Podcast sobre Adolescencia y Juventud: Perspectivas Socioeducativas

Adolescencia y Juventud: Perspectivas Socioeducativas Clave

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La Construcción del Yo: Subjetividad Adolescente0:00 / 20:18
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Mateo¿Alguna vez te quedaste pensando qué foto poner en tu perfil o qué bio de TikTok te describe mejor? Esa decisión, que parece tan simple, es la puerta de entrada a un tema clave para tus exámenes.
Laura¡Totalmente! Antes, en la modernidad, instituciones como la familia o la escuela te daban una identidad casi predefinida. Eras “el hijo del médico”, por ejemplo. El camino era más claro.
Capítulos

La Construcción del Yo: Subjetividad Adolescente

Délka: 20 minut

Kapitoly

¿Quién soy en mi perfil?

Yo, Sujeto, Subjetividad

El rol del adulto hoy

Las Viejas Autoridades

La Subjetividad en Foco

¿Quién Cuida a Quién?

Sexualidad sin Guía

¿Adolescencia o Juventud?

No hay una sola juventud

Cuando el futuro es incierto

El Pasado vs. el Presente

Inventar Nuevos Caminos

Las bases de la sexualidad adolescente

Los estereotipos de siempre

La escuela nunca es neutral

¿Cómo funciona esta pedagogía?

La sexualidad del docente

Patria Potestad vs. Tus Derechos

El Estado Como Garante

Přepis

Mateo: ¿Alguna vez te quedaste pensando qué foto poner en tu perfil o qué bio de TikTok te describe mejor? Esa decisión, que parece tan simple, es la puerta de entrada a un tema clave para tus exámenes.

Laura: ¡Totalmente! Antes, en la modernidad, instituciones como la familia o la escuela te daban una identidad casi predefinida. Eras “el hijo del médico”, por ejemplo. El camino era más claro.

Mateo: Menos tiempo para elegir filtros, supongo.

Laura: Exacto. Hoy, en cambio, la identidad se construye. Tienes que diferenciarte, y muchas veces lo haces a través de lo que consumes. Por eso el autor Sergio Rascován dice que la subjetividad actual es “mercantil”.

Mateo: Ok, entonces… ¿subjetividad, sujeto, yo? Suenan parecido pero no son lo mismo.

Laura: ¡Buena pregunta! Piénsalo así: la “subjetividad” es el “sistema operativo” de una época, cómo sentimos y pensamos. La “subjetivación” es el proceso de instalar ese sistema en ti, de convertirte en alguien.

Mateo: ¿Y la identidad sería como mi nombre de usuario?

Laura: ¡Es una gran analogía! Y el “yo”, para el psicoanálisis, es solo una parte, el gerente que negocia entre tus deseos y el mundo real. No es todo lo que eres.

Mateo: ¿Y dónde quedan los adultos en todo esto? ¿Cuál es su función?

Laura: Su rol cambió muchísimo. Antes eran la autoridad que marcaba el camino. Ahora, la idea es que ofrezcan “sostén”, una base segura, pero sin quitar “autonomía”.

Mateo: Más como un entrenador que un jefe, entonces.

Laura: Precisamente. Se trata de acompañar, no de imponer. Por eso, Rascován también destaca la importancia del Estado para garantizar derechos, poniendo un límite al mercado que nos dice constantemente quiénes deberíamos ser.

Mateo: Y justo hablando de cómo la sociedad ha cambiado... parece que las viejas reglas ya no aplican, ¿verdad? Sobre todo para los adolescentes.

Laura: Exactamente, Mateo. Y eso nos lleva directamente al papel que juegan la familia y la escuela en la construcción de la sexualidad de los jóvenes hoy en día.

Mateo: Claro, porque antes... era más simple, ¿no? La familia y la escuela eran como los guardianes de la información. Eran la autoridad.

Laura: Totalmente. Durante casi todo el siglo XX, eran las instituciones que ponían las normas, te decían qué estaba bien y qué estaba mal. Establecían lo legítimo.

Mateo: Eran el Google de nuestros abuelos, pero sin opción de buscar en modo incógnito.

Laura: ¡Qué buena analogía! Pero en serio, su papel como reguladores de la vida cotidiana ha cambiado drásticamente en las últimas décadas.

Mateo: Entonces, ya no son los únicos que tienen la palabra. ¿Qué ha cambiado exactamente?

Laura: Pues, no es que hayan desaparecido, pero su influencia se ha transformado. Ahora tenemos que repensar cuál es su verdadero papel en la formación de la identidad de los jóvenes... y específicamente, en cómo construyen su sexualidad.

Mateo: Construcción de la sexualidad... suena a un proceso muy personal. ¿Cómo se llama eso técnicamente?

Laura: Se llama proceso de subjetivación. Es, básicamente, el camino por el cual una persona se convierte en un 'sujeto', con su propia identidad, sus deseos y su forma de ver el mundo.

Mateo: Entiendo. Es el 'cómo llegué a ser quien soy'.

Laura: Justo eso. Y para entender mejor cómo funciona hoy, es muy revelador enfocarnos en la población de adolescentes en situación de vulnerabilidad social.

Mateo: ¿Por qué específicamente en ellos? ¿Se ven estos cambios de forma más clara?

Laura: Sí, porque es en esos contextos donde la conflictividad y los cambios de roles se hacen mucho más visibles, sobre todo en el ámbito escolar. Ahí las tensiones salen a la luz.

Mateo: Tiene sentido. Es como poner un microscopio sobre el problema para ver todos los detalles.

Laura: Exacto. Y sobre esto, hay dos autoras, Silvia Duschatzky y Cristina Corea, que describen tres formas en que se construye esta subjetividad. Son modelos para pensar.

Mateo: A ver, cuéntame de esas modalidades. Me interesa.

Laura: Ojo, es importante decir que no es que estemos de acuerdo al cien por ciento con sus apreciaciones, pero son un punto de partida genial para ilustrar la diversidad de enfoques. Nos ayudan a ver cómo se piensa sobre los jóvenes.

Mateo: De acuerdo, con esa aclaración en mente, ¿cuál es la primera modalidad que proponen?

Laura: La llaman 'desubjetivación'. Es un término un poco denso, pero la idea es bastante directa.

Mateo: A ver, desglósalo para nosotros. ¿Desubjetivación?

Laura: Piénsalo así... es cuando la capacidad de una persona para tomar sus propias decisiones se ha reducido al mínimo. El joven se encuentra fuertemente condicionado por sus circunstancias, casi sin margen para elegir.

Mateo: Suena... paralizante. ¿Y cómo se manifiesta eso en la familia?

Laura: Aquí viene lo más fuerte. Se revela en la imposibilidad de los padres y madres de asumir sus roles tradicionales de protección y autoridad hacia sus hijos.

Mateo: ¿O sea que los roles se invierten?

Laura: Completamente. Esos lugares que antes estaban tan claros —el padre que protege, la madre que cuida, el hijo que obedece— hoy aparecen como simbólicamente destruidos.

Mateo: Dame un ejemplo concreto, para que lo pueda visualizar.

Laura: Claro. Vemos una indiferenciación total. Chicos que trabajan junto a sus padres en condiciones súper precarias, o hijos que tienen que 'proteger' a sus propias madres de situaciones de violencia o necesidad.

Mateo: Wow. El territorio de la maternidad y la paternidad se vuelve... confuso.

Laura: Sumamente confuso. Ya no se sabe quién es el adulto en la relación. Es una dinámica muy compleja y desgastante para todos, especialmente para el adolescente.

Mateo: Y esto me lleva a la pregunta clave... ¿cómo impacta todo este caos de roles en la sexualidad de los adolescentes?

Laura: Es una excelente pregunta. Según estas autoras, en este tipo de subjetividad, la sexualidad no parece estar regida por ninguna prohibición o represión clara.

Mateo: ¿Qué quieres decir con eso? ¿Que hay libertad total?

Laura: No es tanto 'libertad' como 'ausencia de guía'. No hay un adulto que ponga límites o que ofrezca un marco de referencia, ni para los jóvenes ni, a veces, para los propios padres.

Mateo: Entiendo. No hay nadie que diga 'esto es seguro' o 'ten cuidado con esto otro'. Es como navegar sin brújula.

Laura: Exactamente. Y de nuevo, hacemos la salvedad: esta es la visión de Duschatzky y Corea. Es una perspectiva potente para analizar la realidad, pero no es la única. Nos sirve para entender una de las muchas formas en que los jóvenes construyen su identidad sexual hoy.

Mateo: Me queda claro. Es una pieza del rompecabezas, pero una muy importante. Muestra cómo los cambios sociales profundos afectan lo más íntimo de una persona.

Laura: Así es. Y la falta de roles definidos no es el único factor. También hay otros elementos, como la desigualdad de género y la falta de reconocimiento de la diversidad sexual, que juegan un papel crucial.

Mateo: Suena a que ese es un tema enorme por sí solo.

Laura: Lo es. De hecho, la desigualdad de género, la diversidad sexual y la perspectiva de derechos merecen su propio espacio. Y justamente de eso vamos a hablar en nuestro próximo segmento.

Mateo: Así que no es algo puramente biológico. Pero entonces, Laura, ¿hablamos de adolescencia o de juventud? ¿Son lo mismo?

Laura: ¡Gran pregunta, Mateo! Y la respuesta es... depende de a quién le preguntes. En serio, no son conceptos fijos; son construcciones sociales e históricas.

Mateo: ¿Una construcción social? ¿Como un edificio?

Laura: Algo así. Piénsalo de esta manera: históricamente, la psicología se ha centrado en la "adolescencia", viéndola como una etapa interna y personal.

Mateo: Ah, el clásico drama adolescente, ¿no? En plan "nadie me entiende".

Laura: Exacto. Un psicólogo, Stanley Hall, la describió en 1904 como una edad "dramática y tormentosa". Llena de tensiones, inestabilidad, pasión... ¿Te suena?

Mateo: Me suena a todas las series de Netflix sobre la secundaria.

Laura: ¡Totalmente! Pero otras ciencias, como la sociología, prefieren hablar de "juventud". A ellos no les interesa tanto el drama interno, sino cómo los jóvenes se relacionan entre sí.

Mateo: O sea, los grupos, las amistades, las llamadas "tribus urbanas" de antes.

Laura: Justo eso. Se fijan en las formaciones sociales, la música que escuchan, la estética que comparten. El foco está en lo colectivo, no solo en el individuo.

Mateo: Entiendo la diferencia. Pero eso me hace pensar... ¿realmente podemos hablar de "la" juventud como si fuera una sola cosa?

Laura: Ahí diste en el clavo. Hoy es imposible. Por eso es mucho más preciso hablar en plural: de adolescencias y juventudes.

Mateo: ¿Juventudes, en plural? ¿Por qué?

Laura: Porque la dimensión socioeconómica lo cambia todo. Piénsalo,

Mateo: ¿qué tienen en común un chico de tu edad que vive en un barrio privado y otro que creció en una villa miseria?

Mateo: Uf, muy poco, supongo. Sus realidades son totalmente distintas.

Laura: Exacto. Ni su experiencia vital es la misma, ni son absolutamente diferentes. Pero sus trayectorias y oportunidades están marcadas por ese contexto. No hay una única forma de ser joven.

Mateo: Y supongo que esas crisis económicas de las que hablamos antes también afectan la forma en que ven su futuro.

Laura: Totalmente. La investigadora Olga Niremberg estudió cómo la crisis del 2001 en Argentina rompió una promesa. La promesa de que si estudiabas y te esforzabas, tendrías un futuro mejor que el de tus padres.

Mateo: La idea de la movilidad social ascendente...

Laura: Eso mismo. Al romperse esa idea, muchos jóvenes empezaron a vivir en la "lógica del instante". Si el futuro es incierto, te centras en la subsistencia, en el ahora. Es difícil pensar en un proyecto a largo plazo.

Mateo: Qué fuerte. O sea que el contexto no solo define tu presente, sino cómo imaginas tu futuro. Queda claro que es un tema complejo y con muchas capas.

Laura: Muchísimas. Y esas capas son fundamentales para entender las decisiones y los vínculos que se forman en esta etapa.

Mateo: Definitivamente. Y hablando de vínculos, eso nos lleva directamente a nuestro siguiente punto: cómo se manifiesta la sexualidad en estas diversas juventudes.

Mateo: Y justo hablando de esos límites, Laura, me pregunto... ¿qué papel juega la escuela en todo esto? A veces parece que los profes están en una batalla constante.

Laura: Es una pregunta clave, Mateo. Porque a pesar de todo, la escuela sigue siendo un espacio central de socialización. Y los padres lo saben. ¿Cuántas veces hemos oído esa frase de “Sin la escuela no vas a ser nadie”?

Mateo: Uf, muchísimas. Es como el mantra de muchas familias. Sienten que es la única garantía para el futuro.

Laura: Exacto. Pero aquí viene la tensión... los profes a menudo se sienten frustrados. Y ahí es donde la cosa se pone interesante.

Mateo: ¿Frustrados por qué? ¿Por nosotros, los alumnos?

Laura: En parte, sí. Pero no es personal. Es por un choque de representaciones. Muchos docentes tienen en la cabeza al alumno “de antes”. El que era más obediente, el que no usaba aritos, el que… no sé, se aguantaba mejor una clase aburrida.

Mateo: Bueno, ahora competimos con TikTok, es difícil. Pero entiendo, se sienten como si el molde se hubiera roto.

Laura: Justamente. Y esa sensación de que “todo tiempo pasado fue mejor” es agotadora. Te impide ver lo que sí son los adolescentes de hoy. Es un desacople entre las viejas ideas y la nueva realidad, y eso genera un desgaste enorme.

Mateo: Entonces, ¿la escuela tiene que rendirse o hay otra opción?

Laura: ¡Claro que hay otra opción! Y no se trata de renunciar a enseñar. Unas sociólogas, Duschatzky y Corea, hablan de un modo de actuar que llaman “invención”.

Mateo: ¿Invención? Suena a crear algo de la nada.

Laura: Piensa en ello más como “crear posibilidades”. Se trata de que la escuela, como institución, se adapte para que el alumno pueda habitarla de una forma nueva, sin dejar de aprender. Es un “poder ser” incluso cuando todo parece un “no poder”.

Mateo: Dame un ejemplo concreto, porque suena un poco abstracto.

Laura: Por supuesto. Piensa en una escuela que, en lugar de excluir a las alumnas que son madres, crea un espacio para que puedan asistir con sus bebés. No deja de ser una escuela, no deja de enseñar, pero atiende una necesidad real y singular de esas adolescentes.

Mateo: Wow, eso es increíble. Es adaptar el sistema a la persona, y no al revés.

Laura: ¡Exactamente! Esa es la invención. Es reconocer la realidad y actuar sobre ella de forma creativa. Dejar de lamentarse por el alumno que ya no existe y empezar a trabajar con el que sí está en el aula.

Mateo: Entendido. Así que la clave es no quedarse atascado en la nostalgia. Pero esta adaptación me hace pensar en los adultos en general, no solo los profes... ¿cuál es nuestro papel como comunidad educativa?

Mateo: Y hablando de cómo nos percibimos, eso nos lleva directamente a un tema clave: la sexualidad en la adolescencia. No se trata solo de hormonas, ¿verdad, Laura?

Laura: Para nada, Mateo. Claro, el desarrollo hormonal es un factor biológico importante. Pero también entran en juego aspectos psicológicos... como la necesidad de ser queridos y reconocidos por nuestros amigos, la curiosidad y hasta la soledad.

Mateo: O sea, es una mezcla compleja de factores biológicos y emocionales.

Laura: Exactamente. Es todo un universo de nuevas experiencias y sentimientos que se empiezan a explorar.

Mateo: Y en esa exploración, ¿siguen existiendo los viejos estereotipos de género?

Laura: Lamentablemente, sí. A menudo se asume que los chicos tienen necesidades biológicas más urgentes, la famosa "calentura" o la presión del grupo. Es una idea muy arraigada.

Mateo: ¿Y cómo se traduce eso en los consejos que dan los adultos?

Laura: Bueno, una investigación en Argentina lo dejó muy claro. A las chicas se les dice algo como: "mejor no tengas relaciones, pero si lo haces, que sea con novio, por amor y con protección".

Mateo: Suena a muchas condiciones...

Laura: Bastantes. Y para los chicos el mensaje es mucho más directo: "puedes tener relaciones, pero siempre usa preservativo".

Mateo: Vaya, la diferencia es enorme. Es como si jugaran con reglas totalmente distintas.

Laura: Y lo son. Estas orientaciones, aunque a veces bien intencionadas, refuerzan normativas muy rígidas y diferenciadas para varones y mujeres. Lo que nos lleva a preguntarnos qué pasa cuando los adultos intentan hablar de esto...

Mateo: Y eso nos lleva a la escuela. A menudo parece un espacio que intenta ser... bueno, desexualizado o totalmente neutral con estos temas.

Laura: Es una idea muy común, pero la pedagoga Guacira López Louro dice que eso es imposible. Ella habla de una “pedagogía de la sexualidad” que siempre está activa en la escuela, queramos o no.

Mateo: ¿Una “pedagogía de la sexualidad”? ¿Incluso cuando nadie habla del tema? ¿Cómo funciona eso?

Laura: Se ejerce a través del “disciplinamiento de los cuerpos”. Piensa en los chistes, los apodos o los gestos que aprendemos desde chicos para señalar a quienes no se ajustan a los patrones de género esperados.

Mateo: Ah, claro. Como si hubiera un guion no escrito sobre cómo ser hombre o mujer. Y la escuela, sin quererlo, refuerza ese guion con lo que permite o ignora.

Laura: ¡Exacto! Se crean discursos que nos dicen de qué se puede hablar y de qué no. Quién tiene voz y a quién se silencia. Por eso la sexualidad es un tema social y político, no solo algo personal.

Mateo: Eso me hace pensar en los profes. ¿Qué pasa con su propia sexualidad? Por ejemplo, una maestra que cuenta que es lesbiana, como en un artículo que leí... ¿qué impacto tiene?

Laura: Tiene un gran impacto porque visibiliza otras realidades. Pero aquí está lo interesante... ¿qué pasa con los profes que son o parecen heterosexuales? ¿Acaso eso los “desexualiza”?

Mateo: Supongo que no. Simplemente representa la norma, lo que se da por sentado. Es una normatividad tan poderosa que ni siquiera la vemos.

Laura: Precisamente. Esa “naturalidad” también es una forma de pedagogía. El punto clave es que los adultos en la escuela siempre participan en la construcción de la identidad de los jóvenes. Es inevitable.

Mateo: Entonces, la meta no es ser neutral, sino ser conscientes. Sabiendo esto, hablemos de cómo podemos construir espacios escolares más inclusivos y seguros para todos.

Mateo: Y eso nos conecta con el último punto, que es clave: el tema de los derechos y la protección. A veces parece que hay un conflicto, ¿no?

Laura: Totalmente. Y es una tensión real, Mateo. Se da entre dos ideas: la "patria potestad" y el "interés superior del niño".

Mateo: Suena a clase de cívica. ¿Qué significa "patria potestad" en lenguaje simple?

Laura: Es el conjunto de deberes y derechos que tus padres tienen sobre vos mientras sos menor. El tema es que algunos sectores usan esta idea para limitar el acceso a la educación sexual o a la salud.

Mateo: ¿Cómo es eso?

Laura: Piensan que la sexualidad es perjudicial y que hablar de anticonceptivos o ITS podría... no sé, estimularla. Cuestionan cualquier actividad sexual que no sea para tener hijos dentro del matrimonio.

Mateo: Claro. Pero la realidad de los adolescentes es otra.

Laura: Exacto. Y por eso la ley argentina es muy clara. Hay una Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable que pone tu bienestar por encima de todo. Es el famoso "interés superior del niño".

Mateo: Entonces... ¿qué pasa si lo que deciden tus padres va en contra de tu salud?

Laura: ¡Gran pregunta! La ley dice que tu derecho a la salud es prioritario. Si ese derecho es negado, el Estado debe actuar para protegerte.

Mateo: O sea que la ley es como un árbitro que se pone de tu lado si es por tu salud.

Laura: ¡Justamente! Y una forma de garantizarlo es ofreciendo servicios de salud sexual que sean privados y confidenciales. Para que puedas preguntar, cuidarte y decidir sin miedo.

Mateo: ¡Qué importante saber eso! Bueno, para resumir todo lo que hablamos hoy: es clave entender que la sexualidad es una parte integral de la vida, que la información nos da poder y que existen leyes que protegen nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra salud.

Laura: Exacto. La información es la mejor herramienta de prevención y de cuidado. No tengan miedo de buscarla en lugares confiables.

Mateo: Muchísimas gracias, Laura, por toda esta data. Y a ustedes, gracias por escuchar Studyfi Podcast. ¡Hasta la próxima!