Podcast sobre El Tratado Roca-Runciman: Análisis Histórico

Tratado Roca-Runciman: Análisis Histórico para Estudiantes

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Argentina y Gran Bretaña: El Pacto Roca-Runciman0:00 / 9:40
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PaulaHay una cosa que el 80% de los estudiantes pasa por alto sobre el Tratado Roca-Runciman, y es la clave para entender toda la 'Década Infame'. Y hoy te vamos a contar cómo no volver a equivocarte con esto nunca más.
PabloExacto. No fue solo un acuerdo sobre vacas y libras esterlinas. Fue el síntoma de una crisis mucho más profunda y de una lucha de poder interna que definió a la Argentina de la época.
Capítulos

Argentina y Gran Bretaña: El Pacto Roca-Runciman

Délka: 9 minut

Kapitoly

La pregunta clave

El mundo en crisis

El golpe de la Conferencia de Ottawa

La presión de los ganaderos

El poder detrás del poder

Las concesiones clave

¿Coloniaje o única salida?

La pulseada por las cuotas

Resumen y despedida

Přepis

Paula: Hay una cosa que el 80% de los estudiantes pasa por alto sobre el Tratado Roca-Runciman, y es la clave para entender toda la 'Década Infame'. Y hoy te vamos a contar cómo no volver a equivocarte con esto nunca más.

Pablo: Exacto. No fue solo un acuerdo sobre vacas y libras esterlinas. Fue el síntoma de una crisis mucho más profunda y de una lucha de poder interna que definió a la Argentina de la época.

Paula: Estás escuchando Studyfi Podcast. Pablo, ¿por dónde empezamos a desentrañar este lío?

Pablo: Por el principio del caos: la crisis mundial de 1929.

Paula: La Gran Depresión. Un tema que aparece en todos los exámenes de historia. ¿Cómo afectó a Argentina directamente?

Pablo: Imagina que tu único negocio es venderle carne y granos al mundo... y de repente el mundo deja de comprar. Fue un golpe brutal. Las exportaciones argentinas se desplomaron entre 1928 y 1933.

Paula: Y si no vendes, no puedes comprar. Así que las importaciones también cayeron, ¿cierto?

Pablo: Correcto. El modelo agroexportador, que ya venía mostrando sus límites, empezó a hacer agua por todos lados. Mostraba señales claras de agotamiento.

Paula: Pero... ¿eso debilitó a la clase dominante, a los grandes terratenientes?

Pablo: ¡Ahí está la trampa! Y es lo que confunde a muchos. Al contrario. Su poder se había reforzado con el golpe de estado a Yrigoyen en 1930. Tenían el control político con el gobierno de Agustín P. Justo.

Paula: O sea, la economía en crisis, pero la oligarquía más fuerte que nunca. Y justo ahí, las cosas se complican aún más...

Pablo: Mucho más. A meses de que Justo asumiera, Gran Bretaña, nuestro principal comprador, convoca a la Conferencia Imperial de Ottawa.

Paula: ¿Y qué deciden ahí? Suena importante.

Pablo: Importantísimo y desastroso para Argentina. Gran Bretaña decidió darle un trato preferencial a los países de su Commonwealth. Es decir, a sus amigos y excolonias. Y nosotros no estábamos en esa lista, claro.

Pablo: De repente, la carne australiana o canadiense tenía ventaja sobre la nuestra. Era una amenaza directa al corazón del negocio argentino.

Paula: Me imagino el pánico del sector ganadero. ¿Qué hicieron?

Pablo: Lo que mejor sabían hacer: presionar. Le mandaron una carta al presidente Justo, firmada por todos los apellidos importantes: Pereyra Iraola, Duhau, Martínez de Hoz...

Paula: Los dueños de la tierra, básicamente.

Pablo: Exacto. Y su mensaje era clarísimo: "Presidente, dele a Inglaterra lo que sea necesario para que nos sigan comprando". Pedían darle a los británicos un trato preferencial para sus importaciones y para el cambio de divisas.

Paula: O sea, sacrificar otros sectores de la economía para salvar su propio negocio. Un clásico.

Pablo: Totalmente. La Sociedad Rural Argentina mandó otra nota tres días después pidiendo lo mismo. La Cancillería se llenó de cartas de todas las filiales. Era una presión incesante.

Paula: ¿Y qué pensaba el gobierno de esto? ¿Estaban de acuerdo?

Pablo: No todos. Dentro de la Cancillería hubo malestar. Hay documentos que describen la petición de los hacendados como 'tímida' y 'vaga', y que se quejaban del 'daño infinito' que causaban estas presiones.

Paula: Fascinante. Así que teníamos una crisis global, una amenaza comercial directa y una pelea interna sobre cómo reaccionar. El escenario perfecto para el famoso tratado.

Paula: Y todo esto pasaba mientras en Argentina, la gente no estaba precisamente callada, ¿verdad? Me imagino que había mucha presión interna.

Pablo: Muchísima. Y acá está la parte clave que debilitó la negociación. Los productores y ganaderos, que eran la base de apoyo del gobierno, empezaron a quejarse en la prensa. No entendían la delicadeza de la diplomacia.

Paula: Claro, estaban defendiendo lo suyo, pero sin ver el panorama completo.

Pablo: Exacto. El embajador en Londres, Manuel Malbrán, se quejó formalmente. Dijo, y esto es casi una cita directa, que con tanto escándalo en los diarios, en Londres pensaban que Argentina estaba tan desesperada que estaba... “dispuesta a entregarse a discreción”.

Paula: Uf, qué frase. Básicamente, mostraron todas sus cartas antes de sentarse a la mesa.

Pablo: Precisamente. Le quitaron todo el poder de negociación a la misión diplomática. Era como ir a comprar un auto y decirle al vendedor “tengo esta plata y la necesito gastar hoy sí o sí”.

Paula: Te van a vender cualquier cosa a cualquier precio. Ok, entiendo.

Pablo: Y esto llevó a que el gobierno actuara rápido, casi de forma precipitada. De repente, anuncian que el vicepresidente, Julio Argentino Roca hijo, encabezaría una misión a Londres.

Paula: ¿Por qué tanta prisa? ¿Solo por la presión de la prensa?

Pablo: Era más profundo. El bloque de poder real era una alianza entre los ganaderos más poderosos —los invernadores— y los frigoríficos británicos. Ellos dominaban la economía.

Paula: Ah, o sea que los intereses estaban... bastante entrelazados.

Pablo: Totalmente. Y el sistema político de la época, conocido como la “Década Infame”, se basaba en el fraude y en no dejar participar a otros sectores. Así que no había espacio para una alternativa que no fuera ceder ante esos intereses.

Paula: ¿Y Argentina fue el único país que negoció un acuerdo así con Gran Bretaña?

Pablo: ¡Gran pregunta! No, para nada. Los países escandinavos como Dinamarca o Suecia también firmaron acuerdos parecidos y la diplomacia argentina los siguió de cerca.

Paula: ¿Y les fue igual de mal que a nosotros?

Pablo: En lo comercial fue similar. Aceptaron importar más productos británicos para poder mantener sus exportaciones, aunque a un nivel más bajo. Pero la gran diferencia... fueron las concesiones financieras que hizo Argentina.

Paula: ¿A qué te refieres?

Pablo: A ver, te doy dos ejemplos terribles. Primero, una cláusula le daba a las empresas británicas en Argentina acceso preferencial a las divisas. Pensemos en esto...

Paula: ¿Qué significa eso en la práctica?

Pablo: Significa que casi todas las libras esterlinas que Argentina ganaba por venderle carne a Gran Bretaña... se tenían que usar para que las empresas británicas aquí pudieran mandar sus ganancias de vuelta a Londres. Era un círculo perfecto para ellos.

Paula: Wow. O sea, la plata prácticamente no tocaba el país. Y... ¿el segundo ejemplo?

Pablo: Se estableció que los frigoríficos argentinos solo podían quedarse con un máximo del 15% de la cuota de exportación de carne. El resto era para los frigoríficos extranjeros, que eran mayormente británicos.

Paula: Eso es consolidar un monopolio, básicamente.

Pablo: Y por si fuera poco, se pedía un “trato benévolo” a las empresas británicas de servicios públicos. Una frase bastante ambigua, pero que en la práctica significaba no regularlas demasiado.

Paula: Con razón este tratado es tan polémico. He escuchado que lo llaman el “estatuto legal del coloniaje”.

Pablo: Esa es la famosa definición de FORJA, un grupo de intelectuales nacionalistas de la época. Para ellos, el tratado no era un acuerdo, era la prueba de que Argentina era una colonia económica de Gran Bretaña.

Paula: Una visión muy dura. ¿Hay otra interpretación?

Pablo: Sí, claro. Historiadores más recientes, como Llach y Gerchunoff, plantean una visión más pragmática. Dicen que, en el contexto de la crisis mundial y el proteccionismo, no había muchas otras opciones.

Paula: O sea, ¿era esto o el colapso total de las exportaciones?

Pablo: Exacto. Su argumento es que era la única forma de evitar que desaparecieran las importaciones que eran vitales para el país. Es un debate fascinante y sin una única respuesta correcta. Y justamente, entender las presiones políticas de la época es clave para analizarlo...

Paula: Bueno, y esa crisis nos lleva directamente a un momento clave y bastante tenso, ¿no? La negociación con Gran Bretaña.

Pablo: Exactamente. Porque no era solo una cuestión de vender carne. Era una lucha por el control y la soberanía económica.

Paula: ¿Y cuál era la postura argentina en ese momento? ¿Qué se pedía?

Pablo: Figuras clave como el Ministro de Agricultura, Antonio de Tomaso, y el Canciller, Saavedra Lamas, tenían una idea muy clara.

Paula: A ver, cuéntame. ¿Querían más dinero?

Pablo: Más que eso, querían el control. Insistían en que el gobierno argentino debía distribuir las exportaciones. O, como mínimo, reservarse un 30% de la cuota para manejarla directamente.

Paula: Claro, es como si organizaras una fiesta en tu casa, pero el invitado decidiera quién puede comer pastel. ¡No suena bien!

Pablo: ¡Perfecta analogía! Querían asegurarse de que el país tuviera voz y voto, comunicándose constantemente con el embajador en Londres, Manuel Malbrán.

Paula: Entonces, para resumir, la clave de este período fue la tensión entre la necesidad de exportar y el deseo de mantener el control económico.

Pablo: Ese es el punto central. Entender esa pulseada te da una de las claves más importantes de la historia económica argentina del siglo veinte. Un verdadero ciclo de ilusión y desencanto.

Paula: ¡Qué gran forma de cerrar! Bueno, hemos cubierto muchísimo hoy. Lo importante es conectar las ideas, no solo memorizar fechas. Gracias por acompañarnos una vez más en Studyfi Podcast.

Pablo: Un placer, Paula. ¡Mucho éxito en esos exámenes y hasta la próxima!