La crítica arquitectónica y las tendencias contemporáneas son campos dinámicos que han experimentado transformaciones significativas a lo largo del siglo XX y hasta la actualidad. Este artículo ofrece un análisis profundo de cómo la crítica de arquitectura ha evolucionado, desde su papel de apoyo al proyecto moderno hasta su situación actual de heterogeneidad y provisionalidad, ideal para estudiantes de arquitectura y diseño que buscan comprender el panorama contemporáneo.
Crítica Arquitectónica y Tendencias Contemporáneas: Un Recorrido Histórico
El papel de la crítica en la arquitectura nunca ha sido estático. Originalmente, durante los inicios de la vanguardia, la crítica actuó como cómplice y legitimadora del proyecto moderno. Figuras como Adolf Behn, Siegfried Giedion y Bruno Zevi trabajaron para establecer un cuerpo doctrinal que acompañara la nueva arquitectura, convenciendo a la cultura de su novedad y valía.
Esta crítica inicial no se mantenía al margen; por el contrario, su discurso demostraba los nuevos valores y aspiraba a generalizar sus criterios. Se buscaba una legitimidad histórica, cultural y técnica para la nueva arquitectura, presentándola como una contribución valiosa a la sociedad.
La Suspensión Crítica Post-Guerra Mundial
Tras la II Guerra Mundial y el auge del existencialismo, la relación entre arquitectos y críticos experimentó una pérdida de confianza. Esta distancia llevó a un período de “suspensión crítica”, donde la explicación de la arquitectura se alejó de visiones arborescentes y se entendió como un acontecimiento complejo, resultante del cruce de fuerzas. La crítica misma se convirtió en una construcción deliberada, diseñada para iluminar la topografía de la arquitectura en un punto específico.
El período posterior a la II Guerra Mundial se caracteriza por:
- El abandono del discurso artístico tradicional.
- Una preocupación por fenómenos globales de percepción.
- El interés por lo arcaico, las culturas primitivas y la etnología, reflejado en debates como los del Team X.
- Una crisis en la concepción de la belleza como orden superior formal.
Analogías entre Pasado y Presente en la Crítica Arquitectónica
Este análisis propone una analogía entre la situación actual de la arquitectura y el clima posterior a la II Guerra Mundial. Aunque las condiciones históricas no se repiten, las analogías permiten señalar estructuras de comportamiento y significación mutuas. Se trata de identificar conexiones y transformaciones, estableciendo paradigmas eficaces para comprender ambos momentos del siglo XX.
Arquitectura Existencialista: Se propone esta noción para describir rasgos de la cultura de los años cincuenta aplicables también a la arquitectura. En ese entonces, las aspiraciones y problemas, las concepciones del mundo y del sujeto, influenciaron tanto la filosofía como la literatura y la arquitectura.
Hoy, el retorno del sujeto, la psicología de la percepción global, la experiencia del vacío y la presencia ineludible de la función y el lugar, junto a la ausencia de límites, encuentran nuevas formulaciones en el contexto actual.
Ejemplos Emblemáticos de Tendencias Arquitectónicas Post-Guerra
Para ilustrar estas ideas, se analizan edificios clave de los años cincuenta, que, aunque dispares en apariencia, comparten preocupaciones estéticas y conceptuales:
- Casa Farnsworth de Mies van der Rohe (1945-1950): Ejemplifica el núcleo técnico y el espacio transparente.
- Museo de Arte de New Haven de Louis I. Kahn (1956): Destaca por sus espacios sirvientes y servidos.
- Iglesia en Imatra de Alvar Aalto (1956-1959): Un ejemplo del maclaje de volúmenes.
- Casa Ugalde de José Antonio Coderch (1950-1951): Muestra rupturas morfológicas.
- Apartamentos Borsalino de Ignazio Gardella (1950-1952): Caracterizados por gestos leves.
Estos edificios, construidos por arquitectos de renombre, no buscaban una universalidad de conocimientos o teorías, sino respuestas específicas a condiciones particulares.
La Crisis Estética y la Percepción Nómade
La crisis y crítica estética de los años cincuenta no se recuperó con los intentos de revivir formas clásicas en los setenta. La búsqueda de una idea de lo bello, presente en Le Corbusier, ya no era el motor para Mies, Kahn, Aalto, Coderch o Gardella. Sus obras manifiestan una nueva sensibilidad.
Percepción Nomádica: Cuando la relación entre el sujeto y el mundo se vuelve problemática, la percepción se torna errática y fragmentada. La arquitectura actual refleja esto en:
- Fragmentación: Proyectos rotos en partículas difíciles de recomponer.
- Inacabado, parcial, acumulativo: Un modo de hacer que no busca la integración o la síntesis.
Adjetivos como acumulación, reiteración, diferencia o desconexión describen estas arquitecturas. Los ideales de integración y coherencia del pasado se han desvanecido, presentando la tarea arquitectónica como una tentativa modesta y frágil, una provisionalidad insuperable.
El Movimiento y el Vacío en la Arquitectura
La arquitectura moderna celebró la incorporación del movimiento y el tiempo, una “cuarta dimensión” inspirada en la relatividad einsteniana. Esto significaba potenciar los efectos de recorrido, creando espacios para la movilidad que a menudo resultaban en una experiencia de vacuidad.
Los edificios post-II Guerra Mundial, ejemplos de esta nueva situación crítica, tienden a mostrarnos un vacío, un molde negativo para nuestra experiencia de la movilidad permanente.
Disolución en el Paisaje y la Desterritorialización
En la crisis de los años cincuenta, la inseguridad formal del objeto arquitectónico se resolvió a menudo en la disolución del objeto en el paisaje. Conceptos como integración, continuidad y adaptación fueron recurrentes, con estrategias de desmaterialización, fragmentación o camuflaje. La arquitectura buscaba ser un componente más de un continuum paisajístico, descargándose de su propia presencia.
Hoy, sin embargo, el paisaje ya no es un fondo integrador. Los procesos de desterritorialización, como los descritos por Gilles Deleuze, sitúan los objetos arquitectónicos en “no-lugares” o “no-paisajes”. Las arquitecturas contemporáneas surgen ex-abrupto, desconectadas del lugar y mediatizadas por imágenes. Esto genera un agnosticismo desarraigado, donde la arquitectura no puede ocultar la ausencia de una relación feliz con el territorio o la vida. La fusión panteísta o el estupor aislado del objeto son dos caras del mismo problema: la arquitectura ya no establece una relación estable con su entorno.
De lo Visual a lo Cinestésico: La Percepción en la Arquitectura
El psicologismo gestaltista, que influyó en la arquitectura del movimiento moderno, evolucionó de lo puramente visual a lo complejo cinestésico después de la II Guerra Mundial. La Fenomenología de la percepción (1945) de Maurice Merleau-Ponty argumenta que nuestra experiencia del mundo se da con la totalidad del cuerpo: espacio-temporal, sexual, móvil y expresivo. La dicotomía visual-táctil de Alois Riegl se transformó en una teoría más general de la interacción entre el yo y el mundo, trascendiendo lo meramente estético.
Análisis de Ejemplos Actuales (Años Ochenta)
Para contrastar y comparar, se presenta una selección de edificios de los años ochenta:
- Edificio comercial en Kioto de Tadao Ando (1983-1990).
- Almacenes para Ricola en Basilea de Jacques Herzog & Pierre de Meuron (1986-1987).
- Casa Schnabel en Santa Mónica de Frank O. Gehry (1988-1990).
- Auditorio en Salamanca de Juan Navarro Baldeweg (1989-1992).
- Facultad de Arquitectura de Oporto de Álvaro Siza (1988-1992).
Funcionalismo vs. Carácter Arquetípico
En los años cincuenta, la arquitectura buscaba adecuar su forma a la clara definición de un programa, haciendo del funcionalismo un apoyo de la forma. No se trataba solo de utilidad, sino de hacer el cometido funcional explícito y comunicable. La novedad de los usos constituía un valor añadido, y la arquitectura se ordenaba visualmente según el programa.
En cambio, la arquitectura actual parece producir un mensaje de un modo más mediato. La noción de carácter, mediada por imágenes de las artes plásticas, despliega la forma a través de contenedores formales que actúan como arquetipos jungianos. Se buscan referencias a:
- El perfil elemental de la casa como noción natural.
- La cúpula como envolvente monumental.
- Geometrías básicas como referencias a lo esencial.
- La evidencia de los materiales como retorno a lo originario.
Ya no se trata de evidenciar la utilidad, sino de apelar a estructuras profundas del psiquismo, evocando un carácter poderoso a través de imágenes arquetípicas, anterior a cualquier discurso lógico. Es un desplazamiento de la superficie a lo profundo, donde el significado se construye con un código peculiar y propio en cada obra.
La Crítica Radical y la Situación Actual
En los años sesenta y setenta, la crítica radical surgió como un alegato global contra la autosuficiencia de la práctica arquitectónica. Se descalificaba la actividad arquitectónica como un discurso mixtificador, una retórica falaz que prometía utopías imposibles y era cómplice de las fuerzas mitificadoras del capitalismo. El crítico se posicionaba como una conciencia lúcida, distante, denunciando y desenmascarando la ideología arquitectónica.
El Desafío de la Crítica Contemporánea
La situación actual ha perdido el rigor del radicalismo sin forjar un nuevo pacto de colaboración con la práctica. Nos encontramos en un contexto de posestructuralismo epistemológico y nihilismo político, donde no hay sistemas generales de valores ni principios para enjuiciar la arquitectura. Las obras actuales se presentan con deseos e intenciones limitadas, sin razonamientos fundamentados.
La crítica actual no puede operar con la fuerza de un ejército organizado. Más que cuerpos teóricos, encontramos situaciones y propuestas de hecho que buscan su consistencia en las condiciones particulares de cada acontecimiento. La arquitectura contemporánea es una difusa heterogeneidad, un cruce de discursos parciales y fragmentarios. La crítica, en este escenario, se convierte en un sistema provisional, una multiplicidad de plataformas para construir mapas y descripciones que revelen la complejidad de un territorio en constante mutación.
El Silencio y la Ausencia en la Arquitectura Actual
La transparencia, dilatación y ausencia de límites son síntomas de una arquitectura que actúa como forma negativa, no como proposición de contenidos figurativos precisos. La espacialidad hegemónica de los cincuenta se radicaliza hoy en la pura ausencia, el vacío de líneas de construcción virtual.
La arquitectura se interpreta como testimonio de una emigración, el solar abandonado de dioses y hombres. La filosofía nietzscheana del desamparo y el ocaso resuena en las obras más sensibles. El espacio, antes capaz de generar experiencias en el vacío cinestésico, se ha vuelto menos compulsivo.
Un viento nihilista recorre la arquitectura actual, deshaciendo gestos e imágenes. En obras como las de Ando o Navarro Baldeweg, el tiempo se suspende, las pasiones se acallan. No hay un sujeto que grite; la arquitectura se ha vaciado de individualismo y subjetividad. La calidad de la obra ya no se mide por patrones objetivos o la fuerza de la invención, sino por un silencio que evoca paisajes desolados y naturalezas muertas. La topografía que la crítica puede dibujar hoy es la de estos territorios vacíos, donde la intensidad se resuelve en la imaginación y la memoria. La tarea de la crítica es medir y acotar este estado de cosas, haciendo pública y colectiva una situación que, a menudo, se desea vivir como individual.
Preguntas Frecuentes sobre Crítica Arquitectónica y Tendencias Contemporáneas
¿Cómo ha cambiado el papel de la crítica arquitectónica desde el siglo XX?
El papel de la crítica arquitectónica ha evolucionado de ser un apoyo comprometido con el proyecto moderno, legitimando la nueva arquitectura, a una situación de “suspensión crítica” tras la II Guerra Mundial. Actualmente, se caracteriza por una crítica más provisional y heterogénea, que dibuja mapas de situaciones en lugar de establecer cuerpos doctrinales rígidos, debido a la ausencia de sistemas de valores generales y principios políticos.
¿Qué caracteriza la arquitectura posterior a la II Guerra Mundial según los materiales?
La arquitectura posterior a la II Guerra Mundial se caracteriza por el abandono del discurso artístico tradicional, la preocupación por fenómenos globales de percepción, el interés por lo arcaico y las culturas primitivas, y una crisis en la concepción de la belleza. Las obras de arquitectos como Mies van der Rohe o Alvar Aalto buscaban respuestas específicas a condiciones particulares, centrándose en el funcionalismo explícito y la experiencia del vacío.
¿Cuáles son las diferencias clave entre el funcionalismo y la apelación a los arquetipos en la arquitectura contemporánea?
El funcionalismo, prominente en los años cincuenta, buscaba hacer explícito el cometido funcional del edificio, ordenando visualmente la arquitectura según su programa. En contraste, la arquitectura contemporánea apela a estructuras profundas del psiquismo a través de imágenes arquetípicas (como el perfil elemental de la casa o la cúpula). No se trata de evidenciar la utilidad, sino de desvelar el carácter de las arquitecturas de un modo poderoso y anterior a discursos lógicos, utilizando contenedores formales que actúan como arquetipos jungianos.
¿Qué significa la “desterritorialización” en el contexto de la arquitectura actual?
La “desterritorialización” se refiere a procesos que colocan los objetos arquitectónicos en “no-lugares” o “no-paisajes”, significando que su presencia no está conectada intrínsecamente a un lugar. Las arquitecturas contemporáneas surgen ex-abrupto, inesperadamente, y su recepción suele estar mediada por imágenes. Esto lleva a una relación advenediza y extrínseca con el entorno, manifestando una ausencia de conexión feliz con el territorio, a diferencia de la integración pintoresquista del pasado.