Podcast sobre Historia del Peronismo en Argentina (1943-1955)

Historia del Peronismo en Argentina (1943-1955): Análisis Completo

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El ascenso de Perón0:00 / 24:44
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LucasLa mayoría de la gente piensa que en el golpe de estado de 1943, Perón ya era la figura principal, el que movía todos los hilos desde el primer día.
Sofía¡Exacto! Pero la realidad es mucho más sorprendente. De hecho, cuando todo empezó, Juan Domingo Perón era una figura secundaria, casi un desconocido en el gran esquema del poder.
Capítulos

El ascenso de Perón

Délka: 24 minut

Kapitoly

Un golpe con un actor secundario

El Grupo de Oficiales Unidos

De un escritorio olvidado a la vicepresidencia

La revolución de los derechos laborales

El secreto de la conexión

Una nueva economía

La Caída y el Regreso

17 de Octubre, 1945

La Presión Popular

Braden o Perón

La Segunda Presidencia y los Problemas

El Voto Femenino y el Conflicto con la Iglesia

El Subsuelo de la Patria

Resumen y Despedida

Přepis

Lucas: La mayoría de la gente piensa que en el golpe de estado de 1943, Perón ya era la figura principal, el que movía todos los hilos desde el primer día.

Sofía: ¡Exacto! Pero la realidad es mucho más sorprendente. De hecho, cuando todo empezó, Juan Domingo Perón era una figura secundaria, casi un desconocido en el gran esquema del poder.

Lucas: ¿En serio? ¿Entonces cómo llegó a ser... bueno, Perón?

Sofía: Esa es la gran pregunta. Estás escuchando Studyfi Podcast, y hoy vamos a desarmar ese rompecabezas.

Lucas: Ok, entonces, si Perón no era el líder, ¿quién estaba detrás del golpe del 43?

Sofía: El cerebro era un grupo secreto dentro del ejército llamado GOU, el Grupo de Oficiales Unidos. Tenían una agenda muy clara.

Lucas: ¿Qué buscaban exactamente?

Sofía: Primero, querían mantener al ejército unido, como una entidad profesional y fuerte. Segundo, estaban muy en contra del comunismo. Y tercero, y esto es clave, se oponían a que Argentina se uniera a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.

Lucas: O sea que no querían saber nada con Estados Unidos e Inglaterra en ese momento.

Sofía: Para nada. Les generaba mucha presión. Además, a nivel interno, no querían ni a un candidato conservador como Patrón Costas, ni a un frente de centro-izquierda. Básicamente, no les gustaba ninguna de las opciones políticas sobre la mesa.

Lucas: Un combo bastante explosivo. Con razón terminaron dando un golpe de estado en junio del 43.

Sofía: Totalmente. Y este golpe tuvo dos particularidades. Una, a diferencia del de 1930, no tuvo participación de civiles. Fue puramente militar.

Lucas: ¿Y la segunda?

Sofía: La segunda es que ahí, en un rol menor, como coronel, estaba nuestro personaje: Juan Domingo Perón. Nadie se imaginaba lo que vendría después.

Lucas: Bien, entonces tenemos una dictadura militar con tres presidentes en muy poco tiempo, ¿no? Rawson, Ramírez y Farrell.

Sofía: Sí, un desfile de presidentes. Rawson duró apenas unos días. Pero lo interesante es dónde ubican a Perón en todo este lío. Le dan un puesto que parecía insignificante: la Dirección Nacional del Trabajo.

Lucas: Suena a un puesto súper aburrido. Como para mandarlo a archivar papeles.

Sofía: ¡Exacto! Parecía el rincón de los olvidados. Pero Perón fue el único que vio una oportunidad de oro. Transformó esa oficina en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

Lucas: Y desde ahí empezó a construir su poder, supongo.

Sofía: Precisamente. Mientras los otros militares se enfocaban en la geopolítica y en no entrar a la guerra, Perón tenía su propio proyecto. Empezó a dialogar y a tejer alianzas con los sindicatos, con los obreros.

Lucas: El único con un plan a largo plazo.

Sofía: Era el único que tenía un proyecto político propio. Y le funcionó. Su popularidad creció tanto que de ese puestito olvidado pasó a ser Ministro de Guerra y, finalmente, Vicepresidente de la Nación. Todo en menos de tres años.

Lucas: Increíble. Un ascenso meteórico dentro de la misma dictadura.

Sofía: Y acá viene la clave de su popularidad. Desde la Secretaría de Trabajo, Perón impulsó cambios que transformaron la vida de millones de personas.

Lucas: ¿Cómo cuáles? Dame ejemplos concretos.

Sofía: El más famoso es el Estatuto del Peón. Hasta ese momento, en Argentina no había ninguna ley que regulara cuánto debía trabajar o cobrar un trabajador del campo. Nada de descansos, ni jornadas laborales fijas.

Lucas: Wow, eso hoy nos parece impensable.

Sofía: Totalmente. Perón estableció las primeras reglas claras. Y esa idea de regular las relaciones laborales se extendió del campo a toda la industria.

Lucas: ¿Y qué más? Porque su fama fue mucho más allá de eso.

Sofía: ¡Claro! Impulsó las vacaciones pagas, el aguinaldo, el sistema de jubilación, y seguros por accidentes de trabajo. Además, los salarios reales subieron muchísimo.

Lucas: O sea, por primera vez, el trabajador común sentía que el Estado estaba de su lado.

Sofía: Exactamente. Eran mejoras sustanciales, no eran promesas vacías. La gente veía un cambio directo en su bolsillo y en su calidad de vida. Ahí nació esa conexión tan fuerte entre Perón y la clase trabajadora.

Lucas: Pero no fue solo por las mejoras económicas, ¿o sí? Tiene que haber algo más para generar esa lealtad tan profunda.

Sofía: Muy buena observación. Había dos ingredientes más en su receta. Primero, Perón era un orador brillante. Y segundo, usó una tecnología que nadie en la política había explotado así antes: la radio.

Lucas: ¡La radio! Claro, era el internet de la época.

Sofía: ¡Tal cual! La radio era el único aparato que llegaba directamente al living de cada familia. Perón no solo era un buen orador, sino que usaba un lenguaje llano, directo, cercano. Entraba a las casas de los trabajadores y les explicaba cara a cara, por así decirlo, cada una de estas reformas.

Lucas: Dejaba de ser un político lejano para ser una voz familiar.

Sofía: Exacto. Creó una relación personal con millones. Combinó políticas de justicia social, que eran cambios reales y tangibles, con una comunicación increíblemente efectiva. Esa fue la fórmula de su éxito.

Lucas: Y en lo económico, ¿qué proponía esta dictadura con Perón como figura en ascenso?

Sofía: La idea principal era promover la industria nacional. El Estado, por primera vez, se convirtió en el gran motor de la industrialización.

Lucas: ¿Cómo lo hacía? ¿Dando subsidios?

Sofía: Principalmente con dos herramientas. Primero, la protección. Se ponían impuestos altos a los productos importados para que no compitieran con lo hecho en Argentina.

Lucas: Proteger la industria local. Entiendo.

Sofía: Y segundo, el desarrollo del mercado interno. Como los trabajadores ahora tenían más plata en el bolsillo, empezaban a consumir. Compraban electrodomésticos, mejoraban sus casas... Se activó una rueda económica.

Lucas: Más consumo, más producción, más trabajo. Un círculo virtuoso.

Sofía: Justamente. Y para financiar todo esto, se aplicaron retenciones, o sea, impuestos, a las exportaciones del campo —carnes y cereales—. Ese dinero se usaba para dar créditos a las industrias y para empezar a hacer obra pública.

Lucas: Suena a un plan bastante completo. Pero me imagino que no a todo el mundo le gustó...

Sofía: Para nada. A medida que la figura de Perón crecía y le daba más poder a los obreros, también crecían sus enemigos, tanto dentro como fuera del ejército. Pero esa tensión... ya es material para nuestro próximo tema.

Lucas: Entonces, Sofía, la última vez hablamos de cómo Perón acumuló un poder increíble dentro de esa dictadura militar. Pero me dejaste con la intriga... dijiste que no todos estaban contentos con su influencia.

Sofía: Exactamente, Lucas. Y aquí es donde la historia da un giro de 180 grados. Dentro del propio gobierno militar, había sectores que veían el poder de Perón y sus políticas pro-trabajadores como una amenaza. Así que, a principios de 1945, lo presionan hasta que no tiene más opción.

Lucas: ¿Lo obligan a renunciar? ¿Así de simple?

Sofía: Así de simple. Lo sacan de sus cargos. Perón se da cuenta de que, políticamente, está acorralado. Pero hace algo brillante, algo que nadie esperaba.

Lucas: ¿Qué hace?

Sofía: Usa el arma más poderosa que tenía: la radio. Se dirige directamente a los trabajadores, a su gente, y les dice algo como: "Miren, yo me voy. Pero ahora depende de ustedes defender todo lo que hemos conseguido".

Lucas: Wow. Eso es un movimiento audaz. Básicamente, les pasó la antorcha a ellos.

Sofía: Totalmente. Y el gobierno lo ve como un desafío directo. Primero, Perón se retira a una isla en el Tigre, pero lo detienen y lo llevan a la isla Martín García, un lugar aislado en el Río de la Plata.

Lucas: O sea, de estar en la cima del poder a ser un prisionero político en cuestión de días. Qué locura.

Sofía: Una locura. Pero el mensaje de Perón ya había calado hondo. La CGT, la central de trabajadores que era su principal aliada, no se queda de brazos cruzados. Decretan un paro general para el 18 de octubre, para defender esas conquistas.

Lucas: Pero siempre escucho hablar del 17 de octubre, no del 18. ¿Qué pasó ese día?

Sofía: Ah, esa es la clave de todo. El 17 de octubre, un día antes del paro programado, algo sucede. Contingentes de trabajadores, desde todos los rincones del conurbano bonaerense, empiezan a marchar espontáneamente hacia la Plaza de Mayo.

Lucas: ¿Espontáneamente? ¿O alguien los organizó por detrás?

Sofía: Ese es el gran debate histórico. Algunos dicen que fue un movimiento genuino del pueblo, otros que los dirigentes de la CGT lo alentaron. No hay un acuerdo total, pero el resultado es innegable.

Lucas: ¿Y cuál fue el resultado?

Sofía: Por primera vez en la historia argentina, los sectores más humildes, los trabajadores, toman el centro simbólico del poder, la Plaza de Mayo. Piensa que en 1945, para ir al centro de Buenos Aires, la gente se vestía de traje, corbata y sombrero.

Lucas: Claro, era un espacio de la élite.

Sofía: Exacto. Y de repente, ese espacio es ocupado por los que llamaban despectivamente "cabecitas negras" o "descamisados". Gente en ropa de trabajo, gente que nunca antes había sido visible en la escena política. Fue un shock cultural tremendo.

Lucas: Me imagino la escena. El gobierno debe haber entrado en pánico.

Sofía: En pánico total. Intentaron de todo para frenarlos. En Avellaneda, por ejemplo, levantaron los puentes que cruzaban el Riachuelo para que los obreros no pudieran pasar de la provincia a la capital.

Lucas: ¿Y funcionó?

Sofía: Para nada. Los obreros simplemente cruzaron el río a pie, por el agua. Nada los iba a detener. La imagen es potentísima. Llegaron a la Plaza de Mayo y se quedaron ahí, durante todo el día.

Lucas: ¿Y el gobierno qué hacía mientras tanto? ¿Solo mirar?

Sofía: Estaban totalmente acorralados. La situación internacional con el fin de la Segunda Guerra Mundial, las peleas internas... no sabían cómo reaccionar. Así que hacen lo único que se les ocurre: sacan a Perón de la isla y lo llevan al Hospital Militar en Buenos Aires.

Lucas: Para calmar a la gente, supongo.

Sofía: Intentaron eso. Lo hacen hablar por radio a media tarde. Perón dice que está bien, que no está detenido, que solo es un chequeo de rutina. Ya sabes, lo típico.

Lucas: Sí, claro. "Todo está bajo control". ¿Y la gente se lo creyó?

Sofía: ¡Ni por un segundo! La multitud en la plaza no se movió un centímetro. Tenían una sola consigna, un solo canto: no se irían hasta que Perón apareciera en el balcón de la Casa Rosada.

Lucas: La presión era enorme. ¿Qué pasó al final?

Sofía: Finalmente, a las ocho de la noche, ceden. Perón sale al balcón y da un discurso histórico. Ese momento sella para siempre su pacto, su relación casi mística con los trabajadores. Todas las reformas que había impulsado se consolidan políticamente en ese instante.

Lucas: Increíble. La movilización popular literalmente lo rescató y lo catapultó de nuevo al poder.

Sofía: Más que eso. El gobierno, ya sin ninguna carta que jugar, no solo lo libera, sino que convoca a elecciones para febrero de 1946 y lo nombra a él como el candidato oficial. Pasó de prisionero a candidato presidencial en un solo día.

Lucas: Wow. Entonces, llegamos a las elecciones de 1946. Supongo que con ese apoyo popular, fue una victoria fácil para él.

Sofía: Uno pensaría eso, pero no. Fue una batalla de David contra Goliat. Por un lado, tenías a casi toda la oposición unida en un frente llamado la Unión Democrática.

Lucas: ¿Quiénes estaban ahí?

Sofía: ¡Todos! El Partido Comunista, el Socialista, la Unión Cívica Radical, los conservadores... Además, los apoyaban los grupos más poderosos del país: la Sociedad Rural, la Unión Industrial, la bolsa de comercio, las universidades...

Lucas: O sea, todo el establishment.

Sofía: Todo el establishment. Y para colmo, tenían el apoyo explícito del embajador de Estados Unidos, un hombre llamado Spruille Braden. Parecía una fuerza imparable.

Lucas: ¿Y del otro lado? ¿Qué tenía Perón?

Sofía: Del otro lado estaba Perón con su recién creado Partido Laborista, un pedacito muy chico de los radicales y poco más. En el papel, no tenía ninguna oportunidad.

Lucas: Entonces, ¿cuál fue su estrategia?

Sofía: Genialidad pura. Perón tomó el apoyo del embajador Braden a sus oponentes y lo convirtió en el eje de su campaña. La Unión Democrática se presentaba como una alianza "antifascista". Perón respondió con un eslogan simple pero demoledor que empapeló todo el país.

Lucas: ¿Cuál era?

Sofía: "Braden o Perón".

Lucas: Brillante. Lo convirtió en una elección entre la intervención extranjera y la soberanía argentina.

Sofía: Exactamente. O votabas por el candidato de Estados Unidos, Braden, o votabas por la autodeterminación argentina, Perón. Esa consigna caló tan hondo que cambió por completo el eje del debate.

Lucas: Y el 24 de febrero de 1946... ¿qué pasó?

Sofía: Contra todo pronóstico, Perón gana las elecciones. Y lo más importante: fueron elecciones limpias, sin fraude, algo rarísimo para la época. Fue un golpe durísimo para la Unión Democrática, estaban convencidos de que ganaban.

Lucas: ¿Cómo se explica esa victoria tan sorpresiva?

Sofía: Es que los sectores populares, la gente que nunca antes había tenido voz, fueron a votar en masa. Para ellos, no era una elección política más. Era defender sus nuevas dignidades: las vacaciones pagas, el aguinaldo, el descanso dominical, la protección frente a los abusos.

Lucas: Cosas que hoy damos por sentadas, pero que para ellos eran una revolución.

Sofía: Una revolución total. Fue un cambio cultural y social que redefinió la política argentina para siempre. La identidad del peronismo, que nace ese 17 de octubre, se consolida con esta victoria y se convierte en un actor central que nunca más abandonaría la escena política del país.

Lucas: Bueno, y así llegamos a su presidencia. Ya hemos visto en episodios anteriores cómo fue su ascenso, el apoyo masivo que tenía, una economía que al principio parecía floreciente... pero a partir de la década del 50, la cosa empieza a complicarse, ¿verdad?

Sofía: Así es, Lucas. El sol radiante del primer peronismo empieza a tener algunas nubes. Y los problemas surgen en varios frentes a la vez, principalmente en la economía.

Lucas: ¿Qué pasó? ¿Se acabó el dinero?

Sofía: Dicho de forma simple, sí. La economía argentina de esa época funcionaba con un modelo que los economistas llaman "stop and go". Períodos de crecimiento seguidos de frenazos bruscos.

Lucas: ¿Y por qué pasaba eso?

Sofía: Porque dependíamos mucho de venderle productos agrarios al mundo, sobre todo a una Europa que se recuperaba de la guerra. Pero después de 1950, con el Plan Marshall, Europa se recupera y Estados Unidos inunda el mercado con su excedente agrícola.

Lucas: Más oferta, bajan los precios.

Sofía: Exacto. El precio de lo que Argentina vendía se desploma. Pero, y aquí está el problema, el precio de lo que necesitábamos comprar, como maquinaria industrial, seguía subiendo. Era la tormenta perfecta.

Lucas: Entiendo. Se empieza a generar un cuello de botella económico. Pero los problemas no fueron solo económicos, ¿cierto?

Sofía: Para nada. En 1952 había que renovar la presidencia, tocaban elecciones. Y aquí surge una figura clave que ya conocemos: Eva Perón. Ella quería ser candidata a vicepresidenta.

Lucas: Evita vicepresidenta. Tenía un apoyo popular inmenso, sobre todo de los sindicatos.

Sofía: Gigantesco. Pero ese apoyo chocaba frontalmente con una oposición feroz de dos sectores: las fuerzas armadas y las clases altas. Simplemente no la podían aceptar.

Lucas: ¿Por qué? ¿Cuál era la justificación?

Sofía: Públicamente, decían que por su origen humilde, por haber sido actriz, que en esa época era visto casi como ser... bueno, una prostituta. Había un estigma enorme sobre su pasado y sobre el rol de la mujer en la política.

Lucas: Qué fuerte. El desprecio era total.

Sofía: Era brutal. De hecho, llegó a un punto inhumano. Para ese momento, ya se sabía que Eva tenía un cáncer muy avanzado. Cuando la noticia se hizo pública, en barrios de clase alta como Recoleta aparecieron pintadas en las paredes que decían: "Viva el Cáncer".

Lucas: No puedo creerlo. Qué nivel de odio.

Sofía: Es para que te des una idea del clima de polarización. Así que tenías una crisis económica creciendo y una crisis política a punto de estallar por la candidatura de Eva.

Lucas: Entonces, ¿qué pasó con la candidatura de Eva? ¿Logró presentarse?

Sofía: No. La presión fue tan grande que tuvo que renunciar a su candidatura en un acto multitudinario. Pero a pesar de todo, el peronismo llega a las elecciones del 11 de noviembre de 1951 con la fórmula Perón-Quijano de nuevo.

Lucas: Y ese día fue histórico por otra razón también, ¿no?

Sofía: ¡Muy histórico! Gracias a la ley impulsada por Eva, fue la primera vez en la historia argentina que las mujeres pudieron votar. Millones de mujeres fueron a las urnas por primera vez.

Lucas: Qué momento tan significativo. Ver a las mujeres ejerciendo su derecho al voto por fin.

Sofía: Absolutamente. Y el resultado fue contundente: Perón fue reelegido con más del 60% de los votos. renovando su lazo con los sectores populares y, ahora, con el voto masivo de las mujeres. Hay una foto icónica de ese día...

Lucas: ¿Cuál?

Sofía: La de Eva Perón, ya muy enferma, votando desde su cama en el hospital. Le llevaron la urna hasta allí. Es una imagen que resume la conquista de ese derecho y su trágico final.

Lucas: Entonces, a pesar de la crisis, Perón sale reelegido con un apoyo enorme. Pero me decías que los problemas seguían acumulándose.

Sofía: Sí, porque a la crisis económica y política se suma un nuevo frente de conflicto, uno muy poderoso: la Iglesia Católica.

Lucas: ¿La Iglesia? Pero si al principio lo habían apoyado.

Sofía: Lo habían apoyado. Pero a medida que el peronismo se desgastaba en el poder y se volvía, digamos, más autorreferencial, la Iglesia empieza a tomar distancia. Y la respuesta de Perón no fue buscar el diálogo, sino redoblar la apuesta.

Lucas: ¿Qué hizo?

Sofía: Tomó una serie de medidas que eran un ataque directo a la influencia de la Iglesia en la sociedad. Primero, eliminó la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas. Después, les quitó los subsidios estatales a las escuelas católicas.

Lucas: Uf, eso debió generar una reacción muy fuerte.

Sofía: Fuertísima. Y la frutilla del postre fue la sanción de la ley de divorcio vincular, que hasta ese momento no existía en Argentina. ¡Fue un escándalo para la sociedad conservadora de la época!

Lucas: Entiendo. Cada paso que daba Perón lo alejaba más de la Iglesia.

Sofía: Y mientras la Iglesia se alejaba del peronismo, ¿adivina quiénes se acercaban a la Iglesia?

Lucas: La oposición. Las fuerzas armadas, los partidos conservadores...

Sofía: Exacto. La Iglesia se convirtió en un punto de encuentro para todos los antiperonistas. Este distanciamiento fue creando el clima perfecto, la justificación moral, para lo que vendría después.

Lucas: ¿Y qué era lo que vendría después?

Sofía: A partir de 1952, toda esta tensión acumulada —la crisis económica, la oposición política, el conflicto con la Iglesia— empieza a canalizarse en una sola dirección. Se empieza a construir la idea, la conspiración, para poner en marcha el golpe de Estado que finalmente ocurrirá en 1955.

Lucas: O sea que el final de su segundo gobierno ya se estaba gestando desde el principio del mismo.

Sofía: Así es. Es un período de muchísima tensión que va escalando año a año. Pero antes de llegar al golpe, tenemos que ver cómo intentó Perón manejar esa crisis económica y política, algo que definirá sus últimos años en el poder.

Lucas: Y para cerrar, Sofía, hay una imagen muy potente sobre la movilización obrera que siempre me ha fascinado.

Sofía: Te refieres a esa descripción casi poética de la llegada de los trabajadores a Plaza de Mayo, ¿verdad?

Lucas: ¡Esa misma! ¿Cómo era?

Sofía: Imagínalo. Columnas de obreros llegando directo de sus fábricas. Venían con su "traje de fagina", cubiertos de grasa y aceite.

Lucas: O sea, no era una marcha organizada con banderitas y todo prolijo.

Sofía: Para nada. La descripción es increíble: veías descendientes de europeos junto al trigueño de pelo duro, con sangre indígena. Todos unidos.

Lucas: Una mezcla total.

Sofía: Exacto. Brotaban de los talleres de Chacarita, de las fundiciones del Riachuelo... Eran, como se dijo, el subsuelo de la patria sublevado.

Lucas: "El subsuelo de la patria sublevado". Qué frase. Captura esa idea de que la base misma del país se puso de pie.

Sofía: Precisamente. La fuerza que mueve todo, pero que a menudo es invisible, de repente se hizo protagonista.

Lucas: Qué gran final. Hoy vimos cómo las ideas políticas no son solo textos, sino que se viven en la calle, con gente real.

Sofía: Así es, Lucas. Desde los conceptos teóricos hasta la movilización masiva, todo está conectado. Gracias por la charla.

Lucas: Gracias a ti, Sofía. Y a todos ustedes por escuchar Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!