Podcast sobre Figuras Literarias en la Literatura Española
Figuras Literarias en la Literatura Española: Guía Completa
Podcast
Figuras Literarias: El Superpoder de las Palabras
Délka: 13 minut
Kapitoly
El dilema de Leo
¿Qué son las figuras literarias?
Jugando con los Sonidos
El Eco de las Palabras
El Arte de Quitar y Desordenar
Jugando con el Significado
El poder de la repetición
El juego de espejos
Rompiendo el ritmo
Juegos de palabras
La Magia de la Metonimia
Exageración, Contraste e Ironía
Resumen y Despedida
Přepis
Elena: Imagina a un estudiante, llamémosle Leo. Está preparando su examen de literatura y se encuentra con un verso de Lorca: "Verde que te quiero verde". Leo frunce el ceño. Piensa, ¿por qué repetir la palabra? ¿Es un error? ¿Se le acabaron las ideas al poeta?
Álvaro: ¡Una situación muy común! Pero no, Leo, no es un error. De hecho, es todo lo contrario. Es un superpoder del lenguaje en plena acción. Y de eso vamos a hablar hoy.
Elena: Estás escuchando Studyfi Podcast. Así que, Álvaro, ¿cuál es el nombre de ese superpoder?
Álvaro: Se llaman figuras literarias o recursos estilísticos. Son, básicamente, trucos que los escritores usan para que el lenguaje sea más expresivo, más potente y se aleje de cómo hablamos todos los días.
Elena: ¿Trucos? Suena a magia.
Álvaro: ¡Es un poco como la magia! Y se dividen en tres grandes grupos, dependiendo de con qué jueguen. Primero, las figuras fónicas, que juegan con los sonidos.
Elena: Como la música de las palabras.
Álvaro: Exacto. Luego están las figuras gramaticales, que juegan con el orden y la estructura de las frases. Y por último, las léxico-semánticas, que son las que se meten con el significado de las palabras para crear efectos sorprendentes.
Elena: Empecemos por el sonido, entonces. ¿Qué tenemos ahí?
Álvaro: La primera es la aliteración. Es la repetición de un sonido para crear una sensación. Escucha esto de Garcilaso: "En el silencio solo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba".
Elena: Ostras, el sonido de la 's'… ¡Parece que oyes el zumbido de las abejas de verdad!
Álvaro: ¡Ese es el poder! Y otra figura de sonido es la paronomasia. Consiste en poner cerca dos palabras que suenan muy parecido pero significan cosas distintas. Como en "es un notorio notario".
Elena: Es un pequeño juego de palabras para que prestes más atención.
Álvaro: Justo. Y también tenemos la onomatopeya, que es la más fácil y divertida. Es imitar sonidos reales con palabras. El "Kikirikí" del gallo o el "¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!" de un martillo.
Elena: ¡Mi favorita! No requiere pensar mucho.
Álvaro: Totalmente.
Elena: Vale, pasemos al segundo grupo. Mencionaste que juegan con la estructura. ¿Con repeticiones, quizás?
Álvaro: Exacto. Aquí hay muchas figuras de repetición. Por ejemplo, la anadiplosis es cuando un verso empieza con la misma palabra con la que terminó el anterior. "Y su sangre ya viene cantando, / cantando por marismas y praderas".
Elena: Ah, como si se pasaran el relevo.
Álvaro: ¡Buena analogía! Y si haces varias anadiplosis seguidas, tienes una concatenación. Una palabra lleva a la otra, a la otra y a la otra, como en una cadena. "el gato al rato, el rato a la cuerda, la cuerda al palo…".
Elena: Entendido. ¿Y qué pasa con el verso de Leo, el de "Verde que te quiero verde"?
Álvaro: ¡Ah! Esa es una epanadiplosis. Repetir la misma palabra al principio y al final del verso. ¡Le da una fuerza increíble! Y muy parecida es la anáfora, que es repetir una o más palabras solo al principio de varios versos.
Elena: Como en "Sueña el rico en su riqueza… / Sueña el pobre que padece…". Te marca un ritmo muy claro.
Álvaro: Exacto. Y para ritmo, también tenemos el polisíndeton, que es repetir conjunciones como "y", "ni", "o". Esto hace que todo vaya más lento, más solemne. "ni dar cuerda al reloj, ni despeinarte, ni ordenar los papeles".
Elena: Sientes el peso de cada acción. ¿Y lo contrario?
Álvaro: Lo contrario es el asíndeton, que veremos en un momento. Pero antes, una última de repetición: la derivación. Usar palabras de la misma raíz. "Pues mientras vence el vencido, / Venciendo está el vencedor".
Elena: Vale, ahora sí, ¡lo contrario! ¿Qué pasa si en vez de añadir, quitamos cosas?
Álvaro: Ahí tienes el asíndeton. Omites las conjunciones para dar una sensación de rapidez, de caos. "llegué, vi, vencí". ¡Boom, boom, boom! Pura velocidad.
Elena: Mucho más directo. Y también se pueden quitar otras cosas, ¿no?
Álvaro: Sí, con la elipsis. Suprimes una palabra que se sobreentiende. Como en la famosa frase de Bécquer: "Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo…". Se sobreentiende el verbo "daría".
Elena: Te hace participar como lector, tienes que rellenar el hueco. Me gusta.
Álvaro: Y para terminar con la estructura, la figura que a todos nos vuelve locos en los exámenes: el hipérbaton.
Elena: Alterar el orden lógico de la frase…
Álvaro: El mismísimo. Para que suene más elegante o para destacar una idea. "Del monte en la ladera, por mi mano tengo plantado un huerto", en vez de "Tengo un huerto plantado por mi mano en la ladera del monte".
Elena: Es el efecto Yoda. "Un gran guerrero, eres tú".
Álvaro: ¡Exacto! Si lo piensas como Yoda, no se te olvida jamás.
Elena: Nos queda el último grupo, el que juega con los significados. Aquí es donde la cosa se pone interesante, ¿verdad?
Álvaro: ¡Totalmente! Aquí tenemos las figuras de contradicción. Por ejemplo, la antítesis, que es contraponer dos ideas. "Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido". Fácil.
Elena: Amor y olvido, corto y largo. Clarísimo.
Álvaro: Pero luego tenemos el oxímoron. Que es unir dos palabras de significado opuesto en una misma expresión. ¡Y aquí la lógica explota! Como "hielo abrasador" o "música callada".
Elena: ¿Cómo puede ser la música callada?
Álvaro: ¡Ahí está la magia! Te obliga a pensar más allá de lo literal. Y la paradoja lleva esto un paso más allá: es una frase que parece absurda, pero tiene un significado profundo. "Vivo sin vivir en mí, / y tan alta vida espero, / que muero porque no muero".
Elena: Parece un trabalenguas, pero habla de un deseo tan fuerte de otra vida que esta se siente como una muerte.
Álvaro: Lo has pillado. También tenemos el epíteto, que es el más sencillo: usar un adjetivo que expresa una cualidad obvia. "la blanca nieve".
Elena: ¿No es un poco redundante?
Álvaro: A veces, sí. Y cuando esa redundancia es muy intencionada para dar énfasis, se llama pleonasmo. "Temprano madrugó la madrugada". ¡No podría madrugar tarde!
Elena: ¡Claro! Y para terminar, ¿qué otras figuras de significado nos quedan?
Álvaro: La personificación, que es dar cualidades humanas a objetos o animales. "Con mi llorar las piedras enternecen". Y por último, una de mis favoritas: la sinestesia.
Elena: Suena a enfermedad.
Álvaro: ¡Casi! Es mezclar sensaciones de sentidos distintos. Como "azul chillón", que mezcla vista y oído, o en un verso de Juan Ramón Jiménez: "una caricia rosa", que mezcla tacto y vista.
Elena: Qué bonito. Es como pintar con palabras y sonidos a la vez.
Álvaro: Exacto. Las figuras literarias no son errores ni complicaciones, son la caja de herramientas del escritor para hacer que sintamos, veamos y oigamos el mundo de una forma completamente nueva.
Elena: Y hablando de estructuras, hay algunas figuras que juegan con la repetición de una forma muy... musical, ¿no?
Álvaro: ¡Exacto! Empecemos con el paralelismo. Es como crear un eco sintáctico. Repites la estructura de una frase o verso.
Elena: A ver, dame un ejemplo que pueda visualizar.
Álvaro: Claro. Escucha a Neruda: "Era la sed, el hambre, y tú fuiste la fruta. Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro." ¿Ves? La misma estructura, pero con palabras diferentes. Crea un ritmo muy potente.
Elena: Entendido. Es como construir con los mismos planos, pero en casas distintas. ¿Y si lo complicamos un poco?
Álvaro: ¡Me gusta tu entusiasmo! El siguiente paso es el quiasmo. Es un paralelismo cruzado, como un reflejo en un espejo. La estructura es A-B, B-A.
Elena: Suena a fórmula matemática.
Álvaro: Un poco. Piensa en esto: "Es puro azul el cielo, la luna es luna llena". Tenemos adjetivo-sustantivo y luego sustantivo-adjetivo. Es un cruce de caminos sintáctico.
Elena: Vale, lo pillo. Y si a ese quiasmo le añades la inversión de las MISMAS palabras, tienes un retruécano.
Álvaro: ¡Exacto! Es un juego de ingenio total. Escucha a Sor Juana: "Triunfante quiero ver al que me mata, y mato al que me quiere ver triunfante".
Elena: Wow, eso sí que es darle la vuelta a la tortilla.
Álvaro: Totalmente. Ahora, ¿qué pasa cuando se rompen las reglas del verso? A eso se le llama encabalgamiento. Ocurre cuando una frase no termina al final, sino que "salta" al siguiente.
Elena: ¿Y para qué sirve eso? ¿Para confundir?
Álvaro: Para crear tensión o acelerar el ritmo. Te obliga a seguir leyendo para encontrar el sentido completo. Es como un mini *cliffhanger* poético.
Elena: Me encanta esa idea. Y hablando de juegos, ¿hay más figuras que se basen en el ingenio?
Álvaro: Por supuesto. El calambur es el rey. Es cuando al unir sílabas de palabras distintas, creas una nueva con otro significado.
Elena: A ver...
Álvaro: Quevedo era un maestro: "Con dados hacen condados". ¿Lo pillas? Con-dados y condados.
Elena: ¡Es buenísimo! Muy de cuñado, pero buenísimo.
Álvaro: Y para terminar, la reina de todas: la metáfora. Sustituir un término real por uno imaginario. "Nuestras vidas son los ríos" o "sus cabellos de oro fino". Es pintar con palabras.
Elena: Entendido. De la estructura más rígida a la imaginación más pura. Esto nos da pie a hablar de...
Elena: Y para terminar nuestro repaso, Álvaro, hablemos de otras figuras que a veces se confunden. ¿Qué me dices de la metonimia? Suena complicada.
Álvaro: Para nada. Es súper común. Es cuando nombras algo usando otra palabra con la que tiene una relación de cercanía. No de parecido, sino de... conexión.
Elena: A ver, un ejemplo que se entienda. ¿Cómo cuando dices "se comió dos platos"?
Álvaro: ¡Exacto! No se comió la cerámica, sino la comida que había dentro. Usas el continente por el contenido. Es un truco genial de la lengua.
Elena: O cuando dices "es un Velázquez" para referirte a un cuadro pintado por él. ¡Usamos la metonimia todos los días sin darnos cuenta!
Álvaro: Totalmente. También cuando usas una marca por un objeto, como pedir un "Kleenex" en lugar de un pañuelo. Es un atajo mental muy útil.
Elena: Vale, metonimia controlada. Pasemos a algo más... dramático. ¿La hipérbole?
Álvaro: Ah, el arte de la exageración. Es cuando magnificas tanto algo que se vuelve imposible. Piensa en Lorca: "Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero".
Elena: ¡Hasta el sombrero! Eso sí que es dolor. Es una forma muy visual de expresar un sentimiento enorme.
Álvaro: Y si la hipérbole exagera, la antítesis contrapone. Pone dos ideas opuestas una al lado de la otra para crear un impacto.
Elena: Como en el famoso verso de Góngora: "Ayer naciste y morirás mañana". Vida y muerte, en la misma frase. ¡Qué potente!
Álvaro: Exacto. Y no podemos irnos sin mencionar el símil, que es una comparación con un "como", y la ironía... que es decir lo contrario de lo que piensas.
Elena: Como cuando un amigo dice una tontería y tú respondes: "Nunca oí algo tan certero".
Álvaro: ¡Esa es la actitud! Bueno, Elena, creo que hemos hecho un viaje muy completo hoy, desde la métrica hasta estas figuras.
Elena: Sí, un gran repaso. Esperamos que os haya servido, no solo para aprobar, sino para disfrutar más de la belleza de las palabras. ¡Gracias por escuchar Studyfi Podcast!
Álvaro: Recordad que la literatura es un juego. ¡Divertíos con ella! Nos oímos en el próximo episodio. ¡Adiós!