Podcast sobre Gestión del Turismo y Desarrollo Sostenible

Gestión del Turismo y Desarrollo Sostenible: Guía Completa

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Gestión del Patrimonio Natural: Cómo Cuidar Nuestros Paraísos0:00 / 24:30
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AlbaLa mayoría de la gente cree que gestionar un parque nacional es solo poner carteles de "No pasar" y contratar a un par de guardabosques para que vigilen.
LucasSí, esa es la imagen clásica. Pero la realidad es que es mucho más complejo y... sorprendente. Se parece más a ser psicólogo y director de marketing que a un simple vigilante.
Capítulos

Gestión del Patrimonio Natural: Cómo Cuidar Nuestros Paraísos

Délka: 24 minut

Kapitoly

El mito de la gestión

¿Gestionar o administrar?

Los cuatro pasos clave

El visitante: ¿amigo o enemigo?

¿Quién pone las reglas del juego?

Medidas Duras y Límites

Los Tres Tipos de Capacidad

La Base de Todo: La Constitución

De la Teoría a la Práctica

Estrategias para Proteger

La Definición Clave

De la Idea a la Acción

Los Pilares en Práctica

La Agenda 2030 y los ODS

Perú en Acción: CEPLAN

El Plan hacia 2050

El Enfoque Sostenible

Desarrollo desde lo Local

La Pieza Clave: Género

Un Planeta en Fiebre

Océanos en Peligro

La Tierra que Pisamos

Una Crisis Silenciosa

Un Plan de Acción Global

Resumen y Despedida

Přepis

Alba: La mayoría de la gente cree que gestionar un parque nacional es solo poner carteles de "No pasar" y contratar a un par de guardabosques para que vigilen.

Lucas: Sí, esa es la imagen clásica. Pero la realidad es que es mucho más complejo y... sorprendente. Se parece más a ser psicólogo y director de marketing que a un simple vigilante.

Alba: ¿Psicólogo? ¿En serio? Ahora tienes que explicar eso. Estás escuchando Studyfi Podcast, donde desmentimos los mitos del estudio.

Lucas: ¡Claro! Porque no se trata solo de prohibir, sino de influir en el comportamiento de la gente para que cuiden el lugar sin siquiera darse cuenta. ¡Esa es la verdadera magia de la gestión!

Alba: Ok, entonces empecemos por el principio. En los apuntes se habla de “gestión” y “administración”. Suenan parecido, pero parece que no lo son.

Lucas: Gran punto. No lo son. Piénsalo así: la administración es como diseñar el plano de una casa. Define la estructura, las reglas, la visión a largo plazo. Es el “qué” y el “porqué”.

Alba: Entendido, el plan maestro.

Lucas: Exacto. Y la gestión es construir esa casa. Es la acción, el día a día. Es tomar los planos y los materiales y hacer que las cosas sucedan. Es el “cómo” y el “cuándo”. Gestión es acción.

Alba: Entonces, si gestionar es “hacer que las cosas sucedan” en un destino turístico natural, ¿cómo se empieza? ¿Cuál es el primer paso?

Lucas: ¡Excelente pregunta! Todo comienza con un proceso de cuatro etapas. Lo primero es el Diagnóstico.

Alba: ¿Como ir al médico?

Lucas: Algo así. Haces un inventario de todo lo que tienes: qué recursos naturales hay, qué servicios existen, qué tipo de turista viene. Es una radiografía completa del lugar.

Alba: Y después del diagnóstico, ¿qué sigue?

Lucas: El Diseño. Con la información que tienes, creas los “productos turísticos”. Por ejemplo, una ruta de senderismo para ver aves, una zona para acampar, etc. Es la parte creativa.

Alba: Suena divertido. ¿Y el tercer paso?

Lucas: La Organización. Aquí es donde juntas a todos los actores: el gobierno, las comunidades locales, los empresarios... Hay que asegurarse de que todos remen en la misma dirección.

Alba: Y finalmente…

Lucas: La Propuesta. Es la ejecución. Pones en marcha el plan, lo promocionas y lo controlas para ver que todo funcione como esperabas.

Alba: Hablando de hacer que todo funcione, me intriga lo que dijiste sobre la psicología del visitante. ¿Cómo se gestiona a miles de personas en un lugar delicado?

Lucas: Ah, la gestión de visitantes. El gran reto. No se trata de poner rejas, sino de usar “medidas blandas”. Son técnicas persuasivas, no restrictivas.

Alba: ¿Me das un ejemplo? Suena un poco a un truco mental.

Lucas: Un poco sí. Por ejemplo, en lugar de un cartel de “Prohibido pisar el césped”, creas un sendero tan bonito y bien diseñado que nadie *quiera* salirse de él. O usas guías que cuentan historias fascinantes sobre las plantas, para que la gente las valore y no las pise.

Alba: ¡Claro! Haces que proteger el lugar sea la opción más fácil y atractiva.

Lucas: ¡Exactamente! Se trata de guiar, no de prohibir. El objetivo es doble: minimizar el impacto negativo en la naturaleza y, al mismo tiempo, maximizar la calidad de la experiencia para el viajero. Todos ganan.

Alba: Entiendo la parte práctica, pero todo esto debe tener una base legal, ¿no? No se puede gestionar un patrimonio de la Nación sin un respaldo.

Lucas: Totalmente. La propia Constitución del Perú es la base de todo. Reconoce los recursos naturales como patrimonio de la Nación y obliga al Estado a conservarlos. Es el paraguas legal más grande.

Alba: Y debajo de ese paraguas, ¿quiénes son los jugadores principales?

Lucas: A nivel estatal, tienes dos gigantes: el MINAM, que es el Ministerio del Ambiente, encargado de cuidar el patrimonio, y el MINCETUR, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, que se enfoca en su aprovechamiento sostenible.

Alba: ¿Trabajan juntos?

Lucas: Deben hacerlo. Es una colaboración constante. Y no solo ellos, también están los gobiernos regionales, las municipalidades, las comunidades locales y las empresas privadas. Es un esfuerzo de equipo para que podamos seguir disfrutando de esos paraísos naturales por mucho tiempo.

Alba: ...y esas son las medidas blandas. Pero Lucas, ¿qué pasa cuando la persuasión no es suficiente? Supongo que ahí entran las "medidas duras".

Lucas: Exacto, Alba. Ahí es cuando se ponen serios. Las medidas duras son acciones directas y regulatorias.

Alba: ¿Como poner una puerta y un guardia?

Lucas: Básicamente. Piensa en Machu Picchu, que tiene un límite estricto de visitantes al día. O poner horarios fijos y tarifas más altas en temporada alta. Son reglas claras que limitan el acceso físicamente.

Alba: Entiendo. Y todo esto se basa en un concepto clave, ¿verdad? La famosa "capacidad de carga turística".

Lucas: Justo ahí quería llegar. Es la herramienta fundamental para tomar estas decisiones. Pero ojo, no es un número mágico y fijo.

Alba: ¿Ah no? Siempre imaginé que era como calcular cuánta gente cabe en un ascensor.

Lucas: ¡Ojalá fuera tan fácil! Es un concepto más dinámico. Hay tres niveles principales. Primero, está la Capacidad de Carga Física, o CCF. Ese es tu cálculo del ascensor, el número máximo de personas que caben en un sitio en un día.

Alba: El número ideal, por así decirlo.

Lucas: Exacto. Luego viene la Capacidad de Carga Real, o CCR. Esta toma el número ideal y lo ajusta con factores del mundo real... como la fragilidad del ecosistema, el clima o la accesibilidad. Ya no es solo cuánto caben, sino cuántos debería haber.

Alba: Ok, tiene sentido. ¿Y el tercero?

Lucas: Es la Capacidad de Carga Efectiva, la CCE. Y para mí, esta es la más importante. Compara la capacidad real con la capacidad de manejo del lugar.

Alba: ¿Qué es la capacidad de manejo?

Lucas: Son los recursos que tienes: personal, infraestructura, presupuesto... De nada sirve decir que pueden entrar 500 personas si solo tienes un guardaparque. Sería un caos.

Alba: Claro, sería como organizar una fiesta para cien personas... tú solo. No terminaría bien.

Lucas: Justamente. Entonces, la Capacidad Efectiva es el número final y realista que se puede gestionar bien. Es la cifra que de verdad importa. Ahora, ver cómo se aplican estos cálculos en un caso real es fascinante...

Alba: Y hablando de proteger esos ecosistemas, supongo que no todo se basa en la buena voluntad de la gente. Tiene que haber leyes, ¿verdad?

Lucas: ¡Exacto, Alba! Y no son cualquier tipo de leyes. Todo empieza desde lo más alto... la Constitución Política del Perú.

Alba: Ah, la Constitución. A veces suena como algo muy lejano y complicado.

Lucas: Pero no lo es, para nada. Piénsalo de esta manera: es el manual de instrucciones del país. Y en cuanto al ambiente, es muy clara. Hay cuatro artículos clave, del 66 al 69.

Alba: ¿Y qué dicen, en resumen?

Lucas: ¡Aquí viene lo interesante! El artículo 66 dice que los recursos naturales —los ríos, los bosques, todo— son patrimonio de la Nación. O sea, nos pertenecen a todos los peruanos.

Alba: No a una empresa ni a una persona... sino a todos. ¡Eso es potente!

Lucas: Muy potente. Y los siguientes artículos se basan en eso. Promueven el uso sostenible, protegen la biodiversidad y, muy importante, impulsan el desarrollo sostenible de la Amazonía. Todo está conectado.

Alba: Ok, la Constitución pone las reglas del juego. Pero, ¿cómo se aplican esas reglas en el día a día?

Lucas: ¡Gran pregunta! Ahí es donde entran las Políticas Nacionales. La más importante es la Política Nacional del Ambiente, o PNA, con objetivos hasta el 2030.

Alba: ¿Una política nacional? Suena a un documento enorme y aburrido.

Lucas: Podría serlo, ¡pero es súper importante! Es como el GPS que guía a todos los ministerios y gobiernos locales. Les dice: 'Oigan, para allá vamos todos juntos en temas ambientales'.

Alba: Entiendo. Es la hoja de ruta para que nadie se pierda en el camino.

Lucas: Precisamente. Y no está sola. También existió el Plan Nacional de Acción Ambiental, el PLANAA, que fijó metas muy concretas en temas como agua, residuos, bosques y cambio climático.

Alba: Entonces, tenemos la Constitución como base y luego estas grandes políticas como guía. ¿Hay planes más específicos?

Lucas: Claro. Hay un montón, cada uno enfocado en un problema. Por ejemplo, existe la Estrategia Nacional ante el Cambio Climático. Suena complicado, pero su objetivo es simple: reducir la contaminación y ayudarnos a adaptarnos a un clima que ya está cambiando.

Alba: Tiene sentido. No podemos usar la misma estrategia para todo.

Lucas: Exacto. También hay una para Bosques y Cambio Climático, otra para la Diversidad Biológica... Es como tener un equipo de especialistas en vez de un solo médico para todo.

Alba: Me gusta esa analogía. Un especialista para los bosques, otro para los ríos...

Lucas: ¡Justo así! Y todas estas políticas y leyes tienen un objetivo en común: garantizar que podamos usar nuestros recursos hoy sin arruinarle la fiesta a las futuras generaciones. Es una responsabilidad compartida.

Alba: Un compromiso de todos, como decías. Y esa idea de responsabilidad me hace pensar en cómo se organiza el Estado para lograr todo esto...

Alba: Y justo eso me lleva a pensar, Lucas... esta idea de "desarrollo sostenible" parece estar en todas partes ahora. Pero no surgió de la nada, ¿verdad?

Lucas: Para nada. Es una idea que se ha ido cocinando a fuego lento durante décadas. Todo comenzó a tomar forma en los años 70.

Alba: ¿Los 70? ¡Pensaba que era algo más reciente!

Lucas: Es una percepción común. Pero no, en esa época un grupo llamado el Club de Roma empezó a sonar las alarmas. Se dieron cuenta de que los problemas globales... bueno, amenazaban a toda la especie.

Alba: Suena bastante dramático.

Lucas: Lo era. Poco después, en 1972, tuvimos la Conferencia de las Naciones Unidas en Estocolmo. Y aquí está lo interesante... el tema central no era solo el medio ambiente, sino la pobreza.

Alba: ¿La pobreza? ¿Cómo se conecta eso?

Lucas: Exacto. Se dieron cuenta de que no puedes pedirle a la gente que se preocupe por los árboles si no tienen una casa, agua limpia o comida. Los problemas sociales y ambientales están totalmente entrelazados.

Alba: Okay, eso tiene mucho sentido. Entonces, ¿cuándo obtuvimos la definición que todos conocemos?

Lucas: Ah, para eso avanzamos a 1987. La ONU creó una comisión liderada por una mujer increíble, Gro Harlem Brundtland. Su informe, llamado "Nuestro Futuro Común", fue el que lo cambió todo.

Alba: ¡El famoso Informe Brundtland! Lo he oído nombrar.

Lucas: Ese mismo. Y nos dio la definición clásica: "un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades".

Alba: Suena bien, pero un poco... académico.

Lucas: Totalmente. Piénsalo así: es como organizar una fiesta increíble, pero asegurándote de no gastar todo el dinero del alquiler y dejar la casa hecha un desastre para los que vivirán ahí después de ti.

Alba: ¡Ahora sí lo entiendo! Se trata de ser un buen compañero de piso con el futuro. Solidaridad generacional, le llaman.

Lucas: ¡Ahí lo tienes! Es el corazón de todo el concepto.

Alba: Entonces, pasamos de informes y definiciones a planes concretos. ¿Cómo fue ese salto?

Lucas: El gran momento fue la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, en 1992. Ahí nació algo llamado la Agenda 21, que fue como el primer gran manual de instrucciones para gobiernos y empresas.

Alba: Una guía para empezar a actuar.

Lucas: Exactamente. Y si damos un salto hasta 2015, esa idea evolucionó en algo que seguro has visto: la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS.

Alba: ¡Claro! Esos cuadraditos de colores. Fin de la pobreza, hambre cero, agua limpia... son un montón.

Lucas: Sí, ¡son 17! Y pueden parecer abrumadores. Pero lo clave es que no son solo sobre el medio ambiente. Cubren las tres grandes áreas: la economía, la sociedad y la naturaleza.

Alba: Los tres pilares.

Lucas: Correcto. Desde trabajo decente e igualdad de género hasta la protección de la vida submarina. Es un plan integral para no dejar a nadie atrás.

Alba: Entonces, para que algo sea sostenible, debe equilibrar esos tres pilares: economía, sociedad y ambiente.

Lucas: Precisamente. La economía debe distribuir los beneficios de forma justa, hoy y mañana. La cultura y la sociedad deben poder prosperar. Y la naturaleza, bueno, debe mantenerse saludable para que la vida sea posible.

Alba: Suena a un acto de malabarismo muy complicado.

Lucas: Lo es, pero es fundamental. No puedes tener una economía fuerte a largo plazo si destruyes tus recursos naturales o si tu población vive en la desigualdad.

Alba: Todo está conectado. Es el mensaje que se repite desde los años 70.

Lucas: Y ese es el principal takeaway. El desarrollo sostenible no es solo ser "verde". Es ser inteligente, justo y previsor. Es la única forma de asegurar que tengamos un futuro próspero.

Alba: Me queda mucho más claro. Ahora, entiendo que uno de los enfoques más interesantes es cómo aplicamos todo esto al patrimonio natural que nos rodea. ¿Cómo se ve eso en la práctica?

Alba: Y justo eso me lleva a la siguiente pregunta, Lucas. Hablamos de estos grandes desafíos globales, pero ¿cómo pasamos de la idea a la acción? ¿Quién se encarga de que todo esto suceda?

Lucas: Esa es la pregunta del millón, Alba. Y la respuesta está en algo llamado la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Alba: Suena importante. ¿Qué es exactamente? ¿Es como un libro de reglas para el mundo?

Lucas: No tanto un libro de reglas, sino más bien un plan de acción global. Es un compromiso que firmaron casi todos los países en 2015 para enfrentar los grandes retos.

Alba: ¿Y los famosos ODS? ¿Dónde encajan?

Lucas: ¡Buena pregunta! Piensa que la Agenda 2030 es el destino final: un mundo más justo y sostenible. Y los ODS, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, son los 17 pasos específicos en el mapa para llegar a ese destino.

Alba: Ah, ya veo. El gran plan y los pasos concretos para lograrlo. Como... querer hacer un pastel y tener la receta detallada.

Lucas: ¡Exactamente! Y la receta incluye de todo: erradicar la pobreza, proteger el planeta y, lo más importante, no dejar a nadie atrás en el proceso.

Alba: Ok, eso es a nivel global. Pero ¿cómo un país como Perú toma esta “receta” mundial y la aplica en su propia cocina?

Lucas: Aquí es donde se pone interesante. Cada país tiene que adaptarla. En Perú, el “chef principal” de esta misión es el CEPLAN, el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico.

Alba: ¿CEPLAN? ¿Qué hacen ellos?

Lucas: Su trabajo es asegurarse de que todas las acciones del gobierno, desde el nivel nacional hasta el más pequeño de los municipios, estén alineadas con estos grandes objetivos. Son como los directores de orquesta que se aseguran de que todos los músicos toquen la misma melodía.

Alba: ¡Una orquesta para el desarrollo! Me gusta esa analogía. ¿Y cuál es la partitura que están siguiendo?

Lucas: La partitura principal es el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050. Es la hoja de ruta de Perú, y está totalmente conectada con los ODS.

Alba: ¿Planear hasta 2050? ¡Apenas puedo planear mi fin de semana!

Lucas: Bueno, ¡el futuro del país requiere un poquito más de anticipación! Este plan define cuatro objetivos nacionales clave.

Alba: A ver, resúmelos.

Lucas: En simple: primero, que todas las personas puedan desarrollar su potencial. Segundo, cuidar nuestro territorio y medio ambiente. Tercero, tener una economía fuerte con buenos empleos. Y cuarto, garantizar una sociedad justa, pacífica y con un gobierno que funcione para la gente.

Alba: Entendido. Así que los objetivos globales se traducen en un plan nacional súper concreto. Todo está conectado.

Lucas: Eso es. La clave es esa articulación. Ahora, tener un plan es una cosa, pero saber si está funcionando es otra. Y eso nos lleva directamente a cómo medimos el progreso...

Alba: ...y así es como esos modelos más antiguos se centraban casi solo en la economía. Pero el mundo empezó a notar que algo no iba bien, ¿verdad?

Lucas: Exacto, Alba. A finales de los 80, la gente se dio cuenta de que el planeta tenía un límite. Y de ahí surgió un enfoque que lo cambió todo.

Alba: ¿Te refieres al famoso desarrollo sostenible?

Lucas: ¡Ese mismo! La idea principal, del Informe Brundtland de 1987, es súper intuitiva. Se trata de satisfacer nuestras necesidades de hoy... sin arruinarle la fiesta a las generaciones futuras.

Alba: O sea, crecer económicamente, pero sin destruir el medio ambiente y siendo justos con la gente. Suena bien, pero ¿es posible?

Lucas: ¡Ese es el gran reto! Es buscar el equilibrio entre economía, sociedad y ambiente. Pero aquí viene lo interesante... ¿cómo se aplica eso en la práctica?

Alba: Buena pregunta. Supongo que no hay una solución única para todos los países y comunidades.

Lucas: Para nada. Por eso surgieron los enfoques territorial y local. La idea es que el desarrollo se construye desde abajo, desde las comunidades, aprovechando sus recursos y su cultura. Cada lugar es único.

Alba: Suena lógico. Y eso me lleva a otra idea... el desarrollo humano. ¿No se trata, al final, de las personas?

Lucas: ¡Has dado en el clavo! Impulsado por gente como Amartya Sen, este enfoque dice que el desarrollo real es ampliar las oportunidades de la gente: salud, educación, una vida digna. Las personas son el centro de todo.

Alba: Y en ese "todo", no podemos olvidarnos de la perspectiva de género, ¿cierto?

Lucas: Es que es fundamental. No puede haber desarrollo si la mitad de la población no tiene las mismas oportunidades. Sería como intentar aplaudir con una sola mano, ¡imposible!

Alba: ¡Totalmente! Entonces, para resumir: desarrollo sostenible, territorial, humano y con perspectiva de género... es como una receta con muchos ingredientes.

Lucas: Exacto. Pero el mensaje central es simple: el desarrollo real requiere justicia, participación y respeto. Por las personas y por el planeta.

Alba: Me encanta esa idea. Y hablando de respeto por el planeta, eso nos lleva directamente a pensar en los recursos naturales y su gestión, que es otro tema enorme.

Alba: ...y así es como la energía limpia está cambiando el juego. Pero, Lucas, hablemos de un tema que a todos nos preocupa. El panorama general... el cambio climático.

Lucas: Exacto, Alba. Y para eso está el ODS 13: Acción por el Clima. Es la llamada de emergencia global. No es algo del futuro; está pasando ahora.

Alba: ¿Y qué significa "acción" exactamente? Suena muy grande.

Lucas: Piensa en ello como si la Tierra tuviera fiebre. Nuestras actividades, como quemar combustibles fósiles, son la causa. Y esta fiebre provoca... bueno, síntomas muy graves.

Alba: ¿Como tormentas más fuertes y olas de calor? Lo vemos en las noticias constantemente.

Lucas: Precisamente. Y aquí está el dato más duro: en las regiones más vulnerables, las tasas de mortalidad por estos desastres son hasta quince veces superiores. Quince veces.

Alba: Es aterrador. Y supongo que esta "fiebre" del planeta también afecta a nuestros océanos, ¿verdad?

Lucas: Totalmente. Entramos en el ODS 14: Vida Submarina. Los océanos han absorbido gran parte de ese calor extra. Esto causa acidificación, calentamiento... es una emergencia oceánica.

Alba: Además de la contaminación por plástico, que parece estar por todas partes.

Lucas: Sí. Se estima que en 2021 había 17 millones de toneladas métricas de plástico en el océano. ¡Y podría triplicarse para 2040! A veces parece que los peces tienen más plástico que plancton para comer.

Alba: No es un menú muy apetecible.

Lucas: Para nada. Y todo está conectado, lo que nos lleva al ODS 15: Vida de Ecosistemas Terrestres. Proteger los bosques, luchar contra la desertificación, detener la pérdida de biodiversidad...

Alba: Claro, porque lo que pasa en la tierra afecta al mar, y lo que pasa en el clima afecta a ambos.

Lucas: ¡Exacto! Es un gran sistema interconectado. No podemos solucionar un problema sin abordar los otros. Es el desafío de nuestra generación.

Alba: Entonces tenemos clima, océanos y tierra... todos en una situación crítica. Esto me hace pensar, ¿cómo encajan nuestras ciudades y nuestros hábitos de consumo en todo este rompecabezas?

Alba: ...y con esa idea de conexión, llegamos a nuestro último gran tema de hoy. La biodiversidad.

Lucas: Un tema absolutamente esencial, Alba. Y aquí viene lo impactante... estamos viviendo una crisis sin precedentes.

Alba: ¿Qué tan grave es, Lucas?

Lucas: Estamos enfrentando el mayor evento de extinción desde la desaparición de los dinosaurios. No es una exageración.

Alba: Wow... eso es... muy fuerte de escuchar.

Lucas: Y hay datos que lo respaldan. Entre 2015 y 2019, se degradaron 100 millones de hectáreas de tierras sanas y productivas cada año.

Alba: Cien millones de hectáreas... Es un número tan grande que es difícil de visualizar.

Lucas: Piénsalo así: es el doble del tamaño de Groenlandia. Cada año. O una cantidad absurda de campos de fútbol, si prefieres esa unidad de medida.

Alba: Definitivamente ayuda, pero el panorama es desolador. ¿Se está haciendo algo al respecto?

Lucas: Por suerte, sí. Hay un nuevo impulso gracias al Marco Mundial de Kunming-Montreal sobre la Diversidad Biológica.

Alba: Suena a un plan de acción serio. ¿Qué propone?

Lucas: Es un acuerdo global. Una de sus piezas centrales es el Objetivo 15, enfocado en la vida de los ecosistemas terrestres.

Alba: ¿Y qué implica ese objetivo?

Lucas: Busca proteger y restaurar estos ecosistemas. Cosas como gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación y, en general, detener la pérdida de biodiversidad. Es vital para nosotros.

Alba: Entonces, para recapitular: el problema es gigantesco, a nivel de extinción masiva, pero ya existe un plan global para intentar revertirlo.

Lucas: Exactamente. La clave es que necesitamos un cambio fundamental en nuestra relación con la naturaleza.

Alba: Un mensaje muy poderoso para cerrar. Lucas, como siempre, ha sido un placer tenerte aquí.

Lucas: El placer ha sido todo mío, Alba.

Alba: Y a todos ustedes, gracias por escuchar Studyfi Podcast. ¡Nos oímos en el próximo episodio!