Podcast sobre Estructura de Capital y Costo de Capital

Estructura de Capital y Costo de Capital: Guía Completa

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Costo de Capital: ¿Cuánto Cuesta el Dinero?0:00 / 12:08
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AlbaCuando Microsoft decidió comprar Activision Blizzard, los creadores de Call of Duty, por casi 70 mil millones de dólares... ¿alguna vez te has preguntado cómo tomaron esa decisión? No es como si sacaran el dinero del bolsillo y ya está. ¿Cómo sabían que valía la pena?
ÁlvaroEs una pregunta excelente, Alba. ¿Cómo una empresa justifica una inversión tan gigantesca? Necesitan estar seguros de que el rendimiento que obtendrán será mayor que el costo de conseguir todo ese dinero. Y justo ahí, en esa pregunta, está el núcleo de nuestro tema de hoy.
Capítulos

Costo de Capital: ¿Cuánto Cuesta el Dinero?

Délka: 12 minut

Kapitoly

La Decisión de los 70 Mil Millones

La Tasa de Obstáculo

Las Fuentes del Dinero

El Costo de la Deuda

El Costo de las Acciones Preferentes

El Gran Promedio Ponderado

El costo antes de impuestos

Una aproximación más fácil

El superpoder de los impuestos

Decisión final y resumen

Přepis

Alba: Cuando Microsoft decidió comprar Activision Blizzard, los creadores de Call of Duty, por casi 70 mil millones de dólares... ¿alguna vez te has preguntado cómo tomaron esa decisión? No es como si sacaran el dinero del bolsillo y ya está. ¿Cómo sabían que valía la pena?

Álvaro: Es una pregunta excelente, Alba. ¿Cómo una empresa justifica una inversión tan gigantesca? Necesitan estar seguros de que el rendimiento que obtendrán será mayor que el costo de conseguir todo ese dinero. Y justo ahí, en esa pregunta, está el núcleo de nuestro tema de hoy.

Alba: Exacto. La respuesta se reduce a un concepto financiero clave que, aunque suene intimidante, es súper lógico. Estás escuchando Studyfi Podcast, donde simplificamos los temas más complejos para tus exámenes.

Álvaro: Así es. Y ese concepto es el costo de capital. En pocas palabras, es la tasa de retorno que una empresa debe obtener de un proyecto para que su valor de mercado no baje y siga atrayendo inversores.

Alba: O sea, ¿es como una especie de nota mínima que debe sacar el proyecto para aprobar?

Álvaro: ¡Exactamente! Piénsalo como una carrera de vallas. Cada proyecto de inversión tiene que saltar una valla. La altura de esa valla es el costo de capital. Si el rendimiento del proyecto es más alto que la valla, ¡genial! La empresa gana valor.

Alba: Y si no la salta... pues la inversión no valió la pena. Entendido. Suena a que es un vínculo súper importante entre las decisiones de inversión y la riqueza de los dueños, o sea, los accionistas.

Álvaro: Totalmente. Para entenderlo bien, hay que tener en cuenta dos tipos de riesgo. Primero, el riesgo de negocio: ¿será la empresa capaz de cubrir sus costos operativos, como salarios o alquiler?

Alba: Claro, lo básico para que la tienda siga abierta.

Álvaro: Y luego está el riesgo financiero: ¿podrá la empresa pagar sus deudas? Como la cuota de un préstamo. Estos riesgos influyen directamente en cuánto le costará a la empresa conseguir dinero.

Alba: Vale, entonces... ¿de dónde sacan las empresas el dinero? ¿Cuáles son esas "fuentes de financiamiento"?

Álvaro: ¡Gran pregunta! Imagina el balance general de una empresa. Por un lado están los activos, sus cosas. Por el otro, cómo pagaron por esas cosas. Principalmente, hay tres fuentes a largo plazo que nos importan para el costo de capital.

Alba: A ver, ilústranos.

Álvaro: Primero, la deuda a largo plazo. Es como cuando pides un préstamo al banco para comprar un coche. La empresa emite bonos y le debe dinero a la gente. Ese es el primer componente.

Alba: Ok, deuda. ¿Qué más?

Álvaro: Segundo, las acciones preferentes. Son un tipo especial de participación. Los que las poseen reciben sus dividendos, su parte del beneficio, antes que nadie.

Alba: Ah, como tener un pase VIP para las ganancias.

Álvaro: Sí, algo así. Y tercero, el capital en acciones comunes. Esto es lo que la mayoría conoce como "comprar acciones". Incluye las acciones que se venden y las ganancias que la empresa no reparte y reinvierte, las famosas ganancias retenidas.

Alba: Empecemos por la primera fuente: la deuda. Si pido un préstamo, el costo es el interés, ¿no? ¿Así de simple?

Álvaro: Casi. Es la idea principal, pero hay un detalle clave. Hablamos del costo después de impuestos. Y aquí viene lo interesante: el interés que una empresa paga por su deuda es deducible de impuestos.

Alba: ¿Cómo? ¿El gobierno les hace un descuento por endeudarse?

Álvaro: ¡Suena raro, pero sí! El gobierno permite que la empresa reste los intereses de sus beneficios antes de calcular los impuestos. Por lo tanto, el costo real de la deuda es más bajo que la tasa de interés que pagan.

Alba: ¡Qué truco! Entonces, ¿cómo calculamos ese costo real? La fórmula es K subíndice i es igual a K subíndice d por (1 menos T).

Álvaro: Correcto. Ki es el costo de la deuda después de impuestos. Kd es el costo antes de impuestos, o sea, el interés. Y T es la tasa de impuestos de la empresa. Si el interés es del 8% y los impuestos son del 30%, el costo real no es 8%, sino 5.6%.

Alba: Entendido. Y ese costo antes de impuestos, el Kd, ¿de dónde lo sacamos? ¿Lo vemos en el contrato del préstamo y ya?

Álvaro: Podríamos, pero para ser más precisos, miramos el mercado. Observamos el rendimiento al vencimiento de bonos similares. Ese rendimiento es, en la práctica, la tasa de interés que el mercado está pidiendo hoy por prestarle dinero a una empresa con ese nivel de riesgo.

Alba: Pasemos al pase VIP... las acciones preferentes. ¿Cómo se calcula su costo?

Álvaro: Aquí no hay deducción de impuestos, porque los dividendos se pagan con las ganancias que ya pagaron impuestos. El cálculo es más directo. Dividimos el dividendo anual que se paga por cada acción entre lo que la empresa realmente recibe por vender esa acción.

Alba: ¿Lo que recibe? ¿No es simplemente el precio de venta?

Álvaro: Casi. Hay que restar los "costos de flotación". Es un nombre elegante para las comisiones de los bancos de inversión, los costos de papeleo... todo lo que cuesta emitir y vender esas acciones. El dinero neto, el que llega a la caja de la empresa, es un poco menor que el precio de venta.

Alba: Vale, tiene sentido. Darnos un ejemplo rápido, Álvaro.

Álvaro: Claro. Imagina que una empresa, llamémosla Duchess Corporation, emite una acción preferente de 87 dólares que paga un dividendo anual de 8.70 dólares. Los costos de flotación son 5 dólares por acción.

Alba: Entonces, la empresa no recibe 87, sino 82 dólares netos por cada acción, ¿cierto?

Álvaro: ¡Exacto! Así que el costo de esas acciones preferentes, que llamamos Kp, sería 8.70 dividido entre 82. Eso nos da un 10.6%.

Alba: Un 10.6%, que es mucho más alto que el 5.6% del costo de la deuda que calculamos antes.

Álvaro: Y es lógico. Primero, no tiene el beneficio fiscal. Y segundo, desde el punto de vista del inversor, las acciones siempre son más arriesgadas que la deuda. A mayor riesgo, mayor rendimiento exigido... y por tanto, mayor costo para la empresa.

Alba: Ok, ya tenemos el costo de la deuda y el costo de las acciones preferentes. Y me imagino que también hay un costo para las acciones comunes. Ahora... ¿qué hacemos con todos estos números?

Álvaro: Los juntamos en la gran final: el Costo de Capital Promedio Ponderado, o CCPP. En inglés lo verás como WACC, por Weighted Average Cost of Capital.

Alba: Promedio ponderado... Suena a que no todos los costos pesan lo mismo.

Álvaro: Exactamente. No sería justo promediarlos sin más. Si una empresa financia el 90% de sus proyectos con deuda y solo el 10% con acciones, el costo de la deuda debe tener mucho más peso en el cálculo final.

Alba: Claro, es de sentido común.

Álvaro: La fórmula es sencilla. Multiplicas el costo de cada fuente de capital por su proporción o "peso" en la estructura de la empresa, y luego sumas todos los resultados.

Alba: A ver si lo he entendido. Siguiendo con el ejemplo de Duchess Corporation... Digamos que usan un 40% de deuda, un 10% de acciones preferentes y un 50% de acciones comunes.

Álvaro: Perfecto. Y ya sabemos que su costo de deuda es 5.6% y el de acciones preferentes es 10.6%. Asumamos que el costo de sus acciones comunes es 13%.

Alba: Entonces, el cálculo sería: (40% por 5.6%) más (10% por 10.6%) más (50% por 13%).

Álvaro: ¡Lo tienes! Haces esas multiplicaciones, sumas los resultados, y obtienes una sola cifra. Ese número, ese porcentaje final... es el CCPP. Es la "tasa de obstáculo" promedio de la empresa.

Alba: ¡Es la altura de la valla! Cualquier proyecto que quieran hacer tiene que prometer un rendimiento mayor que ese CCPP para que se considere una buena idea. Ahora todo encaja.

Álvaro: Justo así. Ese es el número que directores financieros de empresas como Microsoft usan todos los días para decidir si gastar miles de millones en una compra o construir una nueva fábrica. Es el corazón de las finanzas corporativas.

Alba: Y con ese análisis, creo que el costo del capital queda mucho más claro. Pero esa es solo una parte de la historia, ¿verdad?

Álvaro: Exactamente, Alba. Nos falta la otra gran pieza del rompecabezas financiero: la deuda. Y eso nos lleva a nuestro último tema de hoy: el costo de la deuda.

Alba: Suena... caro.

Álvaro: Puede serlo, pero es fundamental entender cómo se calcula realmente.

Alba: Entonces, ¿cómo empezamos? ¿No es solo la tasa de interés que te dan?

Álvaro: ¡Gran pregunta! No siempre es tan simple. Piensa en una empresa que emite un bono. Digamos que el bono vale $1,000, pero la empresa solo recibe $960 por él. Ya hay una diferencia.

Alba: Claro, no recibieron el valor completo. ¿Y eso cómo afecta el costo?

Álvaro: Afecta mucho. El costo real, o el costo antes de impuestos, es la tasa de descuento que iguala todos los pagos futuros —intereses y el pago final del principal— con esos $960 que recibieron al inicio. Es encontrar la tasa de rendimiento verdadera para el inversionista.

Alba: Uf, eso suena a matemática pesada. ¿Hay una forma más rápida de estimarlo?

Álvaro: ¡Claro que sí! Y es bastante precisa. Hay una fórmula de aproximación. Para nuestro bono de $1,000 a 20 años que paga $90 de interés anual y por el que recibimos $960...

Alba: A ver, no me asustes con la fórmula.

Álvaro: Te prometo que no es tan mala. Básicamente, promedias los flujos de dinero. El cálculo nos da un costo antes de impuestos de 9.388%.

Alba: Ok, eso es un poco más alto que el 9% del cupón. ¡Tiene sentido!

Álvaro: Pero ahora viene la parte más importante... el efecto de los impuestos. A diferencia de los dividendos, los pagos de intereses de una deuda son deducibles de impuestos.

Alba: ¿Y qué significa eso en la práctica?

Álvaro: Significa que la deuda te da un 'escudo fiscal'. Reduce tu ingreso gravable, así que terminas pagando menos impuestos. El costo real, el costo después de impuestos, es menor.

Alba: ¡Ah, es como un descuento del gobierno por tener deuda!

Álvaro: ¡Exacto! Lo calculamos muy fácil: multiplicas el costo antes de impuestos por (1 menos tu tasa impositiva). Así de simple.

Alba: Pongámoslo en un caso real. Una pareja, los Sullivan, necesita $60,000 para un auto. Tienen dos opciones: un préstamo del concesionario al 6% o una segunda hipoteca al 7.2%.

Álvaro: A primera vista, el 6% suena mejor, ¿no?

Alba: ¡Claro! Es un número más bajo.

Álvaro: Pero aquí está el truco. El interés de la hipoteca es deducible de impuestos, con una tasa del 28%. Así que su costo real es 7.2% por (1 - 0.28)... ¡lo que da un 5.18%!

Alba: ¡Wow! Entonces la hipoteca, aunque tenía una tasa más alta, en realidad es más barata. Increíble.

Álvaro: Y ese es el punto clave de todo lo que vimos. El costo real de la deuda es después de impuestos. Y con esa lección financiera, cerramos por hoy. Ha sido un placer, Alba.

Alba: Igualmente, Álvaro. Y gracias a todos por escucharnos en Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!