Podcast sobre Psicodiagnóstico Clínico Adulto

Psicodiagnóstico Clínico Adulto: Guía Completa para Estudiantes

Podcast

Entendiendo el Psicodiagnóstico0:00 / 24:10
0:001:00 restante
ValeriaImagina a una estudiante, llamémosla Ana. Se siente superada por el estrés de los exámenes y decide ir a un psicólogo por primera vez. Después de una charla inicial, en la siguiente sesión, el psicólogo saca unas láminas con manchas de tinta y le pide que dibuje una persona bajo la lluvia. Ana piensa... ¿qué tiene que ver esto con mi ansiedad? Se siente un poco perdida, como si estuviera en un interrogatorio sin saber las reglas.
HugoEsa sensación de Ana es súper común. Y es exactamente por eso que entender el proceso de psicodiagnóstico es clave. No es una colección de trucos o preguntas al azar, es un mapa estructurado para comprender a fondo lo que le pasa a una persona. Es un trabajo en equipo.
Capítulos

Entendiendo el Psicodiagnóstico

Délka: 24 minut

Kapitoly

Las Cuatro Etapas del Proceso

Las Herramientas y sus Reglas

Preguntas Rápidas de Examen

Cuando la mente se rompe

El delirio como salvavidas

Las pistas en las manchas

Mitos y verdades de la psicosis

Kernberg y los tres pilares

Los Tres Clusters de Personalidad

Verdadero o Falso: Duelos de Titanes

La Lupa Psicodinámica y las Pruebas

Cierre y Resumen Final

Přepis

Valeria: Imagina a una estudiante, llamémosla Ana. Se siente superada por el estrés de los exámenes y decide ir a un psicólogo por primera vez. Después de una charla inicial, en la siguiente sesión, el psicólogo saca unas láminas con manchas de tinta y le pide que dibuje una persona bajo la lluvia. Ana piensa... ¿qué tiene que ver esto con mi ansiedad? Se siente un poco perdida, como si estuviera en un interrogatorio sin saber las reglas.

Hugo: Esa sensación de Ana es súper común. Y es exactamente por eso que entender el proceso de psicodiagnóstico es clave. No es una colección de trucos o preguntas al azar, es un mapa estructurado para comprender a fondo lo que le pasa a una persona. Es un trabajo en equipo.

Valeria: Esto es Studyfi Podcast. Entonces, Hugo, saquemos a Ana de la duda. ¿Qué es exactamente el psicodiagnóstico?

Hugo: ¡Vamos a eso! El psicodiagnóstico es un proceso. Y ojo con las palabras clave: es bipersonal, o sea, entre dos personas. Es dinámico, porque cambia y evoluciona. Y es acotado en el tiempo. No es terapia infinita, tiene un principio y un fin claros.

Valeria: De acuerdo, un proceso con un principio y un fin. Suena a que tiene pasos definidos, ¿no?

Hugo: Totalmente. Piénsalo en cuatro grandes etapas. La primera es la entrevista inicial. Aquí el objetivo es recibir al paciente, observar cómo se comunica, escuchar su motivo de consulta y empezar a formular una hipótesis muy, muy preliminar.

Valeria: O sea, en esa primera charla el psicólogo no te da un diagnóstico completo y la solución a todos tus problemas.

Hugo: ¡Para nada! Sería como un detective que resuelve el caso solo con ver entrar al sospechoso. Imposible. Aquí solo se recoge información, se genera un vínculo de confianza.

Valeria: Bien, ¿y después de la charla inicial? ¿Vienen los tests?

Hugo: Exacto. La segunda etapa es la selección y administración de tests. Basado en esa primera hipótesis, el psicólogo elige una batería de pruebas para contrastarla. No se aplican tests al azar, cada uno tiene un porqué.

Valeria: Ahí es donde entrarían las manchas de tinta de Ana, el famoso Rorschach, o los dibujos.

Hugo: Justamente. La tercera etapa es el análisis y la integración. Aquí el psicólogo se sienta con toda la información —la entrevista, los tests, sus observaciones— y empieza a conectar los puntos para llegar a una síntesis diagnóstica.

Valeria: Como armar un rompecabezas gigante con todas las piezas que fue juntando.

Hugo: La mejor analogía. Y finalmente, la cuarta etapa, que es crucial: la devolución. Es el cierre del proceso, donde el psicólogo le comunica al paciente, de forma clara y comprensible, lo que encontró. No es solo un informe técnico, es una charla para dar sentido a lo que pasa y proponer un camino a seguir.

Valeria: Y me imagino que esa última etapa puede ser intensa...

Hugo: Muchísimo. Puede generar ansiedad, porque confronta al paciente con aspectos suyos que quizás no conocía. Por eso exige muchísima prudencia y cuidado por parte del clínico. La idea es que la persona se vaya con herramientas, no con más angustia.

Valeria: Hablemos más de las herramientas. ¿Por qué empezar con tests gráficos, como dibujar una persona bajo la lluvia?

Hugo: ¡Buena pregunta! Se suelen usar al principio porque son menos intimidantes. Dibujar algo es más lúdico y ayuda a bajar la ansiedad que genera la situación de ser evaluado. Fortalece el vínculo, el rapport, antes de pasar a pruebas más complejas.

Valeria: Tiene sentido. Rompe el hielo. Ahora, hay una regla famosa con dos tests clave: el Rorschach y el TRO. ¿Por qué importa el orden en que se aplican?

Hugo: Uf, esta es una pregunta de examen clásica. La regla es: el Rorschach siempre va ANTES que el TRO, que es el Test de Relaciones Objetales.

Valeria: ¿Y por qué ese orden tan estricto?

Hugo: Piensa que el Rorschach es muy abstracto, son solo manchas. Te pide una percepción libre. En cambio, el TRO te muestra láminas con personas y te pide que cuentes una historia. Es narrativo.

Valeria: Ya veo por dónde vas...

Hugo: Si aplicaras el TRO primero, el paciente entraría en un “modo narrativo”. Y al pasar al Rorschach, en lugar de percibir libremente las manchas, intentaría forzar las historias que ya armó en las láminas del TRO. Contaminaría las respuestas.

Valeria: ¡Wow! Es como no querer escuchar la opinión de otra persona sobre una película antes de verla tú mismo. Quieres tu reacción pura.

Hugo: ¡Exactamente esa es la lógica! Proteger la espontaneidad de la respuesta proyectiva. Por cierto, el concepto de “técnica proyectiva” viene de autores como Frank, quien decía que ante un estímulo ambiguo, la persona proyecta su propio mundo interno para organizarlo.

Valeria: Perfecto. Creo que es un buen momento para poner a prueba lo que aprendimos. ¿Qué te parece una ronda de Verdadero o Falso al estilo examen?

Hugo: ¡Me encanta la idea! Dispara.

Valeria: Primera afirmación: “El psicodiagnóstico es un proceso unipersonal, centrado solo en el psicólogo”. ¿Verdadero o falso?

Hugo: Falso. Como dijimos al principio, es bipersonal. Se co-construye en la interacción entre el paciente y el psicólogo. El paciente es un participante activo, no un objeto de estudio.

Valeria: Excelente. Segunda: “El Rorschach se administra después del TRO para no contaminar las historias”.

Hugo: Ya soplé la respuesta a esa, ¿no? ¡Falso! Es al revés. El Rorschach va primero para que el formato narrativo del TRO no contamine la percepción más libre que requiere el Rorschach.

Valeria: ¡Correcto! Una más. “La hipótesis diagnóstica es una conclusión cerrada que no se modifica durante el proceso”.

Hugo: Falsísimo. La hipótesis es provisional, es una guía. Se va refinando, cambiando y confirmando con cada nuevo dato que aparece. Es un proceso recursivo, que va y vuelve sobre sí mismo.

Valeria: Última de este tipo: “El uso de tests gráficos al inicio busca fortalecer el vínculo y mitigar la ansiedad ante la evaluación”.

Hugo: Esa es... ¡Verdadero! Tal como mencionamos, ayudan a crear un ambiente de más confianza y menos presión desde el comienzo.

Valeria: ¡Genial! Queda clarísimo. El psicodiagnóstico es un proceso lógico, estructurado y, sobre todo, humano.

Valeria: Y justo esa idea de una estructura que se mantiene en el tiempo me hace pensar en los casos más complejos, Hugo. ¿Qué pasa cuando la mente parece, literalmente, romperse? Hablemos de la psicosis.

Hugo: Es un excelente punto de partida, Valeria. Porque la psicosis no es simplemente “estar loco”. Es un colapso de la estructura psíquica. Pensemos en el Yo, nuestra consciencia, como un director de orquesta que mantiene todos los instrumentos sonando en armonía.

Valeria: Me gusta esa analogía. ¿Y qué ocurre en la psicosis? ¿El director se va de vacaciones?

Hugo: Peor. El director pierde la capacidad de síntesis, de unir todo. Eso es la desintegración. De repente, cada músico, cada núcleo primitivo de nuestra mente, empieza a tocar su propia melodía desafinada, de forma aislada. Un caos total.

Valeria: Suena aterrador. Y he oído el término “escisión” o “splitting”. ¿Es lo mismo?

Hugo: Es un mecanismo clave, pero un poco diferente. Melanie Klein lo describió como una regresión a una etapa muy temprana. Piensa en un bebé: para él, las cosas son o totalmente buenas... o totalmente malas. No hay grises. La mamá que lo alimenta es un ángel; la mamá que tarda un segundo más es un demonio.

Valeria: Entiendo. Se separa lo bueno de lo malo para poder manejarlo. Pero, ¿y en un adulto?

Hugo: Exacto. En la psicosis, la persona vuelve a ese estado. El mundo se divide en absolutos: o eres un salvador idealizado o un perseguidor terrible. Es una defensa muy primitiva para no sentir la ansiedad de que una misma persona pueda ser ambas cosas.

Valeria: Ok, tenemos desintegración y escisión. ¿Se puede complicar más?

Hugo: Sí. Aquí entra Bion con el concepto de fragmentación. Él dice: ¿qué pasa cuando la escisión, ese muro que separa lo bueno de lo malo, falla? Pues los ladrillos de ese muro se rompen y se mezclan de forma caótica.

Valeria: ¿Y qué se crea con esa mezcla?

Hugo: Objetos bizarros. Es la base de muchos delirios y alucinaciones. No es solo “esa persona es mala”, sino “esa persona es un robot-demonio enviado por el gobierno para robarme los pensamientos”. Se mezclan fragmentos de realidad, miedo y fantasía en algo completamente nuevo y aterrador.

Valeria: Honestamente, Hugo, todo esto suena como una destrucción total de la mente. Es desolador.

Hugo: Y lo es. Pero aquí viene la parte más sorprendente y, en cierto modo, esperanzadora. Freud se dio cuenta de algo increíble. El delirio y la alucinación, esos síntomas que vemos como “la locura”... no son la enfermedad en sí misma.

Valeria: ¿Cómo que no? Es lo más visible de la psicosis.

Hugo: Piénsalo así: la verdadera enfermedad es la fase silenciosa, cuando la persona se desconecta del mundo, cuando el Yo se fragmenta. Es un terror sin nombre. El delirio... es un intento desesperado de la mente por reconstruir la realidad. Por volver a conectar con algo.

Valeria: ¿Me estás diciendo que un delirio es un mecanismo de salvación?

Hugo: Un mecanismo de salvación patológico, sí. Es un intento de cura. La mente prefiere crear una realidad bizarra, con robots y espías, que vivir en el vacío absoluto de la fragmentación. El delirio, por terrible que sea, es una historia. Y una historia es mejor que la nada.

Valeria: Wow, eso cambia completamente la perspectiva. Entonces, ¿cómo un psicólogo puede ver estos procesos... digamos, en las pruebas proyectivas? ¿Cómo se ven la fragmentación o la escisión en un Rorschach, por ejemplo?

Hugo: Gran pregunta. Buscamos indicadores, pistas que nos hablen de esa estructura interna. Para la regresión y la fragmentación, por ejemplo, vemos respuestas muy concretas.

Valeria: ¿Como cuáles?

Hugo: Por ejemplo, que el paciente vea muchos animales. El contenido animal en Rorschach a menudo indica un nivel de representación más primitivo que el humano. También vemos combinaciones extrañas, como “un murciélago con cabeza de león”, o contaminaciones, donde dos ideas se fusionan en una sola palabra sin lógica.

Valeria: ¿Y la escisión, esa división entre bueno y malo?

Hugo: Se ve clarísimo. Las respuestas son extremadamente polarizadas. En una lámina ven “un ángel glorioso” y en la siguiente “un demonio que desgarra a su víctima”. No hay matices. En los tests de relatos, como el TRO, las historias son sobre personajes o totalmente buenos y puros, o totalmente malvados y destructivos.

Valeria: ¿Hay más pistas clave?

Hugo: Sí, por ejemplo, la difusión de identidad. En los relatos, los personajes se fusionan, no se sabe quién es quién, o la historia cambia de protagonista a mitad de camino. También buscamos fantasías de cuerpo dañado: ver órganos internos, cuerpos mutilados o en descomposición, lo que refleja esa sensación interna de estar roto.

Valeria: Me parece fascinante. Hay muchos mitos sobre esto. ¿Qué te parece si hacemos una ronda rápida de verdadero o falso para aclarar algunas ideas?

Hugo: ¡Me encanta la idea! Dispara.

Valeria: Primera afirmación: La psicosis siempre se presenta con un brote psicótico, con delirios y alucinaciones. ¿Verdadero o falso?

Hugo: Falso. Y esto es clave. Para Lacan, una persona puede tener una estructura psicótica toda su vida sin que nunca se “desencadene”. Es lo que se llama prepsicosis. La estructura está ahí, latente, pero el brote, la locura visible, puede que nunca ocurra.

Valeria: ¡Qué interesante! Siguiente: “La locura”, para Lacan, se refiere a la estructura permanente de la psicosis. ¿Verdadero o falso?

Hugo: Falso también. Es justo al revés. La *estructura* es lo permanente, lo que está siempre. La *locura* es el momento del desencadenamiento, el brote, cuando los delirios y alucinaciones se hacen visibles. No son sinónimos.

Valeria: Ok, una más, esta es práctica. Es aconsejable pasar pruebas proyectivas durante un brote psicótico activo para entender mejor al paciente.

Hugo: Falso, definitivamente falso. Desde el criterio clínico, es contraproducente. Un paciente en pleno brote está bajo una angustia extrema. Someterlo a estímulos ambiguos como el Rorschach puede ser dañino y las respuestas no serían útiles. Primero se estabiliza, luego se evalúa.

Valeria: Tiene todo el sentido. Última: Freud veía la psicosis como un proceso de dos fases, y los síntomas “ruidosos” como el delirio son la segunda fase, la reconstitutiva. ¿Verdadero o falso?

Hugo: Verdadero. Absolutamente. Como dijimos antes, primero viene la fase silenciosa del retiro y la fragmentación, que es la enfermedad real. Luego, la fase ruidosa de los delirios es el intento de cura, la restitución. ¡Un punto para Freud!

Valeria: ¡Excelente! Queda mucho más claro.

Hugo: Y para darle un cierre más estructurado, podemos pensar en los tres criterios que propuso Otto Kernberg para diagnosticar una organización psicótica. Son como tres pilares que se caen.

Valeria: A ver, ¿cuáles son esos tres pilares?

Hugo: El primero es el compromiso del examen de realidad. La persona no puede distinguir lo que es interno de lo que es externo, lo real de lo irreal. El segundo es la desorganización de la identidad, esa sensación de “quién soy” está fragmentada o es delirante.

Valeria: ¿Y el tercero?

Hugo: El uso masivo de defensas primitivas, como la escisión que ya mencionamos, sin tener acceso a defensas más maduras. Cuando estos tres pilares están comprometidos, hablamos de una estructura psicótica.

Valeria: ¿Podrías dar un ejemplo clínico rápido?

Hugo: Claro. Un paciente que tiene la certeza absoluta, inamovible, de que sus vecinos son extraterrestres que lo vigilan a través de las paredes. Aunque le muestres pruebas de lo contrario, su certeza no cambia. Ahí tienes una pérdida total del examen de realidad. No es una creencia, es *su* realidad.

Valeria: Uf, qué potente. Creo que ahora entiendo mucho mejor que la psicosis no es solo un conjunto de síntomas extraños, sino un profundo proceso de desintegración y un intento, aunque fallido, de reconstrucción.

Hugo: Exactamente ese es el punto clave, Valeria. Ver más allá del síntoma y comprender el sufrimiento y el esfuerzo psíquico que hay detrás.

Valeria: Increíble. Y esto nos deja pensando en cómo se manifiestan otras problemáticas que, aunque no llegan a este nivel de fragmentación, también generan un enorme sufrimiento. Hablemos ahora de los trastornos del ánimo.

Valeria: Y con eso cerramos el tema anterior, que la verdad fue súper denso. Ahora, para terminar nuestro maratón de hoy, vamos a meternos en un tema que siempre, siempre aparece en los exámenes: los trastornos de la personalidad.

Hugo: El gran final. Sí, es un tema crucial y lleno de detalles. ¿Por dónde empezamos, Vale? ¿Directo a los clusters?

Valeria: ¡Directo a los clusters! Son como las grandes familias de los trastornos de personalidad, ¿no? Agruparlos ayuda mucho a entenderlos.

Hugo: Exacto. Piénsalo como tres barrios distintos en la ciudad de la personalidad. Primero, tienes el Cluster A. Este es el barrio de los excéntricos o raros. Aquí la gente tiende a la desconfianza, a tener un mundo interno muy particular, y a mostrar cierta frialdad afectiva.

Valeria: Aquí encontramos al Paranoide, al Esquizoide y al Esquizotípico. Suena a gente que prefiere estar sola, ¿no?

Hugo: Totalmente. Son personas con una marcada introversión y dificultad para conectar. Y aquí viene un punto clave, un error súper común en las pruebas... Mucha gente cree que se agrupan por ansiedad social, pero no.

Valeria: ¿Entonces por qué se agrupan?

Hugo: Por la frialdad afectiva en sus vínculos. Es el rasgo central. La dificultad para la empatía y la conexión emocional es lo que los define como grupo.

Valeria: Anotadísimo. Frialdad afectiva para el Cluster A. ¿Y el siguiente barrio? ¿El Cluster B?

Hugo: Ah, el Cluster B. Este es el barrio dramático, emocional e impulsivo. Aquí todo es intenso. El egocentrismo, la inestabilidad emocional y las relaciones turbulentas son la norma.

Valeria: Aquí están los más "famosos", por así decirlo: el Antisocial, el Límite, el Histriónico y el Narcisista. Son muy diferentes entre sí, pero todos comparten esa intensidad.

Hugo: Justo. Suelen ser extrovertidos, pero sus vínculos también se caracterizan por una frialdad afectiva, aunque de otro tipo... más utilitaria. Y finalmente, el Cluster C.

Valeria: El barrio de los ansiosos y temerosos. Aquí viven el Evitativo, el Dependiente y el Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad, o TOCP.

Hugo: Exacto. El miedo, la ansiedad desproporcionada y los pensamientos obsesivos son los protagonistas. Y aquí, para cerrar el círculo del error común: este cluster SÍ se agrupa por la ansiedad social, no por la frialdad.

Valeria: Perfecto, entonces para que quede claro: Cluster A, frialdad afectiva. Cluster C, ansiedad social. No hay que cruzarlos. Parece simple, pero en un examen de verdadero o falso, te puede costar el punto.

Hugo: Totalmente. ¿Quieres que hagamos un pequeño simulacro con esos duelos de verdadero o falso que tanto les gustan a los profesores?

Valeria: ¡Sí, por favor! A ver, empiezo yo. Primera afirmación: "El trastorno de personalidad Antisocial se diferencia del Narcisista porque el Antisocial tiene mejor control de impulsos". ¿Verdadero o falso?

Hugo: ¡Falso! Es un error clásico. Es justo al revés. El Narcisista, aunque te sorprenda, posee un mejor control de impulsos. El antisocial actúa la transgresión de forma mucho más directa.

Valeria: ¡Wow! Okay, tiene sentido. El narcisista planea más para mantener su imagen. Siguiente: "Encontramos un mejor manejo defensivo del Yo en el Trastorno Límite que en el Narcisista".

Hugo: Falso de nuevo. El Narcisista tiene una estructura defensiva, aunque rígida, mucho más cohesionada. Su "self grandioso" lo protege. El Límite, en cambio, tiene defensas más primitivas y caóticas, como la escisión, que lo hacen mucho más frágil.

Valeria: Entendido. Ahora una más difícil: "El trastorno Límite tiende a presentar ansiedad específica y pocos miedos, con respuestas vagas en el Rorschach".

Hugo: Esa es capciosa. Es falsa. La ansiedad del Límite es difusa, no específica. La ansiedad específica es más del Cluster C. Y las respuestas vagas en Rorschach son más típicas de lo psicótico. En el Límite, lo que predomina es el color sobre la forma, indicando esa emocionalidad desbordada.

Valeria: ¡Qué buen detalle! Y esta, que parece más directa: "El diagnóstico diferencial entre TLP y trastorno depresivo es el nivel de funcionalidad y adaptación social del segundo".

Hugo: Esa es verdadera. Aunque ambos sufren, una persona con un trastorno depresivo mayor sin un trastorno de personalidad de base suele mantener una mejor estructura y funcionalidad previa a la crisis.

Valeria: Perfecto. Última de esta ronda: "El diagnóstico diferencial entre TLP y Bipolaridad tipo I es la megalomanía".

Hugo: Verdadero. La grandiosidad y la megalomanía son características centrales del polo maníaco en la bipolaridad, algo que no se presenta de la misma forma en el trastorno límite, cuyo sufrimiento se centra más en el vacío y el miedo al abandono.

Valeria: Genial. Ahora, hablemos un poco de las pruebas proyectivas. Por ejemplo, ¿cómo se ve la difusión de identidad, tan típica del Trastorno Límite, en un test?

Hugo: Gran pregunta. La difusión de identidad es esa sensación de no saber quién eres. En las pruebas, buscamos indicadores. Por ejemplo, en el Rorschach, un alto contenido de respuestas de animales (A%) puede sugerir una identidad más indiferenciada. En el TRO, vemos relatos contradictorios sobre sí mismo o confusión de roles en las historias que crean.

Valeria: ¿Y la grandiosidad del narcisista? ¿Cómo la pillamos?

Hugo: Clínicamente, es fácil: la necesidad constante de reconocimiento y la poca autocrítica. En pruebas como el TRO, lo vemos en cómo construyen personajes totalmente idealizados, perfectos, sin fallos. En el Rorschach, pueden dar respuestas de reflejo o simetría, como si vieran su propio reflejo perfecto en la mancha.

Valeria: Viéndose guapos hasta en una mancha de tinta. Qué personaje.

Hugo: Totalmente. Y hablando de personajes, en el Test de la Figura Humana, un dibujo de una persona con un pecho súper exaltado o musculoso, o con los brazos en jarras, nos puede hablar de esa prepotencia y hostilidad narcisista o antisocial.

Valeria: O una cabeza desproporcionadamente grande... ¡Egocentrismo puro!

Hugo: Exacto. O manos en forma de garra, que nos hablan de agresión. Son pequeños detalles gráficos que, en conjunto, nos cuentan una historia sobre la estructura de esa persona.

Valeria: Hugo, esto ha sido una clase magistral. Creo que hemos cubierto los puntos más importantes de los trastornos de personalidad, sobre todo esos detalles que marcan la diferencia en un examen.

Hugo: La clave, como siempre, no es solo memorizar los nombres. Es entender la lógica que hay detrás. ¿Por qué se agrupan así? ¿Cuál es el sufrimiento central de cada uno? Si entiendes eso, el diagnóstico diferencial sale solo.

Valeria: Exacto. Entender que el narcisista busca admiración y el histriónico busca atención, que el esquizoide se aísla por desinterés y el evitativo por miedo al rechazo... son matices fundamentales.

Hugo: Esos son los detalles que te hacen pasar de simplemente saber la materia a comprenderla de verdad. El objetivo es entender a la persona que está detrás de la etiqueta.

Valeria: Totalmente. Bueno, para resumir nuestro episodio de hoy: empezamos definiendo los tres clusters de personalidad, A, B y C, y aclarando el error común sobre sus criterios de agrupación. Luego, jugamos al verdadero o falso con los diagnósticos diferenciales más tramposos.

Hugo: Y terminamos echando un vistazo a cómo estas estructuras se manifiestan en las pruebas proyectivas, buscando indicadores de difusión de identidad, grandiosidad y agresión. Un recorrido bastante completo.

Valeria: Súper completo. Muchísimas gracias, Hugo, por tu claridad y por todos los tips. Y a todos los que nos escuchan, gracias por acompañarnos en este maratón de estudio.

Hugo: Un placer, como siempre. ¡Mucho éxito a todos en sus exámenes! No se olviden de descansar también, que es igual de importante.

Valeria: ¡La mejor recomendación! Esto fue Studyfi Podcast. Nos escuchamos en la próxima. ¡Adiós!