Consumo Problemático de Drogas

Comprende el Consumo Problemático de Drogas desde una perspectiva integral. Descubre estereotipos, factores clave y datos relevantes. ¡Infórmate ahora!

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Sustancias Psicoactivas: Definición y Clasificación0:00 / 23:09
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El consumo problemático de drogas es un fenómeno complejo que nos interpela a todos. Lejos de ser un problema simple, su comprensión requiere un enfoque interdisciplinario que considere múltiples dimensiones: la sustancia, el individuo y su entorno. Este artículo desglosa la problemática para estudiantes, ofreciendo una perspectiva basada en evidencia y libre de prejuicios.

Entendiendo el Consumo Problemático de Drogas: Una Visión General

El "problema droga" no es una cuestión de las sustancias en sí, sino de los hombres y su contexto. Tradicionalmente, este tema ha sido abordado desde un enfoque reduccionista, centrado únicamente en los aspectos biológicos o farmacológicos. Sin embargo, para una comprensión profunda, es crucial adoptar un paradigma de la complejidad, reconociendo la interacción de diversos elementos.

Históricamente, las sustancias psicoactivas han sido utilizadas por la humanidad durante milenios. Desde el vino en las culturas helénicas hasta la hoja de coca para los quechuas, estas sustancias desempeñaron roles como facilitadores del vínculo social y vehículos hacia lo sagrado. Los consumos ritualizados no eran considerados "problemas"; su uso no se definía como abuso.

El "problema droga" tal como lo conocemos hoy se constituyó en la modernidad, perdiendo su sentido ritual y volviéndose una práctica privada. Factores sociopolíticos, como las tensiones sociales del siglo XIX en Estados Unidos y la medicalización, contribuyeron a definir el uso de drogas como una desviación y, posteriormente, como un delito.

¿Qué son las Sustancias Psicoactivas y Cómo se Clasifican?

Una droga es toda sustancia que, incorporada al organismo, produce un cambio en los seres vivos. Dentro de estas, las sustancias psicoactivas (o psicotrópicas) son aquellas que actúan a nivel del sistema nervioso central, alterando la conciencia, el humor y el pensamiento. Pueden ser naturales o sintéticas.

La clasificación farmacológica, que considera la estructura química y los efectos en el sistema nervioso central, distingue cuatro grandes tipos de drogas:

  • Drogas depresoras: Atenúan o inhiben los mecanismos cerebrales de la vigilia, produciendo relajación, sedación, somnolencia, o incluso anestesia y coma. Ejemplos incluyen opioides, barbitúricos, benzodiacepinas, alcohol y disolventes volátiles.
  • Drogas estimulantes: Producen euforia, bienestar, aumento de energía y estado de alerta, así como estimulación del sistema cardiovascular. Ejemplos son la coca y cocaína (clorhidrato, pasta base, paco, crack), anfetaminas, éxtasis, nicotina y xantinas (cafeína).
  • Drogas alucinógenas: También conocidas como psicotomiméticas, son sustancias que alteran la percepción y el pensamiento. Se encuentran en plantas, hongos, animales o son sintéticas. Ejemplos incluyen la mescalina (cactus Peyote), psilocibina (hongos), ayahuasca y LSD-25.
  • Cannabis: La planta de Cannabis sativa sintetiza cannabinoides como el THC, que determinan sus propiedades farmacológicas. Sus efectos se sitúan entre los del alcohol y los de las drogas que afectan la percepción, variando según la dosis, vía de administración, expectativas del consumidor y calidad de la preparación.

Además, las drogas pueden clasificarse culturalmente como aceptadas (alcohol, nicotina, cafeína, barbitúricos, benzodiacepinas) o no aceptadas (cocaína, heroína, cannabis, LSD-25). El rechazo o aceptación no siempre se relaciona con sus efectos farmacológicos, sino con la historia y la cultura de una sociedad.

Preconceptos y Estereotipos sobre el Consumo Problemático de Drogas

La percepción social del "problema droga" a menudo se asienta en concepciones estereotipadas e irracionales. Estos preconceptos influyen en cómo se define el problema y las respuestas que se diseñan. Es fundamental revisarlos para generar estrategias preventivas más eficaces.

Estereotipos Comunes y Sus Efectos

  1. El concepto de droga: El estereotipo no sigue una lógica científica, dando relevancia a sustancias ilícitas (cocaína, cannabis) y excluyendo o minimizando otras (alcohol, tabaco, psicofármacos). Esto oculta que las sustancias permitidas también son drogas y pueden ser nocivas. Un estudio comparativo de Jandira Masur (1994) reveló que el alcohol es la droga con mayor riesgo orgánico y discapacidad social a largo plazo, y junto con la heroína, la que presenta mayor gravedad en el síndrome de abstinencia. El riesgo de sobredosis es grave para heroína y cocaína, mucho menor para el alcohol, y casi nulo para marihuana y tabaco.
  2. El fetichismo de la sustancia: Identifica la "droga" como un ente mágico con poderes contaminantes, un "mal extraño" externo a la sociedad. Esta visión tranquilizadora atribuye las causas a un agente patógeno externo, evitando analizar la complejidad social y sus injusticias. Se centra en "destruir" la sustancia en lugar de entender el contexto.
  3. La droga como expresión de rebeldía juvenil: Este estereotipo asocia el uso de drogas con una actitud de oposición a la sociedad, típica de la juventud. Aunque pudo ser cierto en los años sesenta (Ehrenberg, 1994), ha perdido vigencia. Actualmente, el uso de drogas se asocia también con sectores de poder y prestigio, o como estrategia de supervivencia en poblaciones excluidas. Además, el consumo se inscribe en la lógica de la sociedad de consumo, siendo a menudo un intento fallido de inclusión (Conde, 1999).
  4. La imagen del usuario de drogas: Para sustancias ilegales, el consumidor es invariablemente visto como un adicto, una personalidad autodestructiva. Esta generalización no admite diferencias en los patrones de consumo (dosis, frecuencia, circunstancias). La pandemia del SIDA, por ejemplo, demostró que muchos usuarios modifican sus prácticas para reducir riesgos.

Sujeto, Sustancia y Entorno: Los Tres Pilares del Consumo Problemático

El "problema droga" es un fenómeno plural y no homogéneo. Para comprenderlo, debemos considerar la interacción de cuatro factores esenciales (Touzé, 2006):

  • Qué se consume: Su procedencia, composición química, efectos en el sistema nervioso central, calidad, pureza, nocividad, estatuto legal, uso clínico, modo de presentación y preparación.
  • Quién la consume: Las diferencias individuales (edad, género, sector social), la historia singular de la persona y el sentido que el uso de la sustancia tiene para ella.
  • Cómo se consume: La dosis, frecuencia, vía de administración, si se usa una sola o varias sustancias combinadas, y la intencionalidad.
  • Cuándo y dónde se consume: Los "escenarios" (solo o acompañado, público o privado), las leyes, normas, valores y el contexto socioeconómico.

Estos elementos interactúan para configurar un tipo de vínculo diferente con la sustancia. La sustancia es importante por sus cambios biológicos, pero los protagonistas son los individuos y sus relaciones (Tre Borras, 2000).

Uso, Abuso y Dependencia: Un Análisis Crucial

La distinción entre uso, abuso y dependencia no radica solo en la cantidad o frecuencia, sino cualitativamente en las motivaciones y el contexto del consumo. Las diferencias dependen mucho más de las características de la persona y su entorno que del tipo de droga.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja el concepto único de dependencia para sustituir "adicción" y "habituación". La farmacodependencia o dependencia de drogas se define como un estado de adaptación del organismo resultado del consumo repetido. Sin embargo, el consumo no es suficiente; siempre intervienen las características de la persona y su entorno (Camí, 2000).

Un uso de drogas se vuelve problemático cuando afecta negativamente –ocasional o crónicamente– una o más áreas vitales de la persona (El Abrojo, 2007):

  1. Su salud física o mental.
  2. Sus relaciones sociales primarias (familia, pareja, amigos).
  3. Sus relaciones sociales secundarias (trabajo, estudio).
  4. Sus relaciones con la ley.

Los consumos problemáticos pueden manifestarse como intoxicaciones agudas, usos regulares crónicos o dependencias.

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La Situación del Consumo de Drogas en Argentina: Datos Relevantes

El consumo mundial de sustancias psicoactivas está en aumento, y la mayor parte de la carga de morbilidad se debe a sustancias lícitas (Vaccarino y Rotzinger, 2004). En Argentina, según la Encuesta Nacional sobre Prevalencias de Consumo de Sustancias Psicoactivas (INDEC, 2008) y la Tercera Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media (Observatorio Argentino de Drogas, 2008):

  • Más de la mitad de la población adulta ha consumido tabaco alguna vez.
  • El 76.8% ha consumido bebidas alcohólicas.
  • El 4% ha usado tranquilizantes y el 1% estimulantes sin indicación médica.
  • El 7% y el 2% declararon haber consumido marihuana y cocaína, respectivamente.
  • Entre estudiantes de 13 a 17 años, las sustancias de mayor consumo son alcohol (60% en el último mes) y tabaco (21.9%). La edad de inicio para ambos es a los 13 años.
  • Un 21.1% de los estudiantes que consumen alcohol reconocen haberse emborrachado.
  • El 9.3% de los estudiantes consumió alguna droga ilícita en el último año, siendo la marihuana (7.6%) la más prevalente, seguida por cocaína (2.5%), psicofármacos sin prescripción (3.8%), solventes/inhalables (2.2%) y pasta base-paco (1.4%).
  • La edad de inicio en psicofármacos es entre 13 y 14 años, y en solventes, pasta base-paco, cocaína y marihuana, alrededor de los 14-15 años.

Estos datos subrayan que el uso de sustancias psicoactivas, especialmente las legales, es una práctica habitual en la población argentina, incluyendo a niños y jóvenes.

Crítica al Paradigma Prohibicionista y Reducción de Daños

El paradigma prohibicionista ha entrado en crisis debido a la evidencia de sus consecuencias. Es esencial medir los daños causados por las drogas considerando su naturaleza profundamente social. En este contexto, la reducción de riesgos y daños emerge como una estrategia vital.

La reducción de riesgos y daños busca minimizar las consecuencias negativas asociadas al consumo de sustancias, sin necesariamente buscar la abstinencia. Esto incluye, por ejemplo, la intervención policial en sujetos intoxicados desde una perspectiva de salud en lugar de solo penalización.

Potencial Terapéutico y Libertades Cognitivas

Es importante reconocer que algunas sustancias tienen un potencial científico-terapéutico y medicinal. Los psicodélicos, usados ceremonialmente por milenios, están siendo redescubiertos por su potencial terapéutico. Asimismo, el cannabis tiene un extenso historial de uso medicinal, como lo documentan escritos antiguos de China. La perspectiva de las "libertades cognitivas" sugiere que una vida sin drogas no es siempre deseable ni pronosticable, y que la clave reside en la elección informada y sabia.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué se entiende por consumo problemático de drogas según la psicología?

Desde la psicología y un enfoque de complejidad, el consumo problemático de drogas se entiende como aquel patrón de uso que afecta negativamente una o más áreas vitales de la persona, como su salud (física o mental), sus relaciones sociales (familia, amigos, trabajo, estudio) o sus vínculos con la ley, más allá del tipo de sustancia.

¿Cuáles son los principales estereotipos asociados al consumo de drogas y cómo influyen?

Los principales estereotipos son: un concepto selectivo de "droga" que ignora las sustancias legales; el "fetichismo de la sustancia" que la ve como un ente mágico externo; la asociación con la rebeldía juvenil; y la imagen del usuario como un adicto autodestructivo. Estos estereotipos ocultan la complejidad del fenómeno, sesgan la percepción social y limitan la efectividad de las estrategias preventivas y de abordaje.

¿Qué factores determinan si un consumo de drogas se vuelve problemático?

La problemática del consumo de drogas no se basa únicamente en la sustancia. Depende de la interacción de cuatro factores: "qué se consume" (tipo, pureza, efectos), "quién la consume" (características individuales, historia, motivaciones), "cómo se consume" (dosis, frecuencia, vía) y "cuándo y dónde se consume" (contexto social, cultural y legal).

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