Teoría Social y Epistemología: Guía Esencial para Estudiantes
Délka: 8 minut
¿Por qué hacemos lo que hacemos?
Durkheim y los Hechos Sociales
Weber y la Acción Social
¿Ciencia Objetiva o Subjetiva?
La mirada histórica del conocimiento
El sentido común y la vida cotidiana
¿Existe una verdad absoluta?
Conocimiento es poder
Rompiendo las Cajas del Saber
La Visión Transdisciplinar
Marta: ¿Alguna vez te has preguntado por qué de repente todo el mundo usa las mismas zapatillas o escucha al mismo artista? No es casualidad. Hay una fuerza invisible que nos empuja a seguir la corriente, ¡y hoy vamos a descubrir qué es! Estás escuchando Studyfi Podcast.
Mateo: Exacto, Marta. Y esa “fuerza invisible” tiene un nombre. Émile Durkheim, uno de los padres de la sociología, lo llamó “hecho social”.
Marta: ¿Un hecho social? Suena... importante. ¿Qué es exactamente?
Mateo: Lo es. Piensa que es cualquier forma de actuar, pensar o sentir que es externa a nosotros. Ya existía antes de que naciéramos y se nos impone, principalmente a través de la educación y la sociedad.
Marta: O sea, ¿como las leyes o las normas de cortesía?
Mateo: Precisamente. Y tienen un poder “coercitivo”. Si intentas romper una norma, sientes la presión. La ley te castiga, la moral genera rechazo y las costumbres... bueno, pueden provocar burlas. ¿Nunca has usado algo “raro” y has sentido las miradas de los demás?
Marta: Demasiadas veces en la secundaria. Entiendo. Entonces, Durkheim dice que debemos estudiar estos hechos como si fueran “cosas”, de forma objetiva.
Mateo: Exacto. Hay que buscar las causas sociales, no solo las individuales.
Marta: Ok, eso es Durkheim. Pero también está Max Weber, ¿no? Él tenía una idea un poco diferente.
Mateo: Muy diferente, de hecho. A Weber le interesaba la “acción social”. Es decir, la conducta humana que tiene un sentido subjetivo para la persona y que se orienta por la conducta de otros.
Marta: ¿El “porqué” hacemos las cosas?
Mateo: ¡Exacto! Él clasificó la acción social en cuatro tipos: la racional con arreglo a fines, como estudiar para aprobar un examen...
Marta: ¡Esa me la sé!
Mateo: ...la racional con arreglo a valores, como actuar por tus principios; la afectiva, que se guía por emociones; y la tradicional, que es por costumbre.
Marta: Entonces, si a Weber le importa el sentido subjetivo, ¿cómo puede la sociología ser objetiva?
Mateo: ¡Gran pregunta! Weber distingue entre conocer y juzgar. La ciencia, según él, debe describir los hechos y las consecuencias, pero no decirte qué está “bien” o “mal”. No puede darte juicios de valor.
Marta: Ya veo. Separar los hechos de las opiniones.
Mateo: Justo. Pero autoras más recientes, como Irene Vasilachis de Gialdino, defienden los métodos cualitativos. Ella dice que para entender la sociedad, hay que interpretar los significados y la subjetividad de las personas. No todo se puede medir con números.
Marta: Tiene sentido. A veces hay que entender la historia completa, no solo la estadística.
Mateo: Y ahí entra la hermenéutica, que nos menciona Enrique Moralejo. Es el arte de interpretar y comprender. Las ciencias humanas no estudian rocas, estudian personas que crean significados. Y eso, Marta, es mucho más complejo... y fascinante.
Marta: Exacto. Y eso de que toda interpretación está situada históricamente... nos lleva de cabeza a la epistemología, ¿no? A la gran pregunta: ¿cómo sabemos lo que sabemos?
Mateo: ¡Justo ahí! Y es que no hay una mirada neutral. ¿Has oído hablar de Michel Foucault?
Marta: Claro, en filosofía. El de las palabras y las cosas.
Mateo: Ese mismo. Foucault dice que cada época tiene su propia "episteme". Piensa en ello como las reglas del juego de lo que se considera conocimiento válido en un momento dado.
Marta: O sea, ¿lo que hoy es ciencia, en el pasado podría haber sido una locura?
Mateo: Exactamente. El conocimiento no es eterno, es histórico. Y aquí viene lo importante: Foucault conecta saber, discurso y poder. Quien define qué es verdad, tiene el poder de controlar y normalizar a la sociedad.
Marta: Uf, qué denso. Pero tiene lógica. Cambiando un poco de autor, Alfred Schütz habla de algo que parece más cercano: el sentido común.
Mateo: Sí, Schütz es fascinante. Él se enfoca en la vida cotidiana. Dice que actuamos basándonos en un conocimiento que compartimos socialmente y que ni siquiera cuestionamos.
Marta: Como saber que tienes que hacer una fila en el banco sin que nadie te lo diga.
Mateo: ¡Ese es un ejemplo perfecto! La realidad nos parece evidente porque compartimos significados. Schütz llama a esto intersubjetividad. La sociología, para él, debe entender cómo construimos ese sentido en nuestras acciones.
Marta: Entonces, si todo es interpretación y sentido compartido... ¿dónde queda la objetividad de la ciencia? Autores como Palma y Pardo hablan de esto, ¿no?
Mateo: Totalmente. Ellos señalan las dificultades de las ciencias sociales. El investigador es parte de lo que estudia, los fenómenos cambian... no es como estudiar una roca. Se cuestiona la idea de un único método científico.
Marta: Y Rubén Pardo, por su cuenta, va más allá con la idea de la posmodernidad. Critica esa noción de una verdad universal y absoluta.
Mateo: Exacto. Para Pardo, las verdades científicas son históricas, cambian. La posmodernidad es esa crisis de las certezas. Ya no creemos en fundamentos definitivos.
Marta: Esto conecta con lo que dice Esther Díaz. Ella afirma que el conocimiento es una tecnología de poder.
Mateo: ¡Boom! Ahí está la conexión con Foucault otra vez. La ciencia no es neutral. Produce efectos, participa en mecanismos de control, de organización social. No es solo saber, es hacer.
Marta: Y para complicarlo más, Boaventura de Sousa Santos dice que encima solo valoramos el conocimiento occidental. Él propone una "epistemología del Sur".
Mateo: ¡Sí! Una "ecología de saberes". Reconocer el conocimiento popular, indígena, comunitario... Ponerlos a dialogar en lugar de imponer una sola visión. Es una idea revolucionaria.
Marta: Me encanta. Rompe con esa jerarquía del saber. Y hablando de romper ideas... ¿qué me dices de Mariana Mazzucato y el papel del Estado?
Mateo: Uf, Mazzucato es genial. Ella desmonta el mito de que el sector privado es el único que innova. Sostiene que el Estado es un gran emprendedor.
Marta: ¿Cómo es eso?
Mateo: Demuestra que muchísimos avances tecnológicos, como los que hacen posible tu smartphone, fueron financiados con dinero público. El Estado asume los riesgos que las empresas no quieren.
Marta: Wow, eso sí que cambia la perspectiva. Entonces, todo está conectado: el poder, la historia, el dinero, el conocimiento...
Mateo: Y esa interconexión, esa complejidad, es la base del pensamiento de autores como Edgar Morin. Pero esa es otra historia, que ya abordaremos.
Marta: ¡Justo ahí quería llegar! Mencionaste a Edgar Morin y la complejidad. Suena... complejo.
Mateo: Lo es y no lo es. Morin critica que el conocimiento está dividido en cajitas, en disciplinas que no se hablan entre sí.
Marta: Como si la biología y la historia no tuvieran nada que ver, ¿verdad?
Mateo: ¡Exacto! Él habla de distintos niveles. La multidisciplinariedad es poner a varios expertos en una sala, pero cada uno habla su idioma.
Marta: Ok, se ignoran mutuamente. ¿Y la interdisciplinariedad?
Mateo: Ahí ya empiezan a colaborar, a prestarse herramientas. Es un gran avance. Pero Morin propone ir más allá.
Marta: ¿Y qué hay más allá?
Mateo: La transdisciplinariedad. Aquí es donde se crea algo nuevo, un lenguaje común que supera las fronteras de cada disciplina para resolver un problema.
Marta: O sea, para entender el cambio climático no basta un climatólogo. Necesitas economistas, sociólogos, políticos... ¡todos creando un plan juntos!
Mateo: ¡Ese es el pensamiento complejo! Y es la idea central que hemos tocado hoy: todo está conectado. El poder, el dinero, el conocimiento...
Marta: Un resumen perfecto. Mateo, mil gracias. Ha sido increíble.
Mateo: El placer ha sido mío.
Marta: Y a vosotros, gracias por escuchar Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!