Podcast sobre Literatura de la Conquista y Carlos Fuentes
Literatura de la Conquista y Carlos Fuentes: Análisis Completo
Podcast
La Conquista de México: Más Allá de la Espada
Délka: 24 minut
Kapitoly
Las Cartas del Jefe
La Voz del Soldado
El Arma Más Poderosa
El Factor Psicológico: El Caballo
El Emperador Silencioso
Héroes, Villanos y Mestizaje
La Mirada de Colón
Una Visión Cambiante
Cortés y Otros Cronistas
La Historia al Revés
Aguilar y Guerrero: Dos Destinos
La traductora indispensable
El monopolio perdido
¿Traidora o estratega?
Dos orillas, una decisión
¿Qué es una crónica?
La voz que cuenta
El punto de vista
Jugando con el tiempo
Cholula: la batalla de las palabras
La lengua es poder
Las Dos Orillas
Resumen y Despedida
Přepis
Adrián: ¿Alguna vez te has preguntado cómo un influencer o una marca construyen su imagen en redes? Eligen qué fotos subir, qué historias contar... básicamente, controlan la narrativa. Bueno, esa estrategia no la inventó Instagram. Hace quinientos años, Hernán Cortés hizo exactamente lo mismo para venderle la Conquista de México al rey de España.
Valeria: Es una comparación perfecta. La conquista no fue solo una guerra de espadas y cañones; fue, sobre todo, una guerra de historias. Y quien controla la historia, controla el poder.
Adrián: Estás escuchando Studyfi Podcast. Hoy, nos sumergimos en las diferentes versiones y los símbolos ocultos de la Conquista de México.
Adrián: Vale, Valeria, empecemos por el principio. Cortés le escribía al rey Carlos V. ¿Qué eran exactamente esas famosas *Cartas de Relación*?
Valeria: Pues mira, no eran un simple diario de viaje. Eran informes, sí, pero con una intención muy clara. Piensa en ellas como el reporte de un proyecto a tu jefe, donde quieres destacar tus logros y justificar tus decisiones, sobre todo si te saltaste algunas reglas para empezar.
Adrián: O sea, que eran textos persuasivos. Cortés no solo informaba, sino que se estaba construyendo a sí mismo como el héroe y estratega indispensable.
Valeria: ¡Exactamente! Minimizaba errores, exageraba éxitos... Buscaba legitimidad, reconocimiento y, claro, poder. Quería que el rey pensara: "Este tipo, Cortés, es mi hombre en las nuevas tierras".
Adrián: Entendido. La versión oficial, o al menos, la del jefe. Pero, ¿fue el único que escribió sobre esto?
Valeria: ¡Para nada! Y aquí es donde la cosa se pone interesante. Entra en escena Bernal Díaz del Castillo. Él no era un capitán, era un soldado de a pie. Un testigo directo que estuvo en el lodo, en las batallas.
Adrián: ¿Y qué contaba él que fuera tan diferente?
Valeria: Su libro se titula *Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España*. Un nombre bastante directo, ¿no? Él criticaba que la historia oficial ponía a Cortés como el único protagonista.
Adrián: Quería darle crédito al equipo, básicamente.
Valeria: Justo. Bernal dice: "Oye, esta conquista la hicimos todos, el esfuerzo fue colectivo". Y esto es clave para tu examen: no existe una única verdad histórica. La misma conquista se ve muy diferente desde el despacho del capitán que desde la perspectiva del soldado.
Adrián: Ok, tenemos dos visiones. Pero en mis apuntes se habla de que el arma más poderosa no fueron los cañones, sino la lengua. ¿Cómo es eso?
Valeria: Porque para conquistar, primero tienes que comunicarte. Negociar, amenazar, engañar... Y para eso, Cortés tenía un equipo de traducción de lujo: Jerónimo de Aguilar y la Malinche.
Adrián: Aguilar era el español que había naufragado años antes y hablaba maya, ¿cierto?
Valeria: Ese mismo. Y la Malinche, una mujer indígena increíblemente inteligente que hablaba náhuatl y maya. Juntos, eran el "Google Translate" de Cortés. Pero un traductor no solo cambia palabras; interpreta intenciones, contextos... tiene el poder de cambiar el mensaje.
Adrián: O sea, la información es poder. Y ellos controlaban el flujo de información entre dos mundos.
Valeria: Exacto. Por eso Carlos Fuentes, en su cuento *Las dos orillas*, sugiere que los verdaderos protagonistas fueron ellos, los que manejaban la palabra. La lengua fue el verdadero motor de la conquista.
Adrián: Hablando de poder, hablemos del caballo. Suena a un simple animal de guerra, pero fue mucho más, ¿no?
Valeria: Totalmente. Intenta imaginar que nunca en tu vida has visto un caballo. De repente, ves a un hombre con armadura brillante montado sobre esta bestia enorme, moviéndose como si fueran un solo ser. ¡Pensarías que es un monstruo o un dios!
Adrián: Claro, un centauro. El impacto psicológico debió ser brutal.
Valeria: Brutal. El ruido de los cascos, la velocidad... era un arma psicológica. Y Cortés lo sabía y lo explotaba. Organizaba carreras en la playa solo para impresionar y aterrorizar a los mensajeros de Moctezuma.
Adrián: No era solo un animal, era un símbolo del choque de dos realidades completamente distintas.
Valeria: Justo esa es la frase clave. El caballo representa la llegada de algo incomprensible que rompe el mundo indígena.
Adrián: Y esto nos lleva a Moctezuma. A menudo se le pinta como un líder débil que se rindió muy fácil.
Valeria: Pero es una visión simplista. Moctezuma era el *Tlatoani*, que significa "el que habla". Su poder residía en su palabra, en su capacidad de interpretar la realidad a través de su religión y sus profecías.
Adrián: Y de repente, llega algo que no puede interpretar. Se queda sin palabras.
Valeria: ¡Exacto! Cuando ve que los españoles sangran, que sus caballos mueren, entiende que no son dioses. Pero en lugar de actuar, duda. Está atrapado entre la estrategia política y sus creencias religiosas. Y en ese silencio, pierde el control de la narrativa. Otros, como Cortés, empiezan a hablar por él.
Adrián: Pierde el imperio no en la batalla, sino cuando pierde el poder de la palabra.
Valeria: Precisamente. Su caída simboliza el fin de un mundo, de una forma de entender la realidad.
Adrián: Entonces, si lo resumimos, la conquista no es una historia de buenos contra malos.
Valeria: Para nada. Es una historia de personajes complejos. Tienes a Cuauhtémoc, que es la resistencia indígena hasta el final. A Gonzalo Guerrero, un español que se integra completamente y lucha con los mayas. Y a la Malinche, que no es una traidora, sino el símbolo del nacimiento de un nuevo mundo mestizo.
Adrián: Como dice Octavio Paz, los mexicanos son hijos de ese encuentro violento y contradictorio.
Valeria: Esa es la idea central. Fuentes narra el origen de ese conflicto que Paz analiza. La historia no es simple, está llena de perspectivas. Y entender eso, esa complejidad, es lo que te hará brillar en el examen.
Valeria: ...y esa es la razón por la que el Renacimiento en España tuvo características tan particulares. No podemos separarlo de lo que estaba pasando al otro lado del Atlántico.
Adrián: Exacto. Y hablando de eso, me parece un buen momento para saltar el charco y meternos de lleno en la literatura de la Conquista. ¿Por dónde empezamos? Porque es un tema enorme.
Valeria: Lo es. Pero un buen punto de partida son los textos de los propios descubridores. Pensemos en el diario de Colón o las cartas de Hernán Cortés.
Adrián: ¿Textos que eran casi como informes para los reyes, no?
Valeria: Justamente. Su función principal era descubrir y describir. Los Reyes Católicos exigían información detallada de todo lo que encontraban. No era opcional, era una imposición.
Adrián: Y en el caso de Colón, lo más fascinante es cómo describe lo que ve, ¿verdad? Porque no es una descripción objetiva.
Valeria: Para nada. Su visión del mundo es totalmente europea y, más que nada, predeterminada por lo que él *quería* encontrar. Es como ir de vacaciones esperando ver una playa paradisíaca y, aunque llueva, tú sigues describiendo el sol radiante.
Adrián: Claro, tenía que 'vender' el proyecto a los reyes. Nadie financia un segundo viaje a un lugar horrible.
Valeria: ¡Exacto! Y aquí viene lo interesante... como no tenía las palabras para describir una naturaleza completamente nueva, recurrió a lo que conocía: la literatura medieval.
Adrián: ¿A qué te refieres con eso?
Valeria: Usó el tópico del *Locus Amoenus*, un concepto latino que significa "lugar ideal o agradable". Lo describe todo como un paraíso terrenal: abundancia de agua, vegetación exuberante, clima perfecto. Estaba convencido de que había llegado a las puertas del Edén.
Adrián: O sea, usó una plantilla literaria para describir América. Y de paso, impresionaba a sus patrocinadores.
Valeria: Precisamente. También aplicó la idea del "Buen Salvaje" a los indígenas. En su primer viaje los describe como inocentes, bondadosos, puros... casi como si fueran parte de ese paraíso.
Adrián: Pero esa visión tan idílica no se mantuvo, ¿o sí?
Valeria: Para nada. Es clave entender que la visión de Colón cambia drásticamente en sus siguientes viajes. Es un espejo de sus intereses y frustraciones.
Adrián: A ver, cuéntame. ¿Qué pasó en el segundo viaje?
Valeria: Pues el paraíso se convirtió en un infierno. El clima suave se transformó en pestes y enfermedades tropicales para los españoles. Y los indios "pacíficos" tomaron las armas. De repente, ya no eran buenos salvajes, sino bárbaros a los que había que controlar.
Adrián: Vaya cambio. ¿Y luego?
Valeria: Es casi un vaivén. En el tercer viaje, vuelve a describirlos como hombres sencillos y dóciles. Pero en el cuarto, ¡la visión es negativa otra vez! Los llama viejos hechiceros y a las mujeres, prostitutas. ¿Ves el patrón?
Adrián: Claramente. Su descripción dependía de si las cosas le iban bien o mal. No era sobre cómo eran los indígenas, sino sobre cómo le servían a él en ese momento.
Valeria: Exacto. Y no fue el único. Hernán Cortés hizo algo parecido en sus famosas *Cartas de relación*.
Adrián: Dirigidas al emperador Carlos V, ¿cierto?
Valeria: Sí. En ellas narraba sus avances en la conquista de México, justificaba sus acciones y, por supuesto, pedía que se siguiera apoyando su empresa. Pero también dejaba ver las luchas de poder entre los propios conquistadores. ¡Había mucho drama interno!
Adrián: Me imagino. Y Cortés no estaba solo escribiendo. Sé que hubo otros testigos importantes.
Valeria: Absolutamente. Tienes que conocer a Bernal Díaz del Castillo. Él sí fue un testigo presencial, un soldado que participó en todo. Escribió la *Historia verdadera de la conquista de la Nueva España*.
Adrián: ¿Por qué el título de "verdadera"? ¿Había una falsa?
Valeria: ¡Buena pregunta! Él la llamó así para criticar a otro historiador, Francisco López de Gómara, que escribió una biografía de Cortés sin haber estado nunca en América. Bernal Díaz decía: "¡Oye, yo estuve ahí! Lo que él cuenta es de oídas". Es la eterna lucha entre el testigo y el que escribe desde un escritorio.
Adrián: Entiendo. Tenemos la visión de Colón, la de Cortés, la del soldado... pero todas son desde el lado de los vencedores. ¿Y si le diéramos la vuelta?
Valeria: ¡Esa es exactamente la pregunta que se hizo el escritor Carlos Fuentes! En su cuento *Las dos orillas*, imagina algo increíble. ¿Qué habría pasado si los aztecas hubieran conquistado España?
Adrián: Wow. Eso sí que es un giro. ¿Cómo lo plantea?
Valeria: Invierte la historia por completo. Son ejércitos indígenas, junto a árabes y judíos, los que desembarcan en Europa. España es el territorio conquistado. De repente, la violencia de la conquista se ve con otros ojos cuando los que la sufren son los europeos.
Adrián: La clave es cambiar el punto de vista. Lo que parecía natural y hasta inevitable, de pronto se ve como lo que fue: una invasión brutal.
Valeria: Esa es la genialidad de Fuentes. Quiere demostrar que la Historia depende de quién la cuenta. Y para hacerlo, elige como protagonista a un personaje real pero casi olvidado: Jerónimo de Aguilar.
Adrián: Jerónimo de Aguilar... me suena. Fue un intérprete de Cortés, ¿no?
Valeria: El primero, de hecho. Fue un español que naufragó en Yucatán y vivió ocho años con los mayas. Aprendió su lengua. Cuando llegó Cortés, Aguilar fue clave para la comunicación inicial.
Adrián: ¿Y qué hace Fuentes con él?
Valeria: Aprovecha que la historia apenas lo menciona para darle voz. En el cuento, Aguilar narra desde la muerte, cuestionando todo lo que pasó. Y lo más importante es que no estaba solo. Hubo otro superviviente del naufragio: Gonzalo Guerrero.
Adrián: ¿Qué pasó con él?
Valeria: Aquí está lo fascinante. Gonzalo Guerrero representa lo contrario a Cortés. Mientras Cortés llega para conquistar, Guerrero decide convertirse en americano. Se negó a volver con los españoles.
Adrián: ¿Se quedó a vivir con los mayas?
Valeria: Y no solo eso. Se casó con una mujer indígena, tuvo los primeros hijos mestizos de los que se tiene registro, se tatuó el cuerpo, se perforó las orejas y luchó *contra* los españoles. Se integró por completo. Cortés decía de él que "jamás será bueno", porque no podía entender que un español eligiera el otro bando.
Adrián: Son las dos caras de la moneda. El que vuelve y ayuda a la conquista, y el que se asimila y la combate. Qué potente.
Valeria: Totalmente. Y en medio de todo, la figura clave que lo cambia todo: la traducción. La conquista no fue solo una guerra de espadas, sino una guerra por la palabra. Y ahí es donde entra en juego la otra gran intérprete.
Adrián: La Malinche. De ella sí que tenemos que hablar.
Adrián: Y claro, esa centralidad de Aguilar como único puente entre dos mundos no podía durar. Porque aparece una figura clave, una de las mujeres más fascinantes y polémicas de la historia: La Malinche.
Valeria: Totalmente. Su nombre real era Malintzin, y los españoles la llamaban Doña Marina. Fue una mujer indígena entregada como esclava a Cortés. Pero tenía un don extraordinario: hablaba maya y náhuatl.
Adrián: Entonces, al principio, la cadena de traducción era una locura... Cortés le hablaba en español a Aguilar, Aguilar traducía al maya para Marina, y Marina finalmente hablaba en náhuatl con los mexicas.
Valeria: ¡Exacto! Un verdadero teléfono descompuesto histórico. Pero aquí está el giro: Marina aprendió español a una velocidad increíble. Pronto, ya no necesitó a Aguilar como intermediario.
Adrián: Y ahí es cuando Aguilar empieza a sudar frío, ¿no? Se da cuenta de que ya no es la estrella del equipo.
Valeria: ¡Exactamente! Y peor aún, se da cuenta de que Marina no es una simple traductora. Ella no se limita a repetir palabras. Interpreta, aconseja a Cortés, entiende la política indígena mil veces mejor que los españoles. Se convierte en su consejera.
Adrián: Así que Aguilar pierde lo que los apuntes llaman el “monopolio de la lengua”. Su poder se basaba en ser el único canal de comunicación.
Valeria: Precisamente. Y cuando Marina aprende español, ese monopolio se rompe en mil pedazos. Aguilar deja de ser indispensable, y eso lo aterroriza.
Adrián: Es como si fuera el único con internet en el pueblo y de repente todos consiguen fibra óptica.
Valeria: ¡Tal cual! Y la conexión de Marina era mucho más rápida y directa. Aquí es donde Carlos Fuentes juega con el doble sentido de la palabra "lengua".
Adrián: ¿Cómo es eso? Significa idioma y también el órgano del cuerpo, claro.
Valeria: Pues Aguilar se obsesiona pensando que Cortés conquista a Marina con su cuerpo, con su "lengua". Pero Fuentes nos muestra que es al revés: es Marina la que domina la "lengua" del conquistador, su idioma, y con eso adquiere un poder político inmenso.
Adrián: Wow. Esa es una imagen muy poderosa. Y choca de frente con la visión tradicional de La Malinche como traidora, ¿verdad? La idea del "malinchismo".
Valeria: Sí, esa visión viene sobre todo de Octavio Paz en "Los hijos de la Malinche". Para él, ella es el símbolo de la entrega, de la que colaboró con el enemigo. De ahí viene el término "malinchista" para quien prefiere lo extranjero.
Adrián: Pero Fuentes nos ofrece una mirada mucho más compleja y, para mí, más justa.
Valeria: Mucho más. No la ve como una traidora, sino como una mujer increíblemente inteligente que usa el único poder que tiene en ese momento: la palabra. Paz se enfoca en el símbolo, pero Fuentes se pregunta: ¿qué podía hacer una mujer en su situación para sobrevivir?
Adrián: Y esto nos lleva a la gran diferencia entre ella y Aguilar. Son dos traductores, pero con proyectos totalmente opuestos.
Valeria: Así es. Aguilar intenta sabotear la conquista. Cambia las traducciones para ayudar a los indígenas porque, después de vivir con ellos, se siente uno más. Quiere que la invasión fracase.
Adrián: Mientras que Marina hace todo lo contrario. Ella colabora. ¿Por qué?
Valeria: Porque es pragmática. Entiende que el mundo indígena que conoció ya no existe más. Se ha roto. Así que decide colaborar con Cortés para construir un futuro nuevo, un futuro mestizo. No es obediencia, es una decisión política.
Adrián: Y de ahí el título del cuento, "Las dos orillas". Europa y América, el pasado y el futuro.
Valeria: Exacto. Aguilar vive en las dos orillas, es español pero se siente indígena. Y por pertenecer a ambas, termina no perteneciendo a ninguna. Está paralizado en ese conflicto.
Adrián: En cambio, Marina elige una orilla: la del futuro. Y por eso se vuelve mucho más influyente y poderosa que él.
Valeria: Esa es la clave. Mientras Aguilar intenta preservar el pasado, Marina acepta y construye el futuro mestizo. Y esa, para Fuentes, es una de las raíces de la identidad mexicana actual. No solo nació de la guerra, sino también de la palabra.
Adrián: Y justo eso nos lleva a la crónica y a los géneros históricos. Suena a algo súper antiguo, ¿no?
Valeria: Un poco, pero es más cercano de lo que crees. Piensa en diarios, memorias, o hasta testimonios. Todo eso entra aquí. En la época medieval, una crónica era básicamente una lista de fechas importantes.
Adrián: Como un calendario con un poco de chisme.
Valeria: ¡Exacto! Ya para el siglo quince, era un informe más estructurado sobre el pasado o el presente, pero siempre en orden cronológico.
Adrián: Ok, y para analizar estos textos, ¿qué herramientas usamos? Porque no es solo leer la historia y ya.
Valeria: Buena pregunta. Aquí entra la narratología. Lo primero es el narrador, la voz que cuenta la historia. Puede ser un protagonista en primera persona, un testigo, o el típico narrador en tercera persona.
Adrián: El omnisciente, ¿el que lo sabe todo?
Valeria: Ese mismo. El que sabe hasta los secretos más profundos de los personajes. También está el no omnisciente, que cuenta solo lo que se puede ver.
Adrián: Entendido. Y luego está eso de la focalización, ¿verdad? ¿El punto de vista?
Valeria: ¡Justo! Es la perspectiva. La focalización cero es cuando el narrador lo sabe todo, sin restricciones. ¡Como una cámara de seguridad que también lee mentes!
Adrián: Una cámara muy chismosa, entonces.
Valeria: Totalmente. Luego está la interna, que es desde un personaje, solo sabemos lo que él o ella sabe. Y la externa es como una cámara normal, objetiva, que solo registra hechos.
Adrián: ¿Y qué pasa con el tiempo? ¿Siempre va en orden?
Valeria: No siempre. Ahí hablamos de anacronías. Por ejemplo, la analepsis es un salto al pasado, un flashback. Y la prolepsis es un salto al futuro, un flashforward.
Adrián: ¡Genial! Con estas herramientas, ya podemos analizar cualquier texto de forma mucho más completa. Ahora, veamos cómo se aplica esto en...
Adrián: Vale, entonces Aguilar se queda como... atrapado, ¿no? Entre dos mundos, pero sin ser de ninguno.
Valeria: Exacto. Y esa es la gran diferencia con Marina. Mientras Aguilar se aferra a las dos orillas y, en cierto modo, se ahoga, Marina elige una. Elige el futuro.
Adrián: El futuro que nace con el mestizaje.
Valeria: Justo. Por eso ella es mucho más decisiva. En los apuntes lo tenéis resumido perfectamente: Aguilar representa las dos culturas, pero Marina es el nacimiento del nuevo mundo.
Adrián: Y la tercera idea clave de esos apuntes es que la lengua es el verdadero instrumento de conquista. Y esto nos lleva a un momento central.
Valeria: Nos lleva directos a Cholula. Carlos Fuentes usa este episodio para mostrar que la conquista no comenzó con una batalla, sino con una lucha por el significado de las palabras.
Adrián: Suena muy abstracto, pero ¿cómo funciona eso en la práctica?
Valeria: Pues piensa en la escena. Los sacerdotes hablan. Cortés responde. Marina traduce. Y Aguilar… escucha. Cada uno interpreta el mensaje de forma distinta. La verdadera batalla todavía no está en las calles, sino en el lenguaje.
Adrián: Y es ahí donde Aguilar se da cuenta de que ha perdido el juego, ¿no?
Valeria: Totalmente. Descubre que Marina ya domina perfectamente el español. Ella traduce directamente, sin necesitarlo a él. Queda completamente desplazado. Siente que pierde su trabajo y, sobre todo, su identidad.
Adrián: En el texto dice que Marina le arrebató su “monopolio de la lengua”. Es una frase muy potente.
Valeria: Es que es la idea principal de la obra. Carlos Fuentes juega todo el tiempo con el doble significado de “lengua”: el idioma y el órgano del cuerpo. Aguilar cree que Cortés conquista a Marina con el amor...
Adrián: Pero es al revés.
Valeria: ¡Exactamente! Es Marina quien conquista el idioma español. Y al conquistar la lengua, conquista el poder. Por eso Aguilar dice que ella “le arrancó la lengua española”.
Adrián: No es literal, claro. Es una metáfora brutal.
Valeria: Es una metáfora que lo resume todo. Significa que Marina consiguió dominar el único instrumento que permitía controlar la comunicación entre esos dos mundos. Por eso en vuestros apuntes aparece esa frase tan corta y perfecta: “La lengua = poder”.
Adrián: La verdadera arma de la conquista. Entonces, cuando en Cholula empiezan los rumores de una emboscada, el enfrentamiento entre Aguilar y Marina llega a su punto máximo. Ambos usan la traducción para intentar cambiar la historia...
Adrián: Y eso nos lleva perfectamente al último punto, que es casi un resumen de todo el libro en una sola frase.
Valeria: Totalmente. El propio autor lo dice: "Yo conocía las dos orillas." Si un estudiante entiende esa frase, tiene la mitad del análisis hecho.
Adrián: Suena potente. Pero, ¿qué significan exactamente "las dos orillas"? No creo que se refiera a la playa, ¿o sí?
Valeria: No, no va por ahí. El primer significado es el más evidente: las dos orillas del océano Atlántico.
Adrián: Claro, Europa y América. El Viejo Mundo y el Nuevo Mundo, conectados por la conquista.
Valeria: Exacto. Ese es el nivel geográfico. Pero aquí viene lo realmente importante, el segundo nivel de significado.
Adrián: A ver, ¿cuál es? Porque ya con eso parece bastante completo.
Valeria: Pues también son las dos culturas. Por un lado, la cultura española, con su idioma, su religión, su forma de ver el mundo...
Adrián: Y por el otro, las culturas de los pueblos originarios de América. Dos universos completamente distintos.
Valeria: Justo. Él no solo cruzó un océano, sino que vivió entre dos realidades culturales. Era un puente entre ambas.
Adrián: Es como ser bilingüe, pero a nivel cultural. ¡Qué concepto más potente!
Valeria: Esa es la clave. La frase encapsula la unión, el conflicto y la nueva identidad que nace de ese encuentro. No es solo un viaje físico, es existencial.
Adrián: Sin duda. Un gran recordatorio de que en literatura, a veces las frases más cortas son las que más pesan. Bueno, Valeria, creo que con esto cerramos por hoy.
Valeria: Ha sido un placer, Adrián. Espero que les sea de mucha ayuda a todos los que nos escuchan.
Adrián: Seguro que sí. A todos ustedes, gracias por acompañarnos en otro episodio de Studyfi Podcast. ¡No olviden repasar sus notas y hasta la próxima!