Origen y Evolución del Concepto de Estado: Guía Completa para Estudiantes
TL;DR / Resumen Rápido
El concepto moderno de Estado no siempre ha sido como lo conocemos. Su evolución es un viaje fascinante desde el poder personal y carismático de los gobernantes hasta una entidad impersonal y soberana. Pensadores clave como Thomas Hobbes, Jean Bodin y Samuel Pufendorf fueron fundamentales en esta transformación, especialmente al desligar la soberanía de la persona del gobernante y atribuirla a una "persona artificial" o moral: el Estado. Este artículo explorará este desarrollo, sus debates y su impacto duradero en la teoría política.
Introducción: El Nacimiento del Concepto de Estado Moderno
Desde que Thomas Hobbes publicó su obra De Cive en 1651 y el Leviatán ese mismo año, la idea de que la confrontación entre individuos y estados es el tema central de la teoría política ha sido casi universalmente aceptada. Hobbes, con plena autoconciencia, estaba estableciendo una nueva agenda para la disciplina que él consideraba haber inventado: la ciencia política.
Su sugerencia de que los súbditos están obligados ante un organismo llamado Estado más que ante la persona de un gobernante era novedosa y polémica. Implicaba que solo estamos obligados ante el Estado, y no ante una multiplicidad de autoridades jurisdiccionales (locales, nacionales, eclesiásticas o civiles).
Así, Hobbes usaba el término "estado" (state) para denotar esta fuente superior de autoridad en los asuntos del gobierno civil. Esto marcó el final de una fase en la historia de la teoría política, caracterizada por una visión más personal y carismática del poder público, y el comienzo de una visión más simple y abstracta de la soberanía como propiedad de un órgano impersonal.
Primeras Apariciones y Evolución del Término "Status"
El término latino status –junto con sus equivalentes en lenguas vernáculas como estat, stato y state– se usó de manera general en contextos políticos ya en el siglo XIV. Durante este período, estas expresiones aludían sobre todo al estado o posición de los propios gobernantes.
El "Status" del Gobernante: Majestad y Autoridad
Una fuente importante de este uso fue el título De statu hominum al comienzo del Digesto del derecho romano. Los gobernantes eran descritos disfrutando de un distintivo estate royal, estat du roi o status regis.
Cuando se hablaba del status del gobernante, se enfatizaba su estado de majestad, su elevada posición y condición de magnificencia. Por ejemplo, Jean Froissart en sus Chroniques recordaba que en 1327 la reina de Inglaterra debía ser vista "en un estatúe gran nobleza". La creencia predominante era que la soberanía estaba íntimamente conectada con la exhibición, y que una presencia majestuosa servía como fuerza ordenadora.
Incluso a fines del siglo XVII, autores como Bossuet y John Milton seguían usando "state" para conectar la majestad de los gobernantes con la eficacia de su gobierno. Milton, al describir al Rey Canuto ordenando al océano, señaló que el rey hablaba "con todo el fausto (state) que la majestad podía poner en su expresión".
Del "Status Reipublicae" al "Optimus Status"
Hacia fines del siglo XIV, el término status también se usaba para referirse a la condición de un reino o república (status reipublicae). Esta concepción tiene un origen clásico, presente en las historias de Livio y Salustio, así como en las obras de Cicerón y en el Código del Derecho Romano.
Con el renacer de los estudios de derecho romano en el siglo XII en Italia, esta terminología se difundió. Se volvió común discutir el "estado del reino" o estat du roilme. Los manuales para magistrados en el siglo XIII ya se enfocaban en el status civitatum, el estado o condición de la ciudad como entidad política independiente.
El ideal de conservar el bonus (o incluso optimus) status reipublicae (el "mejor estado de la república") también proviene de Roma, encontrado en Cicerón y Séneca. Escritores como Tomás de Aquino y humanistas del Quattrocento como Giovanni Campano y Filippo Beroaldo, así como Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro en el siglo XVI, enfatizaron que el "mejor status" se lograba cuando los magistrados promovían el bien común y la justicia, subordinando los intereses particulares.
La Consolidación del Estado como Persona Jurídica (Siglo XVII)
La idea de una autoridad política suprema como la autoridad del Estado fue el resultado de una teoría particular de asociación civil, absolutista y secular. Esta teoría surgió del primer gran movimiento contra-revolucionario en la Europa moderna, en reacción a las ideologías de la soberanía popular desarrolladas durante las guerras religiosas y los levantamientos constitucionalistas.
Los Teóricos Absolutistas y la Refutación Monarcómaca
Estos teóricos absolutistas buscaron legitimar las formas de gobierno que prevalecían en Europa occidental en el siglo XVII. Su objetivo era resaltar que los poderes del gobierno debían ser algo más que la "otra cara" de los poderes de los gobernados, culminando en la articulación del concepto de Estado como una persona distinta y la sede de la soberanía.
En el contexto de la guerra civil de 1642, la refutación de las posiciones monarcómacas se volvió urgente. Los monarcómacos sostenían que el pueblo podía oponerse a un gobernante tiránico, y que el contrato de gobierno debía imponer límites al poder.
Jean Bodin y la Soberanía Indivisible
Jean Bodin, en sus Six livres de la république (1576), desarrolló un argumento clave contra los monarcómacos. Su obra surgió al observar a "los súbditos armándose contra sus príncipes" y la difusión de ideas que abogaban por la destitución de los príncipes "so pretexto de tiranía".
Bodin afirmó que es solo la aceptación de la "soveraintie del poder" lo que une "en un solo cuerpo" a todos los miembros y familias de una civitas o république. No son "ni los muros ni las personas las que hacen la ciudad, sino la unión de un pueblo bajo un poder soberano". En ausencia de esta unión, la république no puede perdurar.
Bodin ya usaba la palabra estat como sinónimo de république y se refería a "l'estat en soi" (el Estado en sí mismo), describiéndolo como una forma de autoridad independiente de los tipos de gobierno particulares y como la sede de la "indivisible e intransferible soberanía".
Hobbes: El Estado como "Hombre Artificial"
Thomas Hobbes, admirador de Bodin, avanzó en la elaboración de un análisis similar en The Elements of Law y el Leviatán. En el capítulo 17 del Leviatán, argumenta que la única vía por la que una multitud puede alcanzar la unidad y actuar como una sola persona es pactar "conferir todo su poder y fortaleza a un hombre o a una asamblea de hombres, que pueda, por pluralidad de votos, reducir todas sus voluntades a una voluntad".
Solo así pueden transformarse, de una multitud con deseos conflictivos, en "una persona", logrando "una unidad real de todos ellos en una y la misma persona". Hobbes insiste en que, sin un soberano, el pueblo "no es nada en absoluto" y "una república sin poder soberano no es más que una palabra sin sustancia".
Hobbes reconoció las dificultades conceptuales de esta nueva comprensión. Para él, el Estado es "una persona de cuyos actos cada uno de los miembros de una gran multitud, por pactos mutuos realizados entre sí, se ha vuelto el autor, a fin de que pueda usar la fuerza y los medios de todos ellos como lo crea conveniente, para su paz y defensa común".
El problema de cómo el Estado, siendo "una palabra" o "nadie", puede ser portador de soberanía, lo resuelve Hobbes con su teoría de la acción atribuida y la autorización. El soberano representa el papel del Estado y actúa en su nombre; sus acciones son (por atribución) acciones del Estado. Al pactar, los miembros de la multitud no solo dan nacimiento a la persona del Estado, sino que autorizan al soberano a actuar en su nombre, siendo ellos los autores de esas acciones.
Otros Absolutistas: Barclay, Blackwood, Digges, Gregoire, Downing, Hayward
Otros pensadores absolutistas también contribuyeron a esta línea. William Barclay, en su De Regno (1600), refutó a los monarcómacos, argumentando que el pueblo, aunque libre originalmente, al establecer un gobierno concede y abandona sus derechos, haciendo que la persona pública del príncipe sea el portador último de la soberanía. Barclay fue el primero en acuñar el término "monarcómaco".
Adam Blackwood en su Apología (1581) y Pierre Gregoire en su De República (1596) también argumentaron que la unidad de un pueblo surge del sometimiento a un gobernante. Gregoire explicitó que cuando un pueblo asume un carácter unificado bajo un soberano, el nombre de la unión resultante es "una Respublica seu status".
Dudley Digges en The Unlawfulnesse of Subjects taking up Armes (1643) sostuvo que la única forma de que una multitud se "reduzca a una unidad civil" es "poniendo por encima de ellos una jefatura, y haciendo de su voluntad la voluntad de todos". La "fuerza del gobierno" es lo que los convierte de una "hostil colección de individuos" en un pueblo ordenado.
La Difusión y Aceptación del Concepto de Estado Soberano
La concepción hobbesiana del Estado como sede de la soberanía ganó aceptación inmediata en la jurisprudencia natural de la Europa continental.
Samuel Pufendorf: El Estado como "Persona Moral Compuesta"
El tratado de Samuel Pufendorf, De Iure Naturae et Gentium (1672), fue un conducto crucial para la doctrina hobbesiana. Pufendorf explícitamente se refiere a Hobbes por su "ingenioso diseño de un Estado civil, concebido como un Hombre Artificial".
Pufendorf amplió la distinción entre el mundo natural y el mundo artificial que construimos al vivir en común. Clasificó las "personas morales" en simples (roles que desempeñan las personas naturales) y compuestas, que se crean cuando "muchos hombres individuales están tan unidos entre sí que lo que quieren o hacen en virtud de esa Unión es considerado una Voluntad singular y un Acto singular".
Identificó la "unión de voluntades y de fuerzas" que da origen a "una República, o Estado Civil, la más poderosa de todas las Personas Morales o Sociedades". Su "más adecuada definición de un Estado Civil" es una "persona moral compuesta, cuya voluntad, enlazada y unida en virtud de los convenios y contratos de todos, se considera como la voluntad de todos, de suerte que pueda usar de los poderes y recursos de todos para la paz y la seguridad de la comunidad". Pufendorf reiteró que el soberano no es el portador de la soberanía, sino que "el sujeto" del poder soberano debe ser la persona del Estado.
Louis de Jaucourt y la Enciclopedia
Hacia mediados del siglo XVIII, esta concepción ya era ampliamente aceptada. Louis de Jaucourt, en su artículo "L'état" para la Encyclopédie (1756), definió el Estado como "una sociedad civil por medio de la cual una multitud de hombres están unidos bajo la dependencia de un soberano".
Esta "unión de muchas personas en un solo cuerpo" distingue al Estado de una multitud, ya que el Estado es "una sociedad animada por una sola alma que dirige todos sus movimientos de una manera constante en pos de la utilidad común". El Estado es una "persona moral distinguible" con derechos propios, de la cual el soberano es la cabeza y los individuos, los miembros.
Sir William Blackstone: El Estado en la Jurisprudencia Inglesa
Incluso en la jurisprudencia inglesa, la idea del Estado como sede de la soberanía comenzó a ser aceptada. Sir William Blackstone, en sus Commentaries on the Laws of England (1765), repite a Hobbes al declarar que "Un estado es un cuerpo colectivo, compuesto por una multitud de individuos unidos por su seguridad y conveniencia, y que intentan actuar juntos como un solo hombre."
Para que el Estado actúe como un solo hombre, debe tener una "voluntad uniforme". La solución es que los miembros "someter sus propias voluntades privadas a la voluntad de un hombre, o de una o más asambleas de hombres, a quienes se confíe la autoridad suprema". Así, el Estado instituye una unión puramente política donde el soberano es el representante, y la unión misma es la sede de la soberanía.
Críticas y Desafíos al Concepto de Estado Moderno
La concepción hobbesiana del Estado, a pesar de su rápida difusión, también generó dudas y críticas persistentes:
- Críticas conservadoras: Defensores del ideal "roi, une foi, une loi" (un rey, una fe, una ley) repudiaron la sugerencia de que la autoridad pública fuera puramente civil. Buscaron restablecer la conexión entre lealtad eclesiástica y estatal, e insistieron en que los poderes del Estado eran inherentes a los soberanos, no a una persona artificial.
- Críticas radicales/populistas: Teóricos como John Locke y los republicanos del siglo XVIII evitaron la terminología del "poder estatal", prefiriendo hablar de "gobierno civil" o "sociedad política". Mantenían su lealtad al ideal clásico de la república autogobernada y la soberanía popular.
- Críticas posteriores: En el siglo XIX, Hegel y sus seguidores argumentaron que las teorías contractualistas inglesas confundían la sociedad civil con el Estado. Posteriormente, escépticos como Michels y Pareto, y socialistas como Marx y Engels, insistieron en que los estados modernos eran simplemente los brazos ejecutivos de sus propias clases dirigentes.
Estas críticas han contribuido a una confusión duradera en el análisis del poder público, demostrando que el concepto de Estado sigue siendo un objeto de debate y reflexión.
Conclusión: Un Concepto Transformador y en Debate Continuo
El origen y evolución del concepto de Estado es una de las transformaciones más significativas en la historia del pensamiento político. Pasamos de una visión de poder ligada a la persona del gobernante a la de una "persona artificial" o moral, una entidad abstracta que encarna la soberanía. Aunque figuras como Hobbes, Bodin y Pufendorf fueron cruciales en esta cristalización, el significado y la función del Estado han sido y siguen siendo objeto de intenso escrutinio y debate. Comprender esta evolución es clave para cualquier estudiante de ciencias sociales y humanidades.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es el concepto de Estado para Thomas Hobbes?
Para Thomas Hobbes, el Estado es una "persona artificial" o "gran Leviatán" creada por un pacto entre individuos. Este pacto les permite conferir todo su poder a un hombre o una asamblea, reduciendo sus múltiples voluntades a una sola. El Estado es la sede de la soberanía, un poder superior al de cualquier individuo o multiplicidad de autoridades, indispensable para la paz y la defensa común.
¿Cómo evolucionó la palabra "estado" a partir de "status"?
La palabra "estado" deriva del latín status, que inicialmente se refería a la posición o condición de los gobernantes (status regis) y luego a la condición de un reino o república (status reipublicae). Con el tiempo, especialmente en el siglo XVII, se transformó para denotar una entidad política impersonal y soberana, distinta de la persona del gobernante y de la comunidad misma, consolidándose como el "Estado" moderno.
¿Cuál fue el papel de Jean Bodin en la definición del Estado?
Jean Bodin fue fundamental para definir la soberanía como "indivisible e intransferible". En sus Six livres de la république, argumentó que la unión de un pueblo en una république no se da por vivir juntos, sino por la aceptación de un "poder soberano" que une a todos "en un solo cuerpo". Bodin comenzó a referirse a "l'estat en soi" como esta autoridad independiente y sede de la soberanía.
¿Por qué es importante Samuel Pufendorf en la teoría del Estado?
Samuel Pufendorf fue importante por sistematizar y ampliar las ideas hobbesianas en su obra De Iure Naturae et Gentium. Él definió el Estado Civil como la "persona moral compuesta más poderosa", cuya voluntad, unida por convenios, se considera la voluntad de todos. Pufendorf clarificó que el soberano es solo el representante de esta voluntad del Estado, consolidando la idea del Estado como el verdadero sujeto del poder soberano.
¿Qué críticas se han hecho al concepto moderno de Estado?
El concepto moderno de Estado ha enfrentado críticas desde varias perspectivas. Los conservadores cuestionaron su carácter puramente civil y la desvinculación de los soberanos de un origen divino. Los radicales y republicanos, como John Locke, prefirieron hablar de "gobierno civil" o "sociedad política" en lugar de "poder estatal", defendiendo la soberanía popular. Posteriormente, pensadores como Marx y Engels lo criticaron como una herramienta de las clases dominantes, mientras que otros han señalado la confusión inherente en su independencia declarada.