La ciencia, motor inagotable del progreso, a menudo es percibida como una búsqueda desinteresada de la verdad. Sin embargo, un análisis sociológico de Las Prioridades en Descubrimientos Científicos revela una compleja interacción de ambición, normas institucionales y un elaborado sistema de recompensas. Este artículo explorará por qué las disputas por la prioridad de los descubrimientos son tan comunes en la historia de la ciencia y qué implicaciones tienen para la práctica científica. Comúnmente, los estudiantes buscan entender el trasfondo de estas controversias y su impacto.
Las Prioridades en Descubrimientos Científicos: Un Análisis Sociológico
Desde el siglo XVII, con el auge de la ciencia moderna, las disputas por la prioridad de los descubrimientos han sido una constante. Lejos de ser meras anomalías, estos conflictos, conocidos en alemán como Prioritätsstreit, se han convertido en una parte integral de las relaciones sociales entre científicos.
Frecuencia y Amplitud de las Disputas por Prioridad
La historia de la ciencia está plagada de ejemplos de estas acaloradas controversias, que abarcan desde la física hasta las ciencias sociales:
- Galileo Galilei fue un veterano en la defensa de sus derechos, reclamando la invención de la «brújula geométrica y militar» y la prioridad en la observación de las manchas solares y los planetas Mediceos contra rivales como Baldassar Capra, Horatio Grassi, Christopher Scheiner y Simón Mayr.
- Isaac Newton se enfrentó a Robert Hooke por prioridades en óptica y mecánica celeste, y sostuvo una larga disputa con Leibniz por la invención del cálculo infinitesimal.
- Robert Hooke, conocido como el «reclamante universal», disputó la prioridad a Newton y a Huygens por la invención del volante en espiral.
- La «controversia del agua» involucró a Henry Cavendish, Watt y Lavoisier sobre quién demostró primero la naturaleza compuesta del agua.
- El descubrimiento de Neptuno generó una disputa entre el inglés John Couch Adams y el francés Urban Jean LeVerrier.
- En medicina, Jenner debatió con Pearson y Rabaut sobre la prioridad de la vacunación contra la viruela, y Lister con Lemaire sobre la antisepsia.
- Michael Faraday fue herido por pretensiones de otros sobre sus descubrimientos físicos, como la rotación electromagnética.
- Incluso la sociología tuvo su propio conflicto entre los seguidores de Saint-Simón y Comte por la paternidad de la disciplina. Janet también reclamó la autoría de elementos esenciales del psicoanálisis antes que Freud.
Estas disputas, a menudo sórdidas y desagradables, demuestran que la ocurrencia de descubrimientos simultáneos es solo una ocasión, no la causa fundamental, de los conflictos.
Explicaciones Comunes y sus Limitaciones
Se han propuesto varias explicaciones para estos conflictos, pero muchas resultan insuficientes:
- Naturaleza humana (egotismo innato): Esta interpretación postula que el egotismo es natural y los científicos, como humanos, lo expresan en sus pretensiones de prioridad. Sin embargo, esta visión es simplista y no considera la complejidad de la conducta social, como señalaron Montesquieu, Comte y Durkheim.
- Personalidades egocéntricas en la ciencia: Esta teoría sugiere que la ciencia atrae a individuos egocéntricos. Si bien es posible que diferentes profesiones atraigan a distintos tipos de personalidad, esto no explica adecuadamente el gran número de disputas. Frecuentemente, personas comúnmente modestas, como Henry Cavendish, se ven arrastradas a estas luchas, actuando de modos autoafirmativos solo para defender sus derechos de propiedad intelectual.
Un hecho crucial que debilita estas explicaciones es que, a menudo, los mismos descubridores no participan en la discusión sobre la prioridad o se retiran de ella. En su lugar, son sus amigos, adeptos o científicos más lejanos quienes ven la asignación de la prioridad como un problema moral. Esto fue evidente en las controversias de Faraday, Cavendish y Adams. La indignación moral desinteresada de estos terceros es una señal clara de la violación de una norma social, lo que nos lleva a buscar la explicación en las normas institucionales.
El Papel de las Normas Institucionales de la Ciencia
Las disputas por prioridades están en gran medida arraigadas en las normas institucionales de la ciencia misma. Estas normas ejercen una presión significativa sobre los científicos para que afirmen sus pretensiones.
- La originalidad como valor supremo: El rol del científico es promover el conocimiento, y la mayor realización de este rol es hacer un gran avance. La institución de la ciencia valora enormemente la originalidad, ya que el conocimiento avanza a través de ella. Cuando el sistema funciona eficientemente, el reconocimiento y la estima se acumulan en aquellos que realizan contribuciones genuinamente originales.
- El reconocimiento como motivación derivada: El interés por el reconocimiento no es meramente un deseo de autoengrandecimiento, sino la contrapartida motivacional, en el plano psicológico, de la importancia asignada a la originalidad. Los científicos no necesitan comenzar con un ansia de fama; basta con que la ciencia, con su énfasis en la originalidad y sus recompensas, dé una importancia suprema al reconocimiento de la prioridad. El reconocimiento y la fama se convierten en el símbolo de una tarea bien hecha.
El Sistema de Recompensas de la Ciencia
La ciencia ha desarrollado un sistema elaborado de recompensas para quienes se ajustan a sus normas, un sistema que ha evolucionado a lo largo de siglos. Francis Bacon y Thomas Sprat ya lamentaban la falta de recompensas en los primeros días de la ciencia moderna.
1. Eponimia:
La eponimia es la forma más perdurable y prestigiosa de reconocimiento, aplicando el nombre del científico a lo que ha descubierto. Algunos ejemplos destacados incluyen:
- Conceptos y leyes: Sistema Copernicano, Ley de Hooke, Constante de Planck, Cometa de Halley.
- Padres fundadores: Morgagni (patología), Cuvier (paleontología), Faraday (electrotécnica), Daniel Bernouilli (física matemática), Bichat (histología), Van Leeuwenhoek (protozoología y bacteriología), Jenner (medicina preventiva), Chladni (acústica moderna), Herbart (pedagogía científica), Wundt (psicología experimental), Pearson (biometría), Comte (sociología), Boyle (química), Priestley (química del aire), Lavoisier (química moderna), Gibbs (química física).
- Disciplinas o ramas: Medicina hipocrática, Lógica aristotélica, Geometría euclidiana, Álgebra de Boole, Economía keynesiana.
- Leyes, teorías, instrumentos: Movimiento browniano, Efecto Zeeman, Constante de Rydberg, Número atómico de Moseley, Curva de Lorenz, Coeficiente de correlación de rangos de Spearman, Test de Rorschach, Escala de Thurstone, Escala de distancia social de Bogardus, Categorías de interacción de Bales, Escalograma de Guttman, Análisis de la estructura latente de Lazarsfeld.
- Medicina: Tubo de Eustaquio, Círculo de Willis, Folículos graffíanos, Conducto de Wharton, Canal de Nuck, Enfermedades de Addison, Bright, Hodgkin, Meniére, Parkinson, Signo de Romberg, Reacción de Wassermann, Prueba de Calmete, Reflejo de Babinski, Cojinete de Kelly, Sujetador de Kelly, Rectoscopio de Kelly.
La eponimia, aunque de gran valor, está limitada a una pequeña fracción de los científicos. La excesiva eponimia, como la de Darwin, que denunciaba la «miserable y degradante pasión por bautizar especies», puede llevar a premiar el trabajo apresurado.
2. Otras formas de reconocimiento:
- Premios: El Premio Nobel es el más destacado. Existen también medallas (Rumford, Arago).
- Membresías: Pertenencia a academias honorarias (Royal Society, Academia Francesa de Ciencias) y sociedades científicas.
- Títulos nobiliarios: En países con aristocracia, los científicos han sido ennoblecidos (Newton, Lord Kelvin).
- Reconocimiento póstumo: Los historiadores de la ciencia, como George Sarton, perpetúan el énfasis en la prioridad al buscar y registrar los «primeros sucesos», aunque las creaciones de novo sean raras y la atribución difícil.
Este complejo sistema de recompensas refuerza el énfasis institucional en la originalidad, convirtiéndola en un objetivo primordial de la ciencia moderna. La victoria en la contribución al conocimiento es para el más veloz, el que llega primero.
Pretensiones Nacionales a la Prioridad
En un mundo de Estados nacionales, el descubrimiento científico no solo beneficia al individuo, sino también a su país. Históricamente, británicos, franceses, alemanes, holandeses e italianos han afirmado las pretensiones de sus países. Más recientemente, se sumaron estadounidenses y rusos.
- Ejemplos históricos: El científico inglés Wallis deseaba que Newton y Hooke mejoraran los telescopios para que «otros no nos roben lo que nuestra nación inventa». Halley esperaba que la posteridad reconociera que el retorno de su cometa fue «descubierto por un inglés».
- Contexto soviético: Durante el siglo XX, la ideología marxista-leninista llevó a una enérgica insistencia en el carácter nacional de la ciencia, condenando el «cosmopolitismo» y reclamando la primacía rusa en todo género de invenciones, como la afirmación de Jruschov sobre la bomba H. Esta tendencia repite la propensión de otras naciones a reclamar prioridades, a menudo con una moderación menor que la de los científicos individualmente.
La Norma Institucional de la Humildad
Aunque la originalidad es altamente valorada, no es el único valor en el ethos de la ciencia. Otros valores, como el desinterés, el universalismo, el escepticismo organizado, el comunismo de la propiedad intelectual y la humildad, buscan contrarrestar la presión por la prioridad.
- Reconocimiento de la deuda: La humildad se expresa al reconocer la herencia del conocimiento. Newton célebremente dijo: «Si he visto más lejos, ha sido encaramándome sobre los hombros de gigantes.» Darwin, pródigo en tales reconocimientos, admiraba a Lyell por su «minuciosa honestidad» al citar.
- Reconocimiento de limitaciones: Los científicos también expresan humildad al afirmar sus limitaciones personales y las del conocimiento en general. Galileo aprendió a decir «no sé». Laplace parafraseó a Newton: «Lo que sabemos no es mucho; lo que no sabemos es inmenso.» Lord Kelvin calificó su esfuerzo de toda la vida como un «fracaso».
Esta humildad puede ser vulgarizada, como en el caso de Charles Richet, quien bromeó sobre su propia modestia, o ignorada, como por George Birkhoff o Norbert Wiener. La ciencia, como otras instituciones, incorpora valores potencialmente incompatibles: la originalidad, que impulsa el deseo de reconocimiento de prioridad, y la humildad, que lleva a minimizar las propias realizaciones. Esta tensión crea una profunda ambivalencia hacia el reclamo de prioridades.
Ambivalencia hacia las Prioridades
El conflicto entre la insistencia en la originalidad y la humildad lleva a los científicos a despreciarse por desear lo que las normas les han impulsado a desear. El caso de Charles Darwin es paradigmático:
- Ambición y mortificación: Darwin admitió su ambición de destacar entre los científicos. En una carta a Lyell, confesó: «Detesto la idea de escribir por la prioridad; sin embargo, ciertamente me sentiría muy mortificado si alguien publicara mis doctrinas antes que yo.»
- El golpe de Wallace: Cuando Alfred Russel Wallace le envió su ensayo con la misma teoría de la evolución, Darwin se sintió devastado: «toda mi originalidad, sea cual fuere su valor, quedará ahora anulada.»
- Conflicto interno: Darwin consideró abandonar su pretensión, desgarrado entre la magnanimidad y la sensación de injusticia. Escribió a Lyell: «Es duro para mí perder mi prioridad de muchos años, pero no me siento en modo alguno seguro de que esto altere la justicia del caso.» Llegó a decir: «Es miserable que me preocupe por la prioridad.»
- Intervención de terceros: Lyell y Hooker, amigos de Darwin, tomaron la iniciativa y organizaron la lectura conjunta de los trabajos de Darwin y Wallace en la Linnean Society, actuando en interés de la ciencia en general, pero también salvaguardando la prioridad de Darwin.
Este episodio ilustra cómo la doble preocupación por la prioridad y la modestia genera ambivalencia. La originalidad promete fama eterna, mientras que la humildad, a menudo inobservable, es menos recompensada. La organización social de la ciencia tiende a viciar el énfasis en la modestia. Esto explica por qué muchos científicos, incluso los de integridad escrupulosa, se esfuerzan tanto en postular sus pretensiones de prioridad.
Tipos de Respuesta al Énfasis Cultural en la Originalidad
El énfasis extremo en los logros puede llevar a prácticas violentas dentro de las reglas del juego o a prácticas deshonestas fuera de ellas.
1. El Fraude en la Ciencia:
Aunque raro, el fraude es la forma más extrema de desviación. Los anales de la ciencia registran algunos casos:
- Falsificaciones literarias: Thomas J. Wise (folletos del siglo XIX), John Payne Collier (documentos shakespearianos) y Vrain-Lucas (más de 27.000 manuscritos fabricados, incluyendo cartas de Pascal a un Newton de once años en francés sobre la ley de la gravitación, para glorificar a Francia).
- Falsificación de pruebas: El biólogo Paul Kammerer fabricó especímenes de salamandras para probar la tesis lamarckiana. El hombre de Piltdown, un cráneo y mandíbula que sustentaron una teoría evolutiva, resultó ser un engaño fraguado.