Hemorragia Digestiva Baja: Causas y Tratamiento

Explora en detalle la Hemorragia Digestiva Baja: sus causas frecuentes como diverticulosis y angiodisplasia, métodos de diagnóstico y opciones de tratamiento. ¡Aprende más aquí!

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Sangrado Digestivo Bajo: Causas y Tratamiento0:00 / 10:43
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La hemorragia digestiva baja es una condición médica importante que, aunque a menudo cesa espontáneamente, requiere atención para un diagnóstico y tratamiento temprano. Este artículo ofrece una guía completa sobre sus causas, diagnóstico y las opciones de tratamiento disponibles, ideal para estudiantes y profesionales de la salud. Comprender a fondo la Hemorragia Digestiva Baja: Causas y Tratamiento es crucial para mejorar los resultados en los pacientes.

Hemorragia Digestiva Baja: Definición y Contexto General

El sangrado de tubo digestivo bajo, también conocido como hemorragia digestiva baja, se define como cualquier sangrado originado por lesiones en el tubo digestivo que se encuentran distales al ligamento de Treitz. Esto abarca desde el intestino delgado hasta el ano, y puede manifestarse con síntomas de anemia o inestabilidad hemodinámica, dependiendo de la cantidad de sangre perdida.

Su prevalencia aumenta significativamente con la edad, especialmente entre los 20 y 80 años, coincidiendo con un incremento en causas como divertículos y angiodisplasias. La edad media de presentación ronda los 65 años, con una tasa de mortalidad del 2 al 4%. Es importante destacar que aproximadamente el 80% de los casos de hemorragia digestiva baja cesan de manera espontánea.

Se estima que esta condición puede estar subdiagnosticada, ya que muchas personas no prestan suficiente atención a sus hábitos intestinales. Además, entre el 2% y el 15% de los pacientes diagnosticados con sangrado de tubo digestivo bajo, en realidad presentan causas de sangrado de tubo digestivo alto, lo que subraya la importancia de un diagnóstico preciso.

Principales Causas de la Hemorragia Digestiva Baja

Las causas de la hemorragia digestiva baja son variadas, pero generalmente están ligadas a malformaciones vasculares, divertículos y neoplasias. A continuación, exploraremos las más frecuentes y algunas menos comunes.

Causas Frecuentes de Sangrado Digestivo Bajo

Las causas más comunes incluyen:

  • Diverticulosis
  • Angiodisplasia
  • Neoplasias (tumores)
  • Causas perianales (como hemorroides y fisuras anales)

Causas Poco Frecuentes de Sangrado Digestivo Bajo

También existen causas menos comunes, como:

  • Enfermedad de Crohn
  • Colitis infecciosa
  • Colitis por radiación
  • Úlceras o varices rectales

Veamos en detalle algunas de las causas más relevantes:

1. Diverticulosis: El Origen Más Común de Sangrado Digestivo Bajo

La diverticulosis es una de las causas más frecuentes de sangrado de tubo digestivo, contribuyendo entre el 20% y el 55% de los casos. Sin embargo, solo entre el 3% y el 15% de las personas con diverticulosis llegan a experimentar sangrado. El tipo más común de sangrado en este padecimiento es la hematoquezia (sangre roja fresca en las heces).

El sangrado se produce por la erosión de los vasos sanguíneos en el cuello del divertículo. Aunque el 75% de los divertículos se localizan en el colon izquierdo, el sangrado es más común en el colon derecho (entre el 50% y el 90% de los casos). Aproximadamente el 75% de los pacientes con sangrado por diverticulosis experimentan un cese espontáneo. No obstante, la recurrencia aumenta con cada episodio de sangrado sucesivo.

Dos factores principales influyen en la formación de los divertículos:

  • Contracciones peristálticas excesivas: Provocan una elevación anormal de la presión intraluminal.
  • Defectos focales: Debilidades en la pared de la mucosa normal del colon.

2. Angiodisplasia: Una Causa Común en la Edad Avanzada

La angiodisplasia se considera la principal causa de sangrado gradual e intermitente del tubo digestivo bajo, representando entre el 3% y el 12% de los sangrados. Aproximadamente el 45% de los pacientes con esta condición presentan un sangrado imperceptible pero constante. Está fuertemente asociada con la edad avanzada, ya que dos tercios de los pacientes son mayores de 70 años.

Aunque su patogenia exacta es desconocida, se cree que es causada por una obstrucción intermitente que comienza en la capa submucosa de las venas, seguida de una dilatación. Predominantemente se presenta en el colon derecho, aunque puede afectar el tracto gastrointestinal de manera difusa. Su tamaño varía entre 2 y 10 mm, y el sangrado es intermitente y recurrente en el 80% de los casos.

3. Neoplasias: Tumores y su Relación con el Sangrado

Los tumores de colon, tanto malignos como benignos, pueden estar asociados a padecimientos como la diverticulosis. En raras ocasiones, los tumores causan sangrados por sí mismos, y cuando esto ocurre, suele ser intermitente u oculto. Sin embargo, es una causa a considerar, especialmente en adultos jóvenes y mayores de 60 años.

4. Enfermedades Perianales: Hemorroides y Fisuras Anales

En este grupo se incluyen las hemorroides y las fisuras anales, que son causas frecuentes de sangrado de tubo digestivo bajo, a menudo sin dolor.

a) Hemorroides: Dilataciones Vasculares Dolorosas o Asintomáticas

Las hemorroides son plexos vasculares arteriovenosos presentes en todo el canal anal. Solo causan síntomas cuando se dilatan o ingurgitan. Su prevalencia oscila entre el 4% y el 86%.

Se clasifican en internas y externas:

  • Hemorroides externas: Se ubican debajo de la línea dentada y están cubiertas por epitelio escamoso. Generalmente son nódulos asintomáticos, pero pueden causar prurito intenso si se trombosan. En algunos casos, un coágulo de sangre puede eliminarse espontáneamente a través de una ulceración cutánea, provocando sangrado.
  • Hemorroides internas: Sus principales manifestaciones son la rectorragia y el prolapso. La irritación de la mucosa prolapsada puede causar prurito y/o mucosidad. Raramente se manifiestan por trombosis.

La clasificación clásica de las hemorroides internas es:

  • Grado I: Protrusión en el canal anal sin prolapso exterior.
  • Grado II: Prolapso con resolución espontánea.
  • Grado III: Prolapso con reducción manual.
  • Grado IV: Prolapso continuo que se reproduce después de la reducción.

b) Fisura Anal: Una Lesión Dolorosa del Canal Anal

La fisura anal es una lesión en el canal anal, comúnmente causada por un traumatismo durante la defecación. Frecuentemente se origina en el rafe posterior, debido a la poca vascularización del espacio subendotelial y el esfínter anal. Sus principales manifestaciones son dolor, comezón y rectorragia (sangrado por el recto).

Si se observan fisuras múltiples o lesiones en otras localizaciones, se debe sospechar la existencia de enfermedades como la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, tuberculosis, sífilis o infección por VIH. Las fisuras que se presentan como úlceras profundas pueden indicar un carcinoma escamoso anal.

5. Divertículo de Meckel: Una Causa Congénita

El divertículo de Meckel es un padecimiento congénito, a menudo un hallazgo en autopsias. Se localiza con mayor frecuencia en el intestino delgado y es una causa de sangrado más común en niños que en adultos. Puede presentar un cuadro clínico variado, desde confundirse con apendicitis hasta causar obstrucción, inflamación abdominal o peritonitis.

6. Colitis: Inflamación del Colon

La colitis puede ser infecciosa o no infecciosa, y ambas pueden generar sangrado.

Colitis Infecciosa

Generalmente es causada por:

  • Amibiasis
  • Disentería
  • Tuberculosis
  • Otras bacterias como Campylobacter, E. coli o Clostridium difficile.

Clínicamente, se asocia con dolor abdominal tipo cólico y diarrea con características sanguinolentas.

Colitis No Infecciosa

Las causas no infecciosas incluyen:

  • Enfermedad de Crohn
  • Colitis ulcerativa
  • Colitis isquémica
  • Colitis por radiación

La colitis ulcerativa (2-4%) y la enfermedad de Crohn (6%) son las más comunes en casos con hematoquezia. La colitis ulcerativa afecta el recto y el sigmoides en aproximadamente el 80% de los casos, y puede causar pancolitis en un 10%.

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¿Qué relación tienen los tumores de colon con el sangrado intestinal?

Pueden asociarse a diverticulosis; rara vez causan sangrados por sí mismos, y cuando lo hacen el sangrado suele ser intermitente u oculto.

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Hemorragia Digestiva Baja: Diagnóstico y Abordaje Inicial

El diagnóstico de la hemorragia digestiva baja es fundamental para determinar la causa y el tratamiento adecuado. La evaluación inicial es crucial para la estabilidad del paciente.

Evaluación del Estado Hemodinámico

El abordaje inicial de los pacientes con sangrado de tubo digestivo bajo debe incluir la evaluación de su estado hemodinámico para estimar el volumen sanguíneo perdido. Se deben considerar los siguientes puntos:

  • Mareos
  • Confusión, somnolencia o pérdida de la conciencia
  • Palidez de la piel
  • Temperatura disminuida
  • Presión arterial y pulso

Ante una hemorragia grave o estado de choque hipovolémico, las maniobras de reanimación son necesarias.

Clasificación de la Hemorragia

La hemorragia se clasifica en varios grados, cada uno con características específicas:

  • Leve: Paciente asintomático, signos vitales normales. Pérdida sanguínea aproximada de menos del 10% del volumen intravascular.
  • Moderada: Piel ligeramente fría, tensión arterial sistólica superior a 100 mmHg, frecuencia cardíaca inferior a 100 latidos por minuto. Pérdida sanguínea estimada entre el 10% y el 20% del volumen intravascular.
  • Grave: Al ponerse de pie o sentarse, hay una disminución de 15 mmHg en la tensión arterial sistólica y/o un aumento de 15 pulsaciones por minuto. Pérdida sanguínea calculada entre el 20% y el 35% del volumen intravascular. El paciente se encuentra inestable.

Si el paciente presenta mareos, confusión, pérdida del conocimiento, piel fría, presión sistólica menor a 80 mmHg o pulso superior a 180 latidos por minuto, se debe considerar un estado de choque hipovolémico.

Colonoscopía: El Estudio de Elección

Se recomienda realizar una colonoscopía a todos los pacientes con sangrado de tubo digestivo bajo que se encuentren hemodinámicamente estables. Este es el estudio de elección, ya que permite una visión directa, la toma de biopsias y, en muchos casos, la realización de tratamiento. Si la colonoscopía se realiza dentro de las primeras 24 horas posteriores al inicio del sangrado, aumenta la probabilidad de localizar el sitio de sangrado, con una tasa de diagnóstico entre el 72% y el 86%.

Angiografía: Herramienta Diagnóstica y Terapéutica

La angiografía es crucial para localizar hemorragias activas cuando la velocidad de sangrado es superior a 0.5 ml/min. Tiene una sensibilidad entre el 30% y el 50% y una especificidad cercana al 100%. Una ventaja es que no requiere preparación colónica previa. Es considerada el gold standard en el diagnóstico de las angiodisplasias.

En casos de hemorragia masiva donde no es posible realizar una colonoscopía, se sugiere una arteriografía. Permite intervenciones terapéuticas como la inyección intra-arterial de vasopresina, logrando el control del sangrado en el 90% de los casos de etiología diverticular o angiodisplásica, aunque con una tasa de recurrencia del 50%. La embolización transcatéter ofrece mejores resultados en el control del sangrado, pero su utilidad se limita por un alto riesgo de isquemia intestinal (aproximadamente 20%) post-procedimiento.

Tratamiento para la Hemorragia Digestiva Baja

El tratamiento de la hemorragia digestiva baja varía según la causa y la gravedad del sangrado, buscando siempre la estabilidad del paciente y la resolución de la hemorragia.

Terapia Antibiótica

En casos de colitis infecciosa, el tratamiento debe dirigirse a la causa subyacente de la infección para detener el sangrado, utilizando los antibióticos adecuados según las características y probables agentes etiológicos del padecimiento.

Intervenciones Endoscópicas y Angiográficas

Para el tratamiento de la diverticulosis, la endoscopía permite la inyección de adrenalina, electrocoagulación bipolar o terapia combinada. La angiografía, además de su valor diagnóstico, ofrece opciones terapéuticas como la inyección de vasopresina o la embolización, especialmente útiles en sangrados por divertículos o angiodisplasias.

Tratamiento Quirúrgico: Una Opción para Casos Severos

El tratamiento quirúrgico depende de la causa específica de la hemorragia. Sin embargo, en situaciones de hemorragia masiva donde no se logra detectar el sitio de sangrado o las terapias conservadoras fallan, se puede recurrir a una colectomía total o subtotal.

Preguntas Frecuentes sobre Hemorragia Digestiva Baja

Para complementar tu estudio sobre la hemorragia digestiva baja, aquí respondemos algunas preguntas comunes:

¿Cuáles son las causas más comunes de hemorragia digestiva baja en adultos jóvenes?

En adultos jóvenes (menores de 60 años), las causas más frecuentes incluyen diverticulosis, neoplasias y la enfermedad de Crohn. Es importante considerar la edad del paciente para orientar el diagnóstico inicial.

¿Cómo se clasifica la gravedad de una hemorragia digestiva baja?

La hemorragia digestiva baja se clasifica en leve, moderada o grave, basándose en la estabilidad hemodinámica del paciente y el volumen estimado de sangre perdida. Por ejemplo, una hemorragia grave implica inestabilidad y una pérdida significativa de volumen sanguíneo.

¿Qué estudio diagnóstico es considerado el “gold standard” para las angiodisplasias?

La angiografía es considerada el gold standard para el diagnóstico de las angiodisplasias, debido a su alta especificidad y capacidad para localizar sangrados activos que no siempre son visibles con otros métodos.

¿Es común que una hemorragia digestiva baja cese por sí misma?

Sí, es bastante común. Aproximadamente hasta un 80% de los casos de sangrado de tubo digestivo bajo cesan de manera espontánea. No obstante, esto no elimina la necesidad de un diagnóstico y seguimiento médico para evitar recurrencias y tratar la causa subyacente.

¿Cuándo se debe considerar el tratamiento quirúrgico para una hemorragia digestiva baja?

El tratamiento quirúrgico se considera cuando la hemorragia es masiva y no puede controlarse con otras terapias (endoscópicas o angiográficas), o cuando no es posible identificar el sitio exacto del sangrado. En estos casos, una colectomía total o subtotal puede ser necesaria.

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