Podcast sobre Conceptos Clave en Filosofía y Lógica

Conceptos Clave en Filosofía y Lógica: Guía Completa para Estudiantes

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Hegel y la Danza de las Ideas0:00 / 25:16
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DiegoLa mayoría de la gente piensa que la filosofía busca una verdad única y estática, ¿no? Como encontrar la respuesta final a una pregunta y ya está.
DanielaTotalmente. Pero aquí viene lo bueno: para Hegel, la verdad no es un destino final, sino el propio viaje lleno de contradicciones.
Capítulos

Hegel y la Danza de las Ideas

Délka: 25 minut

Kapitoly

La verdad en la contradicción

El Absoluto y el autoconocimiento

El método: Tesis, Antítesis, Síntesis

¿Por qué nos importa hoy?

Falsar, no Confirmar

La Ciencia Como Dogma

Revoluciones Científicas

¿Dos Caras de la Misma Moneda?

La verdad pragmática

La evolución del concepto

Verdad como adecuación

Pruebas de la Verdad

De la Indagación al Examen

Cuidado con las Falacias

Detectives del Razonamiento

Ataques y Amenazas

La Trampa de la Multitud

Las Estructuras del Pensamiento

El Concepto y sus Propiedades

Términos y Definiciones

Principios Lógicos Supremos

Dos Caras de la Lógica

¿Verdadero o Falso?

Los Modificadores de Conducta

Resumen y Despedida

Přepis

Diego: La mayoría de la gente piensa que la filosofía busca una verdad única y estática, ¿no? Como encontrar la respuesta final a una pregunta y ya está.

Daniela: Totalmente. Pero aquí viene lo bueno: para Hegel, la verdad no es un destino final, sino el propio viaje lleno de contradicciones.

Diego: ¿Cómo que la verdad está en la contradicción? Eso suena... contradictorio.

Daniela: ¡Lo es! Y esa es la clave. Estás escuchando Studyfi Podcast, y hoy vamos a desentrañar el fascinante y dinámico mundo de Hegel.

Diego: Ok, entonces, ¿por dónde empezamos con este filósofo que amaba las contradicciones?

Daniela: Pensemos en sus predecesores. Hegel vio a Spinoza y dijo: "Me gusta tu idea de que todo es uno, pero es muy estática". Luego vio a Kant y dijo: "Tú separas demasiado al sujeto que conoce del objeto conocido".

Diego: Quería unificarlo todo, pero con movimiento. ¿No?

Daniela: ¡Exacto! Para Hegel, la realidad es una sola cosa que él llama "El Absoluto". Pero este Absoluto no es algo quieto. Es una realidad dinámica que contiene todo: la naturaleza, el espíritu, el sujeto, el objeto… todo en un constante choque de opuestos.

Diego: ¿Y para qué tanto choque?

Daniela: Para que el Espíritu se conozca a sí mismo. Piensa en esto: ¿cómo sabes que eres valiente si nunca te enfrentas al miedo? El Espíritu necesita ponerse frente a "lo otro", lo diferente, para entenderse. A ese proceso lo llama "alienación".

Diego: Vale, el Espíritu se pone a prueba para conocerse. ¿Y cómo se llama ese proceso de choque y superación?

Daniela: Ese es su famoso método dialéctico. Funciona en tres pasos: Tesis, Antítesis y Síntesis.

Diego: Suena a fórmula de examen.

Daniela: ¡Y lo es! La Tesis es una afirmación. Por ejemplo: "La libertad individual es lo más importante".

Diego: Ok, lo compro.

Daniela: Luego llega la Antítesis, la negación. "No, el bien de la comunidad es más importante que un solo individuo". ¡Conflicto!

Diego: Y ahí es donde normalmente nos quedamos estancados en las discusiones...

Daniela: Pero Hegel propone la Síntesis. No es eliminar una de las dos, sino superarlas conservando la verdad de ambas. Por ejemplo: "Una sociedad justa es aquella donde las leyes protegen la libertad individual para contribuir al bien común".

Diego: ¡Wow! Es como una versión mejorada que incluye a las dos anteriores.

Daniela: Exactamente. La palabra clave es *Aufheben*, en alemán, que significa conservar, superar y poner fin, ¡todo al mismo tiempo! El conocimiento nunca se detiene, siempre está en movimiento, superándose.

Diego: Entonces, todo este proceso es para alcanzar un "saber absoluto", ¿cierto? Conocer la realidad en su totalidad.

Daniela: Sí, pero no es que un día te despiertes y lo sepas todo. Es entender que cada conocimiento parcial tiene sentido dentro de ese gran movimiento. Para Hegel, "todo lo real es racional".

Diego: Así que, para el examen, la clave es recordar que para Hegel, el conflicto no es un problema... ¡es el motor de la realidad y del conocimiento!

Daniela: ¡Has dado en el clavo! Entender la dialéctica es entender el corazón de su filosofía. No se trata de elegir un bando, sino de crear una nueva verdad a partir del choque.

Diego: ...entonces, si la inducción pura tiene esos problemas que mencionamos, ¿cómo avanza la ciencia? ¿Cómo salimos de esa trampa de no poder observar absolutamente todo para estar seguros?

Daniela: ¡Exacto, Diego! Esa es la pregunta del millón. Y aquí es donde entra un gigante de la filosofía de la ciencia: Karl Popper. Él le dio una vuelta de tuerca a todo el asunto.

Diego: A ver, ilumíname. ¿Cuál fue su gran idea?

Daniela: Popper dijo: dejemos de obsesionarnos con *verificar* teorías. Empecemos por los problemas. Piensa en esto: la ciencia no empieza con una observación pasiva, empieza cuando una teoría que ya tenemos... falla. Cuando los hechos no encajan con lo que esperábamos.

Diego: ¿Entonces partimos de un error? Suena un poco pesimista.

Daniela: Es más bien pragmático. Frente a ese problema, el científico propone una solución tentativa, una hipótesis. Pero aquí viene el giro clave de Popper. No sales a buscar pruebas que la confirmen.

Diego: ¿No? ¿Entonces qué haces?

Daniela: Intentas destruirla. Buscas activamente la prueba que la refute, que demuestre que está mal. Es lo que se llama el método hipotético-deductivo, pero con un enfoque en la falsación.

Diego: O sea, ¿el objetivo de un buen científico es demostrar que su propia idea es incorrecta? Eso es... contraintuitivo.

Daniela: Totalmente. Pero lógicamente es lo único que funciona. Piénsalo así: si tu hipótesis es "Todos los cuervos son negros", ver un millón de cuervos negros no la prueba al 100%. Podría haber uno blanco a la vuelta de la esquina. Pero ver un solo cuervo blanco... la refuta instantáneamente. ¡Boom! Fin de la hipótesis.

Diego: ¡Claro! Encontrar la excepción que rompe la regla. Es mucho más definitivo.

Daniela: Exacto. La ciencia, para Popper, no avanza acumulando verdades, sino descartando errores. Cada hipótesis que refutamos es un paso adelante porque sabemos qué camino no tomar. Las hipótesis que sobreviven a estos intentos de refutación se "corroboran", pero nunca se verifican del todo. Siguen siendo provisionales.

Diego: Ok, entiendo a Popper. Es una visión de la ciencia como una batalla constante, un intento sin fin de derribar nuestras propias ideas. Pero, ¿es así como funcionan los científicos en su día a día?

Daniela: Excelente pregunta. Y nos lleva directamente a otro pensador clave que tenía una visión muy diferente: Thomas Kuhn.

Diego: ¿Se oponía a Popper?

Daniela: Digamos que veía las cosas desde otro ángulo. Para Kuhn, la mayor parte del tiempo, la ciencia no es para nada una batalla campal. Al contrario, es bastante... dogmática.

Diego: ¿Dogmática? ¡Pero eso suena a todo lo contrario a la ciencia!

Daniela: Lo sé. Kuhn introdujo un concepto que lo cambió todo: el paradigma. Un paradigma es mucho más que una teoría. Es un logro científico tan potente que una comunidad entera lo acepta como la base para todo su trabajo. Es el manual de instrucciones, las herramientas, los conceptos y hasta los valores compartidos.

Diego: Como si todos estuvieran jugando al mismo juego con las mismas reglas.

Daniela: ¡Exactamente! Y una vez que se establece ese paradigma, se vuelve invisible. Los científicos no lo cuestionan, no intentan refutarlo como diría Popper. Lo usan para resolver problemas específicos, como si fueran rompecabezas. A esto Kuhn lo llamó "ciencia normal".

Diego: ¿Y qué pasa cuando aparece un rompecabezas que no se puede resolver con las reglas del juego actual?

Daniela: Ahí es cuando las cosas se ponen interesantes. A eso Kuhn lo llama una "anomalía". Al principio, la comunidad científica la ignora. Dicen que es un error del investigador, que no aplicó bien el paradigma.

Diego: Le echan la culpa al jugador, no al juego.

Daniela: ¡Tal cual! Pero si las anomalías se acumulan y se vuelven demasiado evidentes, el paradigma entra en "crisis". La confianza en las reglas del juego se desmorona. Y es en ese caos cuando puede surgir un nuevo paradigma, una forma completamente nueva de ver el mundo.

Diego: Y a eso lo llama... ¿una revolución científica?

Daniela: ¡Bingo! Y es una revolución de verdad. Kuhn dice que un paradigma viejo y uno nuevo son "inconmensurables". No se pueden comparar directamente para ver cuál es más "verdadero".

Diego: Espera, ¿cómo que no? ¿La física de Einstein no es más verdadera que la de Newton?

Daniela: Según Kuhn, no se trata de verdad, sino de eficacia. El paradigma de Einstein es mejor para resolver los problemas y anomalías que el de Newton no podía. Es como si cambiaran las gafas con las que ven la realidad. Los conceptos mismos cambian de significado. Es un mundo diferente.

Diego: Entonces tenemos dos visiones. Popper, con una ciencia en constante estado de crítica y refutación. Y Kuhn, con largos periodos de paz y ciencia "normal" interrumpidos por revoluciones violentas.

Daniela: Así es. Y el debate es fascinante. ¿Describe Popper cómo *debería* ser la ciencia, en un mundo ideal? ¿Y describe Kuhn cómo *realmente* es, con sus factores sociales y psicológicos?

Diego: ¿No pueden ser ambas correctas en parte?

Daniela: Muchos filósofos piensan que sí. Quizás la ciencia normal de Kuhn es el proceso de poner a prueba una teoría hasta el límite, como diría Popper. Y cuando se rompe, necesitas la audacia de una nueva conjetura popperiana para empezar una revolución kuhniana.

Diego: O sea que no son enemigos mortales, sino que describen diferentes etapas o aspectos del progreso científico. ¡Qué interesante!

Daniela: Lo es. Y nos deja pensando en la naturaleza misma de la verdad científica. ¿Es algo que descubrimos o algo que construimos socialmente? Pero esa... es una pregunta para otro momento.

Diego: ...así que no basta con que un grupo de ideas sea coherente entre sí. Pueden estar todas equivocadas juntas.

Daniela: Exactamente. Y eso nos lleva a otra perspectiva muy interesante: la teoría pragmática de la verdad.

Diego: Pragmática... suena a práctico. ¿Significa que la verdad es simplemente lo que nos es útil?

Daniela: Vas por buen camino. Para esta teoría, un enunciado es verdadero si tiene efectos prácticos positivos para quien lo sostiene. La verdad es lo que "funciona".

Diego: A ver si entiendo. Si yo creo que escuchar este podcast me hace más listo y por eso saco mejores notas... ¿esa creencia es verdadera?

Daniela: Es una buena forma de verlo. La idea es que la utilidad de una creencia, cuando se reconoce, hace que más gente la comparta. La verdad sería esa opinión destinada a ser sostenida por todos los que investigan.

Diego: Suena muy moderno. ¿Pero la gente siempre ha pensado así sobre la verdad? ¿O el concepto ha cambiado?

Daniela: ¡Ha cambiado muchísimo! Al principio, la verdad tenía una connotación casi mágico-religiosa. Se le llamaba verdad como "eficaz".

Diego: ¿Eficaz? ¿Cómo que la palabra creaba la realidad?

Daniela: Imagínate. Era un privilegio de reyes o poetas. Lo que decían, se convertía en realidad. Después, con los griegos, la verdad pasó a ser persuasión. La verdad era lo que lograba convencer al otro.

Diego: Vaya, como un concurso de debate donde gana el más convincente.

Daniela: Exacto. Si no convencías, era falso. Esto nos lleva a la visión que más nos suena hoy en día: la verdad como adecuación.

Diego: ¿Y qué es la adecuación? Eso sí me suena más a lo que estudiamos en ciencias.

Daniela: Es justo eso. Es la idea de que una proposición es verdadera si hay una correspondencia entre lo que se dice y la realidad. Pero tiene reglas claras.

Diego: ¿Qué tipo de reglas?

Daniela: Bueno, para empezar, la verdad debe ser objetiva, o sea, que se presenta igual para todos. También debe ser comunicable y única, sin ambigüedades. Y, por supuesto, debe respetar los principios lógicos.

Diego: Entendido. Así que la verdad ha sido un concepto en constante construcción. Ahora, esto de la correspondencia con la realidad me hace pensar en las pruebas y los argumentos. ¿Qué pasa cuando alguien intenta manipularlos?

Diego: Ok, entonces... ¿cómo se buscaba la verdad antes de tener métodos tan estructurados? ¿Era un caos?

Daniela: Bueno, no era precisamente un laboratorio de ciencias. En la Edad Media, por ejemplo, existía la ordalía.

Diego: ¿La qué? Suena... intenso.

Daniela: Lo era. Sometían al acusado a una lucha con su cuerpo o con la naturaleza. Si sobrevivías a una prueba de fuego o agua, eras inocente. Súper científico, ¿no?

Diego: Claramente. No me gustaría ser acusado de robar un pan en esa época.

Daniela: Exacto. Luego resurgió la indagación, que ya es más familiar. Es investigar siguiendo un hilo, una hipótesis. Si la confirmas, construyes la siguiente. Si no, la reformulas y sigues.

Diego: Ah, como un detective en una película.

Daniela: Justo así. Pero aquí viene lo interesante. Con el tiempo, la indagación dio paso al examen. Y el examen... cambió todo. Piénsalo así: un examen no solo busca la verdad, impone una norma de lo que *debería ser* verdad.

Diego: O sea que para aprobar, tienes que cumplir con reglas preestablecidas.

Daniela: ¡Exacto! Y eso nos lleva a la idea de la sociedad de vigilancia. El Panóptico de Bentham... una prisión donde un vigilante puede ver a todos sin ser visto. El examen es la herramienta de esa sociedad disciplinaria, que vigila y controla.

Diego: Vaya, qué profundo. Y en esta búsqueda de la verdad, ¿dónde entra el error?

Daniela: Buena pregunta. El error es creer que algo falso es verdadero. Pero hay que tener cuidado con las falacias, que son razonamientos que parecen válidos pero no lo son.

Diego: ¿Como un truco mental?

Daniela: Algo así. Una falacia no es necesariamente una mentira, su estructura lógica es la que falla. Por ejemplo, las falacias de atinencia, donde las premisas no tienen relación lógica con la conclusión. Como decir: “El cielo es azul, por lo tanto, mañana debo comer tacos”.

Diego: Entendido. Y ahora quiero tacos. Definitivamente eso es una transición lógica para mí.

Diego: Okay, entonces un buen argumento es sólido. Pero... ¿qué pasa cuando el razonamiento tiene... fallas? Esas trampas en las que caemos al discutir.

Daniela: ¡Exacto, Diego! Ahí entramos al mundo de las falacias. Son errores en el razonamiento que parecen correctos, pero no lo son. El problema es que son muy persuasivas.

Diego: ¿Cómo cuáles? Dame un ejemplo que vea todos los días.

Daniela: Claro. Piensa en la falacia *ad hominem*. En vez de debatir una idea, atacas a la persona. Algo como: "No puedes hablar de fútbol si nunca has jugado profesionalmente".

Diego: Uf, esa se oye todo el tiempo. ¿Y esa que suena a amenaza?

Daniela: Te refieres al *argumentum ad baculum*, o apelación a la fuerza. Es básicamente "acepta esto o atente a las consecuencias". No busca la verdad, busca la sumisión.

Diego: Como cuando un jefe dice "es una gran idea que te quedes hasta tarde para terminar esto". No es una orden, pero...

Daniela: ¡Justo eso! Es una amenaza disfrazada de sugerencia. Cero lógica, pura presión.

Diego: Okay, entiendo. ¿Hay más? Porque siento que ahora las veré por todas partes.

Daniela: ¡Las hay! Otra muy común es el *argumentum ad populum*. Intenta convencerte diciendo que "todo el mundo lo hace" o "la mayoría opina así".

Diego: ¡El clásico argumento de la publicidad! "Únete a los millones que ya disfrutan de nuestro producto".

Daniela: Exactamente. Apela a la necesidad de pertenecer, no a la razón. Y una última por hoy, muy sutil: la falacia *ad verecundiam*, o de falsa autoridad.

Diego: ¿Cómo funciona esa?

Daniela: Es cuando se usa la opinión de un experto... pero en un tema que no es su especialidad. Imagina a un cantante famoso dándote consejos de inversión financiera.

Diego: ¡Claro! Le creo sobre música, pero sobre mis ahorros... no tanto. Entonces, conocerlas es como tener un súper poder para detectar engaños.

Daniela: Totalmente. Y hablando de engaños, a veces las trampas no están en el argumento, sino en las propias palabras que usamos...

Diego: Entendido. Pero volvamos a lo más básico. Si la lógica es como construir algo, ¿cuáles serían los ladrillos fundamentales?

Daniela: ¡Excelente pregunta, Diego! Esos ladrillos son lo que llamamos las estructuras o formas del pensamiento. Son las condiciones formales para que un razonamiento sea correcto.

Diego: ¿Condiciones formales? Suena un poco... rígido.

Daniela: Un poco, pero es fascinante. Aristóteles se dio cuenta de que todos usamos estas estructuras, ¡lo sepamos o no! Nuestro cerebro es inherentemente lógico. Las tres estructuras básicas son el concepto, el juicio y el razonamiento.

Diego: Concepto, juicio y razonamiento. Ok, los tres pilares.

Daniela: Exacto. Para pensar, primero necesitas los elementos, que son los conceptos. Luego los unes para formar juicios, y finalmente, conectas los juicios para crear razonamientos. Es un proceso.

Diego: De acuerdo, empecemos por el principio. ¿Qué es exactamente un 'concepto'?

Daniela: Un concepto es, en esencia, la idea que tu mente captura sobre algo. Es cuando tu inteligencia capta la esencia de un objeto... lo que *es*.

Diego: ¿Como la idea de 'perro' o 'silla'?

Daniela: Precisamente. No dices si es verdadero o falso, simplemente te refieres a algo. Y cada concepto tiene dos propiedades clave: extensión y comprensión.

Diego: Extensión y comprensión... explícame eso.

Daniela: ¡Claro! Piénsalo así. La 'extensión' del concepto 'planeta' es el conjunto de todos los planetas que existen: Mercurio, Venus, Tierra, etc.

Diego: Ya veo, todos los individuos a los que se aplica. ¿Y la comprensión?

Daniela: La 'comprensión' son las características esenciales. Para 'planeta', sería algo como 'cuerpo celeste que orbita una estrella, tiene forma esférica...'. Son las reglas que algo debe cumplir para ser llamado planeta.

Diego: Entonces, el concepto está en mi mente. ¿Cómo lo saco de ahí para que tú lo entiendas?

Daniela: ¡Buena pregunta! Usamos 'términos'. Un término es simplemente la palabra, oral o escrita, que usamos para expresar un concepto. 'Perro' es el término, la idea de un animal peludo de cuatro patas es el concepto.

Diego: Y supongo que no todos los términos son iguales.

Daniela: Para nada. Tienes términos unívocos, que significan una sola cosa, como 'átomo'. Y tienes términos equívocos, que pueden significar varias. Como la palabra 'banco'.

Diego: ¿Te refieres a un banco para sentarse o un banco para guardar dinero?

Daniela: ¡Exacto! El contexto es clave. Y para aclarar esos contextos, usamos las definiciones. Una definición es básicamente explicar las notas esenciales de un concepto para que no haya dudas.

Diego: Ah, por eso los profesores insisten tanto en definir bien los términos al empezar un tema.

Daniela: Así es. Una buena definición debe ser clara, precisa y, preferiblemente, positiva. Es decir, debe decirte lo que algo *es*, no solo lo que *no es*.

Diego: Ok, todo esto se apoya en alguna base, ¿verdad? ¿Hay... reglas maestras en la lógica?

Daniela: Sí. La lógica clásica se basa en lo que llamamos 'principios lógicos supremos'. Son como los axiomas de la matemática. Verdades evidentes que no necesitan demostración.

Diego: Suena importante. ¿Cuáles son?

Daniela: El principal es el Principio de Identidad. Simplemente dice que algo es lo que es. A es A. Una manzana es una manzana.

Diego: Parece obvio, pero supongo que es fundamental.

Daniela: ¡Lo es! Luego está el Principio de No Contradicción. Dice que algo no puede ser y no ser al mismo tiempo. No puedes estar despierto y dormido a la vez.

Diego: Tiene sentido. ¿Y el último?

Daniela: Es el Principio del Tercero Excluido. Sostiene que una cosa o es o no es, no hay una tercera opción. Una proposición es verdadera o es falsa. No hay un punto medio misterioso.

Diego: Identidad, no contradicción y tercero excluido. Son las reglas del juego.

Daniela: Exactamente. Son el sistema operativo sobre el que corre todo el pensamiento lógico. Y entenderlas nos ayuda a construir argumentos mucho más sólidos, como los silogismos, que creo que es a donde nos dirigimos ahora.

Diego: Y con eso, llegamos a nuestro último tema. Parece que hemos guardado lo más... ¿abstracto para el final? Hablemos de lógica jurídica.

Daniela: Puede sonar abstracto, ¡pero está en todas partes! Piénsalo así: el derecho tiene una parte teórica, las reglas del juego, y una parte práctica, cómo se juega el juego. La lógica jurídica nos ayuda a que ambas sean... bueno, ‘correctas’.

Diego: Ok, tiene sentido. ¿Teoría y práctica?

Daniela: Exacto. En la teoría, estudiamos las normas en sí. A eso se le llama "Lógica Deóntica". Se asegura de que un sistema de leyes no se contradiga a sí mismo.

Diego: Ya veo, que no haya una ley que diga "debes parar en el semáforo en rojo" y otra que diga "está prohibido parar en el semáforo en rojo".

Daniela: ¡Justamente! Sería un caos. Y en la práctica, tenemos la "Lógica de la argumentación", que es cómo los abogados y jueces usan la lógica para construir sus casos y tomar decisiones.

Diego: Hablemos de la Lógica Deóntica. ¿Cómo analiza las normas?

Daniela: Aquí viene lo interesante. Una norma, como "no robarás", no es 'verdadera' o 'falsa'.

Diego: ¿Cómo que no? Suena bastante verdadero para mí que no debo robar.

Daniela: Entiendo la confusión. Pero en lógica, 'verdadero' o 'falso' se aplica a hechos. Una norma no describe un hecho, lo ordena. Por eso, una norma puede ser 'justa' o 'injusta', 'eficiente' o 'ineficiente', pero no 'falsa'.

Diego: Ah, ¡ok! Es una categoría diferente. Como calificar una película de 'buena' o 'mala', no de 'verdadera' o 'falsa'.

Daniela: ¡Exactamente esa es la idea! La norma es una creación, una especie de ficción para una situación que queremos regular. La realidad siempre es más compleja.

Diego: Y si no son verdaderas o falsas, ¿cómo se expresan lógicamente?

Daniela: Usamos algo llamado "modalizadores deónticos". Son palabras que modifican una acción. Las cuatro principales son: Permitido, Prohibido, Obligatorio y Facultativo.

Diego: Suenan como los botones de un control parental.

Daniela: ¡Es una buena analogía! Básicamente, toman una acción, como "pagar impuestos", y le añaden una modalidad: es 'Obligatorio' pagar impuestos. O toman "conducir a 200 km/h" y le añaden 'Prohibido'.

Diego: Entendido. Son las etiquetas que nos dicen qué podemos y qué no podemos hacer según la ley.

Daniela: Exacto. Es el esqueleto lógico que sostiene todo el sistema.

Diego: Bueno, para resumir este viaje: la lógica jurídica nos ayuda a pensar correctamente sobre el derecho, tanto en la teoría de las normas como en la práctica de la argumentación. Y aprendimos que las normas no son verdaderas o falsas, sino justas o injustas, y se estructuran con operadores como 'obligatorio' y 'prohibido'.

Daniela: Un resumen perfecto. Espero que a todos les haya parecido tan fascinante como a nosotros.

Diego: Absolutamente. Y con esto, cerramos este ciclo de "Studyfi Podcast". Gracias a todos por acompañarnos y, por supuesto, gracias a ti, Daniela, por aclarar tantas cosas.

Daniela: El placer ha sido mío. ¡Sigan curiosos y hasta la próxima!