La Psicología Institucional y Memoria Histórica es un campo interdisciplinario crucial que explora cómo las instituciones influyen en la memoria individual y colectiva, y cómo la recuperación de esta memoria es fundamental para la salud social y psíquica. Este enfoque, desarrollado por expertos como Alicia Corvalán de Mezzano, busca definir metodologías para indagar y reconstruir la historia de las organizaciones, reconociendo su papel como reservorios de experiencias humanas.
El estudio se enmarca en un camino conceptual y metodológico que busca una definición propia de la psicología institucional y sus métodos, integrando conceptos de diversas disciplinas afines. La historia, conformada por historias de vida singulares que transcurren en el seno de las instituciones, es un vector específico de interés en este abordaje.
¿Qué es la Psicología Institucional y Memoria Histórica?
La Psicología Institucional y Memoria Histórica se presenta como un continente que selecciona, clasifica e integra conceptos de otras disciplinas para analizar organizaciones y prácticas profesionales. Su objetivo principal es comprender el entrecruzamiento de aspectos inconscientes, políticos y sociales a partir de la historia cotidiana, uniendo lo social y lo intersubjetivo desde una perspectiva diacrónica. Es crucial para entender cómo las experiencias pasadas, especialmente las traumáticas, se manifiestan en el presente institucional.
Este campo se dedica a recoger las historias de las instituciones desde el primer momento del diagnóstico, actuando como “historiadores en busca de pruebas” para recuperar memorias colectivas. El propósito es reconstruir la memoria institucional a través de los recuerdos personales, estableciendo un articulador principal entre la subjetividad individual y la intersubjetividad grupal.
Referentes Conceptuales y Orígenes de la Psicología Institucional
La investigación se nutre de aportes de autores del campo organizacional e institucional como Bleger, Ulloa, Malfé, Schlemenson, Castoriadis, Mendel, Lourau y Lapassade. También incorpora contribuciones específicas del campo histórico, con figuras como Jules Michelet, Marc Bloch, Lucien Febvre y Jacques Le Goff. El basamento psicoanalítico proviene de Sigmund Freud, así como de autores como Kaës, Enriquez y Anzieu, particularmente en lo referente a la memoria y el recordar colectivo.
El trabajo de Alicia Corvalán de Mezzano, junto a Liliana Barela y su equipo, ha sido fundamental en el intercambio de conocimientos entre la historia y la psicología institucional. Este enfoque busca cruzar indicadores de orden subjetivo (disponibilidad para escuchar-relatar recuerdos, interés o resistencia a recordar grupalmente) con indicadores de la realidad social que se evidencian en las organizaciones.
El Rol del Institucionalista en la Recuperación de la Memoria
El institucionalista es un facilitador clave en el proceso de rescate de la memoria institucional. Su rol es comparable al de un testigo de segundo orden, o "testigo de alguien que testimonia", ocupando un lugar de terceridad que implica involucración y distancia a la vez. Actúa como el psicoanalista, reconstruyendo experiencias pasadas y tendiendo puentes entre las huellas, las lagunas de la memoria y el presente.
Propone activamente poner palabras al pasado y al presente, configurando un tiempo en movimiento en busca de una verdad histórica que no es solo cronológica, sino que incorpora vivencias afectivas y componentes inconscientes. Su función es liberar el pasado, diferenciándolo y conectándolo con el presente, discriminando tiempos subjetivos del psiquismo y tiempos institucionales de la realidad externa.
La Memoria como Recurso Vital y la Resistencia al Olvido
La eficacia del institucionalista radica en la necesidad psicológica de los consultantes de escuchar y ser escuchados, enlabonando sucesos aparentemente desconectados. Este proceso de historización permite rearmar lazos de intercambio y recuperar la trama saludable de la memoria colectiva. El institucionalista actúa como garante para oír incluso las historias más dolorosas, brindando contención psicológica. La recuperación de la memoria es un acto vital que conduce al rescate de una identidad historizada.
Los fenómenos como el neonazismo y el terrorismo de estado demuestran la profundización de las heridas de la memoria en instituciones y sujetos. La psicología institucional busca, a través de articuladores grupales, encontrar las memorias colectivas que las instituciones culturales conforman e instauran en las subjetividades personales y los modos organizacionales.
El Punto de Partida Histórico-Empírico
La propuesta de desarrollo conceptual incluye sugerencias técnicas para abordajes institucionales, centradas en el método de historia oral colectiva. Esto se aplica mediante la recolección de recuerdos individuales para reconocer o reconstruir las memorias institucionales. Las instituciones son entendidas como reservorios sociales de recuerdos individuales que constituyen una trama social valiosísima.
Los institucionalistas reconstruyen la historia de las instituciones a través del rastreo de la memoria, recorriendo el devenir y las transformaciones de la vida institucional. Esto implica rescatar recuerdos individuales que se confrontan, corrigen y amplían en los intercambios grupales. El objetivo es analizar el material recogido para rescatar la memoria colectiva, produciendo una confluencia entre el método de historia oral y la entrevista psicológica.
Consulta Institucional: El Riesgo del Olvido y la Desaparición
Un caso paradigmático que ilustra la interconexión entre la psicología institucional y la memoria histórica es el de la consulta de una escuela técnica. El director expresó preocupación por la desaparición de probetas y sustancias tóxicas en el laboratorio. Durante la visita, se descubrió que una construcción anexa, en remodelación para aulas, había funcionado previamente como una cárcel clandestina durante la "Reorganización Nacional" (terrorismo de estado).
La relación entre la desaparición de sustancias y la historia terrorífica del país, encarnada en el mismo territorio físico de la escuela, era casi obvia. Los adolescentes de esa escuela estaban, de manera sintomática y elaborativa a la vez, jugando un "fort-da" colectivo con la desaparición. Las sustancias desaparecidas expresaban lo tóxico que fue para la sociedad la desaparición de tantos ciudadanos.
Impacto de la Represión y la Importancia de Narrar
El relato subraya el aspecto político de la condición de "ciudadano" y cómo la pérdida de vidas e identidades durante el período 1976-1982 dejó una profunda huella de dolor social. Para resolverlo, es necesario recuperar la memoria del pueblo, historizando su cotidianidad institucional y reencontrando el poder de la memoria social.
La interrupción de la consulta en la escuela, sin una explicación clara, y la posterior pérdida de las notas del equipo, refuerzan la interpretación de la desaparición como un síntoma institucional y social. Esto reafirma la idea de que la sociedad reproduce sus síntomas a escala organizacional, lo que justifica el propósito de obtener un mapa de la vida social argentina a partir de exploraciones institucionales.
Entreleer datos históricos en los discursos institucionales permite comprender los valores instituidos que se plasman en formas organizacionales y subjetividades. Las historias institucionales son reveladoras de sentidos y orientaciones políticas, mostrando gérmenes instituyentes que "cuentan" lo que se vislumbra si se instalan dispositivos adecuados.
Metodología Histórico-Institucional: Documentos y Testimonios
Para rescatar la historia colectiva en las organizaciones, el institucionalista realiza un doble rastreo:
- Documentos fundacionales y actuales: Reglamentos, estatutos, actas, artículos periodísticos, afiches. Esto proporciona la visión oficial instituida.
- Testimonios orales: Relatos de los integrantes de la organización, que ofrecen el panorama no oficial, informal, de los vínculos libidinales.
El institucionalista se mueve entre el método histórico tradicional (documentos escritos) y el de la historia oral (datos histórico-afectivos). Se recoge una historia imaginaria narrada por los actores-autores que fundan, sostienen, soportan y hacen vivir y morir las instituciones. La historización, ligada a la temporalidad y su apropiación, se inscribe en un orden de discontinuidad psíquica, vinculada a la simbolización y verbalización.
La Historicidad y la Identidad Institucional
La representación de uno mismo y del colectivo de pertenencia, con referentes temporales, toca directamente el tema de la identidad. Hacer memoria de lo acontecido está relacionado con la capacidad de historizarse, incluyendo los deseos y fantasías que, constituidos en mitos colectivos, definen la estructura libidinal de una organización. Los encuadres sociales condicionan la memoria, y las instituciones son vehiculizadoras tanto del recordar como del olvidar.
El "trabajo con la memoria" es esencial para ligar simbólicamente los recuerdos. Los institucionalistas buscan rescatar los recuerdos míticos y transformarlos en recuerdos historizados, ligados a la simbolización crítica. Como señalaba Kaës, "una rememoración compartida y comunicada es necesaria para el esfuerzo requerido para la creación de la historia". Esto enfrenta dos temas institucionales fuertes: el peso de la tradición y la necesidad de transformación.
El Obrador de la Memoria: Un Espacio para Recordar
El institucionalista instala un dispositivo, metafóricamente llamado "obrador de la memoria", para narrar, relatar y oír las historias institucionales mutuas. Este espacio crea redes colectivas de memoria compartida, corrigiendo imaginarios y corroborando recuerdos. Recordar conjuntamente, propiciando condiciones para la convivencia, es un recurso saludable de resistencia social para no desaparecer individual y colectivamente de las instituciones.
Los pueblos quedan marcados en sus cuerpos y en su representación de sí mismos, siendo el cuerpo un reservorio de recuerdos. Propiciar instancias discursivas de intercambio grupal-institucional facilita la recuperación histórica de los hechos y los afectos que despertaron. Esto permite sanear vínculos entre subjetividad y procesos históricos, superando silencios-olvidos que dañan el cuerpo psíquico, biológico y social.
Niveles de la Memoria en la Indagatoria Histórica
En la indagatoria histórica, se identifican tres niveles de memoria:
- Memoria individual: Expresada a través de recuerdos personales anclados en el tiempo y espacio institucional.
- Memoria grupal: La versión mítico-argumental de la ilusión grupal de cada sector de la organización.
- Memoria institucional: Producto compartido, a menudo en contrapunto, de diversos relatos grupales que constituyen la trama argumental de las estructuras libidinales de la organización.
Estos niveles permiten comprender lo estático y lo renovador en las instituciones, la tensión constante entre permanencia y transformación. El obrador de la memoria, desdoblado para consultantes e institucionalistas, es clave para indagar la historia de la organización (novela mítico-fundacional) y la historia vocacional-profesional de sus integrantes.
La Memoria del Institucionalista
El propio institucionalista debe instalar un obrador específico para su propia memoria, indagando sus raíces libidinales profesionales y sus historias institucionales previas. Este proceso le permite recuperar su subjetividad, su asombro permanente y su "extranjeridad" ante cada consulta, reconociendo su implicación en la Historia y las historias colectivas. Al recordar colectivamente, el institucionalista rearma tramas sociales y repara los olvidos que son mutilaciones sociales.
La Memoria como Función Conectiva y la Justicia Social
La memoria, desde esta perspectiva, no es una función meramente individual, sino una institución subjetivada de la cultura. Está determinada por condicionamientos sociales que moldean identidades personales y funcionamientos psíquicos. Se afirma que la memoria es reproductora y productora de recuerdos-olvidos, y una organización subjetiva del trabajo del recordar, ligada a determinaciones psíquicas y sociales.
Los recuerdos son productos íntimos, individuales y colectivos a la vez. Recordar para no repetir es un intento saludable para las subjetividades personales y los procesos históricos de las comunidades. Las instituciones sociales son "bancos de datos cotidianos" donde se recogen recuerdos relatados por personas que esperan configurar una memoria social.
Memoria, Poder y Justicia
En la convivencia social, una ley universal es la justicia social, equivalente al "amor igualitario" descrito por Freud en Psicología de las masas y análisis del yo. La memoria, entendida como un capital de recuerdos, debe ser promovida y distribuida justamente. El poder ligado a la memoria se refiere al poder de reconocer la realidad, decidir, elegir y transformar. Esto implica distinguir entre lo imaginario y la realidad, y distribuir los roles en la rememoración.
Las "historias oficiales", impuestas por el poder, marcan el psiquismo impidiendo el libre ejercicio del pensar y del recordar, transmitiéndose pasivamente. El psicólogo institucional trabaja para diferenciar estas historias de las distorsiones míticas. La indagación de historias institucionales posibilita que la historia sea de todos, recuperando el valor de la "historia desde abajo", contada por los no expertos y desde las distorsiones del inconsciente.
Preguntas Frecuentes sobre Psicología Institucional y Memoria Histórica
¿Qué es la "tolva" de la psicología institucional?
La "tolva" es una metáfora que describe la psicología institucional como un continente que selecciona, clasifica e integra conceptos de diversas disciplinas afines (como la sociología, antropología, historia, psicoanálisis) para moldearlos interdisciplinariamente, dándoles un cariz conceptual particular en el análisis y abordaje de las organizaciones.
¿Cuál es la diferencia entre recuerdos personales y memorias institucionales?
Los recuerdos personales son las vivencias y narraciones subjetivas de un individuo sobre su experiencia en una institución. Las memorias institucionales son la trama argumental colectiva, a menudo construida a partir de la confrontación y el entrelazamiento de múltiples recuerdos personales, que define la identidad y la historia de una organización en su conjunto, incluyendo mitos, ritos y valores compartidos.
¿Cómo contribuye el método de historia oral a la psicología institucional?
El método de historia oral es fundamental porque permite recoger testimonios vivos de los integrantes de una organización, revelando datos histórico-afectivos y una "historia marginada" de la versión oficial. Se asimila a la entrevista psicológica, buscando la narración espontánea para reconstruir la historia institucional desde la perspectiva de quienes la vivieron, incluyendo sus componentes afectivos e inconscientes, que no se encuentran en documentos escritos.
¿Qué es el "obrador de la memoria" en el contexto institucional?
El "obrador de la memoria" es un dispositivo grupal creado por el institucionalista para que los consultantes (y los propios institucionalistas) narren, relaten y oigan sus historias institucionales. Es un espacio de trabajo psíquico colectivo que busca reconstruir la memoria compartida, corregir imaginarios, y propiciar condiciones para la convivencia y la resistencia social, sanando vínculos y superando silencios-olvidos.
¿Por qué es importante recordar las historias dolorosas o traumáticas de una institución?
Recordar las historias dolorosas, como las relacionadas con la represión o el terrorismo de estado, es crucial para "liberar el pasado" y evitar que los traumas se repitan o se actúen sintomáticamente en el presente de la organización. Permite historizar la cotidianidad, recuperar el poder de la memoria social, y propicia la discriminación psíquica saludable entre lo que pertenece al ámbito colectivo y lo personal, contribuyendo a la salud mental de sus miembros y a la transformación de la institución.