El Enunciador en el Discurso y la Subjetividad

Domina la subjetividad y objetividad en el lenguaje. Aprende sobre el enunciador en el discurso, deícticos, subjetivemas y despersonalización. ¡Mejora tu escritura académica hoy!

La forma en que nos expresamos revela mucho sobre nuestra actitud y punto de vista. En el ámbito del lenguaje, esto se conoce como la presencia del enunciador en el discurso y la subjetividad. Entender estos conceptos es clave para analizar textos y mejorar nuestras propias habilidades de escritura, especialmente en el contexto académico y científico.

El Enunciador en el Discurso: ¿Quién Habla y Cómo?

La enunciación es el acto de poner en funcionamiento la lengua por parte de un individuo. El enunciador es la representación del hablante que se configura a través del lenguaje dentro del texto, dejando huellas que revelan su actitud frente al mensaje y al interlocutor. Todo enunciado se mueve entre dos polos: la objetividad y la subjetividad, y el enunciador elige los recursos para acercarse a uno u otro.

Huellas Clave del Enunciador en el Discurso

Existen varios elementos lingüísticos que funcionan como marcas de subjetividad, mostrando la presencia del enunciador:

  • Deícticos (Anclaje): Sitúan el texto en el espacio y tiempo del hablante. Incluyen pronombres (yo, tú), demostrativos (este, ese) y adverbios (aquí, ahora). Por ejemplo, "Yo me levanto ahora de esta cama" ancla al emisor y el momento de la enunciación.
  • Subjetivemas (Juicio): Revelan la emoción, evaluación o ideología del enunciador. Pueden ser sustantivos, adjetivos y verbos.
  • Afectivos: Expresan reacciones emocionales o sentimientos. Por ejemplo, el sufijo en "partidazo" transmite una evaluación positiva.
  • Evaluativos: Involucran juicios de valor.
  • Axiológicos: Implican valoraciones de bueno o malo (ej. "excelente idea", "infierno").
  • No axiológicos: Expresan valoraciones cualitativas o cuantitativas (ej. "comida fría", "pantalón caro").
  • La posición del adjetivo también importa: "el nuevo negocio" (antepuesto, más expresivo) versus "el negocio nuevo" (pospuesto, más especificativo y objetivo).
  • Verbos delatores: Verbos como "juzgó" o "creyó" muestran una toma de posición u opinión, a diferencia de "afirmó" que no juzga la verdad o falsedad.
  • Modalizadores (Actitud): Muestran el grado de certeza o la relación con el interlocutor.
  • De la enunciación: Califican el acto de hablar en sí (ej. "Sinceramente, no me gusta...").
  • Del enunciado: Evalúan el contenido del mensaje (verdad, probabilidad, certeza) (ej. "Posiblemente, Juan no lo sepa.", "Sin duda, llegó a tiempo.").
  • Afectivos: Acotan un punto de vista y expresan emotividad (ej. "Afortunadamente", "Lamentablemente").

La Búsqueda de la Objetividad: Recursos de Despersonalización

Aunque la objetividad total es casi imposible, los textos académicos y científicos buscan crear una ilusión de objetividad a través de la despersonalización. Esto implica evitar las marcas explícitas de la presencia del autor para distanciarse del objeto de estudio.

Estrategias de Despersonalización en la Escritura

Los recursos para lograr la despersonalización son variados y buscan ocultar al enunciador, neutralizar al agente de la acción y descontextualizar la información:

  1. Primera persona del plural de modestia, inclusiva o genérica:
  • De modestia (nosotros = yo): "Hemos llegado a la conclusión..."
  • Inclusiva (nosotros = ustedes + yo): "Creo que estamos de acuerdo..."
  1. Pasivas perifrásticas y reflejas: Dejan indeterminado al responsable de la acción (ej. "La noción de género ha sido creada"; "La noción de género se ha creado").
  2. Impersonales con se: Ocultan el agente (ej. "Se trabajó con la teoría de Bajtín"; "Se ha estudiado a Cervantes...").
  3. Otras oraciones impersonales: Con verbos como haber, hacer, ser, estar (ej. "Hay tres clases...", "Hizo 60 grados...") o con otros verbos usados impersonalmente (parecer, bastar, tratarse, etc.).
  4. Sujeto de infinitivo: La acción recae en un infinitivo sin un agente claro (ej. "No importa clasificar textos...").
  5. Sujetos no personales o metonímicos: Atribuyen la acción a elementos inanimados o abstractos (ej. "La presencia de estos rasgos indica..."; "Experimentos recientes demuestran..."). Incluye la metonimia, donde el texto o la investigación asumen intenciones del autor (ej. "La tesis se titula...", "Este informe se ha preparado...").
  6. Nominalizaciones: Transforman verbos o adjetivos en sustantivos abstractos (ej. "La investigación indica..."). Permiten condensar información y contribuir a la cohesión, pero también pueden dificultar la comprensión por la concentración de conceptos, la supresión de información semántica o la doble interpretación.
  • Estrategia para deconstruir nominalizaciones: Transformar sustantivos nominalizados en verbos conjugados, construir una nueva oración con sujeto y complementos, reformular y verificar el sentido.
  1. Sujetos de generalización: Atribuyen la acción a un grupo indeterminado (ej. "La mayoría opina...").

Estas estrategias contribuyen a un discurso atenuado, buscando objetividad, distanciamiento, cortesía y atenuación.

La Voz del Enunciador y la Polifonía en Textos Académicos

Los géneros académicos tienen un estilo que busca un efecto de objetividad, con un tono imparcial y una supuesta neutralidad del enunciador. Esto se hereda del cientificismo positivista, donde se prioriza el método sobre el sujeto de la investigación y se tiende a borrar la primera persona, adjetivos y metáforas.

Sin embargo, los textos académicos son inherentemente polifónicos, es decir, incorporan otras voces. El enunciador debe demostrar que conoce el tema, que leyó diversas fuentes y que maneja la información correctamente. Esto se logra a través de:

  • Sistema de citación: Citas textuales directas e indirectas, paráfrasis y reformulaciones. Permiten legitimar el saber, establecer distancia entre la voz del autor y las fuentes, y construir una postura respecto a ellas.
  • Notas al pie de página: Suministran referencias que confirman las afirmaciones y enriquecen la argumentación, fomentando el debate crítico.

Construcción del Enunciador y Enunciatario

Es fundamental distinguir entre el sujeto real y empírico (el autor de carne y hueso) y el enunciador (la figura que se representa en el texto). Del mismo modo, el enunciatario o destinatario es la representación del lector o interlocutor que el enunciador construye en su discurso. Esta construcción depende de:

  • Rol y estatus: El papel que cumple el enunciador (ej. docente, experto) y su posición sociocultural/institucional.
  • Imagen (ethos): La autoimagen que proyecta (ej. humilde, autoritario, consejero).
  • Punto de vista: Los objetivos, la mirada que orienta el discurso, el posicionamiento ideológico y las actitudes.
  • Lugar o voz: Desde dónde habla el enunciador (saber, autoridad, experiencia) y el uso de personas gramaticales.

Un buen escritor adapta su enunciador y enunciatario a las exigencias del género y la situación comunicativa. Comprender y producir discursos implica reconstruir esta dimensión enunciativa, que incluye a los participantes, los objetivos, el marco espacio-temporal y el referente.

La distinción entre Discurso y Texto

En el estudio del lenguaje, el discurso se refiere al lenguaje en uso, considerando el texto y su contexto de producción. Es decir, discurso = texto + contexto. El texto, por su parte, es el producto lingüístico de la actividad del habla, ligado por la coherencia (unidad de sentido global) y la cohesión (conexiones entre los componentes lingüísticos).

Los géneros discursivos son tipos de enunciados relativamente estables que regulan lo que se dice y cómo se dice en cada esfera de la actividad humana. Poseen regularidades temáticas, composicionales y estilísticas que permiten clasificarlos y comprenderlos.

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¿Cómo define Arnoux (2005) el Análisis del Discurso?

Como una disciplina interpretativa que atiende a todos los discursos y que, según los problemas de donde parta, recurre a unas u otras disciplinas lin

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Preguntas Frecuentes sobre el Enunciador y la Subjetividad

¿Qué es la modalización en un texto y cómo se relaciona con el enunciador?

La modalización es el fenómeno por el cual el enunciador indica su actitud respecto a su interlocutor o a sus propios enunciados. Se manifiesta a través de verbos modales, perífrasis verbales y adverbios modalizadores (de la enunciación, del enunciado, afectivos), revelando el grado de certeza o la relación emocional del enunciador con lo que expresa.

¿Cuál es la diferencia entre deícticos, subjetivemas y modalizadores?

Los deícticos anclan el discurso al contexto de la enunciación (persona, espacio, tiempo), por ejemplo, pronombres como "yo" o adverbios como "aquí". Los subjetivemas revelan la emoción, evaluación o ideología del enunciador a través de sustantivos, adjetivos o verbos. Los modalizadores expresan la actitud del enunciador ante la verdad, probabilidad o afectividad del mensaje, como "posiblemente" o "afortunadamente". Todos son huellas del enunciador, pero actúan de formas distintas.

¿Por qué las nominalizaciones son importantes en los textos académicos, pero también pueden dificultar la comprensión?

Las nominalizaciones son cruciales en el discurso académico porque condensan información, facilitan la cohesión y permiten construir cadenas de razonamientos complejos, transformando procesos en sustantivos abstractos. Sin embargo, pueden dificultar la comprensión debido a la alta concentración de conceptos, la supresión de información contextual y la posibilidad de dobles interpretaciones si no se utilizan con claridad y precisión.

¿Qué son los recursos de despersonalización y qué funciones cumplen en un texto?

Los recursos de despersonalización son estrategias lingüísticas que buscan evitar la presencia explícita y directa de las personas del discurso (principalmente "yo" y "tú") para crear una "ilusión de objetividad". Estos recursos incluyen el uso de la pasiva, impersonales con se, sujetos no personales y nominalizaciones. Sus funciones principales son generar objetividad, distanciamiento, cortesía y atenuación en el discurso.

¿Cómo se construye el enunciador en el discurso académico, considerando la polifonía?

En el discurso académico, el enunciador se construye como una voz transparente y neutral, distante de lo afectivo, pero que al mismo tiempo es polifónica. Esto significa que incorpora conscientemente otras voces (autores, teorías, datos de investigación) a través de sistemas de citación y referencias. El enunciador académico debe demostrar conocimiento y legitimidad al integrar estas voces, estableciendo una distancia clara entre su propia voz y la de otros, sin interrumpir el flujo narrativo.

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