Podcast sobre Operaciones Bancarias Pasivas y Medios de Pago

Operaciones Bancarias Pasivas y Medios de Pago: Guía Completa

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Operaciones de Captación0:00 / 25:44
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DiegoImagina a un estudiante, llamémosle Marcos. Acaba de cobrar su primer sueldo de un trabajo de verano y está feliz. Pero su tío le dice, "¡No dejes ese dinero debajo del colchón! El banco te puede pagar solo por guardarlo".
PaulaEl clásico consejo. Entonces Marcos va al banco, todo confundido, y el ejecutivo empieza a hablar de "operaciones pasivas", "cuentas a la vista" y "plazos fijos". Marcos solo asiente, pero en su cabeza es un lío total.
Capítulos

Operaciones de Captación

Délka: 25 minut

Kapitoly

El dilema del primer sueldo

El banco te pide prestado

Cuentas a la vista: Dinero disponible ya

Plazos fijos: La paciencia paga

El certificado: Tu contrato con el banco

Cuentas especiales: Reglas diferentes

La Caja de Ahorro: Tu Billetera Diaria

La Cuenta Corriente: Para Mover Más Dinero

Cuentas Especiales de la Seguridad Social

La 'lista negra' bancaria

¿Qué es un cheque?

La anatomía de un cheque

Cobrar y endosar un cheque

El temido cheque rechazado

El Secreto de la Compensación

Los Protagonistas del Cheque

El Cheque que No Viaja

El Menú de Cheques Electrónicos

La Orquesta del Sistema de Pagos

Resumen y Despedida

Přepis

Diego: Imagina a un estudiante, llamémosle Marcos. Acaba de cobrar su primer sueldo de un trabajo de verano y está feliz. Pero su tío le dice, "¡No dejes ese dinero debajo del colchón! El banco te puede pagar solo por guardarlo".

Paula: El clásico consejo. Entonces Marcos va al banco, todo confundido, y el ejecutivo empieza a hablar de "operaciones pasivas", "cuentas a la vista" y "plazos fijos". Marcos solo asiente, pero en su cabeza es un lío total.

Diego: Exacto. Suena como un idioma completamente nuevo. Estás escuchando Studyfi Podcast, donde traducimos ese idioma para que apruebes tus exámenes.

Paula: ¡Vamos a desenredar esto! Es mucho más simple de lo que parece.

Diego: Bien, Paula, empecemos por el principio. ¿Qué son exactamente las "operaciones pasivas" o de captación? Suena muy técnico.

Paula: Piensa en esto: cuando depositas tu dinero, el banco en realidad te lo está pidiendo prestado. Tú eres el prestamista y el banco es el deudor. Por eso se llaman operaciones de "captación", porque el banco está captando fondos del público.

Diego: Ah, o sea que mi dinero no se queda quieto en una caja fuerte con mi nombre. El banco lo usa.

Paula: ¡Exacto! Lo usa para otras operaciones, como dar préstamos. Y como te está pidiendo prestado tu dinero, te paga una recompensa por ello. Esa recompensa es el interés. A la tasa que te pagan la llamamos "tasa pasiva".

Diego: Entendido. Ahora, en el texto se habla de distintos tipos de depósitos según su disponibilidad. El primer tipo son las cuentas a la vista. ¿Qué son?

Paula: Las cuentas a la vista son las más comunes, como las cajas de ahorro o las cuentas corrientes. La palabra clave aquí es "liquidez absoluta".

Diego: ¿Liquidez absoluta? ¿Significa que puedo sacar mi dinero cuando se me antoje?

Paula: Precisamente. Sin previo aviso. Puedes usar tu tarjeta de débito, hacer una transferencia o ir al cajero automático y ¡listo! El dinero está a tu disposición inmediatamente. El banco no te puede decir "vuelve mañana".

Diego: Claro, es el dinero que uso para el día a día. La desventaja imagino que es que pagan muy poco interés, ¿verdad?

Paula: Exacto. Como el banco sabe que puedes retirar los fondos en cualquier momento, no puede planificar a largo plazo con ese dinero. A mayor disponibilidad para ti, menor interés te pagan. Es una regla de oro.

Diego: Ok, eso tiene sentido. ¿Y qué pasa con la opción opuesta? Los depósitos a plazo.

Paula: Aquí es donde la cosa se pone interesante. Un depósito a plazo fijo es como hacer un trato con el banco. Le dices: "Te dejo mi dinero por un tiempo determinado, por ejemplo, 30, 60 o 90 días, y prometo no tocarlo".

Diego: Y a cambio de esa promesa, el banco me da un mejor trato, ¿no?

Paula: ¡Mucho mejor! Como el banco tiene la certeza de que contará con ese dinero durante todo ese plazo, puede usarlo para inversiones más rentables. Por eso, te paga una tasa de interés más alta.

Diego: O sea, es como poner mi dinero en una mini-cárcel, pero una cárcel que me paga un alquiler por estar ahí.

Paula: ¡Es una analogía perfecta! Y cuando se cumple el plazo, el contrato termina. Tu dinero queda libre y deja de generar esos intereses más altos. Ahí decides si lo retiras o lo vuelves a "encarcelar" por otro período.

Diego: Y para que este trato sea oficial, existe un documento, ¿no? El famoso "certificado de depósito a plazo fijo".

Paula: Correcto. Es tu comprobante, el contrato que prueba la operación. Es un papel, o un registro digital, que tiene toda la información clave.

Diego: ¿Qué tipo de información? ¿Debo memorizar una lista larguísima para el examen?

Paula: No te preocupes por la lista completa. Piensa en las preguntas básicas: Quién, qué, cuándo y cuánto. Es decir, los datos del titular, el importe que depositaste, el plazo de la operación y, lo más importante, la tasa de interés que te van a pagar.

Diego: Ok, eso es mucho más fácil de recordar. Quién, qué, cuándo y cuánto. Y supongo que también dice dónde y cómo te pagan.

Paula: ¡Exactamente! Es la prueba legal de tu acuerdo. Y tiene que incluir la firma de alguien autorizado del banco, claro.

Diego: Para terminar, el texto menciona unas "cuentas especiales". Suenan un poco misteriosas.

Paula: No tanto, son simplemente cuentas con reglas particulares. La clave es que, aunque el dinero está a tu nombre, tú no controlas cuándo puedes sacarlo. Un tercero pone la condición.

Diego: ¿Cómo es eso? Dame un ejemplo fácil.

Paula: El más claro es el fondo de desempleo para trabajadores de la construcción. El empleador deposita dinero en una cuenta a nombre del empleado, pero el empleado no puede tocar esos fondos.

Diego: ¿Hasta cuándo?

Paula: Hasta que se cumpla la condición: que se quede desempleado. Solo en ese momento puede acceder a su dinero. La cuenta está a su nombre, pero la llave para abrirla la tiene una circunstancia específica. Simple, ¿verdad?

Diego: ¡Mucho más claro ahora! Pasamos de la liquidez total de las cuentas a la vista al dinero "encarcelado" del plazo fijo y a estas cuentas con "llave".

Paula: Ves, no era tan complicado como le pareció a Marcos al principio. Y entender esto es clave no solo para el examen, sino para manejar tu propio dinero.

Diego: Y hablando de organizar nuestras finanzas, una vez que tenemos claro nuestro presupuesto, el siguiente paso lógico es... ¿dónde guardamos el dinero?

Paula: Exacto, Diego. No debajo del colchón, por favor. El lugar indicado es un banco, y para eso necesitamos una cuenta. Pero no todas las cuentas son iguales.

Diego: A ver, ilumíname. Para mí una cuenta es una cuenta. Meto plata, saco plata. Fin.

Paula: ¡Ojalá fuera tan simple! Pero no te preocupes, es más fácil de lo que parece. Hoy vamos a hablar de las cuentas de depósito a la vista. Un nombre un poco técnico, ¿no?

Diego: Suena a que tengo que usar un monóculo para abrir una. ¿Qué significa?

Paula: Significa simplemente que podés sacar tu dinero cuando quieras, “a la vista”. Piénsalo así: son los tres tipos de “billeteras” que te ofrece un banco. La billetera para el día a día, la billetera para manejar más gastos y una billetera especial.

Diego: Ok, me gusta esa analogía. Empecemos por la billetera del día a día. ¿Cuál sería esa?

Paula: Esa es la famosa caja de ahorro. Es la cuenta más común y la primera que casi todos tenemos. Podés tenerla en pesos, en dólares o en otras monedas si el Banco Central lo permite.

Diego: Genial. Y como su nombre indica, es para... ¿ahorrar?

Paula: Bueno, sí y no. Su función principal es guardar tu dinero de forma segura y tenerlo siempre disponible. Podés usar tu tarjeta de débito, hacer transferencias... pero no esperes hacerte millonario con los intereses.

Diego: ¿Me estás diciendo que no voy a poder retirarme a una isla con los intereses de mi caja de ahorro?

Paula: Me temo que no. Los intereses son muy, muy bajos. Su objetivo no es que tu dinero crezca, sino que esté seguro y accesible. Lo bueno es que, desde 2016, no tienen costo de mantenimiento. ¡Son gratis!

Diego: ¡Eso sí es una buena noticia! ¿Y quién puede abrir una?

Paula: Cualquier persona mayor de edad. Lo que es importante saber es que una empresa, o sea, una “persona jurídica”, no puede tener una caja de ahorro. Es solo para individuos.

Diego: Entendido. ¿Y qué pasa con los resúmenes y esos papeles que llegan del banco?

Paula: ¡Buena pregunta! El banco está obligado a enviarte un resumen al menos cada tres meses. Y aquí va un dato clave: si el banco quiere subirte una comisión, tiene que avisarte con 60 días de anticipación. Si no decís nada, se aplica el cambio. Pero si es para bajarte un costo, lo pueden hacer sin esperar. Un pequeño detalle a nuestro favor.

Diego: O sea que hay que leer la letra pequeña. Y si me cobran algo que no corresponde, ¿qué hago?

Paula: Reclamás. Y el banco tiene 5 días hábiles para devolverte la plata, más los gastos que tuviste y unos intereses. Así que a revisar los resúmenes, ¡siempre!

Diego: Ok, la caja de ahorro es mi billetera para el día a día. ¿Cuál es la siguiente?

Paula: La cuenta corriente. Esta es como una billetera con un poco más de... flexibilidad. Es la que te permite usar cheques, por ejemplo.

Diego: Ah, los cheques. Esos papeles que usaban mis padres.

Paula: ¡Todavía se usan mucho, sobre todo en el mundo comercial! Pero la verdadera magia de la cuenta corriente es otra cosa: la posibilidad de girar en descubierto.

Diego: ¿Girar en descubierto? Suena a que estoy haciendo acrobacias en el banco.

Paula: Es casi eso. Significa que el banco te da permiso para gastar más dinero del que tenés en la cuenta, hasta un límite que acuerdan antes. Es como un pequeño préstamo automático para emergencias.

Diego: ¡Wow! Eso suena útil pero también un poco peligroso. Una especie de red de seguridad financiera.

Paula: Exacto. Por eso no es para todo el mundo. Generalmente la usan profesionales, empresas o personas que tienen muchos movimientos de dinero. A diferencia de la caja de ahorro, esta sí puede estar a nombre de una empresa.

Diego: Entonces, para resumir: la caja de ahorro es para guardar y gastar lo que tengo. La cuenta corriente es para un manejo de fondos más complejo, con cheques y la opción de ese “salvavidas” financiero.

Paula: Lo captaste perfectamente. La cuenta corriente es más un servicio que te da el banco para que operes, y por eso suele tener más costos asociados.

Diego: Bien, ya tenemos la billetera del día a día y la billetera “pro”. Mencionaste una tercera, una especial.

Paula: Así es. Es la Cuenta de la Seguridad Social. Esta es una cuenta súper importante porque busca la inclusión financiera. Es básicamente una caja de ahorro gratuita que se le da a jubilados, pensionados o gente que recibe planes sociales.

Diego: ¿Y qué la hace tan especial, además de ser gratuita?

Paula: Su principal ventaja es increíble. Te permite sacar dinero de CUALQUIER cajero automático del país, de cualquier banco, sin que te cobren un solo peso de comisión.

Diego: ¡Para! ¿En serio? ¿Sin límite de extracciones y sin importar de qué red sea el cajero?

Paula: Sin límites y sin importar nada. El objetivo es que la gente pueda acceder a su plata, que es su sueldo, su jubilación o su asignación, de la forma más fácil y barata posible. No pueden cobrarte por abrir la cuenta, ni por mantenerla, ni por ninguna transferencia.

Diego: Eso es fantástico. Realmente es una herramienta para ayudar a la gente. Elimina la barrera de “uy, no hay un cajero de mi banco cerca”.

Paula: Totalmente. Es un derecho. Así que si conocen a alguien que cobra una prestación del estado, es clave que sepa que tiene este beneficio. ¡No más comisiones por sacar su propio dinero!

Diego: Clarísimo, Paula. Caja de ahorro para el día a día, cuenta corriente para operaciones más complejas, y la cuenta de la seguridad social como una herramienta de inclusión fundamental.

Paula: ¡Exactamente! Conocer la diferencia nos ayuda a elegir la herramienta correcta para nuestras necesidades y, sobre todo, a defender nuestros derechos como usuarios.

Diego: Sin duda. Bueno, ya sabemos dónde guardar la plata y cómo usarla. Pero, ¿qué pasa cuando queremos que ese dinero empiece a trabajar para nosotros? De eso y de las famosas tarjetas de crédito hablaremos después del corte.

Diego: ...así que esas son las diferencias clave. Pero, ¿qué pasa cuando alguien no cumple las reglas con su cuenta corriente? Me imagino que hay consecuencias serias.

Paula: ¡Claro que sí, Diego! No es el lejano oeste bancario. Existe algo que suena bastante intimidante: la “Central de Cuentacorrentistas Inhabilitados”.

Diego: Uy, eso suena como una lista en la que nadie quiere estar. ¿Una especie de “lista negra” de los bancos?

Paula: ¡Exactamente! Es una base de datos del Banco Central con todas las personas y empresas que tienen prohibido usar cuentas corrientes. Si estás ahí, el banco está obligado a cerrarte la cuenta.

Diego: ¿Y cómo terminas en esa lista? ¿Por olvidarte de pagar el abono del gimnasio?

Paula: No, no es tan simple. Generalmente es por orden de un juez o, la causa más común, por no pagar las multas que te ponen cuando rebotan tus cheques. Si no pagas esa multa a tiempo, te inhabilitan.

Diego: Hablando de cheques... parecen algo del siglo pasado, pero se siguen usando un montón. ¿Qué son exactamente, en términos simples?

Paula: Piénsalo así: un cheque es básicamente una nota que le escribes a tu banco. Le dices: “Oye, banco, págale esta cantidad de dinero a esta persona con los fondos de mi cuenta”. Es una orden de pago, pura y simple.

Diego: Entendido. Y sé que hay distintos tipos, ¿verdad?

Paula: Así es. Principalmente dos. Primero, el cheque común. Es para pagar ya mismo. Lo emites hoy y la persona tiene 30 días para ir a cobrarlo.

Diego: ¿Y el segundo?

Paula: Es el cheque de pago diferido. Este es como programar un pago. Lo emites hoy, pero pones una fecha de pago futura, que puede ser de 1 a 360 días. Es una herramienta de financiación muy usada.

Diego: Ok, tiene sentido. Y cuando ves un cheque, tiene un montón de campos para llenar. ¿Qué es lo absolutamente esencial que no puede faltar?

Paula: Buena pregunta. Primero, la palabra “cheque” tiene que estar escrita. También un número de serie, el lugar y la fecha. Obviamente, el nombre del banco y la orden clara de pagar una suma de dinero.

Diego: ¿Y el monto? Siempre veo que se escribe en números y en letras.

Paula: ¡Exacto! Y aquí un dato clave: si el monto en letras y en números es diferente, la ley dice que vale lo que está escrito en letras. Así que más vale que la caligrafía sea clara.

Diego: Anotado. ¡A practicar mi letra entonces! Y por último, la firma, supongo.

Paula: Por supuesto. Sin la firma del titular de la cuenta, el cheque es solo un papelito decorado. Es la firma lo que le da validez.

Diego: Ahora, digamos que me pagan con un cheque. ¿Cómo lo convierto en dinero real?

Paula: Tienes dos opciones: o lo depositas en tu cuenta bancaria, o vas a la ventanilla del banco emisor y lo cobras en efectivo. Eso sí, necesitas tu DNI para identificarte.

Diego: ¿Hay alguna restricción? He oído hablar de cheques “cruzados”.

Paula: Sí. Un cheque cruzado con dos líneas paralelas no se puede cobrar en ventanilla, solo se puede depositar. Y los cheques de más de 50.000 pesos tampoco se pueden cobrar por ventanilla, salvo algunas excepciones como el pago de sueldos.

Diego: Y si quiero pasarle el cheque a otra persona, ¿puedo?

Paula: ¡Sí! Eso se llama “endosar”. Firmas en la parte de atrás y se lo das a otra persona. Pero ojo, hay un límite. Los cheques comunes solo permiten un endoso, y los de pago diferido, dos. Si te pasas, el cheque será rechazado.

Diego: Llegamos a la parte que da miedo. ¿Por qué te pueden rechazar un cheque?

Paula: La causa más famosa es la “insuficiencia de fondos”. O sea, no tenías plata en la cuenta para cubrirlo. Eso duele.

Diego: El clásico “cheque sin fondos”. ¿Hay otras razones?

Paula: Claro. Puede ser por “defectos formales”. Quizás te olvidaste de poner la fecha, o la firma no coincide. Son errores en la creación del cheque.

Diego: Y si te rechazan un cheque por falta de fondos o por un defecto, ¿qué pasa?

Paula: Prepárate para una multa. Es del 4% del valor del cheque, con un mínimo y un máximo. Y si no la pagas en 30 días... ¡hola, Central de Cuentacorrentistas Inhabilitados! Vuelves al punto de partida.

Diego: Un círculo vicioso. O sea que la clave es ser súper prolijo y, sobre todo, tener fondos en la cuenta.

Paula: ¡Has dado en el clavo! La prolijidad y la solvencia son las dos reglas de oro para manejar cheques. Así que con eso claro, podemos empezar a ver los distintos tipos de cheques que existen... desde el certificado hasta el electrónico.

Diego: Y después de haber explorado el mundo de las transferencias inmediatas, parece casi un viaje en el tiempo hablar de nuestro último tema de hoy: los cheques.

Paula: Totalmente, Diego. Pero aunque suenen a algo del pasado, su funcionamiento electrónico es súper interesante y muy actual.

Diego: Exacto. La palabra clave aquí parece ser “compensación”. Suena a algo muy técnico y... complicado.

Paula: Para nada. Es más simple de lo que crees. Pensemos en ello de una forma cotidiana.

Diego: A ver, sorpréndeme. ¿Cómo hacemos que la compensación bancaria suene fácil?

Paula: ¡Fácil! Imagina que tú y yo nos debemos plata. Yo te debo cien pesos del almuerzo y tú me debes cincuenta de un libro. En lugar de que yo te dé un billete de cien y tú me devuelvas uno de cincuenta, simplemente hacemos cuentas.

Diego: Claro, me darías cincuenta pesos y listo. Saldamos la diferencia.

Paula: ¡Exacto! Eso, a gran escala, es la compensación. Es el mecanismo donde los bancos cobran todos los cheques que sus clientes depositaron, y al mismo tiempo pagan todos los que sus clientes emitieron. Al final del día, solo se transfieren la diferencia.

Diego: Ah, o sea que no se mueve el dinero de cada cheque individualmente entre bancos. ¡Tiene mucho sentido!

Paula: Justamente. Es un sistema para ser eficientes. Y en este sistema, los bancos tienen dos roles principales.

Diego: ¿Roles? ¿Como en una película?

Paula: Algo así. Tienes al banco que recibe el cheque que tú depositaste. Ese se llama “entidad depositaria” u “originante”.

Diego: Originante... porque ahí se origina el proceso de cobro. Lo entiendo.

Paula: Perfecto. Y luego está el banco contra el que se emitió el cheque. Es decir, el banco de la persona que te lo dio. Ese se llama “entidad girada” o “receptora”.

Diego: Girada, porque el cheque fue “girado” contra su cuenta. Y receptora porque... ¿recibe la orden de pago?

Paula: ¡Lo captaste! La entidad originante envía la información para cobrar, y la receptora la recibe para pagar. Cada una tiene obligaciones muy claras.

Diego: ¿Qué tipo de obligaciones?

Paula: La depositaria tiene que hacer el control de forma. O sea, revisar que el cheque esté bien escrito, que las fechas sean correctas, los endosos... lo técnico.

Diego: Entiendo. ¿Y la otra?

Paula: La girada, o receptora, se encarga del control de fondo. Revisa la firma del cliente en la imagen que recibe y, lo más importante, ¡que haya fondos suficientes para pagarlo!

Diego: Claro, el detalle más importante. Si no, todo se viene abajo. Pero has dicho algo clave: “la imagen que recibe”. ¿El cheque de papel no viaja?

Paula: ¡Esa es la magia del sistema actual! Se llama “truncamiento de cheques”. El cheque físico se queda en el primer banco, en la entidad depositaria.

Diego: ¿En serio? ¿Entonces cómo sabe el otro banco que es real?

Paula: Se captura toda su información y, en muchos casos, una imagen digital del frente y del dorso. Y solo se envía eso, la información electrónica.

Diego: Es como sacarle una foto al cheque y mandarla por email en vez de mandarlo por correo postal. ¡Muchísimo más rápido y barato!

Paula: Exactamente esa es la idea. Reducir costos y tiempos. Para cheques de montos más bajos, a veces solo viajan los datos. Para montos más altos, viajan los datos y la imagen digital, para más seguridad.

Diego: ¿Y esto funciona para todos los tipos de cheques? Porque sé que hay varios.

Paula: Buena pregunta. El sistema está preparado para varios documentos.

Diego: A ver, ¿cuáles están en el menú?

Paula: Principalmente, tenemos tres. Los cheques comunes, que son los de toda la vida. Los cheques de pago diferido. Y los cheques certificados.

Diego: Ok, el común es el estándar. Pero el de pago diferido... ese tiene una fecha de cobro futura, ¿no?

Paula: Sí. Y por eso tiene dos momentos. El primero es la registración, que es cuando se avisa que el cheque existe. Eso no pasa por este sistema de compensación.

Diego: ¿Y el segundo momento?

Paula: Es el ciclo de pago. Cuando llega la fecha de vencimiento, ahí sí entra al sistema y se compensa como si fuera un cheque común. El sistema solo se activa cuando hay que mover dinero.

Diego: Lógico. ¿Y el certificado? Siempre me sonó a algo súper seguro.

Paula: Lo es. Porque cuando el banco lo certifica, ya retuvo el dinero de la cuenta del cliente. Así que cuando ese cheque llega a la compensación, el pago está garantizado. El banco girado simplemente lo paga desde una cuenta contable interna.

Diego: Es como si el dinero ya estuviera esperando en la puerta con el nombre del cheque.

Paula: ¡Exacto! No hay riesgo de que no haya fondos. Es una seguridad extra.

Diego: Paula, todo esto suena como una coreografía muy compleja entre un montón de bancos. ¿Quién dirige esta orquesta?

Paula: Me encanta la analogía. El director de orquesta se llama CIMPRA, la Comisión Interbancaria para Medios de Pago de la República Argentina.

Diego: ¡Qué nombre! ¿Y qué hace exactamente?

Paula: Es un foro donde se sientan todos: el Banco Central, los bancos, las asociaciones... todos los actores del sistema. Ellos planifican, coordinan y monitorean que todo funcione bien y proponen mejoras.

Diego: Son los que se aseguran de que la música no desafine. Y supongo que para eso, todos deben leer la misma partitura, ¿no?

Paula: ¡Totalmente! Por eso se usan estándares internacionales. Por ejemplo, la estructura de los archivos de datos sigue los estándares de NACHA, que es una asociación de Estados Unidos, y para las imágenes se usa el formato TIFF, un estándar de calidad.

Diego: O sea, no es que cada banco lo haga como quiere. Hay reglas de juego muy claras y globales.

Paula: Así es. Eso garantiza que el sistema sea robusto, seguro y que todos hablen el mismo idioma tecnológico.

Diego: Bueno, hemos llegado al final de nuestro recorrido de hoy. Repasemos rápidamente. Aprendimos qué es la compensación: ese sistema inteligente para saldar diferencias entre los bancos.

Paula: También vimos los dos roles clave: la entidad depositaria, que recibe el cheque, y la girada, que lo paga. Y el concepto estrella: el truncamiento, que evita que el papel viaje por todo el país.

Diego: Y finalmente, que este sistema moderno funciona para cheques comunes, de pago diferido y certificados, todo bajo la atenta mirada de CIMPRA para que la orquesta financiera suene afinada. Ha sido un episodio muy completo.

Paula: Definitivamente. Espero que les haya servido a todos para entender un poco mejor lo que pasa detrás de cada transacción. ¡Gracias por escuchar!

Diego: Así es. Gracias por acompañarnos una vez más en Studyfi Podcast. Estudien mucho, sean curiosos y nos encontramos en la próxima. ¡Hasta luego!