El concepto de infancia, tal como lo entendemos hoy, es relativamente tardío en la historia de la humanidad. Durante siglos, la niñez no fue reconocida ni valorada como un período vital distintivo. Este artículo explorará la historia del concepto de infancia, desde la indiferencia y el rechazo inicial hasta su actual posición protagónica en la sociedad y la familia. Analizaremos cómo diversos factores, como los avances médicos y el desarrollo del pensamiento psicoanalítico, transformaron radicalmente nuestra percepción de los niños y su rol.
La Infancia en Épocas Antiguas: Indiferencia y Supervivencia
En la antigüedad, la vida de un niño tenía un valor muy diferente al actual. El infanticidio era una práctica común, considerado más un pecado que un delito si era cometido por los padres. Las sanciones legales, si existían, a menudo se podían eludir.
El Infanticidio y el Tabú de Afecto
Los métodos comunes para el infanticidio incluían no dar alimento o asfixiar al niño, a menudo en la cama. Existía un tabú de afecto, una suerte de fatalismo, provocado por la altísima mortalidad infantil. Era preferible no tenerlo en cuenta, rechazarlo o alejarlo hasta que hubiera un mínimo de garantía de sobrevivencia.
La Ausencia de Reconocimiento y Cuidados
Se sabía poco o nada de puericultura, costumbres o afectos hacia los niños. Existe consenso sobre la indiferencia y las acciones brutales de los adultos hacia ellos. El niño adquiría valor principalmente por herencia o linaje, no por su propia individualidad.
Esto se explica por la necesidad de eludir lazos emotivos debido al alto índice de mortalidad infantil, que hasta el siglo pasado era no menos del 30%, y más cercano al 50%, sin incluir períodos de pestes y epidemias. La individuación del niño fue un trayecto histórico que no se completó hasta mediados del siglo XIX.
Prácticas de Abandono y Vulnerabilidad
Además del infanticidio, el abandono era un destino frecuente para muchos niños. Las prácticas incluían la venta, dar a criar a nodrizas con desconexión parcial o total de la madre, la internación en instituciones, la oblación a monasterios o la imposición de una tarea productiva económica. También se les cedía a parientes, al señor del padre, o se les destinaba a la vida militar.
Los más desamparados solían ser los hijos naturales, de prostitutas o de madres solteras, así como los menores, las hijas, los huérfanos, y aquellos considerados “defectuosos” o “deficientes mentales”. La esclavitud infantil también fue una realidad histórica.
El Lento Despertar: Primeros Indicios de Valoración
La falta de reconocimiento de la individualidad del niño se aprecia en la escasez de testimonios históricos sobre cómo era la infancia. Este adultocentrismo hace difícil una reconstrucción completa de su vida diaria.
Pocas Evidencias Históricas de la Infancia
Durante largos períodos, casi no hay datos de los niños que provengan desde los adultos, solo aspectos parciales. Una excepción es el diario de Heroard, médico personal de Luis XIII, sobre la infancia de este monarca, aunque de difícil generalización. Por ejemplo, en el Renacimiento, los niños eran dados a nodrizas hasta los dos años, luego volvían hasta los ocho y después se iban a adquirir un oficio.
Sorprendentemente, hasta el Renacimiento, apenas existían pinturas de niños. Fue la Iglesia la que propició la lactancia materna y, con ello, comenzaron a aparecer niños en las pinturas. Cuanto más se retrocede en el tiempo, menos eficacia muestran los padres en la satisfacción de las necesidades de desarrollo del niño, una realidad influenciada también por la alta tasa de mortandad de las madres y la baja expectativa de vida general, que aumentaba la probabilidad de quedar huérfano.
El Siglo XIX: Un Punto de Inflexión en el Concepto de Infancia
El siglo XIX marcó un cambio fundamental en la historia del concepto de infancia. Diversas circunstancias políticas, sociales, económicas y científicas convergieron para que la infancia fuera considerada y jerarquizada como central. Se le asignó un papel protagónico privilegiado en la familia y la sociedad, reemplazando el anterior rechazo, desinterés o desconocimiento.
Avances Médicos y la Reducción de la Mortalidad Infantil
Un factor crucial fue el extraordinario avance de la medicina, especialmente en la prevención de enfermedades infecto-contagiosas, que eran las de mayor incidencia en la mortalidad infantil. Esta nueva posibilidad aseguró la sobrevida del niño, sentando las bases para su valoración.
La Influencia de la Pedagogía y la Sociedad Industrial
Sobre esta base de mayor supervivencia, la pedagogía validó la formación y especialización para adecuar al niño a lo que se esperaba de él. La Revolución Industrial demandó operarios y administradores, lo que suscitó la necesidad de educar y capacitar a niños y jóvenes. La educación se transformó en un asunto de interés en función del futuro económico, político y social de los estados. Esto dio origen a la idea de un futuro prospectivo y un concepto de continuidad en sus vidas.
El Pensamiento Psicoanalítico de Freud y la Niñez
El desarrollo del pensamiento psicoanalítico fue otro pilar fundamental. Sigmund Freud, basándose en la cultura de su época, su formación científica y experiencia clínica, destacó y privilegió el lugar de la niñez. Le reconoció una sexualidad específica y un papel crucial para el narcisismo y la emocionalidad de la vida futura.
Freud articuló relaciones causa-efecto entre el pasado y el presente, dándole al primero un sentido etiológico en las manifestaciones patológicas del segundo. En sus primeras conceptualizaciones del fenómeno histérico, utilizó modelos de la medicina, como la bacteriología y la neurología. Destacó que, a partir de la niñez, se accede a una estructuración de la vida psíquica que es constitutiva y se perpetúa a lo largo de toda la vida de la persona.
La Individuación del Niño: Un Viaje Histórico
Una expresión significativa de la falta de reconocimiento de la individualidad del niño era la tendencia necronímica. En la Edad Media, se ponía el mismo nombre a dos hermanos, distinguiéndolos como “mayor” o “menor”. En la Edad Moderna, se le ponía el nombre de un niño fallecido al que nacía después.
Hoy en día, nunca se les da el mismo nombre a dos hermanos, pues se considera que el nombre es propio de la persona insustituible. Este cambio refleja el largo camino recorrido hacia la valorización del período inicial de la vida de una persona y la consolidación de la infancia como un concepto central y reconocido en la humanidad.
Conclusión: La Infancia como Concepto Central
La historia del concepto de infancia revela una evolución desde una etapa de indiferencia y alta mortalidad, donde los niños no eran reconocidos como sujetos de derechos y eran víctimas de diversas vulneraciones, hasta la valoración y protección que reciben en la sociedad contemporánea. Los cambios médicos, pedagógicos y psicoanalíticos del siglo XIX fueron cruciales para transformar esta percepción, dando a la niñez el estatus y el reconocimiento que hoy consideramos fundamental.
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la Historia de la Infancia
¿Cuándo empezó a valorarse la infancia en la historia?
La valorización de la infancia como un período vital distintivo y central en la vida de una persona es un concepto relativamente nuevo, que se consolida principalmente a partir de mediados del siglo XIX, gracias a cambios sociales, científicos y económicos.
¿Qué prácticas eran comunes hacia los niños antes del siglo XIX?
Antes del siglo XIX, eran comunes prácticas como el infanticidio (a menudo por desnutrición o asfixia), el abandono (venta, entrega a nodrizas o instituciones, cesión a parientes), la imposición de trabajo productivo a temprana edad y la indiferencia afectiva debido a las altas tasas de mortalidad infantil.
¿Cómo influyó la medicina en el cambio del concepto de infancia?
El extraordinario avance de la medicina en el siglo XIX, especialmente en la prevención de enfermedades infecto-contagiosas, fue clave. Al reducirse significativamente la mortalidad infantil, se aseguró la sobrevida de los niños, lo que permitió un mayor apego emocional y la inversión en su educación y desarrollo.
¿Qué papel jugó Sigmund Freud en la comprensión de la niñez?
Sigmund Freud fue fundamental al reconocer la niñez como una etapa con una sexualidad y emocionalidad específicas, cuya estructuración psíquica es constitutiva y se perpetúa a lo largo de toda la vida adulta. Su trabajo privilegió la niñez y su correspondencia con la vida adulta, dándole un sentido etiológico a las experiencias tempranas.