La Historia y Ley de Salud Mental Argentina representa un camino de profundas transformaciones sociales y jurídicas. Este recorrido culmina en la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657, un hito que redefinió el abordaje del sufrimiento psíquico bajo un paradigma de derechos humanos. Su implementación ha significado un desafío constante, pero su espíritu sigue siendo la base para un sistema de atención más justo y humano. Este artículo te guiará por los momentos clave que forjaron este marco legal fundamental.
Un Recorrido Histórico por la Salud Mental Argentina: Del Manicomio al Paradigma de Derechos
La evolución de la atención en salud mental en Argentina está intrínsecamente ligada a cambios conceptuales y sociopolíticos. Comprender esta trayectoria es esencial para valorar la Ley 26.657 y sus alcances. Abordaremos desde los primeros tratamientos de la locura hasta la configuración del campo de la salud mental como lo conocemos hoy.
Orígenes del Abordaje del Sufrimiento Psíquico: La Era Manicomial
En tiempos remotos, la locura era vista como obra de entes sobrenaturales, lo que llevó a tratar a los afectados como "poseídos". La tradición cristiana adoptó estas ideas, autorizando a monjes "alienistas" a estudiar estos fenómenos y sometiendo la alienación al control punitivo de la Inquisición. Este enfoque cambió en el siglo XVIII con figuras como Philippe Pinel en Francia, quien abogó por considerar a los "alienados" como enfermos, marcando un hito en la fundación de la psiquiatría moderna. La Ilustración impulsó el "tratamiento moral" en los manicomios, entendidos como espacios terapéuticos para recuperar la razón a través de la vigilancia y el orden, consolidando la psiquiatría como protectora del orden social. En Argentina, el orden psiquiátrico se institucionalizó entre 1880 y 1910, adoptando el modelo francés de hospitales y asilos.
El Campo de la Salud Mental en Argentina: Primeras Grietas en el Modelo Manicomial
El término "salud mental" como campo se consolidó tras la Segunda Guerra Mundial, con la creación de la Federación Internacional por la Salud Mental en 1948. Este movimiento buscó superar el modelo manicomial a través de equipos interdisciplinarios y nuevas prácticas. En Argentina, en 1955, se creó la primera carrera de Psicología en Rosario. A nivel institucional, en 1957 se reemplazó el Instituto Nacional de Salud Mental, dando inicio a servicios de psicopatología en hospitales generales.
Mauricio Goldenberg (psiquiatra psicoanalista) fue una figura clave. En 1956, asumió la dirección del servicio de psicopatología del Policlínico de Lanús, un referente nacional y latinoamericano en la lucha por la desmanicomialización. Su programa promovía la descentralización, consultorios externos, servicios en hospitales generales y la rápida reintegración social de los pacientes, buscando que no perdieran contacto con sus familiares y recibieran la misma atención que otras enfermedades.
Sin embargo, la década de 1960 vio la hegemonía del sector psiquiátrico manicomial. Fue en los años 70 cuando se produjo un "estallido de las instituciones", con el surgimiento de nuevas experiencias y desarrollos teóricos, incluyendo la renovación de la Federación Argentina de Psiquiatras y la creación de la Confederación de Psicólogos de la República Argentina (COPRA). La ruptura de la Asociación Psicoanalítica Argentina y la conformación de la Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental, junto con el Centro de Docencia e Investigación (CDI), demostraron una fuerte efervescencia crítica al modelo tradicional.
La Dictadura Militar y sus Efectos en la Salud Mental
El golpe de estado cívico-militar del 24 de marzo de 1976 instauró un régimen de terror que afectó profundamente el campo de la salud mental. Se prohibieron encuentros grupales y se persiguió a organizaciones civiles y gremiales. La dictadura causó dos tipos de desapariciones en este ámbito:
- Trabajadoras y trabajadores de la Salud Mental: Incluyendo figuras como la Ps. Beatriz Perosio (presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires) y el Dr. Juan Carlos Risau (secretario Gremial de la Federación Argentina de Psiquiatras).
- Teorías y prácticas en salud mental: La dictadura intentó borrar el psicoanálisis y los abordajes grupales, considerados subversivos o peligrosos.
La Recuperación Democrática y la Lucha por una Nueva Ley de Salud Mental
Con la vuelta de la democracia en 1983, se inició un camino de restitución de derechos y repensar el sistema de salud mental. Este período estuvo marcado por avances, pero también por retrocesos bajo políticas neoliberales.
Primeros Pasos Hacia la Transformación (Gobierno de Alfonsín)
Durante el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989), Mauricio Goldenberg, exiliado, regresó para proponer lineamientos para un plan nacional de Salud Mental. Vicente Galli asumió la Dirección Nacional de Salud Mental, impulsando estrategias que integraban las políticas de salud mental con las generales, promoviendo la articulación intersectorial y el desarrollo de la Atención Primaria de la Salud (APS) en salud mental. Gracias a su gestión, casi todas las provincias lograron tener un área de organización diferenciada para la salud mental.
El Impacto del Neoliberalismo y la Resistencia
El gobierno de Carlos Menem (1990) introdujo principios neoliberales que llevaron a la pérdida de jerarquía de la Dirección Nacional de Salud Mental. La precarización de la población y la medicalización del malestar se acentuaron. Sin embargo, surgieron resistencias y proyectos alternativos:
- Ley Provincial de Salud Mental Nº 10.772 de Santa Fe (1991): Una proclama de derechos que concebía la salud mental desde el acceso a derechos sociales como alivio y prevención del padecimiento.
- Congresos de Salud Mental y Derechos Humanos: Organizados a finales de los '90 en la casa de las Madres de Plaza de Mayo, fueron un espacio crucial para la producción de ideas que sentaron las bases para futuras reformas.
Hacia la Ley 26.657: Redefinición del Rol Estatal y Articulación de Esfuerzos
A partir de 2004, se redefinió el rol del Estado, concibiendo la salud como un "bien jurídico colectivo". La Unidad Coordinadora Ejecutora de Salud Mental y Comportamiento Saludable del Ministerio de Salud de la Nación se propuso integrar políticas, reducir factores de riesgo, fomentar tratamientos comunitarios y la desinstitucionalización. La Secretaría de Derechos Humanos también impulsó el abordaje de la salud mental desde una perspectiva de derechos humanos, señalando preocupantes problemáticas como la institucionalización crónica, la inequidad en el acceso a servicios y la vulneración de derechos.
En 2006, se creó la Mesa Federal de Salud Mental, Justicia y Derechos Humanos, un espacio intersectorial clave para incidir en políticas públicas. Finalmente, el 25 de noviembre de 2010, se sancionó la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, una legislación reconocida a nivel mundial por sus altos estándares en el resguardo de los Derechos Humanos.
Ley 26.657: Pilares de la Transformación en Salud Mental Argentina
La Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones N.º 26.657, sancionada con amplio consenso en 2010 y reglamentada en 2013, es el eje central del paradigma actual. Define la salud mental como un "proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos", vinculado a la concreción de los derechos humanos y sociales. Esta ley implica una ruptura con el modelo médico hegemónico, promoviendo un abordaje basado en la comunidad y con la plena inclusión social. Sus puntos centrales son:
- Criterio de Internación Involuntaria: Se cambia la noción de "peligrosidad para sí o para terceros" por la de "constatación de riesgo cierto o inminente" (art. 20). La internación se concibe como un recurso excepcional, restringido, sujeto a control y solo cuando los recursos ambulatorios no sean posibles. Se crea el Órgano Nacional de Revisión de Salud Mental (ORN) para proteger los derechos de los usuarios.
- Equipos Interdisciplinarios: La atención debe estar a cargo de equipos interdisciplinarios que incluyan psicología, psiquiatría, trabajo social, enfermería, terapia ocupacional y otras disciplinas. El proceso de atención debe ser preferentemente ambulatorio, interdisciplinario e intersectorial, basado en los principios de la Atención Primaria en Salud.
- Prohibición de Manicomios: La ley prohíbe la creación de nuevos manicomios, neuropsiquiátricos o instituciones monovalentes (públicos o privados). Los ya existentes deben adaptarse a los objetivos de la ley hasta su sustitución definitiva por dispositivos alternativos, con fecha límite en 2020. Esto refuerza el abordaje interdisciplinario e intersectorial.
- Democratización de la Gestión: El artículo 13 establece que profesionales con título de grado están en igualdad de condiciones para ocupar cargos de conducción y gestión, valorándose su idoneidad y capacidad para integrar diferentes saberes del campo de la salud mental. Reconoce la importancia de distintos actores más allá del sector médico en los espacios de dirección.
Desafíos Actuales y la Defensa de la Implementación Plena de la Ley de Salud Mental
La sanción de la Ley 26.657 marcó el inicio de un desafío constante: edificar un nuevo ordenamiento jurídico, administrativo y sanitario. Sin embargo, su implementación plena enfrenta obstáculos y resistencias. Un ejemplo reciente es el intento de modificarla a finales de 2023 mediante el proyecto de "Ley de Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos". Este proyecto buscaba reinstaurar elementos del modelo asilar, autorizar la judicialización de la atención y excluir el control del Estado y de los colectivos de usuarios, familiares y profesionales, lo que representaría un claro retroceso legislativo.
Defender y exigir la plena implementación de la Ley 26.657 es defender la historia, las luchas y el paradigma de derechos humanos que la gestaron. Requiere acciones consistentes para sostener la complejidad del cambio de paradigma y garantizar su funcionamiento efectivo en beneficio de todas las personas con padecimiento mental en Argentina.
Preguntas Frecuentes sobre la Historia y Ley de Salud Mental Argentina
¿Qué es la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657?
La Ley 26.657 es una legislación argentina sancionada en 2010 que establece un nuevo paradigma para la atención de la salud mental, basado en los derechos humanos. Prohíbe los manicomios, promueve la atención en hospitales generales y la comunidad con equipos interdisciplinarios, y restringe las internaciones involuntarias a situaciones de riesgo cierto o inminente, siempre como último recurso.
¿Cuáles son las principales transformaciones que introduce la Ley 26.657?
Las principales transformaciones incluyen: el cambio del criterio de internación involuntaria, la promoción de equipos interdisciplinarios, la prohibición de crear nuevos manicomios y el cierre progresivo de los existentes, y la democratización de los puestos de gestión en los servicios de salud mental, permitiendo que profesionales de diversas disciplinas los ocupen.
¿Cómo afectó la dictadura militar a la salud mental en Argentina?
La dictadura militar (1976-1983) persiguió y desapareció a trabajadoras y trabajadores de la salud mental, como Beatriz Perosio y Juan Carlos Risau. Además, intentó borrar teorías y prácticas como el psicoanálisis y los abordajes grupales, consideradas peligrosas o subversivas, lo que representó un gran retroceso para el campo.
¿Qué rol jugó Mauricio Goldenberg en la desmanicomialización en Argentina?
Mauricio Goldenberg fue un psiquiatra psicoanalista clave que, desde el Policlínico de Lanús en 1956, impulsó un programa de atención descentralizada, la creación de servicios de psicopatología en hospitales generales y la reintegración rápida de los pacientes a la sociedad, siendo pionero en la lucha contra el modelo manicomial en Argentina.
¿Por qué es importante defender la Ley 26.657 hoy?
Es fundamental defender la Ley 26.657 porque promueve el respeto por los derechos humanos de las personas con padecimiento mental, busca un abordaje comunitario e integral, y evita la segregación y estigmatización. La defensa de su plena implementación garantiza un sistema de salud mental más justo y humano, frente a posibles intentos de retroceder hacia modelos asilares.