La historia del Trabajo Social en Argentina es un recorrido fascinante que se entrelaza con la evolución del Estado y las transformaciones sociales del país. Este artículo ofrece un análisis exhaustivo de sus orígenes, destacando el papel de instituciones clave y la progresiva profesionalización de una labor inicialmente marcada por la caridad y la beneficencia, hasta su consolidación como disciplina esencial en la Argentina contemporánea. Profundizaremos en los antecedentes, la creación de la Sociedad de Beneficencia, y el surgimiento de las Visitadoras de Higiene y las Escuelas de Servicio Social.
Orígenes del Trabajo Social en Argentina: De la Caridad a la Profesionalización
Los antecedentes del Trabajo Social en Argentina se remontan al siglo XVII, con la fundación de la Hermandad de la Santa Caridad en Buenos Aires, dedicada a la atención de los pobres y la dirección de hospitales y colegios. Sin embargo, un cambio fundamental ocurrió en 1822 cuando el gobierno del Brigadier General Martín Rodríguez, con Bernardino Rivadavia, cesó la administración de la Hermandad.
El 2 de enero de 1823, se autorizó la creación de la Sociedad de Beneficencia, una institución de damas que substituiría la acción de las órdenes religiosas. Rivadavia, su verdadero fundador, buscaba la perfección moral, el cultivo del espíritu femenino y su dedicación a la industria. La primera presidenta fue Mercedes de Lasala y Riglos, con la colaboración de María Sánchez de Thompson.
Atribuciones y Funciones Iniciales de la Sociedad de Beneficencia
El decreto de creación otorgaba a la Sociedad de Beneficencia amplias atribuciones:
- Dirección e inspección de escuelas de niñas.
- Dirección e inspección de la Casa de Expósitos y de partos públicos y ocultos.
- Gestión de hospitales de mujeres y colegios de huérfanas.
- Control de todo establecimiento público dirigido al bienestar de las mujeres.
La Sociedad de Beneficencia se constituyó rápidamente en una institución vigorosa, administrando directa o indirectamente numerosos establecimientos. Recibía cuantiosas sumas de subsidios y subvenciones estatales, así como donaciones y legados de particulares.
Expansión y Críticas a la Sociedad de Beneficencia (siglos XIX-XX)
A lo largo de su historia, la Sociedad de Beneficencia fundó y administró una gran cantidad de instituciones vitales:
- 1824: Fundó la primera Escuela Normal del país.
- 1852: Reinstaló la Casa de Expósitos (posteriormente Casa Cuna) y se hizo cargo del Hospital de Mujeres (hoy Hospital Rivadavia).
- 1854: Instaló el Hospital de Mujeres Dementes.
- Hasta 1876: Fundó 98 escuelas comunes de niñas, transferidas ese año al Consejo General de Escuelas.
- 1878: Puso en funcionamiento el Hospital Oftalmológico (hoy Hospital Santa Lucía).
- 1908: Se transformó en Institución Oficial, dependiendo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
A pesar de su extensa labor, la Sociedad de Beneficencia enfrentó críticas crecientes. El control estatal era inadecuado o inexistente, lo que generaba ineficiencia en el uso de fondos públicos. Autores como Isabel Marcela Luraschi (1960) señalaban que la Sociedad había perdido sensibilidad para captar los cambios comunitarios y se había paralizado, especialmente en la atención a menores.
Arturo Jauretche (1974) afirmó que la presidencia de la Sociedad era un símbolo de figuración social. Alfredo Palacios (1900) fue más crítico, describiéndolas como “mistificaciones burdas” de burguesas que buscaban exhibir lujos, mientras el pobre era lo último que se tenía en cuenta.
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