El Rol de los Clásicos en la Sociología

Descubre el impacto y la función de los clásicos en la sociología, desde las críticas empiristas hasta la defensa post-positivista. Analizamos a Parsons y el debate. ¡Aprende más aquí!

El rol de los clásicos en la sociología es un tema fundamental que genera profundos debates. Este artículo explora por qué ciertas obras del pasado mantienen una posición privilegiada en la ciencia social contemporánea, contrastando las perspectivas empiristas con las post-positivistas y analizando su impacto en el desarrollo teórico.

¿Qué Son los Clásicos en Sociología?

Los clásicos son productos de investigación a los que se les otorga un rango privilegiado frente a investigaciones contemporáneas en el mismo campo. Esto significa que los científicos actuales creen que pueden aprender tanto de estas obras anteriores como de las de sus contemporáneos. Su estatus implica que establecen criterios fundamentales en la disciplina, y su exégesis y reinterpretación son corrientes destacadas en varias áreas.

La Perspectiva Empirista: ¿Por Qué la Ciencia Natural Carece de Clásicos?

La ciencia natural, a diferencia de la social, no tiene clásicos en el sentido descrito. Filósofos como Whitehead (1974) señalaron que “una ciencia que vacila en olvidar a sus fundadores está perdida”. Un estudiante universitario actual sabe más física que Galileo o Newton. Para los positivistas, esto implica que la ciencia social también debería prescindir de los clásicos a largo plazo, limitando su uso a la búsqueda de información empírica. La exégesis y el comentario no tendrían lugar en las ciencias sociales.

Esta crítica se basa en dos supuestos: que la ausencia de clásicos en la ciencia natural se debe a su naturaleza puramente empírica y acumulativa, y que la ciencia natural y la social son básicamente idénticas.

La Crítica de Merton a la “Sistemática Histórica”

Robert K. Merton (1947, reimpreso en 1967) criticó la mezcla de historia y sistemática en la teoría sociológica. Su modelo era la ciencia natural, vista como una codificación de conocimiento empírico y construcción de leyes de subsunción. En una ciencia verdadera, la conmemoración de grandes aportaciones pasadas se reserva a la historia de la disciplina, no al trabajo científico. Merton reconocía que los sociólogos están en una posición intermedia entre físicos y humanistas, pero recomendaba un mayor acercamiento a las ciencias naturales.

Para Merton, mantener una posición intermedia lleva a la fusión de la sistemática con la historia, impidiendo la acumulación de conocimiento empírico. Denominó a esto “tendencias intelectualmente degenerativas”, que privilegian obras anteriores a través de la reverencia acrítica y la exégesis estéril. En lugar de esto, sugirió que los textos anteriores se usen como fuentes de “información aún no recuperada” para futuras formulaciones científicas o como documentos históricos en sí mismos, centrando el estudio en el entorno de las ideas, no en las ideas mismas.

La Visión Post-Positivista de la Ciencia y los Clásicos

La tesis post-positivista desafía la idea de que la ciencia es acumulativa solo en tanto que es empírica y que, por ser acumulativa, no creará clásicos. Propone que la existencia de clásicos en una disciplina no depende de su empirismo, sino del consenso sobre cuestiones no empíricas.

Jeffrey C. Alexander (1982a) identificó cuatro postulados de la corriente positivista de las ciencias sociales:

  • Ruptura epistemológica radical: entre observaciones empíricas (específicas/concretas) y proposiciones no empíricas (generales/abstractas).
  • Irrelevancia de cuestiones filosóficas: las preguntas más generales o metafísicas no son fundamentales para una disciplina empírica.
  • Evaluación empírica: las cuestiones teóricas solo se evalúan en relación con observaciones empíricas, decidiendo conflictos a través de contrastaciones.
  • Desarrollo científico progresivo: lineal y acumulativo, donde la especialización es producto de diferentes dominios científicos, no de debates no empíricos.

Alexander sostiene que estos postulados han sido criticados por la filosofía, historia y sociología post-positivista de la ciencia natural. Los post-positivistas, a diferencia de los positivistas que reducen la teoría a los hechos, rehabilitan los aspectos teóricos.

Por Qué la Ciencia Natural No Tiene Clásicos (Desde una Óptica Post-Positivista)

La ciencia natural no tiene clásicos porque su atención se centra normalmente en sus dimensiones empíricas, donde las dimensiones no empíricas están enmascaradas. Esto no significa que la ciencia natural sea menos apriorística que la social, sino que la forma en que el conocimiento apriorístico y contingente se fusiona es diferente.

En lugar de clásicos, la ciencia natural tiene lo que Thomas Kuhn (1970) llamó modelos ejemplares. Estos son ejemplos concretos de trabajo empírico exitoso, que definen campos paradigmáticos. Aunque incorporan compromisos metafísicos, son pautas para la explicación específica del universo y orientan hacia la operacionalización y técnica. Los modelos ejemplares se aprenden en libros de texto y laboratorios, siendo interiorizados por su posición de privilegio en el proceso de socialización.

La Defensa Post-Positivista de los Clásicos en la Sociología

La proporción de modelos y clásicos es diferente en la ciencia social porque la aplicación de la ciencia a la sociedad implica un desacuerdo mucho mayor. Las condiciones que Kuhn describió como crisis de paradigma en las ciencias naturales son habituales en las ciencias sociales. Este desacuerdo persistente hace que los supuestos de fondo, implícitos en la ciencia natural, entren activamente en juego en la ciencia social.

Mannheim (1936) señaló que los hechos existen para la mente en un contexto intelectual y social, y la desintegración del consenso revela diferentes sistemas de pensamiento que ordenan los mismos hechos de la experiencia. La ciencia social no es menos apriorística que la natural, pero en ella las dimensiones no empíricas se hacen explícitas.

Razones de la Centralidad de los Clásicos en la Sociología

El desacuerdo generalizado en la teoría social genera problemas de comprensión mutua. Los clásicos intervienen para integrar el campo del discurso teórico, actuando como puntos de referencia comunes que reducen la complejidad. Jeffrey C. Alexander identifica varias ventajas funcionales:

  1. Simplificación del debate teórico: Un número reducido de obras representa la miríada de formulaciones matizadas, permitiendo un entendimiento básico entre interlocutores. Por ejemplo, al criticar el capitalismo, se recurre a Marx para tipificar y persuadir.
  2. Sostenimiento de compromisos generales: Permiten mantener compromisos generales sin explicitar criterios de adhesión, que son difíciles de formular y acordar. Se discute sobre Parsons o Durkheim sin definir exhaustivamente sus conceptos.
  3. Encubrimiento del discurso general: Su importancia reconocida permite iniciar estudios empíricos sin reconocer explícitamente las consideraciones no empíricas subyacentes.
  4. Legitimación estratégica: Sirven para legitimar nuevas escuelas o científicos ambiciosos frente a los fundadores. También se critican o redescubren cuando los criterios normativos de una disciplina son cuestionados.

Además de estas razones funcionales, existen razones intrínsecamente intelectuales para el estatus de clásicos. Cuanto más general es una discusión científica, menos acumulativa puede ser, ya que los compromisos generales están sujetos a criterios de verdad difíciles de establecer unívocamente. Las valoraciones generales se basan en gustos y preferencias de una comunidad cultural, así como en cualidades estéticas, interpretativas y filosóficas.

Dilthey (1976) afirmó que la ciencia social, al tener la vida humana como objeto, depende de la capacidad del científico para entender la vida a través de la experiencia, comprensión y conocimiento. Este conocimiento individual tiene características distintivas:

  • Interpretación de estados mentales: Toda generalización social depende de la concepción de los motivos implicados. Las obras que demuestran gran capacidad de empatía, perspicacia e interpretación se convierten en clásicos. La sociología de la religión de Durkheim o el microanálisis de Goffman son ejemplos por su profunda intuición de la motivación humana.
  • Discusión general de alto nivel: Los clásicos ofrecen un contexto para la discusión de cuestiones fundamentales que trascienden lo empírico. Se valoran por su coherencia lógica, amplitud de visión, perspicacia y fuerza retórica.

El Discurso en la Ciencia Social

El discurso se convierte en una característica esencial de la ciencia social, a diferencia de la explicación empírica directa. Se centra en el proceso de razonamiento y busca persuadir mediante argumentos (coherencia lógica, perspicacia interpretativa, relevancia valorativa) en lugar de predicciones. Autores como Foucault (1973) y Habermas (1984) han abordado el discurso, aunque con enfoques distintos.

Este carácter discursivo conduce a la subdeterminación por los hechos y la sobredeterminación teórica. Debido a la falta de un referente claro e indiscutible, no hay una traducibilidad definida entre los distintos niveles de generalidad. Las proposiciones empíricas raramente confirman o niegan una formulación general, ya que los científicos sociales pueden operacionalizarlas de diversas maneras.

Los debates en sociología rara vez son meramente empíricos; reflejan esfuerzos por articular criterios para evaluar la “verdad” de diferentes dominios no empíricos, como las metodologías, concepciones de acción, modelos de sociedad e ideologías. Las “autointerpretaciones empíricas” de la ciencia social sirven para encubrir el relativismo implícito en la centralidad de los clásicos, haciendo que los científicos adopten una “actitud ingenua” (Husserl, 1977) ante su propia praxis.

La Interpretación de los Clásicos como Argumento Teórico: Talcott Parsons

La teoría sociológica del periodo de la posguerra hasta los ochenta, con la aparición del estructural-funcionalismo, se entiende como una disciplina con una forma coherente (Alexander, 1986). Talcott Parsons, una figura central de este periodo, jugó un rol crucial en la consolidación de ciertos clásicos, inspirando debates sobre su naturaleza y significado.

En su obra The Structure of Social Action (1937), Parsons seleccionó a Marshall, Pareto, Durkheim y Weber como los fundadores de la tradición clásica que debía seguir la sociología. Excluyó a pragmatistas americanos, institucionalistas, Simmel y Marx. Su éxito no solo se debió a su selección, sino a su brillante interpretación de estos textos, defendiendo que enfatizaban los valores culturales y la integración social.

Críticas a la Interpretación Parsoniana

La lectura de Parsons fue sesgada por sus intereses teóricos, como se reveló retrospectivamente. Por ejemplo:

  • Durkheim: Parsons interpretó el capítulo sobre elementos no contractuales del contrato en La división social del trabajo como un argumento a favor del control normativo, ignorando el segundo libro de la obra que abordaba el cambio social desde una perspectiva ecológica/materialista. También vio Las formas elementales de la vida religiosa como una desviación idealista, aunque podría ser una característica coherente de su obra madura.
  • Weber: Parsons ignoró la tensión entre teoría normativa e instrumental y la sociología política sustantiva de Weber en Economía y sociedad, que giraba en torno a consideraciones antinormativas. Esto le permitió defender una interpretación de Weber centrada en la legitimidad moral y política.
  • Freud: Parsons lamentó no haber incluido a Freud en su selección inicial, un error que corrigió más tarde al integrar su teoría en su funcionalismo psicoanalítico, releyéndolo para enfatizar la introyección objetiva como base del desarrollo de la personalidad.

Las ausencias y reinterpretaciones de Parsons, especialmente su exclusión inicial de Karl Marx, se convirtieron en el foco de las críticas a su funcionalismo. Gouldner (1970), Giddens (1972) y Zeitlin (1968) fueron clave en la “deconstrucción” de la lectura parsoniana, recuperando a un Durkheim materialista o un Weber enfocado en el poder coercitivo, y elevando a Marx al estatus de clásico.

FAQs sobre el Rol de los Clásicos en la Sociología

¿Por qué la sociología se apoya en clásicos y las ciencias naturales no?

La sociología se apoya en clásicos porque en las ciencias sociales existe un desacuerdo persistente y generalizado sobre cuestiones fundamentales no empíricas (como la naturaleza humana, los valores, las presuposiciones). Los clásicos funcionan como puntos de referencia comunes que permiten el diálogo y la integración del discurso teórico, aunque no haya consenso sobre la verdad empírica. En contraste, las ciencias naturales suelen alcanzar consenso sobre sus modelos ejemplares y se centran más en lo empírico.

¿Cómo contribuyen los clásicos al debate sociológico?

Los clásicos simplifican el debate al condensar ideas complejas en un número reducido de obras reconocidas. Permiten discutir compromisos teóricos generales sin necesidad de explicitar todos los criterios subyacentes, y sirven como herramientas para legitimar nuevas teorías o criticar las existentes. Además, aportan una perspicacia interpretativa esencial para entender los estados mentales y las motivaciones humanas, que son objeto central de la sociología.

¿Cuál fue la postura de Merton respecto a los clásicos?

Merton criticó la fusión de historia y sistemática en la sociología, considerándola una “tendencia degenerativa”. Para él, la reverencia y exégesis de obras pasadas impedían la acumulación de conocimiento empírico. Argumentaba que los textos clásicos debían ser tratados como fuentes de datos no recuperados para futuras investigaciones o como documentos históricos, pero no como obras con un estatus privilegiado que requirieran reinterpretación constante.

¿Qué significa que la ciencia social está “sobredeterminada teóricamente” y “subdeterminada empíricamente”?

Significa que, en sociología, las conclusiones y proposiciones están constantemente abiertas al debate por referencia a consideraciones supraempíricas (ideologías, modelos, presuposiciones, valores), lo que implica una gran influencia de la teoría. Al mismo tiempo, está “subdeterminada empíricamente” porque no hay una referencia clara e indiscutible para sus elementos, lo que dificulta la traducción directa entre formulaciones generales y datos empíricos. Los hechos por sí solos rara vez resuelven los debates teóricos.

¿Quiénes fueron algunos de los clásicos clave para Talcott Parsons y por qué fueron importantes para su teoría?

Para Talcott Parsons, los clásicos clave fueron Marshall, Pareto, Durkheim y Weber. Los utilizó para fundamentar el ascenso de la teoría funcionalista, interpretando sus obras para enfatizar los valores culturales, la integración social y la acción social voluntarista. Parsons construyó una tradición clásica que apoyaba su propia agenda teórica, consolidando el enfoque estructural-funcionalista en la sociología del siglo XX.

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