Podcast sobre Estrategias Avanzadas de Marketing y Comunicación

Estrategias Avanzadas de Marketing y Comunicación para Estudiantes

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Marketing y Copywriting: Vende como Van Gogh (si hubiera sabido cómo)0:00 / 19:21
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PabloValeria, piensa en esto. ¿Por qué hay productos mediocres que venden millones y otros, que son increíbles, que apenas sobreviven? Es algo que no tiene sentido.
ValeriaEs una pregunta genial, Pablo. Y la respuesta la tiene un pintor muy famoso. ¿Conoces a Van Gogh?
Capítulos

Marketing y Copywriting: Vende como Van Gogh (si hubiera sabido cómo)

Délka: 19 minut

Kapitoly

El misterio de Van Gogh

Vender vs. Comunicar

El error que casi todos cometen

La solución no está en la web

El secreto de Benetton

¿Tu web es del Medievo?

El cliente con miedo

El ejemplo del Super Bowl

Investigar es la clave

El error del vendedor

El arte de preguntar

El titular lo es todo

Escuchar en vez de escribir

El camino hacia la venta

Conclusión y despedida

Přepis

Pablo: Valeria, piensa en esto. ¿Por qué hay productos mediocres que venden millones y otros, que son increíbles, que apenas sobreviven? Es algo que no tiene sentido.

Valeria: Es una pregunta genial, Pablo. Y la respuesta la tiene un pintor muy famoso. ¿Conoces a Van Gogh?

Pablo: Claro, ¿quién no? Pero... ¿qué tiene que ver con marketing?

Valeria: Todo. Porque, guste o no su arte, es uno de los grandes. Y sin embargo... parece que no vendió ni un solo cuadro en su vida. Ni uno.

Pablo: ¿En serio? ¿Ni uno? ¡Pero si su museo factura 42 millones de euros al año solo en entradas!

Valeria: ¡Exacto! ¿Era un pintor brillante? Sí. ¿Era un buen vendedor? Claramente no. Y ahí está el núcleo de todo. Estás escuchando Studyfi Podcast.

Pablo: Entonces, lo que me dices es que no se trata solo de tener un buen producto, sino de saber comunicarlo.

Valeria: Precisamente. La venta es una consecuencia de una buena comunicación. Se tiende a separar marketing de venta, pero la comunicación es el motor de ambas.

Pablo: A ver, un ejemplo que todos conocemos: Apple. En sus tiendas no hay vendedores agresivos, la gente ya llega convencida. ¿Cómo lo logran?

Valeria: ¡Wow, gran punto! Lo logran porque su marketing y su comunicación ya han hecho todo el trabajo pesado. Cuando entras en una Apple Store, no buscas que te convenzan, buscas confirmar lo que ya sientes por la marca.

Pablo: O sea, la venta es casi un trámite. ¿Y eso se puede aplicar a algo más pequeño, a una web personal por ejemplo?

Valeria: Totalmente. Piensa que a nadie le importa lo que tú haces o lo que yo hago. A la gente solo le importa una cosa: qué beneficio obtienen ellos de eso. Si tu comunicación se centra en su beneficio, ya tienes el 90% del camino hecho.

Pablo: Vale, hablemos de webs. ¿Cuál es la palabra o frase que casi todas las webs usan y que, sin saberlo, espanta a los clientes?

Valeria: Hay tantas... Pero la campeona es, sin duda, "somos un equipo multidisciplinar".

Pablo: ¡La he visto mil veces! ¿Por qué es tan mala?

Valeria: Porque es una palabra abstracta que no dice absolutamente nada. Suena profesional, pero no conecta. Lo mismo pasa con "15 años de experiencia". Son datos, no beneficios. Como dices, espantan en lugar de atraer.

Pablo: Es contraintuitivo. Uno pensaría que mostrar experiencia es bueno.

Valeria: Lo es, pero no así. El problema de base es que no todas las empresas están hechas para triunfar. Y da la casualidad que las que sí triunfan, comunican de una cierta manera... y las que no, también comunican de otra manera muy parecida entre ellas. Qué casualidad, ¿no?

Pablo: Okay, imagínate que mi web dice "equipo multidisciplinar". Quiero cambiarla ahora mismo. ¿Qué tres cosas clave cambio para que un cliente, en 3 segundos, se quede?

Valeria: Alto ahí. Cambiar la web es el último paso, no el primero. Es el resultado de otra cosa mucho más importante.

Pablo: ¿De qué cosa?

Valeria: De un proceso. Primero, un diagnóstico para entender el problema real. Segundo, una investigación de tu público y tu mercado. Y tercero, a raíz de eso, eliges una estrategia. Solo entonces, actúas y escribes el texto de la web.

Pablo: Suena a mucho trabajo antes de escribir una sola línea.

Valeria: Lo es. Pero saltarse esos pasos es como construir una casa sin planos. Y antes de todo eso, hay algo todavía más fundamental.

Pablo: ¿Aún hay más?

Valeria: Sí. Lo más importante: conocerte a ti mismo. En el Oráculo de Delfos, en la antigua Grecia, había una inscripción en la entrada que decía "Conócete a ti mismo".

Pablo: ¿Y eso por qué?

Valeria: Porque es fácil hacer preguntas, pero es muy difícil aceptar las respuestas si no encajan con tus creencias. Si no te conoces, podrías crear una estrategia de comunicación genial... que eres incapaz de defender al primer comentario negativo. Y todo el trabajo se va a la basura.

Pablo: O sea, necesito una estrategia que yo pueda defender a muerte. Que sea coherente conmigo.

Valeria: Exacto. Oliviero Toscani, el publicista que transformó Benetton de una marca local italiana a un gigante mundial, lo dijo muy claro. "El éxito de una campaña no depende de la inteligencia del publicista, sino de la inteligencia del cliente que te contrata".

Pablo: Wow, qué frase. O sea, que el cliente tiene que ser valiente.

Valeria: ¡Valiente y coherente! Toscani encontró en Benetton a alguien que tenía una visión y las agallas para defender sus polémicas campañas. Dios los cría y ellos se juntan, ¿no? Benetton tuvo la determinación para defender la estrategia, y Toscani el espacio para crearla. ¡Boom!

Pablo: Esto me lleva a pensar en el diseño. Mucha gente habla de estrategia, pero luego ves sus webs y son... un caos. ¿Hay algún ejemplo de cómo aplicar esto en la práctica?

Valeria: Sí, un caso real que me encanta. Una ONG llamada Valentia, en Huesca. Su web tenía, si no recuerdo mal, 27 pestañas. ¡Veintisiete!

Pablo: Uf, eso es un laberinto. Transparencia, servicios, quiénes somos, el blog, la historia del fundador...

Valeria: Exacto. Y lo curioso es que, en su sector, ¡era de las que menos tenía! El caso es que hoy, su web tiene una sola pestaña. Una.

Pablo: ¿Y el resto de la información?

Valeria: Está oculta. Si te suscribes a su lista de correo, en el primer email recibes los enlaces a todas las secciones importantes. Pero no te agobian de entrada.

Pablo: Eso es brillante. Se adapta a cómo navegamos hoy.

Valeria: Claro. En pleno 2026, una web con 27 pestañas es de la Edad Media. Tienes 3 o 4 segundos para captar la atención. La estadística es cruel: casi el 90% de la gente que entra a una web, aunque le guste, no volverá jamás.

Pablo: ¿Solo un 10% vuelve? Es poquísimo.

Valeria: Poquísimo. Así que tienes un puñado de segundos para que hagan algo. Lo mejor es que se unan a tu comunidad, y ya les contarás todo poco a poco. No puedes soltarles 27 opciones de golpe.

Pablo: Pero para hacer un cambio tan radical como el de esa ONG, hace falta lo que decías antes: un cliente valiente.

Valeria: Totalmente. Ese fue un gran caso de éxito no por mi texto, sino porque había un equipo directivo de nivel, como Benetton, que dijo: "Sí, vamos a defender esto y no nos echaremos atrás en dos meses".

Pablo: ¿Te ha pasado que un cliente se eche para atrás?

Valeria: Demasiadas veces. Haces todo el trabajo, lanzas la nueva comunicación y, al primer hater que aparece, se asustan. Entra el pánico y quieren volver a lo de antes.

Pablo: Qué frustrante.

Valeria: Mucho. Pero lo entiendo. No evaluaron bien el impacto que tendría la nueva comunicación en ellos mismos, en sus miedos. Por eso es tan importante el "conócete a ti mismo". Si no, no puedes defender la estrategia.

Pablo: Esto me hace desconectar de inmediato. Cuando alguien en una web o un vídeo empieza a decir lo bueno que es, a los tres segundos ya he cerrado la pestaña. ¿Por qué nos pasa eso?

Valeria: Piensa en un concierto de Paco de Lucía. Entraba al escenario y la gente ya aplaudía, antes de que tocara una sola nota. Eso es autoridad. No necesitaba decir "soy bueno".

Pablo: Ya se sabía.

Valeria: Exacto. Si tienes que convencer a alguien de que eres bueno, es que algo falla en tu comunicación. Si tienes que jactarte de tus logros, es que necesitas la aprobación externa. Y como oyentes, eso nos genera rechazo al instante.

Pablo: Es verdad. A nadie le importa lo bueno que eres, sino cómo puedes ayudarle.

Valeria: Justo. A nadie le importa nada lo que hacemos. Todos estamos pensando en nosotros mismos, en nuestros problemas y en cómo solucionarlos. Si tu mensaje se enfoca en eso, has ganado. El resto es solo ruido.

Pablo: Ok, entonces, lo que decíamos antes sobre crear contenido de valor es clave. Pero me dejas pensando... si creas algo que es una auténtica joya, un post increíble... ¿qué haces con él?

Valeria: ¡Esa es la pregunta del millón, Pablo! Y supongamos que tu post es de verdad una perla, algo que dices, guau, te voy a contar tres cosas que no debes hacer si quieres empezar en esto.

Pablo: Algo súper útil, claro.

Valeria: Exacto. ¿Y vas a tirar esa perla en medio del basural que son a veces las redes sociales? ¡Eso es no tener amor propio! Es una estrategia perdedora desde el minuto uno.

Pablo: Suena duro, pero tiene sentido. Estás regalando tu mejor trabajo a una plataforma que no controlas.

Valeria: Pero por suerte, esto tiene remedio. Yo siempre digo: usa las redes a tu favor. Haz un contenido increíble, publica la perla... pero solo un trozo.

Pablo: ¿Cómo que un trozo?

Valeria: Imagina un video de 30 segundos. A los 15 segundos, justo antes de soltar la frase clave... ¡zas! Pantalla en negro y un mensaje: "El resto, solo para suscriptores".

Pablo: Ah, qué buena táctica. Creas curiosidad y los llevas a tu terreno.

Valeria: Hazlo una, dos, tres mil veces. Así empiezas a mover la comunidad de Instagram... a TU comunidad. A tu lista de correo, a tu grupo. Dejas de construir en terreno alquilado.

Pablo: Me viene a la cabeza gente que ha hecho eso a lo grande. ¿Algún ejemplo que te guste?

Valeria: ¡Claro! Piensa en el rapero Kanye West. Él compró un espacio publicitario en la final de fútbol americano...

Pablo: ¿Te refieres al Super Bowl? Ese deporte donde usan casco pero sin moto.

Valeria: ¡Ese mismo! El Super Bowl. Pues Kanye compra uno de los espacios más caros del mundo, no sé cuántos millones le costó.

Pablo: Una locura de dinero.

Valeria: Y el anuncio era él, con su teléfono, diciendo algo como: "Chicos, las zapatillas que costaban 300 euros ahora cuestan 20. Tienen que entrar en esta web". Y pum, aparece la web. 30 segundos.

Pablo: Cero producción, súper directo. Me encanta. ¿Y qué pasó?

Valeria: En media hora, consiguió 500,000 inscripciones en su web. ¡Medio millón!

Pablo: ¡Increíble! Seguro que perdió dinero con esa venta masiva de zapatillas, ¿no?

Valeria: A corto plazo, seguro. Pero ahora tiene 500,000 emails de gente interesada en su producto. La próxima vez que saque unas zapatillas, ¿cómo crees que las va a vender?

Pablo: Directamente a su comunidad. El coste de publicidad será... cero.

Valeria: Exacto. No fue a pérdida. Fue una inversión. Las redes están para eso, para captar la atención y los datos, porque los datos en las redes los tienen ellos, no tú.

Pablo: Entonces, la clave es usar las redes para construir tu propia base de datos, tu comunidad. Y una vez que los tienes, ¿cómo les vendes? Supongo que hay que entenderlos muy bien.

Valeria: Has dado en el clavo. Hay que investigar. Pero investigar de verdad, no es mandar un mensajito diciendo "hola". Investigar es otra historia.

Pablo: ¿A qué te refieres con investigar de verdad?

Valeria: Te cuento una historia que leí hace poco. Había un tipo que vendía suelos, pisos. Y una gran multinacional abre una licitación para cambiar todo el suelo de una de sus sedes.

Pablo: Una gran oportunidad para él.

Valeria: Claro. Así que va a la sede para tomar medidas, ver el lugar... lo típico. Y mientras está allí, se da cuenta de algo súper importante.

Pablo: ¿El qué?

Valeria: Ve los productos de limpieza que usan. Y descubre que tienen un químico muy corrosivo que, con el tiempo, estropearía la mayoría de los suelos.

Pablo: Vaya... un problema que el cliente ni siquiera sabía que tenía.

Valeria: ¡Exacto! Y da la casualidad que él tenía en su catálogo un tipo de suelo con una protección especial para esos químicos, con una garantía de 20 años. Era el producto perfecto.

Pablo: El cliente perfecto y el producto perfecto. Venta cerrada, ¿no?

Valeria: Eso pensó él. Preparó el presupuesto, insistió mucho en la garantía de 20 años... y contrataron a otro proveedor cuya garantía era de solo 2 años.

Pablo: ¿Qué? ¿Por qué harían eso? Si el precio era similar... no tiene lógica. Quizás por el tiempo de instalación, ¿se lo ponían antes?

Valeria: Es una buena suposición, pero no fue por eso. Un año después, por casualidad, se encuentra con el director que llevó esa negociación y, por curiosidad, le preguntó por qué.

Pablo: Me muero por saber la respuesta.

Valeria: El director le dijo: "Tu propuesta era estupenda, pero es que pensábamos cerrar esa sede en un año y mudarnos. No necesitábamos una garantía de 20 años, con 2 era más que suficiente".

Pablo: Wow. Qué fuerte. El vendedor pensó que ellos eran estúpidos por perderse esa oportunidad...

Valeria: Pero el que no entendió nada fue él. ¿Por no hacer qué? Por no investigar lo suficiente. Se concentró en su proceso de venta, en su producto increíble, en lugar de concentrarse en el proceso de compra del cliente.

Pablo: Se enamoró de su solución sin entender el problema real.

Valeria: Justo. ¿Qué le hubiera costado preguntar? "Decidme, en orden de prioridad, las cinco cosas más importantes que necesitáis para este cambio de suelo". Lo primero que le hubieran dicho es: "Mira, en un año nos vamos, así que tiene que aguantar solo eso".

Pablo: Y habría hecho una propuesta totalmente diferente y adaptada a su necesidad real. Es que es brillante.

Valeria: Exacto. Tienes el mejor producto del mundo, como mucha gente que nos escucha, pero ¿qué haces? Vendes el producto. No vendes lo que el otro necesita comprar. Son dos cosas distintas.

Pablo: Y para saber lo que el otro necesita comprar... hay que hacer buenas preguntas. Pero eso es un arte. ¿Cómo se hace?

Valeria: Hay una técnica muy simple y poderosa. Para que nunca te respondan "sí", "no" o "quizás", no empieces tus preguntas con un verbo.

Pablo: ¿Cómo? ¿Solo eso?

Valeria: Solo eso. En lugar de preguntar "¿Te gustaría tener una web que venda más?", que la respuesta obvia es "sí" y no te da información...

Pablo: Preguntas de otra forma.

Valeria: Preguntas con "qué", "cuándo", "cómo", "dónde", "por qué". Por ejemplo: "¿Qué te impide ahora mismo tener una web que venda como te gustaría?".

Pablo: Ah, claro. Ahí no te pueden decir que sí o que no. Te tienen que dar una razón: "uf, es que no tenemos presupuesto", o "llevo años buscando a alguien y no encuentro", o "mi equipo de marketing está saturado".

Valeria: ¡Y ahí tienes la información! La información de verdad. En cualquier conversación, lo importante es sacar información. Y para eso, hay que saber callarse y hacer buenas preguntas.

Pablo: Me encanta. Es una técnica súper aplicable para todo. Para ventas, para una entrevista de trabajo... ¡hasta para hablar con tus padres!

Valeria: Para todo en la vida. Porque te obliga a escuchar y a entender la situación real de la otra persona.

Pablo: Qué bueno. Así que la clave es investigar con preguntas inteligentes que nos den información real. Esto me lleva a pensar en el siguiente paso... una vez que tienes toda esa información, ¿cómo construyes una oferta que sea imposible de rechazar? Pero de eso, si te parece, hablamos después.

Pablo: Y eso me lleva a otra pregunta, Valeria. Hemos hablado de la imagen, de la marca... pero ¿dónde quedan las palabras en todo esto?

Valeria: Buah, qué gran pregunta, Pablo. Es que las palabras son la clave de todo. Piensa en esto: con las imágenes, muestras. Con las palabras, vendes.

Pablo: O sea que la foto de un producto no es suficiente.

Valeria: Exacto. Puedes tener una foto increíble, pero es el pequeño texto, el copy, lo que la convierte en un anuncio. Lo que crea la autoridad y la identidad. Sin palabras, solo es una foto bonita.

Pablo: Entendido. Entonces, si tuvieras que elegir la parte más importante del texto comercial, ¿cuál sería?

Valeria: El titular, sin duda. El gran publicista David Ogilvy decía que el titular es el 80% del éxito de un anuncio. ¡El 80 por ciento!

Pablo: Wow. Es mucha presión para una sola frase.

Valeria: Totalmente. Como decía una dramaturga, "La vida cabe en un verso". Pero claro... hay que escribir ese verso. Y ahí está el truco.

Pablo: Vale, ¿y cómo escribimos ese titular perfecto? ¿Hay alguna fórmula mágica?

Valeria: La fórmula es que no hay que escribirlo... hay que escucharlo. El mejor copy te lo dan tus propios clientes, solo tienes que prestar atención.

Pablo: ¿Escucharlo? ¿A qué te refieres?

Valeria: A que tienes que meterte en el barro. Investigar de verdad. Te doy un ejemplo real: para asesorar a un boxeador, ¿qué crees que hice?

Pablo: ¿Viste muchas películas de Rocky?

Valeria: Ojalá. ¡Me puse a boxear! Tenía que entender qué se siente, qué piensan, cómo hablan. Tienes que encarnar a la persona para la que escribes. Los mejores textos no se escriben con las manos, sino con los oídos.

Pablo: Fascinante. Digamos que con un titular genial, logramos que visiten nuestra web. ¿Y ahora qué? ¿Cómo evitamos que se pierdan?

Valeria: Primero, tienes que hacer que sientan que han llegado al lugar correcto. Esa autoridad de la que hablábamos. Luego, el titular los atrapa. Si lo has hecho bien, el lector se inclina hacia adelante, interesado.

Pablo: Y una vez que tienes su atención, ¿cuál es el siguiente paso?

Valeria: ¡Pónselo fácil! Nada de 27 pestañas y menús confusos. Ofréceles algo claro. Por ejemplo, una caja de suscripción: "Déjame tu email y te envío mi guía para X". Es un trueque justo. Me das tu contacto, y yo te doy valor.

Pablo: Y así empiezan a formar parte de tu comunidad.

Valeria: Exacto. Y ahí es donde empieza la verdadera magia con el storytelling, contando historias que conectan con su mundo, no con el tuyo. Y un último punto clave, Pablo.

Pablo: Dime.

Valeria: Si alguien se da de baja... ¡olé! No quieres una lista llena de gente indiferente. Es mejor tener 500 fans de verdad que 5.000 que no saben ni por qué están ahí.

Pablo: Qué buenos consejos, Valeria. De verdad, me has cambiado la perspectiva sobre la comunicación. Así que, para resumir todo lo que hemos hablado hoy...

Valeria: Pues mira, diría que todo empieza con una identidad de marca clara y auténtica. Luego, usa el poder de las palabras, sobre todo un buen titular, para conectar. Y no olvides escuchar a tu audiencia, ellos tienen las respuestas.

Pablo: Escuchar, no solo hablar. Me quedo con eso. Valeria, ha sido un placer increíble tenerte en el programa. Gracias por compartir tanto conocimiento.

Valeria: El placer ha sido mío, Pablo. ¡Gracias por la invitación!

Pablo: Y a todos los que nos escucháis, gracias por acompañarnos una semana más en Studyfi Podcast. Esperamos que estas ideas os sirvan para comunicar mejor vuestros proyectos. ¡Hasta la próxima!