Podcast sobre Domesticación Animal y Etología
Domesticación Animal y Etología: De Depredador a Compañero
Podcast
Historia y origen del perro
Délka: 23 minut
Kapitoly
Un ancestro inesperado
¿Quién domesticó a quién?
Más que una herramienta
El Síndrome de Domesticación
La Magia de la Oxitocina
El Ancestro Salvaje
El Cuello de Botella Genético
¿Qué es la domesticación?
¿Por qué unos sí y otros no?
Los Padres Fundadores
Modelando el Comportamiento
Naturaleza vs. Crianza
Los Cinco Pilares Felinos
Orígenes Inciertos
La Domesticación y los Egipcios
Pasión en la Antigua Roma
De Dioses a Escudos
Expansión y Persecución
El Gato Moderno
Marcadores Virales
El Reloj Molecular
Las primeras pistas genéticas
La revolución del ADN antiguo
Perros, humanos y migraciones
El Misterio del Origen
Una Doble Ascendencia
Resumen y Despedida
Přepis
Alba: ...espera, ¿entonces el perro no desciende directamente del lobo gris que vemos hoy? ¿Sino de un ancestro común que ya ni siquiera existe?
Álvaro: ¡Exacto! Ese es el punto clave. Ambos, perros y lobos modernos, son como primos que comparten un abuelo del Pleistoceno que se extinguió hace unos 30,000 años.
Alba: ¡Qué increíble! Okay, esto cambia todo. Estás escuchando Studyfi Podcast. Álvaro, entonces, ¿cómo estamos tan seguros de este origen?
Álvaro: Por la genética. El ADN mitocondrial de un perro es idéntico al de un lobo en un 99.8%. ¡Es una locura! Con un coyote, la similitud baja al 96%. Esto confirma un origen único a partir de una población de lobos antiguos.
Alba: Vale, tenemos el "quién", pero ¿cómo ocurrió? ¿Fuimos nosotros los que capturamos lobos y los criamos?
Álvaro: No necesariamente, y aquí viene lo divertido. La teoría más aceptada es la del comensalismo, o como a mí me gusta llamarla, la "hipótesis del basurero".
Alba: ¿La hipótesis del basurero? Suena a que mis perros la siguen practicando cada vez que pueden.
Álvaro: Totalmente. La idea es que no fue una captura activa, sino autodomesticación. Los lobos menos miedosos se acercaron a los campamentos humanos para comer los restos de comida.
Alba: Ah, claro. Los más valientes o, bueno, ¡los más hambrientos!
Álvaro: Exacto. Ese entorno favoreció a los individuos más dóciles. La selección natural hizo el trabajo inicial por nosotros. Los lobos agresivos eran ahuyentados o eliminados, y los amigables se quedaban cerca.
Alba: Y con el tiempo, esa cercanía se convirtió en un vínculo emocional, ¿no?
Álvaro: Justo. La arqueología lo demuestra. Tenemos entierros como el de Bonn-Oberkassel, en Alemania, de hace 14,200 años. Era un cachorro que sobrevivió a una enfermedad grave, probablemente gracias al cuidado humano.
Alba: Guau, o sea, ya no eran solo una herramienta de caza. Eran compañeros. Como para no serlo, ¡si evolucionaron para entendernos a la perfección!
Alba: ...así que no es simplemente un lobo más manso. Es algo mucho más profundo, ¿verdad?
Álvaro: ¡Exacto! Y eso nos lleva a una idea fascinante: el "Síndrome de Domesticación". No solo seleccionamos perros por ser amigables.
Alba: ¿Síndrome? Suena a una enfermedad.
Álvaro: Para nada. Es más como un "paquete de oferta". Al seleccionar los animales más dóciles, sin querer, obtuvimos un montón de otros rasgos.
Alba: ¿Cómo cuáles?
Álvaro: Orejas caídas, colas enroscadas, manchas blancas en el pelaje... cosas que no ves en los lobos. La teoría principal es que todo se relaciona con las células de la cresta neural.
Alba: Vale, me suena de biología. ¿Eran las que forman un montón de cosas en el embrión?
Álvaro: Esas mismas. Al seleccionar por menos reactividad, o sea, menos adrenalina, indirectamente se redujo la migración de estas células. Y eso afectó a todo lo demás: desde la pigmentación hasta la forma del cráneo.
Alba: O sea, ¿queríamos un amigo y nos vino con orejas de peluche de regalo?
Álvaro: Básicamente. También conservan rasgos juveniles de por vida, lo que llamamos neotenia. Por eso un perro adulto sigue queriendo jugar como un cachorro.
Alba: Y luego está la parte hormonal, ¿no? He leído sobre la oxitocina.
Álvaro: ¡El súper pegamento social! Cuando un perro te mira a los ojos, los niveles de oxitocina suben en ambos. Es el mismo circuito neuroquímico que se activa entre una madre y su bebé.
Alba: Qué increíble. Somos literalmente adictos a mirarnos.
Álvaro: Es una coevolución única. De hecho, los perros desarrollaron músculos faciales específicos solo para comunicarse mejor con nosotros. Así que no es solo comportamiento... está en su biología más profunda.
Alba: Entendido. La domesticación reconfiguró al perro por dentro y por fuera. Ahora, ¿cómo se aplica esto a las diferencias tan enormes que vemos hoy entre, por ejemplo, un pastor alemán y un pug?
Alba: ...y esa coevolución con los perros es fascinante. Pero, ¿qué hay de otros animales? Pienso en las vacas. ¿También descienden de un ancestro salvaje e intimidante?
Álvaro: Intimidante es quedarse corto, Alba. El ancestro de todo el ganado moderno es el Uro, o *Bos primigenius*. Un auténtico gigante del Pleistoceno.
Alba: ¿Qué tan gigante? ¿Más que un toro de lidia?
Álvaro: Mucho más. Podían medir hasta 1.8 metros a la cruz, casi la altura de una puerta. Eran agresivos, territoriales... y el último murió en Polonia en 1627. No hace tanto tiempo, si lo piensas.
Alba: Vaya. Entonces, ¿cómo pasamos de ese monstruo a la vaca lechera que vemos hoy?
Álvaro: Esa es la parte increíble. No fue un solo evento, sino al menos dos grandes centros de domesticación. En el Creciente Fértil, hace unos 10,500 años, se domesticó al *Bos taurus*. Y en el Valle del Indo, al *Bos indicus*, el cebú, que está más adaptado a climas cálidos.
Alba: De acuerdo, pero sigo sin entender cómo capturaron a esos Uros. ¿Con trampas gigantes?
Álvaro: Probablemente algo así. Pero aquí viene lo más sorprendente. Los análisis de ADN mitocondrial, que se hereda solo de la madre, revelaron algo increíble.
Alba: ¿Qué cosa?
Álvaro: Toda la población mundial de ganado *taurus* actual... desciende de tan solo unas 80 hembras de Uro capturadas en el Neolítico.
Alba: ¡Ochenta! ¿De ochenta hembras salvajes salieron millones y millones de vacas?
Álvaro: Exacto. Es un cuello de botella genético drástico. Y vemos un patrón similar en las ovejas. Las razas primitivas, más parecidas a las salvajes, fueron reemplazadas por una segunda ola de ovejas 'mejoradas' del suroeste de Asia, que son las que nos dan la lana que conocemos.
Alba: Entonces, los animales no solo fueron domesticados, sino que fueron... 'actualizados'. Como una versión 2.0.
Álvaro: Es una buena analogía. Y aquí viene lo interesante: esta selección no solo cambió a los animales. También nos cambió a nosotros. Pensemos en la leche...
Alba: Wow, entonces todo esto tiene raíces profundísimas. Pero hablemos del proceso en sí. ¿Cómo funciona exactamente la domesticación?
Álvaro: ¡Claro! Y no es un evento de un día para otro. Piénsalo como una relación a muy largo plazo entre humanos y una especie animal.
Alba: ¿Una relación? Suena a que les pedimos ser exclusivos.
Álvaro: Algo así. La domesticación es un proceso evolutivo. Los humanos empezamos a seleccionar artificialmente a los animales con características que nos servían... y lo hicimos durante generaciones.
Alba: O sea, no se trata solo de amansar a un animal, sino de cambiar a toda la especie.
Álvaro: Exacto. Es un cambio genético que pasa de padres a hijos. Afecta su comportamiento, su anatomía y hasta su fisiología. Se crea una dependencia mutua. Nosotros les damos un entorno seguro y ellos nos dan... bueno, carne, leche, lana o compañía.
Alba: Pero, ¿por qué tan pocas especies? Leí que de casi 150 grandes mamíferos candidatos, solo domesticamos a 14.
Álvaro: Es una gran pregunta. El éxito depende de las características que ya tiene el animal salvaje. Por ejemplo, necesitan tener una estructura social jerárquica que los humanos podamos... digamos... hackear.
Alba: ¿Como liderar nosotros la manada?
Álvaro: ¡Justo eso! Además, no deben ser demasiado asustadizos. Por eso tenemos caballos y no cebras. Las cebras son increíblemente nerviosas y agresivas. Intentar domesticarlas es... una mala idea.
Alba: Entendido, no intentaré montar una cebra pronto.
Álvaro: El punto clave es que el animal debe adaptarse a un ambiente creado por el hombre. Si no tienen esa flexibilidad de base, el proceso simplemente no funciona.
Alba: Tiene todo el sentido. Hemos visto el 'qué' y el 'porqué'. Ahora, creo que deberíamos analizar el caso más famoso de todos.
Alba: Y justo esa interacción nos lleva directo a la etología. O sea, el estudio del comportamiento animal. ¿Quiénes fueron los pioneros en este campo, Álvaro?
Álvaro: ¡Gran pregunta! Tienes que pensar en tres nombres clave: Konrad Lorenz, Niko Tinbergen y Karl von Frisch. Son como los padres fundadores de la etología. ¡Ganaron el Nobel juntos por esto!
Alba: ¡Wow! Y Lorenz es el de los gansos, ¿verdad? El que los patitos seguían a todas partes.
Álvaro: ¡Ese mismo! Él definió el concepto de "impronta". Es un tipo de aprendizaje súper especial que ocurre en una fase muy temprana y es... irreversible.
Alba: ¿Irreversible? O sea, si un patito te ve a ti primero, ¿creerá que eres su mamá para siempre?
Álvaro: Para siempre. Hay un periodo crítico muy breve. Lo que aprenden ahí, se queda grabado a fuego.
Alba: ¿Y cómo intentaban explicar estos instintos? ¿Tenían algún modelo?
Álvaro: Sí, y uno muy visual. Lorenz propuso el "modelo psicohidráulico". Imagina que la motivación o la energía para una acción, como cazar, se acumula como agua en un tanque.
Alba: ¡Ok, lo visualizo! La presión va subiendo...
Álvaro: Exacto. Y luego, un "estímulo-signo", como ver una presa, actúa como una válvula que libera toda esa energía de golpe. Eso desencadena la conducta.
Alba: ¡Qué buena analogía! Separa la fase de búsqueda, que es flexible, del acto final, que es más fijo e innato.
Álvaro: Justo. Eso lo describió Craig antes, con su idea de "conducta apetitiva", que es la búsqueda, y el "acto consumatorio", que es la acción final.
Alba: Entonces, ¿la conducta es solo instinto o hay más? ¿Es todo genes?
Álvaro: Es la pregunta del millón. La respuesta moderna es que no es "innato O aprendido", sino una interacción constante. A eso se le llama epigénesis.
Alba: Genes, maduración y experiencia, todo junto.
Álvaro: ¡Exacto! Y de ahí surge la sociobiología, que busca las bases evolutivas del comportamiento social. Aunque, claro, eso generó bastante controversia en su momento.
Alba: Me imagino. Bueno, es un tema complejo. Y hablando de comportamiento social... eso nos lleva directamente a cómo se comunican entre ellos.
Alba: ...así que todo se reduce a darles una sensación de control. Y entiendo que hay como... ¿cinco pilares para lograr ese ambiente perfecto?
Álvaro: ¡Exacto, Alba! Son los cinco pilares de un ambiente felino saludable. Y no es nada complicado, de verdad. Es como construirles su pequeño paraíso personal.
Alba: Vale, ¡constrúyeme ese paraíso! ¿Cuál es el primer pilar?
Álvaro: Un lugar seguro. Todo gato necesita un refugio, un sitio donde pueda desaparecer si algo lo asusta. Piénsalo de esta manera: una simple caja de cartón es un castillo para un gato.
Alba: ¡Un castillo de cartón! Me encanta. ¿Y el segundo? He oído que tiene que ver con no mezclar las cosas.
Álvaro: Así es. Se trata de proporcionar recursos clave en múltiples lugares... y muy importante, separados. Esto significa que la comida, el agua, el arenero y las zonas de descanso no deben estar pegadas.
Alba: Claro, tiene todo el sentido del mundo. A nadie le gusta comer al lado del baño.
Álvaro: ¡Exactamente! Separar los recursos evita la competencia y el estrés, sobre todo si hay más de un gato. La clave aquí es darles opciones.
Alba: Entendido. Un lugar seguro y recursos separados. ¿Cuáles son los otros tres, muy rápido?
Álvaro: La oportunidad para el juego y la depredación... para que saquen su cazador interior. Luego, un contacto humano que sea positivo y predecible. Siempre hay que dejar que ellos inicien el contacto.
Alba: Siempre en sus términos, claro. Como si el mundo girara a su alrededor.
Álvaro: Y el último y quinto pilar es respetar su increíble sentido del olfato. Evita limpiadores con olores fuertes y no limpies demasiado esas zonas donde se frotan. Es su forma de dejar una nota que dice "este es mi hogar".
Alba: Genial. Entonces, estos cinco pilares giran en torno a darles control y seguridad. Me parece fundamental.
Álvaro: Has dado en el clavo. Cuando un gato se siente seguro y en control de su entorno, muchos problemas de comportamiento simplemente... se desvanecen.
Alba: Lo que me lleva a pensar... ¿Qué pasa exactamente cuando ignoramos estas necesidades? Imagino que ahí es cuando empiezan a aparecer los comportamientos que nos vuelven locos, ¿no?
Alba: Vale, entonces esa adaptabilidad es clave. Y hablando de animales que están por todo el mundo... hablemos de la gallina. Parece simple, pero su origen es un verdadero misterio, ¿no?
Álvaro: Totalmente. Olvídate de una línea recta. Las razas que tenemos hoy son el resultado de tantos cruces que es casi imposible trazar su árbol genealógico exacto.
Alba: Entonces, ¿no hay un solo ancestro salvaje?
Álvaro: No está claro. La teoría más aceptada es que provienen de cuatro especies salvajes. La principal es la *Gallus gallus* de Asia, pero también están el *Gallus lafayettei* de Ceilán y otras dos más de la India y Java.
Alba: ¡Vaya, una familia internacional! Así que no es tan fácil como decir 'viene del pájaro X'.
Álvaro: Para nada. El punto clave es que su origen es tropical, pero su capacidad de adaptación es increíble. Por eso están, hoy por hoy, en todo el planeta.
Alba: ¿Y dónde empezó todo? ¿Quién fue el primero en pensar 'este pájaro ruidoso podría ser útil'?
Álvaro: Se admite que la domesticación como tal empezó en la India. Desde allí, la idea se extendió hacia el oeste. Pero aquí viene lo sorprendente... los antiguos egipcios.
Alba: Ah, claro. Las pirámides, los jeroglíficos y... ¿los pollos?
Álvaro: No exactamente. Ellos fueron pioneros, pero en la incubación artificial a nivel industrial. ¡El propio Aristóteles lo describió!
Alba: Wow, ¿cómo lo hacían sin tecnología?
Álvaro: Usaban métodos ingeniosos. Enterraban los huevos en estiércol o los calentaban en vasijas. El calor del clima y la descomposición hacían el trabajo. ¡Los pollos nacían solos!
Alba: Eso es... ingenioso y un poco asqueroso a la vez. ¿Y los romanos? He oído que les encantaban.
Álvaro: ¡Les fascinaban! La carne de gallina y los huevos eran un lujo en los banquetes de los patricios. Autores como Varrón escribieron guías completísimas sobre avicultura.
Alba: ¿Guías? ¿Como 'Avicultura para Dummies' en versión romana?
Álvaro: Prácticamente. Te decía cómo escoger las gallinas más fértiles—con plumaje rojizo y cresta grande—y hasta los gallos más... 'lascivos', con músculos fuertes y espolones largos.
Alba: Increíble. Pasamos de la selva asiática a una guía de cría súper detallada en Roma. Qué viaje. Ahora, esto me hace pensar en cómo se manejan hoy en día...
Alba: Y esa falta de control sobre sus crías es fascinante. Pero su historia cultural es aún más increíble. Pasaron de ser dioses a... bueno, a casi todo lo contrario.
Álvaro: Totalmente. Todo empieza en Egipto. La diosa Bastet, hija de Ra, era la protectora del hogar y tenía cabeza de gato. ¡Incluso le construyeron una ciudad sagrada, Bubastis!
Alba: ¿Una ciudad para gatos? ¡Suena como el paraíso!
Álvaro: Lo era, hasta que llegaron los persas. Los egipcios adoraban tanto a los gatos que sus enemigos los usaban como escudos en las batallas.
Alba: ¿En serio? ¿Ponían gatos en el frente de batalla?
Álvaro: Sí. Y los egipcios preferían rendirse antes que arriesgarse a herir a un gato. Es una locura.
Alba: ¡Increíble! ¿Y cómo salieron de Egipto?
Álvaro: Los romanos se los llevaron ilegalmente. Eran como un trofeo de guerra. Ahí, el gato egipcio se cruzó con el gato montés europeo.
Alba: Así que mientras el imperio romano avanzaba... ¡también lo hacían los gatos!
Álvaro: Exacto. Pero luego, en la Edad Media, todo cambió. Pasaron del amor al odio.
Alba: Aquí viene la parte triste...
Álvaro: Sí. El Papa Gregorio IX los declaró instrumentos del demonio en 1233. ¿El resultado? Una caza masiva de gatos.
Alba: Y sin gatos...
Álvaro: Proliferaron las ratas. Y con ellas, la Peste Negra, que mató a un tercio de la población europea. Una consecuencia terrible y directa.
Alba: Vaya montaña rusa histórica. ¿Y hoy en día?
Álvaro: Hoy se reconocen unas 40 razas, que dividimos a grandes rasgos en orientales, más esbeltos, y occidentales, que son más robustos.
Alba: O sea, toda esa historia... todo ese viaje, define al gato que vemos hoy en el sofá.
Álvaro: Precisamente. Su independencia y misterio vienen de ese pasado tan complejo.
Alba: Wow. Esto nos da el pie perfecto para hablar de cómo esa historia moldeó su comportamiento actual...
Alba: Entonces, para rastrear toda esta historia, no usaron huesos, sino... ¿virus?
Álvaro: ¡Exacto! Suena raro, ¿verdad? Usamos algo llamado retrovirus endógenos, o ERVs. Piensa en ellos como fósiles virales en el ADN.
Alba: ¿Fósiles virales? ¿Cómo funciona eso?
Álvaro: Hace mucho tiempo, un virus infectó a un animal e insertó su código genético en el ADN de ese animal... para siempre. Esa marca se hereda de generación en generación.
Alba: ¡Increíble! Es como un sello genético permanente.
Álvaro: Justo eso. Y como cada inserción es un evento único e irreversible, si dos razas de ovejas comparten el mismo virus en el mismo lugar, están emparentadas. ¡Es un marcador perfecto!
Alba: Vale, entiendo. Y en el estudio analizaron un montón de ovejas, ¿no?
Álvaro: Muchísimas. Más de mil trescientos animales de 133 razas. Buscamos seis de estos marcadores virales. Uno de ellos, el enJSRV-18, apareció en el 85% de las ovejas, era súper común.
Alba: Y... ¿cómo saben cuál de esos virus es más antiguo? ¿Viene con fecha de caducidad?
Álvaro: ¡Ojalá! Lo descubrimos de dos maneras. Primero, vimos que un virus más raro, el enJSRV-7, estaba presente en los parientes salvajes de las ovejas, pero el común, el enJSRV-18, no. Eso sugiere que el 7 es más viejo.
Alba: Claro, es anterior a la domesticación.
Álvaro: Y lo confirmamos con un 'reloj molecular'. El virus, al insertarse, tiene dos extremos idénticos. Con el tiempo, acumulan mutaciones y se vuelven diferentes. El virus 'viejo' tenía cinco diferencias, mientras que los más 'jóvenes' tenían los extremos idénticos.
Alba: ¡Qué pasada! Así que la genética nos permite viajar en el tiempo. Y supongo que la distribución de estos virus por el mundo cuenta otra historia...
Álvaro: Exactamente. La geografía de estos 'retrotipos' nos dio pistas increíbles sobre las rutas de migración y el comercio antiguo, que es el siguiente punto clave.
Alba: Exacto, entonces esa relación inicial entre lobos y humanos es súper compleja. Pero, ¿cómo pasamos de los huesos a saber realmente su historia genética?
Álvaro: ¡Gran pregunta! Al principio, todo se centró en el ADN mitocondrial. Piensa en él como el linaje materno, se hereda solo de la madre. Es un marcador genial para seguir la historia familiar de una especie.
Alba: Como un apellido genético que solo pasa la abuela.
Álvaro: ¡Exactamente! Y en 1997, un gran estudio de este ADN confirmó lo que sospechábamos: el lobo es el ancestro directo del perro. No hay coyotes ni chacales en la mezcla directa.
Alba: Vale, eso parece bastante claro. ¿Caso cerrado?
Álvaro: ¡Para nada! Aquí es donde la cosa se pone increíble. Con la llegada de las técnicas para analizar ADN antiguo, o aDNA, pudimos leer el genoma de perros que vivieron hace miles de años.
Alba: ¿Como una máquina del tiempo genética? ¡Qué pasada!
Álvaro: Totalmente. Y lo que descubrimos fue una bomba. Hace unos 11.000 años, ya existían al menos cinco linajes de perros completamente distintos. La diversidad era enorme.
Alba: Cinco linajes... eso cambia mucho la historia. ¿Y estaban todos en el mismo sitio?
Álvaro: No, y sus movimientos parecen estar ligados a los nuestros. Por ejemplo, cuando los agricultores del Neolítico se expandieron desde Oriente Próximo hacia Europa, no vinieron solos... trajeron a sus perros.
Alba: O sea, que la historia de los perros y la de los humanos están entrelazadas incluso en sus grandes migraciones.
Álvaro: Están totalmente conectadas. Lo más curioso es que los perros antiguos europeos tenían una firma genética muy diferente a la de los actuales. La diversidad genética que tenían entonces se perdió mucho antes de que empezáramos a crear las razas modernas.
Alba: Qué fuerte... Hemos simplificado un árbol genealógico que antes era súper frondoso. Y si la genética era tan diversa, ¿qué nos dice eso sobre su apariencia y sus funciones?
Alba: ...y esa complejidad en los lobos nos lleva perfectamente a nuestro último tema, Álvaro. La increíble genética y evolución del perro.
Alba: Siempre pensamos que la historia era simple: el hombre se hizo amigo de un lobo y ¡listo! Pero la genética dice otra cosa, ¿cierto?
Álvaro: Totalmente. Durante años, ha sido un debate enorme. Estudios como el de Thalmann en 2013 apuntaban a un origen europeo. Pero luego, en 2015, el equipo de Shannon lo situó en Asia Central. ¡Un verdadero tira y afloja científico!
Alba: Así que los científicos estaban tan confundidos como un perro persiguiéndose la cola.
Álvaro: Exactamente. Cada nuevo genoma antiguo parecía contar una historia diferente, lo que llevaba a conclusiones opuestas.
Alba: Entonces, ¿cómo se resolvió? ¿O sigue el misterio?
Álvaro: Aquí viene lo increíble. Un estudio más reciente de Bergström en 2022 lo cambió todo. Propone una ascendencia dual para los perros.
Alba: ¿Dual? ¿Qué significa eso? ¿Vienen de dos tipos de lobo?
Álvaro: ¡Justo eso! La idea es que los perros descienden de dos poblaciones de lobos antiguas y distintas: una en el este de Eurasia y otra en el oeste. Esto explica por qué veíamos señales genéticas contradictorias. No era una o la otra... ¡eran las dos!
Alba: Wow... O sea, no es una historia de origen, sino dos. Eso sí que lo aclara todo.
Álvaro: Precisamente. Muestra que la domesticación fue un proceso mucho más complejo y entrelazado de lo que imaginábamos.
Alba: Qué fascinante. Bueno, creo que esa es la gran conclusión de hoy: nada es tan simple como parece, ni siquiera la historia de nuestro mejor amigo.
Álvaro: El resumen perfecto. La ciencia siempre está evolucionando, al igual que las especies que estudiamos.
Alba: Pues con esa idea nos despedimos. Gracias, Álvaro, por iluminarnos una vez más. Y a todos ustedes, gracias por escuchar Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!
Álvaro: ¡Un placer! ¡Hasta luego!