Podcast sobre Contabilidad: Flujo de Efectivo, Combinaciones y Balance Social
Contabilidad: Flujo de Efectivo, Combinaciones y Balance Social para Estudiantes
Podcast
Estado de Flujo de Efectivo: El Secreto para Clavar tu Examen
Délka: 26 minut
Kapitoly
La diferencia clave
¿Qué es este estado?
El gran reto del IVA
Cómo manejar el IVA sin errores
Intereses y Dividendos
La Tercera Alternativa
IVA de Operaciones No Operativas
Resumen y Próximos Pasos
El Método Indirecto
Los Ajustes Principales
Un Método Mixto
La Clave No Es Ganar
Características y Reglas del Juego
Fondos con Destino Específico
El Estado Más Importante
¿Quién tiene el control?
El Balance Especial y la Llave
¿Qué es una escisión?
Dos puntos de vista
El método contable
La Clave es el Control
El Método de Adquisición
¿Positivo o Negativo?
Las Primas de Emisión
Fusión vs. Absorción
El Famoso Valor Llave
Asignación Final
¿Qué es el Balance Social?
La Estructura en Dos Partes
Valor Generado vs. Beneficio
Resumen y Cierre
Přepis
Hugo: Aquí va la pregunta del millón para tu examen de contabilidad. ¿Cuál es la diferencia entre un aprobado raspado y una nota perfecta? Muchas veces, está en cómo manejas el IVA en el Estado de Flujo de Efectivo. La mayoría se enreda, pero entenderlo te pone por delante del ochenta por ciento de la clase.
Alba: Exacto, Hugo. Es ese detalle que los profesores buscan para ver quién domina el tema de verdad. Y hoy vamos a desvelar cómo hacerlo bien, siempre.
Hugo: Promesa hecha. Estás escuchando Studyfi Podcast.
Hugo: Entonces, Alba, para empezar, ¿qué es exactamente el Estado de Flujo de Efectivo o EFE? Suena... imponente.
Alba: Es menos intimidante de lo que parece. Piensa en ello como el extracto bancario de la empresa. No muestra lo que la empresa *debería* tener, sino el dinero real que entró y salió. Pasamos del criterio de lo devengado, que es cuando se genera el derecho u obligación, al criterio de lo percibido. ¡Cash real!
Hugo: Ah, o sea, no importa si vendí a crédito y aún no me pagaron. Aquí solo cuenta el dinero que ya está en la caja, ¿cierto?
Alba: ¡Precisamente! Muestra la liquidez real. Se divide en tres actividades: operación, inversión y financiación. Así sabemos exactamente de dónde viene el dinero y a dónde se va.
Hugo: Vale, entiendo la base. Pero siempre que aparece el IVA... todo se complica. ¿Cuál es el truco en el método directo?
Alba: Aquí está la clave. En teoría, el efecto del IVA debería ser nulo. El IVA que cobras a tus clientes (débito fiscal) debería, a la larga, pagarse a la hacienda pública, compensando el IVA que tú pagas a tus proveedores (crédito fiscal). Pero... casi nunca es perfectamente nulo en un período concreto.
Hugo: ¿Y por qué no? ¡Eso me vuelve loco!
Alba: Por los saldos al inicio y al final del ejercicio. Es como empezar una carrera con una botella de agua medio llena y terminar con una casi vacía. El consumo neto no es solo lo que bebiste, sino cómo cambiaron tus niveles inicial y final. Lo mismo pasa con las cuentas de IVA a pagar o a cobrar.
Hugo: Ok, la analogía de la botella ayuda. ¿Cómo lo aplicamos en la práctica? ¿Metemos el IVA en cada cobro y pago?
Alba: Esa es una alternativa, incluir el IVA en cada rubro. Pero una más limpia es la tercera opción que se suele usar. Tratas las ventas y las compras sin IVA en los cobros y pagos. Y luego, en el apartado de "Pagos de otros impuestos", solo reflejas la variación del saldo de la cuenta "IVA a pagar" entre el inicio y el final del período.
Hugo: Suena más sencillo. ¿Y si el saldo final es a favor de la empresa?
Alba: ¡Buena pregunta! Si el saldo final es a favor, significa que pagaste de más durante el ejercicio. Es una salida real de efectivo, así que en lugar de sumar, resta. Y si el saldo inicial era a favor, lo usaste para pagar menos, así que en vez de restar, suma. Es pura lógica de flujos.
Hugo: Entendido. Para terminar, ¿qué pasa con los intereses y dividendos? A veces no sé dónde ponerlos.
Alba: Es un clásico. Los intereses cobrados a clientes o pagados a proveedores van en actividades operativas. Pero si son por un préstamo bancario, van a financiación. Los dividendos cobrados son de inversión, ¡pero los pagados son de financiación! Son de las pocas cosas que se exponen por método directo incluso si usas el indirecto.
Hugo: ¡Aha! Así que el método indirecto en realidad es un método mixto. ¡Ese es el detalle que me faltaba! Creo que con esto, el EFE ya no parece tan aterrador.
Alba: Para nada. Una vez que entiendes la lógica del efectivo, todo encaja. Y saber manejar el IVA es tu arma secreta.
Hugo: Y justo ahí nos quedamos, Alba. Mencionaste una tercera alternativa para tratar el IVA que, según decías, simplificaba las cosas. ¿Cómo funciona exactamente?
Alba: ¡Buena memoria, Hugo! Exacto. La clave de esta tercera alternativa es que es neutra. No afecta el resultado final del efectivo. Simplemente organiza la información de otra manera.
Hugo: ¿Organiza cómo? ¿A dónde va a parar cada cosa?
Alba: ¡Alba, la organizadora de impuestos! Mira, es sencillo. Los saldos de débito fiscal, o sea, el IVA de tus ventas, se meten dentro de los créditos por ventas.
Hugo: Ok, lógico. ¿Y el crédito fiscal?
Alba: Ese se va con las deudas comerciales, con tus proveedores. Así, todo queda agrupado con su operación de origen. ¡Menos cuentas sueltas!
Hugo: Suena más limpio, la verdad. Menos lío.
Alba: Exacto. Pero, ¿qué pasa con el IVA de cosas que no son tu actividad principal? Como comprar una máquina o cobrar un alquiler.
Hugo: Uf, ahí es donde siempre me pierdo. ¿Se mezcla todo?
Alba: ¡Justo ahí está el truco! Tienes dos opciones principales. Opción uno: lo dejas todo en actividades operativas. Es la vía fácil, no requiere ajustes.
Hugo: Me gusta la vía fácil.
Alba: ¿A quién no? Pero la opción dos es más precisa. Consiste en trasladar ese IVA a la actividad que le corresponde. Si el IVA viene de comprar una máquina, se va con las actividades de inversión.
Hugo: Ah, ya veo. Anulas su efecto en lo operativo y lo mandas a su verdadera casa.
Alba: ¡Bingo! Así tu informe de flujos es mucho más claro. Muestra exactamente qué dinero generó o consumió cada área de tu negocio.
Hugo: Entonces, para recapitular: en estas alternativas, el IVA de operaciones no operativas puede quedarse en operativas o moverse a inversión o financiación.
Alba: Precisamente. Y esto es súper importante, porque te da la flexibilidad para presentar la información de la forma que mejor refleje tu realidad económica. Es el poder de elegir tu propia aventura contable.
Hugo: Me encanta. Una aventura donde, con suerte, no nos perdemos. Creo que la mejor forma de entender esto sería con números de verdad.
Alba: Totalmente de acuerdo. De hecho, he preparado un caso práctico para que veamos cómo todos estos conceptos aterrizan en una situación real. ¿Listo para ensuciarte las manos con algunos cálculos?
Hugo: Y si el método directo es tan... bueno, directo, ¿por qué existe un método indirecto? Suena más complicado.
Alba: Es una excelente pregunta, Hugo. No es más complicado, solo es un enfoque diferente. Se le conoce como el "método de la conciliación".
Hugo: ¿Conciliación? ¿Entre quiénes?
Alba: Entre el resultado que la empresa dice que ganó y el dinero que realmente entró en su caja. Partimos de la ganancia neta y hacemos ajustes.
Hugo: De acuerdo, ¿y cómo son esos ajustes? Dame un ejemplo.
Alba: Claro. Piensa en las ventas. El estado de resultados te muestra todas las ventas, pero... ¿se cobraron todas? Probablemente no.
Hugo: Ah, por los clientes que pagan a crédito.
Alba: ¡Exacto! Entonces, para saber cuánto cobraste de verdad, tomas las ventas totales, le sumas el saldo inicial de tus créditos por ventas y le restas el saldo final. Así de simple.
Hugo: Entiendo... Es para pasar de lo devengado a lo percibido. ¡Tiene lógica!
Alba: Justo eso. Hacemos lo mismo con el costo de ventas y las deudas comerciales para saber cuánto pagamos realmente a nuestros proveedores.
Hugo: Antes mencionaste que también se le llama método "mixto". ¿Por qué?
Alba: ¡Buena memoria! Es porque hay ciertas cosas, como los intereses pagados o el impuesto a las ganancias, que siempre se muestran por el método directo. ¡Sin excepción!
Hugo: O sea que el método indirecto a veces tiene que ser directo. ¡Qué dilema de identidad!
Alba: Exactamente. Es un híbrido. Mantiene las cosas interesantes y, sobre todo, transparentes para quien lee el estado financiero. El IVA, por ejemplo, queda incluido implícitamente en esas variaciones que calculamos.
Hugo: Vale, creo que lo tengo. El método indirecto no es un villano, solo tiene su propia forma de contar la historia. ¿Qué pasa entonces con las otras actividades de la empresa?
Hugo: ...entonces, esa es la lógica para las empresas que buscan rentabilidad. Pero Alba, ¿qué pasa con las organizaciones cuyo objetivo principal no es ganar dinero?
Alba: ¡Excelente pregunta, Hugo! Ahí es donde entramos en el fascinante mundo de los entes sin fines de lucro, regulados por la RT 11. Y aquí está la clave... la gran diferencia no es si generan ganancias, sino el destino final de esos excedentes.
Hugo: A ver, explícame eso. ¿Qué significa "destino final"?
Alba: Significa que cualquier superávit o ganancia que tengan no puede ser retirado ni repartido. Debe quedarse dentro del patrimonio de la entidad para seguir cumpliendo su misión. No hay propietarios, sino asociados que no tienen derecho sobre el capital que aportaron.
Hugo: O sea, no hay un jefe que se va a casa con un cheque gigante a fin de año.
Alba: Exactamente. El beneficio es para la causa, no para el individuo. Pensemos en asociaciones civiles, fundaciones o mutuales. Su objetivo es el bien común.
Hugo: Suena muy noble. ¿Y qué características tienen que tener sí o sí?
Alba: Bueno, además de no repartir ganancias, son entidades separadas del Estado, se administran a sí mismas y, muy importante, si se disuelven, su patrimonio debe ir a otra entidad sin fines de lucro, no a los bolsillos de los asociados.
Hugo: Tiene lógica, es como proteger la misión hasta el final. ¿Y llevan los mismos libros contables que una empresa?
Alba: Casi. El Código Civil les exige libros sociales, como el registro de asociados y las actas, y también libros contables como el de caja e inventario y balances. Pero, para cumplir con las normas contables profesionales, también necesitan el libro Diario, que es fundamental.
Hugo: Y estas normas, ¿se mantienen siempre igual o se actualizan?
Alba: ¡Se actualizan! De hecho, la RT 25 modificó a la RT 11 y trajo cambios importantes. Uno de los más interesantes es que amplió el concepto de “Fondos con destino específico”.
Hugo: ¿Fondos con destino específico? ¿Como una alcancía para un proyecto especial?
Alba: ¡Exacto! Es dinero que se recibe o se recauda para un fin concreto. Por ejemplo, una donación para construir un nuevo salón o lo recaudado en un evento para comprar computadoras. Ese dinero se registra en el pasivo hasta que se usa para su propósito original.
Hugo: Entiendo. Es una forma de asegurar que el dinero vaya exactamente a donde se prometió.
Alba: Precisamente. La transparencia es fundamental. Y eso nos lleva a un estado contable que es el rey en este tipo de entes.
Hugo: ¿Ah, sí? ¿Cuál es el estado estrella para un ente sin fines de lucro?
Alba: El Estado de Flujo de Efectivo, o EFE. Como el manejo de los fondos es el aspecto central, este estado es el que brinda la información más valiosa para los asociados.
Hugo: ¿Y tiene alguna particularidad?
Alba: Sí, y es una regla de oro. Deben presentarlo usando el método directo. No es opcional. Esto muestra claramente las entradas y salidas de dinero de las actividades operativas, sin compensaciones. Es la máxima transparencia en acción.
Hugo: Clarísimo. Así un socio o donante puede seguir el rastro del dinero fácilmente. Me parece genial. Ahora, una vez que tenemos toda esta información... ¿cómo nos aseguramos de que sea correcta?
Hugo: ...así que entender el contexto macro es clave. Pero, Alba, bajemos a lo concreto. ¿Qué pasa cuando dos empresas deciden... juntarse? Hablamos de fusiones, adquisiciones... Suena todo muy parecido.
Alba: Es una pregunta genial, Hugo, porque ahí está el corazón del asunto. Lo llamamos "combinaciones de negocios", y lo primero que hay que ver es la "esencia económica", el objetivo real de la operación.
Hugo: ¿Esencia económica? ¿Qué significa eso exactamente?
Alba: Significa preguntarnos: ¿alguien toma el control? Si una empresa compra más del 50% de las acciones de otra, eso es una **adquisición**. Hay un adquirente y un adquirido. Simple.
Hugo: Ok, uno manda. ¿Y si no es así?
Alba: ¡Exacto! A veces se unen para compartir riesgos y beneficios. Ninguna tiene la mayoría. Eso es una **unificación de intereses**. Piensa en ello como un matrimonio entre iguales, no una compra.
Hugo: Me gusta la analogía. Entonces, en una adquisición, ¿cómo se mide lo que se está comprando? No es como escanear un código de barras en el súper, ¿verdad?
Alba: Para nada. Aquí entra el "balance especial". Es una foto del patrimonio de la empresa adquirida, pero con un detalle crucial...
Hugo: A ver, sorpréndeme.
Alba: Todo se mide a valores corrientes. Los activos a lo que valen hoy, y los pasivos a lo que costaría cancelarlos hoy. Esto nos da el "patrimonio neto real", que es la base para saber cuánto cuesta la inversión.
Hugo: Entendido. O sea, el precio justo. Y el costo de adquisición... ¿es simplemente lo que se paga?
Alba: Correcto. Puede ser en efectivo, con otros bienes, asumiendo una deuda o, muy común, emitiendo acciones nuevas de la empresa que compra.
Hugo: Y la diferencia entre ese costo que pagas y el patrimonio neto real que calculamos...
Alba: ...esa es la famosa "llave de negocio", ¿cierto? ¡Bingo! Has dado en el clavo. Esa llave representa el valor extra que se paga por cosas que no se ven, como la marca o la clientela.
Hugo: Perfecto. Entonces, tenemos la esencia económica, el balance especial y la llave. Con esto claro, el proceso parece mucho más lógico. Ahora, ¿cómo impacta esto en los libros contables? Porque me imagino que no es solo sumar y restar...
Hugo: ...así que las fusiones son básicamente unir fuerzas. Pero, ¿qué pasa cuando una empresa quiere hacer justo lo contrario? ¿Separarse?
Alba: ¡Exacto! Y para eso existen las escisiones. Es un concepto clave, y dominarlo te da una ventaja enorme en los exámenes.
Hugo: Ok, "escisión". Suena como a cirugía empresarial.
Alba: No es una mala analogía. Piénsalo así: es cuando una empresa, la "escisionante", le pasa una parte o todo su patrimonio a otras compañías.
Hugo: ¿Y la empresa original desaparece siempre?
Alba: A veces. Si transfiere solo una parte de sus activos y pasivos, sigue existiendo. Pero si lo reparte todo entre dos o más empresas nuevas, entonces sí, se disuelve. Las que reciben todo se llaman "escisionarias".
Hugo: Entendido. ¿Y por qué hay diferentes normas para clasificar esto? Parece que lo complican a propósito.
Alba: ¡Parece! Pero cada norma tiene un objetivo distinto. La Ley de Sociedades Comerciales, o LSC, busca proteger a los socios de la empresa original. Su prioridad es el patrimonio.
Hugo: Claro, que no pierdan su inversión.
Alba: Justo. Por eso su clasificación se centra en si la empresa original sobrevive o no. En cambio, las Normas Contables se enfocan en las empresas receptoras.
Hugo: ¿Y qué buscan ellas?
Alba: Buscan definir el método para registrar contablemente esos activos y pasivos que reciben. Su foco es puramente técnico.
Hugo: Bien, entonces, ¿cómo se registra esto en los libros?
Alba: Es muy parecido a las fusiones. Con el método de la adquisición, los activos se registran a su valor corriente. El patrimonio neto se ajusta con el aumento de capital y las primas de emisión.
Hugo: ¿Y el otro método, el de unificación?
Alba: Ese es más directo. Mantiene los valores contables que ya tenía la empresa original. Es como si la historia contable continuara, la composición del patrimonio se mantiene casi igual.
Hugo: Perfecto, creo que lo tengo. Pero, ¿cómo se mide el impacto de todo esto más allá de los números fríos?
Alba: Excelente pregunta. Y eso nos lleva directamente a una herramienta muy poderosa: el Balance Social.
Hugo: ...así que esa es la idea general. Pero, Alba, hay algo que siempre confunde: ¿cuál es la diferencia principal entre los distintos tipos de combinaciones?
Alba: ¡Gran pregunta, Hugo! La palabra mágica es: control. Piénsalo así: en una adquisición, hay un "jefe" claro. Una empresa obtiene el control sobre la otra.
Hugo: Ok, como en una absorción, donde una empresa "se come" a la otra.
Alba: ¡Exactamente! Una se disuelve y la otra continúa. En cambio, en una unificación de intereses, como en una fusión pura, no hay un jefe claro. Ambas se unen para crear algo nuevo y comparten el control. Nadie se "come" a nadie.
Hugo: Entendido. Y contablemente, ¿cómo se registra esto? Hablemos del método de adquisición.
Alba: Claro. Aquí viene lo interesante. Cuando adquieres una empresa, no registras sus cosas por el valor que decían sus libros viejos. ¡No! Valoras todo a precios de hoy, a valores corrientes.
Hugo: Tiene sentido. Quieres saber lo que vale *ahora*.
Alba: ¡Exacto! Y aquí aparece el famoso "valor llave". Comparamos lo que pagamos con el valor actual de sus activos netos.
Hugo: ¿Valor llave? Suena como a un videojuego.
Alba: Un poco, sí. Si pagas más de lo que valen sus activos, la llave es positiva. Es como pagar extra por el potencial, por los futuros rendimientos que esperas.
Hugo: Ah, pagas por la buena reputación, la marca...
Alba: ¡Eso es! Y si pagas menos... bueno, tienes una llave negativa. Es más raro, pero pasa. En resumen, en la adquisición todo se revalúa y nace este concepto de "llave".
Hugo: Perfecto, creo que quedó clarísimo. Entonces, la llave solo aparece en las adquisiciones, no en las unificaciones.
Alba: Justo ahí está el punto clave. Y eso nos lleva directamente a cómo calculamos esa prima de emisión en el patrimonio neto, que es nuestro próximo tema...
Hugo: Y justo ahí es donde se pone interesante... una vez que se decide la fusión o absorción, ¿cómo se registra todo eso? ¿Cómo se asegura que los números cuadren y que sea justo para todos?
Alba: ¡Exacto! Esa es la pregunta clave. Y la respuesta está en algo llamado “primas de emisión por fusión”.
Hugo: ¿Primas de emisión? Suena como un bono extra o algo así.
Alba: Podrías verlo de esa forma. Piensa en esto: cuando dos empresas se unen, sus patrimonios son diferentes. Las primas de emisión son la herramienta contable que usamos para... digamos, recomponer el patrimonio neto de la nueva empresa o de la continuadora.
Hugo: O sea, para que todo encaje de forma equitativa para los socios de ambas compañías.
Alba: Precisamente. Su objetivo es proteger los derechos de todos los socios. Es una forma de ajustar las cuentas para que el capital refleje la nueva realidad de la empresa combinada.
Hugo: Y supongo que no es lo mismo si es una fusión pura que si una empresa absorbe a otra.
Alba: Para nada. Hay una diferencia crucial. En una fusión, donde nace una entidad legalmente nueva, tanto los activos de la empresa adquirente como los de la adquirida se miden a sus valores actuales.
Hugo: Todo se “resetea”, por así decirlo.
Alba: Exacto. Pero en una absorción, la empresa adquirente... la que absorbe... mantiene su continuidad jurídica. Así que sus activos y pasivos no se revalúan. Solo se ajustan los de la empresa que está siendo comprada.
Hugo: ¿Y por qué esa diferencia?
Alba: Porque si la empresa que absorbe revaluara sus propios activos, estaría inflando sus resultados de forma artificial. Y eso no es correcto, porque la transacción es un aumento de capital, no una venta que genere ganancias.
Hugo: Entendido. Ahora, hablemos de algo que siempre me ha dado curiosidad: el “valor llave”, o goodwill. ¿Por qué una empresa pagaría más por otra de lo que valen sus activos?
Alba: ¡Ah, la pregunta del millón! Pagas más porque no solo estás comprando edificios o máquinas. Estás comprando cosas intangibles.
Hugo: ¿Como la marca? ¿La reputación?
Alba: ¡Exacto! Una buena reputación, una clientela fiel, un personal súper capacitado... todo eso tiene un valor inmenso que no está en el balance. Ese extra que pagas es la llave de negocio positiva.
Hugo: Y... ¿existe una llave negativa?
Alba: Sí, aunque es menos común. Ocurre cuando pagas *menos* del valor de los activos. Piénsalo, ¿por qué alguien vendería tan barato?
Hugo: Porque la empresa tiene problemas, o necesita vender urgentemente, supongo.
Alba: Justo. La llave negativa a menudo refleja que se esperan pérdidas o gastos futuros. Es como un “descuento por problemas”.
Hugo: Entonces, para resumir: tenemos las primas de emisión para equilibrar el patrimonio, y el valor llave para reflejar el valor intangible.
Alba: Eso es. Y al final, hay que hacer un segundo cálculo. Nos aseguramos de que esas primas y los resultados acumulados se distribuyan proporcionalmente entre todos los nuevos socios según su participación en el capital.
Hugo: Es un puzzle complejo, pero cada pieza tiene su lógica para asegurar la equidad. Me encanta.
Alba: Totalmente. Y conocer estas piezas te da una ventaja enorme para entender el valor real detrás de estas operaciones. Ahora, todo esto suena muy teórico, pero ¿qué te parece si en el próximo segmento vemos cómo se aplican estos cálculos en un caso práctico?
Hugo: ¡Perfecto! Vamos a ponerle números a la teoría. ¡No se muevan!
Hugo: ...y con eso cerramos el análisis de los estados contables tradicionales. Pero Alba, hay un tipo de informe del que se habla cada vez más... el Balance Social. ¿No es así?
Alba: Exacto, Hugo. Y es un concepto clave para entender el rol de las empresas hoy.
Hugo: Entonces, ¿qué es exactamente? Suena como algo... ¿más ético?
Alba: Podríamos decirlo así. El Balance Social es un informe que muestra cómo una organización genera y distribuye su valor no solo económico, sino también social y ambiental.
Hugo: O sea, va más allá de solo ganar dinero.
Alba: ¡Totalmente! El objetivo es mostrar cómo la empresa contribuye, o afecta, al desarrollo de la sociedad. La información siempre se presenta de forma comparativa con años anteriores.
Hugo: ¿Y cómo se organiza toda esa información?
Alba: Se divide en dos partes principales, según la RT 36. Primero, está la "Memoria de Sustentabilidad".
Hugo: ¿Qué encontramos ahí?
Alba: Ahí se explica todo: la relación con los trabajadores, las medidas ambientales que toman... básicamente, su relación con el entorno interno y externo.
Hugo: Entendido. ¿Y la segunda parte?
Alba: Es el "Estado de Valor Económico Generado y Distribuido". Este es el corazón numérico del informe.
Hugo: "Valor Económico Generado"... ¿eso es lo mismo que la ganancia de la empresa?
Alba: ¡Gran pregunta! Y la respuesta es no. Piénsalo así: el beneficio es la parte que le queda a los dueños.
Hugo: Claro.
Alba: Pero el Valor Económico Generado es la riqueza total que la empresa crea para *todos*. Eso incluye sueldos para empleados, impuestos para el estado y, sí, también la ganancia para los propietarios.
Hugo: Ah, ¡ahora lo veo! Primero muestra toda la torta que se generó, y después cómo se repartió cada porción.
Alba: ¡Exactamente! Esa es la clave.
Hugo: Bueno, para resumir nuestro último tema de hoy: el Balance Social mide el impacto económico, social y ambiental de una empresa. No es obligatorio, pero es una herramienta de transparencia increíble.
Alba: Así es. Recuerden sus dos partes: la Memoria, que es la parte descriptiva, y el Estado de Valor, que muestra la generación y distribución de la riqueza.
Hugo: Con esto cerramos un episodio súper completo. Gracias, Alba, por aclarar tantos conceptos.
Alba: Un placer, Hugo. ¡Y gracias a todos por escucharnos!
Hugo: Nos encontramos en el próximo episodio de Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima y a seguir estudiando!