Podcast sobre Geografía: Tierra, Universo y Sociedades Antiguas
Geografía: Tierra, Universo y Sociedades Antiguas - Guía Completa
Podcast
Geografía: Más Allá de los Mapas
Délka: 25 minut
Kapitoly
Un comienzo sorprendente
El verdadero significado
Husos Horarios y Estaciones
Un Tour por el Vecindario Cósmico
Conociendo Nuestro Planeta
Fuerzas Internas de la Tierra
De la selva al desierto
Bosques y Rango Mundial
Los 4 Elementos del Mapa
Coordenadas y Satélites
Dinámica del Océano
Fuerzas Invisibles
El Mundo Submarino
El Agua que Bebemos
Las fronteras de México
El Muro... de Ciudades
La organización interna
El corazón del país
La primera revolución
Cuando la tierra se cansa
Los Primeros Innovadores
Filosofía y Grandes Murallas
El Poder del Mar
El Imperio que lo Unió Todo
El Sistema de Castas
Griegos y Romanos
Resumen y Despedida
Přepis
Diego: La mayoría de la gente piensa que la geografía es solo memorizar capitales y ríos en un mapa. Pero en realidad, es una de las herramientas más poderosas para entender nuestro mundo.
Lucía: ¡Exactamente! Es mucho más que eso. Estás escuchando Studyfi Podcast, donde vamos a desmentir ese mito.
Diego: Entonces, si no se trata solo de mapas, ¿qué es la geografía, Lucía?
Lucía: Bueno, todo está en su nombre. La palabra proviene de los vocablos griegos 'geo', que significa Tierra, y 'grafos', que significa descripción.
Diego: ¿Descripción de la Tierra? ¡Suena como el título de un poema épico!
Lucía: ¡Podría serlo! Es una de las ciencias más antiguas. Pero no se trata solo de describir. Estudia las relaciones espaciales entre fenómenos físicos y biológicos.
Diego: ¿Relaciones espaciales? ¿Te refieres a por qué ciertas plantas solo crecen en ciertos climas?
Lucía: Justo eso. Y también cómo nosotros, los humanos, organizamos ese espacio con ciudades, cultivos y carreteras. La geografía lo conecta todo.
Diego: Entendido. Así que es la ciencia que explica el 'porqué' y el 'dónde' de casi todo lo que vemos. fascinante.
Diego: Y eso de los husos horarios, ¿cómo funciona exactamente? Siempre me confunde cuando viajo.
Lucía: Es más simple de lo que parece. Piensa en la Tierra como una naranja dividida en 24 gajos, uno por cada hora del día.
Diego: Ok, 24 gajos... me sigue.
Lucía: Cada gajo tiene 15 grados de longitud. El punto de partida, el huso cero, pasa por Greenwich, en Londres. Y al otro lado del mundo está la línea internacional del tiempo, donde... ¡básicamente nace un nuevo día!
Diego: ¡Qué loco! Y mientras la Tierra gira, también se mueve alrededor del Sol, ¿cierto? El famoso movimiento de traslación.
Lucía: ¡Exacto! Y ese viaje es el que nos da las estaciones. Tarda unos 365 días, 5 horas y 48 minutos.
Diego: Espera... ¿5 horas y 48 minutos? ¿Qué pasa con eso? Mi calendario solo tiene 365 días.
Lucía: ¡Ahí está la magia de los años bisiestos! Acumulamos esas horas extra y cada cuatro años añadimos un día. ¡El 29 de febrero!
Diego: ¡Claro! Y todo esto tiene que ver con los solsticios y equinoccios.
Lucía: Justo. Son los que marcan el cambio de estación. En los solsticios, los días son más largos o más cortos. Y en los equinoccios, el día y la noche duran casi lo mismo. Dos de cada uno por año.
Diego: Ok, alejémonos un poco. ¿Dónde estamos en el gran esquema del universo?
Lucía: Buena pregunta. Nuestro sistema solar es solo un pequeño rincón en una galaxia gigante llamada Vía Láctea. Y nuestra galaxia es solo una entre miles de millones.
Diego: A veces olvido lo inmenso que es todo... ¿Y nuestro sistema solar?
Lucía: Está integrado por el Sol, que es una estrella, ocho planetas, lunas, asteroides, cometas... todo un vecindario cósmico.
Diego: Mercurio, Venus, Tierra, Marte... ¿me sé el resto? Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. ¡Lo tengo!
Lucía: ¡Perfecto! Mercurio es el más cercano al Sol, y Venus el más próximo a nosotros. De hecho, a veces se le llama la "estrella de la mañana" o "de la tarde".
Diego: ¿Y el Sol? ¿Qué tan grande y caliente es?
Lucía: Es una estrella mediana, con una temperatura en su superficie de unos 6,000 grados Celsius. ¡Suficiente para no querer ir de vacaciones allí!
Diego: Anotado, sin viajes al Sol. ¿Y qué hay de las lunas? Sé que tenemos una, pero ¿y los demás?
Lucía: La nuestra es increíble, la visitamos en 1969. Pero algunos planetas no tienen, como Mercurio y Venus. Otros, como Júpiter y Saturno, tienen muchísimas. ¡Son como coleccionistas de lunas!
Diego: Volvamos a casa, a la Tierra. Cuando la vemos desde el espacio, es una canica azul y verde.
Lucía: Totalmente. Ese azul es porque el 71% de la superficie es agua. Solo el 29% son tierras emergidas, lo que llamamos continentes.
Diego: ¿Y siempre estuvieron separados así?
Lucía: Aquí viene lo interesante. Un científico llamado Wegener propuso que hace millones de años, todo era un solo supercontinente llamado Pangea.
Diego: ¿Pangea? Suena a nombre de un festival de música.
Lucía: Podría ser. Pero no, era una masa de tierra gigante que se fue rompiendo y separando hasta formar los continentes que conocemos hoy.
Diego: Eso explica por qué Sudamérica y África parecen piezas de un rompecabezas.
Lucía: ¡Exactamente! Y todo este movimiento ocurre sobre algo llamado placas tectónicas.
Diego: Placas tectónicas... ahí es donde la cosa se pone movida, ¿verdad? Sismos, volcanes...
Lucía: Así es. Estas placas flotan sobre el manto de la Tierra. Cuando chocan o se rozan, liberan una cantidad de energía brutal.
Diego: Y esa energía son los sismos. ¿Qué es el epicentro?
Lucía: El epicentro es el punto en la superficie, justo encima de donde se origina el sismo bajo tierra, que se llama foco. Es donde el temblor se siente con más fuerza.
Diego: Entendido. ¿Y los volcanes?
Lucía: Son básicamente aberturas en la corteza. Válvulas de escape por donde el magma, la roca fundida del interior, sale a la superficie.
Diego: Wow, así que la Tierra está... muy viva por dentro. No es solo una roca flotando en el espacio.
Lucía: Para nada. Está en constante cambio, es un planeta dinámico y fascinante. Y entender estas fuerzas es clave para comprender el mundo en que vivimos.
Diego: Absolutamente. Y hablando de cómo vivimos, me pregunto cómo toda esta geografía física da forma a las sociedades y culturas...
Diego: Wow, entonces cada clima que mencionaste tiene su propio... ¿equipo de plantas y animales?
Lucía: ¡Exacto! En la selva húmeda del sureste, por ejemplo, tienes caoba, cedro y animales increíbles como el jaguar o el mono araña. ¡Todo un ecosistema vibrante!
Diego: ¡Alucinante! Pero... ¿qué pasa en las zonas más secas? No me imagino a un jaguar tomando el sol junto a un cactus.
Lucía: Buena imagen, pero no. En la estepa del norte y centro, la flora se adapta con huizaches, cactus y magueyes. Y la fauna son liebres, reptiles y el astuto cacomixtle.
Diego: ¿Y en las montañas? ¿Como en las Sierras Madres o el Eje Volcánico?
Lucía: Ahí entramos al bosque templado. Piensa en pinos, coníferas... y la fauna característica es el lobo y el venado. Un paisaje totalmente diferente.
Diego: Entendido. O sea que no debería buscar un mono araña de mascota en la sierra.
Lucía: Definitivamente no. Y aquí viene lo más impactante... por toda esta variedad, México ocupa el cuarto lugar con mayor biodiversidad del mundo. ¡Y el segundo en América Latina!
Diego: ¿El cuarto del mundo? ¡Eso es asombroso! Ahora, esa diversidad también debe afectar los recursos naturales del país, ¿cierto?
Diego: Y hablando de ubicarnos, eso nos lleva directo a la cartografía. ¿Cómo funciona realmente la creación de un mapa?
Lucía: ¡Gran pregunta! No es solo dibujar. Un mapa moderno tiene cuatro elementos clave. Necesitas un sistema de coordenadas, un sistema de proyecciones, una escala y una simbología.
Diego: Suena bastante técnico. ¿Qué son las proyecciones? ¿Es como un proyector de cine?
Lucía: ¡Algo así! La Tierra es una esfera, ¿cierto? Esa es su mejor representación. Pero claro, no puedes ver los dos hemisferios a la vez ni guardártela en el bolsillo.
Diego: Cierto, sería bastante incómodo llevar un globo a todas partes.
Lucía: ¡Exacto! Una proyección es básicamente el método matemático para 'aplastar' esa esfera en un mapa plano. Es un desafío, y por eso ningún mapa plano es perfecto.
Diego: Entiendo. Y para ubicar un punto exacto en ese mapa aplastado, usamos las coordenadas, ¿no?
Lucía: Precisamente. Son tres datos clave. La latitud, que es la distancia al ecuador. La longitud, que es la distancia al meridiano de Greenwich. Y la altitud, que es la altura sobre el nivel del mar.
Diego: Y hoy en día, con la fotografía aérea y los satélites, me imagino que la precisión es increíble.
Lucía: Totalmente. Los satélites de observación no solo nos dan mapas ultra precisos, sino que también investigan fenómenos meteorológicos y recursos naturales. Recibimos toda esa información en estaciones terrestres.
Diego: Fascinante. Y ese uso de satélites nos lleva directamente a nuestra siguiente pregunta sobre las tecnologías modernas...
Diego: Y esa conexión con la atmósfera nos lleva directamente al agua... ¡a muchísima agua! Los océanos son enormes.
Lucía: ¡Enormes es poco! Cubren el 71% de la superficie del planeta. Son 361 millones de kilómetros cuadrados de hidrósfera.
Diego: Y el agua del océano no es como la de un río, ¿verdad? Se siente diferente.
Lucía: Exacto. Es mucho más densa por la cantidad de sales disueltas que tiene. Eso también afecta su transparencia, junto con la profundidad y los materiales del fondo.
Diego: Entiendo. Y hablando de la superficie, ¿qué causa las olas? ¿Es solo el viento?
Lucía: Principalmente, sí. Pero aquí está la parte sorprendente. Las olas que ves en alta mar, las de oscilación, en realidad no mueven el agua de lugar. Solo transmiten energía.
Diego: ¿En serio? ¿Entonces cómo llega el agua a la orilla?
Lucía: ¡Ah! Cuando esa ola se acerca a la costa, choca con el fondo. La parte de arriba crece, se dobla y ¡splash! Se convierte en una ola de traslación que sí lleva el agua a la arena.
Diego: Fascinante. Aparte de las olas, ¿qué más mueve el océano?
Lucía: Tenemos las corrientes marinas, que son como ríos dentro del océano. Y también las mareas, que son el resultado de la atracción gravitacional del Sol y, sobre todo, de la Luna.
Diego: O sea que la Luna está jugando a la soga con el mar.
Lucía: ¡Es una gran manera de verlo! Y bajo toda esa agua en movimiento, hay un relieve increíble.
Diego: ¿Como montañas y valles submarinos?
Lucía: Justo así. Tenemos la plataforma continental, que es la orilla extendida. Luego la llanura pelágica, que es el fondo plano y profundo. Y las fosas abismales, ¡las partes más profundas de la Tierra!
Diego: ¡Wow! ¿Y dónde viven más los peces?
Lucía: Aquí está la clave: la mayoría de la vida pesquera se concentra sobre la plataforma continental. Ahí reciben más luz solar.
Diego: Muy bien, cambiemos de las aguas saladas a las dulces. ¿De dónde viene el agua de los ríos?
Lucía: Proviene de la lluvia, de la nieve derretida o de una mezcla. Esas corrientes forman redes que llamamos cuencas hidrológicas. Y parte de esa agua se filtra, creando corrientes subterráneas.
Diego: Entonces, toda el agua está conectada... oceanos, ríos, lluvia...
Lucía: Exactamente. Y el punto clave es que, aunque parezca infinita, su uso irracional puede provocar escasez. Es un recurso vital que debemos cuidar.
Diego: Un recordatorio muy importante. Y ese cuidado nos lleva directamente a hablar sobre los ecosistemas que dependen de esta agua...
Diego: ...entonces esa es la estructura económica. Pero cambiemos de mapa, literalmente. Hablemos de la geografía política. ¿Con quién comparte fronteras México?
Lucía: ¡Claro! Oficialmente, somos los Estados Unidos Mexicanos, y estamos en América del Norte. Al norte, tenemos la famosísima frontera con Estados Unidos, y al sureste, con Guatemala y Belice.
Diego: Famosísima es poco decir. ¿Y es tan grande como parece?
Lucía: Mide más de 3,100 kilómetros. Pero aquí está lo interesante... no es solo una línea, es un corredor de ciudades gemelas. Piensa en Tijuana y San Diego, o Ciudad Juárez y El Paso. Son como espejos.
Diego: Vaya... diez pares de ciudades importantes en total. Eso es mucho movimiento.
Lucía: ¡Exacto! Y en la frontera sur, ciudades como Chetumal son puntos vitales de conexión con Centroamérica.
Diego: Ok, esas son las fronteras. Pero, ¿cómo se organiza México por dentro? Son 32 estados, ¿cierto?
Lucía: Correcto, 32 entidades federativas. Cada una con su propio gobernador, su capital y dividida en municipios. Es como un mini-país dentro del país.
Diego: Me gusta esa analogía. ¿Y hay mucha diferencia de tamaño entre ellos?
Lucía: ¡Muchísima! Tienes gigantes como Chihuahua, Sonora y Coahuila. Y en el otro extremo... la entidad más pequeña es la Ciudad de México.
Diego: ¿La más pequeña? Pero es la más importante, ¿no?
Lucía: Exactamente. Aunque es pequeña en territorio, ahí se concentran los tres poderes de la nación. Es el cerebro político y administrativo del país, gobernado por un jefe de gobierno.
Diego: Entendido. Así que tenemos fronteras, 32 entidades de todos los tamaños... pero la tierra misma tiene su propia historia. Mencionaste que todo emergió de placas tectónicas.
Lucía: Así es. Y esa historia geológica, que se formó a finales de la era Cenozoica, es la que define los increíbles paisajes de los que hablaremos a continuación.
Diego: ...entonces esas primeras comunidades eran básicamente nómadas. Pero, ¿cómo dimos el salto de ahí a las grandes civilizaciones? Parecía un cambio gigante.
Lucía: Lo fue. Y el motor de ese cambio fue algo que hoy damos por sentado. Hace unos seis mil años, en Asia y el norte de África, algunas sociedades aprendieron a cultivar y a criar animales.
Diego: La agricultura, ¡claro! Pero me imagino que no fue como las granjas de hoy. ¿Más bien un... huerto experimental?
Lucía: Exacto, una agricultura muy primitiva. Pero fue el primer paso. El problema es que no siempre funcionaba. A veces las cosas se ponían difíciles.
Diego: ¿A qué te refieres con difíciles? ¿Malas cosechas?
Lucía: Precisamente. Probablemente las sequías y el empobrecimiento del suelo los obligaron a moverse. La tierra se agotaba y tenían que buscar una solución permanente.
Diego: Entiendo, no podían seguir mudándose cada vez que el suelo se cansaba. Necesitaban un lugar con... superpoderes.
Lucía: ¡Justo! Y encontraron esos superpoderes en las cuencas fluviales. Se asentaron cerca de los grandes ríos, donde la tierra era increíblemente fértil y el agua nunca faltaba.
Diego: Y ahí es donde todo despega de verdad, ¿no es así? Suena a que ese fue el verdadero comienzo...
Lucía: Totalmente. Allí desarrollaron una agricultura de alto rendimiento. Y ese excedente de comida... bueno, eso lo cambió absolutamente todo.
Diego: ...así que todo dependía de dónde podías cultivar. Y me imagino que por eso las primeras grandes civilizaciones aparecieron en lugares muy específicos, ¿no?
Lucía: ¡Exactamente, Diego! Diste en el clavo. Todo comenzó en las grandes cuencas fluviales. Piensa en Egipto con el Nilo, Mesopotamia entre el Tigris y el Éufrates, la India con el Indo y el Ganges, y China con el río Amarillo y el Yang-Tse.
Diego: Mesopotamia... siempre oigo hablar de ellos. ¿Qué los hizo tan especiales?
Lucía: Bueno, fueron pioneros en muchísimas cosas. Por ejemplo, fueron astrónomos increíbles. Fueron los primeros en trazar cartas astronómicas y, aquí viene lo genial, distinguieron los planetas de las estrellas fijas.
Diego: Wow, ¿sin telescopios? Eso es impresionante. ¿Y en la Tierra cómo se organizaban?
Lucía: Se dividían en dos regiones: Asiria al norte y Caldea al sur. En el sur, los sumerios fundaron la primera ciudad, Uruk, y se organizaban en ciudades-estado, cada una con su propio gobierno y leyes.
Diego: ¿Y tenían un sistema legal para todos?
Lucía: ¡Sí! Y es uno de los más famosos de la historia... el Código de Hammurabi. Era un conjunto de leyes que regía absolutamente todo. Además, su economía se basaba en la agricultura y la ganadería. Producían de todo: trigo, cebada, lentejas...
Diego: Suena a que tenían todo bastante controlado. ¿Y los egipcios?
Lucía: Muy parecido en la base económica, también agricultores gracias al Nilo. Pero sus logros fueron distintos. Fueron unos matemáticos espectaculares. Crearon un sistema de numeración, medían áreas, calculaban volúmenes... ¡y con eso construyeron pirámides de casi 150 metros de altura!
Diego: ¡Increíble! Y su gobierno era diferente, ¿cierto? Con los faraones.
Lucía: Correcto. Tenían una monarquía faraónica, que era teocrática. El faraón no era solo un rey, era considerado casi un dios. La sociedad estaba muy dividida, con aristócratas, artesanos y, por supuesto, la mayoría de la población que eran agricultores.
Diego: Ok, ya tenemos a Mesopotamia y Egipto. ¿Qué pasaba al mismo tiempo en Asia?
Lucía: Nos vamos a la India, en los valles de los ríos Indo y Ganges. Allí surgieron ciudades como Harappa y Mohenjo-Daro. Eran sumamente religiosos y tenían una creencia muy particular: la transmigración del alma.
Diego: ¿La reencarnación?
Lucía: Exacto. Y veneraban a animales como la vaca y el toro. Culturalmente, sus aportes son enormes. Nos dieron la numeración decimal y, ¡el concepto del cero! Algo que usamos todos los días.
Diego: Sin el cero, mis notas en matemáticas habrían sido... diferentes.
Lucía: ¡Seguramente! Y luego, más al este, en China, tenemos otra civilización fluvial fascinante. Su historia está ligada a dinastías de emperadores, con una estructura social muy centrada en la familia y el respeto al gobernante.
Diego: De China siempre pensamos en inventos. ¿Qué nos dejaron?
Lucía: Uf, la lista es larga. Inventaron la pólvora, la imprenta y las primeras brújulas. Además, unificaron el sistema de pesas y medidas y crearon una moneda única para facilitar el comercio.
Diego: ¿Y la Gran Muralla? No podemos olvidarnos de la Gran Muralla.
Lucía: ¡Por supuesto! La construyeron para defenderse de las invasiones de los pueblos nómadas. Una obra de ingeniería monumental que define su historia.
Diego: Entonces, todas estas primeras grandes civilizaciones dependían de los ríos. ¿Nadie miraba al mar?
Lucía: ¡Qué buena pregunta! Porque justo ahí empieza la siguiente fase. El mar Mediterráneo se convirtió en la gran autopista para los pueblos de las costas. Y aquí destacan varios, pero los fenicios... los fenicios eran los maestros.
Diego: ¿Por qué? ¿Qué hicieron de especial?
Lucía: Se establecieron en una franja de tierra súper angosta, entre el mar y las montañas del Líbano. No tenían mucho espacio para cultivar, así que el mar se convirtió en su campo de subsistencia. Fueron los mejores navegantes y comerciantes.
Diego: ¿Qué vendían?
Lucía: De todo. Pescado, vino, madera... y lo cambiaban por oro, plata y marfil. Pero aquí viene lo interesante: desarrollaron la industria textil y el teñido de color púrpura, que era un lujo carísimo. ¡Y se les atribuye la invención del dinero!
Diego: Ah, ¡así que a ellos les echamos la culpa de tener que pagar todo!
Lucía: Podríamos decir que sí. Su influencia se extendió por todo el Mediterráneo, fundando ciudades como Cartago o Gader, la actual Cádiz en España.
Diego: Y has mencionado a los griegos también como pueblo navegante.
Lucía: Claro. El territorio griego estaba dividido en tres partes, continental, insular y asiática, así que el mar era vital. Fundaron las polis, que eran ciudades-estado independientes, y prosperaron gracias al comercio de artículos de lujo como aceites, vinos y cerámicas.
Diego: Y de Grecia nos llega la filosofía, ¿verdad?
Lucía: ¡Los fundadores! Sócrates, Platón, Aristóteles... cambiaron la forma de pensar del mundo. Y en matemáticas, Euclides, Pitágoras, Arquímedes... Su legado es simplemente inmenso. Y políticamente, experimentaron con todo: monarquía, tiranía, oligarquía y... la democracia.
Diego: Hablando de legados, nos falta un gigante: Roma. ¿Cómo encajan en todo esto?
Lucía: Roma es la culminación de muchas de estas historias. Se desarrollaron en la península itálica, en una posición estratégica en el Mediterráneo. Empezaron con una monarquía, influenciada por los etruscos, que les enseñaron mucho sobre metalurgia y agricultura.
Diego: ¿Solo una monarquía?
Lucía: No, no. Aquí está la clave de Roma: su evolución. Pasaron por tres formas de gobierno. Primero la monarquía, luego la república y finalmente, el imperio. Esa capacidad de adaptación fue parte de su éxito.
Diego: Y durante la monarquía, ¿la sociedad ya era desigual?
Lucía: Muchísimo. Tenías a los patricios, que gobernaban, eran sacerdotes y militares. Y luego los plebeyos, que eran básicamente campesinos libres. Una división muy marcada desde el principio.
Diego: ¿Y cuál dirías que es la herencia más importante que nos dejó Roma?
Lucía: Es una pregunta difícil, pero la mayoría estaría de acuerdo en que fue su sistema jurídico. El derecho romano es la base de muchísimos sistemas legales de hoy en día. Su forma de entender las leyes, los contratos, la propiedad... eso cambió el mundo para siempre.
Diego: O sea, de los ríos a los mares, y de los mares a un imperio que lo unificó todo con sus leyes. Es un viaje increíble.
Lucía: Un viaje que sentó las bases de nuestro mundo actual. Y hablando de sentar bases, hay otro pueblo en esa zona, los hebreos, cuya principal contribución no fue un imperio, sino una idea que cambiaría la historia religiosa del planeta...
Diego: Y hablando de estructuras de poder, eso nos lleva directamente a cómo se organizaban estas sociedades, ¿verdad Lucía?
Lucía: Exacto, Diego. Por ejemplo, en India los arios introdujeron el sistema de castas. En la cima estaban los brahmanes o sacerdotes, seguidos por guerreros, campesinos y finalmente los siervos. Casarse fuera de tu casta era el peor pecado.
Diego: Vaya, así que tu vida estaba definida desde que nacías. Suena increíblemente estricto.
Lucía: Lo era. En Grecia era distinto. Los atenienses se dividían en ciudadanos y extranjeros, y los espartanos tenían ciudadanos, periecos e ilotas, que eran esclavos. La educación era clave para los varones: escuela, gimnasio y servicio militar para ser ciudadano.
Diego: Y mientras, las mujeres recibían educación doméstica, ¿no? ¿Qué pasaba con la política?
Lucía: Bueno, el poder lo tenían el rey y los aristócratas terratenientes. El pueblo, llamado 'demos', no participaba en las decisiones importantes. Y en Roma... el padre era la ley en casa. Juez, sacerdote, ¡todo!
Diego: El jefe de jefes. Me imagino que no podías discutirle la hora de llegada.
Lucía: ¡Ni en broma! Su voluntad era absoluta. Pero también se limitó el lujo y se premió a las familias numerosas.
Diego: Qué fascinante. Entonces, para resumir, vemos estructuras sociales muy rígidas, ya sea por castas, ciudadanía o el poder familiar. Un vistazo que nos hace valorar mucho nuestra sociedad actual. Lucía, como siempre, un placer.
Lucía: El placer ha sido mío. ¡Hasta la próxima, mentes curiosas!
Diego: ¡Nos oímos en el siguiente episodio de Studyfi Podcast!