Podcast sobre Normas IFRS: Clasificación y Valoración de Activos
Normas IFRS: Clasificación y Valoración de Activos - Guía Completa
Podcast
Normas IFRS: Propiedades de Inversión
Délka: 25 minut
Kapitoly
Un mito común
¿Qué es una propiedad de inversión?
Activos de doble propósito
Comparando Manzanas con Naranjas
El Porqué de los Números
Activos que Cambian de Propósito
Nacen las Propiedades de Inversión
Las Reglas No Tan Rígidas
La Receta de la Información Útil
De la Granja a la Fábrica
El Dilema del Árbol
Costos que SÍ Cuentan
Costos que se Excluyen
¿Qué es la Contabilidad?
De Datos a Decisiones
Los Stakeholders Entran en Juego
Buscando la Aprobación Social
Enviando Señales al Mercado
La Categoría de Operación
Las Cifras "Ajustadas"
Orden en el Flujo de Efectivo
¿Para qué sirve el análisis?
Estático vs. Dinámico
Más allá de los números
La foto completa
Los ratios clave
El Sector Forestal y Papelero
El Mundo de las Telecomunicaciones
Un Ejemplo Transparente
Resumen y Despedida
Přepis
Daniela: La mayoría de la gente piensa que si una empresa tiene una máquina guardada, para un uso futuro indeterminado, se clasifica como una propiedad de inversión.
Hugo: ¡Es una trampa clásica! Pero en realidad, eso es falso.
Daniela: ¿Falso? ¿Por qué? Suena lógico, ¿no?
Hugo: La clave está en una sola palabra: "inmobiliario". Para que algo sea una propiedad de inversión bajo la NIC 40, debe ser un terreno o un edificio. Una máquina, aunque esté acumulando polvo, nunca califica.
Daniela: Vaya, qué buen dato. Estás escuchando Studyfi Podcast. Entonces, definamos bien esto.
Hugo: Es simple. Una propiedad de inversión es un inmueble, como un edificio o terreno, que tienes para dos fines: uno, arrendarlo a terceros y generar rentas; o dos, mantenerlo para que gane valor con el tiempo, lo que se conoce como plusvalía.
Daniela: O sea, no lo usas para tu propio negocio. Si fuera mi fábrica, sería otra cosa.
Hugo: ¡Exacto! Si lo usas para tu producción o administración, se clasifica como Propiedades, Planta y Equipo, o PPE, bajo la NIC 16. El uso lo cambia todo.
Daniela: Y, ¿qué pasa si tengo un edificio donde uso la mitad para mis oficinas y la otra mitad la arriendo?
Hugo: ¡Excelente pregunta! Son activos de doble propósito. La norma dice que si puedes vender o arrendar esas partes por separado, las contabilizas por separado. Una como PPE y la otra como propiedad de inversión.
Daniela: Ah, tiene sentido. La separación es la clave.
Hugo: Así es. Si no se puede vender por separado, se clasifica todo junto según el uso que sea más significativo. No es tan complicado como parece.
Daniela: Entendido. Y ahora que sabemos qué son, hablemos de cómo se valoran, que es donde muchos se confunden.
Daniela: Entonces, no es tan simple como mirar el balance y ya está. Pero me quedé pensando en un caso con dos empresas, Parque Lautaro y Zenco. A primera vista, Zenco parece tener propiedades mucho más valiosas.
Hugo: ¡Exacto! Y esa es una trampa muy común. Si solo miras el valor razonable total, Zenco gana con 980 millones frente a los 795 de Parque Lautaro.
Daniela: Claro, parece obvio.
Hugo: Pero, aquí viene lo interesante. Si lo vemos por metro cuadrado, la historia cambia por completo. Parque Lautaro vale 79.500 por metro cuadrado, mientras que Zenco se queda en 75.385.
Daniela: ¡Wow! O sea que, metro por metro, Parque Lautaro es en realidad más valiosa. ¿Cómo puede ser tan diferente?
Hugo: Buena pregunta. La clave está en *cómo* llegaron a ese número. Usan técnicas de valorización totalmente distintas.
Daniela: ¿A qué te refieres con técnicas distintas?
Hugo: Parque Lautaro usa una tasación, que es como mirar los precios actuales del mercado. Es una foto del hoy. En cambio, Zenco usa una estimación de flujos de efectivo futuros.
Daniela: O sea, ¿Zenco está tratando de adivinar el futuro?
Hugo: En cierto modo, sí. Proyectan ingresos y costos futuros. Esto involucra muchas más estimaciones y supuestos sobre la economía, la inflación... todo. Por eso se dice que es un nivel de valorización con más variables subjetivas.
Daniela: Entiendo. Entonces es normal que los resultados no coincidan.
Hugo: Totalmente normal. Lo importante es elegir el método más fiable y relevante para ese activo en particular. Y no siempre el que parece más simple es el mejor. A veces, proyectar flujos te da una visión más completa.
Daniela: Fascinante. Me deja pensando en cómo se construyen esas proyecciones. ¿Podríamos ver un ejemplo de cómo se calculan esos flujos de efectivo?
Daniela: Okay Hugo, seguimos con el tema de Propiedades, Planta y Equipo, o PPE. A veces parece que estamos moviendo piezas en un tablero de ajedrez, ¿no?
Hugo: ¡Totalmente! Y el caso que tenemos de Vertiente Oeste S.A. es un ejemplo perfecto. Parten con un PPE total de más de ciento ochenta millones de pesos.
Daniela: Una cifra considerable. Pero me dices que hay movimiento en ese tablero, ¿qué piezas se mueven?
Hugo: Exacto. Dentro de ese gran número, tienen unas máquinas y unas bodegas que, digamos, cambiaron de propósito al final del año.
Daniela: ¿Cambiaron de propósito? ¿Cómo así?
Hugo: Pues la empresa decidió poner las máquinas a la venta. En ese momento, dejan de ser un activo que usas en tu operación y se transforman en "Activos No Corrientes Disponibles para la Venta".
Daniela: Ah, claro. ¿Y simplemente movemos el valor de compra de las máquinas a esa nueva cuenta?
Hugo: Casi. Movemos su valor en libros, que es el costo menos su depreciación acumulada. En este caso, catorce millones doscientos mil pesos salen de la cuenta de PPE.
Daniela: Entendido. ¿Y qué pasó con las bodegas? ¿También las pusieron en vitrina?
Hugo: ¡No, esas son más interesantes! Decidieron arrendarlas a un tercero. Y en el instante en que haces eso para generar renta... ¡boom!
Daniela: ¿Se convierten en qué?
Hugo: En "Propiedades de Inversión". Su nuevo propósito ya no es apoyar la operación principal, sino generar ingresos por arriendo. Es un cambio clave.
Daniela: O sea, también sacamos su valor en libros de PPE, que son unos veintiséis millones doscientos mil.
Hugo: ¡Bingo! Así que el saldo original de PPE disminuye por el valor neto de las máquinas y las bodegas. El total de PPE se ajusta a unos ciento cuarenta millones.
Daniela: Queda clarísimo. Los activos no son estáticos, su clasificación depende de su uso.
Hugo: Ese es el gran takeaway. Y esto nos abre la puerta a una pregunta muy importante: ¿cómo valoramos estos activos una vez que cambian de categoría? Hablemos de eso.
Daniela: Y hablando de tomar decisiones, eso me lleva a las normas contables. Siempre imaginé que era un libro de reglas súper estricto, ¿no?
Hugo: Es una idea común, pero no es del todo así. Piénsalo más como una guía de principios. Se llama el Marco Conceptual de las IFRS.
Daniela: ¿Un marco conceptual? Suena… filosófico para ser contabilidad.
Hugo: ¡Lo es un poco! La idea principal es que quienes preparan los estados financieros deben usar su criterio profesional. No es solo seguir una receta al pie de la letra.
Daniela: ¿Criterio profesional? ¿Entonces el contador tiene que ser un poco detective?
Hugo: Exacto. El objetivo es proporcionar información que sea realmente útil para los inversores, prestamistas y otros acreedores. Personas que necesitan tomar decisiones importantes con ese dinero.
Daniela: Okay, entonces la palabra clave es “útil”. Pero, ¿qué hace que la información financiera sea útil y no solo un montón de números?
Hugo: ¡Gran pregunta! El Marco Conceptual nos da dos ingredientes fundamentales. Primero, la Relevancia, que significa que la información debe ser capaz de influir en las decisiones.
Hugo: Y segundo, la Representación Fiel. Esto quiere decir que los números y las descripciones deben corresponder a lo que realmente sucedió. Sin adornos ni omisiones.
Daniela: Entiendo. Debe ser importante y debe ser verdad. Suena lógico.
Hugo: Exacto. Y a eso se le suman características de mejora como la comparabilidad y la comprensibilidad, para que no necesites un doctorado para entenderlo.
Daniela: ¡Menos mal! Porque si no, estaríamos perdidos.
Hugo: Totalmente. Estas características aseguran que los estados financieros cuenten una historia clara y fiable. Y hablando de historias claras, la nueva norma IFRS 18 cambia bastante la forma en que se presenta el estado de resultados...
Daniela: ...y eso aclara bastante el tema de los activos fijos, que son más estáticos. Pero Hugo, hay una categoría que siempre me ha parecido curiosa... los "activos biológicos". Suena a clase de ciencias, no de contabilidad.
Hugo: Es que es un poco de las dos, Daniela. Es la contabilidad aplicada a la vida. La actividad agrícola busca una transformación biológica. Es decir, que algo vivo crezca, se regenere o procree.
Daniela: Ok, como una vaca que crece o una planta que da frutos. Simple.
Hugo: Exacto. Y aquí es clave diferenciar tres etapas. A ver, te pongo a prueba en un juego rápido. ¿Lista?
Daniela: ¡Lista! Dispara.
Hugo: ¿Un cerdo?
Daniela: Uhm... ¡un activo biológico! Está vivo y creciendo.
Hugo: ¡Perfecto! Uno de uno. Ahora, ¿la lana que le quitamos a una oveja?
Daniela: Sería... el producto de esa oveja, ¿no? ¡Un producto agrícola!
Hugo: ¡Dos de dos! Eres una experta. Y si con esa lana hacemos un suéter...
Daniela: ¡Ah! Ya es un producto procesado. Pasa por una fábrica. Como el vino de las uvas o el queso de la leche.
Hugo: Exactamente. La línea contable se traza justo en el punto de cosecha o recolección. Antes es NIC 41, después es NIC 2 de inventarios.
Daniela: Entendido. Pero seguro hay casos raros. He oído que los árboles son complicados.
Hugo: ¡Muy buena pregunta! Aquí es donde se pone interesante y contraintuitivo. Un árbol puede ser varias cosas a la vez para un contador.
Daniela: ¿Cómo? ¿Un árbol con una crisis de identidad contable?
Hugo: ¡Podríamos decirlo así! Si tienes un bosque para talar y vender la madera, los árboles son activos biológicos. Están creciendo para ser cosechados.
Daniela: Lógico.
Hugo: Pero... si tienes un manzano que ya da manzanas cada año, el árbol es como una máquina.
Daniela: Una máquina de manzanas... me gusta.
Hugo: Correcto. El árbol en producción es Propiedad, Planta y Equipo. Mientras que las manzanas que crecen en él son el activo biológico. El propósito lo cambia todo.
Daniela: Wow, eso sí que es un giro. O sea que la contabilidad depende de si quieres la madera o la fruta. Y una vez que recoges las manzanas...
Hugo: Se convierten en inventario. Y se miden a su valor razonable en ese mismo instante.
Daniela: Súper claro. Entonces, la clave es la transformación biológica y el propósito del activo. Ahora, me imagino que registrar todo esto debe tener sus trucos. ¿Cómo se ve en la práctica contable?
Daniela: ...y así es como se manejan los activos biológicos. Pero ahora, Hugo, pasemos a un terreno... literalmente diferente. Hablemos de contabilidad minera.
Hugo: ¡Buena esa! Claro, Daniela. Imagina que una empresa minera ya tiene un activo por exploración de, digamos, 135 millones.
Daniela: Ok, ese es nuestro punto de partida. ¿Qué pasa durante el año? ¿Se suman todos los gastos y ya está?
Hugo: ¡Ojalá fuera tan simple! No, aquí hay que ser muy selectivo. Piensa en los costos directamente ligados a *encontrar* el mineral.
Daniela: ¿Como cuáles, por ejemplo?
Hugo: Exacto. Cosas como los estudios topográficos, las excavaciones... incluso la depreciación de las máquinas que se usan para excavar. Todo eso se suma al valor del activo.
Daniela: Entendido. Si se usa para explorar, se capitaliza. Suena bastante lógico.
Hugo: Pero aquí viene la parte clave y un poco contraintuitiva. Hay desembolsos que, aunque parezcan relacionados, no entran en esta cuenta del activo de exploración.
Daniela: ¿Ah no? ¿Como qué?
Hugo: Por ejemplo, los costos para *ubicar* un territorio antes de siquiera tener los derechos legales para explorarlo. Eso es pre-exploración, y se va directo a gasto.
Daniela: O sea, es como el dinero que gastas investigando a qué país ir de vacaciones... ¡aún no es parte del costo del viaje!
Hugo: ¡Exactamente esa es la idea! Tampoco incluyes los costos para desarrollar un producto *con* el mineral. Eso ya es la etapa de explotación, y lo rige otra norma contable.
Daniela: Entonces, separamos muy bien las etapas. Y al final, a ese total le restamos cualquier deterioro y listo, tenemos el valor libro del activo.
Hugo: ¡Lo tienes! Así es como se calcula. Ahora, ¿qué te parece si vemos qué pasa cuando la exploración termina y decimos "¡Eureka, encontramos algo valioso!"?
Daniela: Y hablando de simplificar, la palabra "contabilidad" puede sonar... intimidante. ¿Podemos empezar por ahí? ¿Qué es, en términos sencillos?
Hugo: ¡Claro! Piensa en la contabilidad como el lenguaje de los negocios. Es simplemente un sistema para contar la historia de una empresa con números. Identifica, registra y resume todo lo que pasa con el dinero.
Daniela: Ah, como un diario de vida súper organizado de la empresa.
Hugo: ¡Exactamente! Un diario que al final nos entrega un resumen claro. Y ese resumen son los famosos estados financieros. No son más que el producto final de todo ese registro.
Daniela: Okay, entiendo el diario. Pero, ¿para qué tanto trabajo? ¿Cuál es el objetivo de todo esto?
Hugo: Gran pregunta. Aquí está la clave: un solo dato, como una venta, no te dice mucho. Pero cuando juntas miles de esos datos de forma ordenada... de repente tienes información valiosa para tomar decisiones.
Daniela: Pasas de tener un montón de piezas de rompecabezas a tener la imagen completa.
Hugo: ¡Precisamente! La contabilidad nos muestra dos cosas principales. La "situación económica", que es básicamente con qué activos cuenta la empresa para generar beneficios a futuro...
Daniela: O sea, sus herramientas para hacer dinero.
Hugo: Exacto. Y por otro lado, muestra la "situación financiera": de dónde salió el dinero para comprar esas herramientas. Si fue con deuda o con aportes de los dueños.
Daniela: Con qué cuentas y cómo lo pagaste. Suena lógico. Entonces, una vez que tienes esta información, ¿quién la usa exactamente? ¿Solo los gerentes?
Daniela: ...eso lo explica mucho mejor. Pero, Hugo, para entender todo esto a fondo, creo que necesitamos dar un paso atrás. ¿Qué es exactamente una "teoría"? A veces suena como algo súper abstracto.
Hugo: Es una pregunta clave, Dani. Y no es tan complicado. Pensadores como Ferrater Mora decían que una teoría es, en esencia, una descripción de la realidad. Es una forma de reflexionar sobre los hechos.
Daniela: ¿Como si fuera un mapa de la realidad?
Hugo: ¡Exacto! Y Mario Bunge añadía que es un sistema compacto de ideas que intenta dar una explicación aproximada de un sector de esa realidad. No son hechos puros, sino modelos para entenderlos.
Daniela: Ok, un modelo. ¿Y cómo se aplica esto a una empresa?
Hugo: Buena conexión. Aquí entra la Teoría de los Stakeholders, o de las "partes interesadas". Dice que las empresas no viven en una burbuja. Necesitan el apoyo de muchos grupos para sobrevivir.
Daniela: ¿Grupos como inversionistas, clientes, empleados...?
Hugo: Justamente. La empresa afecta a estos grupos, y estos grupos afectan a la empresa. Es una relación de dos vías.
Daniela: Entonces, las empresas deben mantener contentos a estos grupos. ¿Cómo lo hacen?
Hugo: ¡Ah! Aquí se conecta con la Teoría de la Legitimidad. Las empresas buscan que la sociedad vea sus acciones como correctas y aceptables, para cumplir con una especie de "contrato social".
Daniela: Y supongo que los informes financieros son su manera de decir: "¡Miren qué bien nos portamos!"
Hugo: ¡Le diste al clavo! Son herramientas de legitimidad. Y lo curioso es que la Teoría Institucional nos dice que las empresas del mismo sector enfrentan presiones parecidas...
Daniela: ...y terminan copiándose las soluciones. Como cuando todos en la escuela empiezan a usar las mismas zapatillas.
Hugo: Tal cual. Las prácticas exitosas se imitan y se vuelven la norma, se institucionalizan. Por eso las normas contables como las IFRS son tan importantes.
Daniela: Entendido. Entonces, se legitiman e imitan. ¿Algo más?
Hugo: Sí, una última pieza clave: la Teoría del Señalamiento. Como no todos tienen la misma información, las empresas emiten "señales" para reducir la incertidumbre de los demás.
Daniela: Señales para mostrar que son solventes o sostenibles, por ejemplo.
Hugo: Correcto. Es su forma de decir al mercado: "Oye, puedes confiar en nosotros".
Daniela: Fascinante. Todas estas teorías se entrelazan para explicar por qué las empresas se comunican como lo hacen. Ahora, ¿qué te parece si vemos cómo esto se aplica en la práctica con un caso real?
Daniela: ...así que tenemos las categorías de inversión y financiación. Pero Hugo, ¿qué pasa con todo lo demás? ¿Dónde va a parar el resto de los ingresos y gastos?
Hugo: ¡Esa es la pregunta del millón, Daniela! Y nos lleva directamente a la categoría central: la de **Operación**. Piensa en ella como la categoría "cajón de sastre".
Daniela: ¿Un cajón de sastre? Suena un poco desordenado para ser una norma contable.
Hugo: Lo es, pero de forma intencionada. La norma dice que todo lo que no puedas clasificar claramente como inversión o financiación... va a la categoría de operación. Es la actividad principal del negocio.
Daniela: Entendido. Ahora, a veces escucho términos como "EBITDA ajustado" y me suena a que las empresas inventan sus propias reglas. ¿Qué hay de eso?
Hugo: ¡Muy buena observación! Esas son las llamadas "Medidas de Rendimiento Definidas por la Gerencia" o MPM. Y tienes razón, antes había poca claridad sobre cómo se calculaban.
Daniela: ¿Y qué ha cambiado?
Hugo: Aquí viene lo importante. La NIIF 18 ahora exige que si una empresa usa una de estas cifras, tiene que explicar exactamente cómo la calculó. Y, además, ¡esa explicación será auditada!
Daniela: ¡Wow! Eso es un gran paso hacia la transparencia. Se acabaron los trucos de magia.
Hugo: Exacto. Y hablando de poner orden, el estado de flujos de efectivo también recibe un ajuste. Antes, las empresas tenían opciones para clasificar los intereses y dividendos.
Daniela: ¿Y ahora?
Hugo: Se acabaron las opciones. Los intereses y dividendos pagados van a financiación. Y los recibidos, a inversión. Simple y directo, a menos que seas un banco, claro. Para ellos, eso es su operación principal.
Daniela: Tiene todo el sentido. Así es mucho más fácil comparar una empresa con otra.
Hugo: Precisamente. Y esa búsqueda de claridad y comparabilidad nos lleva a otra parte fundamental de los reportes, que son las notas explicativas...
Daniela: ...así que tener los estados financieros es como tener el historial médico de la empresa. Pero, ¿de qué sirve si no lo lees?
Hugo: ¡Exacto! Ese es el siguiente paso: el análisis financiero. Es como el doctor que lee los resultados para dar un diagnóstico.
Daniela: Y, ¿qué tipo de diagnóstico podemos obtener? ¿Qué nos dicen realmente esos números?
Hugo: Nos responden preguntas clave. Por ejemplo: ¿la empresa es rentable? ¿Puede pagar sus deudas a corto y largo plazo? ¿Está creciendo su patrimonio? ¿O necesita pedir dinero prestado? Básicamente, nos da un chequeo completo de su salud financiera.
Daniela: Entendido. Es para tomarle el pulso a la empresa. Y ¿cómo se hace ese análisis? ¿Hay diferentes métodos?
Hugo: ¡Claro! Hay dos formas principales de verlo. Piensa en ello como ver una foto o ver una película.
Daniela: ¿Una foto y una película? A ver, explica eso.
Hugo: El análisis estático es la "foto". Miras todo en un período específico, como las ventas y las cobranzas del 2024. Ves cómo se relacionan en ese momento.
Daniela: Ah, ok, una instantánea.
Hugo: Exacto. Y el análisis dinámico es la "película". Comparas el comportamiento a lo largo del tiempo. Por ejemplo, ves cómo han cambiado las ventas del 2022 al 2024.
Daniela: Eso suena súper útil para ver si las cosas mejoran o empeoran.
Hugo: Totalmente. Comparar estados financieros de dos años seguidos es fundamental. Ves las variaciones, si son positivas o negativas, y buscas las causas. Si las ventas bajaron... ¿por qué? Si los costos subieron... ¿qué pasó?
Daniela: Claro, no es solo ver el número, sino entender la historia detrás.
Hugo: Esa es la clave. Esas variaciones te dicen dónde poner atención y te ayudan a tomar mejores decisiones para el futuro.
Daniela: Perfecto. Así que ya sabemos por qué y cómo analizamos en general. Pero me imagino que hay herramientas más específicas, ¿verdad? Como unas lupas especiales para ver los detalles...
Daniela: Entonces, Hugo, una vez que tenemos los estados financieros listos, no son solo para decorar la oficina, ¿verdad? ¿Qué hacemos con todos esos datos?
Hugo: ¡Exacto! No son trofeos. Ahora viene lo divertido: el análisis financiero. Es como ser un detective de las finanzas.
Daniela: ¿Un detective? Suena intrigante. ¿Cuál es la primera pista que buscamos?
Hugo: La primera es el análisis de tendencias. Comparamos los números de hoy con los de años anteriores. Por ejemplo, si el margen bruto de una empresa creció un 52% desde 2020, ¡esa es una gran pista sobre su salud!
Daniela: Entendido. ¿Y qué más hay en el kit de detective?
Hugo: El análisis porcentual. Aquí, cada parte del estado financiero se convierte en un porcentaje de un total, como los activos o las ventas. Nos ayuda a ver la estructura.
Daniela: Ah, como decir que la maquinaria y equipo son el 60% de todo lo que posee la empresa.
Hugo: Justamente. Te da una foto clara de dónde está invertido el dinero. Pero la herramienta más poderosa son los ratios financieros.
Daniela: Ratios… suenan a muchas matemáticas.
Hugo: ¡Para nada! Piensa en ellos como atajos. Se dividen en cuatro grupos: rentabilidad, liquidez, actividad y endeudamiento.
Daniela: Vale, dame un ejemplo rápido. ¿Qué mide un ratio de rentabilidad?
Hugo: El más famoso es el ROE. Mide cuánto dinero ganas por cada peso que los dueños invirtieron. Es la pregunta del millón: ¿vale la pena la inversión?
Daniela: Tiene todo el sentido. ¿Y uno de liquidez?
Hugo: La razón corriente. Simplemente te dice si tienes suficiente dinero a corto plazo para pagar tus deudas inmediatas. Básicamente, si puedes mantener las luces encendidas.
Daniela: ¡Fundamental! Así que estos ratios nos cuentan la historia real detrás de los números.
Hugo: Esa es la clave. Nos permiten comparar, diagnosticar y tomar mejores decisiones. Ahora, ¿qué te parece si vemos cómo estos ratios se aplican en una empresa real?
Daniela: Entonces, entendiendo la teoría, ¿cómo se ve esto en la práctica? Para nuestro último tema, veamos algunos sectores específicos.
Hugo: ¡Claro! Es la mejor forma de entenderlo. Pensemos en una empresa como CMPC, del área forestal.
Daniela: La de la celulosa y el papel, ¿cierto?
Hugo: Exacto. Pero no es un solo negocio. Ellos lo dividen en segmentos: 'Forestal', que son los bosques; 'Celulosa', la materia prima; 'Papeles' y hasta 'Tissue', que son los productos de papel para el hogar.
Daniela: Ah, o sea, cada área es como una mini-empresa dentro de la grande.
Hugo: Precisamente. Ahora saltemos a otro mundo: las telecomunicaciones. Por ejemplo, ENTEL.
Daniela: Ok, mi compañía de celular.
Hugo: Exacto. Su segmento más grande es 'Personas', como nosotros. Pero también tienen uno para 'Empresas' y otro para 'Corporaciones', que son clientes gigantescos.
Daniela: ¿Y Telefónica hace lo mismo?
Hugo: El objetivo es similar, pero lo organizan distinto. Ellos pueden tener segmentos como 'Telefonía Fija', 'Servicios de Televisión' y 'Comunicaciones y datos de empresas'.
Daniela: Entiendo. ¿Y un ejemplo más simple? Como... no sé, ¿Cristalerías Chile?
Hugo: ¡Perfecto! Podrías pensar que solo venden vidrio, pero no. Tienen un segmento de 'Vidrios' en general y otro muy importante que es solo para 'Vinos'.
Daniela: ¡Por supuesto! ¡Las botellas de vino son su propio universo en Chile!
Hugo: Tenías que ser. Demuestra que cada empresa adapta la segmentación a su propia realidad.
Daniela: Qué gran punto para cerrar. Entonces, en resumen, las empresas se dividen por producto, tipo de cliente o servicio para ser más eficientes. Hugo, muchísimas gracias por aclarar todo esto.
Hugo: Un placer, Daniela.
Daniela: Y gracias a todos por escuchar Studyfi Podcast. ¡Nos oímos en el próximo episodio!
Hugo: ¡Hasta pronto!