El concepto de la "Ciudad Científica" representa un ideal de cómo la ciencia opera y se organiza, trascendiendo fronteras y prejuicios. Este artículo explora la visión de Jean-Jacques Salomon sobre las normas, valores y desafíos de la comunidad científica, desde su internacionalismo hasta su interacción con la política y la sociedad. Comprender este ideal es clave para estudiantes que buscan analizar el rol de la ciencia en el mundo.
El Cosmopolitismo Científico: Un Vínculo que Trasciende Fronteras
El internacionalismo y cosmopolitismo son pilares de la ciencia, estableciendo "familias espirituales" que ignoran raza, religión, nacionalidad o convicciones personales. Para la ciencia, no existen categorías como "ciencia judía" o "norteamericana"; la competencia y calificación son los únicos criterios de igualdad en reuniones científicas.
Un célebre premio Nobel, Albert Szent-Györgyi, resumió este carácter elitista con la frase: "Newton es mi colega, y también Galileo. Un científico chino está más cerca de mí que mi propio lechero." Esta visión subraya una pertenencia basada en el saber compartido, más allá de cualquier otra afiliación.
La Fuga de Cerebros: Un Fenómeno Histórico y Global
Cuando la libertad de pensamiento se ve amenazada en un país, los colegas en el exterior a menudo luchan por acoger a científicos emigrantes. Un ejemplo determinante fue la llegada de científicos europeos, muchos de ellos judíos, que huyeron del nazismo y el fascismo antes de la Segunda Guerra Mundial. Su aporte fue crucial en el esfuerzo de guerra y en el auge de la investigación en Estados Unidos.
Matemáticos, físicos y químicos de Hungría (como Leo Szilard, Eugene Wigner, Edward Teller, John von Neumann, Theodore von Karman) e Italia (Enrico Fermi, Emilio Segré, entre otros) influyeron en el desarrollo del complejo militar-industrial estadounidense. La trayectoria de figuras como Szent-Györgyi o Einstein, este último autodefinido como "un bohemio sin raíces de ningún tipo", simbolizan este nomadismo científico.
La fuga de cerebros (brain drain) persiste hoy en muchos países en desarrollo, frustrando los intentos de retener el talento. Este fenómeno se debe a dos factores principales:
- Rechazo de condiciones locales: Restricciones a la libertad de investigación, falta de medios, y la indiferencia del Estado o la sociedad hacia la importancia de la ciencia.
- Atracción de condiciones externas: Universidades y entornos de investigación con mejores recursos y mayor reconocimiento en el exterior.
Jean-Jacques Salomon describe situaciones en países africanos donde la administración de la investigación carecía de laboratorios y científicos, lo que hacía que los talentos formados en el extranjero no tuvieran razones para regresar. La discusión sobre compensaciones por la "trata de competencias científicas" no prosperó, ya que el movimiento de investigadores no puede regularse como el de capitales o productos.
Los contextos de atracción y expulsión están interconectados: lo que atrae de fuera es precisamente lo que falta en el país de origen. Esto incluye no solo condiciones de trabajo estimulantes y espíritu de tolerancia, sino también el reconocimiento de la institución científica como tan importante como el ejército o la banca. En muchas sociedades tradicionales o "cleptocracias", esta credibilidad y apoyo a la inversión a largo plazo en ciencia son escasos.
Sin embargo, la historia también muestra ejemplos de reversión del brain drain. Cuando las condiciones de trabajo y empleo mejoran en los países de origen, y la expansión industrial y el crecimiento económico se consolidan, los científicos vuelven a la "madre patria". Casos actuales como China e India ilustran esta tendencia.
La Ciencia como Institución Autorregulada: Valores y Principios Fundamentales
El "ideal de la ciudad científica" se sustenta en un conjunto de principios que rigen la práctica de la investigación. Estos valores aseguran la eficacia y el progreso riguroso de la ciencia.
La Fe en la Racionalidad y la Objetividad
La ciencia moderna se caracteriza por la objetividad de sus procedimientos, que no ceden ante prejuicios, emociones o ideologías. Esta fe en la racionalidad se refleja en la famosa frase de Einstein: "Dios es sutil, pero no malicioso", sugiriendo que la naturaleza es compleja pero no arbitraria, regida por leyes constantes.
Esta concepción difiere de otras culturas científicas. Joseph Needham, historiador de la ciencia, compara la ciencia europea moderna con la ciencia china tradicional. Mientras Galileo estableció leyes naturales universales, para la ciencia china tradicional existía una "cooperación orgánica" cósmica, sin una autoridad superior que instituyera un sistema causal claro. Ejemplos como la quema de gallos en la Europa medieval, acusados de traicionar el orden divino, contrastan con la visión taoísta china, que los consideraba "reprimendas del cielo" sin desviaciones de leyes naturales universales.
Principios de Autorregulación de la Ciencia
La práctica científica está disciplinada por una serie de normas que los sociólogos (como Robert Merton, Talcott Parsons) han identificado:
- Individualismo: El investigador debe rechazar cualquier opinión o verdad impuesta por una autoridad externa a la ciencia. Solo el juicio, la conciencia y el espíritu crítico individual dirimen las cuestiones científicas. La "libertad de investigación" se refiere a una organización disciplinada por la exigencia de verdad compartida por la comunidad.
- Desinterés: El descubrimiento científico no tiene precio y está destinado a la difusión gratuita. Los científicos no deben explotar la ignorancia. El control de la comunidad evalúa y reevalúa las propuestas. La investigación básica, a diferencia de la aplicada, busca el saber y sus resultados son un bien público. Descartes argumentó que no podía ocultar sus descubrimientos "sin pecar grandemente contra la ley que nos obliga a procurar... el bienestar general de todos los hombres". Publicar es una obligación moral.
- Escepticismo Organizado: Implica suspender el juicio, dudar de la opinión y recurrir a criterios empíricos y lógicos, evitando así prejuicios y dogmas. Todo lo no demostrado está sujeto a reserva. Este escepticismo desafía a las autoridades que pretenden limitar la crítica.
- Universalidad: Los resultados de un experimento, bajo las mismas condiciones, deben ser idénticos en cualquier lugar. Los hechos experimentales deben confirmar la teoría de manera consistente. Esta universalidad se extiende a las relaciones entre investigadores, formando la "Internacional de la ciencia", donde científicos de todo el mundo se conocen y colaboran, a menudo formándose en institutos de renombre como el laboratorio Cavendish o el instituto de Niels Bohr.
- Comunalismo: Este término, acuñado para diferenciarlo del comunismo, designa los vínculos de métodos, intercambio y cooperación. Supone que todos los que contribuyen al avance del saber pertenecen a una misma familia, sin importar raza, religión u origen social. Es una verdadera fraternidad intelectual.
Un ejemplo de la lucha por la prioridad y el desinterés es el de Charles Darwin, quien demoró la publicación de su teoría de la evolución hasta que Alfred Russel Wallace anunció una formulación similar. Su teoría fue objeto de una publicación conjunta "en nombre de los intereses de la ciencia". Sin embargo, otros casos, como la descripción de James Watson del descubrimiento de la doble hélice del ADN, revelan una "lucha por la vida" más competitiva en la "ciudad científica", donde "todos los golpes están permitidos".
Ciencia, Profesión y Sociedad: Desafíos y Contradicciones
Hablar de "los científicos" implica abordar múltiples perspectivas. La historia de los científicos puede verse como un grupo autónomo y racional, o como parte de la historia, influido por los cambios sociales. También se pueden enfocar sus actividades en laboratorios o su rol como agentes sociales "responsables" de las consecuencias de sus conocimientos.
La Ciencia como Vocación y su Función Social
Max Weber, en "La ciencia como profesión" (o "vocación"), se preguntó sobre el sentido de la ciencia tras el naufragio de antiguas ilusiones. Tolstói, citado por Weber, afirmó que la ciencia "no tiene sentido, puesto que no responde a las preguntas que para nosotros son más importantes: ¿qué debemos hacer? ¿cómo debemos vivir?".
Weber concluye que la ciencia no ofrece respuestas a estas preguntas existenciales, pero sí es útil al resolver problemas de la vida material y social. Las ciencias naturales presuponen que sus leyes merecen ser conocidas porque:
- Conducen a resultados técnicos y útiles.
- Satisfacen a quienes buscan el conocimiento por el conocimiento mismo.
Esto plantea la separación entre consideraciones científicas y éticas, un dilema que Weber no resolvió y que se hizo evidente tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki. La "función social de la ciencia" (John Bernal) cuestiona si la sociedad debe financiar a científicos que solo buscan satisfacer su curiosidad intelectual.
La Visión Constructivista vs. Diferenciacionista
El constructivismo, surgido en las últimas décadas del siglo XX, propone un estudio "más realista" de la ciencia, enfocándose en las prácticas concretas de los investigadores. Autores como Bruno Latour o Karin Knorr argumentan que la actividad científica no es sustantivamente diferente de la de cualquier otro actor social. Para Latour, los objetos son "híbridos" (mezcla de natural y social), y los actores son "actantes" (humanos y no humanos).
En contraste, Jean-Jacques Salomon se inscribe en la perspectiva diferenciacionista. Él considera que los científicos han conformado un grupo social particular con actividades y reglas propias, aunque compartan valores e intereses con otros actores y sean modificados por instituciones sociales. La ciencia es un espacio social específico con sus propias inflexiones y representaciones.
Ciencia y Democracia: Tensiones y Desafíos
Los valores de la institución científica, como la impersonalidad y el reconocimiento del mérito, suelen asociarse con los regímenes democráticos. Sin embargo, este "ideal de la ciudad científica" no siempre se cumple, ya que está sujeto a contextos sociales, económicos y políticos.
Nacionalismo y Guerra: Amenazas al Ideal
El espíritu de comunalismo ha cedido ante pulsiones nacionalistas y situaciones de guerra. Ejemplos incluyen:
- La guerra de 1870: Disputas no científicas entre figuras como Pasteur y Virchow.
- Manifiesto alemán de 1914: 93 científicos alemanes (incluidos Planck y Haber) firmaron un manifiesto nacionalista, justificado por Albert Einstein.
- Primera Guerra Mundial: El uso de gases asfixiantes por Fritz Haber fue denunciado como el "primer saldo negativo en el balance de la ciencia".
- Proyecto Manhattan: Llevó a las bombas atómicas y transformó laboratorios universitarios en filiales de arsenales, movilizando a científicos en tareas de defensa, alejándolos del ideal de la "Internacional de la ciencia".
Totalitarismos y Democracias: Libertad y Control
Los regímenes totalitarios son los menos favorables para las normas científicas debido al control político y el dogmatismo orgánico que se opone al escepticismo. Sin embargo, la "buena" ciencia puede desarrollarse si los líderes reconocen su utilidad para el país, como Albert Speer en la Alemania nazi o Lavrenti Beria en la Unión Soviética. Los avances tecnológicos, como la reprografía o internet, también han complicado el control totalitario.
Las democracias no están exentas de "accesos febriles" que limitan la crítica. El macartismo en Estados Unidos llevó a la "caza de brujas" contra científicos, y el Patriot Act post-11 de septiembre restringió la difusión de información científica y la entrada de investigadores de países "sospechosos", lo que privó a EE. UU. de valiosos talentos.
La Autorregulación de la Ciencia en la Práctica: Los "Juegos Olímpicos de la Ciencia"
A pesar de las disfunciones, la "República de la ciencia" (Michael Polanyi) funciona eficazmente porque la mayoría de sus miembros se pliegan a normas compartidas. La comunidad científica, a través de redes formales e informales, cumple funciones clave:
- Comunicación: Academias y sociedades científicas garantizan la circulación de información mediante revistas, conferencias y seminarios, tanto para uso interno como para influir en las decisiones públicas.
- Regulación: Ordena los intercambios y recompensas. Los científicos que comparten información gratuitamente reciben a cambio reputación, distinciones y premios (como los Nobel), que pueden condicionar la obtención de medios para futuras investigaciones. Este sistema de "dones y contradones" alimenta la competencia, similar a los "juegos olímpicos" o campeonatos mundiales, en una carrera por la gloria y el reconocimiento.
Tarjetas
Toca para girar · Desliza para navegar
Las Siete Plagas del Desarrollo Tecnológico y la Responsabilidad Social de los Científicos
Jean-Jacques Salomon, en sus últimas obras, se centró en cómo controlar el desarrollo científico-tecnológico, identificando "siete nuevas plagas" o grandes riesgos del siglo XXI, producto de la acción humana:
- El riesgo tecnológico mayor: La posibilidad de desastres que amenacen la vida (polución, extinción, enfermedades por productos químicos, manipulaciones genéticas).
- La vulnerabilidad de los grandes sistemas: Cuanto más complejo el sistema (ej. redes eléctricas, informáticas), mayor la probabilidad de puntos de ruptura que paralicen la sociedad.
- Terrorismo y armas de destrucción masiva: La masificación del conocimiento para producir armas nucleares, bacteriológicas, etc., aumenta el riesgo de su manipulación por estados pequeños o redes terroristas.
- La polución de la informática y los multimedios: Riesgos de ataques cibernéticos, intrusión, espionaje y la creciente dependencia tecnológica de países en desarrollo.
- Las amenazas del biopoder: Las manipulaciones transgénicas plantean incertidumbre sobre la identidad humana. La biología molecular, genética e informática ofrecen herramientas que desafían valores y leyes, cuestionando si todo lo técnicamente posible debe hacerse.
- El futuro del hombre y de los robots: La difuminación de la frontera entre lo viviente y las máquinas, lo orgánico y lo mecánico, el hombre y el robot, con las nanociencias convergiendo estas cuestiones y el riesgo del fin de la humanidad (posthumanidad).
- El cambio climático y acumulación de las asimetrías: El deterioro del clima, con consecuencias planetarias, expone las contradicciones entre las alertas científicas y la impotencia de los sistemas interestatales para acordar medidas. La resistencia de naciones ricas a modificar la producción para preservar ganancias se compara con "bailar sobre el Titanic".
Estas "plagas" son una verificación de cómo el desarrollo científico ha escapado al control social. Esto genera un dilema: ¿hasta dónde se puede dominar lo imprevisto de una innovación técnica? La "razón universal" a menudo sostiene una lógica tecnocrática, pero Salomon critica la ilusión de "universalidad" de la ciencia moderna, argumentando que no puede ser un modelo único para los países en desarrollo, que deben reevaluar sus propios patrimonios culturales y lograr una hibridación.
En última instancia, la búsqueda de conocimiento siempre ha estado ligada a intereses de guerra, competencia y objetivos nacionales. Las políticas científicas nacieron de la guerra, no de la paz. Esta "alianza entre la ciencia y la política" ha llevado a la difuminación de fronteras entre ciencia pura y aplicada, gobierno y negocios, política y ciencia. La intervención pública en la ciencia se institucionalizó, dando origen a organismos como la National Science Foundation o los ministerios de Ciencia y Tecnología.
Preguntas Frecuentes sobre el Ideal de la Ciudad Científica
¿Qué es el Ideal de la Ciudad Científica?
El Ideal de la Ciudad Científica es una visión de la comunidad científica como un sistema autorregulado por valores como el internacionalismo, la objetividad, el individualismo, el desinterés, el escepticismo organizado, la universalidad y el comunalismo. Opera bajo criterios impersonales de mérito y busca el avance del conocimiento como un bien público global.
¿Cómo contribuyó la fuga de cerebros al desarrollo científico en algunos países?
La fuga de cerebros ha sido históricamente un factor importante. Por ejemplo, antes de la Segunda Guerra Mundial, la migración de científicos europeos que huían del nazismo y el fascismo hacia Estados Unidos jugó un papel determinante en el esfuerzo de guerra y en el auge de la investigación científica en ese país después del conflicto, como lo demuestran los aportes en física y matemáticas.
¿Cuáles son los principios de autorregulación de la ciencia?
Los principios clave son: Individualismo (rechazo de imposiciones externas), Desinterés (conocimiento como bien público), Escepticismo Organizado (duda y crítica basadas en evidencia), Universalidad (resultados reproducibles globalmente) y Comunalismo (fraternidad intelectual y cooperación). Estos valores guían la práctica y la ética de los investigadores.
¿Cómo afecta la política a la "Ciudad Científica"?
La política puede influir significativamente en la "Ciudad Científica". Los regímenes totalitarios limitan la libertad y el escepticismo. Incluso en democracias, periodos como el macartismo o leyes como el Patriot Act pueden restringir la investigación y el intercambio de conocimientos. Además, la ciencia ha sido movilizada por intereses nacionales y militares, desafiando su ideal de neutralidad e internacionalismo.
¿Qué son las "Siete Plagas" del desarrollo tecnológico según Jean-Jacques Salomon?
Las "Siete Plagas" son los grandes riesgos del siglo XXI derivados del desarrollo científico-tecnológico. Incluyen el riesgo tecnológico mayor (desastres), la vulnerabilidad de los grandes sistemas, el terrorismo con armas de destrucción masiva, la polución informática, las amenazas del biopoder (manipulaciones genéticas), el futuro del hombre y los robots (borrando límites), y el cambio climático junto con la acumulación de asimetrías.