Podcast sobre Normas y Valores en la Ciencia
Normas y Valores en la Ciencia: Guía SEO para Estudiantes
Podcast
Sociología de la ciencia: El código oculto de los científicos
Délka: 22 minut
Kapitoly
El Ethos de la Ciencia
Normas vs. Práctica Real
El Motor de la Ciencia: Las Recompensas
El Lado Oscuro: Conducta Desviada y Efecto Mateo
Del Paradigma de Merton al Enfoque Práctico
El Enfoque Practicista
¿Qué es una Práctica?
Valores en lugar de Reglas
La Revolución de Kuhn
Normas en Cuestión
El Giro hacia la Práctica
Más que solo resultados
El contexto lo es todo
¿Normas o guías?
Resumen y despedida
Přepis
Paula: …espera, ¿entonces me dices que la ciencia tiene su propio código de ética no escrito? ¿Como los mandamientos de un científico? ¡Eso es increíble!
Daniel: ¡Exactamente! No son mandamientos tallados en piedra, pero sí un conjunto de normas que guían cómo debería funcionar la comunidad científica. Es la idea central de un sociólogo clave, Robert K. Merton.
Paula: Okay, esto tengo que entenderlo bien, y seguro que nuestros oyentes también. Estás escuchando Studyfi Podcast, y hoy vamos a descifrar el código de conducta de la ciencia con Daniel.
Daniel: Un placer, Paula. Y sí, Merton lo llamó el "ethos de la ciencia". Es el conjunto de valores y normas que se supone que todo científico debe internalizar para que la ciencia avance correctamente.
Paula: Suena súper importante. ¿Cuáles son esas normas? ¿Son complicadas?
Daniel: Para nada. Merton las resumió en cuatro principios clave, que a veces se recuerdan con la sigla CUDOS, por sus iniciales en inglés. Son: Comunismo, Universalismo, Desinterés y Escepticismo Organizado.
Paula: Comunismo… eso suena un poco intenso. ¿Los científicos comparten sus cepillos de dientes o algo así?
Daniel: ¡No, no! Nada de eso. Se refiere a que los descubrimientos científicos son propiedad de toda la comunidad. No le pertenecen a una sola persona. El conocimiento debe ser compartido abiertamente.
Paula: Ah, vale, como el software de código abierto. Tiene sentido. ¿Y qué hay del Universalismo?
Daniel: Significa que la validez de una afirmación científica no depende de quién la diga. No importa la nacionalidad, la clase social o la raza del científico. Solo importan las pruebas, la evidencia.
Paula: Me gusta eso. Es súper justo. ¿Y el Desinterés? ¿Significa que no les importa nada?
Daniel: Casi lo contrario. Significa que los científicos deben actuar por el bien de la ciencia, no para su beneficio personal. La búsqueda de la verdad debe estar por encima del dinero o la fama. Es un ideal, claro.
Paula: Ya veo, el ideal del científico puro. Y la última, Escepticismo Organizado, suena a que son un grupo de cínicos profesionales.
Daniel: Es una forma elegante de decir "no te creas nada sin pruebas". La ciencia exige que todas las ideas, incluso las más aceptadas, se sometan a un escrutinio constante. Es el motor del progreso: dudar para avanzar.
Paula: Okay, CUDOS. Comunismo, Universalismo, Desinterés y Escepticismo. Suena genial en teoría, pero… ¿los científicos de verdad se comportan así siempre? Porque parecen casi santos.
Daniel: Esa es la crítica principal que se le hizo a Merton. Y la respuesta corta es no, por supuesto que no. Los científicos son humanos. Tienen egos, compiten por financiación, buscan reconocimiento…
Paula: Entonces, ¿la teoría de Merton no sirve para nada si en la práctica no se cumple a rajatabla?
Daniel: ¡Ahí está la clave! Un seguidor de Merton, Norman Storer, lo explicó muy bien. El punto no es que las normas se sigan siempre, sino que existen y definen qué es una "desviación".
Paula: A ver, explícamelo como si fuera muy, muy simple.
Daniel: Piensa en las normas de tráfico. ¿Todo el mundo respeta el límite de velocidad todo el tiempo? No. Pero la norma existe, y gracias a ella sabemos cuándo alguien está cometiendo una infracción. Y esa norma modela el comportamiento general.
Paula: Entendido. La norma es el punto de referencia, aunque haya gente que se la salte. Y supongo que saltársela tiene consecuencias dentro de la comunidad científica.
Daniel: Exacto. Cuando un científico oculta datos —violando el Comunismo— o falsifica resultados —violando el Desinterés y el Escepticismo—, la comunidad lo sanciona. Las normas operan incluso cuando se rompen.
Paula: Y dices que estas normas se rompen más en ciertas situaciones, ¿no?
Daniel: Sí. En lo que Thomas Kuhn llamó "ciencia normal", cuando todos están de acuerdo en las reglas del juego, es más fácil seguirlas. Las violaciones son más comunes en etapas de crisis o revolución científica, o cuando hay presiones externas, como intereses políticos o económicos.
Paula: Bien, entonces tenemos el "código ético" por un lado. Pero antes mencionaste que los científicos buscan reconocimiento. ¿Cómo encaja eso con la norma del "Desinterés"?
Daniel: Esa es la otra pieza fundamental del paradigma de Merton: la estructura de recompensas. Merton dice que ambas, la estructura de normas y la de recompensas, interactúan constantemente.
Paula: ¿Recompensas como… dinero?
Daniel: No principalmente. La moneda de cambio más valiosa en la ciencia es el reconocimiento. Ser el primero en descubrir algo, que una ley o teoría lleve tu nombre... Piénsalo: la ley de Boyle, la teoría de Darwin, la constante de Planck.
Paula: ¡Claro! Es como la eponimia. ¡Básicamente, alcanzar la inmortalidad científica! Eso debe ser un motor potentísimo.
Daniel: Lo es. Ese deseo de reconocimiento y de prioridad en los descubrimientos es la energía que mueve el sistema. Es lo que incentiva a los científicos a trabajar duro y a compartir sus resultados… para que se les reconozca por ellos.
Paula: Ah, así que la norma del Comunismo (compartir) está impulsada por el deseo de una recompensa (reconocimiento). ¡Qué interesante dualidad!
Daniel: Precisamente. Es una tensión constante. Quieres compartir tu hallazgo para que te den el crédito, pero te da miedo que otro se te adelante. Esa tensión puede ser muy productiva, pero también puede llevar a problemas.
Paula: ¿Problemas como el fraude científico y todo eso?
Daniel: Exactamente. Cuando la presión por ser el primero es demasiado grande, algunos científicos pueden caer en la "conducta desviada". Ocultan datos, manipulan experimentos o directamente mienten. Todo por la recompensa.
Paula: Así que el mismo sistema que impulsa la ciencia también puede corromperla. Es una paradoja.
Daniel: Totalmente. Y Merton identificó otro efecto perverso de este sistema de recompensas, uno que llamó el "Efecto Mateo".
Paula: ¿El Efecto Mateo? ¿Por el apóstol?
Daniel: Sí, por un pasaje de su evangelio que dice algo así como: "al que tiene, se le dará más, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene". En lenguaje coloquial: "dinero llama a dinero".
Paula: ¡No me digas! ¿Hay un "efecto Mateo" en la ciencia?
Daniel: Absolutamente. Significa que los científicos que ya son famosos reciben mucho más crédito por sus trabajos que un científico desconocido, aunque la contribución sea de la misma calidad.
Paula: O sea, si Einstein y un recién graduado publican la misma idea el mismo día, ¿todo el mérito se lo lleva Einstein?
Daniel: En gran medida, sí. El trabajo del científico famoso tendrá más visibilidad, más citas, y probablemente reciba más premios. Merton señala que esto crea una especie de aristocracia científica, como los premios Nobel, que parecen una clase aparte.
Paula: Uf, eso es bastante injusto. Pienso en todos los científicos brillantes pero poco conocidos cuyo trabajo queda en la sombra.
Daniel: Es uno de los efectos disfuncionales del sistema. Merton incluso lo compara con la Academia Francesa, que tiene 40 miembros ("los inmortales") y se habla de la "butaca 41" para referirse a todos los grandes genios que nunca lograron entrar, como Molière, Descartes o Zola.
Paula: Todo esto es fascinante, pero el texto que leímos menciona que hoy en día el paradigma de Merton ha sido… bueno, casi abandonado. ¿Por qué, si parece explicar tantas cosas?
Daniel: Es una gran pregunta. No es que se demostrara que era "falso". Simplemente, las preocupaciones de la sociología de la ciencia cambiaron. Merton se centraba en la estructura social *de* la ciencia, pero no tanto en cómo se construye el conocimiento científico en sí mismo.
Paula: ¿A qué te refieres? ¿La diferencia entre sociología de la ciencia y filosofía de la ciencia?
Daniel: Exacto. Merton mantenía una separación clara: los sociólogos estudian a los científicos y su organización, y los filósofos estudian la validez del conocimiento. Pero en las últimas décadas surgió un enfoque más amplio.
Paula: ¿Uno que mezcla las dos cosas?
Daniel: Sí, lo que se conoce como el "giro practicista". Este nuevo enfoque no solo se pregunta por las normas, sino que se mete en el laboratorio para ver cómo los científicos *en la práctica* negocian, construyen y legitiman sus afirmaciones.
Paula: O sea, ya no es solo "estas son las reglas", sino "veamos cómo se juega el partido en realidad, con todas sus complejidades e interpretaciones".
Daniel: Justo. Michael Mulkay, otro sociólogo, señaló algo clave: ninguna regla te dice exactamente cómo aplicarla. Los científicos interpretan las normas de Merton de formas distintas según la situación, y a menudo las usan para justificar sus propias acciones.
Paula: Así que el enfoque de Merton era quizás demasiado rígido para explicar el desorden creativo de la ciencia real.
Daniel: Se podría decir que sí. El enfoque practicista nos permite analizar por qué en un momento dado se acepta una teoría y se rechaza otra, mirando las prácticas concretas de los científicos, sus herramientas, sus conversaciones... Es un análisis mucho más detallado del día a día.
Paula: Entonces, para concluir, ¿debemos tirar a la basura a Merton?
Daniel: ¡Para nada! Al contrario. La obra de Merton fue tan fundamental y rigurosa que sentó las bases para todo lo que vino después. Como se suele decir, ahora podemos ver un poco más lejos porque estamos subidos a hombros de gigantes como él.
Paula: Me quedo con esa imagen. Entender el "ethos" mertoniano es el primer paso para después comprender las complejidades de la práctica científica real. Fascinante. Ahora, cambiemos un poco de tercio y hablemos de cómo estos conceptos se aplican en las ciencias sociales.
Paula: Daniel, entonces, si el enfoque de Merton tiene estas limitaciones que mencionamos, ¿cuál es la alternativa? ¿Hay otra forma de entender cómo funciona la ciencia?
Daniel: ¡Absolutamente, Paula! Y aquí es donde las cosas se ponen realmente interesantes. Entra en escena lo que llamamos el «enfoque practicista». No es un nombre muy pegadizo, lo sé.
Paula: No, pero suena importante. ¿Qué es lo que propone exactamente?
Daniel: Bueno, en lugar de ver la ciencia como una estructura rígida con un conjunto de normas —el famoso ethos de Merton—, se enfoca en lo que los científicos realmente *hacen*. En sus prácticas.
Paula: De acuerdo, me gusta eso. Suena más... anclado en la realidad. Pero, ¿qué ventajas ofrece? ¿Nos ayuda a entender mejor los problemas?
Daniel: Esa es la pregunta clave. Y la respuesta corta es sí, en varios frentes. Piénsalo de tres maneras. Primero, ¿nos ayuda a explicar mejor los problemas que el modelo de Merton ya planteaba, como la conducta desviada?
Paula: Entiendo. ¿Y la segunda?
Daniel: Segundo, y esto es crucial, ¿nos permite formular preguntas *nuevas*? Preguntas que con el modelo de Merton ni siquiera se nos ocurrirían.
Paula: Y la tercera debe ser sobre los conceptos centrales, supongo.
Daniel: ¡Exacto! ¿Supera al enfoque mertoniano al analizar conceptos como, por ejemplo, qué es una «norma» y cómo funciona? La respuesta a todo esto, desde mi punto de vista, es un rotundo sí.
Paula: Vale, me has convencido de que es importante. Pero, ¿qué es una «práctica» en este contexto? No estamos hablando de hacer prácticas de laboratorio, ¿verdad?
Daniel: No exactamente, aunque están relacionadas. Una práctica es un complejo de acciones humanas. Estas acciones están guiadas por representaciones, como teorías o modelos, y tienen una estructura de valores y normas.
Paula: Ok, hasta ahí se parece un poco a Merton... ¿dónde está la gran diferencia?
Daniel: Aquí está el giro. Para Merton, las normas son como reglas de tráfico: están ahí, son rígidas, y o las sigues o las rompes. Desde el enfoque practicista, las normas son más flexibles, su significado se negocia y se interpreta dentro de la propia acción.
Paula: Ah, ya veo. No es un manual de instrucciones, es más como una receta de la abuela. Las indicaciones están ahí, pero cada uno le da su toque.
Daniel: ¡Esa es una analogía perfecta! Y por eso el concepto de «práctica» se ha vuelto tan popular. Incluye tanto el pensamiento como la acción. La teoría se vuelve algo «encarnado», algo que se hace, no solo que se piensa.
Paula: Eso me recuerda mucho a Thomas Kuhn. Él también hablaba de que los paradigmas eran en realidad ejemplos de prácticas científicas, ¿no?
Daniel: Diste en el clavo. Kuhn fue un precursor de esto. Él argumentaba que los criterios para elegir entre dos teorías rivales, como la simplicidad, la precisión o el alcance, no funcionan como reglas estrictas.
Paula: ¿Y cómo funcionan entonces?
Daniel: Funcionan como *valores*. Y aquí está la clave: dos científicos pueden compartir los mismos valores, pero llegar a conclusiones totalmente opuestas.
Paula: ¿Cómo es eso posible? Si ambos valoran, digamos, la simplicidad, ¿no deberían elegir la misma teoría?
Daniel: No necesariamente. Quizás interpretan la «simplicidad» de maneras distintas. O quizás uno le da más peso a la simplicidad, mientras que el otro valora más que la teoría tenga un alcance muy amplio. No hay una regla que te diga qué valor es más importante en cada situación.
Paula: Entiendo... Así que de ahí surgen muchas de las controversias científicas. No es que uno esté equivocado, es que están ponderando los valores de forma diferente.
Daniel: Precisamente. Y a veces, una teoría sobrevive no por estos valores, sino simplemente porque es útil. Piensa en la mecánica clásica de Newton. Ya no creemos que sea la descripción más precisa del universo, pero la seguimos usando porque es increíblemente útil para construir puentes o lanzar satélites.
Paula: Su valor ya no es la «verdad», sino la «utilidad». Y ese valor se lo damos nosotros, los que la usamos.
Daniel: Exacto. El valor es una relación entre el objeto —la teoría— y quienes lo valoran. Así que, como ves, este enfoque nos aleja de una imagen rígida y nos acerca a una mucho más dinámica y humana de la ciencia.
Paula: Es un cambio de perspectiva enorme. Pasar de reglas a valores interpretables... Me pregunto cómo afecta esto a la idea del ethos científico de Merton que vimos antes. ¿Sigue teniendo sentido hablar de comunismo o universalismo?
Daniel: Esa es una pregunta excelente, Paula, y nos lleva directamente a reexaminar el tratamiento mertoniano de la estructura normativa. Vamos a profundizar en eso.
Paula: Así que esa forma de ver las cosas realmente cambió el panorama. Y me imagino que eso nos lleva a la sociología del conocimiento, ¿verdad?
Daniel: ¡Exactamente! Y aquí, el nombre clave es Thomas Kuhn. Su libro, *La Estructura de las Revoluciones Científicas*, fue un terremoto. De repente, todos empezaron a cuestionar cómo funciona la ciencia de verdad.
Paula: ¿No solo él, supongo?
Daniel: Para nada. Él abrió la puerta a otros como Toulmin, Lakatos, Feyerabend... Fue como si de repente la sociología se hubiera tomado un café muy, muy cargado.
Paula: Me encanta esa imagen. Un café filosófico muy intenso.
Daniel: Totalmente. Y esto nos lleva a un punto crucial... las normas en la ciencia. Antes, teníamos el modelo de Merton, que era como el manual de instrucciones del buen científico.
Paula: ¿Y qué pasó con ese manual? ¿La gente dejó de seguirlo?
Daniel: Esa es la pregunta del millón. Autores como Storer empezaron a dudar de la «realidad» de esas normas. No estaba claro si los científicos de verdad actuaban así... o si siquiera *deberían* hacerlo.
Paula: O sea, ¿el problema no era que los científicos se portaran mal, sino que quizás las reglas del juego estaban mal escritas desde el principio?
Daniel: ¡Precisamente! El problema era nuestra comprensión de qué es una norma y cómo funciona en el mundo real, no solo en la teoría.
Paula: Entonces, ¿cómo se resolvió ese dilema?
Daniel: Con un cambio de enfoque muy importante... lo que llamamos el «giro practicista». La idea la resume muy bien Theodore Schatzki.
Paula: A ver, explícalo de forma sencilla.
Daniel: Piensa en esto: en lugar de hablar de grandes conceptos como «estructuras» o «sistemas», que son muy abstractos, empezamos a enfocarnos en la «práctica».
Paula: ¿En lo que los científicos hacen día a día en el laboratorio?
Daniel: ¡Exacto! Se dejó de mirar el mapa para empezar a analizar el territorio. Es un cambio que no solo pasó en la sociología, sino en la filosofía, la historia, la antropología... en todas partes.
Paula: Suena mucho más concreto y... útil, la verdad.
Daniel: Lo es. Porque al final, el conocimiento no se crea en un vacío, se construye a través de acciones y prácticas reales. Y entender esas prácticas es clave para entender la ciencia misma.
Paula: Fascinante. Y supongo que eso nos abre la puerta a analizar qué tipo de prácticas son las más determinantes. Hablemos de eso a continuación.
Paula: Wow. Es increíble cómo todo se conecta. Y justo eso que mencionas nos lleva a nuestro último tema de hoy, uno que me parece fascinante: los valores en la ciencia.
Daniel: ¡Totalmente! Porque solemos pensar que la ciencia es fría y objetiva, solo números y hechos. Pero está llena de valores.
Paula: ¿A qué te refieres exactamente con "valores"? ¿Hablamos de honestidad y esas cosas?
Daniel: También, pero es mucho más amplio. El filósofo Javier Echeverría lo explica genial. Dice que la ciencia no es solo el resultado —la teoría o el descubrimiento—, sino todo el proceso.
Paula: ¿Te refieres a las acciones? Como investigar, observar, experimentar...
Daniel: Exacto. Y todas esas acciones se valoran. Se juzgan como buenas o malas, precisas o chapuceras. Incluso cosas como publicar, discutir o enseñar son parte del juego y tienen sus propios valores asociados.
Paula: Claro, no es lo mismo publicar en una revista de prestigio que en un blog cualquiera.
Daniel: Para nada. Y aquí viene lo interesante... palabras como «precisión», «simplicidad» o incluso «belleza» en una teoría no tienen un significado fijo.
Paula: ¿Cómo que no? Yo pensaba que algo es preciso o no lo es. Punto.
Daniel: Pues no es tan simple. Piensa en la palabra «precisión». No significa lo mismo cuando hablamos de un científico preciso, una medición precisa o una demostración precisa.
Paula: O sea que el significado depende de a qué se lo aplicamos. ¡Tiene sentido!
Daniel: Exactamente. El valor adquiere su significado completo en la práctica, en el contexto humano. Lo mismo pasa con valores como la «libertad». No es lo mismo la libertad de expresión que la libertad de investigación.
Paula: Entonces, ¿es imposible definir un valor como la "honestidad" de una vez por todas?
Daniel: Es muy difícil, porque siempre dependerá del contexto. Piensa en esto: un biotecnólogo que trabaja para una empresa que vende transgénicos... ¿se guía por los mismos valores que uno que investiga en una universidad pública?
Paula: Uf, qué buena pregunta. Probablemente no. Sus objetivos son muy distintos.
Daniel: Ahí está la clave. Nuevos intereses y problemas, como la bioética o la discriminación de género en la ciencia, nos obligan a ver que los valores no son universales ni estáticos.
Paula: Esto choca con la idea antigua de que la ciencia tiene unas normas súper estrictas, ¿no?
Daniel: Sí, choca con el paradigma que llamamos mertoniano, que veía las normas como reglas claras que todos seguían. Como un manual de instrucciones.
Paula: ¿Y cuál es la visión más actual?
Daniel: La que se inspira en gente como Thomas Kuhn. Él decía que no son tanto reglas rígidas, sino valores que orientan la acción. Son más como una brújula que como un GPS.
Paula: Me gusta esa analogía. Una brújula te da una dirección, pero tú eliges el camino exacto.
Daniel: ¡Eso es! Un científico valora que una teoría sea «simple» o «coherente». Pero lo que es «simple» para uno, puede no serlo para otro. Requiere interpretación personal, basada en su experiencia, sus creencias y hasta sus pasiones.
Paula: Entonces, si todo depende de la interpretación... ¿dónde queda la objetividad de la ciencia?
Daniel: ¡Gran pregunta para cerrar! La objetividad no viene de que el valor exista en el vacío. Viene del consenso de la comunidad. Una teoría se considera «precisa» porque los científicos de esa comunidad, con sus debates y pruebas, acuerdan que lo es.
Paula: O sea, la objetividad es un acuerdo social construido por expertos. No es una verdad que flota en el aire.
Daniel: Exacto. No es independiente de las creencias de los científicos, sino el resultado del trabajo colectivo de ellos. Es una objetividad más humana, por así decirlo.
Paula: Qué increíble. Hemos pasado de la física cuántica a la filosofía de la ciencia. Ha sido un viaje espectacular, Daniel.
Daniel: El placer ha sido mío, Paula. La ciencia es un universo fascinante desde cualquier ángulo que la mires.
Paula: Así es. Y con esta reflexión sobre los valores que mueven el motor del conocimiento, cerramos nuestro episodio. Muchísimas gracias a todos por acompañarnos en Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!
Daniel: ¡Adiós a todos!