El Neoliberalismo: Orígenes y Consolidación

Descubre los orígenes y la consolidación del neoliberalismo, desde la crisis de los 70 hasta su dominio global. Entiende su impacto hoy. ¡Aprende más aquí!

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El Nacimiento del Neoliberalismo: De la Sombra al Poder0:00 / 24:49
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El neoliberalismo es una corriente económica y política que ha moldeado profundamente el mundo contemporáneo. Este artículo explora los orígenes y consolidación del neoliberalismo, detallando cómo pasó de ser una ideología minoritaria a la fuerza dominante que redefinió las relaciones entre el Estado, el mercado y la sociedad, con un enfoque en los casos de Estados Unidos y Gran Bretaña. Comprender su génesis es clave para analizar sus impactos.

Neoliberalismo: Un Golpe de Timón en la Economía Global

El neoliberalismo surgió como una respuesta a la crisis de acumulación de capital de la década de 1970, caracterizada por la estanflación (inflación y desempleo crecientes). Antes de esta crisis, el "liberalismo embridado" (un modelo keynesiano de posguerra con fuerte intervención estatal, pleno empleo y bienestar social) había generado altas tasas de crecimiento, especialmente en los países capitalistas avanzados. Sin embargo, hacia finales de los 60, este modelo comenzó a desmoronarse, demandando una alternativa.

La amenaza política y económica que representaba la izquierda (partidos socialistas y comunistas ganando terreno, planes como el Rehn-Meidner en Suecia) para las élites económicas y clases dominantes fue un catalizador clave. La participación de la renta nacional en manos del 1% más rico cayó significativamente, y el valor de los activos de las clases altas se desplomó en los 70 (figura 1.2 del material de origen). Fue un momento de necesidad para que las clases altas protegieran y restauraran su poder.

La Mont Pelerin Society y el Ascenso de las Ideas Neoliberales

La ideología neoliberal no apareció de la nada. Desde 1947, un grupo selecto de académicos, liderados por Friedrich von Hayek, formó la Mont Pelerin Society. Este grupo, que incluía a figuras como Milton Friedman, defendía la libertad individual y criticaba la expansión del poder estatal, percibiendo una amenaza a los valores centrales de la civilización.

Su declaración fundacional advertía sobre el peligro de las tendencias políticas actuales y el socavamiento de la libertad humana. Aunque en sus inicios eran una minoría, estas ideas sentarían las bases para la "larga marcha" ideológica que, décadas más tarde, capturaría partidos políticos y el poder estatal, presentándose como el garante exclusivo de la libertad.

La Crisis de Nueva York: Laboratorio Neoliberal Doméstico

La gestión de la crisis fiscal de la ciudad de Nueva York a mediados de los 70 es vista como un precursor de las prácticas neoliberales. La desindustrialización y la suburbanización habían erosionado la base económica de la ciudad, llevando a una profunda crisis urbana y fiscal. Inicialmente, la solución fue la expansión del empleo y los servicios públicos, apoyados por fondos federales.

Sin embargo, ante el creciente déficit, una camarilla de bancos de inversión, liderada por Walter Wriston de Citibank, se negó a refinanciar la deuda en 1975, empujando a la ciudad a la quiebra técnica. El rescate implicó la creación de nuevas instituciones para gestionar el presupuesto, priorizando el pago a los tenedores de bonos sobre los servicios ciudadanos. Se impusieron congelaciones salariales, recortes en el empleo público y servicios sociales (educación, sanidad, transporte), e incluso tasas de matrícula en CUNY. Los sindicatos municipales fueron forzados a invertir sus fondos de pensiones en bonos de la ciudad, bajo amenaza de perderlos. Esto fue interpretado como un "golpe" de las instituciones financieras contra el gobierno democráticamente elegido.

Un Modelo Punitivo para el Futuro

William Simon, entonces Secretario del Tesoro del presidente Ford, quien admiraba el experimento chileno, recomendó vehementemente negarse a auxiliar a Nueva York, deseando que las condiciones del rescate fueran "tan punitivas, y toda la experiencia tan dolorosa, que ninguna ciudad, ni ninguna subdivisión política tuviera jamás la tentación de seguir el mismo camino". La crisis de Nueva York, según Zevin, fue sintomática de una "estrategia de deflación ligada a una redistribución regresiva de la renta, la riqueza y el poder".

Aunque la resistencia a la austeridad fue generalizada, solo pudo ralentizar la "contrarrevolución desde arriba". La infraestructura social se redujo, la física se deterioró, y la vida cotidiana en Nueva York se volvió más difícil. El gobierno de la ciudad, el movimiento obrero municipal y la clase trabajadora neoyorquina fueron despojados del poder acumulado en las tres décadas anteriores.

El "Clima Óptimo para los Negocios": Reestructuración Urbana

Lejos de abandonar la ciudad, los bancos de inversión vieron una oportunidad para reestructurarla. La prioridad fue crear un "clima óptimo para los negocios", utilizando recursos públicos para construir infraestructuras (telecomunicaciones) y ofrecer incentivos fiscales a empresas capitalistas. El bienestar corporativo reemplazó al bienestar social.

Las élites movilizaron la imagen de Nueva York como centro cultural y turístico ("I love New York"), abriendo el campo cultural a corrientes cosmopolitas. La exploración narcisista del yo y la identidad se convirtieron en un leitmotiv de la cultura urbana burguesa, llevando a la neoliberalización de la cultura. Los bancos reconstruyeron la economía de la ciudad en torno a finanzas, servicios auxiliares (legales, medios) y un consumismo diversificado (gentrificación). El gobierno se organizó como entidad empresarial, con asociaciones público-privadas y decisiones a puerta cerrada, vaciando el contenido democrático.

La clase obrera e inmigrantes fueron empujados a las sombras, golpeados por el racismo, la epidemia de crack y el SIDA. La criminalidad se convirtió en una opción para los pobres, y las autoridades respondieron criminalizando comunidades enteras, culminando en figuras como Giuliani que se alinearon con la burguesía más opulenta de Manhattan.

La Consolidación Global del Neoliberalismo: Thatcher y Reagan

La "revolución neoliberal" de Thatcher en Gran Bretaña y Reagan en Estados Unidos, a partir de 1979, tuvo que consolidarse por medios democráticos. Esto requirió la "construcción del consentimiento político" en amplios segmentos de la población, basándose en lo que Gramsci llamó el "sentido común". Las élites movilizaron valores culturales y tradicionales, así como miedos, para desviar la atención del capitalismo y el poder corporativo como las raíces de los problemas económicos y culturales.

El "Memorando Powell" de 1971, enviado a la Cámara de Comercio de EE. UU., ya pedía una "guerra de clase" por parte de las empresas para contrarrestar la crítica al sistema. Powell instaba a la acción organizada, una planificación a largo plazo y una financiación conjunta para influir en universidades, escuelas, medios y tribunales. La Cámara de Comercio expandió drásticamente su membresía, y junto con organizaciones como la National Association of Manufacturers, constituyó think-tanks (Heritage Foundation, Hoover Institute) para crear argumentos filosófico-políticos y estudios empíricos en apoyo de las políticas neoliberales. Financistas ricos y fundaciones (Olin, Scaife) apoyaron la difusión de ideas neoliberales, incluso a través de programas de televisión y libros.

La Alianza en Estados Unidos: Empresas y Derecha Cristiana

En Estados Unidos, las empresas "afilaron su capacidad para actuar como clase", sacrificando el instinto competitivo por la unidad política. Se enfocaron en desmantelar leyes de protección al consumidor y promover legislaciones laborales, antimonopolio y fiscales favorables. Necesitaban un instrumento político de clase y una base popular.

Esto llevó a la captura del Partido Republicano. Los comités de acción política (CAP) proliferaron, pasando de 89 en 1974 a 1.467 en 1982. Decisiones cruciales del Tribunal Supremo en 1976 protegieron las contribuciones ilimitadas de compañías a partidos y CAP bajo la Primera Enmienda, legalizando, de hecho, la corrupción financiera. Los CAP, aunque contribuían a ambos partidos, se inclinaron sistemáticamente hacia candidatos de derecha. Reagan y William Simon alentaron esta financiación hacia republicanos de derecha.

La búsqueda de una alianza con la derecha cristiana fue crucial. La fundación de la "Mayoría Moral" por Jerry Falwell en 1978 movilizó a esta base inactiva. El Partido Republicano también apeló al nacionalismo cultural de las clases obreras blancas, explotando su sentido de superioridad moral y su inseguridad económica. Intelectuales neoconservadores (Irving Kristol, Norman Podhoretz) dieron credibilidad a la tesis de que los problemas no eran el capitalismo, sino los "liberales" que abusaban del poder estatal. Esta alianza entre grandes empresas, cristianos conservadores y neoconservadores erradicó los elementos liberales del Partido Republicano, convirtiéndolo en la fuerza electoral homogénea de derecha que se conoce hoy.

El Dilema Demócrata y la "Traición" de Clinton

El Partido Demócrata, ideológicamente ambivalente y con una base popular difusa, dependía de "cuantiosas" contribuciones, haciéndolos vulnerables a la influencia empresarial. No podían seguir una línea anticapitalista sin cortar lazos con poderosos intereses financieros. Bajo la presidencia de Clinton, el partido, al intentar reducir un déficit insondable y estimular el crecimiento, terminó por priorizar los intereses financieros. Se recortó el gasto presupuestario, "apretando el cinturón a los pobres a medida que se aflojaba el de los ricos", según Joseph Stiglitz.

Las Políticas de Reagan: Recortes, Desregulación y Disciplina Laboral

La elección de Reagan en 1980 fue clave. Sus políticas se concentraron en reducir el alcance y contenido de la regulación federal en industria, medio ambiente, condiciones laborales y sanidad. Esto se logró con recortes presupuestarios, desregulación y nombramientos de figuras pro-industria en puestos clave.

El National Labour Relations Board, diseñado para reglamentar las relaciones capital-trabajo, se convirtió en un vehículo para atacar los derechos de los trabajadores, revirtiendo casi el 40% de las decisiones pro-trabajo de los 70. Las revisiones del código tributario beneficiaron a las corporaciones y a los más ricos, reduciendo los impuestos del 78% al 28% para los tramos de renta más elevados. Activos públicos, como los avances en investigación farmacéutica financiados por el National Institute of Health, se entregaron gratuitamente a compañías privadas para su explotación con patentes.

Un pilar de la consolidación fue "meter en cintura" a la fuerza de trabajo. Tras el precedente de Nueva York, Reagan doblegó a los controladores aéreos en 1981, dejando claro a los sindicatos que no eran bienvenidos. La desindustrialización del "rust belt" y el traslado de fábricas a estados no sindicalizados (o a México y el sudeste asiático) desposeyeron de poder a los trabajadores. La retórica neoliberal de "especialización flexible" y "mayor autonomía" para el trabajador individual (que no siempre se traducía en beneficios para ellos, sino para el capital) minó la acción colectiva. Se mantuvo la idea de que el desempleo era voluntario y que las ayudas del Estado del bienestar lo incentivaban, justificando recortes.

Gran Bretaña y Thatcher: Reconfiguración de Clase y "Financiarización"

En Gran Bretaña, el proceso fue diferente. No había una derecha cristiana comparable ni un activismo corporativo abierto. La influencia se ejercía a través de redes de clase y privilegios. El Partido Laborista tenía profundas raíces obreras y un Estado del bienestar más desarrollado, con industrias clave nacionalizadas y vivienda pública.

Thatcher forjó el consentimiento cultivando una clase media que abrazaba la propiedad de la vivienda, el individualismo y las oportunidades empresariales. A medida que la solidaridad obrera se debilitaba por la desindustrialización, los valores de la clase media se extendieron. La apertura a un mercado más libre y la proliferación de instituciones financieras llevaron a una cultura de endeudamiento. Londres y el sureste del país se convirtieron en un dinámico centro de riqueza y poder, atrayendo a jóvenes de Oxbridge a las finanzas globales. Aunque Thatcher tenía una base de clase media, su programa estuvo muy impulsado por la teoría neoliberal, con privatizaciones y una restauración del poder de clase concentrada en el sector financiero.

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La Restauración del Poder de Clase y la Financiarización

Una conclusión clara de los acontecimientos de los 70 y 80 es que la neoliberalización fue un proyecto para la restauración del poder de clase. En Estados Unidos, el 1% más rico de la sociedad vio su participación en la renta nacional ascender al 15% a finales del siglo XX, y la remuneración de los altos directivos se disparó de 30 a 1 a 500 a 1 respecto al salario medio (figuras 1.3 y 1.4 del material de origen).

Este fenómeno no fue exclusivo de EE. UU. En Gran Bretaña, el 1% superior duplicó su participación. En Rusia, China, México y otros lugares, se vieron concentraciones extraordinarias de riqueza y un aumento masivo de la desigualdad. La desigualdad de ingresos entre los países más ricos y los más pobres también se amplió drásticamente. Esto demuestra que la neoliberalización está ligada a la restauración o creación del poder de las élites económicas.

Redefiniendo la Clase Alta y el Dominio Financiero

El concepto de clase alta bajo el neoliberalismo también se redefinió. Fusionó los privilegios de la propiedad y la gestión de empresas capitalistas, pagando a los altos directivos con stock options, lo que hizo que el valor de las acciones y no la producción se convirtiera en el motor de la actividad económica. Se redujo la brecha entre los intereses del capital monetario (finanzas) y la producción industrial, con grandes corporaciones volviéndose cada vez más "financieras". Desde 1980, era común que las corporaciones compensaran pérdidas en producción con ganancias de operaciones financieras (crédito, seguros, especulación).

La financiarización significó el florecimiento sin precedentes de la actividad financiera, liberada de constricciones normativas. Las innovaciones en servicios financieros llevaron a interconexiones globales y nuevas formas de mercados (titularización, derivados). Esto intensificó el dominio de las finanzas sobre todas las facetas de la economía y el Estado, introduciendo una volatilidad acelerada en las relaciones de intercambio global. En caso de conflicto entre "Main Street" (la economía real, pequeña empresa y ciudadanía) y "Wall Street" (grandes finanzas), esta última tendría todas las de ganar, confirmando que "lo único que importa es que sea bueno para Wall Street".

El Neoliberalismo: ¿Utopía o Proyecto Político?

La neoliberalización puede verse como un proyecto utópico para reorganizar el capitalismo internacional o como un proyecto político para restablecer las condiciones de acumulación de capital y restaurar el poder de las élites económicas. En la práctica, el segundo objetivo ha sido dominante. Aunque no fue muy efectiva revitalizando la acumulación global, sí logró restaurar el poder de una élite económica. El utopismo teórico funcionó como justificación y legitimación. Cuando los principios neoliberales chocaron con la necesidad de sostener el poder de la élite, fueron abandonados o tergiversados.

Preguntas Frecuentes sobre el Neoliberalismo

¿Cuáles fueron los principales factores que impulsaron el surgimiento del neoliberalismo en la década de 1970?

El surgimiento del neoliberalismo fue impulsado principalmente por la crisis económica de la "estanflación" (alto desempleo e inflación) que puso fin al modelo de "liberalismo embridado" de posguerra. A esto se sumó la amenaza política de los movimientos de izquierda, que desafiaban el poder de las élites económicas, y la necesidad de restaurar las tasas de beneficio y la acumulación de capital tras un período de baja rentabilidad y pérdida de valor de los activos.

¿Cómo contribuyó la crisis fiscal de Nueva York a la consolidación de las prácticas neoliberales?

La crisis fiscal de Nueva York en 1975 actuó como un "laboratorio" para las prácticas neoliberales. Demostró la primacía de los intereses financieros sobre el bienestar ciudadano, imponiendo medidas de austeridad, recortes de servicios públicos y disciplina a los sindicatos. Esta experiencia sirvió como un modelo "punitivo" para desincentivar a otras ciudades y estados a seguir caminos similares, validando la idea de que la intervención gubernamental era el problema y la liberación del mercado, la solución.

¿Qué papel jugaron Margaret Thatcher y Ronald Reagan en la consolidación del neoliberalismo?

Thatcher y Reagan fueron figuras clave en la consolidación del neoliberalismo, transformando ideas minoritarias en dominantes a través de medios democráticos. Implementaron políticas de desregulación, recortes fiscales, privatizaciones y confrontación con los sindicatos. Su genialidad radicó en construir un "consentimiento" popular, apelando a valores culturales y miedos, y forjando alianzas (como la del Partido Republicano con la derecha cristiana en EE. UU.) para restaurar el poder de las élites económicas y dejar un legado que limitaría las opciones de sus sucesores políticos.

¿Qué se entiende por "financiarización" en el contexto del neoliberalismo?

La "financiarización" se refiere a la creciente dominación de las finanzas sobre todas las demás facetas de la economía, el aparato estatal y la vida cotidiana bajo el neoliberalismo. Implicó la liberación de los mercados financieros, la innovación en servicios financieros (como la titularización y los derivados) y un desplazamiento del poder desde la producción hacia el mundo de las finanzas. Esto ha resultado en que el valor de las acciones y las ganancias de operaciones financieras se volvieran más importantes que la producción de bienes y servicios, y en una mayor volatilidad económica global.

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