La Historia de los Medios en Argentina es un fascinante viaje que refleja la evolución política, social y cultural del país. Desde los primeros impresos coloniales hasta la compleja configuración de los multimedios contemporáneos, los medios de comunicación han sido testigos y protagonistas de los grandes hitos argentinos. Comprender su desarrollo es clave para analizar la construcción de la opinión pública y el rol de la información en nuestra sociedad.
Este artículo explorará las distintas etapas de los medios de comunicación en Argentina, desde sus orígenes hasta la actualidad, destacando los momentos clave, las figuras influyentes y las transformaciones tecnológicas y políticas que los moldearon. Acompáñanos en este recorrido para un análisis exhaustivo de la historia de los medios de comunicación en Argentina.
Orígenes de la Prensa en Argentina: El Periodismo Colonial y Faccioso
El periodismo argentino tiene sus raíces en el período colonial, ligado directamente a la disponibilidad de imprentas. La primera imprenta en el Virreinato del Río de la Plata se estableció a fines del siglo XVII en las reducciones guaraníticas, seguida por una de los jesuitas en Córdoba en 1758. Esta última, tras la expulsión jesuita, fue trasladada a Buenos Aires en 1780, convirtiéndose en la Imprenta de los Niños Expósitos.
El primer medio impreso de la región fue el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata, fundado en 1801 por Francisco Cabello y Mesa. Su vida fue breve, solo un año, debido a la falta de un mercado de lectores, apoyo económico y una opinión pública alfabetizada, además de la censura y la ambivalente relación económica con el Virreinato. Otros periódicos coloniales notables incluyeron:
- Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (1802-1807), de Hipólito Vieytes.
- La Estrella del Sur/The Southern Star (1807), publicado por los ingleses en Montevideo.
- Correo de Comercio (1810-1811), fundado por Manuel Belgrano.
La Prensa Partidista de la Revolución de Mayo y el Periodismo Rosista
La Revolución de Mayo marcó el inicio del periodismo faccioso en Argentina. La Gazeta de Buenos Ayres, fundada el 7 de junio de 1810 con Mariano Moreno como primer redactor, fue el vocero oficial del primer gobierno patrio hasta 1821. Durante este período de disputas internas (1810-1870), los periódicos tenían un estilo declamatorio y argumentativo, subordinados a los intereses políticos de gobiernos y opositores. La publicidad de los actos de gobierno y la libertad de pensamiento se consagraron y, a la vez, se violaron sistemáticamente.
La censura se aplicó intermitentemente desde 1820 para restringir ataques a la autoridad o la religión. Impresores particulares dieron vida a diversos periódicos de corta duración, como El Censor, Mártir o Libre, El Grito del Sud, El Redactor de la Asamblea y El Independiente. Estos surgían y desaparecían al ritmo de la inestabilidad política.
Los diarios se dirigían a nichos específicos en una sociedad mayoritariamente analfabeta. La prensa tenía escasa circulación y sus lectores pertenecían a los sectores más acomodados. Sin embargo, la lectura no era exclusivamente individual: en cafés, salones de lectura, pulperías o en la calle, se leía en voz alta para beneficio de la mayoría analfabeta. La información también circulaba mediante bandos con pregoneros, folletos y carteles fijados en lugares públicos; la Gazeta de Buenos Aires debía ser leída desde el púlpito de las iglesias.
Un cambio fundamental llegó con el gobierno de Rosas. En 1832, promulgó una ley que ponía a la prensa bajo estricto control estatal, vigente hasta su caída en 1852. Un claro ejemplo es la Gaceta Mercantil, que pasó de publicarse en 1823 a incluir leyendas como “Viva la federación” (1837) y “Viva la Confederación Argentina. Mueran los salvajes unitarios” (1845).
Durante este período, la prensa fue una pieza clave del sistema político, portavoz y foro de quienes competían por el poder. La identificación y persecución de opositores fue constante, llevando a asesinatos, exilios (como los de Esteban Echeverría, Juan B. Alberdi, Domingo F. Sarmiento, Vicente Fidel López) y el cierre o moderación de periódicos críticos. Periódicos fieles a Rosas fueron El Lucero, El Diario de la Tarde, El gaucho y El Restaurador de las Leyes. La Gaceta Mercantil fue la expresión más fuerte del periodismo rosista, alternando avisos, documentos oficiales, “variedades” y notas de opinión en apoyo al gobierno. Rosas entendía la política de prensa como un instrumento para múltiples públicos, proveyendo una escritura en verso o prosa, con un lenguaje directo y fácil de recordar para un público semianalfabeto o iletrado.
El fin del rosismo en 1852, tras la victoria de Urquiza en Caseros, marcó también el fin de esta prensa facciosa y de proscripción.
La Profesionalización de la Prensa y el Surgimiento de los Medios Masivos (1870-1945)
La etapa post-1870, con la construcción del nuevo estado argentino, la Ley de educación básica, común y obligatoria (1884), la extensión de fronteras y la recepción de inmigrantes europeos, demandó una intervención diferente de los diarios. Se abandonó el estilo propagandístico faccioso en favor de acciones más amplias y sutiles. La escuela y los medios funcionaron como dispositivos de asimilación y circulación masiva de concepciones del mundo.
Nació un periodismo profesionalizado, ejercido por asalariados de una clase media en formación, con residencia en grandes urbes, que incorporaba nuevos lenguajes, ideas y temáticas. A partir de este momento, se puede hablar de la prensa argentina como una industria cultural. Surgió un prolífico mercado de prensa con más de un centenar de diarios editados en diversos idiomas para las colectividades de inmigrantes. También se fundaron editoriales de revistas, como Editorial Haynes (1909), con temas variados.
Entre los diarios más importantes de esta etapa profesionalizada se destacan:
- La Capital, fundado en Rosario en 1867 por Ovidio Lagos.
- La Prensa, fundado en Buenos Aires en 1869 por José C. Paz.
- La Nación, fundado en Buenos Aires en 1870 por Bartolomé Mitre.
- La Razón, fundado en Buenos Aires en 1905 por Emilio Morales.
En un país con alrededor de 4 millones de habitantes, en 1912 se promulgó la ley de voto universal (masculino). En este contexto, en 1913, Natalio Botana fundó el diario Crítica, el primer diario de masas del país. Crítica, junto con La Prensa, tuvo una centralidad reconocida en el sistema de producción y distribución industrializado de ideas e informaciones, influencia que se extendió hasta 1945. Se le consideraba periodismo amarillo por su tratamiento de temas policiales y sucesos, pero sin descuidar la calidad de sus columnas culturales ni la presentación del producto.
El Nacimiento de la Radio y Otros Medios (Década Infame y Segunda Guerra Mundial)
El cine argentino también tuvo su época de oro, con el éxito de Nobleza Gaucha en 1915, liderando la producción regional hasta la Segunda Guerra Mundial. Editoriales como Atlántida (1918), de Constancio Vigil, impusieron narrativas objetivistas.
Un hito trascendental fue el nacimiento de la radio el 27 de agosto de 1920, de la mano de Enrique Susini y los “locos de la azotea”, quienes realizaron la primera transmisión radiofónica mundial desde el Teatro Coliseo. La rápida masificación de la radio llevó a la intervención estatal en su regulación (1923) para evitar superposiciones de frecuencias. Surgieron los primeros “multimedios” incipientes, como La Nación con Radio Mitre (1925), aunque de corta duración.
En 1928, apareció el primer diario en formato tabloide, El Mundo, donde Roberto Arlt escribió sus famosas Aguafuertes porteñas. La masificación radial, contemporánea a la consolidación de artistas populares como Carlos Gardel, se complementó con la diversificación de otras industrias culturales, como las revistas específicas para la radio (Radiolandia, Radio Lectura, Antena, Sintonía).
La Década Infame (1930) se abrió con el primer golpe de Estado contra un gobierno constitucional. Medios como Crítica contribuyeron a crear un ambiente hostil que culminó con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen en 1930. Crítica, el diario más leído por la clase popular (350 mil ejemplares diarios), dedicó su portada al golpe, titulándolo “Revolución”. El gobierno de facto del general Uriburu explícitó la censura en radio y prensa escrita.
A finales de los años 30, la radio se consolidó con cadenas como Belgrano, Splendid y El Mundo, a pesar de las leyes que prohibían la concentración de emisoras. La sociedad argentina se transformó con las migraciones internas, y la radio y la prensa interpelaron culturalmente a estos nuevos sujetos sociales que luego serían representados políticamente por el peronismo.
La década de 1940 estuvo signada por la Segunda Guerra Mundial. Este conflicto generó divisiones reflejadas en los medios: Crítica y La Vanguardia (socialista) adoptaron una línea editorial aliada, mientras que El Pampero fue un medio fascista, antisemita y golpista, difusor de las ideas del Eje. La escasez de papel hizo que diarios y revistas redujeran su tirada, llevando al público a volcarse cada vez más al consumo radial, que concentró información, entretenimiento y propaganda política.
En estos años, Juan Domingo Perón, desde el Departamento Nacional del Trabajo (1943), inició su contacto con la clase trabajadora, impulsando la organización sindical y una legislación protectora inspirada en la justicia social. Su creciente popularidad despertó desconfianza en sectores conservadores del Ejército, lo que llevó a su detención el 13 de octubre de 1945. La movilización masiva de trabajadores el 17 de octubre de 1945 en Plaza de Mayo exigió y logró su liberación, evento conmemorado como el Día de la Lealtad.
Peronismo y Medios: Control, Expropiaciones y Televisión (1945-1955)
En 1945, Roberto Noble fundó el diario Clarín con el lema “Soluciones argentinas a problemas argentinos”, que se convirtió en el principal competidor de La Prensa y fue el primero en llegar a los puntos de venta. Tras su liberación, Perón inició su campaña presidencial. Las elecciones de 1946, reconocidas como limpias incluso por la oposición (La Prensa, La Nación, Clarín), dieron el triunfo a Perón-Quijano con el 52.84% de los votos.
La relación del gobierno de Perón con los medios de comunicación estuvo marcada por un fuerte control. Desde 1946, logró cooptar casi todas las estaciones de radio y combatió a los medios hostiles, beneficiándose de un esquema concentrado de cadenas radiales. En la prensa escrita, implementó mecanismos de censura indirecta para el ahogo económico de la prensa crítica, tales como:
- Disminución de la cuota de papel.
- Eliminación de la pauta publicitaria oficial.
- Inspecciones y clausuras por faltas a la seguridad e higiene.
- Expropiación del medio.
También creó el grupo ALEA, que nucleaba medios afines al peronismo (El Líder, Descamisados) y producía propaganda gubernamental. Los diarios La Nación, Clarín y La Prensa fueron férreos opositores. Este último fue expropiado por el peronismo en 1951 y entregado a la CGT. Ante la amenaza de expropiación, La Nación y Clarín moderaron su tono hostil.
Las elecciones de 1951, las primeras en las que las mujeres pudieron votar (derecho consagrado en 1947), reeligieron a Perón con el 63.40% de los votos.
El 17 de octubre de 1951 marcó otro hito: la primera transmisión televisiva en Argentina, cubriendo el acto del Día de la Lealtad peronista. Este ensayo fue realizado por Enrique Susini y Jaime Yankelevich. Canal 7, subsidiado por el Estado, mantuvo siempre una línea editorial vinculada al gobierno de turno.
En 1953, el Congreso aprobó la primera (y única hasta 2009) Ley de Radiodifusión sancionada en democracia, que diseñó un sistema de gestión privada para las emisoras radiales mediante licitaciones y financiamiento publicitario, otorgando licencias por 20 años a empresarios allegados a Perón.
Dictaduras, Semidemocracias y Nuevas Tecnologías (1955-1983)
El golpe de Estado de 1955, conocido como Revolución Libertadora, derogó la ley de radiodifusión peronista y sus adjudicaciones, además de revocar expropiaciones y expropiar bienes de Perón. Dispuso un decreto para regular la radiodifusión que prohibía el funcionamiento en red para evitar la concentración y vetaba la presencia de capitales extranjeros.
El levantamiento del General Juan José Valle en 1956, que exigía elecciones, libertad de prensa y derechos sindicales, fue brutalmente reprimido con fusilamientos clandestinos en José León Suárez, hechos investigados y publicados por Rodolfo Walsh en su histórico relato novelado Operación masacre (1957).
Las elecciones de 1958 proscribieron al Partido Peronista. El triunfo de Frondizi-Gómez (UCRI), apoyado por peronistas tras un acuerdo secreto, inauguró la “semi-democracia”. La dictadura, tres días antes de la asunción de Frondizi, adjudicó las licencias televisivas (a crearse a partir de 1958) a capitales privados conservadores que organizaron su programación con las grandes cadenas de broadcasting de Estados Unidos:
- Canal 11 se asoció con la ABC.
- Canal 9 se asoció con la NBC.
- Canal 13 se vinculó con la CBS.
Revolución Cubana, Inestabilidad Política y el Rol de los Medios en los 60
En 1959, en La Habana, Cuba, nació la agencia de noticias Prensa Latina, fundada y dirigida por el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti. Esta agencia, que contó con figuras como Gabriel García Márquez y Rodolfo Walsh, buscaba difundir una visión del mundo diferente a la de los monopolios mediáticos norteamericanos, desafiando su hegemonía informativa.
La década de 1960 estuvo marcada por una gran inestabilidad global (Guerra de Vietnam, asesinatos de JFK y Martin Luther King, Mayo Francés) e interna (golpes militares, estallidos sociales). La televisión continuó con un vínculo de dependencia con la programación y gerenciamiento estadounidenses, profundizando su lógica comercial como vidriera de bienes de consumo masivo a través de la publicidad. Los canales privados 9, 11 y 13 comenzaron a emitir programación en 1960.
En el ámbito político, Arturo Frondizi fue derrocado en 1962, dando inicio a una serie de gobiernos civiles tutelados por militares. La prensa reflejó estos conflictos: La Prensa atacó a Frondizi, Mariano Grondona apoyó a un sector del ejército, y Jacobo Timerman, desde la revista Primera Plana, informó sobre eventos globales y apoyó a figuras militares. El diario Crítica dejó de existir en 1963, siendo reemplazado por Crónica de Héctor Ricardo García. En 1965, se fundó la revista Gente, que equilibraba información con farándula.
La radicalización política, la proscripción peronista, los golpes de Estado y las crisis económicas aceleraron el reemplazo de la tutela de las cadenas estadounidenses por empresarios argentinos en la TV, quienes impulsaron una programación local. La dictadura de Onganía (1966) se caracterizó por la clausura de medios, encarcelamiento de periodistas y persecución cultural. La década culminó con el Cordobazo (1969) y otras puebladas que debilitaron al régimen militar.
Crisis del Modelo de Autonomía Relativa y Dictadura (1970-1983)
En los años 70, los medios ocuparon el rol de principales operadores y difusores ideológicos, reemplazando la función educativa por un objetivo económico y comercial. El consumo reemplazó la ideología ciudadana. Las clases medias con poder adquisitivo tenían hábitos de lectura, consumiendo diariamente diarios y revistas semanales (Gente, Siete Días, Radiolandia, Billiken, etc.).
El gobierno de María Estela Martínez de Perón (1974-1976) estuvo marcado por la censura, el deterioro de libertades civiles y el “Rodrigazo” (1975), un ajuste económico que dinamitó el modelo de “empate hegemónico” entre capital y trabajo. La represión política y la retracción del poder adquisitivo de los trabajadores, que constituían el mercado de audiencias, llevaron a una reestructuración del sistema de medios. Periodistas, actores y trabajadores de la cultura fueron sistemáticamente apresados, torturados y desaparecidos por la dictadura militar.
Entre 1970 y 1980, más de 250 diarios dejaron de editarse, con la consiguiente pérdida de diversidad. El desplazamiento del consumo hacia radio y TV facilitó el control de mensajes por parte del gobierno de facto. Los principales periódicos que habían estimulado la atmósfera pro-golpe de Estado (Clarín, La Nación, La Prensa) fueron recompensados por la dictadura con acciones de Papel Prensa, la única fábrica de papel de diarios del país, formando un consorcio con el Estado Nacional. Esto ilustra un cambio en el modelo de intervención estatal.
La dictadura tuvo su propia política cultural, con la coparticipación de figuras como Joaquín Morales Solá en Clarín, Mariano Grondona en El Cronista y La Nación, Chiche Gelblung en Gente, programas de TV de Grondona y Neustadt, y la transformación de Canal 7 en “Argentina Televisora Color” (ATC) para el Mundial de 1978. La TV a color se masificó en los hogares argentinos a partir de 1980.
Hacia el final de la dictadura, se generalizó el uso de la FM en la radio, convirtiéndose en refugio de nuevas estéticas juveniles en los años 80. Se consolidó la estructura magazine para la programación radial y se decretó la Ley 22285 como marco regulatorio, caracterizada por ser centralista, autoritaria y discriminatoria, impidiendo el acceso de ciudadanos y organizaciones sin fines de lucro a licencias audiovisuales.
Democratización Incompleta y Concentración de Medios (1983-Actualidad)
Tras la recuperación del sistema constitucional en diciembre de 1983, después de la guerra de Malvinas (1982) y el colapso de la dictadura, el sistema de medios se caracterizó por cuatro procesos clave:
- El destierro de la censura directa.
- La concentración de empresas en pocos pero grandes grupos.
- La convergencia tecnológica (audiovisual, informática y telecomunicaciones).
- La centralización geográfica de la producción de contenidos en el AMBA.
Estos procesos, junto con el desarrollo de radios FM, la masificación de la TV-Cable y el acceso a Internet, llevaron a una creciente concentración de la propiedad de los medios. El gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989) intervino el COMFER y dejó sin efecto el PlanARA, pero continuó con el “loteo” de los canales de TV capitalinos a manos de sectores internos del gobierno, lo que no allanó el camino para la democratización del sistema de interpelación masiva.
La Presidencia de Carlos Saúl Menem (1989-1999) marcó una etapa de transferencia de activos estatales a las fuerzas del mercado en todos los sectores, incluidos medios audiovisuales y telecomunicaciones. Los gobiernos sucesivos, desde 1989, habilitaron legalmente la propiedad cruzada de medios (gráficas en audiovisual), permitieron el ingreso de capitales extranjeros, aumentaron exponencialmente la cantidad de medios gestionables por una misma sociedad (de 4 a 24), autorizaron redes y cadenas con cabeceras en el AMBA, y otorgaron extensiones de licencias y beneficios impositivos excepcionales. Todos estos elementos provocaron niveles de concentración de capitales inéditos en la historia de los medios de comunicación argentinos, con los siguientes efectos:
- Retracción de la diversidad de fuentes.
- Uniformidad de la agenda informativa.
- Modernización tecnológica en la organización de la producción.
- Precarización laboral.
- Centralización geográfica de la producción y distribución de contenidos.
Desde el punto de vista económico, el mercado de medios argentino es inestable, a pesar del crecimiento macroeconómico durante las presidencias de Néstor Kirchner (2003-2007) y el inicio de CFK (2007-2011). Entre 2003 y 2008, el Estado intervino activamente con acciones de salvataje y promoción de los principales grupos y empresas, eximiéndolos de la Ley de Quiebras, favoreciéndolos con renovaciones de licencias sin contraprestación y desgravando impuestos. Esto resultó en un sistema de medios altamente concentrado.
Datos relevantes sobre la concentración:
- Índice de concentración: TV abierta y por cable, prensa escrita y radio exhiben un dominio del 78% en manos de los primeros cuatro operadores de cada mercado.
- Concentración conglomeral: Los principales grupos (Clarín, Vila-Manzano) son conglomerales y están presentes en casi todos los sectores (TV abierta, cable, radio, diarios, portales web).
- Centralización geográfica: La producción de contenidos audiovisuales se concentra en el AMBA y se reproduce en el resto del país. La imbricación con actores del sector de la telefonía e Internet es una tendencia sólida que cuestiona la autonomía del discurso periodístico informativo.
En conclusión, la política de maximización de recursos económicos en los grupos mediáticos durante los últimos 30 años (1989-2019) se correlaciona con un estilo informativo carente de variedad de fuentes, un comportamiento monofueente de los diarios de referencia de Buenos Aires, autocensura, una perspectiva centralista (porteña) y prejuicios de clase.
Preguntas Frecuentes sobre la Historia de los Medios en Argentina
¿Cuáles fueron los primeros periódicos en Argentina y sus características?
Los primeros periódicos fueron coloniales, como el Telégrafo Mercantil (1801), Semanario de Agricultura (1802) y Correo de Comercio (1810). Se caracterizaban por su breve duración, la falta de un amplio mercado lector, la censura gubernamental y una subordinación a intereses económicos y políticos de la época. Surgieron en un contexto de escasa alfabetización y apoyo limitado.
¿Cómo influyó el gobierno de Juan Manuel de Rosas en la prensa argentina?
El gobierno de Rosas (1829-1852) implementó un estricto control estatal sobre la prensa a partir de 1832. Los periódicos opositores fueron perseguidos, censurados o forzados al exilio, mientras que los medios afines al régimen, como la Gaceta Mercantil, se convirtieron en voceros leales. Se caracterizaron por un lenguaje directo y simplificado, apto para un público semialfabeto, utilizando la prensa como una herramienta política clave para la difusión de sus ideas y la identificación de opositores.
¿Cuándo y cómo surgió la televisión en Argentina?
La primera transmisión televisiva en Argentina se realizó el 17 de octubre de 1951. Fue un ensayo llevado a cabo por Enrique Susini y Jaime Yankelevich, cubriendo el acto del Día de la Lealtad peronista. El Canal 7, la primera emisora, recibió subsidios estatales y mantuvo una línea editorial vinculada con el gobierno de turno, estableciendo una temprana dependencia orgánica y política del Poder Ejecutivo.
¿Qué impacto tuvieron las dictaduras militares en los medios de comunicación argentinos?
Las dictaduras militares tuvieron un impacto devastador en los medios. Implementaron censura directa, clausuras, encarcelamiento de periodistas y persecución cultural. La última dictadura (1976-1983) también utilizó mecanismos de ahogo económico y expropiación (ej., Papel Prensa), además de valerse de ciertos medios para legitimar su discurso y silenciar la diversidad de voces. Esto llevó a una drástica reducción de publicaciones y al desplazamiento del consumo hacia medios audiovisuales más fáciles de controlar.