Podcast sobre Introducción a la Traducción Técnica
Introducción a la Traducción Técnica: Guía Esencial
Podcast
Traduciendo el Mundo: Más Allá de las Palabras
Délka: 9 minut
Kapitoly
La Gran Diferencia
Textos, No Palabras
Dentro de la Mente del Traductor
La Definición Final
El puente entre mundos
Saber, saber hacer y escribir
La competencia es la clave
El Esqueleto del Lenguaje
Resumen y Despedida
Přepis
Alba: Imagina a una estudiante, llamémosla Sofía. Está traduciendo el manual de una nueva impresora 3D para un proyecto escolar. Llega a la frase en inglés: "Warning: failure to comply may result in jamming".
Álvaro: Suena importante. ¿Qué hizo?
Alba: Pues, lo traduce palabra por palabra como: "Advertencia: el fallo en cumplir puede resultar en atascar". Suena raro, ¿verdad? Un compañero lo lee y no entiende si la impresora se va a atascar o si él se va a atascar en algún sitio.
Álvaro: ¡Claro! El mensaje se pierde por completo. Y ese pequeño error de traducción es la puerta de entrada a nuestro tema de hoy, que es mucho más profundo de lo que parece.
Alba: Estás escuchando Studyfi Podcast. Entonces, Álvaro, si no se trata solo de cambiar palabras de un idioma a otro, ¿qué es exactamente la traducción?
Álvaro: Gran pregunta, Alba. La traducción es, antes que nada, un acto de comunicación. El objetivo es que alguien que no entiende el idioma original pueda recibir el mismo mensaje, la misma idea.
Alba: ¿El mismo mensaje? Eso suena a que hay que ser súper fiel al original.
Álvaro: Sí, pero la fidelidad no siempre está en las palabras exactas. Un teórico llamado Peter Newmark hizo una distinción clave aquí, especialmente para el inglés técnico. Habló de traducción semántica y traducción comunicativa.
Alba: Okey, explícanos eso como si tuviéramos cinco años.
Álvaro: Hecho. La traducción semántica se obsesiona con el significado exacto de las palabras del original. Es como un espejo muy literal. La traducción comunicativa, en cambio, se preocupa por el efecto que produce en el lector.
Alba: A ver si lo pillo. En el caso de Sofía y la impresora, una traducción comunicativa sería algo como: "Atención: si no sigue las instrucciones, la impresora podría atascarse". ¿Así?
Álvaro: ¡Exacto! No usas las mismas palabras, pero el efecto... la advertencia... es la misma y se entiende perfectamente. En el inglés técnico, casi siempre buscamos la traducción comunicativa.
Alba: Entendido. Esto me lleva a pensar que no estamos traduciendo palabras sueltas, ¿verdad? Como si estuviéramos usando un diccionario gigante.
Álvaro: Para nada. Ese es el segundo gran pilar: la traducción opera entre textos, no entre lenguas. No traduces la palabra "warning" aislada, traduces un manual, un artículo, una patente... un texto completo.
Alba: Y cada tipo de texto tiene sus propias reglas, supongo. No es lo mismo traducir un poema que las instrucciones para montar un mueble.
Álvaro: Definitivamente no. ¡Imagínate montar un mueble con instrucciones poéticas! Sería un desastre. Cada género textual tiene su propia estructura, su coherencia. El traductor tiene que respetar eso para que el texto final funcione.
Alba: Así que no solo debes saber inglés y español, sino también reconocer si estás ante un manual, un informe de laboratorio o un artículo científico.
Álvaro: Precisamente. Newmark también decía que el lenguaje técnico es "denotativo". Es una palabra un poco intimidante, pero solo significa que cada término apunta a una cosa real y única. "Tornillo" es un tornillo, no hay ambigüedad.
Alba: ¿Y por eso el traductor técnico debe evitar la creatividad? Para no inventarse un "tornillo poético" donde no lo hay.
Álvaro: Exacto. Cero tornillos poéticos. La meta es la exactitud y la claridad, no la belleza literaria.
Alba: Bien, ya tenemos que es un acto de comunicación y que se trabaja con textos. ¿Cuál es la tercera pieza del rompecabezas?
Álvaro: La tercera es la más fascinante, porque ocurre dentro de la cabeza del traductor. Es la dimensión cognitiva, el proceso mental.
Alba: ¿No es simplemente leer en inglés y escribir en español?
Álvaro: Ojalá fuera tan fácil. Es un proceso mucho más complejo. Primero, el traductor tiene que comprender el sentido profundo del texto original. No solo las palabras, sino la intención detrás de ellas.
Alba: Vale, la comprensión. ¿Y luego?
Álvaro: Luego viene un paso que una experta, Hurtado Albir, llama "desverbalización". Es un concepto clave.
Alba: ¿Des... verbalización? Suena a que le quitas las palabras.
Álvaro: ¡Justo eso! Es el proceso de olvidar las palabras exactas del inglés y quedarte solo con la idea, con el concepto puro. Como si extrajeras el jugo de la fruta y dejaras la cáscara atrás.
Alba: ¡Qué buena analogía! Me gusta. Y una vez tienes el jugo, la idea pura...
Álvaro: Entonces la reformulas con las herramientas de tu propio idioma, en nuestro caso el español. Y al hacerlo, piensas en quién va a leerlo y para qué.
Alba: Entonces, si juntamos todo esto... ¿cómo podríamos definir la traducción de una forma completa?
Álvaro: Podríamos decir, como lo hace Hurtado Albir, que la traducción es un proceso interpretativo y comunicativo que consiste en reformular un texto con los medios de otra lengua, todo esto dentro de un contexto social y con una finalidad clara.
Alba: Suena mucho más completo que "pasar palabras de un idioma a otro". Implica interpretar, comunicar, reformular... es toda una habilidad.
Álvaro: Es un "saber hacer". Una competencia que se entrena con la práctica. Y siempre con ese deber de fidelidad del que hablaba otra autora, Marina Orellana. Ser fiel a la idea, no decir ni más ni menos que el original.
Alba: Así que, la próxima vez que nos enfrentemos a un texto técnico en inglés, no hay que pensar en qué palabra significa qué...
Álvaro: Exacto. Hay que preguntarse: ¿Qué quiere decir realmente este texto? ¿A quién se lo estoy contando? ¿Y cuál es la forma más clara y efectiva de decírselo en mi idioma? Esa es la verdadera esencia de la traducción.
Alba: Álvaro, entonces, está claro que el traductor es mucho más que un diccionario andante. Pero, ¿qué define realmente a un buen traductor? ¿Qué necesita tener en su... caja de herramientas?
Álvaro: ¡Me gusta esa analogía! Y es perfecta. Porque un traductor no traduce para sí mismo, obviamente, sino para quien necesita ese puente entre una lengua y otra.
Alba: Sería un hobby bastante solitario si no.
Álvaro: Totalmente. El traductor es esa persona que no solo conoce dos o más idiomas, sino que tiene las competencias para comprender a fondo un texto en una lengua y expresarlo con total naturalidad en otra.
Alba: Y supongo que eso va más allá de las palabras, ¿verdad?
Álvaro: Mucho más allá. Debe poseer conocimientos extralingüísticos. O sea, sobre las culturas de esas lenguas y sobre el tema específico que traduce. No es lo mismo traducir poesía que un contrato financiero.
Alba: ¡Claro! ¡Ahí está la clave! No puedes traducir algo sobre física cuántica si no sabes ni lo que es un átomo.
Álvaro: Exacto. Por eso, un buen traductor primero debe ser capaz de entender los conceptos del texto original. Para eso necesita amplios conocimientos generales.
Alba: Primero entender, luego traducir. Lógico.
Álvaro: Segundo, debe manejar a la perfección el vocabulario del tema en su propio idioma. Y tercero, y esto es crucial, debe escribir impecablemente bien en su lengua.
Alba: O sea que no basta con ser bilingüe, también hay que ser un gran escritor.
Álvaro: Precisamente. Todo esto se agrupa en lo que llamamos competencias. Son características que se demuestran al hacer el trabajo. Y la principal es la llamada Competencia Traductora.
Alba: ¿La super-competencia que engloba todo?
Álvaro: ¡Esa misma! Es la que te capacita para hacer todas las operaciones mentales que requiere la traducción. Y un pilar de esa competencia es la competencia comunicativa.
Alba: Que, como su nombre indica, es la habilidad de comunicar, ¿no?
Álvaro: Sí, es la capacidad de expresar ideas de manera clara, efectiva y oportuna, logrando que el mensaje llegue perfectamente al receptor.
Alba: Entendido. Entonces, es un conjunto de habilidades muy concretas que se ponen en práctica. Ahora, me pregunto... ¿estas competencias se dividen de alguna manera?
Alba: Y hablando de cómo estructuramos ideas, eso nos lleva perfectamente a nuestro último tema: la lingüística.
Álvaro: ¡Exacto! Y para que veáis qué interesante es, te propongo un juego rápido, Alba. Voy a leerte una frase sin ciertas palabras. A ver si la entiendes.
Alba: A ver, dispara.
Álvaro: Vale, la frase es: "Lenguaje central naturaleza humana, lingüística estudio sistemático lenguaje". ¿Entiendes algo?
Alba: Sueno como un cavernícola, pero... sí, pillo la idea. El lenguaje es clave para nosotros y la lingüística lo estudia. ¿No?
Álvaro: ¡Perfecto! Ahora escucha esta otra versión: "Es a nuestra, y la es el de".
Alba: Eso... eso no es nada. Son solo conectores. No significan nada por sí solos.
Álvaro: ¡Esa es la clave! La primera frase solo tenía palabras conceptuales, las que tienen significado propio. La segunda solo tenía palabras estructurales, las que conectan todo.
Alba: O sea, que las palabras conceptuales nos dan el "qué", y las estructurales nos dan el "cómo". ¡Qué bueno! Y con esa idea tan clara, cerramos por hoy.
Álvaro: Un resumen perfecto. Ha sido un placer, como siempre.
Alba: Gracias a ti, Álvaro, y gracias a todos por escuchar Studyfi Podcast. ¡Nos oímos en el próximo episodio!