Podcast sobre Doctrina Aristotélica de Acto y Potencia

Doctrina Aristotélica de Acto y Potencia: Guía para Estudiantes

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Aristóteles: Del Potencial a la Realidad0:00 / 14:44
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Daniel¿Alguna vez has visto evolucionar a un Pikachu en Raichu en un videojuego? Parece un cambio mágico, ¿verdad? Pasa de ser una cosa a ser otra completamente distinta.
Paula¡Totalmente! Pero, ¿y si te digo que la lógica detrás de esa evolución la pensó un filósofo griego hace más de dos mil años?
Capítulos

Aristóteles: Del Potencial a la Realidad

Délka: 14 minut

Kapitoly

Un Pokémon en Potencia

El Problema: ¿Cómo es Posible el Cambio?

La Solución: Potencia y Acto

¿Qué es Realmente la Potencia?

La Clave de Toda su Filosofía

Resolviendo el Misterio de la Multiplicidad

El extremo de Heráclito

La refutación del cambio puro

La pelea de los filósofos

La síntesis de Aristóteles

Los dos extremos peligrosos

La solución de Aristóteles

Una tesis más profunda

Acto y Potencia

Filosofía para todos

Přepis

Daniel: ¿Alguna vez has visto evolucionar a un Pikachu en Raichu en un videojuego? Parece un cambio mágico, ¿verdad? Pasa de ser una cosa a ser otra completamente distinta.

Paula: ¡Totalmente! Pero, ¿y si te digo que la lógica detrás de esa evolución la pensó un filósofo griego hace más de dos mil años?

Daniel: ¿Me estás diciendo que Aristóteles era un maestro Pokémon?

Paula: Algo así. Y esa idea es la clave para entender casi todo su pensamiento. Estás escuchando Studyfi Podcast.

Daniel: Ok, entonces, ¿cuál era el gran problema? ¿Por qué algo tan simple como el cambio necesitaba una explicación filosófica?

Paula: Porque un filósofo anterior, Parménides, había planteado un acertijo que parecía irresoluble. Él decía: de la nada, nada sale. ¿Estamos de acuerdo?

Daniel: Suena lógico. No puedes sacar un conejo de un sombrero si no hay conejo.

Paula: ¡Exacto! Entonces, Parménides razonaba que cualquier cambio implica que algo que *no era*, de repente *es*. Un paso del no-ser al ser. Y como de la nada no puede salir nada... el cambio es imposible. Es una ilusión.

Daniel: Vaya. O sea que según él, mi Pikachu nunca podría convertirse en Raichu. ¿Y cómo lo resuelve Aristóteles?

Paula: ¡Con una idea brillante! Aristóteles dice que Parménides se equivoca en la premisa. El cambio no es un paso del no-ser al ser.

Paula: Es un paso de un *tipo* de ser a otro *tipo* de ser. En concreto, de ser en potencia a ser en acto.

Daniel: ¿Ser en potencia y ser en acto? Suena un poco abstracto.

Paula: Es súper intuitivo, mira. Una semilla *en acto* es una semilla. Es lo que es, aquí y ahora. Pero *en potencia*... es un árbol. Tiene la capacidad de convertirse en uno.

Daniel: ¡Ah! ¡Como Pikachu! En acto es un Pikachu, pero en potencia es un Raichu. ¡Ya lo pillo!

Paula: ¡Justo! O mira esta pelota de goma. En acto es esférica, roja y está quieta. Pero en potencia es plana, porque la puedo aplastar. O blanca, si la pinto. O puede estar rodando, si la empujo. ¡Tiene un montón de potencialidades!

Daniel: Entendido. El cambio es simplemente hacer que una de esas potencialidades se vuelva real, se actualice.

Paula: Exactamente. Lo genial de esto es que la potencia no es la nada absoluta. Es algo intermedio. Las potencialidades de la pelota son rasgos suyos reales, aunque no estén activos en este momento.

Daniel: Claro, por eso la pelota puede volverse plana, pero no puede, no sé, ponerse a razonar filosóficamente sobre Hegel.

Paula: ¡Ojalá! Pero no, no tiene esa potencialidad. Las potencialidades de una cosa dependen de lo que esa cosa es en acto. Un cubito de hielo tiene la potencia de derretirse porque, en acto, está hecho de agua.

Daniel: Y un trozo de madera no puede derretirse, pero sí tiene la potencia de arder.

Paula: ¡Eso es! Cada cosa tiene distintas potencias según su naturaleza actual. Por eso no puede existir algo que sea pura potencia, sin ser nada en acto. Sería... pues eso, nada. Una cosa que existe es o una mezcla de acto y potencia, como todo lo que vemos, o... algo puramente actual.

Daniel: Oye, esto parece muy importante. Como si fuera la llave que abre todo el sistema de Aristóteles.

Paula: Lo es. Totalmente. Esta distinción entre acto y potencia es la base para entender su idea de materia y forma, las cuatro causas... ¡todo! La potencia siempre apunta hacia el acto, está orientada a él. Es el motor de su física y su metafísica.

Daniel: Entonces, si quieres entender a Aristóteles, más te vale dominar la diferencia entre acto y potencia.

Paula: Has dado en el clavo, Sherlock. Es el concepto fundamental.

Daniel: Pero espera, si no recuerdo mal, Parménides no solo negaba el cambio, ¿verdad? También negaba que existieran muchas cosas distintas.

Paula: Muy bien visto. Él decía que para que una cosa A sea distinta de una cosa B, tiene que haber algo que las separe. Ese algo no puede ser "ser", porque entonces todo sería uno. Así que tendría que ser "no-ser". Pero el no-ser no existe, así que nada puede separar las cosas. Conclusión: solo existe una única cosa, el Ser.

Daniel: Mi cerebro. Me sigue pareciendo un trabalenguas.

Paula: Lo es. Pero Aristóteles lo desmonta con la misma herramienta. Dice: ¡un momento! Dos cosas no se tienen que diferenciar por el no-ser. Pueden diferenciarse por sus potencialidades.

Daniel: A ver, un ejemplo, por favor.

Paula: Imagina dos pelotas de goma idénticas. Ambas son blancas y lisas en acto. Parecen la misma cosa. Pero una está en el suelo, quieta, y la otra está en mi mano.

Daniel: Ok...

Paula: La que está en el suelo tiene la *potencia* de moverse. La que está en mi mano ya se está moviendo *en acto* porque la estoy agitando. ¡Boom! Son dos cosas distintas porque una tiene una potencia que la otra ya ha actualizado. El acto y la potencia nos permiten distinguir entre seres sin recurrir a la nada.

Daniel: Increíble. Una sola idea que resuelve los dos mayores problemas de la filosofía de su tiempo. Aristóteles era un genio.

Paula: Y por eso seguimos estudiándolo hoy. Entender el acto y la potencia es, en potencia, la clave para aprobar tu examen de filosofía.

Daniel: Muy bien jugado, Paula. Bueno, dejemos por un momento la antigua Grecia...

Daniel: Entonces, si Heráclito decía que todo fluye, sus seguidores llevaron eso... ¿aún más lejos?

Paula: Mucho más lejos. Su discípulo más famoso, Crátilo, llevó la idea al extremo. Si Heráclito dijo que no puedes bañarte dos veces en el mismo río, Crátilo dijo que ni siquiera puedes bañarte *una* vez.

Daniel: ¿Cómo que ni una vez? ¿Se acabó la higiene en la antigua Grecia?

Paula: ¡Exacto! Para Crátilo, no había nada estable. No existía "el río" como una cosa unitaria, ni existías "tú" como una persona estable para poder meterte en él. Solo hay puro cambio, un torrente cósmico sin orden.

Daniel: Wow, eso suena... caótico. ¿Y cómo se puede argumentar en contra de algo así?

Paula: Aquí es donde la filosofía se pone interesante. Podemos usar un truco llamado "retorsión". Si no hay nada estable, ¿cómo puede un seguidor de Heráclito razonar, paso a paso, para llegar a una conclusión?

Daniel: Claro, si cambia a mitad del argumento, ya no es la misma persona.

Paula: ¡Exactamente! La persona que llega a la conclusión no sería la misma que empezó a pensar en las premisas. Todo su lenguaje, todas sus ideas, no tendrían consistencia. En resumen, la propia existencia de gente que cree en esa idea... demuestra que la idea es falsa.

Daniel: A ver si lo he entendido con un ejemplo más... práctico. Si Aristóteles, Parménides y Heráclito se pelearan a puñetazos, ganaría Aristóteles.

Paula: A ver, desarrolla eso...

Daniel: Fácil. Parménides no podría ni moverse, porque negaba el cambio. Y Heráclito, en cuanto se moviera un poco, dejaría de ser él mismo y no podría seguir luchando. ¿Voy bien?

Paula: ¡Es una analogía perfecta! En esencia, sí. Para Aristóteles, los dos extremos se equivocan en algo. Parménides acierta al hablar del "acto", de lo que es, pero se equivoca al negar la "potencia", el cambio.

Daniel: Y los de Heráclito al revés, ¿no?

Paula: Justo. Ellos afirman la potencia, el cambio constante, pero niegan el acto. En su universo, nada llega a ser nada en concreto, ni por un instante. Es como si todo se fundiera antes de llegar a existir.

Daniel: Entonces, ¿cuál es la solución de Aristóteles a todo este lío?

Paula: Él dice que la potencia, el poder ser, depende del acto, de lo que ya es. Si no hubiera nada estable, nada actual, no podría existir el cambio. Si nada es nunca algo en concreto, entonces no habría nada en absoluto.

Daniel: Suena lógico. Es como si necesitaras un punto de partida fijo para poder medir el movimiento.

Paula: Exacto. Y de ahí saca su gran argumento. La premisa uno es que el cambio y la permanencia son reales y no podemos negarlos. Y la premisa dos es que solo pueden ser reales si distinguimos entre lo que las cosas son "en acto" —ahora mismo— y lo que son "en potencia" —lo que pueden llegar a ser.

Daniel: Por lo tanto, la conclusión es que el acto y la potencia son rasgos reales del mundo.

Paula: ¡Lo tienes! Y aquí viene lo interesante para los que aman la ciencia moderna...

Daniel: Claro, pero si lo piensas, es una locura. ¿Qué pasaría si alguna de esas tesis, la de Parménides o la de Heráclito, fuera completamente cierta?

Paula: Pues... tendríamos un problema muy gordo para la ciencia. Pensemos en ello un segundo.

Daniel: A ver, si Parménides tuviera razón y nada cambia, ¿nuestros sentidos nos estarían engañando todo el tiempo?

Paula: Exacto. La experiencia sensible, que es la base de la ciencia, sería una completa ilusión. No podrías estudiar nada porque todo lo que observas es cambio.

Daniel: Adiós a la física, la química, la biología... todo por la ventana.

Paula: Y en el otro extremo, si los heraclíteos tuvieran razón y todo fluye sin parar, no habría patrones estables. No habría leyes que descubrir.

Daniel: Sería como intentar hacer un mapa de un país cuyas montañas se mueven cada segundo. Imposible.

Paula: ¡Justo! En ambos casos, los fundamentos de la ciencia se desmoronan. Estaríamos completamente perdidos.

Daniel: Entonces, ¿estamos atrapados? ¿O todo es una ilusión o todo es un caos incomprensible?

Paula: Aquí es donde Aristóteles entra como un superhéroe. Él introduce la distinción entre acto y potencia.

Daniel: ¿Acto y potencia? Suena a algo de una clase de teatro.

Paula: Es más sencillo. Significa que las cosas *son* algo en acto, pero *pueden llegar a ser* otras cosas en potencia. Esto permite un cambio ordenado y estudiable.

Daniel: Ah, vale. Ni un mundo estático ni un caos total. Es el punto medio que permite que la ciencia... pues, que sea ciencia.

Paula: ¡Exacto! Y aquí está lo importante: esta idea es una precondición para la ciencia. Es una tesis de la filosofía de la naturaleza, no un hallazgo científico.

Daniel: O sea, que la ciencia no puede refutarla. Porque para existir, necesita que esa idea sea cierta.

Paula: ¡Precisamente! Intentar refutarla con la ciencia sería como usar una regla para demostrar que la longitud no existe. Te contradices a ti mismo.

Daniel: Vaya... entonces, esta idea del acto y la potencia es la base sobre la que se apoya todo, ¿no?

Paula: Es la tesis central de la filosofía de la naturaleza de Aristóteles. Y es la clave para entender todo su sistema, que es a donde vamos ahora.

Daniel: Así que, todo esto nos lleva a cómo entendemos la realidad, ¿verdad?

Paula: Exacto, Daniel. Y aquí es clave una idea que nos ayuda a evitar extremos: la distinción entre acto y potencia.

Daniel: ¿Acto y potencia? Suena complicado.

Paula: Para nada. Piensa que el "acto" es lo que algo es ahora mismo. Y la "potencia" es todo lo que puede llegar a ser. Una semilla, en acto, es una semilla. Pero en potencia, es un árbol gigante.

Daniel: O sea, como yo. En acto soy el presentador de este podcast, pero en potencia... podría ser la mascota del canal.

Paula: Mmm, creo que te has confundido un poco, pero no importa. La idea es que este concepto nos sirve para contrarrestar la postura opuesta y extrema.

Daniel: ¿La que niega cualquier posibilidad de cambio?

Paula: Justo esa. Al entender que las cosas tienen un potencial, aceptamos que la realidad es dinámica, no estática. Es un equilibrio fundamental.

Daniel: Entendido. Un equilibrio que nos da pie para el siguiente punto...

Daniel: Y con eso, cerramos nuestro último gran tema. Pero Paula, antes de irnos, me queda una duda. ¿Cómo puede alguien empezar a explorar a estos filósofos sin acabar dormido sobre un libro de 500 páginas?

Paula: ¡Es la pregunta del millón! Afortunadamente, la divulgación filosófica ha explotado. Hay canales de YouTube geniales, podcasts... ¡hasta cuentas en redes sociales que te explican a Kant mientras te tomas el café!

Daniel: ¿En serio? ¿Kant en Instagram? Me imagino el post: "Cinco tips para entender el imperativo categórico. Link en la bio".

Paula: ¡Exacto! Suena a broma, pero funciona. La clave es quitarle el miedo y encontrar un formato que te atrape. Así empiezas a aprender de los pensadores más geniales de la historia de forma divertida.

Daniel: Es un gran consejo. Bueno, para resumir el episodio de hoy: la filosofía no es un club exclusivo. Está en todas partes y, gracias a estos nuevos formatos, es más accesible que nunca.

Paula: Ese es el mensaje principal. ¡Atrévanse a preguntar! Ha sido un placer, Daniel, y gracias a todos los que nos escuchan.

Daniel: El placer es nuestro, Paula. Y a ustedes, oyentes, gracias por acompañarnos. No cambiéis nunca...

Paula: ...¡o cambiad sólo a mejor! ¡Nos oímos en el próximo episodio de Studyfi Podcast!