Podcast sobre Manejo y Nutrición en Ganado Lechero
Manejo y Nutrición en Ganado Lechero: Guía Completa
Podcast
Nutrición Animal: Mitos y Verdades
Délka: 23 minut
Kapitoly
La proteína que no alimenta
El Valor Biológico
Los ladrillos de la vida
Los rumiantes y sus superpoderes
La complejidad de un vaso de leche
Grasa, azúcar y proteínas
La fábrica de leche y la oxitocina
El problema con la lactosa
El Entorno del Parto
La Carrera del Calostro: Rapidez
Calidad e Higiene del Calostro
¿Qué Son las Vitaminas?
Dos Grandes Grupos
Cuando Faltan Vitaminas
El Turno de los Minerales
El Peligro del Exceso
¿Qué es la Condición Corporal?
El Score Ideal Cambia
¿Por Qué Importa Tanto?
Transición a la Nutrición
El método más simple
Dando un descanso a la pradera
Llevándolo al extremo
¿Quién come primero?
La evidencia en números
Horarios y Cátedras
Reglas para Evaluaciones
Resumen y Despedida
Přepis
Elena: Mucha gente cree que mientras un animal coma proteína, está bien alimentado. Pero resulta que eso es solo la mitad de la historia.
Daniel: Exacto, Elena. Podrían estar comiendo lo que yo llamo 'proteína fantasma'.
Elena: ¿Proteína fantasma? ¿Como que no es real?
Daniel: Es real, pero su cuerpo no la aprovecha. Esto es Studyfi Podcast. Hoy hablamos de por qué no toda la proteína es igual.
Elena: Ok, me tienes intrigada. ¿Qué hace que una proteína sea 'fantasma' o no?
Daniel: Se trata del Valor Biológico, o VB. Piensa en ello como un porcentaje de eficiencia. Mide qué tanta de la proteína que un animal absorbe es realmente retenida y utilizada por su cuerpo.
Elena: Entiendo. Así que si tiene un VB bajo, la mayor parte se desperdicia.
Daniel: Justamente. Por ejemplo, la proteína de la leche tiene un VB altísimo, de noventa y cinco a noventa y siete. En cambio, el maíz anda por el cuarenta y nueve. ¡Casi la mitad!
Elena: ¡Qué diferencia! ¿Y a qué se debe ese valor tan distinto?
Daniel: Todo se reduce a los aminoácidos, que son como los ladrillos para construir las proteínas del cuerpo. Hay diez que son esenciales y deben venir de la dieta.
Elena: Como la lisina o la metionina, ¿cierto?
Daniel: Esos mismos. Si falta uno, el cuerpo no puede construir eficientemente. Y dato curioso: los gatos necesitan uno extra llamado taurina. Sin él, tienen serios problemas de salud.
Elena: O sea que no puedo darle a mi gato una ensalada y esperar que esté bien.
Daniel: Definitivamente no. Por regla general, la proteína animal tiene un VB más alto que la vegetal porque su estructura de aminoácidos es más parecida a la que necesita el animal.
Elena: Entonces, ¿todos los animales dependen de obtener estos aminoácidos de la comida?
Daniel: Casi todos. Pero aquí viene la excepción que confirma la regla: los rumiantes. Las vacas, por ejemplo.
Elena: ¿Qué hacen diferente?
Daniel: Tienen un superpoder. Bueno, en realidad son los microorganismos de su rumen. ¡Ellos pueden sintetizar todos los aminoácidos que la vaca necesita! Son como una fábrica interna.
Elena: Qué increíble. Así que mientras nosotros nos preocupamos por dietas balanceadas, las vacas tienen sus propios chefs personales en el estómago.
Daniel: Una forma muy buena de verlo. Y es clave para entender cómo alimentar a cada tipo de animal.
Elena: Y así es como el cuerpo procesa los carbohidratos complejos. Pero, Daniel, eso me hace pensar en algo que parece simple pero seguro que no lo es... un vaso de leche.
Daniel: Es una transición perfecta, Elena. Porque tienes toda la razón. La leche parece simple, blanca y... bueno, líquida. Pero en realidad es uno de los alimentos más complejos que existen. Piénsalo así: es el único alimento diseñado por la naturaleza para ser la única fuente de nutrición para un recién nacido.
Elena: Claro, tiene que tener de todo. Es como un súper batido todo en uno, ¿no?
Daniel: ¡Exacto! Es un súper batido natural. Químicamente, es una mezcla compleja con un pH casi neutro. Su propósito es ese: alimentar y proteger a la cría. Así que sí, tiene de todo.
Elena: De acuerdo, entonces... ¿qué es exactamente ese "todo"? ¿Qué hay dentro de la leche además de agua?
Daniel: Buenísima pregunta. Los componentes principales son la grasa, las proteínas y un azúcar muy especial. La materia grasa, por ejemplo, no está simplemente disuelta. Está en forma de pequeños glóbulos, y el 98% son triglicéridos.
Elena: Suena técnico, pero ¿por qué es importante?
Daniel: Aquí está lo interesante... dentro de esa grasa hay más de 150 ácidos grasos. Y algunos, como el linoleico y el linolénico, son esenciales. Nuestro cuerpo no puede producirlos, así que tenemos que obtenerlos de la comida. Y la leche es una gran fuente.
Elena: Vaya... ¿Y qué hay del azúcar? He oído hablar mucho de la lactosa.
Daniel: Sí, la lactosa es el carbohidrato principal. Es un disacárido, o sea, una molécula formada por glucosa y galactosa. Y aquí va un dato curioso: la lactosa solo se encuentra de forma natural en la leche de los mamíferos. Es el azúcar exclusivo de la leche.
Elena: ¡Qué fascinante! Es como una receta exclusiva. ¿Y cómo se fabrica todo esto? ¿Cómo pasa de la sangre de la vaca, por ejemplo, a ser leche en la ubre?
Daniel: El proceso es increíble. La unidad funcional es una estructura microscópica llamada alvéolo. Imagina millones de pequeños sacos o globos. Ahí es donde las células toman nutrientes de la sangre y los convierten en los componentes de la leche.
Elena: ¿Y cómo sale la leche de esos saquitos?
Daniel: ¡Ah, por la acción de la oxitocina! Los alvéolos están rodeados por unas células musculares llamadas mioepiteliales. Cuando la cría mama o se ordeña, el cerebro libera oxitocina. Esta hormona es como una señal que les dice a esos músculos: "¡Aprieten ahora!". Y al contraerse, exprimen la leche hacia los conductos.
Elena: O sea que la oxitocina, la famosa "hormona del amor", también es la que nos da la leche. ¡Quién lo diría!
Daniel: Exactamente. Es una hormona multitarea. Sin ese apretón inducido por la oxitocina, la leche no saldría.
Elena: Hablando de lactosa... mucha gente dice que es intolerante. ¿Qué significa eso realmente?
Daniel: Es una condición muy común. Significa que el cuerpo de una persona no produce suficiente cantidad de una enzima llamada lactasa. La lactasa es la "tijera" molecular que corta la lactosa en glucosa y galactosa para que podamos absorberla.
Elena: Y si no tienes la tijera... ¿la lactosa se queda entera?
Daniel: Precisamente. Y cuando la lactosa entera llega al intestino grueso, las bacterias allí se dan un festín con ella. Eso produce gases, hinchazón, dolor... todos los síntomas incómodos de la intolerancia.
Elena: Entiendo. ¿Y tiene solución?
Daniel: Sí, por supuesto. Una solución es tratar la leche con lactasa externamente antes de beberla, lo que puede eliminar hasta el 90% de la lactosa. Otra es asegurarse de obtener el calcio y la vitamina D, que es crucial para absorber el calcio, de otras fuentes o suplementos.
Elena: Así que, en resumen, la leche es un alimento increíblemente complejo y nutritivo, fabricado a través de un proceso hormonal fascinante. Pero su azúcar único, la lactosa, requiere una enzima específica que no todos producimos en la edad adulta.
Daniel: Lo has clavado. Esa es la esencia del asunto. Un diseño biológico perfecto que, a veces, choca con nuestra propia biología a medida que crecemos.
Elena: Muy claro. Y hablando de cómo procesamos los alimentos, me pregunto qué pasa con las alternativas a la leche, como la de soja o almendras. ¿Son nutricionalmente parecidas? Vamos a explorar eso después de la pausa.
Elena: Así que, hemos cubierto la gestación. Pero ahora viene el momento de la verdad... el parto. ¿Qué es lo más importante en esas primeras horas, Daniel?
Daniel: Excelente pregunta, Elena. Todo se vuelve crítico muy rápido. Apenas nace la ternera, hay dos cosas que hacer inmediatamente: atender a la ternera y ordeñar el calostro de la madre.
Elena: Empecemos con la ternera. ¿Qué es lo primero?
Daniel: El cordón umbilical. Hay que desinfectarlo con yodo, idealmente en las primeras dos horas de vida. Esto es clave para prevenir infecciones del ombligo que pueden llevar a septicemias graves. Es un paso pequeño con un impacto gigante.
Elena: Entendido. Yodo en el ombligo. ¿Y dónde debería ocurrir todo esto? ¿En medio del rebaño?
Daniel: ¡Buena pregunta! No, para nada. Lo ideal es trasladar a la vaca a un área de parto individual justo cuando empieza el trabajo de parto. Un lugar limpio, seco y tranquilo.
Elena: ¿Por qué es tan importante moverla en el último momento?
Daniel: Aquí está lo interesante. Un estudio de la Universidad de Wisconsin demostró que las vacas que pasaban más de 48 horas en un corral de parto separado tenían el doble de problemas metabólicos después. El estrés del cambio social justo antes del parto puede ser contraproducente.
Elena: Vaya, así que la paciencia es clave. Esperar la señal y luego actuar rápido.
Daniel: Exactamente. Menos estrés para la madre significa un mejor comienzo para todos.
Elena: Okay, ombligo desinfectado, ternera en un lugar limpio. Has mencionado el calostro. He oído que es súper importante, pero ¿por qué la prisa?
Daniel: La prisa lo es todo. Piénsalo así: el intestino de una ternera recién nacida es como una puerta abierta. Puede absorber moléculas grandes, como las inmunoglobulinas del calostro, que son sus defensas.
Elena: Una puerta abierta... eso suena arriesgado.
Daniel: Lo es. Porque esa misma puerta también deja entrar bacterias peligrosas. El calostro no solo entrega defensas, sino que también ayuda a cerrar esa puerta. Es una carrera contra el tiempo.
Elena: ¡Wow! ¿Y qué tan rápida es esa carrera?
Daniel: Muy rápida. La capacidad de absorción baja significativamente después de la primera hora. A las 9 horas, ¡ya ha perdido el 50% de su capacidad! Y para las 24 horas... la puerta está completamente cerrada.
Elena: Entonces, rapidez es el número uno. ¿Qué más importa con este
Elena: Ok, entonces ya cubrimos las proteínas y la energía. Pero, ¿qué hay de las cosas más pequeñas? Esos ingredientes que van en cantidades diminutas.
Daniel: ¡Exacto! Y esa es una pregunta clave, Elena. Ahora entramos en el mundo de los micronutrientes. Hablemos de vitaminas y minerales.
Elena: Perfecto. Las vitaminas... todo el mundo sabe que son importantes, pero ¿qué hacen exactamente en los animales?
Daniel: Piensa en ellas como las chispas que encienden el motor. Son compuestos orgánicos que el cuerpo necesita en cantidades muy, muy pequeñas para que todo funcione bien.
Elena: ¿Y es cierto que son delicadas? He oído que se pueden dañar con el calor o la luz.
Daniel: Totalmente cierto. Muchas se oxidan y pierden su poder, por eso el almacenamiento del alimento es crucial. Algunas incluso vienen como "pro-vitaminas", que son como una versión "para armar" que el cuerpo luego convierte.
Elena: Suena complejo. ¿Cómo las clasifican los nutricionistas para no volverse locos?
Daniel: Es más fácil de lo que parece. Las dividimos en dos grandes familias. Las liposolubles, que se disuelven en grasa, como las vitaminas A, D, E y K.
Elena: Y supongo que el otro grupo se disuelve en... ¿agua?
Daniel: ¡Bingo! Las hidrosolubles. Ahí tienes todo el complejo B y la vitamina C. Es una forma sencilla de entender cómo el cuerpo las absorbe y almacena.
Elena: Ok, dame ejemplos. ¿Qué pasa si un animal no recibe suficiente vitamina A?
Daniel: ¡Uf, muchas cosas! Desde pelo áspero hasta problemas de visión, como la xeroftalmia o ceguera nocturna. En cerdos puede causar camadas deformes. Es fundamental.
Elena: ¿Y qué hay de la famosa vitamina D, la del sol?
Daniel: Esa es clave para los huesos. Sin ella, no se forman bien. Los animales jóvenes sufren raquitismo y los adultos algo llamado osteomalasia, donde los huesos se ablandan.
Elena: ¡Wow! ¿Y es verdad que la falta de vitamina E puede causar algo llamado "el ave loca"?
Daniel: ¡Sí! Suena a broma, pero es un problema neurológico real en las aves. La vitamina E es un antioxidante potente, y su deficiencia causa estragos.
Elena: Entendido. Las vitaminas son como los gerentes de proyecto del cuerpo. ¿Y los minerales? ¿Son los ladrillos?
Daniel: ¡Me encanta esa analogía! Exactamente. Los minerales son los materiales de construcción. Algunos, como el calcio y el fósforo, forman la estructura de los huesos. Son los "macro" minerales, los necesitamos en mayor cantidad.
Elena: ¿Y los otros?
Daniel: Los otros son los "minerales traza". Se necesitan en cantidades pequeñísimas, casi como una pizca de sal en una receta gigante. Hablamos de hierro, zinc, yodo...
Elena: Entonces, con los minerales, ¿más es mejor?
Daniel: Ahí está la trampa. No. De hecho, muchos minerales como el cobre o el selenio son tóxicos en exceso. El equilibrio es todo. Demasiado puede ser tan malo, o peor, que demasiado poco.
Elena: Qué delicado. ¿Cuál es el error más común?
Daniel: Descuidar la relación entre calcio y fósforo. Debe ser de uno a uno, o máximo dos a uno. Si ese balance se rompe, empiezan los problemas de fertilidad, producción de leche y huesos frágiles.
Elena: Así que, para resumir, tanto vitaminas como minerales son esenciales, pero el secreto no está en la cantidad, sino en el balance perfecto.
Daniel: Diste en el clavo. Es una sinfonía nutricional. Y lograr esa armonía es el gran reto del que hablaremos a continuación, al ver cómo se formulan las raciones...
Elena: Y justo hablando de indicadores de salud, hay una herramienta que parece súper sencilla pero es clave en el manejo del ganado, ¿no es así, Daniel?
Daniel: Totalmente, Elena. Es la Condición Corporal, o CC para abreviar. Es básicamente una evaluación visual y táctil de las reservas de grasa de una vaca.
Elena: O sea, ¿qué tan 'en forma' está?
Daniel: Exacto. Usamos una escala del 1 al 5. Un 1 es una vaca emaciada, muy delgada. Un 5 es una vaca excesivamente gorda. Lo ideal suele estar cerca del 3.
Elena: Y me imagino que no se mira a la vaca en general, sino que hay puntos clave.
Daniel: Justo así. Se evalúan áreas específicas como la pelvis, la base de la cola, el lomo... donde se notan más los cambios en las reservas de grasa.
Elena: Ahora, aquí viene la parte interesante. ¿Ese 'score' ideal es siempre el mismo?
Daniel: ¡Gran pregunta! Y la respuesta es no. Cambia según la etapa del ciclo de lactancia y gestación en la que se encuentre la vaca.
Elena: A ver, cuéntame más. ¿Cómo sería al momento del parto?
Daniel: Al parto, buscamos un score de 3.25 a 3.75. Necesitan tener buenas reservas de energía, pero sin estar pasadas de peso.
Elena: Y después, cuando empiezan a producir mucha leche, ¿qué pasa?
Daniel: Ahí entran en lo que llamamos un balance energético negativo. Es normal que pierdan algo de condición. En la lactancia temprana, el objetivo es que no bajen de 2.75.
Elena: Entiendo. Luego, hacia el final de la lactancia, ¿la meta es que recuperen ese peso?
Daniel: Exactamente. En la lactancia tardía y el período seco, el objetivo es restaurar las reservas, volviendo a un score de 3.0 a 3.75, preparándose para el siguiente ciclo.
Elena: Ok, los números tienen sentido. Pero ¿por qué es tan, tan crítico monitorear esto? ¿Qué pasa si nos equivocamos?
Daniel: Aquí está la clave. Una mala condición corporal afecta todo. Producción de leche, salud y, sobre todo, la reproducción.
Elena: ¿Puedes darnos un ejemplo?
Daniel: Claro. Una vaca que llega demasiado gorda al período seco, digamos con un score mayor a 3.75, tiene casi tres veces más probabilidades de sufrir problemas reproductivos.
Elena: ¡Wow! ¿Cómo cuáles?
Daniel: Hablamos de partos difíciles, retención de placenta, infecciones uterinas, quistes ováricos... toda una serie de complicaciones que queremos evitar a toda costa.
Elena: O sea que no es solo una cuestión de estética. Es una herramienta de gestión fundamental para la salud y la productividad del rebaño.
Daniel: Has dado en el clavo. Es un indicador directo de su balance energético y de su bienestar general. Y esto, por supuesto, también se relaciona con su movilidad, aunque eso se mide con otra escala.
Elena: Entonces, para resumir: la condición corporal es un indicador dinámico que nos ayuda a ajustar el manejo nutricional en cada etapa. No se trata de mantenerlas siempre igual, sino en el 'score' correcto para el momento correcto.
Daniel: Precisamente. Es una hoja de ruta para su alimentación y su salud.
Elena: Y hablando de alimentación... eso me lleva directamente a nuestro siguiente punto. Porque para manejar esa condición corporal, hay que saber exactamente qué poner en el plato, o mejor dicho, en el comedero.
Elena: Entendido. Entonces, no es solo qué comen, sino cómo lo comen. Pero, ¿cómo manejamos eso en un campo gigante? No podemos ponerle un plato a cada vaca.
Daniel: ¡Exacto! Y eso nos lleva directamente al manejo de pastoreo. No es tan simple como abrir una reja y dejar que los animales anden por ahí. Bueno, a veces sí lo es, pero no es lo más eficiente.
Elena: ¿A qué te refieres con que a veces sí lo es? ¿Hay una forma de "no hacer nada"?
Daniel: La hay, y se llama pastoreo continuo. Es el sistema más básico. Pones a los animales en un potrero grande al inicio de la temporada y los sacas cuando el pasto se acaba o viene el mal tiempo. Simple y económico.
Elena: Suena demasiado fácil. ¿Dónde está el truco?
Daniel: El truco es que no es muy bueno para la pradera... ni para la producción a largo plazo. Los animales son selectivos, como nosotros en un buffet. Se comen primero lo más rico y dejan lo demás.
Elena: Claro, ¡se van directo al postre! Dejando todas las verduras.
Daniel: ¡Precisamente! Eso crea un pastoreo desparejo. Algunas zonas quedan sobrepastoreadas, casi peladas, y otras quedan sin tocar, donde crecen malezas. Es una forma bastante primitiva de usar el forraje.
Elena: Ok, entonces el método "set it and forget it" no es lo ideal. ¿Cuál es el siguiente paso?
Daniel: El siguiente paso es darle un respiro a la pradera. Aquí entran el pastoreo alternado y el rotativo. La idea es simple: dividir el campo en dos o más potreros.
Elena: Y los animales van... ¿rotando entre ellos?
Daniel: Exacto. En el alternado, usas dos o tres potreros. Mientras pastorean en uno, el otro descansa. Y en ese descanso, ¡pasa la magia! La planta se recupera, podemos regar, cortar malezas... es como mandar el pasto a un spa.
Elena: ¡Un spa para el pasto! Me encanta. Y el rotativo es una versión más intensa de eso, ¿no?
Daniel: Sí, es el sistema más satisfactorio para praderas de alto rendimiento. Con más divisiones, las plantas tienen varios periodos para recuperarse. Esto nos da un forraje de mejor calidad, un consumo más uniforme y hasta podemos aprovechar el exceso de pasto para hacer heno o ensilaje.
Elena: Suena genial, pero ¿hay algo todavía más intensivo?
Daniel: ¡Claro que sí! Para los que buscan la máxima eficiencia, está el pastoreo en bandas o franjas. Imagina que cada día le das a los animales una franja nueva y fresca de pasto, usando un cerco eléctrico móvil.
Elena: ¿Un cerco eléctrico? ¿No es mucho trabajo moverlo todos los días?
Daniel: Lo es. Requiere más atención, pero los beneficios son enormes. Concentras hasta 200 animales por hectárea. Es como darles una barra de ensaladas personal y fresca cada mañana. La eficiencia de uso de la pradera puede aumentar hasta un 25%.
Elena: Wow, eso es muchísimo. Pero supongo que el costo inicial es más alto por los cercos y bebederos.
Daniel: Correcto. Es una desventaja. Requiere mayor inversión y cuidado. Por eso se usa más en explotaciones muy intensivas, como las lecheras, donde cada litro cuenta.
Elena: Fascinante. Y aparte de dividir el espacio, ¿podemos dividir a los animales?
Daniel: ¡Qué buena pregunta! Sí, eso se llama pastoreo selectivo. Piensa en ello como un sistema de clases. Primero entran los animales de mayor producción, las vacas "VIP", que comen lo mejor de lo mejor.
Elena: ¿Y luego los demás comen las sobras?
Daniel: Algo así. Después vienen los animales de menor producción, y al final los terneros o vacas secas, que limpian lo que queda. Así te aseguras de que el mejor forraje va a los animales que más lo convierten en producto, ya sea leche o carne.
Elena: Tiene mucho sentido. ¿Y qué pasa si mezclamos especies? ¿Ovejas con vacas, por ejemplo?
Daniel: Eso es pastoreo mixto, y es genial. Cada animal tiene sus preferencias. Lo que una vaca no come, una oveja sí. Además, un animal no come el pasto que crece sobre sus propias excretas, pero no le molesta el de otra especie. Ayuda a un pastoreo súper uniforme y a controlar malezas.
Elena: Entonces, más manejo significa más producción. ¿Hay datos que lo respalden?
Daniel: Por supuesto. Hay un estudio clásico de McMeekan y Walshe que es muy revelador. Compararon el pastoreo continuo con el rotativo. Aquí está lo sorprendente: con el pastoreo rotativo, la producción individual por vaca bajó un poquito.
Elena: ¿Bajó? Entonces, ¿por qué hacerlo?
Daniel: ¡Ah! Porque aunque la producción por vaca bajó, la producción total por hectárea se disparó. Pudieron tener más animales en la misma superficie, de forma sostenible. La clave no es cuánto produce una sola vaca, sino cuánto produce tu campo entero.
Elena: ¡Qué contraintuitivo! Sacrificas un poco por animal para ganar mucho más en total. Es pensar en el sistema completo, no solo en el individuo.
Daniel: Exactamente. El manejo del pastoreo es ver el panorama completo. Y todo esto depende del "apotreramiento", que es simplemente cómo dividimos el campo con cercos, que pueden ser fijos o móviles como el eléctrico.
Elena: Increíble. Pasamos de simplemente soltar a los animales a una coreografía súper precisa de pastos y ganado. Ahora entiendo por qué es tan crucial.
Elena: Muy bien, y para ir terminando, pasemos a la información más práctica. ¿Qué hay sobre los horarios y las cátedras?
Daniel: Claro, es fundamental tener esto a mano. Para la sección 601, la cátedra es los martes de 8:30 a 13:00. No se queden dormidos.
Elena: ¡Anotado! ¿Y las otras secciones?
Daniel: La sección 602 es los miércoles, en el mismo horario, de 8:30 a 13:00. Y la sección 603 es los jueves, pero atención, el horario cambia: de 12:00 a 16:40. Su código es el 202610.
Elena: Perfecto. Ahora, hablemos de algo que siempre genera dudas: las reglas para las pruebas presenciales. Suenan serias.
Daniel: Lo son, pero son para asegurar que todo sea justo. Primero, se ingresa a la sala por orden de lista. Y solo puedes llevar lápiz pasta, lápiz grafito y calculadora si se necesita.
Elena: O sea, ¿nada de celulares ni relojes inteligentes?
Daniel: Exacto. Nada. Todo eso debe estar guardado en la mochila, cerrada y bajo tu asiento. Si necesitas algo, se lo pides al profesor. Es bastante estricto.
Elena: Y una regla de oro... ¿qué pasa si llego tarde?
Daniel: Aquí no hay flexibilidad. No se puede entrar después de 5 minutos de iniciada la prueba. Tampoco si un compañero ya terminó y entregó. ¡Así que la puntualidad es clave!
Elena: Un último recordatorio importante antes de cerrar.
Daniel: Sí, dos cosas. Primero, la encuesta docente es el 27 de abril. Y segundo, recuerden siempre la importancia del respeto y la responsabilidad. Son pilares en la malla curricular.
Elena: Excelente resumen. Y con eso, llegamos al final de nuestro episodio. Gracias, Daniel, por aclarar todos estos puntos.
Daniel: Un placer, Elena. ¡Mucho éxito a todos!
Elena: Y gracias a ustedes por escucharnos. Esto fue Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!