Podcast sobre Transporte Internacional de Carga y Logística

Transporte Internacional de Carga y Logística: Guía Completa

Podcast

Transporte Internacional: Más Allá del Precio0:00 / 25:13
0:001:00 restante
LauraEsto es lo que confunde al 80% de los estudiantes en el examen de comercio internacional: creen que elegir el transporte se trata solo de encontrar el precio más bajo. Hoy te vamos a demostrar por qué esa es la receta para un suspenso seguro... y cómo no volver a cometer ese error nunca más.
AlejandroExacto. Es un error sorprendentemente común, pero cuando entiendes la lógica detrás, todo encaja.
Capítulos

Transporte Internacional: Más Allá del Precio

Délka: 25 minut

Kapitoly

Una revolución en una caja

No toda la carga es igual

¿Quién es quién en el transporte?

El poder del contenedor

La decisión final: ¿Avión o Barco?

Los Pilares Legales

Quiénes Pueden Operar

Carga General y a Granel

Cargas con Cuidados Especiales

Manteniendo la Frescura

El Registro Nacional

Los Tres Agentes Principales

Cuando las Cosas Salen Mal

Contrabando Propio: Lo Prohibido

Contrabando Impropio: La Evasión

Mercancías con Permisos Especiales

Regulaciones Especiales

El Convenio CITES

¿Quién Controla en Chile?

Resumen y Despedida

Přepis

Laura: Esto es lo que confunde al 80% de los estudiantes en el examen de comercio internacional: creen que elegir el transporte se trata solo de encontrar el precio más bajo. Hoy te vamos a demostrar por qué esa es la receta para un suspenso seguro... y cómo no volver a cometer ese error nunca más.

Alejandro: Exacto. Es un error sorprendentemente común, pero cuando entiendes la lógica detrás, todo encaja.

Laura: Estás escuchando Studyfi Podcast.

Laura: Muy bien, Alejandro, para entender el presente, a veces hay que mirar al pasado. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? No creo que siempre hayamos usado estos barcos gigantescos.

Alejandro: Para nada. El siglo XIX tuvo la máquina de vapor, que fue enorme. De repente, los barcos no dependían del viento. ¡Independencia total! Pero la verdadera revolución del siglo XX fue el motor y, sobre todo... la aparición del contenedor multimodal a mediados de siglo.

Laura: Espera, ¿una simple caja de metal cambió el mundo?

Alejandro: ¡Cambió TODO! Piensa en esto: antes del contenedor, descargar un barco era un caos de cajas, sacos y barriles. Llevaba días, a veces semanas. Los barcos pasaban más tiempo atracados que navegando.

Laura: Suena terriblemente ineficiente.

Alejandro: Lo era. El contenedor estandarizó todo. Una caja que se puede mover de un barco a un tren, y de un tren a un camión, sin abrirla. ¡Pum! Los tiempos en puerto se redujeron drásticamente, los costos bajaron y el comercio mundial explotó. Fue una revolución silenciosa dentro de una caja de acero.

Laura: Wow... así que le debemos mucho a esa “simple caja”.

Alejandro: Más de lo que imaginas.

Laura: Vale, entonces llenamos estas cajas mágicas y las enviamos. Pero... ¿qué tipo de cosas van dentro? ¿Todo se trata igual?

Alejandro: ¡Gran pregunta! Y la respuesta es un rotundo no. A grandes rasgos, la carga se divide en dos tipos: carga general y carga a granel.

Laura: Déjame adivinar. ¿Carga general son productos empaquetados y a granel es... bueno, un montón de algo suelto?

Alejandro: ¡Exacto! Carga general son cosas que vienen en cajas, palés, sacos... como la electrónica o la ropa. La carga a granel es líquida o sólida y se transporta suelta en las bodegas del barco o en tanques. Piensa en trigo, petróleo o minerales.

Laura: Entendido. Pero la vida es más complicada, ¿no? Tiene que haber excepciones.

Alejandro: Siempre las hay. Existen categorías especiales que necesitan un cuidado extremo. Por ejemplo, la carga perecedera, como frutas o pescado. Necesita una cadena de frío constante para no estropearse.

Laura: O sea, un contenedor que es básicamente un frigorífico gigante.

Alejandro: Precisamente. Luego está la carga peligrosa: productos químicos, gases, explosivos... Su transporte está súper regulado para evitar desastres medioambientales o accidentes.

Laura: Me lo imagino. ¿Y qué más?

Alejandro: Tenemos la carga valiosa. Aquí hablamos de joyas, obras de arte... cosas de altísimo valor en un volumen pequeño.

Laura: ¿Como la escultura que hice en clase de arte? ¿Cuenta como valiosa?

Alejandro: Probablemente necesite su propio contenedor con seguridad privada, Laura. Y por último, no olvidemos la carga de animales vivos. Su transporte tiene normativas muy estrictas para garantizar el bienestar animal.

Laura: Okay, el sistema es complejo. Hay barcos, aviones, contenedores, cargas de todo tipo... ¿Quién organiza todo este puzzle? Debe haber un montón de gente involucrada.

Alejandro: Un montón es quedarse corto. Hay todo un ecosistema de operadores. Empecemos por el transporte marítimo. Tienes a la naviera, que es la dueña de los barcos y la que realiza el transporte final.

Laura: Los protagonistas, por así decirlo.

Alejandro: Exacto. Pero no trabajan solos. El agente marítimo o bróker es clave. Actúa como intermediario entre la naviera y el cliente que quiere enviar la carga. Es como un agente inmobiliario, pero para espacios en un barco.

Laura: ¡Qué buena analogía! Así se entiende perfecto.

Alejandro: Luego, en el puerto, tienes al estibador, que es el encargado de cargar y descargar los contenedores del buque. Y el consignatario, que representa a la naviera en el puerto, defendiendo sus intereses.

Laura: Vale, eso en el mar. ¿Y en el aire?

Alejandro: Es parecido. Tienes la línea aérea, que es la que tiene los aviones. Y luego agentes como el de handling, que se encarga de recibir la carga en el aeropuerto y prepararla para el embarque.

Laura: ¿Y qué hay de esos servicios de entrega súper urgente que vemos en las películas?

Alejandro: ¡Ah! Te refieres al Courier. Son especialistas en envíos urgentes, normalmente de paquetes pequeños. Su magia consiste en combinar múltiples transportes —avión, camión, lo que haga falta— para entregar en tiempo récord. Son los velocistas del transporte internacional.

Laura: Volvamos al contenedor, porque me ha fascinado su importancia. Mencionaste que es “multimodal”. ¿Qué significa eso exactamente?

Alejandro: Significa que está diseñado para usarse en múltiples modos de transporte. La gran ventaja es que la mercancía se carga una vez en origen y no se vuelve a tocar hasta su destino final, aunque viaje en barco, tren y camión.

Laura: Se transfiere el contenedor entero, no la mercancía de dentro. ¡Claro! Eso ahorra un montón de tiempo y reduce el riesgo de daños.

Alejandro: Exactamente. Ha permitido una estandarización brutal. Pero para que este sistema funcione, los contenedores tienen que ser... bueno, estándar. No puede cada uno fabricar el suyo como quiera.

Laura: Tiene sentido. Alguien tiene que poner las reglas.

Alejandro: Ahí entran organizaciones como la ISO (International Standardization Organization). Ellos definen las normas sobre medidas, materiales y peso de los contenedores, especialmente si se van a usar en transporte marítimo. Para el transporte aéreo, la IATA (International Air Transport Association) cumple una función similar.

Laura: Y he oído hablar de TEUs y FEUs. Suena a lenguaje secreto.

Alejandro: Es el lenguaje del puerto. Es muy simple. TEU significa “Twenty-foot Equivalent Unit”. Es la medida estándar, basada en un contenedor de 20 pies de largo. Es la unidad básica de capacidad de un buque.

Laura: Entonces, si un barco tiene una capacidad de 10.000 TEUs... puede llevar 10.000 contenedores de 20 pies.

Alejandro: ¡Lo has pillado! Y un FEU es una “Forty-foot Equivalent Unit”, un contenedor de 40 pies. Así que, para que lo recuerdes fácil: un FEU es igual a dos TEUs. Es solo una forma rápida de medir la capacidad de carga.

Laura: ¡Misterio resuelto! Ya puedo ir al puerto a hablar con propiedad.

Alejandro: Ten cuidado, a lo mejor te ponen a trabajar.

Laura: Bien, Alejandro, llegamos al punto clave, el que mencionamos al principio. Tenemos distintos tipos de carga y distintos medios de transporte. ¿Cómo decidimos? No puede ser solo el costo.

Alejandro: Jamás es solo el costo. Es un equilibrio entre cinco factores: rapidez, capacidad, seguridad, costo y el tipo de mercancía. Imagínalo como una balanza.

Laura: A ver, dame un ejemplo.

Alejandro: Si necesitas enviar flores frescas de Sudamérica a Europa para el día de San Valentín, ¿qué priorizas?

Laura: ¡La rapidez! Tienen que llegar antes de que se marchiten. El costo es secundario. Así que... avión.

Alejandro: ¡Bingo! Ahora, si eres una empresa de automóviles y quieres enviar 5.000 coches a otro continente, ¿qué es lo más importante?

Laura: La capacidad y el costo. No tienes una prisa extrema, pero mover tantos coches es caro. El barco parece la única opción lógica.

Alejandro: Exacto. El transporte marítimo es más lento pero imbatible en capacidad y costo por unidad. El aéreo es rapidísimo pero mucho más caro y con menos capacidad. El transporte por carretera o ferrocarril son ideales para distancias más cortas y como eslabones de la cadena multimodal.

Laura: Entonces, la pregunta del examen no es “¿cuál es el más barato?”, sino “¿cuál es el más *adecuado* según estos cinco factores?”.

Alejandro: ¡Esa es la idea clave! Has dado en el clavo. Entender esa balanza es lo que diferencia una buena gestión logística de un desastre. No se trata de elegir una opción, sino de diseñar la solución perfecta para cada envío.

Laura: Pues creo que con esto, nuestros oyentes ya no forman parte de ese 80% que se equivoca. Ha quedado clarísimo.

Laura: ...y con eso claro, todo el proceso logístico tiene más sentido. Pero, Alejandro, todo esto no puede ser tierra de nadie. Tiene que haber reglas muy estrictas, ¿no? ¿Quién pone el orden?

Alejandro: Totalmente, Laura. No es el salvaje oeste, aunque a veces lo parezca. Y aquí es donde entra la regulación. Hay dos textos legales clave que los operadores del transporte internacional deben seguir al pie de la letra en nuestro país.

Laura: Ok, dos textos fundamentales. Suena a que necesito tomar apuntes.

Alejandro: ¡Para eso estamos! Son el Código de Comercio y la Ordenanza de Aduana. Piénsalo así: el Código de Comercio es como el reglamento general del juego, pero la Ordenanza de Aduana es el manual específico para interactuar con el árbitro... que en este caso es el Servicio Nacional de Aduana.

Laura: ¡Me encanta esa analogía! El árbitro que definitivamente no quieres hacer enojar. Entonces, ¿qué dice ese manual aduanero?

Alejandro: Se pone bueno. El artículo 24 de la Ordenanza es crucial. Define quiénes pueden operar en la 'zona primaria', que es el área controlada por la Aduana.

Laura: ¿Y quiénes tienen permiso para entrar a esa zona VIP?

Alejandro: ¡Buena pregunta! Y la respuesta es amplia. Pueden ser 'personas naturales', o sea, un individuo como tú o yo, o 'personas jurídicas', que son las empresas. Ambos están sujetos a la potestad de la Aduana.

Laura: Entendido. Y supongo que no es solo llegar y empezar a mover cajas. ¿Qué funciones controla la aduana?

Alejandro: Exacto. Controlan tres cosas principales: la recepción de las mercancías, la estiba y desestiba —que es básicamente el arte de cargar y descargar— y la movilización de todo dentro de su zona. Además, deben rendir cauciones, que es como una garantía de que harán bien su trabajo.

Laura: O sea, para resumir: tenemos leyes que lo rigen todo. Así que, si te preguntan cuáles son los textos legales que reglamentan esto... ya tienes la respuesta. Ahora, hablemos de qué pasa cuando alguien no sigue estas reglas.

Laura: Okay, entonces ya tenemos una idea de la documentación, pero no toda la mercancía es igual, ¿verdad? Eso me lleva a pensar en los tipos de carga.

Alejandro: Exacto, Laura. Y entender esta clasificación es clave. Es uno de esos detalles que te da una ventaja para que todo el proceso sea un éxito.

Laura: Genial. Empecemos por la más común, supongo. ¿Qué es la carga general?

Alejandro: Piensa en la carga general como todo lo que puedes meter en cajas o paquetes. Es fácil de estandarizar para su manejo y transporte.

Laura: Como los libros o la ropa que compras online. ¡Fácil!

Alejandro: Justo eso. Y su opuesto es la carga a granel. Aquí hablamos de cantidades enormes, sin ningún tipo de embalaje.

Laura: ¿Te refieres a cosas como granos o líquidos?

Alejandro: Precisamente. Se divide en granel sólido, como los minerales, o granel líquido, como el aceite. ¡No intentas meter diez mil toneladas de trigo en cajitas!

Laura: Sería una locura. Ahora, ¿qué pasa con las cosas que necesitan más atención?

Alejandro: Ahí entramos en la carga peligrosa. Su transporte puede poner en riesgo a las personas o al medio ambiente. Requiere cuidados extremos para evitar derrames o incendios.

Laura: Suena a que no hay margen para el error. Y luego, ¿qué hay de esas cosas gigantes que vemos en la carretera?

Alejandro: Esa es la carga pesada y voluminosa. Por su peso o tamaño, va a necesitar equipamiento y contenedores especiales con modificaciones para su traslado.

Laura: Entendido. Y me queda una duda, ¿qué pasa con los alimentos o medicinas?

Alejandro: Excelente punto. Esa es la carga refrigerada. Son mercancías que necesitan una temperatura específica para no echarse a perder.

Laura: ¡Claro! Por eso viajan en cámaras de frío o contenedores con clima controlado.

Alejandro: Exacto. Dominar estos cinco tipos es fundamental. Y ahora que los conoces, podemos hablar de cómo elegir el contenedor perfecto para cada una.

Laura: Okay, Alejandro, entonces ya entendemos cómo funciona el comercio internacional en teoría... pero, ¿quiénes son las personas que realmente mueven todo? ¿Los que se aseguran de que un paquete llegue de un país a otro?

Alejandro: ¡Esa es la pregunta clave, Laura! Y no, no es un solo tipo con una camioneta. Hay un ecosistema de profesionales súper importante.

Laura: Me imagino. ¿Y supongo que no cualquiera puede hacerlo, verdad?

Alejandro: Para nada. El Servicio Nacional de Aduanas es muy claro: solo pueden operar los agentes inscritos en el Registro Nacional. Es un filtro de profesionalismo.

Laura: Tiene todo el sentido del mundo. Así se aseguran de que todo se haga bien. ¿Y qué tipos de agentes existen?

Alejandro: Principalmente, podemos agruparlos en tres categorías clave. Cada uno con un rol muy específico.

Laura: A ver, ¡vamos con el primero!

Alejandro: El primero es el "Transitorio". Piensa en él como el arquitecto de todo el viaje. Él organiza, contrata el transporte, gestiona los seguros, el almacenaje... ¡es el cerebro de la operación!

Laura: ¡El director de orquesta! Me gusta esa analogía. ¿Quién sigue?

Alejandro: Luego está el "Operador de transporte por carretera". Este es más directo: es el responsable de mover la mercancía por tierra, ya sea con su propia flota de camiones o subcontratando a otros.

Laura: Okay, el cerebro y ahora los músculos en la carretera. ¿Y el tercero?

Alejandro: El "Agente de carga aérea". Este es el especialista del cielo. Se encarga de comercializar las bodegas de los aviones y coordinar que la carga de todos vuele de forma eficiente.

Laura: O sea, el que juega Tetris con los paquetes en el avión.

Alejandro: ¡Exactamente! Así que tienes al organizador, al ejecutor terrestre y al especialista aéreo. Juntos, hacen que todo funcione. Y conocer sus roles es vital para entender la logística...

Laura: Y justo la logística y la documentación aduanera es lo que veremos a continuación. ¡No se muevan!

Laura: Ok, entonces queda claro cómo funcionan los controles. Pero, ¿qué pasa si en esos controles se detecta... una irregularidad? Ahí es cuando entramos en un terreno más serio, ¿verdad?

Alejandro: Exactamente, Laura. Y ese terreno tiene un nombre: delitos aduaneros. No es un juego... estamos hablando de sanciones que van desde multas gigantes hasta penas de cárcel.

Laura: Wow, así de directo. Y esto aplica tanto para importar como para exportar, ¿cierto?

Alejandro: Correcto. En ambos sentidos. Y es clave entender que hay mercancías que se pueden comercializar libremente... y otras que están total y absolutamente prohibidas. Cada país tiene sus reglas.

Laura: Hablemos de esas prohibiciones. ¿Cuál es el delito más... flagrante, por así decirlo?

Alejandro: Ese sería el delito de contrabando propio. Suena técnico, pero la idea es simple. Se comete cuando intentas meter o sacar del país mercancías que están prohibidas.

Laura: ¿Como qué, por ejemplo? Dame algo concreto.

Alejandro: Piensa en vehículos o motocicletas usadas. ¿Sabías que no se pueden importar para venderlas acá? Mucha gente no lo sabe.

Laura: ¡No tenía idea! Pensé que solo era un tema de impuestos. ¿Qué más?

Alejandro: Fuegos artificiales, salvo excepciones muy específicas. También muchas armas, que requieren permisos especiales o simplemente no pueden entrar. Y por supuesto, ciertos animales, para proteger nuestra fauna.

Laura: Tiene sentido. Proteger la seguridad y el ecosistema.

Alejandro: Exacto. Y también la salud. Por ejemplo, el asbesto azul es un químico prohibidísimo. Cualquier producto que lo contenga, no puede ingresar. Lo mismo con ciertos desechos químicos. El objetivo es proteger al país.

Laura: Ok, eso es el contrabando "propio", con cosas prohibidas. ¿Existe uno "impropio"? Suena como un primo lejano más astuto.

Alejandro: ¡Es una excelente manera de verlo! El contrabando impropio es justamente eso: más astuto. Aquí la mercancía es legal, se puede comercializar sin problemas.

Laura: ¿Entonces dónde está el delito?

Alejandro: El delito está en la evasión. Es cuando traes un producto legal, pero... te saltas la aduana o no pagas los impuestos correspondientes. El producto está bien, el procedimiento no.

Laura: Ah, ya veo. Como intentar pasar sin declarar, escondiendo las cosas en la maleta.

Alejandro: Justamente. O traer algo desde una zona con impuestos bajos, como una zona franca, a otra con impuestos normales sin declararlo. Aquí lo que se protege es el dinero del Estado, el patrimonio fiscal.

Laura: Entendido. Entonces, para que quede claro: en el contrabando propio, el problema es la *mercancía misma* porque es peligrosa o está prohibida. En el impropio, el problema es el *dinero* que no se pagó.

Alejandro: ¡Perfecto! Ese es el resumen clave. En uno protegemos la salud y el medio ambiente, y en el otro, el bolsillo del país. Es la diferencia fundamental que necesitan recordar.

Laura: Ahora, hay un área gris, ¿no? Productos que no están prohibidos, pero que tampoco puedes ingresar así como si nada.

Alejandro: Sí, y esta es un área donde muchos cometen errores sin querer. Son mercancías que necesitan aprobaciones especiales *antes* de llegar a la aduana. Sin esos permisos, igual cometes un delito.

Laura: ¿Como qué tipo de productos?

Alejandro: Por ejemplo, municiones o ciertos químicos inflamables. Necesitan autorización previa de la Dirección General de Movilización Nacional. No es llegar y traerlos.

Laura: Claro, suena bastante lógico.

Alejandro: Totalmente. Lo mismo con alcoholes y vinagres, que requieren aprobación del SAG, el Servicio Agrícola y Ganadero. Y ellos pueden revisar la composición química después de que ingresen.

Laura: Y me imagino que los medicamentos y cosméticos también están en esa lista.

Alejandro: ¡Por supuesto! Productos farmacéuticos, de uso médico, cosméticos, e incluso ciertos alimentos necesitan el visto bueno del Servicio de Salud. Ni hablar de sustancias psicotrópicas... ahí el control es máximo.

Laura: Y hay más, ¿verdad?

Alejandro: Sí, un último ejemplo importante: materiales radioactivos o equipos que generan radiación. Esos necesitan una autorización expresa de la Comisión Chilena de Energía Nuclear. No es algo que uno traiga en el equipaje de mano.

Laura: Definitivamente no. Bueno, esto nos da un panorama muy completo sobre los delitos y las regulaciones. Pero, ¿cómo se fiscaliza todo esto en la práctica? Hablemos de los mecanismos de control que usa Aduanas.

Laura: Y con eso claro, parece que cubrimos la mayoría de las mercancías, ¿o me equivoco?

Alejandro: Casi todas. Pero nos falta un punto crucial, Laura. Hay productos que necesitan un visto bueno extra. No todo es tan simple como pasar por la aduana.

Laura: ¿Cómo cuáles? ¿Qué tipo de productos necesitan permisos especiales?

Alejandro: Bueno, piensa en los recursos del mar. Si quieres importar productos pesqueros, necesitas la autorización de la Subsecretaría de Pesca. No puedes simplemente traer un cargamento de salmón sin que ellos lo revisen.

Laura: Tiene sentido, para proteger nuestros propios recursos marítimos.

Alejandro: ¡Exacto! Y otro caso son los equipos de radiocomunicaciones. Si usan una banda de transmisión especial, la Subsecretaría de Telecomunicaciones los revisa a fondo. Quieren asegurarse de que no interfieran con nuestras comunicaciones.

Laura: O que no sean para espiar, ¿no?

Alejandro: Bueno, ¡quién sabe! Pero principalmente es por orden técnico. Y esto nos lleva a un tema aún más grande: la protección de la vida silvestre.

Laura: Ah, claro. Me imagino que no se puede importar y exportar cualquier animal o planta como si nada.

Alejandro: Para nada. Y para eso existe CITES. Es la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre. Chile es parte de esto desde 1974.

Laura: Suena importante. ¿Cuál es el objetivo principal? ¿Prohibir el comercio?

Alejandro: Esa es una idea común, pero no. El verdadero sentido de CITES es regular, no prohibir. La idea es que el comercio no ponga en riesgo la supervivencia de las especies ni afecte los ecosistemas locales.

Laura: Ok, entonces se trata de un comercio sostenible y controlado. ¿Y aplica solo a animales vivos?

Alejandro: ¡No! Y aquí está el detalle clave. También regula los subproductos. Hablamos de pieles, huesos, plumas, marfil, carteras... incluso animales embalsamados. Así que no, no puedes traer el abrigo de piel de un oso polar solo porque ya no está vivo.

Laura: ¡Entendido! Prohibido traerse un tigre de peluche que sea... demasiado real.

Alejandro: ¡Exactamente! La protección es integral.

Laura: Y con tantas reglas, ¿quién se encarga de que todo esto se cumpla aquí en Chile?

Alejandro: Es un trabajo en equipo. Las tres instituciones principales son el SAG, que se encarga de la flora y fauna no forestal; la CONAF, para todo lo forestal; y SERNAPESCA, para la fauna hidrobiológica.

Laura: Wow, son varios organismos. Y supongo que no están solos.

Alejandro: Para nada. También colaboran el Museo Nacional de Historia Natural, el Instituto Forestal... ¡hasta un laboratorio de la Universidad de Chile! Es un esfuerzo coordinado para proteger nuestra biodiversidad.

Laura: Suena complejo, pero es increíblemente necesario. Me da más tranquilidad saber que existen todos esos controles.

Alejandro: Definitivamente. Y eso nos lleva al cierre de nuestro tema de hoy, el comercio internacional.

Laura: Ha sido muchísima información. Alejandro, ¿podrías darnos un resumen final? ¿Cuáles son las ideas clave que debemos recordar?

Alejandro: ¡Claro! El punto clave número uno: la mercancía es el corazón del comercio internacional. Entenderla lo es todo. Segundo, la logística no es un extra, es la clave del éxito o el fracaso.

Laura: Bien. Mercancía y logística. ¿Qué más?

Alejandro: Tercero, la clasificación de la mercancía es determinante. De ella depende el transporte, el embalaje y los permisos. Y finalmente, las regulaciones no son para molestar. Están para proteger a los ciudadanos y a nuestros ecosistemas.

Laura: Un resumen perfecto. Entender todo esto te pone un paso adelante, sin duda.

Alejandro: Totalmente. El comercio internacional es el motor de las economías modernas, y conocer sus reglas es saber cómo funciona el mundo.

Laura: Muchísimas gracias, Alejandro, por aclarar todos estos conceptos. Ha sido una clase magistral.

Alejandro: El placer ha sido mío, Laura. ¡Y gracias a todos por escuchar!

Laura: Y a ustedes, en casa o donde sea que nos escuchen, gracias por acompañarnos en otro episodio de Studyfi Podcast. ¡Nos oímos en la próxima!