Podcast sobre Fonología Española y Fonoaudiología

Fonología Española y Fonoaudiología: Guía Completa para Estudiantes

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Fonología: El Código Secreto de los Sonidos0:00 / 25:15
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MartaHay una cosa en fonología que confunde al ochenta por ciento de los estudiantes en el examen. Una sola idea. Pero hoy te vamos a enseñar el truco para que nunca, jamás, vuelvas a dudar de ella.
HugoExacto. Es esa pregunta que, cuando la ves, o te quedas en blanco o sonríes porque sabes la respuesta. Y queremos que sonrías. ¡Vamos a desvelar el misterio!
Capítulos

Fonología: El Código Secreto de los Sonidos

Délka: 25 minut

Kapitoly

La Trampa de la Fonología

Fonética vs. Fonología: La Gran Diferencia

El Fonema: La Unidad Mínima

La Prueba de Fuego: Conmutación

Neutralización: Cuando los Fonemas se Relajan

El Archifonema: El Jefe de la Neutralización

La Transcripción Fonológica

Introducción a la Sustitución

Ejemplos Clave de Sustitución

La Clave es el Patrón

Tildes con Superpoderes

Las Reglas de Oro

El Acento Invisible

La Super-Audiencia de los Bebés

La Escalera del Balbuceo

Errores que Construyen

¿Cuándo es un Problema?

La Hoja de Análisis

Identificando los Procesos

Interpretando los Resultados

Resumen y Despedida

Přepis

Marta: Hay una cosa en fonología que confunde al ochenta por ciento de los estudiantes en el examen. Una sola idea. Pero hoy te vamos a enseñar el truco para que nunca, jamás, vuelvas a dudar de ella.

Hugo: Exacto. Es esa pregunta que, cuando la ves, o te quedas en blanco o sonríes porque sabes la respuesta. Y queremos que sonrías. ¡Vamos a desvelar el misterio!

Marta: Estás escuchando Studyfi Podcast.

Marta: Bien, Hugo, empecemos por el principio, que es donde empieza el lío. Fonética y Fonología. Suenan parecido, se escriben parecido... ¿son lo mismo?

Hugo: ¡Para nada! Y entender esa diferencia es el primer paso. Piénsalo así, Marta. La fonética es como un fotógrafo de altísima resolución que captura cada detalle de un sonido. El acento, si hablas más alto o más bajo, si estás resfriado... todo.

Marta: Captura la realidad física del sonido, con todas sus variaciones. ¡Que son infinitas!

Hugo: ¡Exacto! Los fonos, los sonidos reales que producimos, son ilimitados. Pero la fonología... la fonología es diferente. No le interesan todos esos detalles. Es como el cerebro de la lengua.

Marta: ¿El cerebro? Me gusta esa analogía. Desarróllala.

Hugo: La fonología solo se pregunta una cosa: de todos esos miles de sonidos posibles, ¿cuáles usa esta lengua para diferenciar significados? Es un sistema abstracto, un conjunto limitado y ordenado de piezas. Como las letras del abecedario.

Marta: Ok, entonces la fonética es el caos de sonidos del mundo real, y la fonología es el sistema ordenado que nuestra mente usa. ¿Y cuál es la unidad básica de ese sistema?

Hugo: Esa es la palabra clave: el fonema. El fonema es la unidad mínima que puede cambiar el significado de una palabra. No es un sonido físico, sino una idea abstracta de un sonido.

Marta: A ver, un ejemplo, por favor. Uno que sea súper claro.

Hugo: El más clásico y el mejor. Piensa en las palabras 'beso' y 'peso'. El sonido inicial es casi idéntico, pero ese pequeño cambio entre /b/ y /p/ transforma completamente el significado.

Marta: ¡Ya lo creo! Una pequeña diferencia que puede crear situaciones muy incómodas, sobre todo en una primera cita. Pedir un 'beso' en vez de un 'peso' es... memorable.

Hugo: ¡Totalmente! Pues ahí lo tienes. /b/ y /p/ son dos fonemas distintos en español porque su oposición permite distinguir significados. Esa es su función: la función distintiva.

Marta: Entonces, para saber si dos sonidos son fonemas diferentes, tenemos que ver si al intercambiarlos cambia el significado. ¿Hay un nombre técnico para esta prueba?

Hugo: Sí, y es fundamental. Se llama la prueba de la conmutación. Si puedes cambiar un sonido por otro en una palabra, y eso *conmuta* o cambia el significado, has encontrado dos fonemas. /k/asa y /g/asa. /p/ecar y /p/egar. La conmutación lo demuestra.

Marta: Es como un test de laboratorio para fonemas. Si el resultado cambia, ¡bingo!, son unidades diferentes. ¿Y qué pasa si el significado no cambia?

Hugo: ¡Ah! Buena pregunta. Si cambias un sonido por otro y el significado sigue siendo el mismo, entonces no hablamos de conmutación, sino de sustitución. Y esos dos sonidos no son fonemas distintos, sino variantes de un mismo fonema.

Marta: Entendido. Conmutación es para invariantes, o sea, fonemas. Sustitución es para variantes. Esto ya empieza a tener sentido.

Hugo: ¡Claro que sí! Y ahora que tenemos esto, podemos entrar en el terreno donde la mayoría tropieza. ¿Lista para el concepto que prometimos al principio?

Marta: ¡Lista! Dispara. ¿Cuál es ese concepto que causa tantos problemas?

Hugo: Se llama neutralización. Suena complicado, pero la idea es simple. La neutralización ocurre cuando una oposición entre dos fonemas, que normalmente funciona, deja de funcionar en ciertas posiciones de la palabra.

Marta: ¿Cómo que deja de funcionar? ¿Se toma un descanso?

Hugo: Algo así. ¡Se va de vacaciones! El mejor ejemplo en español es con la 'r'. Tenemos la vibrante simple de 'pero', /r/, y la vibrante múltiple de 'perro', /ř/. Claramente, son dos fonemas distintos, ¿verdad? La conmutación lo prueba.

Marta: Sí, 'pero' y 'perro' no significan lo mismo, desde luego.

Hugo: Exacto. Pero, ¿qué pasa al final de una sílaba? Piensa en la palabra 'cortar'. La primera 'r' en 'cor-' y la segunda en '-tar'. ¿Podrías pronunciar una más fuerte que la otra? ¿'Corrrr-tar' o 'cor-tarrrr'?

Marta: Pues... sí. Puedo hacerlo, y la palabra sigue significando 'cortar'. No se convierte en otra cosa.

Hugo: ¡Ahí está la magia! En esa posición, a final de sílaba, la oposición entre /r/ y /ř/ se neutraliza. Deja de ser pertinente, ya no distingue significado. Los dos fonemas se 'funden' en uno solo a nivel abstracto.

Marta: Vale, esto es potente. Cuando una oposición se cancela en una posición concreta, eso es neutralización. Pero, ¿cómo llamamos a ese 'sonido fusionado' que aparece?

Hugo: Ese es el archifonema. Es el conjunto de rasgos que tienen en común los dos fonemas que se han neutralizado. Se representa con una letra mayúscula.

Marta: ¡Ajá! Por eso a veces vemos esas mayúsculas en las transcripciones fonológicas. Me estaba preguntando qué eran.

Hugo: ¡Exacto! Para la oposición /r/ y /ř/, el archifonema es /R/. Así que la transcripción fonológica de 'cortar' no es ni con /r/ ni con /ř/, sino /koRtaR/. Esa /R/ mayúscula nos dice: 'Aquí había una oposición, pero en esta posición se ha neutralizado'.

Marta: ¡Vale, creo que lo tengo! El archifonema es como una señal de tráfico que dice: 'Atención, zona de neutralización. Cualquiera de estos dos fonemas vale aquí'.

Hugo: ¡Esa es una analogía perfecta! Y no solo pasa con la /R/. Pasa con las nasales /n/ y /m/ antes de una 'p' o 'b', como en 'campo', que transcribimos con el archifonema nasal /N/: /kaNpo/. O con /p/ y /b/ a final de sílaba, aunque es más raro en español. El archifonema labial sería /B/.

Marta: Entonces, para resumir y que quede súper claro. Tenemos fonemas que se oponen para crear significados. Pero en ciertas posiciones, esa oposición se pierde, se neutraliza. Y el resultado de esa neutralización es un archifonema, que representamos con mayúscula.

Hugo: Lo has clavado. Ese es el concepto que confunde a todo el mundo, y ahora sabes exactamente cómo funciona. Ya no caerás en esa trampa en el examen.

Marta: Sabiendo todo esto, la transcripción fonológica cobra mucho más sentido. No se trata solo de escribir cómo suena algo, sino de representar el sistema abstracto de la lengua, ¿cierto?

Hugo: Precisamente. Una transcripción fonética, con corchetes, intentaría capturar el sonido exacto que haces. Pero una transcripción fonológica, con barras inclinadas, representa los fonemas y archifonemas. Es un mapa del sistema, no una foto del sonido.

Marta: Por eso es tan importante en campos como la fonoaudiología, ¿no? Para entender si un niño tiene un problema para producir un sonido físicamente, que sería algo fonético, o si tiene un problema para organizar el sistema de sonidos en su mente, que sería fonológico.

Hugo: Totalmente. Diferenciar entre un Trastorno de los Sonidos del Habla, que es más fonético, y un Trastorno Fonológico es clave para un buen diagnóstico y terapia. Por ejemplo, el TEPROSIF-R es un test que evalúa precisamente los procesos de simplificación fonológica en los niños.

Marta: Fantástico. O sea que entender esto no solo sirve para aprobar un examen, sino que tiene aplicaciones súper importantes en el mundo real. Es la base para ayudar a la gente a comunicarse mejor.

Hugo: No podría haberlo dicho mejor. La fonología es el código secreto que usamos para hablar sin siquiera pensarlo. Descifrarlo es entender cómo funciona el lenguaje a un nivel muy profundo.

Marta: Pues creo que con esta explicación, hemos descifrado una parte muy importante de ese código. Y lo mejor es que ya no parece tan secreto. Ahora, pasemos a otro aspecto fascinante del lenguaje...

Marta: Okay, ya vimos cómo se omiten o añaden sonidos, lo cual es fascinante. Pero Hugo, ¿qué pasa cuando un sonido no desaparece, sino que... simplemente se cambia por otro?

Hugo: ¡Esa es la pregunta clave, Marta! Y nos lleva directo al siguiente gran grupo de procesos fonológicos: los procesos de sustitución. Es uno de los más comunes que verán.

Marta: Sustituir... suena bastante claro. Es básicamente un reemplazo, ¿no?

Hugo: Exactamente. Es cuando un fonema es reemplazado por otro que, en teoría, no debería estar ahí. ¡Es como si en una receta cambias el azúcar por la sal!

Marta: ¡Definitivamente notarías esa sustitución! Un resultado... muy diferente.

Hugo: Totalmente. Y en el habla pasa igual. Un ejemplo muy común es la frontalización. Ocurre mucho en los niños.

Marta: ¿Frontalización? ¿Qué significa eso?

Hugo: Piensa en la palabra /guánte/. El sonido /g/ se produce en la parte de atrás de la boca, es velar. Bueno, un niño podría decir /buánte/.

Marta: ¡Claro! Lleva el sonido hacia adelante, a los labios. ¡De ahí el nombre!

Hugo: ¡Lo tienes! Otro ejemplo es la sonorización. ¿Has escuchado a alguien decir /kaberucíta/ en lugar de /kaperucíta/?

Marta: Sí, ahora que lo mencionas. La /p/ se convierte en una /b/.

Hugo: ¡Exacto! La /p/ es sorda, no hay vibración en las cuerdas vocales. Pero la /b/ es sonora... sí vibran. Es un cambio pequeño con un gran impacto en el sonido.

Marta: Entendido. ¿Y cuántos tipos de sustituciones existen? Porque parece que las posibilidades son enormes.

Hugo: Son bastantes. De hecho, se catalogan hasta dieciséis procesos de sustitución diferentes. Desde nasalizar un sonido hasta quitarle la sonoridad.

Marta: ¡Dieciséis! Okay, eso suena a mucho para memorizar.

Hugo: Pero aquí está el truco... no se trata de memorizar los dieciséis nombres. La clave es aprender a identificar el patrón. ¿Qué sonido está cambiando? ¿Y por cuál?

Marta: Entonces, el objetivo es ser un detective de sonidos, no un diccionario andante.

Hugo: ¡Me encanta esa analogía! Exactamente. Si entiendes la lógica del cambio, tienes la mitad del trabajo hecho. Y eso nos conecta perfectamente con otro fenómeno...

Marta: ...y esa es la clave para entender la morfología. Pero ahora, Hugo, hablemos de algo que causa muchos dolores de cabeza: las tildes.

Hugo: ¡Claro que sí, Marta! Pero la buena noticia es que no son aleatorias. Es un sistema... y una vez que lo entiendes, tienes una ventaja enorme.

Marta: Me gusta cómo suena eso. Comencemos con esas tildes que parecen tener una misión especial.

Hugo: Exacto. Hablemos de dos tipos: el acento diacrítico y el dierético. El diacrítico es como un gemelo que necesita una marca para distinguirse.

Marta: ¿Cómo en "él" pronombre y "el" artículo?

Hugo: ¡Justo eso! "Él llegó tarde" versus "El perro ladró". O "tú sabes" frente a "tu casa". La tilde cambia toda la función de la palabra.

Marta: Sencillo. ¿Y el dierético?

Hugo: ¿Has notado cómo la palabra "día" se separa en dos sílabas, dí-a? Ese acento dierético rompe un diptongo. Convierte una vocal débil como la 'i' en la jefa de la sílaba. Pasa lo mismo en ba-úl, rí-o o ma-íz.

Marta: Ok, esas son las excepciones. Ahora, ¿cuáles son las reglas generales que todos debemos dominar?

Hugo: Son tres reglas de oro, más una extra. Primero, las Agudas. El golpe de voz va en la última sílaba. Llevan tilde solo si terminan en N, S o vocal. Como "café" o "acción".

Marta: Entendido. ¿Y si el acento va antes?

Hugo: Entonces son Graves, o Llanas. La fuerza está en la penúltima sílaba. Y la regla es... ¡la opuesta! Llevan tilde si NO terminan en N, S o vocal. Por eso "árbol" y "lápiz" llevan tilde.

Marta: Me encanta que el español nos mantenga alerta. ¿Y la tercera?

Hugo: Las Esdrújulas. Aquí la vida es fácil. El acento va en la antepenúltima sílaba y... ¡siempre, siempre llevan tilde! Como "música", "página", "brújula".

Marta: ¡Esas son mis favoritas! Son las más generosas con las tildes.

Hugo: Y su hermana mayor, la Sobreesdrújula, que tiene el acento antes de la antepenúltima, también lleva tilde siempre. Como en "tráigamelo".

Marta: Para terminar, Hugo, a veces hablamos de acento pero no vemos la tilde. ¿Qué pasa ahí?

Hugo: Gran punto. Aquí es clave diferenciar el acento prosódico del gráfico. El prosódico es simplemente la sílaba que suena más fuerte. Todas las palabras lo tienen. En "casa", la fuerza está en "ca".

Marta: Pero no lleva tilde.

Hugo: Exacto. Porque sigue la regla de las graves terminadas en vocal. El acento gráfico, la tilde, solo se escribe para marcar las excepciones a esas reglas predictivas. Es una señal que nos dice: "¡Ojo, aquí la entonación es diferente a lo habitual!".

Marta: Entonces, dominar las reglas te permite saber no solo cuándo poner la tilde, sino por qué. Es como tener el código secreto del idioma.

Hugo: Precisamente. Y ese código te da una claridad increíble al escribir.

Marta: Una claridad que nos servirá para el siguiente tema: cómo usar los signos de puntuación para que nuestras ideas brillen de verdad.

Marta: Y justo esa plasticidad cerebral que mencionabas es clave para lo que sigue, ¿verdad? Porque no nacemos ya programados para un idioma.

Hugo: Exacto, Marta. De hecho, es todo lo contrario. ¡Los bebés son ciudadanos del mundo, auditivamente hablando! Durante sus primeros seis meses, tienen una habilidad increíble: la discriminación universal.

Marta: ¿Discriminación universal? Suena como un superpoder. ¿Qué significa?

Hugo: Significa que pueden distinguir los contrastes de sonidos de CUALQUIER idioma del planeta. Un bebé en Madrid puede diferenciar sonidos del japonés que un adulto español ni siquiera registraría.

Marta: ¡Wow! Entonces, ¿qué pasa con ese superpoder? Porque, vamos, yo no puedo.

Hugo: No, lamentablemente lo perdemos. Entre los diez y doce meses, ocurre algo llamado especialización. El cerebro dice: "Ok, parece que aquí solo hablamos español, así que voy a volverme un experto en ESTOS sonidos".

Marta: Ah, es como si el cerebro hiciera una limpieza. Elimina los sonidos que no necesita para optimizar los que sí usa.

Hugo: Precisamente. Se llama "poda perceptiva". El cerebro crea prototipos de los sonidos de su lengua materna, como si fueran imanes que atraen sonidos parecidos. Es un proceso de eficiencia brutal y absolutamente fascinante.

Marta: Vale, entonces el cerebro se especializa en escuchar. Pero, ¿cómo pasamos de escuchar a producir sonidos? ¿El famoso balbuceo?

Hugo: Justo ahí vamos. No es solo hacer ruiditos al azar; sigue unas etapas muy claras. Piensa en ello como una escalera. Los primeros dos meses son solo sonidos reflejos, casi vegetativos.

Marta: El primer escalón. Llorar, toser, ese tipo de cosas.

Hugo: Eso es. Luego, de dos a cuatro meses, llega el gorgeo. Sonidos guturales, como "aguu". ¿Y sabes qué más aparece aquí? La sonrisa social. El bebé empieza a conectar sonido y emoción.

Marta: ¡Qué bonito! ¿Y después?

Hugo: De cuatro a seis meses empieza el juego. El bebé explora su voz, hace melodías, como si fuera un cantante de ópera en miniatura.

Marta: Me lo imagino. ¿Cuál es el gran momento?

Hugo: El hito crítico llega entre los seis y diez meses: el balbuceo canónico. Aquí oyes las primeras sílabas de verdad, como "ma-ma-ma" o "pa-pa-pa". Esto es importantísimo porque ya combina una consonante y una vocal.

Marta: Y es cuando todos los padres discuten si dijo "papá" o "mamá" primero.

Hugo: Totalmente. Pero es el entrenamiento fundamental para el habla. Después de los diez meses, ese balbuceo se vuelve variado, con más sonidos y entonación. Suena casi como si estuvieran hablando en un idioma inventado.

Marta: Y de ese idioma inventado, saltamos a las primeras palabras. Pero no salen perfectas, ¿verdad? Mi sobrino le decía "tete" a todo.

Hugo: Es la etapa holística, entre los 12 y 18 meses. Para un niño, una palabra no es /p/ + /a/ + /n/. Es un bloque de sonido completo, "pan". Por eso, su sistema es limitado y usan una misma producción para varias cosas. "tata" puede ser zapato, galleta o su tía.

Marta: Claro, ¡son homónimos! Y cometen errores que a veces son muy graciosos. ¿Por qué pasa eso?

Hugo: Son procesos de simplificación fonológica. Y son completamente normales y necesarios. Hay tres tipos principales.

Marta: A ver, cuéntame. Quiero entender por qué mi otro sobrino decía "gog" en vez de "dog".

Hugo: ¡Ese es un ejemplo perfecto de asimilación! Un sonido en la palabra cambia para parecerse a otro. En "dog", el sonido /d/ del principio se asimila al sonido /g/ del final, y sale "gog".

Marta: Entendido. ¿Qué más?

Hugo: Luego están las sustituciones. Cambian un tipo de sonido por otro más fácil. El más común es la frontalización: decir "teso" en vez de "queso", cambiando el sonido de atrás /k/ por uno de adelante /t/.

Marta: Y finalmente, los estructurales, ¿no? Como quitar letras.

Hugo: Exacto. Omiten la parte difícil. Dicen "pato" en vez de "plato", reduciendo el grupo de consonantes. O "ten" por "tren". Es porque su memoria de trabajo y su control motor aún se están desarrollando.

Marta: Esto es súper importante. Todos estos "errores" son parte del camino. Pero, ¿cómo sabemos si es un desarrollo típico lento o si hay un problema real?

Hugo: Esa es la pregunta del millón, y la clave está en diferenciar un retraso fonológico de un trastorno fonológico.

Marta: Suenan parecido. ¿Cuál es la diferencia?

Hugo: Piensa que el desarrollo es una ruta marcada. Un niño con un retraso fonológico va por esa misma ruta, pero más despacio. Comete los errores esperados, pero a una edad en la que otros niños ya los superaron.

Marta: Ok, sigue el mapa, pero a su ritmo.

Hugo: Exacto. En cambio, un niño con un trastorno fonológico se sale del mapa. Usa procesos que no son típicos de ninguna edad, como omitir la primera sílaba de las palabras. Sus errores son inconsistentes y el orden en que aprende los sonidos está alterado.

Marta: Entiendo. Entonces la clave no es solo cuántos errores comete, sino QUÉ TIPO de errores son. Y si son predecibles o no.

Hugo: Diste en el clavo. Uno es una cuestión de tiempo; el otro es una cuestión de un sistema que se está organizando de una forma diferente, atípica. Y el enfoque de la intervención es completamente distinto para cada caso.

Marta: Un diagnóstico preciso es fundamental, entonces. Y justo eso nos lleva al siguiente punto: ¿cómo se evalúa todo esto? ¿Qué herramientas usan los profesionales para crear este mapa del desarrollo del niño? Lo veremos enseguida.

Marta: Wow, Hugo. Entender las bases teóricas es una cosa, pero ahora... ¿cómo llevamos todo esto a la práctica? ¿Cómo evaluamos de verdad?

Hugo: ¡Excelente pregunta para cerrar, Marta! Aquí es donde la magia se convierte en ciencia. Vamos a hablar de la evaluación, específicamente con el TEPROSIF-R.

Marta: De acuerdo, he visto la hoja de respuestas y la de análisis... y parecen un poco intimidantes con tantas columnas y números.

Hugo: Lo sé, parecen el panel de control de una nave espacial. Pero son más sencillas de lo que crees. Piensa en la hoja de respuestas como tu bitácora. La primera columna es el ítem, la palabra que evalúas, como "plancha" o "bicicleta".

Marta: Y en la segunda, ¿anoto lo que dice el niño, tal cual?

Hugo: Exactamente. Y aquí está el truco: hay que grabar la sesión. Tu oído puede fallar, pero la grabación no. Usas transcripción fonológica para ser súper preciso.

Marta: Entendido. ¿Y las otras columnas? ¿Estructura silábica, asimilación, sustitución?

Hugo: Ahí es donde clasificas los Procesos Fonológicos de Simplificación o PSF. Si el niño dice "teta" en vez de "tetera", anotas un proceso de estructura silábica, porque redujo la sílaba.

Marta: A ver, dame otro ejemplo. ¿Si un niño dice "fesa" en lugar de "fresa"?

Hugo: ¡Perfecto! Ahí omitió la /r/ en el grupo consonántico. Eso es un proceso de estructura silábica. O si dice "tato" en vez de "gato", es una sustitución. El fonema /g/ se cambió por /t/.

Marta: ¿Y si dice algo como "mamión" por "camión"?

Hugo: ¡Ese es un clásico! Es una asimilación. El sonido /m/ del final influye en el inicio de la palabra, y la /k/ se convierte en /m/. Es como si los sonidos se contagiaran entre sí.

Marta: ¡Ok, ya lo veo! No es tan complicado. Es como ser un detective de los sonidos.

Hugo: Exacto. Una vez que has clasificado todos los PSF, los sumas. Y aquí es donde entran las tablas de normas. Estas tablas son tu GPS.

Marta: Te dicen si el niño está en un nivel "Normal", de "Riesgo" o de "Déficit", ¿verdad?

Hugo: Correcto. Por ejemplo, para un niño de 3 años, un total de hasta 42 PSF se considera normal. Pero si tiene 58 o más, ya hablamos de un déficit. Las tablas desglosan esto por tipo de proceso y por edad.

Marta: Entonces, no solo te dice si hay un problema, sino *qué tipo* de problema es más frecuente en ese niño. Eso es súper útil para planificar la terapia.

Hugo: Ahí está la clave. Te da el mapa exacto de dónde tienes que trabajar.

Marta: Para resumir, entonces: la evaluación con el TEPROSIF-R implica registrar con precisión, clasificar cada proceso fonológico y comparar el total con las normas por edad.

Hugo: Lo has clavado. Es un proceso metódico que nos da un diagnóstico claro y nos guía en la intervención. No se trata de etiquetar, sino de entender para poder ayudar.

Marta: Hugo, ha sido una sesión increíblemente esclarecedora. Gracias por desglosar algo tan complejo de una forma tan accesible.

Hugo: El placer ha sido mío, Marta. Recordad siempre que cada paso que dais en la evaluación es el primer paso para cambiar la vida comunicativa de un niño.

Marta: Un mensaje muy poderoso para terminar. Y a todos nuestros oyentes de Studyfi Podcast, gracias por acompañarnos. ¡Estudien mucho y hasta la próxima!