Tribunal del Consulado de Perú y Derecho Indiano: Guía Completa
Délka: 26 minut
El mar es la clave
Sevilla, el centro de todo
La Casa de Contratación
El club de los comerciantes
Lima, la nueva metrópoli
El Consulado de Lima
La Cruz como Argumento
De la Reconquista a América
El Negocio de las Indias
La Estoria de España
Conquistas y Cantigas
Castellanos, no Españoles
La Constitución de Cádiz
Las cuatro caras de la ley
El Plan B legal
¿Quién ponía orden?
El sueño de un sistema ordenado
Capitanía, no Virreinato
La Conexión con América
Los Superhéroes del Pensamiento
De la Fe a la Economía
Un Rey Sabio
Resumen y Despedida
Diego: La mayoría de la gente piensa que la Corona Española controlaba directamente cada moneda que se movía hacia América. Pero en realidad, el verdadero poder económico estaba en manos de una élite de comerciantes.
Sofía: Exactamente. Ellos eran los que realmente movían los hilos del comercio marítimo. Esto es Studyfi Podcast.
Diego: Entonces, ¿no era solo el rey dando órdenes desde su trono?
Sofía: Para nada. Hay una frase de esa época que lo resume todo: “Quien domina el mar, domina todas las cosas”. Controlar las rutas marítimas significaba controlar la economía y el poder.
Diego: Y eso sigue siendo cierto hoy, ¿no? Pienso en los grandes puertos y los barcos de contenedores.
Sofía: Totalmente. El nuevo puerto de Chancay en Perú, por ejemplo, demuestra que el mar sigue siendo súper estratégico para el comercio mundial. El principio es el mismo que hace 500 años.
Diego: Ok, entonces todo pasaba por el mar. Y el centro neurálgico de todo este sistema estaba en… ¿Madrid? ¿La capital?
Sofía: ¡No! Estaba en Sevilla. Y la razón es puramente geográfica. Sevilla tiene el río Guadalquivir, que es navegable y conecta directamente con el Océano Atlántico.
Diego: ¡Ah, claro! Así que los barcos podían llegar hasta el corazón de la ciudad. Qué astuto.
Sofía: Exacto. Convirtió a Sevilla en el punto perfecto para organizar todo. De hecho, la relación comercial principal durante años fue entre Sevilla, Lima y su puerto, el Callao.
Diego: ¿Y eso cambió en algún momento?
Sofía: Sí, con el tiempo. Los barcos se hicieron más y más grandes, y les costaba navegar por el río. Así que Cádiz, que está justo en la costa atlántica, le fue quitando protagonismo a Sevilla.
Diego: Se mudó la capital comercial, por así decirlo.
Sofía: Eso es. Pero las instituciones más importantes, al principio, se quedaron en Sevilla. Tenían ya sus oficinas y no querían mudarse.
Diego: Hablando de instituciones, la primera que se me viene a la cabeza es la Casa de Contratación de Indias. ¿Qué hacía exactamente?
Sofía: Piénsalo como el máximo organismo de control. Se creó en Sevilla en 1503. Ellos decidían quién podía viajar a América, qué mercancías se enviaban, qué entraba y cómo se organizaban las flotas.
Diego: O sea, eran la aduana, la escuela de navegación y la agencia de viajes, ¡todo en uno!
Sofía: ¡Exacto! Y su objetivo principal era garantizar el monopolio comercial de la Corona. Solo los comerciantes autorizados por España podían comerciar con las Indias, que incluían América y las Filipinas.
Diego: ¿Monopolio significa que nadie más podía entrar en el negocio?
Sofía: Correcto. Era una estructura de mercado donde una sola entidad, en este caso la Corona a través de sus comerciantes autorizados, controlaba toda la oferta. Era un club muy exclusivo.
Diego: Pero mencionaste que los comerciantes tenían mucho poder. ¿Cómo se organizaban ellos?
Sofía: Aquí entra la segunda institución clave: el Consulado de Cargadores a Indias, fundado en Sevilla en 1543. Esto no era una entidad de la Corona, sino un gremio de los propios comerciantes.
Diego: ¿Como un sindicato de gente rica y poderosa?
Sofía: Es una buena forma de verlo. Eran los grandes empresarios, los dueños de los barcos... los que de verdad manejaban el dinero. Trabajaban junto a la Casa de Contratación, pero defendían sus propios intereses.
Diego: ¿Y cuál era la gran diferencia entre las dos?
Sofía: Es simple: la Casa de Contratación era el organismo del gobierno, el regulador oficial. El Consulado era la institución de los comerciantes, que además funcionaba como un tribunal para resolver sus propias disputas.
Diego: Ya veo. El gobierno ponía las reglas, pero los comerciantes tenían su propio sistema para jugar el juego.
Sofía: Exacto. Y esa idea de los consulados de comerciantes no era nueva. Nació en las grandes ciudades marítimas del Mediterráneo, como Génova y Venecia, siglos antes.
Diego: Todo esto empieza en España, pero ¿cómo se replicó en América? Hablemos de Lima.
Sofía: Lima, o la “Ciudad de los Reyes” como la llamó Pizarro al fundarla en 1535, se convirtió en la ciudad más importante para España en Sudamérica. Era el centro de las mayores transacciones comerciales.
Diego: Y Pizarro no la eligió al azar, ¿verdad?
Sofía: Para nada. Su ubicación era perfecta. Estaba cerca de la costa, con un puerto natural excelente que es el Callao, y tenía acceso al agua dulce del río Rímac.
Diego: El Callao... ese puerto fue la puerta de entrada y salida de todo en el Virreinato del Perú, ¿cierto?
Sofía: Absolutamente. Todo el tráfico comercial de la región pasaba por allí. Mercancías y personas de México, Centroamérica, Chile... todo convergía en el Callao. Por eso, desde 1566, el Cabildo de Lima le concedió al puerto su propio alcalde para llevar un registro de todo lo que entraba y salía.
Diego: Con tanto comercio, imagino que los mercaderes de Lima también quisieron organizarse como los de Sevilla.
Sofía: Por supuesto. El crecimiento fue tan grande que se hizo necesario crear el Consulado de Lima. Reunía a los comerciantes locales que tenían o usaban barcos para transportar mercancías.
Diego: Entonces, era el espejo del Consulado de Sevilla.
Sofía: Exacto. Tenía las mismas dos funciones principales: una económica, para proteger los intereses del gremio, y una judicial, para resolver conflictos comerciales. Era una pieza fundamental del poder local.
Diego: ¿Y cuándo se hizo oficial?
Sofía: La fundación oficial fue por orden del rey Felipe II en 1593. Pero aquí viene lo curioso de la burocracia colonial: aunque se fundó en 1593, sus estatutos y reglas, las famosas Ordenanzas, no estuvieron listas hasta 1619.
Diego: ¡Veintiséis años después! Se tomaron su tiempo para redactar el reglamento.
Sofía: Digamos que el ritmo era... diferente. Pero una vez que estuvo funcionando, el Consulado de Lima se consolidó como una de las instituciones más poderosas del virreinato, demostrando que el verdadero motor de la colonia era, sin duda, el comercio.
Diego: Entonces, no solo se trataba de poder y oro. La religión fue un factor decisivo.
Sofía: Un factor protagónico, Diego. El argumento de la evangelización se consolidó como el valor estratégico clave en el discurso de la conquista de España.
Diego: ¿Quieres decir que era la justificación perfecta?
Sofía: Exacto. El argumento papal de evangelizar proporcionaba una base legal sólida, el famoso "iure", para sostener el monopolio comercial sobre las Indias. ¡Una jugada maestra!
Diego: Así que la cruz y la espada se convirtieron en aliadas estratégicas. Socios en el negocio, por así decirlo.
Sofía: Podrías verlo así. La conquista espiritual fue tan importante como la militar. De hecho, muchos la veían como una continuación de las cruzadas, de esa lucha religiosa.
Diego: Claro, eso conecta todo. El mismo año del viaje de Colón, 1492, también fue el fin de la Reconquista en España.
Sofía: ¡Muy bien visto! Con la caída del último califa, el Nazarí, en Granada. Y por supuesto, el símbolo de esa victoria, la cruz, se convirtió en el gran símbolo de la conquista en América.
Diego: Y hablando de 1492... aunque sabemos que los vikingos probablemente llegaron antes, el viaje de Colón fue el que realmente abrió el mundo.
Sofía: Totalmente. Inició el contacto permanente y, lo más importante para la Corona, generó rutas comerciales completamente nuevas y exclusivas.
Diego: Y me imagino que no perdieron el tiempo en organizarlo todo.
Sofía: ¡Para nada! El impacto fue tan grande que solo once años después, en 1503, crearon la Casa de Contratación de Sevilla para centralizar y controlar todo.
Diego: Vaya, solo una década. Eso es increíblemente rápido.
Sofía: Se movieron deprisa. La creación se basó en un informe detallado de un personaje clave, un tal León Pinelo.
Diego: León Pinelo… ese nombre no me suena. ¿Quién fue exactamente?
Diego: ...así que no todos los reyes se dedicaban solo a la guerra. Y hablando de reyes con grandes visiones, tenemos que hablar de Alfonso X, ¿verdad?
Sofía: ¡Exacto, Diego! Alfonso X, conocido como "El Sabio", tenía un proyecto monumental en mente. Quería unificar la historia de su reino.
Diego: ¿Unificar la historia? ¿Cómo se hace eso?
Sofía: Pues con una obra gigantesca llamada la *Crónica General*, o *Estoria de España*. La idea era juntar todos los relatos de reyes, guerras y pueblos para crear una historia común. ¡Una especie de "Wikipedia" del siglo trece!
Diego: Me gusta esa analogía. ¿Y este proyecto lo empezó desde cero al ser rey?
Sofía: Bueno, casi. Su padre, Fernando III, murió en 1252 durante la conquista del valle del Guadalquivir. Justo después del funeral, Alfonso X fue proclamado rey y se puso manos a la obra.
Diego: Así que no dejó de lado la parte militar, por lo que veo.
Sofía: Para nada. De hecho, culminó la conquista de su padre, anexionando ciudades clave como Jerez, Medina Sidonia y, finalmente, Cádiz. Pero aquí viene lo sorprendente... Mientras hacía todo esto, también escribía.
Diego: ¿Escribía? ¿El rey en persona?
Sofía: Impulsaba y supervisaba todo. Entre 1261 y 1263, por ejemplo, concluye las *Partidas*. Y no podemos olvidar su joya musical: *Las Cantigas de Santa María*.
Diego: ¡Ah, las Cantigas! He oído hablar de ellas, pero no sé mucho más.
Sofía: Piensa en ellas como el mayor "éxito musical" de la época. Son más de 400 composiciones en gallego-portugués que narran milagros de la Virgen María. Son clave para entender la música y el arte medieval.
Diego: Un rey que era conquistador, historiador y... ¿productor musical? Vaya currículum.
Sofía: ¡Totalmente! Un personaje fascinante que falleció el 4 de abril de 1284. Pero su legado cultural es inmenso, y de hecho, su vida personal y política tuvo muchos más giros...
Diego: ...y es increíble cómo se formaron esos estados en Europa. Pero, ¿cómo aterriza todo esto en nuestra historia? ¿Cuándo nace realmente el Estado Peruano?
Sofía: ¡Esa es la pregunta del millón, Diego! Y la respuesta sorprende a muchos. No es 1821 con la independencia.
Diego: ¿No? Pero si eso es lo que celebramos el 28 de julio. ¿Mi profesor de historia me mintió?
Sofía: No te mintió, pero la historia es más compleja. Muchos historiadores, como Sánchez-Concha, argumentan que el estado peruano nace con la muerte de Atahualpa. Ahí empieza la nueva estructura.
Diego: ¿Con Atahualpa? Eso cambia toda la perspectiva. Es casi 300 años antes.
Sofía: Exacto. Y otro detalle clave: quienes conquistaron no fueron "españoles" en el sentido moderno. Eran castellanos, del Reino de Castilla. Sobre ese imperio se montó el virreinato.
Diego: Entiendo, es una distinción importante. Entonces, si el estado es tan antiguo, ¿qué pasa con las leyes? ¿La Constitución?
Sofía: Muy buena pregunta. La primera constitución post-independencia es de 1823, pero solo algunas partes entraron en vigencia. Fue un poco caótico.
Diego: ¿Entonces cuál fue la primera que realmente importó?
Sofía: Aquí viene lo interesante... la primera constitución que rigió en el territorio fue la Constitución de Cádiz de 1812.
Diego: ¿Una constitución española? ¿Por qué se considera peruana?
Sofía: ¡Porque notables peruanos participaron en su creación! El más importante fue Vicente Morales y Duárez. Un genio. De hecho, él llegó a presidir las Cortes de Cádiz. ¡Un peruano liderando ese proceso!
Diego: ¡Wow! No tenía idea. ¿Y quién fue él exactamente?
Sofía: Fue el primer gran constitucionalista del Perú. ¡Incluso fundó el Colegio de Abogados! Es una figura clave que a veces olvidamos.
Diego: Definitivamente. Deberían poner su estatua en la Plaza Bolívar entonces.
Sofía: ¡Totalmente de acuerdo! Su aporte fue fundamental para sentar las bases de la separación de poderes que vendría después.
Diego: Entonces, esta constitución de Cádiz fue el verdadero punto de partida para nuestros derechos. ¿Qué principios fundamentales estableció?
Diego: Sofía, me quedó claro cómo llegaron los españoles y firmaron acuerdos como las Capitulaciones de Santa Fe. Pero, una vez aquí, no podían gobernar un continente entero con un simple contrato, ¿verdad? Necesitaban... bueno, leyes de verdad.
Sofía: Exactamente, Diego. Y esa es la clave. No se podía simplemente aplicar la ley de Castilla como si nada. América era un mundo nuevo, con problemas nuevos. Así que crearon un sistema jurídico específico para estos territorios. Eso es, en esencia, el Derecho Indiano.
Diego: ¿Un derecho hecho a medida para las Indias? Suena lógico.
Sofía: Sí, aunque de simple no tenía nada. Era un conjunto de normas creadas tanto en España como en América para gobernar las Indias Occidentales. Y su vigencia fue larguísima, ¡desde 1492 hasta bien entrada la independencia en el siglo XIX!
Diego: De acuerdo, entonces, ¿cómo era este Derecho Indiano? ¿Era un solo libro de reglas o algo más complejo?
Sofía: Mucho más complejo. La historiadora Beatriz Bernal Gómez lo divide en cuatro grandes ramas, lo que nos ayuda a entenderlo. ¿Listo para el desglose?
Diego: ¡Dispara!
Sofía: Primero, estaba el Derecho Indiano Metropolitano. Piensa en él como las leyes "hechas en España". Las dictaba el Rey o el famoso Consejo de Indias desde la metrópoli, o sea, desde la península.
Diego: Entendido. La central de mando. ¿Y la segunda?
Sofía: Es el Derecho Indiano Criollo. Estas eran las normas que se hacían directamente aquí, en América. Los virreyes, las audiencias o los cabildos creaban leyes para resolver problemas locales urgentes que en España ni se imaginaban.
Diego: Como, por ejemplo... ¿el tráfico de llamas en Lima?
Sofía: ¡Exactamente! O problemas más serios como la organización de las calles, el abastecimiento de agua... cosas del día a día. El cabildo de Lima, que era como el municipio de hoy, se encargaba de eso. "Criollo" significaba hecho en América.
Diego: Ok, tenemos leyes de España y leyes de América. ¿Qué más?
Sofía: Aquí viene la tercera pieza, que es fundamental: el Derecho Castellano. Era el derecho que ya existía en Castilla y funcionaba como un respaldo. Era un derecho supletorio.
Diego: ¿Supletorio? ¿Como un jugador en la banca?
Sofía: ¡Qué buena analogía! Exacto. Si las Leyes de Indias no decían nada sobre un tema, digamos, una herencia complicada, el juez no se quedaba de brazos cruzados. Buscaba la respuesta en el Derecho Castellano. Por eso textos como las Siete Partidas o la Nueva Recopilación de Castilla fueron tan importantes aquí.
Diego: Entonces, era el comodín legal. El "en caso de duda, use esto".
Sofía: Precisamente. Y la cuarta y última rama es el Derecho Indígena. Se reconocían algunas costumbres y leyes de los pueblos originarios, pero con una condición muy clara...
Diego: Déjame adivinar: que no fueran en contra de la Corona española o la religión católica.
Sofía: Diste en el clavo. Si una comunidad tenía una forma particular de repartir sus tierras y no chocaba con los intereses españoles, se le permitía mantenerla. Así que, para recapitular: Metropolitano, Criollo, Castellano e Indígena. Esas cuatro fuentes convivían.
Diego: Menudo lío de leyes. ¿Y quién se encargaba de aplicar todo esto? ¿Quién era el gran jefe?
Sofía: La cabeza de todo el sistema judicial era el rey, por supuesto. Pero en el día a día, el órgano más poderoso era el Real y Supremo Consejo de Indias, creado en 1524. Era el máximo tribunal, legislador y administrador para América. ¡Casi nada!
Diego: Wow, una especie de super-ministerio para todo el continente.
Sofía: Sí, y aquí en América, las instituciones clave eran las Audiencias, que eran altos tribunales de justicia, y los oidores, que eran sus jueces. Ellos usaban constantemente esos textos de derecho castellano que mencionamos, sobre todo la famosa Nueva Recopilación de 1567.
Diego: ¿Qué tenía de especial esa recopilación?
Sofía: Fue el principal cuerpo legal de Castilla por casi 240 años. Imagina un texto gigante con nueve libros que agrupaba siglos de leyes. Fue promulgada por Felipe II y se convirtió en la principal fuente de consulta para los jueces en América cuando el Derecho Indiano no era suficiente.
Diego: A ver si entiendo. Tenían leyes de todas partes, algunas hechas aquí, otras allá, unas de respaldo... Suena a que era un sistema bastante desordenado.
Sofía: Totalmente. El Derecho Indiano era un derecho no sistematizado. Era casuístico, se creaba ley a medida que surgían los problemas. No había un código único y ordenado como los que tenemos hoy.
Diego: ¿Y cuándo empezó a ordenarse el derecho en general?
Sofía: El gran sueño de la sistematización es antiguo. Ya el emperador Justiniano lo intentó en la antigua Roma. En España, Alfonso X el Sabio dio un paso gigante en el siglo XIII con las Siete Partidas, que fue una obra monumental, casi una enciclopedia jurídica.
Diego: Y que, como vimos, ¡terminó usándose en Perú!
Sofía: Así es. Pero la codificación moderna, la de crear códigos civiles y penales ordenaditos, realmente despega con Napoleón a principios del siglo XIX. Y la jerarquía de las normas, esa idea de una pirámide con la Constitución en la cima, se la debemos a Hans Kelsen, ya en el siglo XX.
Diego: O sea que los abogados del virreinato tenían que ser unos expertos en buscar en un montón de fuentes distintas. ¡Qué dolor de cabeza!
Sofía: Definitivamente. Y esa complejidad es fascinante, porque nos muestra un derecho vivo, que se adaptaba y cambiaba constantemente. No era una estructura rígida, sino un mosaico de normas.
Diego: Un mosaico... me gusta esa imagen. Y pensar que todo este sistema legal se construyó sobre las bases de culturas que ya existían aquí. Me pregunto cómo fue ese choque, esa mezcla en la práctica...
Diego: Entendido. Pero entonces, si Filipinas fue una colonia española tan importante, ¿por qué no fue un virreinato como México o Perú?
Sofía: ¡Esa es la pregunta clave! Y la respuesta es bastante sorprendente. Filipinas no tenía el rango para ser un virreinato.
Diego: ¿No tenía el rango? Suena a que no pasó el examen de admisión para ser virreinato.
Sofía: ¡Algo así! En realidad, se administró como una Capitanía General, la Capitanía General de Filipinas, que pertenecía al Virreinato de Nueva España, o sea, México.
Diego: Ah, okey. Entonces era como una "subdivisión" de Nueva España. ¿Quién mandaba allí?
Sofía: Exacto. La máxima autoridad era el Capitán General. Él tenía el poder político, militar y judicial. La capital se estableció en Manila en 1565.
Diego: Y todo se gestionaba desde México. ¿Por qué tan lejos?
Sofía: Principalmente por el aislamiento geográfico. Piensa en la expedición de Magallanes y Juan Sebastián de Elcano... ¡fueron los primeros en dar la vuelta al mundo para llegar allí! Era más práctico que Nueva España manejara la economía.
Diego: Claro, me imagino que la comunicación con España era... lenta.
Sofía: ¡Lentísima! Pero aquí está el truco: aunque dependía de México en lo económico, el Capitán General tenía comunicación directa con el Rey de España y el Consejo de Indias.
Diego: O sea, tenía su propio canal VIP con el jefe.
Sofía: ¡Justo! Y para complicarlo un poco más, Filipinas también tuvo una importante relación comercial con el Virreinato del Perú.
Diego: Qué enredo de conexiones. Entonces, para recapitular: Capitanía General, dependiente de México pero con línea directa al rey, y comerciando con Perú.
Sofía: Lo has clavado. Esa estructura única definió su historia por siglos. Y hablando de comercio, eso nos lleva directamente al famoso Galeón de Manila...
Diego: Justo, y hablando de esas corrientes de pensamiento, nos lleva directamente a España, a un grupo de intelectuales que cambiaron las reglas del juego… la Escuela de Salamanca.
Sofía: ¡Exacto, Diego! Y ojo, que el nombre "escuela" puede confundir un poco. No era un edificio con pupitres.
Diego: ¿Entonces no había que llevar manzana al profesor? ¿Qué era exactamente?
Sofía: No, nada de eso. Piénsalo más como un… "think tank" de los siglos dieciséis y diecisiete, centrado en la Universidad de Salamanca. Eran teólogos y filósofos que empezaron a cuestionarlo todo.
Diego: Un "think tank"... me gusta. Suena muy moderno para algo de hace quinientos años.
Sofía: ¡Lo eran! Empezaron en la teología y la filosofía, pero aquí viene lo interesante... no se quedaron ahí.
Diego: ¿A qué te refieres? ¿Expandieron sus horizontes?
Sofía: Totalmente. Se metieron de lleno en el derecho y la economía. Conceptos como el "derecho de gentes", que es como el abuelo del derecho internacional, o el "precio justo"... ¡son ideas suyas!
Diego: Espera, ¿me estás diciendo que unos teólogos sentaron las bases de la economía moderna?
Sofía: En gran parte, sí. Analizaron la teoría del valor, por qué las cosas valen lo que valen. ¡Una auténtica revolución! El principal representante fue Francisco de Vitoria, a quien muchos consideran el padre del derecho internacional.
Diego: Vaya, Francisco de Vitoria... el Capitán América de la Escuela de Salamanca.
Sofía: ¡Me encanta esa analogía! Y como buenos superhéroes, su influencia se expandió. Con el tiempo, sus intereses llegaron incluso a la literatura.
Diego: Es increíble cómo un grupo de pensadores pudo tener un impacto tan grande y tan variado.
Sofía: Así es. Y creo que para entenderlo del todo, vale la pena centrarnos un poco más en su líder, en ese "Capitán América" que mencionabas... ¿hablamos de Francisco de Vitoria?
Diego: Y con eso cerramos el contexto histórico general. Pero me quedo pensando en las personas, en los individuos que vivieron todo eso.
Sofía: Es una gran pregunta. Y para nuestro último tema, vamos a hacer precisamente eso. Vamos a enfocarnos en una biografía histórica: la de Alfonso X.
Diego: ¡Alfonso X, El Sabio! Me encanta ese apodo. Suena a que tenía todas las respuestas, ¿no?
Sofía: Bueno, ¡casi! Era increíblemente culto. Pero empecemos por el principio. Nació en Toledo, en el antiguo Convento de Santa Fe, un 23 de noviembre de 1221.
Diego: Toledo. Una ciudad clave. ¿Y su familia? ¿De quién era hijo?
Sofía: Era el primogénito, así que el heredero directo. Su padre era una figura importantísima: Fernando III, el rey de Castilla, a quien después llamarían 'el Santo'.
Diego: Un momento... ¿el Santo y el Sabio en la misma familia? ¡Vaya presión en las cenas de Navidad!
Sofía: ¡Totalmente! Y para completar el cuadro, su madre era Beatriz de Suabia, que también venía de una familia imperial muy poderosa. Así que tenía un linaje impresionante.
Diego: Entonces, para resumir este punto, tenemos al futuro 'Rey Sabio' naciendo en Toledo, hijo de Fernando III 'el Santo' y Beatriz de Suabia. Un gran punto de partida.
Sofía: Exacto. Y creo que es el cierre perfecto para el episodio de hoy. Hemos ido desde los grandes movimientos históricos hasta la vida de una persona que los protagonizó.
Diego: Ha sido fascinante, Sofía, como siempre. Muchísimas gracias por todo el conocimiento.
Sofía: El placer ha sido mío, Diego. Y gracias a todos nuestros oyentes por acompañarnos en este viaje de aprendizaje.
Diego: Así es. Esto ha sido Studyfi Podcast. ¡No olviden repasar sus notas y hasta la próxima!