La plusvalía y el proceso de producción capitalista son conceptos fundamentales para comprender la dinámica del sistema económico. Este análisis exhaustivo explorará cómo el capital busca incrementar su valor, diferenciando entre la plusvalía absoluta y relativa, y examinando el papel de la cooperación y la división del trabajo en este proceso. A través de este resumen, desglosaremos las características clave de la producción capitalista.
Plusvalía y el Proceso de Producción Capitalista: Conceptos Fundamentales
El capital tiene un impulso inmanente y una tendencia constante a aumentar la fuerza productiva del trabajo. Esto se hace con el objetivo de abaratar la mercancía y, mediante este abaratamiento, reducir el valor de la fuerza de trabajo del obrero mismo. En esencia, al capitalista no le interesa el valor absoluto de la mercancía, sino el plusvalor que puede obtener de ella.
La producción de plusvalor se manifiesta de dos maneras principales:
- Plusvalor absoluto: Se produce mediante la prolongación de la jornada laboral. Un ejemplo sencillo sería hacer trabajar al obrero más horas manteniendo el mismo salario.
- Plusvalor relativo: Surge de la reducción del tiempo de trabajo necesario para la reproducción del valor de la fuerza de trabajo. Esto implica un cambio en la proporción entre el trabajo necesario y el plustrabajo. Para lograrlo, el capital debe revolucionar las condiciones técnicas y sociales del proceso de trabajo, es decir, el modo de producción.
La Revolución Productiva y el Valor de la Fuerza de Trabajo
El aumento de la fuerza productiva del trabajo se refiere a una modificación en el proceso laboral que reduce el tiempo de trabajo socialmente requerido para producir una mercancía. En otras palabras, una menor cantidad de trabajo puede producir una mayor cantidad de valor de uso. Por ejemplo, si un zapatero, con los mismos medios, puede hacer dos pares de botines en el tiempo que antes hacía uno, su fuerza productiva se ha duplicado.
Este incremento de la fuerza productiva no ocurre espontáneamente; requiere una alteración en los medios o métodos de trabajo, o en ambos. Implica una revolución en las condiciones de producción, transformando el proceso laboral mismo. Cuando las industrias se perfeccionan, se descubren nuevas formas de producir mercancías con menos gente o en menos tiempo.
Para que el aumento de la fuerza productiva reduzca el valor de la fuerza de trabajo, debe afectar los ramos industriales cuyos productos determinan los medios de subsistencia habituales del obrero. Si se abaratan camisas, por ejemplo, el gasto del obrero en camisas disminuye, reduciendo así una parte del valor total de su fuerza de trabajo.
El valor de una mercancía no solo lo determina el trabajo que le da su forma final, sino también el trabajo contenido en sus medios de producción (ej. el valor del cuero, la pez, el hilo en unos botines). Por lo tanto, el abaratamiento de los bienes que constituyen el capital constante (medios de trabajo y materiales) también reduce el valor de la fuerza de trabajo.
El Capitalista y el Enigma de la Reducción del Valor de Cambio
El impulso del capitalista es maximizar el plusvalor. Si, por ejemplo, el valor de los medios de subsistencia diarios cae de 5 a 3 chelines debido a un aumento de la fuerza productiva, el plusvalor aumentará. Antes se necesitaban 10 horas de trabajo para reproducir el valor de la fuerza de trabajo; ahora, solo 6. Las 4 horas restantes se anexan al plustrabajo.
Aunque el capitalista busca reducir el valor de cambio de las mercancías, su objetivo principal es el plusvalor. Esta aparente contradicción, señalada por Quesnay, se resuelve porque el mismo proceso que abarata las mercancías (desarrollo de la fuerza productiva) también incrementa el plusvalor contenido en ellas. El capitalista que implementa métodos más productivos vende sus mercancías por debajo de su valor social, obteniendo un plusvalor extraordinario hasta que la competencia lo obliga a generalizar el nuevo modo de producción, momento en el cual el valor individual de la mercancía se iguala a su valor social. Este proceso de economización de trabajo no busca reducir la jornada laboral, sino el tiempo de trabajo necesario para producir una cantidad dada de mercancías, prolongando la parte de plustrabajo.
Cooperación: La Base del Trabajo Social Capitalista
La cooperación es la forma en que un número relativamente grande de obreros trabaja simultáneamente, en el mismo espacio y bajo el mando del mismo capitalista, para producir el mismo tipo de mercancías. Histórica y conceptualmente, es el punto de partida de la producción capitalista.
El Poder de la Jornada Laboral Combinada
La jornada laboral combinada de muchos obreros produce una masa mayor de valor de uso que la suma de jornadas individuales y aisladas. Esto se debe a varios factores:
- Aumento de la potencia mecánica: La unión de fuerzas individuales crea una potencia colectiva superior a la suma de sus partes (ej. levantar un peso grande).
- Ampliación o restricción del espacio de acción: Permite abordar grandes proyectos o concentrar la producción en un espacio menor, economizando recursos (ej. diques, canales, construcción de edificios).
- Aplicación de trabajo en momentos críticos: Permite ejecutar tareas sensibles al tiempo con mayor rapidez (ej. cosecha, pesca del arenque).
- Emulación y activación de espíritus: El contacto social entre trabajadores puede aumentar su capacidad de rendimiento individual.
- Continuidad y uniformidad: Las operaciones análogas de muchos obreros se vuelven continuas y multifacéticas.
- Economía de medios de producción: Los medios de producción (edificios, herramientas, materiales) se consumen colectivamente, reduciendo el componente de valor transferido al producto individual.
La fuerza productiva social del trabajo surge de la cooperación misma. El obrero, al cooperar planificadamente, se despoja de sus limitaciones individuales y desarrolla su capacidad como parte de un género.
El Despotismo Capitalista en la Cooperación
La cooperación masiva de asalariados hace que el mando del capitalista sea un requisito indispensable para la ejecución del proceso laboral. Esta dirección es necesaria para armonizar las actividades individuales y gestionar el cuerpo productivo total. Sin embargo, en el contexto capitalista, la función directiva asume características específicas:
- Motivo impulsor: La mayor autovalorización posible del capital, es decir, la máxima explotación de la fuerza de trabajo.
- Antagonismo inherente: La dirección es también una función de la explotación, condicionada por el conflicto entre explotador y explotado.
- Control de medios de producción: A medida que crece el volumen de los medios de producción, también lo hace la necesidad de controlar su uso adecuado.
- Carácter despótico: La conexión entre los trabajos de los obreros reside fuera de ellos, en el capitalista, cuya voluntad ajena somete su actividad a sus objetivos. Este despotismo desarrolla formas peculiares, delegando la vigilancia directa a *