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Podcast sobre Discriminación y Bienestar en Mujeres con Psoriasis

Discriminación y Bienestar en Mujeres con Psoriasis: Análisis

ResumenTest de conocimientosTarjetasPodcastMapa mental

Podcast

Psoriasis: La Lucha Silenciosa bajo la Piel0:00 / 23:55
0:001:00 zbývá
Alejandro¿Has visto alguna vez a Kim Kardashian en una alfombra roja? Luce impecable, ¿verdad? Pero lo que mucha gente no sabe es que ha hablado abiertamente de su lucha con la psoriasis, una condición que le provoca manchas rojas y escamosas en la piel. Y la razón por la que esto es tan importante va mucho más allá de la estética...
SofíaExactamente. Impacta en algo que a menudo olvidamos: la salud mental.
Capítulos

Psoriasis: La Lucha Silenciosa bajo la Piel

Délka: 23 minut

Kapitoly

Un problema más allá de la piel

El impacto invisible

Discriminación y estigma social

¿Qué dice la ciencia al respecto?

Resultados que sorprenden

El modelo biopsicosocial en acción

¿Quiénes participaron?

¿Son confiables las herramientas?

La forma de los datos

Comparando los Grupos

Encontrando Conexiones

Correlaciones en Psoriasis

La Gravedad de la Piel

¿Y Sin Psoriasis?

Discriminación y Relaciones

Resumen y Despedida

Přepis

Alejandro: ¿Has visto alguna vez a Kim Kardashian en una alfombra roja? Luce impecable, ¿verdad? Pero lo que mucha gente no sabe es que ha hablado abiertamente de su lucha con la psoriasis, una condición que le provoca manchas rojas y escamosas en la piel. Y la razón por la que esto es tan importante va mucho más allá de la estética...

Sofía: Exactamente. Impacta en algo que a menudo olvidamos: la salud mental.

Alejandro: Estás escuchando Studyfi Podcast. Hoy, con nuestra experta Sofía, vamos a explorar esa conexión profunda entre la psoriasis y el bienestar emocional. Sofía, para empezar, ¿qué es exactamente la psoriasis?

Sofía: ¡Claro! En términos sencillos, la psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica, y esto es clave: no es contagiosa. Afecta principalmente la piel, pero también puede aparecer en las uñas y las articulaciones.

Alejandro: O sea que no es solo un sarpullido que se quita con una crema y ya está.

Sofía: Para nada. Puede variar desde unas pocas lesiones pequeñas hasta cubrir grandes áreas del cuerpo. A nivel mundial, afecta a entre el uno y el cinco por ciento de la población. ¡Eso es muchísima gente!

Alejandro: Y en Latinoamérica, ¿cómo estamos?

Sofía: Las cifras en nuestra región, incluyendo Chile, van del uno al dos por ciento, aunque se cree que hay muchos casos sin diagnosticar. Así que el número real podría ser mayor.

Alejandro: Entiendo la parte física, debe ser muy incómodo. Pero, ¿por qué hablamos de un impacto tan grande en la salud mental?

Sofía: Porque lo que se ve en la piel es solo la punta del iceberg. Piensa en cómo te sentirías si tuvieras que preocuparte constantemente por ocultar partes de tu cuerpo. Afecta la autoestima, el estado de ánimo, las ganas de salir...

Alejandro: Las relaciones sociales deben volverse complicadas.

Sofía: Muchísimo. Y las estadísticas son impactantes. Un estudio de Kumar y su equipo encontró que el ochenta y cuatro por ciento de las personas con psoriasis tienen comorbilidades psiquiátricas.

Alejandro: ¡Ochenta y cuatro por ciento! Eso es una locura. Es más alto que el porcentaje de gente que le pone ketchup a las papas fritas.

Sofía: Es una forma de verlo, sí. Pero demuestra que no es una minoría, es la gran mayoría de los pacientes. Los diagnósticos más comunes son depresión y ansiedad.

Alejandro: Wow. Entonces, la enfermedad no solo ataca la piel, sino directamente el bienestar emocional de la persona.

Sofía: Precisamente. La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como un estado de bienestar que nos permite afrontar la vida. Una enfermedad crónica visible como esta puede desequilibrar todo eso.

Alejandro: Me imagino que la reacción de otras personas debe ser uno de los mayores problemas. El miedo, la ignorancia...

Sofía: Absolutamente. Y eso tiene un nombre: percepción de discriminación. Es la experiencia de sentir que te tratan de forma injusta o negativa solo por tener esta condición.

Alejandro: Y no tiene que ser un insulto directo, ¿verdad? Puede ser más sutil.

Sofía: Exacto. Puede ser una mirada extraña, alguien que evita darte la mano, o preguntas incómodas. Esto es especialmente relevante en enfermedades visibles como la psoriasis, donde la gente erróneamente teme que sea contagiosa.

Alejandro: El texto que revisamos pone un foco especial en las mujeres. ¿Por qué?

Sofía: Porque las mujeres, lamentablemente, ya enfrentan mayores desigualdades estructurales y presiones sociales sobre su apariencia. Si a eso le sumas las lesiones visibles de la psoriasis, el impacto se intensifica.

Alejandro: Claro, se suma una capa más de presión.

Sofía: Así es. Esto puede llevar a conductas de evitación social, a un esfuerzo constante por ocultar la enfermedad y a un miedo a ser percibida como... bueno, como poco atractiva o incluso sucia.

Alejandro: Qué agotador debe ser vivir así.

Sofía: Lo es. La percepción de discriminación es uno de los factores de estrés más potentes que existen, y está directamente ligada al deterioro de la salud mental y el bienestar general.

Alejandro: Entiendo el panorama. Y sé que unos investigadores en Chile decidieron estudiar esto de forma más concreta. ¿Qué hicieron exactamente?

Sofía: Sí, un estudio muy interesante. Quisieron comparar a mujeres con psoriasis y mujeres sin psoriasis para ver si realmente había diferencias en cómo la discriminación percibida afectaba su salud mental y también su satisfacción sexual.

Alejandro: Ah, un tema del que no hemos hablado: la intimidad. Me imagino que también se ve afectada.

Sofía: Totalmente. Cuando las lesiones aparecen en zonas erógenas, es común que se evite la intimidad, disminuya el deseo y, en general, baje la satisfacción sexual. Es un componente muy importante del bienestar.

Alejandro: Entonces, ¿cuál era la hipótesis de los investigadores?

Sofía: ¡Aquí viene lo bueno! Ellos esperaban encontrar que las mujeres con psoriasis reportarían mayor discriminación, peor salud mental y menor satisfacción sexual. La gran pregunta era: ¿la discriminación les afecta *diferente* a ellas?

Alejandro: Suena lógico. Pusieron los números sobre la mesa para comprobar lo que la intuición nos dice.

Sofía: Exacto. Usaron un enfoque cuantitativo, con cuestionarios online. Participaron 113 mujeres chilenas, de las cuales 51 tenían psoriasis y 62 no. Midieron todo: depresión, ansiedad, estrés, autoestigma, discriminación y satisfacción sexual.

Alejandro: Básicamente, hicieron una radiografía completa del estado emocional y relacional de estas mujeres.

Sofía: Justo eso. Querían tener una foto clara de lo que estaba pasando.

Alejandro: ¡Okay, el momento de la verdad! ¿Qué encontraron? ¿Se cumplieron sus predicciones?

Sofía: Pues... aquí viene la sorpresa. No encontraron diferencias significativas en los niveles de salud mental ni en la percepción de discriminación entre los dos grupos.

Alejandro: ¿Cómo? ¿Quieres decir que las mujeres con psoriasis no reportaron sentirse más discriminadas o tener más ansiedad y depresión que las mujeres sin la enfermedad?

Sofía: Suena contradictorio, ¿verdad? Pero eso es lo que mostraron los datos de este grupo específico. Ojo, esto no significa que no sufran, sino que en esta muestra, no fue significativamente *diferente* al grupo de control.

Alejandro: Vaya, eso sí que es inesperado. ¿Hubo alguna diferencia que sí fuera clara?

Sofía: Sí, y una muy importante. La hipótesis que sí se confirmó de manera rotunda fue la de la satisfacción sexual. Las mujeres con psoriasis reportaron niveles significativamente más bajos.

Alejandro: Ah, o sea que el impacto en la intimidad es muy real y medible. Ahí sí hay una brecha clara.

Sofía: Exacto. Pero el hallazgo más potente fue otro. Descubrieron que, para *ambos* grupos, la percepción de discriminación era un predictor muy fuerte de la variabilidad en la salud mental.

Alejandro: A ver, tradúceme eso. ¿Significa que no importa si tienes psoriasis o no, si sientes que te discriminan, tu salud mental se va a ver afectada?

Sofía: ¡Bingo! La discriminación es tóxica para todos. Y en el caso de la satisfacción sexual, también la explicaba, aunque en menor medida. La psoriasis por sí sola no era el factor determinante del deterioro mental, sino cómo la persona se sentía tratada por la sociedad.

Alejandro: Entonces, esto nos lleva a una idea más amplia, ¿no? No es solo biología, no es solo la piel.

Sofía: Exacto. Esto es un ejemplo perfecto del Modelo Biopsicosocial. Este modelo dice que la salud y la enfermedad son el resultado de una interacción compleja entre tres áreas.

Alejandro: Biológica, psicológica y social. Lo hemos mencionado antes en el podcast.

Sofía: Correcto. Lo 'bio' es la inflamación de la piel por la psoriasis. Lo 'psico' es la ansiedad, la imagen corporal. Y lo 'social' es el estigma, la discriminación que acabamos de discutir.

Alejandro: Y los tres están conectados, como una red. Si tiras de un hilo, los otros se mueven.

Sofía: ¡La mejor analogía! No puedes tratar solo las manchas en la piel y esperar que la persona esté bien. Tienes que abordar la ansiedad que siente y el estigma que enfrenta en su entorno.

Alejandro: Entonces, la conclusión del estudio es que, aunque la psoriasis afecta brutalmente la satisfacción sexual, el verdadero villano para la salud mental en general es la discriminación.

Sofía: Precisamente. Por eso las intervenciones deben ser multidisciplinarias. Se necesita al dermatólogo, al psicólogo, y también campañas de educación para la sociedad. Es un enfoque integral.

Alejandro: Fascinante. Demuestra que la salud es un ecosistema completo, no solo la ausencia de síntomas físicos. Un recordatorio increíblemente poderoso.

Sofía: Totalmente. Y nos deja pensando en cómo nuestras propias acciones y percepciones pueden impactar la salud de quienes nos rodean.

Alejandro: Y eso nos lleva a la parte más... técnica, ¿no? La investigación en sí. Me imagino que no es solo hacer preguntas y ya.

Sofía: Para nada. Hay todo un proceso para asegurarnos de que los resultados sean confiables. Es como construir una casa, necesitas buenos cimientos.

Alejandro: De acuerdo, entonces, ¿quiénes formaron parte de este estudio? ¿Qué nos puedes contar sobre las participantes?

Sofía: Claro. Mira, los datos demográficos son súper interesantes. Por ejemplo, en el tema de la convivencia en pareja, los números son bastante parecidos entre mujeres con y sin psoriasis. Alrededor del 21% de las mujeres con psoriasis vivían en pareja, comparado con un 29% de las que no la tenían.

Alejandro: O sea, no hay una diferencia gigante ahí. ¿Y qué pasa con los hijos?

Sofía: Ahí sí vemos algo curioso. En el grupo con psoriasis, un 22% no tenía hijos. Pero en el grupo sin psoriasis, ¡esa cifra sube al 41%! Es una diferencia notable.

Alejandro: Vaya, casi el doble. ¿Y la educación? ¿Hay alguna tendencia ahí?

Sofía: Sí. En ambos grupos, la categoría más grande fue la de educación superior completa. Un 26.5% en el grupo con psoriasis y un 22% en el grupo sin ella. Esto nos dice que estamos hablando de una población con un nivel educativo relativamente alto en general.

Alejandro: Entendido. Ahora, mencionaste antes que se usan como... "escalas" o "instrumentos" para medir cosas como la ansiedad o la satisfacción. ¿Cómo sabemos que esas herramientas funcionan bien?

Sofía: ¡Excelente pregunta, Alejandro! Aquí es donde entra algo llamado "fiabilidad". Usamos una estadística que se llama Alfa de Cronbach. Piénsalo como si estuvieras verificando una regla antes de medir algo.

Alejandro: ¿Quieres asegurarte de que un centímetro es... de verdad un centímetro?

Sofía: ¡Exactamente! Si tu regla está mal, todas tus mediciones serán inútiles. El Alfa de Cronbach nos dice qué tan consistentes son las preguntas de un cuestionario. Un valor alto, cercano a 1, es genial.

Alejandro: Y... ¿qué tal les fue a las herramientas de este estudio? ¿Tenían una buena regla?

Sofía: Una regla excelente. Por ejemplo, la escala de Depresión, Ansiedad y Estrés, la DASS-21, tuvo un alfa de 0.941. Y la de Satisfacción Sexual, la NSSS, ¡obtuvo un 0.955! Son valores muy, muy altos.

Alejandro: Wow. Entonces, podemos confiar en lo que midieron. Eso es clave.

Sofía: Es fundamental. Significa que los datos que obtuvimos son robustos. No estamos midiendo con una regla de goma.

Alejandro: De acuerdo, tenemos a las participantes y herramientas confiables. ¿Qué sigue? ¿Ya podemos ver los resultados?

Sofía: Casi. Hay un paso más, que es verificar la "normalidad" de los datos. Sé que suena raro.

Alejandro: ¿Normalidad? ¿Como si los datos fueran... normales? ¿O se portan bien?

Sofía: Algo así. Imagina una curva de campana, la típica campana de Gauss. Eso es una distribución normal. La mayoría de los datos se agrupan en el centro, y hay menos en los extremos. Como la altura de las personas: la mayoría tiene una altura promedio, y hay menos personas muy, muy altas o muy, muy bajas.

Alejandro: Ah, ya entiendo. ¿Y por qué es importante que los datos tengan esa forma de campana?

Sofía: Porque muchas pruebas estadísticas potentes asumen que tus datos siguen esa distribución. Si no lo hacen, tienes que usar otro tipo de pruebas. Para verificar esto, usamos algo llamado la prueba de Shapiro-Wilk.

Alejandro: Suena a nombre de detective. ¿Y qué encontró el detective Shapiro-Wilk?

Sofía: Pues, encontró que la mayoría de nuestras variables, como la ansiedad, depresión o la satisfacción sexual, no seguían una distribución normal perfecta. El valor "p" fue menor a 0.05 en casi todos los casos, lo que nos indica eso.

Alejandro: Oh. ¿Y eso es un problema?

Sofía: No es un problema, solo es una guía. Significa que para analizar estos datos, los investigadores tuvieron que usar pruebas estadísticas no paramétricas, que son las adecuadas para datos que no tienen esa forma de campana perfecta. Lo importante es que se dieron cuenta y usaron las herramientas correctas para el trabajo.

Alejandro: Entendido. Entonces, para recapitular: tenemos los datos de las participantes, confirmamos que los instrumentos de medición eran súper precisos, y luego revisamos la "forma" de los datos para saber cómo analizarlos correctamente.

Sofía: Exacto. Con toda esa base sólida, ahora sí podemos empezar a buscar las conexiones y las respuestas a nuestras preguntas. Y eso nos lleva directamente a los hallazgos principales del estudio...

Alejandro: …y esa es la base de cómo recolectaron los datos. Pero claro, tener un montón de números no es suficiente. Sofía, ¿cómo convirtieron toda esa información en conclusiones reales?

Sofía: ¡Exacto, Alejandro! Ahí es donde entra la magia del análisis estadístico. Pero antes de hacer cualquier truco, tuvimos que revisar nuestros datos. Vimos que no seguían la típica “curva normal”.

Alejandro: La curva normal… ¿la que parece una campana?

Sofía: Esa misma. Como nuestros datos eran un poco rebeldes y no encajaban en ese molde, tuvimos que usar herramientas especiales: las pruebas no paramétricas.

Alejandro: Suena complicado.

Sofía: Para nada. Piensa que es como usar la llave correcta para la cerradura correcta. En nuestro caso, las llaves fueron la U de Mann-Whitney y el Rho de Spearman. Simplemente son las herramientas adecuadas para datos que no son “perfectos”.

Alejandro: De acuerdo, entonces usaron las herramientas correctas. ¿Y qué encontraron al comparar a las mujeres con y sin psoriasis?

Sofía: Aquí viene lo interesante. Usamos la U de Mann-Whitney para comparar los promedios de los grupos. Y sorprendentemente, no encontramos diferencias significativas en los niveles de ansiedad, depresión o estrés, medidos con la escala DASS-21.

Alejandro: ¿En serio? O sea, ¿ambos grupos reportaron niveles similares de estrés y ansiedad?

Sofía: Así es. Sus puntuaciones totales eran casi idénticas, alrededor de 24 puntos en promedio para ambos grupos. Lo mismo pasó con el estigma internalizado, medido por la escala ISMI. No hubo una diferencia real entre los grupos.

Alejandro: ¡Wow! Eso va en contra de lo que uno podría esperar.

Sofía: Totalmente. Pero donde sí encontramos una diferencia enorme fue en el apoyo social, medido por la escala NSSS.

Alejandro: A ver, cuéntame más.

Sofía: Las mujeres sin psoriasis reportaron un apoyo social mucho más alto. Su puntuación media fue de 42, mientras que en el grupo con psoriasis fue de casi 35. Y esta diferencia no fue casualidad, fue estadísticamente significativa. Esto se vio tanto en el apoyo que sienten de su pareja como en el apoyo centrado en ellas mismas.

Alejandro: Entonces, el apoyo social es el factor clave que diferencia a los grupos. ¿Buscaron también cómo se relacionaban todas estas variables entre sí?

Sofía: ¡Claro! Para eso usamos el coeficiente Rho de Spearman, que básicamente mide si dos cosas suben o bajan juntas. Creamos una matriz de correlación.

Alejandro: Uf, he visto esas tablas. Parecen una sopa de letras y números... DASS, NSSS, ISMI...

Sofía: ¡Totalmente! Pero si te fijas bien, cuentan una historia. Por ejemplo, encontramos una correlación positiva muy fuerte entre ansiedad, depresión y estrés. Lo cual tiene sentido, ¿no? Si te sientes muy ansioso, es probable que también te sientas deprimido o estresado.

Alejandro: Lógico. ¿Y alguna correlación que te sorprendiera?

Sofía: Pues, vimos que a mayor apoyo social, menores eran los niveles de depresión, estrés y ansiedad. Y por otro lado, a mayor estigma internalizado... peores eran todos los indicadores de salud mental. Es una conexión directa.

Alejandro: Entendido. Así que, para recapitular: no hubo diferencia en el malestar psicológico general, pero sí una diferencia clave en el apoyo social, y todo está interconectado. Esto demuestra que los números no solo son números…

Sofía: Exacto. Nos dan un mapa claro de lo que está sucediendo a nivel psicológico y social. Y ese mapa es crucial para entender el impacto real de la enfermedad en la vida de las personas.

Alejandro: Y esas escalas nos dan números, pero... ¿qué nos dicen esos números? ¿Cómo se conectan entre sí estas ideas de discriminación, salud mental y satisfacción?

Sofía: ¡Esa es la pregunta clave, Alejandro! Aquí es donde la estadística se vuelve fascinante. Empecemos con las mujeres que tienen psoriasis.

Alejandro: De acuerdo, ¿qué encontraron en ese grupo?

Sofía: Encontramos conexiones muy fuertes. Por ejemplo, a medida que aumentaba la percepción de discriminación, también lo hacían los síntomas de depresión, ansiedad y estrés. Es una correlación positiva muy significativa.

Alejandro: Tiene sentido. Si sientes que te discriminan, tu salud mental se resiente.

Sofía: Exacto. Pero aquí viene lo interesante... esa misma percepción de discriminación tenía una relación inversa con la satisfacción sexual. Piénsalo como un balancín: más discriminación, menos satisfacción.

Alejandro: Wow. O sea que el impacto va más allá de sentirse triste o ansioso, afecta áreas muy íntimas.

Sofía: Totalmente. Y no solo la discriminación. Vimos que a peor salud mental... también peor satisfacción sexual. Están muy entrelazadas.

Alejandro: ¿Y la severidad de la psoriasis en sí? ¿El estado físico de la piel tuvo algún efecto?

Sofía: Sí, y esto es crucial. La escala PASI, que mide qué tan severa es la psoriasis, también mostró correlaciones. A mayor severidad de las lesiones en la piel, más síntomas de ansiedad y depresión.

Alejandro: Es una carga doble. No solo es cómo te ves, sino cómo te sientes por dentro a causa de ello.

Sofía: Justo así. Y, de nuevo, esa severidad física también se correlacionó negativamente con la satisfacción sexual. Es un efecto dominó que empieza en la piel y llega hasta la salud mental y la vida íntima.

Alejandro: Vale, todo esto es en el grupo con psoriasis. ¿Qué pasó con las mujeres del grupo de control, las que no la tenían?

Sofía: Buena pregunta. Aquí vemos algunas similitudes y diferencias clave. En ellas, la discriminación percibida también se relacionaba con más estrés y ansiedad. Parece ser un factor universal.

Alejandro: O sea, sentirse discriminado es malo para la salud mental, tengas o no una condición en la piel. ¡Qué sorpresa!

Sofía: Sí, no es para ganar un Nobel, pero confirma la base. Lo que sí fue diferente es que, en este grupo, una mejor autopercepción de su salud mental se conectaba directamente con una mayor satisfacción sexual.

Alejandro: Interesante. Entonces, para recapitular: en ambos grupos la discriminación daña la salud mental. Pero en el grupo con psoriasis, la condición física misma añade otra capa de complejidad que afecta todo lo demás.

Sofía: ¡Lo has clavado! Esa es la gran conclusión de esta parte. La psoriasis no es solo un problema de la piel... es un problema que tiene raíces psicológicas y relacionales muy profundas. Ahora, esto nos lleva a pensar en las limitaciones que tuvo este estudio...

Alejandro: Okay, y para nuestro último tema, hablemos de algo que a menudo se pasa por alto pero es súper importante: la psoriasis y la salud sexual.

Sofía: Sí, es un punto clave. La evidencia es muy consistente en que la sexualidad es una de las áreas de la calidad de vida más afectadas en personas con psoriasis.

Alejandro: Y supongo que no se trata solo de si las lesiones están en zonas íntimas, ¿verdad?

Sofía: Para nada. Una gran parte es psicológica. Se relaciona con la imagen corporal, el sentirse atractivo y, sobre todo, el miedo al rechazo. Eso afecta todo.

Alejandro: Entiendo. Entonces la percepción de discriminación, de la que hablamos antes, debe tener un impacto directo aquí.

Sofía: Un impacto enorme. Vimos que a mayor percepción de discriminación, peor es la salud mental y menor la satisfacción sexual. Es un golpe doble.

Alejandro: ¿Y afecta a las dos áreas por igual?

Sofía: Buena pregunta. El efecto fue mucho mayor en la salud mental. En la satisfacción sexual, aunque influye, parece que hay otros factores con más peso.

Alejandro: ¿Como cuáles?

Sofía: Aquí viene lo interesante. La satisfacción parece depender más de la actitud y las conductas de la pareja durante la interacción que de las propias vivencias de la persona.

Alejandro: O sea que el secreto es... ¿elegir bien a tu pareja? ¡Ciencia de vanguardia!

Sofía: ¡Exacto! Pero en serio, resalta lo crucial que es la comunicación y el apoyo de la pareja para superar estos desafíos.

Alejandro: Perfecto. Bueno, para resumir nuestro episodio de hoy: la psoriasis no es solo la piel. Afecta profundamente la salud mental y también la vida íntima y sexual.

Sofía: Totalmente. El mensaje principal es que los factores psicosociales, como la discriminación y el apoyo de la pareja, son fundamentales. No podemos ignorarlos.

Alejandro: Sin duda. Sofía, muchísimas gracias por aclarar todo esto. Y a todos ustedes, gracias por escuchar Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!

Sofía: Un placer, Alejandro. ¡Nos vemos!

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