Podcast sobre Fundamentos de Cosmetología y Farmacología Estética

Fundamentos de Cosmetología y Farmacología Estética: Guía Completa

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Cosmetología: Más Allá de la Superficie0:00 / 23:59
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AlejandroHay una pregunta que confunde al ochenta por ciento de los estudiantes de estética y que separa una respuesta mediocre de una excelente en el examen. ¿Cuál es la diferencia real entre tu base de maquillaje y una crema con ácido hialurónico? Suena simple, pero la respuesta cambia todo.
SofíaExacto. Y entender esa diferencia no solo te asegura una buena nota, te convierte en un profesional que de verdad sabe lo que hace. Es el concepto clave de la farmacología estética.
Capítulos

Cosmetología: Más Allá de la Superficie

Délka: 23 minut

Kapitoly

La Pregunta Clave

Cosméticos vs. Cosmecéuticos

La Receta de un Producto

No Juegues al Químico

¿Cómo Entran los Activos?

El Poder de las Máscaras

El Sol, ese Falso Amigo

La Magia de la Exfoliación

Tonificar para Equilibrar

Los Superhéroes de la Piel

Maderoterapia Facial

Origen de los Ingredientes

Principios Activos: Los Héroes

Calma y Regeneración

Afecciones Comunes

¿Verrugas? ¡Qué Fastidio!

Lesiones: El Lenguaje de la Piel

Manchas y Cambios de Color

Resumen y Despedida

Přepis

Alejandro: Hay una pregunta que confunde al ochenta por ciento de los estudiantes de estética y que separa una respuesta mediocre de una excelente en el examen. ¿Cuál es la diferencia real entre tu base de maquillaje y una crema con ácido hialurónico? Suena simple, pero la respuesta cambia todo.

Sofía: Exacto. Y entender esa diferencia no solo te asegura una buena nota, te convierte en un profesional que de verdad sabe lo que hace. Es el concepto clave de la farmacología estética.

Alejandro: Y te prometemos que en los próximos minutos, nunca más volverás a confundirlos. Esto es Studyfi Podcast, donde las respuestas difíciles se vuelven fáciles.

Sofía: ¡Vamos al grano! La gran diferencia es hasta dónde llegan. Piensa en un cosmético, como tu base de maquillaje o un corrector, como si pintaras una pared. Su trabajo es superficial, correctivo y de aseo. Actúa solo en la epidermis, la capa más externa de la piel.

Alejandro: O sea, cubre el problema, pero no lo trata desde la raíz. ¿Y los cosmecéuticos?

Sofía: ¡Ahí está la magia! Un cosmecéutico es un híbrido. Tiene la apariencia de un cosmético, pero la potencia de un producto farmacéutico. Está diseñado para modificar la estructura o función de la piel.

Alejandro: Entonces, ¿este sí llega más profundo que la pared pintada?

Sofía: ¡Mucho más profundo! Sus principios activos pueden llegar a la dermis, la hipodermis e incluso al tejido muscular. Piensa en una crema reductora con cafeína o un sérum con ácido hialurónico. No se quedan en la superficie, provocan un cambio real.

Alejandro: Importante: aunque son potentes, su acción es local. No deberían causar efectos secundarios en el resto del cuerpo, ¿verdad?

Sofía: Correcto. Su poder es local, no sistémico. Esa es una regla de oro.

Alejandro: Ok, entonces, ¿qué tienen estos productos por dentro? ¿Cuál es su fórmula secreta?

Sofía: No es tan secreta, pero sí muy precisa. Todo producto tiene tres componentes básicos. Piénsalo como hornear un pastel.

Alejandro: Me gusta la idea. ¿Qué sería lo primero?

Sofía: Primero, el excipiente. Es la base, el vehículo. Como la harina y los huevos en tu pastel. Puede ser agua, aceite, un gel... Es lo que transporta los ingredientes importantes y le da su forma: loción, crema, sérum.

Alejandro: Entendido. ¿Luego vienen los ingredientes que le dan el sabor al pastel?

Sofía: ¡Exacto! Son los ingredientes activos o principios activos. Estos son las estrellas del show: vitaminas, proteínas, minerales. Son las sustancias con actividad biológica que definen la función del producto: anti-age, hidratante, reafirmante.

Alejandro: Y por último, me imagino que vienen... ¿las chispitas de chocolate?

Sofía: Algo así. Son los aditivos. Su función es mejorar el producto: darle color, perfume, conservarlo para que no se eche a perder, o emulsionar para que el agua y el aceite no se separen. Son el toque final.

Alejandro: Con todo esto, suena tentador empezar a mezclar productos en el consultorio para crear una súper crema. ¿Es buena idea?

Sofía: Es una pésima idea. Y te digo por qué. Crear un producto estable y eficaz es una ciencia compleja. Hay que considerar la tolerancia de la piel al vehículo, cómo penetrarán los activos, si son compatibles entre sí...

Alejandro: Claro, no vaya a ser que un ingrediente anule al otro.

Sofía: O peor, que creen una reacción no deseada. Por ejemplo, hay péptidos como el argireline que relajan los músculos para atenuar arrugas. Pero el DMAE es un activo que contrae y tensa la piel.

Alejandro: ¡Son completamente opuestos! Un efecto antagónico.

Sofía: Justamente. Para eso existen laboratorios con ingenieros químicos y farmacéuticos. Ellos garantizan la biodisponibilidad del activo y la estabilidad del producto final. Mejor dejarles el trabajo a ellos.

Alejandro: Mencionaste la penetración cutánea. ¿Cómo logramos que esos ingredientes estrella realmente lleguen a donde tienen que actuar?

Sofía: ¡Gran pregunta! La piel es una barrera increíble. El proceso tiene fases. Primero, la adsorción: el producto se adhiere a la superficie, al estrato córneo.

Alejandro: Como si tocara la puerta.

Sofía: Buena analogía. Luego viene la absorción: el principio activo penetra a las capas más profundas por difusión pasiva. Aquí es donde realmente empieza a trabajar.

Alejandro: Y hay una tercera fase que queremos evitar, ¿cierto?

Sofía: Sí, la resorción o absorción sistémica. Es cuando el activo llega al torrente sanguíneo. Esto es para medicamentos, no para tratamientos estéticos. ¡Queremos resultados locales, no sistémicos!

Alejandro: Entonces, ¿cómo le abrimos la puerta a los activos para que penetren mejor?

Sofía: Hay varios trucos. Primero, una piel limpia. Hay que eliminar la capa hidrolipídica y las células muertas. Segundo, la tecnología. Muchos activos vienen en nanosferas o liposomados, como pequeños vehículos que los entregan directamente. Y tercero, ¡un buen masaje local siempre ayuda a mejorar la absorción!

Alejandro: Hablemos de un producto que todos conocen: las máscaras faciales. Parecen un paso simple, pero hay mucha ciencia detrás.

Sofía: Muchísima. Una máscara es una mezcla que se aplica en una capa gruesa. Hay dos grandes familias: las que forman una película y las que se mantienen húmedas.

Alejandro: Me suenan las que se secan y te sientes como una estatua.

Sofía: Esas suelen ser a base de arcillas o silicatos. Al secarse, se amoldan a la cara y realizan una acción de higiene, aclarado y descongestión. Las más modernas son las peel-off, con alginatos, que se retiran de una sola pieza.

Alejandro: ¿Y las que no se secan?

Sofía: Esas son las máscaras cremosas o en gel. Son ideales para compensar las necesidades de pieles secas o maduras, ya que aportan nutrición e hidratación intensiva durante los 15 o 20 minutos que actúan.

Alejandro: La clave entonces es elegir según el tipo de piel.

Sofía: Siempre. Para pieles secas, máscaras oleosas y nutritivas. Para pieles grasas, máscaras secantes en gel o con arcilla. Para pieles maduras, las de revitalización con activos como colágeno o vitamina C son fantásticas.

Alejandro: Para terminar, un tema crucial: los protectores solares. El famoso FPS. ¿Qué significa realmente un FPS de 30 o 50?

Sofía: Significa el número de veces que ese producto aumenta la capacidad de defensa natural de tu piel contra la radiación ultravioleta. Es una fórmula matemática.

Alejandro: A ver, explícamela de forma sencilla.

Sofía: Se mide el tiempo que tarda tu piel en enrojecerse sin protección. Eso se llama dosis eritemática mínima. Digamos que tu piel tarda 5 minutos en ponerse roja.

Alejandro: Ok, 5 minutos es mi base.

Sofía: Si usas un protector con FPS 30, multiplicas esos 5 minutos por 30. Tardarías 150 minutos en enrojecerte. El protector te da 30 veces tu tiempo de defensa natural.

Alejandro: ¡Aha! Ahora sí lo entiendo perfectamente. No es un porcentaje de bloqueo, ¡es un multiplicador de tiempo! Eso cambia la perspectiva.

Sofía: Exacto. Es una de las herramientas de cosmetología más importantes para prevenir el fotoenvejecimiento. Nunca hay que subestimarla.

Alejandro: …y de verdad, entender la higiene es clave. Pero después de la limpieza, ¿qué sigue? ¿Simplemente ponemos una crema y ya?

Sofía: ¡Ojalá fuera tan simple! No, después de la higiene viene un paso súper importante que a veces se nos olvida: la exfoliación.

Alejandro: Exfoliación. Suena como algo que hay que hacer con cuidado.

Sofía: Totalmente. No es para todos los días. Dependiendo de tu tipo de piel, se hace una vez a la semana o cada quince días. Piensa en tu piel como una pared de ladrillos. La exfoliación barre las células muertas de la capa más externa.

Alejandro: ¿Y para qué sirve eso exactamente? ¿Solo para que se sienta más suave?

Sofía: Se siente más suave, sí, pero hay más. La clave es que al quitar esa barrera, la piel se vuelve mucho más receptiva. Cualquier producto que pongas después, como un sérum, va a penetrar mucho mejor. Además, favorece el recambio celular y hasta puede ayudar a blanquear manchitas.

Alejandro: Ok, lo entiendo. Es como preparar el lienzo antes de pintar.

Sofía: ¡Exacto! Usamos productos con microgránulos, como de semillas o azúcar, o a veces mascarillas enzimáticas que hacen el trabajo de forma química. El objetivo es dejar la piel lista para el siguiente paso.

Alejandro: Y el siguiente paso es... ¿tonificar? Siempre veo esos frascos en las tiendas pero nunca supe bien para qué eran.

Sofía: Es el paso que casi todos se saltan. ¡Pero es fundamental! Después de limpiar y exfoliar, el pH de la piel queda un poco desbalanceado. El tónico lo que hace es restablecer ese equilibrio, ese "manto ácido" que nos protege.

Alejandro: Ah, entonces es como un reset para la piel. ¿Y qué llevan esas lociones?

Sofía: Llevan de todo. Por ejemplo, la manzanilla es desinflamatoria. El hamamelis es astringente, ideal si tienes piel más grasa. El pepino refresca, el aloe hidrata... Cada uno tiene una función específica para calmar y preparar la piel.

Alejandro: Entendido. Limpiar, exfoliar para preparar, y tonificar para equilibrar. Tiene lógica.

Sofía: ¡Exacto! Y ahora que la piel está perfectamente preparada, es el momento de darle los nutrientes. Los principios activos.

Alejandro: ¡Principios activos! Aquí es donde la cosa se pone científica, ¿no? Ácido hialurónico, péptidos...

Sofía: ¡Sí, son como los superhéroes de la cosmética! Y cada uno tiene un superpoder. Por ejemplo, el ácido hialurónico es el rey de la hidratación. Retiene agua como una esponja y rellena arruguitas.

Alejandro: ¿Y para las arrugas de expresión, las que se hacen al reír o fruncir el ceño?

Sofía: Para esas tenemos los péptidos, como el argireline. Producen una relajación muscular, un efecto tipo bótox, pero sin agujas. Y si buscas un efecto tensor, para definir el óvalo facial, el DMAE es tu aliado.

Alejandro: Wow, hay uno para cada cosa. ¿Y los antioxidantes? Oigo mucho sobre la vitamina C.

Sofía: ¡La vitamina C es fundamental! Protege del estrés oxidativo, como el de la contaminación o el humo. Es como un escudo para tus células. Y trabaja en equipo con la vitamina E. Juntas son imparables.

Alejandro: Suena a que debería empezar a usarlos ya.

Sofía: Nunca es mal momento para empezar a cuidarse. Lo importante es que estos activos a menudo vienen liposomados. Eso significa que están envueltos en una pequeña burbuja de grasa para que puedan penetrar hasta dentro de la célula y actuar donde más se necesita.

Alejandro: Okay, hemos hablado de cremas, lociones, sérums... Pero el otro día oí hablar de algo que me dejó loco: ¿maderoterapia facial?

Sofía: ¡Ah, sí! Es una técnica increíble. Consiste en aplicar un masaje usando diferentes utensilios de madera. Cada uno está diseñado para una cosa: modelar, reafirmar, tonificar...

Alejandro: ¿Pero madera... en la cara? ¿No es muy agresivo?

Sofía: Para nada, si se hace bien. Es un masaje de unos 20 minutos. Se usan rodillos pequeños, copas suecas en miniatura, mini tablas... Ayuda a mejorar la circulación, eliminar toxinas y tonificar los músculos. El resultado es un efecto lifting natural.

Alejandro: Suena genial. ¿Hay alguna contraindicación? No sé, no me gustaría que me lo hicieran si tengo un brote de acné, por ejemplo.

Sofía: Buena pregunta. Y sí, las hay. Está totalmente contraindicado si hay fiebre, infecciones, heridas abiertas o dermatitis activa. La fricción podría empeorarlo. Y por supuesto, nunca durante un tratamiento oncológico sin el alta médica.

Alejandro: Es muy importante saber eso. La seguridad primero.

Sofía: Siempre. Y también hay que cuidar las herramientas. Se limpian y desinfectan después de cada uso con productos especiales para no dañar la madera. Es todo un ritual.

Alejandro: Fascinante. Desde la química de los principios activos hasta lo artesanal de la maderoterapia... El cuidado facial es todo un mundo.

Sofía: Y uno muy apasionante. Hemos cubierto cómo tratar la piel del rostro, pero el cuerpo también necesita su propio protocolo de cuidados.

Alejandro: Wow, entonces la formulación realmente lo es todo. Pero eso nos lleva a la gran pregunta... ¿qué hay exactamente *dentro* de esas cremas y sérums? La lista de ingredientes a veces parece un idioma alienígena.

Sofía: ¡Totalmente! Pero no es tan intimidante como parece. La clave es que podemos agrupar la mayoría de los ingredientes en categorías para entender su función.

Alejandro: Ok, me parece un buen plan. ¿Por dónde empezamos? ¿Animal, vegetal o mineral?

Sofía: Empecemos por los más conocidos. De origen animal, tenemos clásicos como la cera de abejas, que es rica en vitaminas, o la lanolina, que es un emoliente increíble para suavizar la piel.

Alejandro: Lanolina... ¿eso no viene de las ovejas?

Sofía: ¡El mismo! Y funciona de maravilla. Luego, del mundo vegetal, tenemos un universo. Piensa en la manteca de cacao o aceites como el de jojoba, palta o germen de trigo. Son súper compatibles con nuestra piel y están cargados de vitaminas.

Alejandro: Suena delicioso, casi como una ensalada para la cara.

Sofía: ¡Algo así! Y por último, el origen mineral. Aquí encontramos la vaselina o la parafina. Son geniales como barrera protectora, pero tienen bajo poder de penetración. Por eso casi siempre los verás combinados con grasas vegetales o animales.

Alejandro: Entendido. Pero, ¿qué pasa con esos nombres súper científicos que prometen milagros? Los famosos "principios activos".

Sofía: ¡Ah, los héroes de la fórmula! Esos son los ingredientes que realmente hacen el trabajo específico. Podemos agruparlos por su misión.

Alejandro: A ver, dame ejemplos. ¿Cuál es la misión de un ingrediente como... el ácido hialurónico?

Sofía: ¿Su misión? Ser una esponja de agua. Es un hidratante potentísimo que mantiene la piel tersa y ayuda a prevenir arrugas. Junto a él, tienes la glicerina o el aloe vera, que también son campeones de la humectación.

Alejandro: Ok, hidratación cubierta. ¿Y para combatir el envejecimiento? Oigo mucho sobre los antioxidantes.

Sofía: ¡Exacto! Piensa en los antioxidantes como los guardaespaldas de tu piel. Protegen de los radicales libres, que son como pequeños vándalos generados por el sol o la contaminación.

Alejandro: ¡Me gusta esa analogía! ¿Quiénes son esos guardaespaldas?

Sofía: Los más famosos son las vitaminas C y E. También el retinol, que es vitamina A, o extractos como la pepita de uva. Son clave para mantener la piel fresca y joven.

Alejandro: Genial. Y, ¿qué hay para la piel sensible o irritada? Algo que calme las cosas.

Sofía: Para eso buscas ingredientes como la camomila, la caléndula o la centella asiática. Son como un abrazo para la piel: desinflaman, suavizan y ayudan a cicatrizar. El aceite de rosa mosqueta también es un regenerador celular fantástico.

Alejandro: Es increíble la cantidad de opciones que nos da la naturaleza y la ciencia. Entonces, el truco no es memorizarlos todos...

Sofía: ¡Para nada! El truco es identificar tu necesidad —hidratación, protección, calma— y luego buscar a los "héroes" especializados en esa misión. Ese es el verdadero poder para elegir bien.

Alejandro: Me queda clarísimo. Conocer a los jugadores clave cambia por completo el juego. Ahora, esto me lleva a pensar en cómo aparecen en la etiqueta... ¿hay algún orden específico que debamos conocer?

Alejandro: Y con esa base tan sólida sobre la estructura de la piel, creo que estamos listos para el último gran tema. ¿Qué pasa cuando las cosas... no van tan bien?

Sofía: Exacto, Alejandro. Ahora vamos a hablar de las afecciones comunes de la piel. Es la parte que todos ven, y a veces, la que más preocupa.

Alejandro: Perfecto. ¿Por dónde empezamos? ¿Quizás con algo que cambia el color de la piel?

Sofía: Buena idea. Hablemos del vitiligo. Es una alteración autoinmune donde el cuerpo destruye sus propios melanocitos, las células que dan color a la piel.

Alejandro: Y eso crea las manchas blancas que vemos a veces, ¿no?

Sofía: Precisamente. Son manchas de despigmentación que pueden ir creciendo con el tiempo. No es contagioso ni peligroso, pero es muy visible.

Alejandro: Entendido. ¿Y qué hay de otras manchas? A veces salen unas más claras o más oscuras en verano.

Sofía: ¡Ah! Probablemente te refieres a la pitiriasis versicolor. Es súper común y la causa un hongo que vive en nuestra piel. No te asustes, ¡todos lo tenemos!

Alejandro: ¿Un hongo? ¿Como un champiñón en mi espalda?

Sofía: ¡Algo así! Cuando crece demasiado, crea manchitas. Lo curioso es que en la piel bronceada se ven blancas, y en la piel pálida, se ven más oscuras.

Alejandro: Qué contradictorio. Ahora, pasemos a algo que pica... el eczema.

Sofía: El eczema es un proceso inflamatorio. La piel se pone roja, pica muchísimo y pueden salir pequeñas vesículas. Generalmente está ligado a alergias o hipersensibilidad.

Alejandro: Y he oído del eczema por estrés. ¿Es real que los nervios te pueden dar una erupción?

Sofía: Totalmente real. El estrés es un disparador enorme para muchísimos problemas de la piel. El cuerpo reacciona, y la piel es uno de los primeros lugares donde se nota.

Alejandro: Fascinante y un poco aterrador. Y hablando de condiciones crónicas, ¿qué me dices de la psoriasis?

Sofía: La psoriasis es otra enfermedad autoinmune, no es contagiosa. Se manifiesta con manchas rojas cubiertas de escamas plateadas.

Alejandro: ¿Y por qué pasa eso?

Sofía: Aquí está lo interesante... El ciclo de vida de una célula de la piel normal es de unos 28 días. En una persona con psoriasis, ¡ese ciclo se acelera a solo una semana!

Alejandro: ¡Wow! Es como si la piel estuviera en modo avance rápido. Por eso se acumulan las células muertas en la superficie.

Sofía: Exacto. Se acumulan y forman esas placas escamosas, casi siempre en codos, rodillas, y el cuero cabelludo, donde la piel está más cerca del hueso.

Alejandro: Muy bien, cambiemos a algo... un poco menos serio pero igual de molesto. Las verrugas.

Sofía: Ah, las verrugas. Son el resultado de una infección por un virus. Son como pequeños inquilinos no deseados en tu piel.

Alejandro: Inquilinos que no pagan renta, además. ¿Hay diferentes tipos?

Sofía: Sí, varios. La más común es la verruga vulgar, que suele salir en las manos y tiene un aspecto rugoso, como una pequeña coliflor.

Alejandro: ¡Qué imagen tan apetitosa! Gracias, Sofía.

Sofía: De nada. Luego están las planas juveniles, que son más lisas y aparecen en la cara o las muñecas. Y una muy molesta: la verruga plantar.

Alejandro: En la planta del pie, me imagino. ¡Debe doler al caminar!

Sofía: Muchísimo. A veces se confunde con un callo. El truco para diferenciarla es que si se corta la superficie, se ven unos puntitos negros, que son pequeños vasos sanguíneos coagulados.

Alejandro: Ok, hemos hablado de enfermedades, pero la piel también tiene su propio lenguaje de "lesiones". Suena muy técnico.

Sofía: Suena técnico, pero es bastante intuitivo. Piénsalo como las señales que nos da la piel. Hay lesiones primarias, que son las que aparecen primero, y secundarias, que son el resultado de las primeras.

Alejandro: A ver, dame un ejemplo fácil.

Sofía: Claro. Una mácula es simplemente un cambio de color, como una peca. No tiene relieve. Es plana.

Alejandro: Ok, fácil. ¿Y si tiene relieve?

Sofía: Si es una elevación sólida y pequeña, es una pápula. Como un granito pequeño sin pus. Si tiene líquido dentro, es una vesícula, como las del herpes simple. Y si es más grande, es una ampolla.

Alejandro: Mácula, pápula, vesícula... Es como un código. ¿Y una lesión secundaria?

Sofía: Una costra es una lesión secundaria. Se forma cuando el líquido de una vesícula o una herida se seca. O la más conocida de todas: una cicatriz, que es el tejido que repara una herida profunda.

Alejandro: Hablemos más de la pigmentación. Además del vitiligo, ¿qué otros trastornos de color existen?

Sofía: Hay muchísimos. Empecemos por las efélides, que todos conocemos como... ¡pecas!

Alejandro: ¡Ah, las pecas! Siempre pensé que salían por el sol.

Sofía: Son de origen genético, pero la luz del sol las hace más visibles. Por eso se notan más en verano. Son totalmente inofensivas.

Alejandro: Bien. ¿Y qué hay de esas manchas oscuras que a veces aparecen en la cara?

Sofía: Podría ser cloasma, también llamado melasma. Es muy común durante el embarazo por los cambios hormonales, por eso le dicen "la máscara del embarazo". Pero también puede ser por otros trastornos hormonales.

Alejandro: O sea que las hormonas también mandan en el color de la piel. ¿Hay algo que usemos que pueda mancharnos?

Sofía: ¡Sí! Y esto es un dato importante. Ciertas colonias, especialmente las que tienen esencia de bergamota, pueden causar manchas si te las pones y luego te expones al sol. Se llama pigmentación por agua de colonia.

Alejandro: ¡Qué peligro! Uno pensando que huele bien y acaba con una mancha en el cuello.

Sofía: Pasa más de lo que crees. También algunos cosméticos de mala calidad pueden causar una coloración grisácea llamada Melanosis de Riehl. Por eso siempre hay que usar productos de buena calidad y protegerse del sol.

Alejandro: Sofía, esto ha sido un viaje increíble por el órgano más grande de nuestro cuerpo. Hemos cubierto desde su estructura hasta todo lo que puede salir mal. Es mucha información.

Sofía: Lo es, pero el mensaje clave es este: la piel es un espejo de nuestra salud general y un sistema de defensa asombroso. Aprender a observar sus cambios es el primer paso para cuidarnos mejor.

Alejandro: Y que no hay que autodiagnosticarse con información de internet, ¿verdad?

Sofía: ¡Jamás! El objetivo es tener conocimiento para poder hacer mejores preguntas y saber cuándo buscar a un dermatólogo. El conocimiento te da poder, no un título de médico.

Alejandro: Un consejo de oro. Con esto cerramos nuestro ciclo sobre el cuerpo humano. Ha sido un placer, Sofía. Gracias por compartir tu sabiduría.

Sofía: El placer ha sido mío, Alejandro. Y gracias a todos los que nos han escuchado. Recuerden que entender cómo funcionan es el primer paso para sacar su máximo potencial.

Alejandro: Así es. Esto fue Studyfi Podcast. ¡Sigan estudiando y hasta la próxima!