Tótem y Tabú: Psicoanálisis de Freud

Explora el análisis de Tótem y Tabú de Freud, su impacto en el psicoanálisis social y las conexiones con las neurosis obsesivas. Un resumen esencial para estudiantes. ¡Descúbrelo!

Sumérgete en el Psicoanálisis de Freud: Tótem y Tabú, una obra fundamental que explora las conexiones entre la psicología de los pueblos primitivos y las neurosis obsesivas. Este análisis te permitirá comprender las raíces inconscientes de nuestras prohibiciones y ritos, ofreciendo una perspectiva única sobre el comportamiento humano y la formación de la cultura. Descubre cómo Freud desentraña el enigma del tabú, su origen y su sorprendente relación con nuestra propia moralidad. Ideal para estudiantes que buscan un resumen de Tótem y Tabú o un análisis profundo de la obra de Freud.

Tótem y Tabú: Un Análisis Profundo del Psicoanálisis de Freud

La obra de Sigmund Freud, Tótem y Tabú, representa una incursión pionera del psicoanálisis en los problemas de la psicología social. Publicada originalmente en Imago, esta colección de ensayos busca tender un puente entre la antropología social y el psicoanálisis, explorando las similitudes entre la vida mental de los pueblos primitivos y las neurosis.

Freud, influenciado por los trabajos de Wilhelm Wundt y la escuela de Zúrich, reconoce las limitaciones de su estudio, pero subraya su importancia para fomentar la cooperación entre diferentes disciplinas. La obra se centra principalmente en el concepto de tabú, un fenómeno que, a diferencia del totemismo, aún persiste en nuestra sociedad a través de prohibiciones éticas y morales.

¿Qué es el Tabú según Freud y sus Orígenes?

El tabú, una palabra de origen polinesio, se traduce con dificultad debido a la pérdida de una noción equivalente en las culturas modernas, aunque los romanos la conocían como sacer y los griegos como agos. Para nosotros, el tabú tiene una doble significación: lo sagrado o consagrado y lo inquietante, peligroso, prohibido o impuro.

En polinesio, su opuesto es noa, que significa lo ordinario o accesible a todos. Esto implica que el tabú encierra una idea de reserva, manifestándose en prohibiciones y restricciones. Wundt lo considera el código no escrito más antiguo de la humanidad, anterior incluso a los dioses y las religiones. Freud utiliza las descripciones de Northcote W. Thomas para ofrecer una visión imparcial del tabú, destacando sus diversas categorías y propósitos:

  • Tabú natural o directo: Procede de una fuerza misteriosa (mana) inherente a personas u objetos.
  • Tabú transmitido o indirecto: Derivado de la misma fuerza, puede ser adquirido o transferido por figuras de autoridad.
  • Tabú intermedio: Donde coexisten ambos factores, como en la apropiación de una mujer por un hombre.

Los fines del tabú son variados y buscan proteger tanto a personas importantes (jefes, sacerdotes) como a los débiles (mujeres, niños) del mana poderoso. También preservan a los individuos de peligros relacionados con cadáveres o alimentos, previenen perturbaciones en actos vitales (nacimiento, matrimonio), y protegen contra la ira de dioses o demonios. Incluso la propiedad del sujeto es resguardada por tabúes.

Consecuencias de la Violación del Tabú

La transgresión de un tabú se castigaba inicialmente por una fuerza interna que actuaba de forma automática, vengándose a sí mismo. Con el tiempo, esta noción se vinculó a seres superiores (demonios o dioses) que desencadenaban el castigo. Posteriormente, la sociedad asumió la tarea de castigar al transgresor para evitar peligros a sus semejantes, lo que conecta el tabú con los primeros sistemas penales de la humanidad.

Quien viola un tabú adquiere esta misma cualidad, convirtiéndose en tabú. Ciertos peligros resultantes de la violación pueden ser conjurados mediante actos de penitencia y ceremonias de purificación. La capacidad de transmisión del tabú, similar a una carga eléctrica, explica por qué su violación puede ser expiada.

Existen tabúes permanentes (asociados a sacerdotes, jefes, muertos) y temporales (vinculados a estados como la menstruación, el parto, o actividades como la caza y la guerra). También hay tabúes generales que pueden extenderse a vastas regiones y perdurar por años.

Freud enfatiza que el tabú es un conjunto de limitaciones impuestas por los pueblos primitivos, cuyas razones son desconocidas para ellos, pero cuya violación se cree que atrae terribles castigos. Se relatan casos de muertes automáticas tras una transgresión involuntaria. Todas estas prohibiciones se basan en la creencia de que ciertas personas o cosas poseen una fuerza peligrosa y contagiosa.

La Doble Naturaleza del Tabú y el Enigma de su Sentido

Freud sugiere que el tabú y el sistema que designa expresan hechos psíquicos cuyo sentido nos elude, y que solo un examen de la creencia en espíritus y demonios en estas civilizaciones primitivas podría acercarnos a su comprensión. El interés en el tabú no es meramente académico; Freud sospecha que las prohibiciones éticas y tradicionales de nuestra propia cultura tienen una afinidad con este tabú primitivo, y que su esclarecimiento podría arrojar luz sobre el origen de nuestro imperativo categórico.

Wundt describe el tabú como “todos los usos en los que se manifiesta el temor inspirado por determinados objetos relacionados con las representaciones del culto y por los actos con ellos enlazados”. Divide las prohibiciones tabú en tres clases, según se refieran a animales, hombres u objetos inanimados. El tabú de los animales, que prohíbe matarlos y comer su carne, constituye el núcleo del totemismo.

Las modificaciones del tabú en culturas más avanzadas son superficiales; la diferenciación social se refleja en el tabú de reyes y sacerdotes. Sin embargo, las verdaderas fuentes del tabú se hallan en el temor a fuerzas demoníacas, convirtiéndose en una prohibición desligada del demonio, impuesta por la tradición, la costumbre y, finalmente, la ley.

El Tabú y la Neurosis Obsesiva: Una Comparación Psicoanalítica

Freud propone una analogía entre el tabú y la neurosis obsesiva, aunque con reservas. Ambas presentan una carencia de motivación y un origen enigmático. En las neurosis, las prohibiciones surgen repentinamente y deben observarse bajo una angustia incontenible. La violación de la prohibición trae consigo la convicción de una terrible desgracia, sin necesidad de una amenaza externa. El paciente obsesivo siente un presentimiento indefinible de daño para quienes le rodean.

La prohibición central en ambas es la del contacto, extendiéndose a actos que implican una “conexión mental o abstracta”. Al igual que en el tabú, algunas prohibiciones obsesivas son comprensibles, mientras que otras son inexplicables y absurdas, denominadas “ceremoniales”.

Las prohibiciones obsesivas son susceptibles de desplazamiento y contagio, pudiendo extenderse de un objeto a otro, llegando a hacer que el “mundo entero sea imposible”. Quienes violan un tabú se vuelven tabú a su vez, por lo que nadie debe contactarlos. Ejemplos de esta transmisibilidad incluyen el aliento sagrado de un jefe maorí que vuelve tabú los alimentos, o una paciente de Freud que rechaza un objeto comprado en una calle con el nombre de una amiga ahora tabú para ella.

Ambas prohibiciones causan privaciones y restricciones, pero pueden ser levantadas mediante actos de arrepentimiento, expiación o purificación, como la ablución obsesiva o los ceremoniales con agua lustral.

Los puntos de coincidencia entre la neurosis obsesiva y el tabú son cuatro:

  1. Falta de motivación de las prescripciones.
  2. Imposición por una necesidad interna.
  3. Su facultad de desplazamiento y contagio.
  4. La causación de actos ceremoniales y de prescripciones derivados de las prohibiciones mismas.

El psicoanálisis revela que la neurosis obsesiva tiene un desarrollo clínico y un mecanismo psíquico. En la infancia, un intenso placer táctil es reprimido por una prohibición externa, apoyada por fuerzas internas. Esta represión no suprime la tendencia, sino que la oculta en el inconsciente, creando un conflicto duradero. La prohibición es consciente, mientras que la tendencia insatisfecha es inconsciente, lo que perpetúa la ambivalencia. La energía de la prohibición proviene de su relación con este deseo inconsciente. El deseo reprimido se desplaza a nuevos objetos y actos, y la prohibición lo persigue, generando una tensión que se alivia con actos obsesivos, vistos como transacciones de arrepentimiento y satisfacción sustitutiva.

El Tabú en el Totemismo y la Ambivalencia Afectiva

Las dos prohibiciones tabú más antiguas e importantes están en el totemismo: respetar al animal tótem y evitar relaciones sexuales con individuos del mismo tótem. Esto sugiere que los dos placeres más antiguos e intensos del hombre fueron los relacionados con el tótem y el incesto. Esta unidad en la diversidad de fenómenos tabú se explica al considerar un acto prohibido impulsado por una fuerte tendencia inconsciente como base del tabú.

La persona que infringe un tabú se vuelve tabú porque incita a otros a seguir su ejemplo, siendo contagiosa por imitación. Esto explica por qué el transgresor debe ser evitado.

Tabúes Relativos a Enemigos, Jefes y Muertos

Freud examina los tabúes en relación con:

  • Los enemigos: Después de un homicidio, se imponen prescripciones de reconciliación (llorar al enemigo, implorar perdón), restricciones al matador (aislamiento, abstinencia), actos de expiación o purificación, y prácticas ceremoniales para alejar a los espíritus. Estas costumbres no se explican solo por el miedo supersticioso, sino por un arrepentimiento y remordimiento, como si existiera un mandamiento ancestral de “no matar”. Las restricciones al matador victorioso son rigurosas, implicando aislamiento, abstinencia de alimentos y contacto, y ceremonias de purificación. Esto subraya una ambivalencia de sentimientos hacia el enemigo.

  • Los soberanos (Jefes, Reyes y Sacerdotes): La actitud hacia ellos se rige por dos principios: el súbdito debe preservarse de ellos y protegerlos. Son portadores de una fuerza mágica peligrosa (mana). El contacto directo o indirecto se evita, o se neutraliza con ceremoniales. Curiosamente, el contacto del rey también puede ser curativo si es iniciado por él. Sin embargo, hay una contradicción: se les atribuye omnipotencia, pero también se les protege diligentemente, lo que denota desconfianza. Esta desconfianza es una manifestación directa de hostilidad inconsciente, como se ve en la costumbre de algunas tribus de golpear a los reyes antes de su coronación, o incluso matarlos si no cumplen sus funciones. El ceremonial tabú impone restricciones tan severas a los reyes que su vida se vuelve una carga, lo que Freud compara con el acto obsesivo, una satisfacción simultánea de la tendencia reprimida y la represora. Es una venganza encubierta de los súbditos por los honores concedidos.

  • Los muertos: El tabú de los muertos es especialmente virulento. Quienes tocan a un muerto o asisten a un entierro se vuelven

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