Podcast sobre Análisis de Políticas Públicas

Análisis de Políticas Públicas: Guía Completa para Estudiantes

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El Arte de Decidir0:00 / 23:15
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ElenaOkay, acabo de enterarme de esto, y creo que todo el mundo necesita escucharlo. ¡El simple hecho de que "no decidir" es en realidad una decisión!
DiegoExacto. Suena a trabalenguas, pero es clave. Estás escuchando Studyfi Podcast. Hoy nos metemos de lleno en el proceso de la toma de decisiones.
Capítulos

El Arte de Decidir

Délka: 23 minut

Kapitoly

Introducción a la Decisión

Las Variables Clave

El Modelo Racional

Modelos Más Realistas

La Elección Pública

El Regreso de las Instituciones

Tres Sabores de Institucionalismo

¿Cómo Cambian las Políticas?

Origen y Transversalidad

La Práctica en Chile

Las Leyes de Cuotas y sus Desafíos

Cuando los planes fallan

La visión desde arriba

Mapeando a los jugadores

¿Y esto funcionó?

Tres Lentes para Analizar

El Estado: ¿Árbitro o Jugador?

Entendiendo la Maquinaria

¿Funcionó o no?

El Ciclo de las Políticas

Paso a Paso: Las 5 Fases

La Realidad es Más Caótica

El Gran Coordinador: Ministerio del Interior

El Enlace con el Congreso: SEGPRES

Resumen Final y Despedida

Přepis

Elena: Okay, acabo de enterarme de esto, y creo que todo el mundo necesita escucharlo. ¡El simple hecho de que "no decidir" es en realidad una decisión!

Diego: Exacto. Suena a trabalenguas, pero es clave. Estás escuchando Studyfi Podcast. Hoy nos metemos de lleno en el proceso de la toma de decisiones.

Elena: Así que, decidir no es solo elegir entre A y B. Es un acto de voluntad, ¿cierto? Necesitas alternativas.

Diego: Correcto. Y no solo lo hacen los políticos. En el proceso intervienen muchos actores, formales y no formales. Una decisión puede mantener o cambiar una situación por completo.

Elena: Y siempre hay ganadores y perdedores. Eso es intenso. ¿Qué factores complican una decisión?

Diego: ¡Buena pregunta! Piensa en cuatro variables principales. Primero, a cuántas personas afecta. No es lo mismo elegir tu almuerzo que decidir una política de salud.

Elena: Definitivamente no. ¿La segunda?

Diego: El tiempo disponible. A veces tienes segundos, a veces meses. Luego, los recursos involucrados... dinero, personal, etc. Y finalmente, el nivel de incertidumbre. ¿Cuánta información realmente tienes?

Elena: Entendido. Ahora, hablemos de los modelos. He oído hablar del modelo racional. Suena... bueno, muy racional.

Diego: Lo es. La idea es definir un problema, analizar todas las alternativas posibles, ver sus consecuencias y elegir la que maximiza el beneficio. Es la visión técnica, casi matemática, de la decisión.

Elena: Suena perfecto. Demasiado perfecto, quizás. ¿Cuál es la trampa?

Diego: La trampa son los supuestos. Asume que tienes información suficiente, conoces todas las alternativas, tienes recursos ilimitados para analizar y que hay un único decisor. Algo que casi nunca pasa en la vida real.

Elena: ¡Claro! Por eso existen otros modelos. Como el de Racionalidad Limitada.

Diego: Exacto. Herbert Simon dijo que en realidad buscamos soluciones "suficientemente buenas", no perfectas. Es una conducta satisfactoria, no maximizadora. Aceptamos lo que funciona y mejora un poco la situación.

Elena: Y luego está el modelo incremental, que es como dar pasitos de bebé, ¿no?

Diego: ¡Exacto! Son cambios marginales sobre lo que ya existe. Se avanza poco a poco porque los grandes cambios generan incertidumbre y es difícil lograr acuerdos. Es más realista en contextos burocráticos.

Elena: …lo que nos deja pensando en cómo manejar a todos estos actores que, como dices, a menudo actúan por su propio interés.

Diego: Exacto. Y eso nos lleva directamente a una teoría clave: la Elección Pública, o Public Choice.

Elena: Suena importante. ¿De qué se trata?

Diego: Piensa en ello como aplicar la economía a la política. Se parte de la idea de que todos, desde los votantes hasta los políticos y los burócratas, son actores racionales y, a menudo, egoístas.

Elena: O sea, que cada uno busca lo suyo. ¡Qué sorpresa!

Diego: Precisamente. Y como eso es una realidad, el enfoque de Public Choice dice que debemos diseñar instituciones que guíen ese egoísmo hacia el bien común.

Elena: ¿Cómo se hace eso? ¿Con magia?

Diego: Casi. La clave es el rediseño institucional. Si tienes instituciones públicas ineficientes, los costos de implementar cualquier política se disparan. Hay que evitar que ciertos grupos de interés, los llamados "rent-seekers", capturen las políticas para su propio beneficio.

Elena: Entiendo. Se trata de crear reglas del juego más inteligentes.

Diego: Exactamente. Por eso organismos como el Banco Mundial o el BID la promovieron tanto para las reformas del Estado. La idea es tener una burocracia mínima, ágil y multifuncional, en lugar de una gigante y lenta. Se trata de eficiencia y de controlar el gasto público.

Elena: Pero, ¿todo se reduce a individuos calculando costos y beneficios?

Diego: ¡Gran pregunta! Y la respuesta es no. En los años 80, resurgió el interés por el rol de las instituciones. A esto se le llamó el Nuevo Institucionalismo.

Elena: ¿Nuevo? ¿Qué tenía de nuevo?

Diego: Que dejó de ver a las instituciones solo como un escenario pasivo. El nuevo institucionalismo dice que el marco institucional —las reglas, las normas, las estructuras— no solo está ahí, sino que activamente moldea y condiciona cómo se comportan los actores.

Elena: A ver, un ejemplo…

Diego: Piensa en un partido de fútbol. Los jugadores son los actores racionales, quieren ganar. Pero las reglas del juego —no usar las manos, el tamaño de la portería— determinan completamente sus estrategias. No puedes entender el partido solo viendo a los jugadores; necesitas entender las reglas.

Elena: ¡Clarísimo! Las reglas del juego lo son todo.

Diego: Y según Guy Peters, una institución tiene rasgos comunes: es una estructura estable, afecta el comportamiento individual y se basa en valores compartidos.

Elena: Entonces, ¿todos los que estudian las instituciones están de acuerdo?

Diego: Claro, como siempre pasa en la academia. Para nada. Hay, al menos, tres enfoques principales, tres “sabores” de institucionalismo.

Elena: A ver, cuéntame.

Diego: Primero, está el Institucionalismo Normativo. Este dice que los actores no solo calculan. Se guían por una “lógica de lo adecuado”. Hacen las cosas porque sienten que es lo correcto según las normas de su institución, más que por el beneficio personal.

Elena: Como la cultura de una empresa, que te hace actuar de cierta manera.

Diego: ¡Exacto! Luego viene el Institucionalismo de la Elección Racional. Este es un regreso a la idea del actor que maximiza sus beneficios. Pero dice que las instituciones son clave porque son el conjunto de reglas que estructuran el juego. Las reglas te dan previsibilidad y te dicen lo que está permitido y prohibido para que puedas planear tu estrategia ganadora.

Elena: Entiendo, las reglas como un mapa para el jugador racional.

Diego: Y el tercero, mi favorito, es el Institucionalismo Histórico. Este dice que la historia importa, y mucho. Las decisiones que se tomaron al crear una institución dejan una huella muy profunda. Es lo que llaman “dependencia de la trayectoria” o *path dependence*.

Elena: ¿Como que una vez que tomas un camino es muy difícil salirte de él?

Diego: Justo eso. Piensa en el teclado QWERTY que todos usamos. No es el más eficiente, pero se estableció primero y ahora cambiarlo sería un caos. Las instituciones son así: tienen una inercia enorme y solo cambian con grandes presiones o crisis.

Elena: Entonces, si las instituciones son tan estables y la historia pesa tanto, ¿cómo es que las políticas públicas logran cambiar?

Diego: ¡Ah, esa es la pregunta del millón! El politólogo Peter Hall nos da un modelo genial para entenderlo. Habla de tres órdenes de cambio.

Elena: ¿Órdenes? Suena a restaurante.

Diego: Un poco. El primer orden de cambio es el más simple. Es solo ajustar los instrumentos que ya tienes. Imagina que ajustas un poco una tasa de interés. Es un cambio menor.

Elena: Ok, un pequeño ajuste.

Diego: El segundo orden es más profundo. Cambias los instrumentos y las técnicas, pero sin modificar los objetivos finales de la política. Siguiendo el ejemplo, sería cambiar completamente cómo se calcula esa tasa, pero el objetivo sigue siendo controlar la inflación.

Elena: Cambiar las herramientas, pero no la meta.

Diego: Y luego… viene el tercer orden. Este es un cambio de paradigma. Es un cambio radical de instrumentos y, lo más importante, de los objetivos. Es cuestionarlo todo.

Elena: ¡Una revolución!

Diego: Totalmente. Piensa en el paso del paradigma keynesiano, con un Estado muy interventor, al neoliberalismo de Thatcher o Reagan. No solo cambiaron las herramientas, cambiaron la visión completa de cuál era el rol del Estado en la economía. Eso es un cambio de tercer orden.

Elena: Wow, eso sí que es un cambio profundo. Y me imagino que no pasa todos los días.

Diego: Para nada. Requiere crisis, nuevas ideas y un debate social enorme. Y hablando de debates, eso nos lleva a pensar en cómo se agrupan los actores para impulsar estas ideas…

Elena: Diego, esto es fascinante. Pero, ¿de dónde viene toda esta idea? No es que un día alguien se despertó y dijo '¡vamos a hacer políticas con enfoque de género!' .

Diego: ¡Para nada! Esto tiene su historia. El gran impulso vino en 1995, de la Cuarta Conferencia de la Mujer de la ONU en Beijing. Ahí se empezó a hablar en serio de la 'transversalidad de la perspectiva de género'.

Elena: Transversalidad... suena a una palabra muy técnica. ¿Qué significa en la práctica?

Diego: Es más simple de lo que parece. La ONU lo define como el proceso de evaluar las consecuencias de cualquier ley, política o programa para mujeres y hombres. Es hacer que sus preocupaciones y experiencias formen parte de todo el proceso, desde el diseño hasta la evaluación.

Elena: O sea, que el género no sea un tema aparte, sino una lente que usas para mirar todo lo demás. ¿Correcto?

Diego: ¡Exactamente! El objetivo final es la igualdad real. No es un 'tema de mujeres', es un tema de buena política pública para todos.

Elena: Entendido. ¿Y tienes algún ejemplo concreto de cómo esto ha funcionado en Chile?

Diego: Claro. En 1991 se creó el Servicio Nacional de la Mujer, y en 2016, el Ministerio. Pero lo interesante es cómo se aplica en sectores que parecen no tener nada que ver con género.

Elena: A ver, sorpréndeme.

Diego: Una funcionaria del SERNAM me contó que asesoró al sector de Pesca. Al principio le decían: 'aquí contamos merluzas y jureles, no 'jurelas''. Una resistencia total.

Elena: Me lo imagino. ¿Y qué pasó?

Diego: Ella les dijo: 'ustedes también se relacionan con personas'. Empezaron a investigar y visibilizaron a las mujeres. No eran capitanas de barco, pero sí recolectoras de algas o buzos.

Elena: ¡Claro! Roles que estaban invisibles.

Diego: Y eso trajo cambios prácticos. Se dieron cuenta de que no había baños para mujeres en los puertos, o que las mujeres buzo tenían que caminar desde su casa con el traje puesto. Problemas reales que nadie veía.

Elena: Wow, qué gran ejemplo. Y en política, ¿cómo se ha aplicado? Pienso en las leyes de cuotas.

Diego: Ese es otro pilar fundamental. En 2015 se reformó el sistema electoral en Chile para que ningún género superara el 60% de los candidatos de un partido. El objetivo era claro: más mujeres en la papeleta.

Elena: Y... ¿funcionó como se esperaba?

Diego: Aquí viene lo sorprendente. Un estudio de 2019 analizó los resultados y concluyó que los partidos nominaron a mujeres en peores condiciones que a los hombres. Las ponían en distritos más difíciles de ganar o les daban menos financiamiento.

Elena: O sea que la ley se cumplió, pero la intención se... desvió. No basta solo con la regla.

Diego: Exacto. Es un paso, pero no la solución mágica. Muestra que la implementación y la cultura política son cruciales. Y de eso, de la cultura y las brechas que aún existen en el mundo laboral, es de lo que hablaremos a continuación.

Elena: ...entonces, una idea brillante no garantiza para nada que la política pública funcione en la realidad. Es un poco deprimente.

Diego: Totalmente. De hecho, hay un caso de estudio clásico que lo demuestra a la perfección. El de Pressman y Wildavsky en Oakland, Estados Unidos.

Elena: ¿Qué pasó ahí? Cuéntame el chisme.

Diego: ¡El chisme es bueno! Querían crear 3.000 empleos con un programa federal. Sonaba increíble. Pero después de tres años... ¿sabes cuántos crearon?

Elena: Mmm... ¿la mitad? ¿Mil quinientos?

Diego: Sesenta y ocho. Sí, 68.

Elena: ¡No puede ser! ¿Qué salió tan mal?

Diego: La respuesta es... la implementación. Descubrieron que a medida que aumenta la cantidad de actores involucrados, todo se complica. Necesitas más acuerdos, más tiempo y, por supuesto, las posibilidades de fracaso se disparan.

Elena: Claro, cada persona tiene sus propios intereses, sus propias motivaciones. Es como organizar un viaje con veinte amigos... imposible que todos estén de acuerdo.

Diego: ¡Exactamente ese es el punto! Pensaban que la implementación era una fase técnico-administrativa, neutral. Pero no, está llena de política.

Elena: Entonces, ¿cómo se empezó a analizar este problema? ¿Cuál fue el primer enfoque?

Diego: El más intuitivo, el llamado "Top-Down" o descendente. Va desde el nivel político, la cabeza, hacia el nivel técnico, los pies. De arriba hacia abajo.

Elena: Como un jefe que da una orden y espera que se cumpla al pie de la letra.

Diego: Justo así. Y cuando no funciona, este enfoque dice que es por un "fallo de transmisión". El mensaje no llegó bien desde el centro a la periferia.

Elena: Suena a que le echan la culpa al cartero.

Diego: Un poco sí. Autores como Bardach lo describieron como un "juego". La implementación no es una línea recta, es un tablero lleno de jugadores.

Elena: ¿Juegos? ¿A qué te refieres?

Diego: Hablaba de "juegos de desviación de recursos", donde el dinero se gasta en otra cosa, o "juegos de resistencia", donde los funcionarios simplemente... no hacen nada.

Elena: Ok, entonces si es un juego, lo primero es saber quiénes son los jugadores, ¿no? Los actores.

Diego: Exacto. Los actores son todos los que intentan influir deliberadamente en la política. Y podemos clasificarlos de muchas formas: públicos, privados, individuales, colectivos...

Elena: El gobierno, el congreso, las empresas, las ONGs, los expertos... todos tienen algo que decir.

Diego: Y no solo eso. Es clave entender su rol. Algunos son promotores de la idea, otros se oponen. Y hay figuras clave, como los "gatekeepers", que controlan el acceso o los recursos. Son como los porteros de la discoteca de las políticas públicas.

Elena: Me encanta esa analogía. O sea, que para que una política tenga éxito, ¿hay que hacer un mapa de estos actores?

Diego: Precisamente. Se llama "mapeo de actores". Analizas su poder, su interés y su posición frente al tema. Así puedes diseñar una estrategia, buscar alianzas y anticipar conflictos.

Elena: Bien, tenemos un plan, identificamos a los actores y sus juegos... ¿cómo sabemos al final si todo este esfuerzo sirvió de algo?

Diego: Esa es la pregunta del millón, y la respuesta es la evaluación. Es la fase donde medimos los resultados.

Elena: Y no es solo ver si se gastó el dinero, ¿verdad?

Diego: Para nada. Puedes evaluar la eficiencia, o sea, si se usaron bien los recursos. La eficacia, si se cumplieron los objetivos. Y muy importante, el impacto: qué efectos, previstos e imprevistos, tuvo la política en la sociedad.

Elena: Suena complejo, pero súper necesario para no repetir el desastre de Oakland.

Diego: Es fundamental. La evaluación nos da la retroalimentación para ajustar el rumbo. Sin ella, estaríamos navegando a ciegas. Y justamente, hablando de ajustar el rumbo, hay otra forma de ver la implementación que es completamente opuesta al enfoque Top-Down.

Elena: ...así que entender el "qué" es solo el primer paso. Pero ahora, Diego, ¿cómo analizamos el "cómo"? ¿Cómo pasamos de la idea a la acción?

Diego: ¡Exacto, Elena! Esa es la pregunta del millón. Y para responderla, los expertos, como Subirats, nos proponen verlo desde tres grandes corrientes o, si quieres, tres lentes distintos.

Elena: ¿Tres lentes? Me gusta la analogía. ¿Cuál es el primero?

Diego: El primer lente es el que relaciona las políticas públicas con las teorías del Estado. Suena denso, pero es sencillo. La primera visión es el modelo pluralista.

Elena: ¿Pluralista? ¿Qué significa eso en español simple?

Diego: Significa que el Estado es como una gran ventanilla de atención. La sociedad tiene problemas, los presenta como demandas, y el Estado responde con una política pública. Si no hay política, es que no había un problema público importante.

Elena: O sea, el Estado como un solucionador de problemas a pedido. Suena... bastante optimista.

Diego: ¡Es que hay otras visiones! El segundo modelo dice que el Estado no es un árbitro neutral, sino un instrumento. Ya sea de una clase social, como dirían los neomarxistas, o de grupos específicos, como las grandes empresas.

Elena: A ver, un ejemplo.

Diego: Piensa en las políticas de salud. A veces parece que están más diseñadas para beneficiar a las grandes farmacéuticas que a los pacientes, ¿no? O los rescates financieros, que ayudan a los bancos antes que a la gente.

Elena: Claro, ahí el "problema público" que se resuelve es el que le interesa al grupo dominante.

Diego: Exactamente. Y hay un tercer modelo, el neocorporativista. Este dice que el poder se reparte en "parcelas" entre distintos actores. Los funcionarios públicos a veces son "capturados" por los grupos de interés con los que trabajan.

Elena: Como si se hicieran demasiado amigos de sus "clientes".

Diego: ¡Eso mismo! Un ejemplo clásico es el sistema de notarías en algunos países, donde un grupo pequeño tiene un poder y un privilegio enormes. Es como si el árbitro del partido de fútbol fuera el primo del delantero estrella.

Elena: Okay, esa imagen es muy clara. Definitivamente no es un juego limpio.

Diego: Ahora, el segundo gran lente de análisis es más práctico. Se enfoca en explicar el funcionamiento de la acción pública. Ya no nos preguntamos "para quién trabaja el Estado", sino "¿cómo funciona esta máquina?".

Elena: Entiendo. ¿Y qué miramos para entenderla?

Diego: Varias cosas. Podemos analizar el contenido de las políticas, las decisiones que se toman, las herramientas que se usan... como los vouchers educativos, por ejemplo. También podemos ver cómo se organizan las instituciones o qué valores e ideas hay detrás de una ley.

Elena: Me gusta eso de los valores. Una ley sobre educación no sexista, por ejemplo, nos dice mucho sobre la visión de mundo que se quiere promover.

Diego: Exacto. Y todo esto nos lleva al tercer y último lente...

Elena: Déjame adivinar... ¿ver si todo ese esfuerzo sirvió de algo?

Diego: ¡Bingo! La tercera corriente es la evaluación de los efectos de la acción pública. Aquí la pregunta es: ¿la política logró lo que se propuso? ¿Tuvo efectos secundarios inesperados, buenos o malos?

Elena: O sea, no basta con tener buenas intenciones. Hay que medir los resultados.

Diego: Fundamental. Y no solo medir, sino usar esa información para mejorar la gestión y las futuras decisiones. Aquí es donde entra un modelo súper útil para organizar todo este proceso: el ciclo de políticas públicas.

Elena: El "ciclo" de políticas públicas... Suena a que tiene un principio y un fin, como una vuelta en bicicleta.

Diego: Algo así. Es un modelo que divide el proceso en fases para que sea más fácil de entender y analizar. No es que en la vida real sea una línea recta perfecta, pero nos da un mapa increíblemente útil.

Elena: Un mapa para no perdernos en el bosque de la burocracia. ¡Me sirve! ¿Cuáles son esas fases?

Diego: Son cinco etapas clave. La primera es el surgimiento del problema. Algo pasa en la sociedad y la gente empieza a decir "¡Oigan, esto es un problema!".

Elena: Ok, fase uno: darse cuenta del problema. ¿Y la dos?

Diego: Fase dos: la inclusión en la agenda. No todos los problemas llegan a la mesa del gobierno. Aquí es donde se filtra y se decide: "Ok, de esto nos vamos a ocupar".

Elena: La selección de los problemas más importantes, o más urgentes.

Diego: Exacto. Luego viene la fase tres: la formulación de la política. Aquí los equipos técnicos y políticos diseñan las posibles soluciones, discuten, negocian y eligen una. Es la etapa del "¿qué vamos a hacer exactamente?".

Elena: ¿Y después de decidirlo?

Diego: Fase cuatro: la implementación. ¡Manos a la obra! Es llevar el plan del papel a la realidad. Los ministerios, los servicios públicos... todos se ponen a trabajar para aplicar la solución.

Elena: Suena a que esta es la parte más difícil. Donde las cosas pueden salir mal.

Diego: Absolutamente. Y por eso la fase cinco es crucial: la evaluación. Volvemos a mirar el problema original y nos preguntamos: ¿la solución funcionó? ¿Mejoró la situación? ¿Gastamos bien los recursos? ¿Llegamos a quien teníamos que llegar?

Elena: Me parece un ciclo súper lógico. Problema, agenda, diseño, acción y revisión. Pero antes dijiste que la realidad no es tan ordenada.

Diego: Para nada. En la práctica, estas fases se superponen. A veces estás implementando algo y te das cuenta de que el problema era otro, así que tienes que volver a la fase de formulación. ¡Es mucho más caótico!

Elena: Y me imagino que hay actores que entran y salen, intereses que cambian...

Diego: Totalmente. El modelo secuencial es una simplificación, una herramienta de análisis. Su principal crítica es que tiene una mirada muy "de arriba hacia abajo", como si el gobierno decidiera todo y la sociedad solo recibiera. Pero la realidad es una interacción constante.

Elena: Entendido. Así que, para recapitular, el ciclo de políticas públicas es como el mapa ideal de un viaje. Aunque en el camino real haya desvíos, tráfico y te pierdas un par de veces, tener el mapa te ayuda a saber a dónde quieres llegar.

Diego: ¡Esa es la metáfora perfecta, Elena! Es nuestro GPS para navegar la complejidad de la acción pública.

Elena: Genial. Y hablando de complejidad, este mapa nos sirve de base para entender a los actores que participan en cada una de estas etapas, que es justamente de lo que hablaremos a continuación.

Elena: Y toda esa organización nos lleva a la pregunta final… ¿quién coordina a los coordinadores? ¿Cuál es el ministerio que, por así decirlo, lleva la batuta?

Diego: ¡Gran pregunta! Ese sería el Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Piénsalo como el director de orquesta del gobierno. Su rol es coordinar políticamente a todos los demás ministerios.

Elena: O sea, se asegura de que todos toquen la misma canción, ¿no?

Diego: ¡Exacto! Además, se encarga del gobierno interior del Estado y de la descentralización. Es un trabajo enorme, liderado por el ministro Claudio Alvarado Andrade.

Elena: Entendido. Pero siempre escucho sobre otro ministerio muy importante en la política, la SEGPRES. ¿Qué hace exactamente?

Diego: Ah, la Secretaría General de la Presidencia, o SEGPRES. Si Interior es el director de orquesta, la SEGPRES es el enlace principal con el Congreso Nacional.

Elena: ¿Son como los diplomáticos del gobierno con los parlamentarios?

Diego: Precisamente. El equipo del ministro José García Ruminot se encarga de la agenda legislativa. O sea, preparan los proyectos de ley y negocian con los partidos políticos para que se aprueben.

Elena: Suena a que necesitan mucha paciencia.

Diego: ¡Más que un santo! También promueven la transparencia, lo que es fundamental.

Elena: Para resumir entonces: Interior coordina la administración del gobierno, y SEGPRES coordina las leyes con el Congreso. Dos piezas clave del puzzle.

Diego: No lo podrías haber dicho mejor. Son los dos grandes articuladores del poder ejecutivo.

Elena: ¡Perfecto! Y con esa aclaración, cerramos nuestro capítulo de hoy sobre la organización del Estado. Diego, como siempre, un placer tenerte. ¡Gracias por desenredar estos temas tan complejos!

Diego: El placer es mío, Elena. ¡Hasta la próxima!

Elena: Y a todos ustedes en casa, gracias por acompañarnos en Studyfi Podcast. ¡Nos escuchamos en el siguiente episodio!