El Tratado Roca-Runciman: Un Análisis Histórico exhaustivo
El Tratado Roca-Runciman, firmado en Londres el 1 de mayo de 1933 entre Argentina y Gran Bretaña, es un hito fundamental para comprender la historia económica y política argentina del siglo XX. Este acuerdo, resultado de un complejo escenario internacional y presiones internas, ha generado diversas interpretaciones y debates que aún resuenan en el ámbito académico y estudiantil. Este análisis histórico detallado busca desentrañar sus causas, implicaciones y el contexto en que se gestó.
¿Qué fue el Tratado Roca-Runciman y por qué se firmó?
El Tratado Roca-Runciman fue un acuerdo comercial bilateral que buscaba asegurar la continuidad de las exportaciones de carne argentina al Reino Unido. Su firma se dio en un contexto de profunda crisis económica global, iniciada con el crack de 1929, que afectó drásticamente el comercio internacional y, en particular, el modelo agroexportador argentino.
Origen y Contexto de la Crisis
La crisis económica de 1929 generó una depresión global del comercio que impactó severamente en las exportaciones argentinas, las cuales cayeron abruptamente entre 1928 y 1933. Esta reducción del comercio se combinó con una baja de los precios internacionales de productos agropecuarios, provocada por el aumento de la producción mundial gracias al avance tecnológico. El modelo agroexportador, eje de la economía argentina, mostró entonces claras señales de agotamiento, aunque la hegemonía de la oligarquía terrateniente se había reforzado tras el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen.
La Conferencia de Ottawa y el Golpe a la Carne Argentina
Pocos meses después de la asunción del gobierno de Agustín P. Justo y Julio A. Roca, Gran Bretaña convocó en 1932 a la Conferencia Imperial de Ottawa. En esta conferencia, el Reino Unido definió un trato preferencial para las importaciones provenientes de los países del Commonwealth, afectando directamente las exportaciones de carne argentina al mercado británico. Esta medida precipitó la necesidad de Argentina de negociar un acuerdo para proteger sus intereses comerciales.
Presiones Internas: El Rol del Sector Ganadero en el Tratado Roca-Runciman
La inminente amenaza sobre las exportaciones de carne generó una fuerte presión por parte del sector ganadero argentino sobre el gobierno de Agustín P. Justo. Este grupo, pilar de apoyo del gobierno, jugó un papel crucial en la urgencia y las condiciones de la negociación.
- Carta de los Hacendados: El 10 de octubre de 1932, un grupo influyente de hacendados (incluyendo a Pereyra Iraola, Duhau, Martínez de Hoz, Bullrich) dirigió una carta al Presidente Justo. Exhortaban a “ofrecer a Inglaterra lo que sea necesario para evitar los perjuicios que puedan derivarse de la Conferencia de Ottawa”, solicitando un trato preferencial para las importaciones británicas y el acceso al mercado de cambios.
- La Sociedad Rural Argentina: Tres días después, la Sociedad Rural Argentina suscribió otra nota con los mismos puntos, insistiendo en priorizar las importaciones británicas y otorgar permisos de cambio. La documentación de la Cancillería revela la “presencia incesante” de notas de regionales de la Sociedad Rural apoyando este pedido, lo que demuestra su “voz preponderante en las discusiones comerciales con Gran Bretaña”.
Reacciones en la Cancillería y Embajada Argentina
Estas presiones internas generaron malestar en la Cancillería argentina. Una comunicación interna de la División Comercial calificó la petición de los hacendados como “tímida como expresión de un anhelo vago e incipiente” y criticó el “daño infinito que suelen causar las medias palabras”. El embajador en Londres, Manuel Malbrán, también fue crítico, señalando que estas publicaciones hacían que el gobierno británico pensara que Argentina estaba “dispuesta a entregarse a discreción”. Estos episodios plantean la pregunta sobre cómo la capacidad negociadora del Estado pudo verse condicionada por la presión de un sector clave que constituía la principal base de apoyo del gobierno.
Claves del Acuerdo: Las Concesiones Argentinas
El Tratado Roca-Runciman fue un acuerdo asimilable a otros pactos comerciales que Gran Bretaña firmó en ese período con países como Dinamarca, Suecia y Noruega. Sin embargo, las concesiones incluidas en el acuerdo anglo-argentino fueron particularmente significativas para los capitales británicos.
Los puntos más controvertidos incluían:
- Divisas y Empresas Británicas: Se destinaba la totalidad del cambio en libras esterlinas, correspondiente a las exportaciones argentinas al Reino Unido, a satisfacer la demanda para remesas de las empresas británicas radicadas en Argentina. Esto significaba un acceso preferencial a las divisas para el capital británico.
- Frigoríficos Argentinos: Se establecía un máximo del 15% de la distribución para frigoríficos argentinos, lo que consolidaba el control extranjero en esta actividad estratégica. Tanto el Ministro de Agricultura, Antonio de Tomaso, como el Canciller, Saavedra Lamas, habían sostenido la necesidad de que el Gobierno argentino distribuyera las exportaciones o, al menos, se reservara un 30% de la cuota, pero esto no se logró.
- Trato Benévolo al Capital Británico: El Gobierno argentino debía dispensar un trato favorable al capital británico en las empresas de servicios públicos.
El Bloque de Poder y el Modelo Económico
La alianza de los ganaderos (específicamente la fracción de invernadores) con los frigoríficos británicos dominaba el bloque de poder de la época. En un sistema político signado por el fraude y la proscripción del radicalismo yrigoyenista, se excluían sujetos sociales y se impedía una articulación que impulsara una reconfiguración decidida del modelo de acumulación. Esto limitó tanto las capacidades del Estado interventor como la dinámica de industrialización por sustitución de importaciones, que comenzaba a gestarse.
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Interpretaciones Históricas del Tratado Roca-Runciman
El Tratado Roca-Runciman ha sido objeto de intensos debates y ha suscitado distintas interpretaciones sobre sus implicaciones para la soberanía y la economía argentina.
- El “Estatuto Legal del Coloniaje”: Una de las interpretaciones más conocidas es la del grupo FORJA, que definió el acuerdo como el “estatuto legal del coloniaje”. Según esta visión, el convenio consolidaba el carácter dependiente de la economía argentina respecto a Gran Bretaña.
- Una Salida Inevitable: Otros autores han valorado el acuerdo de manera diferente, estimando las posibilidades de negociación en el acuciante contexto de depresión del comercio internacional y auge del proteccionismo. Por ejemplo, Pablo Gerchunoff y Lucas Llach sostienen que, a corto plazo, no había muchos otros caminos para evitar la “virtual desaparición de unas importaciones que eran imprescindibles” para Argentina.
Para profundizar en estos debates y explorar la dinámica política y económica que desembocó en la firma del Tratado, la valiosa documentación del Archivo Histórico de la Cancillería ofrece un recurso invaluable.
Preguntas Frecuentes sobre el Tratado Roca-Runciman (FAQ)
¿Cuándo y dónde se firmó el Tratado Roca-Runciman?
El Tratado Roca-Runciman se firmó en Londres el 1 de mayo de 1933, entre Argentina y Gran Bretaña.
¿Cuál fue la causa principal de la firma del Tratado Roca-Runciman?
La causa principal fue la necesidad de Argentina de asegurar la continuidad de sus exportaciones de carne al mercado británico, que se vieron amenazadas por las políticas proteccionistas de Gran Bretaña, especialmente tras la Conferencia Imperial de Ottawa de 1932.
¿Qué implicaciones tuvo el Tratado Roca-Runciman para la economía argentina?
El tratado consolidó el control extranjero en la industria frigorífica, otorgó un acceso preferencial a divisas para las empresas británicas y un trato benévolo al capital británico en servicios públicos, lo que fue interpretado por algunos como una profundización de la dependencia económica argentina con Gran Bretaña.
¿Quiénes fueron los principales actores argentinos en la negociación del Tratado Roca-Runciman?
Los principales actores fueron el Vicepresidente Julio A. Roca, quien encabezó la misión negociadora, y el gobierno de Agustín P. Justo, bajo una fuerte presión del sector ganadero argentino, representado por figuras como Pereyra Iraola y la Sociedad Rural Argentina.