Podcast sobre Onychophora y Tardigrada: Ecdysozoa

Onychophora y Tardigrada: Ecdysozoa, Caracteres y Filogenia

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Panarthropoda: Los parientes olvidados de los insectos0:00 / 16:08
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Daniela¿Alguna vez has visto en una película de ciencia ficción una criatura que parece una oruga gigante y blindada con docenas de patas? Suena como algo de otro planeta, ¿verdad?
PabloTotalmente. Pero, ¿y si te digo que criaturas muy parecidas a esa viven aquí en la Tierra, ahora mismo, escondidas en bosques húmedos? De hecho, sus ancestros son de los más antiguos del planeta.
Capítulos

Panarthropoda: Los parientes olvidados de los insectos

Délka: 16 minut

Kapitoly

La criatura alienígena de tu jardín

El club de los que mudan de piel

El kit de un Panarthropodo

Gusanos que parecen de terciopelo

El aspecto de un gusano de terciopelo

El arma secreta: pegamento a presión

Un vistazo al interior

Un sistema respiratorio con un defecto

Un cerebro sin ganglios y súper sentidos

La forma de un oso de agua

Comida y anatomía interna

Reproducción y desarrollo

El superpoder: Criptobiosis

Přepis

Daniela: ¿Alguna vez has visto en una película de ciencia ficción una criatura que parece una oruga gigante y blindada con docenas de patas? Suena como algo de otro planeta, ¿verdad?

Pablo: Totalmente. Pero, ¿y si te digo que criaturas muy parecidas a esa viven aquí en la Tierra, ahora mismo, escondidas en bosques húmedos? De hecho, sus ancestros son de los más antiguos del planeta.

Daniela: ¿En serio? ¡Ahora tengo que saber más! Estás escuchando Studyfi Podcast, donde desglosamos los temas de tus exámenes para que sean fáciles de entender.

Pablo: Exacto. Y esas criaturas pertenecen a un grupo fascinante llamado Panarthropoda. Suena complicado, pero es más sencillo de lo que parece.

Daniela: Vale, Panarthropoda. ¿Qué son exactamente? ¿Son insectos?

Pablo: Buena pregunta. Son parientes cercanos. Para entenderlos, primero tenemos que hablar de su súper familia: los Ecdysozoa. Imagina que eres un caballero con una armadura que no crece contigo.

Daniela: Eventualmente, no podría moverme. Necesitaría una más grande.

Pablo: ¡Justo eso! Los Ecdysozoa son animales con un esqueleto externo, una cutícula, que no crece. Así que para hacerse más grandes, tienen que deshacerse de la vieja y crear una nueva. A eso se le llama muda o ecdisis, y está regulada por una hormona llamada ecdisona.

Daniela: Entendido, mudan de piel para crecer. Entonces, ¿qué hace a un Panarthropodo especial dentro de ese grupo?

Pablo: Tienen un "kit" de características muy específico. Primero, tienen apéndices, como patitas. Y súper importante, esas patitas suelen terminar en garras o uñas. De ahí viene el nombre Onychophora, uno de los grupos: "portador de garras".

Daniela: ¡Ah, qué buen dato! ¿Qué más hay en el kit?

Pablo: Tienen un cuerpo segmentado, como los anillos de una lombriz. Su sistema nervioso es ventral, o sea, corre por su "barriga", no por su espalda como el nuestro. Y su sistema circulatorio es abierto, no tienen venas y arterias como nosotros. La sangre, o hemolinfa, baña sus órganos directamente en una cavidad llamada hemocele.

Daniela: Okey, un animal segmentado, con patitas con garras y que muda de piel. ¡Quiero un ejemplo!

Pablo: ¡Claro! El más famoso es el que mencioné: el Onychophora, conocido comúnmente como "gusano de terciopelo". Parecen orugas suaves con muchas patas rechonchas. ¡Son básicamente fósiles vivientes que surgieron en los mares del Precámbrico!

Daniela: ¿Gusano de terciopelo? Con ese nombre suena adorable, pero con garras y siendo tan antiguo... no sé si me atrevería a tocarlo.

Pablo: Probablemente sea una buena idea no hacerlo. Pero son clave para entender la evolución de los artrópodos. De hecho, los análisis moleculares más recientes sugieren que los Onychophora son el grupo hermano de todos los artrópodos que conocemos hoy.

Daniela: ...así que esa relación evolutiva es mucho más compleja de lo que parece. Y hablando de linajes antiguos y extraños, Pablo, creo que es el momento perfecto para hablar de un grupo que parece sacado de una película de ciencia ficción: los onicóforos.

Pablo: ¡Totalmente de acuerdo, Daniela! Los onicóforos, o como se les conoce comúnmente, los gusanos de terciopelo, son una maravilla. Son verdaderos fósiles vivientes.

Daniela: ¿Fósiles vivientes? ¿A qué te refieres exactamente?

Pablo: Pues que su plan corporal básico ha cambiado muy poco en más de 500 millones de años. Los primeros eran marinos y vivían en el Cámbrico, pero los que vemos hoy son increíblemente parecidos a sus ancestros.

Daniela: ¡Wow, 500 millones de años! ¿Y dónde podemos encontrarlos hoy en día? Porque nunca he visto uno.

Pablo: No me extraña. Son bastante discretos. Viven principalmente en selvas tropicales y hábitats muy húmedos del hemisferio sur. Se esconden bajo la hojarasca, en troncos podridos, o incluso en bromelias, siempre cerca del agua.

Daniela: Entiendo. Son animales que dependen mucho de la humedad, ¿no?

Pablo: Exacto. Y son nocturnos, así que solo salen cuando el aire está prácticamente saturado de agua. Son muy sensibles a la deshidratación, y ya veremos por qué.

Daniela: Ok, descríbeme uno. Si tuviera la suerte de ver uno, ¿qué estaría viendo?

Pablo: Imagina un gusanito cilíndrico, de cuerpo blando y colores que pueden ir del azul y verde al naranja o negro. No tienen una segmentación externa clara, como un ciempiés, pero sí muchos pares de patas.

Daniela: ¿Patas? ¿Como las de un insecto?

Pablo: No exactamente. Sus patas se llaman lobópodos. Son cortas, rechonchas, no están articuladas y terminan en un par de garritas. Se mueven con unas ondas de contracción muy curiosas, de adelante hacia atrás.

Daniela: Y lo de “gusano de terciopelo”, ¿de dónde viene? ¿Son suaves?

Pablo: ¡Buena pregunta! Su cuerpo está cubierto por una cutícula súper flexible y permeable, llena de pequeñas papilas con escamas diminutas. Esas escamas les dan ese brillo y apariencia aterciopelada.

Daniela: Qué curioso. Y dices que la cutícula es permeable... eso debe ser un problema para no secarse.

Pablo: Un gran problema. Además, a diferencia de los artrópodos, que mudan toda la cutícula de una vez, ellos la mudan por partes. Es un proceso constante y menos dramático.

Daniela: Muy bien, pero sé que tienen un truco bajo la manga... o bajo las antenas. ¿Cómo cazan?

Pablo: ¡Ah, aquí viene lo mejor! Tienen un superpoder. A los lados de la boca, tienen un par de apéndices llamados papilas orales. Desde ahí, pueden disparar dos chorros de una sustancia pegajosa.

Daniela: ¿Como Spider-Man? ¡Suena increíble!

Pablo: ¡Exactamente como Spider-Man! Este pegamento, que es de origen proteico, se endurece súper rápido al contacto con el aire. Lanzan esta red pegajosa sobre su presa, que puede ser una oruga, un caracol o un insecto, y la inmovilizan por completo.

Daniela: ¡Qué locura! Y una vez que la presa está atrapada, ¿qué pasa?

Pablo: Se acercan tranquilamente, usan sus mandíbulas para cortar un agujero en la presa, inyectan saliva con enzimas digestivas y luego... simplemente sorben el contenido ya licuado. Es una digestión externa.

Daniela: Y supongo que luego se comen su propio pegamento para no desperdiciar nutrientes, ¿verdad?

Pablo: ¡Has dado en el clavo! Se comen el pegamento junto con la presa. ¡Reciclaje al máximo!

Daniela: Es eficiente, pero un poco asqueroso. ¿Y también usan ese pegamento para defenderse?

Pablo: Por supuesto. Es su principal defensa contra depredadores como aves, reptiles u otros invertebrados. Pero tiene un coste enorme. En un solo ataque, un onicóforo puede perder más del 7% de su peso corporal solo en pegamento.

Daniela: Wow, es un ataque muy costoso. Hablemos un poco de su interior. Mencionaste que son parecidos a los artrópodos y a los anélidos. ¿Cómo es eso?

Pablo: Pues mira, la pared de su cuerpo es muy musculosa, como en los anélidos. Pero la cavidad principal de su cuerpo no es un celoma, sino un hemocele, que es básicamente una cavidad llena de sangre, muy parecido al de los artrópodos.

Daniela: O sea, una mezcla de características. ¿Y su sistema digestivo?

Pablo: Bastante simple: una faringe muscular para succionar, un esófago y un tracto digestivo recto. Son depredadores, así que su dieta es carnívora. Algunos incluso viven en nidos de termitas y se alimentan de ellas.

Daniela: Viven en la despensa, qué listos. ¿Y cómo manejan los desechos? ¿Tienen túbulos de Malpigio como los insectos?

Pablo: No, carecen de ellos. En su lugar, cada segmento que tiene patas posee un par de nefridios, que son unas estructuras más simples para la excreción. Otro rasgo que los diferencia.

Daniela: Ok, y antes mencionaste que se deshidratan fácilmente. ¿Tiene que ver con su forma de respirar?

Pablo: Exacto. Respiran por un sistema de tráqueas, como los insectos, pero con una diferencia crucial. Sus tráqueas son tubos simples y no ramificados que se abren al exterior por muchos agujeritos llamados espiráculos.

Daniela: Hasta ahí suena normal...

Pablo: Aquí está el problema: no pueden cerrar sus espiráculos. No tienen válvulas. Es como dejar todas las ventanas de tu casa abiertas en un día de viento. Pierden agua constantemente por evaporación.

Daniela: ¡Claro! Por eso están obligados a vivir en sitios con casi un 100% de humedad. Si no, se secarían literalmente.

Pablo: Precisamente. Esa es la razón principal que limita su distribución a esos hábitats tan específicos. Y es tan diferente al de los artrópodos que se cree que este sistema traqueal evolucionó de forma independiente. No es homólogo.

Daniela: fascinante. Cada vez son más raros. ¿Qué hay de su sistema nervioso? ¿También es peculiar?

Pablo: ¡Pues sí! A diferencia de los artrópodos, que tienen ganglios nerviosos en cada segmento, el sistema nervioso del onicóforo tiene una organización medular, como un cordón. No está tan segmentado.

Daniela: O sea, más centralizado. ¿Y qué tal ven?

Pablo: Tienen un par de ojos simples, pero que sorprendentemente tienen una alta resolución visual. Se cree que podrían ser homólogos a los ocelos de los artrópodos. Además, son fotofóbicos, odian la luz.

Daniela: Lo que explica que sean nocturnos. ¿Qué otros sentidos tienen para moverse en la oscuridad?

Pablo: Tienen un montón de receptores. Espinas táctiles alrededor de la boca, papilas por todo el cuerpo para el tacto, y lo más importante: receptores higroscópicos.

Daniela: ¿Higro... qué?

Pablo: Higroscópicos. Son receptores que detectan la humedad en el aire. Eso les permite orientarse y moverse siempre hacia las zonas más húmedas, que es donde pueden sobrevivir.

Daniela: Es como tener una brújula de humedad. Impresionante. Son una caja de sorpresas evolutivas.

Pablo: Sin duda. Son un ejemplo perfecto de cómo un plan corporal exitoso puede perdurar millones de años con las adaptaciones justas y necesarias para su nicho. Y hablando de nichos extraños, eso nos lleva directamente a otro grupo de supervivientes extremos...

Daniela: Y bueno, eso cubre los anélidos... que fue un tema bastante denso. Para terminar hoy, vamos a hablar de algo que parece de ciencia ficción, pero es totalmente real.

Pablo: ¡Ah, sí! ¡El gran final! Me encanta que dejemos a los tardígrados para el cierre, porque son, sin duda, de los animales más fascinantes del planeta.

Daniela: ¡Exacto! También se les conoce como osos de agua, ¿verdad? Aunque no se parecen mucho a un oso.

Pablo: Para nada. Imagina un gusanito microscópico, muy regordete, con una cabeza y cuatro segmentos en el tronco. De cada segmento sale un par de patas cortas y rechonchas, que no son articuladas.

Daniela: Suenan un poco torpes. ¿Cómo se mueven entonces?

Pablo: Pues... se arrastran. De ahí su nombre, tardígrado significa “el que camina lento”. Y al final de esas patitas tienen entre cuatro y doce uñas o garras con las que se aferran a todo.

Daniela: Ok, entonces son como mini tanques de ocho patas. Y su piel, ¿es dura?

Pablo: ¡Mucho! Todo su cuerpo está cubierto por una cutícula de quitina, muy compleja. Es como su armadura. Y la mudan varias veces en su vida, junto con las uñas y hasta partes de la boca.

Daniela: ¿Y qué come algo tan pequeño y... blindado?

Pablo: Depende de la especie. Muchos se alimentan de bacterias, algas o materia vegetal. Pero otros son depredadores. Usan un par de estiletes, que son como agujas afiladas, para perforar a sus presas.

Daniela: ¿Perforar? ¿A quiénes?

Pablo: A otros animales pequeños, como nematodos o rotíferos. Les perforan y luego usan su faringe, que es súper musculosa, para succionarles todos los jugos corporales.

Daniela: ¡Son como pequeños vampiros del mundo microscópico!

Pablo: ¡Exactamente! Es una buena analogía. Su sistema digestivo es bastante simple: un tubo bucal, esa faringe succionadora, un intestino y listo. También tienen unos túbulos, parecidos a los de Malpigio en insectos, para la excreción.

Daniela: ¿Y tienen corazón o pulmones?

Pablo: Aquí viene lo increíble... no. No tienen sistema circulatorio ni respiratorio. El intercambio de gases ocurre por difusión, directamente a través de la superficie de su cuerpo. Y en vez de sangre, tienen un fluido que circula libremente por la cavidad de su cuerpo, el hemocele.

Daniela: Son cada vez más raros. ¿Y para reproducirse? ¿Cómo lo hacen?

Pablo: Uf, de todas las formas posibles. Las especies marinas suelen ser dioicas, o sea, con machos y hembras. Pero las de agua dulce pueden ser dioicas o reproducirse por partenogénesis, donde las hembras tienen crías sin necesidad de un macho.

Daniela: ¡Clones!

Pablo: Exacto. E incluso hay algunas especies hermafroditas. Los métodos de fertilización también son muy variados. A veces es una cópula normal, pero otras veces el macho deposita el esperma en la cutícula que la hembra está a punto de mudar.

Daniela: Espera, ¿cómo? ¿Fecunda la ropa vieja de la hembra?

Pablo: ¡Algo así! La hembra pone los huevos dentro de esa cutícula vieja, y el macho los fertiliza ahí. Es un nido improvisado. Y una vez que el huevo eclosiona, tras unos 14 días, sale un juvenil que es una versión en miniatura del adulto.

Daniela: ¿Y crecen como nosotros, aumentando sus células?

Pablo: No. Y este es otro dato genial. Nacen con un número de células ya fijado. A eso se le llama eutelia. No crean más células, simplemente las que tienen se hacen más y más grandes.

Daniela: Muy bien, llegamos a la parte que todos esperan. Su supuesta inmortalidad. ¿Qué hay de cierto en que pueden sobrevivir en el espacio?

Pablo: Es prácticamente cierto. Tienen una habilidad increíble llamada criptobiosis. Es un estado de animación suspendida donde su metabolismo se detiene casi por completo, a un 0.01% de lo normal o incluso menos.

Daniela: ¿Como si estuvieran en pausa?

Pablo: Exacto. La forma más extrema es la anhidrobiosis, que ocurre cuando se deshidratan. Se encogen, forman una bolita súper resistente llamada “tun”, y en ese estado pueden aguantar de todo: temperaturas cercanas al cero absoluto, calor extremo, radiación miles de veces superior a la que mataría a un humano... y sí, el vacío del espacio.

Daniela: ¡Es una locura! ¿Y cuánto tiempo pueden estar así?

Pablo: Hay un caso famoso de unos científicos en Japón. Revivieron a un tardígrado que había estado congelado por más de 30 años. Y no solo revivió, sino que se reprodujo con éxito.

Daniela: ¡Treinta años! Es increíble. Realmente son los campeones de la supervivencia.

Pablo: Sin duda. Son un ejemplo extremo de lo resiliente que puede ser la vida. Nos enseñan que hay estrategias para sobrevivir que ni siquiera podemos imaginar.

Daniela: Qué manera de terminar el episodio. De los gusanos segmentados a los viajeros espaciales microscópicos. Pablo, ha sido un viaje fascinante por el mundo de los invertebrados.

Pablo: El placer ha sido mío, Daniela. Espero que todos hayan aprendido tanto como nosotros nos hemos divertido.

Daniela: Estoy segura de que sí. Y a todos nuestros oyentes, gracias por acompañarnos en esta temporada de Studyfi Podcast. Aprendimos sobre células, tejidos, y un montón de animales extraños y maravillosos. Esperamos que les sirva para sus estudios. ¡Hasta la próxima!