el auge del capitalismo y el mercado mundial. La oposición federal se veía como una expresión de atraso.
  • Riqueza y prosperidad: Destacan el alto nivel de riqueza y prosperidad alcanzado, mencionando a Argentina como el “granero del mundo” o el “séptimo país del mundo por su desarrollo” a principios del siglo XX. Sin embargo, esta riqueza coexistía con la miseria de trabajadores urbanos y la superexplotación rural.

La principal consecuencia negativa de este modelo fue su incapacidad para generar bases sólidas para una creciente autonomía. Esto requería un desarrollo industrial y un mercado interno fuerte, algo limitado por la estructura de tenencia de la tierra. La concentración de la tierra en pocas manos, a diferencia de países como EE.UU. y Canadá, impidió el acceso a la misma por parte de inmigrantes y favoreció una producción extensiva.

Otro rasgo fue el elevado aislamiento de Argentina respecto a Latinoamérica. Factores como las distancias y la geografía contribuyeron, pero la prioridad de las relaciones con Gran Bretaña y el componente europeísta del proyecto del 80 fueron determinantes. Inglaterra veía con buenos ojos la falta de acción común en la región. La participación de Argentina en la Doctrina Drago (rechazo al uso de la fuerza por deudas financieras) fue una aparente excepción, pero motivada por la preocupación sobre su propia deuda con Gran Bretaña.

El Radicalismo y el Cambio de Paradigma (1916-1930)

El ascenso del radicalismo al gobierno en 1916 significó la incorporación de sectores de las capas medias a la vida política. Aunque los radicales lucharon contra el régimen político oligárquico, no cuestionaron el modelo agroexportador ni la dependencia con Inglaterra. Asentaron el modelo, aceptando la dependencia del país a los mercados y fuentes de inversión externas.

La Primera Guerra Mundial marcó el fin de la expansión del mercado mundial y del poderío británico, y tuvo efectos directos en Argentina:

  • Detuvo la migración.
  • Suspendió el flujo de capitales europeos.
  • Limitó severamente el ingreso de bienes del extranjero.

Esto impulsó un limitado desarrollo industrial orientado al mercado interno, que continuó hasta la crisis del 30. La inversión de capital extranjero en la industria durante los años 20 fue mayoritariamente norteamericana, marcando un cambio en la posición internacional de Argentina, que pasó de una relación bilateral con Gran Bretaña a una triangular donde EE.UU. ganaba influencia, especialmente en áreas de crecimiento como el petróleo y bienes duraderos.

El radicalismo intentó poner límites y controles al capital extranjero, lo que generó conflictos, como con la Standard Oil (empresa norteamericana de petróleo) y con los ferrocarriles ingleses debido a huelgas. Ante la amenaza británica de suspender la compra de cereales, el gobierno cedió ante los huelguistas, demostrando la vulnerabilidad de la política exterior argentina.

También hubo una tímida apertura hacia Latinoamérica, oponiéndose a la ocupación estadounidense en Santo Domingo y apoyando a Sandino en Nicaragua. Sin embargo, no se estructuró como una política regional coherente, sino como hechos aislados. La revalorización de la soberanía territorial y el desarrollo de la industria petrolera también fueron aspectos destacados de este período.

La Década Infame y el Pacto Roca-Runciman (1930-1943)

La caída del gobierno radical en 1930 dio inicio a la Década Infame, con la vuelta de la élite oligárquica al poder. La crisis mundial del 29 desnudó las debilidades del país agroexportador y exigió una reacomodación productiva. Dos aspectos de la política británica fueron trascendentales:

  • La consolidación de la Comunidad Británica de Naciones (Estatuto de Westminster).
  • El abandono del librecambio por el proteccionismo (Ley de Impuestos a la Importación y Conferencia de Ottawa de 1932).

Ante la amenaza de exclusión del mercado británico, la élite argentina, en lugar de buscar una nueva inserción integral, se aferró a la dependencia con Inglaterra. Esto llevó a la firma del Pacto Roca-Runciman (1933), conocido como el "estatuto del coloniaje". Argentina aseguró su cuota de exportación de carne a cambio de enormes concesiones a exportadores e inversores ingleses, subordinando su aparato productivo a las necesidades británicas (creación del Banco Central, Juntas Reguladoras, etc.). Este pacto fue un ejemplo de claudicación de la soberanía.

Durante los años 30, la relación con EE.UU. no mejoró debido a la consolidación de la dependencia británica y la negativa estadounidense a abrir sus mercados a productos argentinos. La Segunda Guerra Mundial intensificó la tensión, con Argentina manteniendo la neutralidad bajo los gobiernos de Ortiz y Castillo, una política que, paradójicamente, convenía a los intereses nacionales al garantizar el abastecimiento a Gran Bretaña y favorecer la industrialización por sustitución de importaciones. Sin embargo, EE.UU. presionó fuertemente por la ruptura de relaciones con el Eje.

En el plano regional, la Guerra del Chaco (Bolivia vs. Paraguay) permitió la exitosa mediación del canciller Saavedra Lamas, que le valió el Premio Nobel de la Paz y jerarquizó la cancillería argentina. Este hecho demostró que el poder de negociación de países menos desarrollados no es tan débil si se aprovecha adecuadamente.

El Peronismo y la Tercera Posición (1943-1955)

El golpe militar de 1943 y el posterior triunfo del peronismo coincidieron con una acelerada recomposición del orden internacional pos-Segunda Guerra Mundial, marcada por el bipolarismo y la Guerra Fría entre EE.UU. y la Unión Soviética. América Latina quedó bajo la influencia norteamericana.

Frente a la presión de EE.UU. para que Argentina aceptara su rol de nación dependiente, el gobierno peronista levantó la política de la Tercera Posición. Su núcleo era el rechazo a la política de bloques, buscando preservar la autonomía de Argentina y una inserción internacional más allá del estrecho marco norteamericano. Argentina se transformó en un crítico de las reglas del mundo de posguerra. Perón buscó una política más independiente de ambos centros mundiales, como lo expresó en sus discursos de 1944 y 1945.

Características de la Tercera Posición

La política de la Tercera Posición se manifestó en varios planos:

  • Organismos internacionales: Argentina negoció su ingreso a la ONU, oponiéndose al privilegio del veto. Se opuso a los acuerdos de Bretton Woods y se negó a incorporarse al FMI, al Banco Mundial y al GATT, que perpetuaban la desigualdad económica y establecían el libre comercio. En cambio, promovió el bilateralismo.
  • Política exterior activa: Ayudó a España cuando fue aislada, criticó la partición de Palestina, se opuso al envío de tropas a Corea y enfrentó la actitud intervencionista de EE.UU. en Guatemala (1954).
  • Liderazgo regional: Latinoamérica fue un objetivo privilegiado. Argentina impulsó propuestas de integración económica regional con barreras de protección y defensa de precios primarios. Se firmó el tratado de complementación económica con Chile (1953), al que se adhirieron Ecuador, Bolivia, Paraguay y Nicaragua. Se intentó crear una Central de Trabajadores Latinoamericanos (ATLAS).

Perón enfatizó la existencia de dos caminos para Latinoamérica: la subordinación a EE.UU. o la construcción de un espacio de solidaridad política y económica soberano. La Tercera Posición fue precursora del Movimiento de Países No Alineados.

La Revolución Libertadora y el Retorno al Alineamiento (1955-1958)

La caída del peronismo en 1955 terminó abruptamente con la Tercera Posición. La Revolución Libertadora buscó el "retorno" de Argentina al "concierto de naciones civilizadas y demócratas", alineándose automáticamente con la nueva potencia hegemónica: EE.UU. Se desmanteló la política peronista y Argentina se incorporó al FMI, al Banco Mundial y al GATT, abandonando los convenios bilaterales.

Esta política económica en el plano internacional estuvo acompañada por un plan económico nacional que respondía a los lineamientos del FMI, favoreciendo el capital extranjero. En el plano latinoamericano, hubo un retroceso al abandonarse la política de fortalecimiento de la unidad regional. Argentina aceptó la hegemonía norteamericana sin reconocer puntos de conflicto.

El Desarrollismo y sus Matices (1958-1962)

El gobierno del presidente Frondizi (1958-1962) se enmarcó en la relación dependiente con EE.UU., asignando un rol clave al capital norteamericano en el desarrollo interno. Con legislación benévola, hubo un significativo ingreso de capitales que modificaron el perfil industrial del país. Sin embargo, Frondizi intentó cierta heterodoxia en política internacional:

  • Interlocución con Europa y el Tercer Mundo: Se entrevistó con Kennedy, pero también buscó acercarse a países europeos y al emergente Tercer Mundo, como la India.
  • Caso Cuba: Aunque finalmente se subordinó a EE.UU. y rompió relaciones con Castro, previamente intentó una mediación que planteaba la cuestión como un problema bilateral.
  • Rechazo a tratados militares: Se negó a firmar un tratado de asistencia militar con EE.UU. y a romper relaciones con la Unión Soviética, mostrando resistencia a la Doctrina de Seguridad Continental.
  • Acercamiento regional: Se acercó a Brasil, su adversario histórico, basándose en la coincidencia de políticas desarrollistas (industrias de base con capital extranjero).

El Gobierno de Illia y la Autonomía Cuestionada (1963-1966)

El gobierno radical del Dr. Illia (1963-1966) mantuvo la adscripción dependiente a EE.UU. pero planteó discrepancias que buscaron cierto grado de autonomía. En el plano interno, anuló los contratos petroleros firmados por Frondizi con empresas norteamericanas, reafirmando la soberanía y la tradición radical de monopolio estatal sobre el petróleo.

Illia se negó a aceptar la división del mundo en bloques, abogando por un "solo mundo" y la paz, igualdad y respeto a las soberanías. No obstante, en la práctica, hubo contradicciones:

  • Asistencia militar: En 1964, se firmó un convenio bilateral de asistencia militar con EE.UU. bajo presión militar, en el marco de la política de seguridad continental.
  • Invasión a Santo Domingo: En 1965, el gobierno no condenó la intervención unilateral estadounidense y propuso convertirla en una fuerza interamericana bajo la OEA, aunque Illia se opuso a enviar tropas.
  • Apoyo a EE.UU. en Vietnam: El viaje del canciller Zavala Ortiz a Saigón en 1966 constituyó un explícito apoyo a la presencia norteamericana en Vietnam.

En el plano regional, Illia contribuyó a mejorar las relaciones con países vecinos, brindando puerto franco a Bolivia, acordando con Uruguay sobre el Río de la Plata y sometiendo a arbitraje el conflicto limítrofe con Chile por Río Encuentro. También diseñó una política de integración subregional en la Cuenca del Plata.

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La Revolución Argentina y las Fronteras Ideológicas (1966-1973)

El golpe militar que derrocó a Illia inició la Revolución Argentina, marcando un retorno al alineamiento "automático" con EE.UU., abandonando los intentos de políticas autónomas. Durante la presidencia de Onganía, se formuló la doctrina de las "fronteras ideológicas", que priorizaba las relaciones con gobiernos afines ideológicamente (anticomunistas).

Esta concepción tuvo consecuencias:

  • Militar regional: Se adoptó la bandera de la Junta Interamericana de Defensa, generando una fuerte reacción en la región.
  • Comercio exterior: Argentina se privó de comerciar con países socialistas, a pesar de que estos incrementaban sus relaciones con el resto del mundo.
  • Integración regional: Se desvirtuó el contenido integrador de la Cuenca del Plata, subordinando intereses nacionales a Brasil. Argentina mostró indiferencia ante el Pacto Andino, quedando en una situación de debilidad regional.

Esta doctrina subordinaba la democracia a la seguridad, apoyando regímenes anticomunistas y criticando democracias "blandas". Sin embargo, el último presidente del proceso, Lanusse, flexibilizó esta doctrina, manteniendo buena relación con Allende en Chile y reconociendo a la República Popular China.

El Retorno del Peronismo y la Tercera Posición Renovada (1973-1974)

El retorno del peronismo al gobierno en 1973 permitió reanudar la política de la Tercera Posición, en un contexto internacional más favorable con la distensión, el multipolarismo y la emergencia de los no alineados. La política exterior se orientó a tres objetivos:

  1. Movimiento de No Alineados: Argentina se incorporó en la conferencia de Argel (1973), reafirmando su independencia y buscando apoyo para el reclamo de soberanía sobre las Malvinas.
  2. Apertura al bloque socialista: Se establecieron relaciones diplomáticas con Alemania Oriental, Vietnam del Norte y Corea del Norte. La "Misión Gelbard" (1974) firmó acuerdos de cooperación económica con la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia y Hungría, buscando diversificar mercados y reducir la dependencia de EE.UU.
  3. Replanteo regional: Se restablecieron relaciones con Cuba y se firmaron contratos de venta de manufacturas, rompiendo el bloqueo. Se propusieron reformas al sistema interamericano y al TIAR, criticando su rol como obstáculo para la revolución latinoamericana.

Esta política independiente se atenuó tras la muerte de Perón en julio de 1974, aceptándose la política de "nuevo diálogo" promovida por el secretario Kissinger.

El Proceso Militar y la "Guerra Fría Periférica" (1976-1983)

El proceso militar iniciado en 1976 se dio en un contexto de estancamiento de la economía mundial y deterioro de la distensión. La política exterior del régimen tuvo dos planos complementarios:

  • Diplomacia económica: Liderada por Martínez de Hoz, buscó recomponer relaciones con el mundo financiero y la banca internacional mediante un programa económico interno apoyado por estos organismos y un crecimiento del endeudamiento externo. Esto buscaba subordinación al orden económico internacional a cambio de "comprensión" para la política represiva interna. Sin embargo, hubo contradicciones con EE.UU. respecto al desarrollo nuclear independiente y la preservación del comercio de granos con la URSS (negativa a sumarse al embargo cerealero por la invasión a Afganistán).
  • Diplomacia militar: Impulsada por los jefes de las Fuerzas Armadas, se basó en la teoría de la Tercera Guerra Mundial, ya iniciada a través de "guerras revolucionarias" contra un "enemigo interno" (los subversivos). Se denunciaba la "decadencia" de los países desarrollados y el ejército argentino asumió un rol de "vanguardia" en la coordinación represiva interamericana. Esto generó confrontación con la política de derechos humanos de Carter, que suspendió la ayuda militar en 1977.

La participación en la represión en Centroamérica permitió recomponer relaciones con EE.UU. durante la administración Reagan. Sin embargo, conflictos como el del Beagle (1978) con Chile y la Guerra de Malvinas (1982) respondieron más a lógicas internas (buscar "unión nacional", "limpiar imagen del ejército") que a una continuidad de la política exterior o un modelo de inserción internacional. Malvinas demostró la irrealidad de una política que pretendía ver a Argentina como un país privilegiado por Occidente industrializado, ignorando su carácter latinoamericano y no alineado.

Preguntas Frecuentes sobre Política Exterior y Economía Argentina

¿Cómo influyó la independencia en la economía argentina del siglo XIX?

La independencia rompió el monopolio comercial español, abriendo Argentina al comercio internacional, especialmente con Gran Bretaña. Esto impulsó la exportación de cueros y tasajo, pero también causó la decadencia de las industrias artesanales locales debido al librecambio. Se inició la valorización y concentración de tierras, sentando las bases de una economía agroexportadora.

¿Qué fue el modelo agroexportador y cuándo culminó?

El modelo agroexportador fue el esquema económico implementado por la Generación del 80 (1860-1914), basado en la exportación de materias primas (lana, trigo, carne) a Europa, principalmente a Gran Bretaña. Culminó en 1930 con la crisis económica mundial del 29, que expuso las debilidades del país y la declinación de Inglaterra como potencia dominante, obligando a una reacomodación productiva.

¿Qué fue la Tercera Posición peronista en la política exterior?

La Tercera Posición fue la doctrina de política exterior impulsada por el peronismo (1943-1955), caracterizada por el rechazo a la política de bloques de la Guerra Fría. Buscaba preservar la autonomía argentina frente a EE.UU. y la Unión Soviética, promoviendo el bilateralismo económico, el liderazgo regional en América Latina y una política exterior activa e independiente en organismos internacionales.

¿Cuál fue la importancia del Pacto Roca-Runciman?

El Pacto Roca-Runciman (1933) fue un acuerdo entre Argentina y Gran Bretaña durante la Década Infame. Aseguró una cuota de exportación de carne argentina al mercado británico, pero a cambio de enormes concesiones que favorecían a los inversores y exportadores ingleses en Argentina. Es considerado un símbolo de la culminación de la dependencia económica argentina con el Reino Unido.

¿Cómo cambió la relación de Argentina con Estados Unidos a lo largo del siglo XX?

Inicialmente, la relación fue de indiferencia u hostilidad, dado el fuerte vínculo con Gran Bretaña y la oposición al panamericanismo. Tras la Primera Guerra Mundial, la influencia de EE.UU. creció, especialmente en la inversión industrial. Durante el peronismo, hubo un fuerte enfrentamiento por la Tercera Posición. A partir de la Revolución Libertadora (1955), Argentina se alineó más con EE.UU., aunque hubo intentos de autonomía (Frondizi, Illia). Durante el último Proceso Militar (1976-1983), el alineamiento anticomunista coexistió con puntos de fricción como el desarrollo nuclear o el comercio con la URSS, y fue redefinido tras la Guerra de Malvinas.

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