Las adicciones son fenómenos complejos que impactan la vida de las personas y la sociedad. Comprender sus conceptos, tipos y el marco legal que las aborda es crucial para estudiantes y profesionales. Este artículo explora estas dimensiones, basándose en la Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones y definiciones clave.
¿Qué son las Adicciones y cómo se entienden?
La salud mental, según el Artículo 3º de la Ley Nacional de Salud Mental, se reconoce como un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos. Su preservación y mejoramiento están vinculados a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona.
Es fundamental diferenciar entre el consumo de una sustancia psicoactiva y la adicción; no son sinónimos. En términos estadísticos, solo un 10% de las personas que consumen drogas psicoactivas desarrollan un cuadro de adicción.
El estado del consumidor también influye en este proceso. Un consumo moderado de alcohol puede derivar en abuso si el sujeto toma tranquilizantes prescritos por su médico, lo que se conoce como combinación de sustancias psicoactivas.
El inicio del consumo por decisión propia se articula al menos con dos causas:
- En algunas personas susceptibles, el consumo de ciertas sustancias produce una vivencia de satisfacción única (sensaciones físicas, emocionales y biológicas) que no todos experimentan. Por ejemplo, quien tiene problemas de alcohol espera ansiosamente terminar una copa para servirse otra rápidamente. Se trata de una experiencia vital con la sustancia que algunas personas tienen y otras no; "no se enferma el que quiere sino el que puede".
- Una segunda causa es el uso regular de una sustancia con potencial de abuso. Este uso va produciendo modificaciones orgánicas y del funcionamiento psicológico que hacen que la persona experimente gradualmente un cambio en su comportamiento.
Tipos de relación con las drogas: Uso, Abuso y Dependencia
Para una correcta comprensión de las adicciones, es vital distinguir entre los diferentes tipos de relación que una persona puede tener con las drogas. Aunque tendemos a percibir todo consumo como igual, existen situaciones muy distintas.
El Uso de Sustancias
Entendemos por uso aquel tipo de relación con las drogas en el que no se detectan consecuencias inmediatas sobre el consumidor ni sobre su entorno. Esto puede deberse a la cantidad, la frecuencia o la propia situación física, psíquica y social del sujeto.
Es importante señalar que no todas las drogas permiten una relación de uso. Por ejemplo, la mayoría de los fumadores son dependientes del tabaco, y las personas que fuman solo ocasionalmente son una clara minoría.
El Abuso de Sustancias
El abuso de sustancias se define como una forma de relación con las drogas en la que se producen consecuencias negativas para el consumidor y/o su entorno. Esto ocurre debido a la cantidad, la frecuencia y/o la situación física, psíquica y social del sujeto.
Algunos ejemplos de abuso incluyen:
- Una persona con una comorbilidad (como diabetes) que consume sustancias.
- Alguien con una estructura psicótica que usa drogas.
- Un sujeto en un entorno social no contenedor, con problemas de comunicación familiar, falta de límites o duelos no elaborados.
- Consumir cocaína en una sola ocasión pero en tal cantidad que desencadene un accidente cerebral.
- Una mujer que, aunque sea moderada en sus consumos habituales de alcohol y tabaco, los mantiene durante el embarazo, incurriendo en abuso.
No basta con fijarse en la frecuencia, ya que podrían darse consumos esporádicos en los que el sujeto abusa rotundamente de la sustancia. Tampoco podemos atender solo a la cantidad; podría haber consumos en apariencia no excesivos, pero repetidos con tanta frecuencia que sugieren alguna forma de dependencia.
La Dependencia
La dependencia, según la Organización Mundial de la Salud, es una pauta de comportamiento en la que se prioriza el uso de una sustancia psicoactiva frente a otras conductas antes consideradas más importantes. Esto incluye el trabajo, el cuidado del cuerpo y las relaciones afectivas.
Un porcentaje de consumidores queda atrapado en una "telaraña compulsiva" difícil de desarmar por muchas razones distintas, no solo biológicas.
Dependencia Física y Psíquica en Adicciones
El concepto genérico de dependencia integra dos dimensiones fundamentales:
Dependencia Física
En la dependencia física, el organismo se ha habituado a la presencia constante de la sustancia. Necesita mantener un determinado nivel en sangre para funcionar con normalidad. Cuando este nivel desciende por debajo de cierto límite, aparece el síndrome de abstinencia, característico de cada droga.
La dependencia física está muy asociada al concepto de tolerancia. Por ejemplo, con el alcohol, los primeros consumos afectan notablemente, incluso en dosis muy bajas. Sin embargo, si se supera esta fase y el consumo se hace habitual, el organismo se adapta al tóxico como medida de protección.
La dependencia física es relativamente fácil de superar tras un período de desintoxicación, que, según la droga, puede prolongarse como máximo durante 15 días.
Es crucial recordar que si un drogodependiente abandona el consumo, su tolerancia disminuye. Si, pasado un tiempo, reanuda el consumo en las dosis anteriores, padecerá una intoxicación aguda que, dependiendo del tipo de droga, puede llevarle al coma e incluso a la muerte. Así se explican muchas muertes por sobredosis en sujetos dependientes de la heroína.
Dependencia Psíquica
La dependencia psíquica está vinculada con la compulsión por consumir periódicamente la droga para experimentar un estado "agradable" (placer, bienestar, euforia, sociabilidad, etc.) o librarse de un estado "desagradable" (aburrimiento, timidez, estrés, angustia, etc.).
Es más costoso desactivar la dependencia psíquica que la física, ya que requiere introducir cambios en la conducta y en las emociones del sujeto. Estos cambios deben permitirle funcionar psíquicamente (obtener satisfacción, superar el aburrimiento, afrontar la ansiedad, tolerar la frustración, establecer vínculos, etc.) sin necesidad de recurrir a las drogas.
Etapas del Consumo que Llevan a la Dependencia
El camino hacia la dependencia no suele ser instantáneo, sino que progresa a través de distintas etapas:
- Primeros momentos: El consumo se limita a ciertos contextos, como una manera de potenciar el disfrute de algunas actividades.
- Etapa intermedia: Se empiezan a planificar, de forma gradual (casi imperceptible), actividades específicamente para consumir.
- Tercera etapa: Es más obvia. Se evidencia un cambio en la forma de vida, donde las obligaciones, el tiempo libre, los vínculos y los intereses se acomodan en relación con el consumo.
Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones: Derechos y Garantías
La Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones (Ley Nº 26.657) es el marco legal que rige el abordaje de estas problemáticas. Es fundamental para garantizar los derechos de las personas afectadas.
Artículo 3º - Definición de Salud Mental
En el marco de esta ley, se reconoce a la salud mental como un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos. Su preservación y mejoramiento implican una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona.
Artículo 4º - Adicciones y Políticas de Salud Mental
Las adicciones deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental. Las personas con uso problemático de drogas, legales e ilegales, tienen todos los derechos y garantías establecidos en la presente ley en su relación con los servicios de salud.
Principios Fundamentales de la Ley
La ley establece principios claros sobre el tratamiento y diagnóstico:
- Se debe partir de la presunción de capacidad de todas las personas.
- Las personas tienen derecho a poder tomar decisiones relacionadas con su atención y su tratamiento dentro de sus posibilidades.
Criterios de Diagnóstico Excluyentes
En ningún caso puede hacerse un diagnóstico en el campo de la salud mental sobre la base exclusiva de:
a) Status político, socioeconómico, pertenencia a un grupo cultural, racial o religioso. b) Demandas familiares, laborales, falta de conformidad o adecuación con valores morales, sociales, culturales, políticos o creencias religiosas prevalecientes en la comunidad donde vive la persona. c) Elección o identidad sexual. d) La mera existencia de antecedentes de tratamiento u hospitalización.
Estos principios aseguran un enfoque de derechos humanos y evitan la estigmatización en el abordaje de las adicciones y la salud mental.
Preguntas Frecuentes sobre Adicciones
Para estudiantes y público en general, estas son algunas dudas comunes:
¿Cuál es la diferencia clave entre uso, abuso y dependencia de drogas?
El uso se refiere a un consumo sin consecuencias negativas inmediatas. El abuso implica consecuencias negativas para el individuo o su entorno, y la dependencia es una pauta de comportamiento donde el consumo se prioriza sobre otras actividades importantes, con o sin síndrome de abstinencia físico o una compulsión psicológica.
¿Por qué algunas personas desarrollan adicción y otras no, ante el mismo consumo?
La susceptibilidad individual juega un papel clave. Algunas personas experimentan una satisfacción única con ciertas sustancias que no todos sienten, mientras que las modificaciones orgánicas y psicológicas con el uso regular también influyen. Factores biológicos, psicológicos, sociales e históricos contribuyen a que solo un porcentaje desarrolle adicción.
¿Qué rol tiene la Ley Nacional de Salud Mental en el abordaje de las adicciones?
La ley establece que las adicciones son parte de las políticas de salud mental, garantizando que las personas con uso problemático de drogas tengan plenos derechos en su relación con los servicios de salud. Promueve la presunción de capacidad y el derecho a decidir sobre el propio tratamiento, además de establecer criterios diagnósticos no discriminatorios.
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