Podcast sobre Introducción a la Filosofía: Perspectivas Clave
Introducción a la Filosofía: Perspectivas Clave y Definición
Podcast
Corrientes y temas de filosofía
Délka: 12 minut
Kapitoly
¿Todos somos filósofos?
La filosofía como sala de espera
La filosofía como arte o poesía
Las cuatro respuestas
Una ciencia universal y radical
El Método Abierto
La Perspectiva Radical
Territorio Filosófico y Despedida
Přepis
Carlos: Imagina a una estudiante, llamémosla Sofía. Se sienta a estudiar para su examen de filosofía y abre el libro. En una página lee que la filosofía es la ciencia más rigurosa. Pasa la página... y en la siguiente lee que es más parecida a la poesía que a la ciencia. Confundida, busca en internet y encuentra a un filósofo diciendo que la filosofía trata sobre el lenguaje, y a otro que insiste en que trata sobre la angustia de existir. Sofía cierra el libro y piensa: ¿pero qué es la filosofía, entonces?
Daniela: Esa es la pregunta del millón, Carlos. Y la frustración de Sofía es completamente real. Es una de las preguntas filosóficas más difíciles de responder.
Carlos: Exacto. Y para ayudar a Sofía, y a todos los que nos escuchan, hoy vamos a desentrañar este lío. Esto es Studyfi Podcast.
Daniela: Para empezar, hay que decir algo que sorprende a muchos. La filosofía no es solo para profesores con barba larga en una torre de marfil. El filósofo J. M. Bochenski decía algo genial: probablemente no hay hombre que no filosofe.
Carlos: ¿En serio? ¿Quieres decir que mi tío, cuando se pone a hablar del sentido de la vida en la cena de Navidad, está filosofando?
Daniela: Bueno, en cierto modo, sí. Bochenski dice que todos tenemos momentos en la vida en que nos convertimos en filósofos. Científicos, artistas, políticos... tarde o temprano, todos se topan con preguntas filosóficas.
Carlos: Vale, pero él mismo advierte que esos libros de... digamos, “filósofos aficionados”, suelen ser bastante malos, ¿no?
Daniela: Totalmente. A menudo es una filosofía ingenua o hasta equivocada. Pero lo importante no es la calidad, sino el hecho de que lo hacemos. Parece que no podemos evitarlo, está en nuestra naturaleza preguntarnos por las cosas fundamentales.
Carlos: Entonces, si todos lo hacemos, es aún más importante entender qué es exactamente lo que estamos haciendo cuando filosofamos. Y ahí volvemos al problema de Sofía.
Daniela: Precisamente. Bochenski cuenta que asistió a un congreso con pensadores de primer nivel, y todos hablaban de filosofía, ¡pero cada uno entendía algo completamente distinto! Es un verdadero campo de batalla de ideas.
Carlos: Ok, vamos a meternos en ese campo de batalla. ¿Cuál es la primera gran opinión sobre qué es la filosofía?
Daniela: Hay una visión, muy popular entre los positivistas como Bertrand Russell, que ve a la filosofía como una especie de... sala de espera para problemas científicos.
Carlos: ¿Una sala de espera? ¿Cómo funciona eso?
Daniela: Piensa en Aristóteles. Para él, filosofía y ciencia eran lo mismo. Pero con el tiempo, las ciencias se fueron “graduando” y saliendo de la casa de la filosofía. Primero la medicina, luego la física, la biología, la psicología...
Carlos: Ah, ya veo. Entonces, según esta idea, la filosofía es solo el nombre que le damos a las preguntas que la ciencia todavía no sabe cómo responder. Una vez que puede, se convierte en una ciencia y deja de ser filosofía.
Daniela: Exacto. La filosofía sería un recipiente para problemas inmaduros. Pero esta idea tiene un problema garrafal.
Carlos: ¿Cuál?
Daniela: Para argumentar que la filosofía no existe o que es solo eso, tienes que usar... ¡argumentos filosóficos! Es como usar la lógica para demostrar que la lógica no funciona. No tiene mucho sentido. La filosofía tiene que ser algo más que eso.
Carlos: De acuerdo, esa primera opinión no parece muy sólida. ¿Cuál es la siguiente? Me imagino que va en la dirección contraria.
Daniela: Completamente opuesta. Esta es la visión de muchos filósofos existencialistas europeos. Para ellos, la filosofía no es una ciencia, ni aspira a serlo.
Carlos: ¿Y qué es entonces?
Daniela: Es algo que se ocupa de lo que está más allá de la razón. De lo incomprensible, de lo que la ciencia no puede tocar. Según esta visión, filosofar no es investigar con la razón, sino de otra forma, casi irracional.
Carlos: Suena... intenso. Y muy diferente a la idea de la ciencia.
Daniela: ¡Mucho! Algunos, como Jean Wahl, decían que no hay diferencia real entre filosofía y poesía. Otros, como Karl Jaspers, la sitúan en una frontera entre la ciencia y la música. ¡Gabriel Marcel incluso incluyó una pieza musical en uno de sus libros de filosofía!
Carlos: ¡Wow! O sea que cambian las ecuaciones por partituras.
Daniela: Algo así. Y tiene sus argumentos, ¿eh? Sostienen que para las preguntas límite, las grandes preguntas de la vida, no puedes usar solo la razón. Necesitas usarlo todo: el sentimiento, la fantasía, la voluntad... como un artista.
Carlos: Tiene sentido. Además, algunos de los grandes filósofos de la historia, como Platón o Sartre, también eran grandes escritores, con un don casi poético para comunicar sus ideas.
Daniela: Exacto. Para ellos, la literatura o el teatro eran un medio para comunicar un pensamiento que la lógica pura no podía abarcar del todo.
Carlos: Bien, tenemos dos extremos: la filosofía como la “madre de las ciencias” que se va quedando vacía, y la filosofía como una especie de arte. Pero si la física estudia la materia, y la biología la vida... ¿qué le queda a la filosofía como *ciencia*? ¿Cuál es su campo de juego?
Daniela: Esa es la pregunta clave, y aquí es donde las escuelas filosóficas se pelean de verdad. Hay, al menos, cuatro respuestas principales a esa pregunta.
Carlos: A ver, ¡lanza la primera!
Daniela: La primera, defendida por Immanuel Kant, dice que el objeto de la filosofía es la teoría del conocimiento. Las otras ciencias conocen cosas, pero la filosofía estudia el conocimiento mismo. Se pregunta: ¿cómo es posible conocer? ¿Cuáles son los límites de nuestro conocimiento?
Carlos: Interesante. No estudia los objetos, sino la herramienta con la que estudiamos los objetos. ¿La segunda?
Daniela: La segunda dice que el objeto son los valores. Las ciencias estudian lo que *es*. La física te dice cómo cae una manzana. La filosofía, en cambio, investiga lo que *debe ser*. La ética, la moral, la justicia... Ese es su terreno.
Carlos: Lo que es versus lo que debe ser. Clarísimo. ¿Tercera respuesta?
Daniela: El hombre. Para los existencialistas, por ejemplo, todo en la realidad, desde una estrella hasta una fórmula matemática, está referido de alguna manera al ser humano que lo experimenta o lo piensa. La filosofía es la que estudia esa relación fundamental.
Carlos: Y la cuarta, me suena que tiene que ver con el lenguaje...
Daniela: ¡Exacto! Es la visión de Wittgenstein y los positivistas lógicos. Para ellos, la filosofía no crea nuevas verdades. Su trabajo es aclarar las proposiciones de las otras ciencias. Estudia la estructura del lenguaje científico para deshacer enredos y confusiones.
Carlos: Es como ser el editor de las otras ciencias.
Daniela: Un editor muy, muy quisquilloso. Y lo gracioso es que cada una de estas escuelas está convencidísima de que solo ellos son los verdaderos filósofos. Los positivistas dicen que los otros, los “metafísicos”, solo emiten sonidos sin sentido. Un encanto.
Carlos: Entonces, Daniela, después de todo este recorrido, ¿con qué nos quedamos? ¿Quién tiene razón? ¿Kant, los existencialistas, Wittgenstein?
Daniela: Aquí Bochenski da su opinión personal, y a mí me parece muy sensata. Él dice que siente cierto malestar ante esa fe ciega en una sola definición. Es razonable que la filosofía se ocupe del conocimiento, de los valores, del hombre y del lenguaje, ¡claro que sí!
Carlos: ¿Pero por qué *solo* de una de esas cosas?
Daniela: ¡Esa es la clave! Nadie ha demostrado jamás que no haya más objetos para la filosofía. Bochenski pone un ejemplo genial: el problema de la ley. ¿Qué es una ley, como la ley de la gravedad?
Carlos: Pues... una ley. No sé.
Daniela: ¡Exacto! No es un problema matemático, porque el matemático las usa, no se pregunta qué son. No es un problema del lenguaje, porque se refiere a algo que está en el mundo. Tampoco es un valor, porque no es algo que *debe* ser, sino algo que *es*.
Carlos: Y no encaja en ninguna de las cuatro casillas que vimos.
Daniela: ¡No hay lugar para ese problema! Por eso, limitar la filosofía a un solo terreno es un error. La filosofía, para Bochenski, es una ciencia universal. No se cierra a ningún campo.
Carlos: Universal y, por lo que veo, también radical.
Daniela: Totalmente. Es una ciencia de los problemas límite y las cuestiones fundamentales. No se da por satisfecha con los supuestos de las otras ciencias, quiere llegar hasta la raíz de todo. Por eso es tan difícil. Casi todo se pone siempre en tela de juicio.
Carlos: Entiendo. Es un trabajo duro y, como decía Santo Tomás de Aquino, pocos llegan a resolver estas cuestiones sin errores y después de mucho tiempo.
Daniela: Así es. Pero, y esto es lo bonito, estamos destinados a ella. No podemos evitarlo. Y a pesar de su dificultad, es una de las cosas más nobles y bellas. Quien entra en contacto con la filosofía de verdad... se siente atraído por ella para siempre.
Carlos: ...y eso nos lleva a una pregunta que siempre me ha dado vueltas en la cabeza, Daniela. A veces, la filosofía parece estudiar lo mismo que la biología o la física. ¿Qué la hace diferente?
Daniela: Excelente pregunta para cerrar, Carlos. La diferencia está en dos cosas clave: su método y su punto de vista.
Carlos: A ver, explícame eso. ¿El método?
Daniela: Claro. Piensa en un físico. Está... digamos, atado al método empírico, a lo que puede observar y medir. El filósofo, en cambio, tiene una caja de herramientas mucho más grande.
Carlos: ¿Puede usar... la fuerza?
Daniela: ¡Algo así! Puede usar la intuición, la lógica pura, el análisis de conceptos... no se limita solo a lo que se puede ver en un laboratorio.
Carlos: Ok, métodos más flexibles. ¿Y el punto de vista?
Daniela: Ahí está la magia. Donde las otras ciencias se detienen, el filósofo apenas comienza a preguntar. Un científico te dirá las leyes de la naturaleza; un filósofo preguntará "¿qué es una 'ley'?".
Carlos: ¡Ah! Ya veo. Mientras un psicólogo estudia cómo tomamos decisiones, el filósofo se pregunta qué es el "bien" o la "libertad" en esas decisiones.
Daniela: ¡Exactamente! Por eso se le llama una "ciencia radical", porque va a la raíz de todo. No da nada por sentado.
Carlos: Entonces, ¿hay temas que son... cien por cien filosofía, sin que otra ciencia meta su cuchara?
Daniela: Definitivamente. La ontología, por ejemplo. Estudia cosas súper generales como "el ser" o "la existencia". Y también el estudio de los valores en sí mismos, no solo cómo cambian en la sociedad. Son terrenos exclusivos de la filosofía.
Carlos: Qué increíble. Así que, para resumir nuestro viaje de hoy, la filosofía es esa disciplina que, con métodos más abiertos, se atreve a preguntar por los fundamentos que otras ciencias simplemente aceptan. Va a la raíz de todo.
Daniela: Ese es el resumen perfecto. Ha sido un placer, Carlos. Y gracias a todos nuestros oyentes por acompañarnos en Studyfi Podcast.
Carlos: El placer ha sido mío. ¡Hasta la próxima, y sigan preguntándose el porqué de todo!